miércoles, 5 de septiembre de 2018

El sol murió otra vez



el sol murió otra vez
su único ojo cegado
por los oscuros párpados
de la noche que como siempre
dejó brillar su última brasa
en un guiño resplandeciente
al ras del horizonte
mientras yo esperaba
la nostálgica promesa
de su luz
como si la luz hiciera
de verdad la vida
y acabar pudiera
con tanta farsa
el sol murió otra vez
y sin embargo hay claridad
en cada esquina
que de tan obvia
no he querido ver
y aún si lo deseara
en la oscuridad las verdades
solo se pueden sentir
sentido sensación insensata
verdad que salta en silencio
si me escondo de lo que siento
y descreo lo que pienso
el farsante soy yo
el sol murió otra vez
por una noche
Dios salve al sol.




Hasta luego.

martes, 4 de septiembre de 2018

Psiqué te digo... de tu paradigma


Un paradigma es básicamente un modelo o patrón a seguir. En este sentido, también podemos decir que el paradigma es una forma específica de ver o de ser en el mundo. ¿Qué tan sano es romper tu paradigma? ¿Qué ventajas tiene enamorarte tanto de tu propia forma de ver el mundo que ya no quieres conocer otras?

Ningún extremo es sano, a medida que creces (en todos los sentidos del término) vas aprendiendo y recibiendo de la vida más experiencia y conocimiento, así que de una manera natural resulta que un día simplemente te das cuenta que ya cambiaste tu forma de ver y de ser en el mundo, porque los conocimientos previos ya no eran suficientes para entender el contexto en el que te desenvuelves y las relaciones en las que te desenvuelves. Tu línea básica de personalidad no va a cambiar, esa forma parte intrínseca de ti y por lo tanto, puede evolucionar contigo.

Sin embargo, tampoco es sano adoptar distintas filosofías de la vida y cambiar tu forma de ser en el mundo con mucha frecuencia, pues es muy probable que esto te impediría asimilar totalmente tu forma de estar en este mundo, con el riesgo de tener una pérdida de identidad y vivir queriendo imitar a aquellos que sí se han dado el tiempo de valorar su conocimiento de sí mismos y de su realidad.

Tu paradigma puede ser muy bueno, tal vez el mejor, y cuando eso ya no sea suficiente, anímate a cambiarlo por otro. A tu estilo, a tu ritmo, pero consciente de que necesitas cambiar esa capa de conocimientos apretada, por otra más cómoda y funcional.

Junto a ti, muchas otras personas también están decidiendo de manera consciente o inconsciente adoptar nuevas formas de pensar a su estilo de vida. A veces lo hacen de una forma tan sutil que no lo percibimos de inmediato, pero nos damos cuenta de que ya cambiaron. Y a veces lo hacemos antes que ellas mismas se den cuenta.

No somos los mismos, seguiremos cambiando.

Hasta luego.

domingo, 2 de septiembre de 2018

Psiqué te digo... de volver la vida a tu favor



Decide cómo vas a afrontar las situaciones que la vida pone en tu camino, puedes verlas como un obstáculo o como una oportunidad, y si eliges esta última opción, entonces estás decidiendo seguir adelante y actuar, hacer algo. Cuando la situación que te preocupa se vuelve algo que te puede ayudar o que puede servirte como un medio para obtener algo más, deja de ser un obstáculo y se convierte en un recurso, algo útil que tú puedes utilizar o manejar y eso hace que la vida sea menos amenazante.

Hay situaciones que son en verdad difíciles, complicadas o dolorosas, como la pérdida de un ser querido, del trabajo o de un proyecto importante; una enfermedad grave en ti o en algún ser querido, un accidente. reprobar un examen importante, quedarte en silencio cuando tuviste la oportunidad de expresarte con quien debes expresarte... Cada situación, cosa o persona que hay en tu vida puede ser un recurso útil y valioso, aunque estando inmerso en la problemática no alcances a ver esto.

Convertir en un recurso tus dificultades o esas situaciones complicadas de la vida NO RESUELVE tu vida, pero te da la opción de manejarla. Por el contrario, decidir que tu vida está llena de obstáculos tampoco te ayudará a resolver tus dificultades, pero además te impedirá manejarlas y actuar sobre ellas.

¿Y si algo sale mal?. Sigue aprendiendo. La vida nunca se va a cansar de enseñarte.

Hasta luego.

sábado, 1 de septiembre de 2018

Tu miedo, tu amigo



El miedo. La sensación en tu interior de que algo va a pasar en el exterior. El doble impulso simultáneo de moverte y al mismo tiempo paralizarte. El bloqueo que te impide hacer lo que ya tenías decidido hacer. Así es de contradictorio, y mientras te llenas la cabeza con un montón de desastres que podrían ocurrir con alguien o algo allá afuera, el verdadero desastre está ocurriendo en tu interior.

¿Has notado cuáles son los mensajes que te dices cuando aparece el miedo? Generalmente hay una sensación corporal, puede ser en el estómago, en el vientre, en el pecho o la garganta, y también hay quien percibe esa sensación en la nuca si su esquema de pensamiento es más elaborado, por no decir obsesivo:


1.   Justo en el momento en que aparece esa sensación ya conocida y hasta familiar, se dispara en tu interior una frase programada del tipo "¡ya valió!", que es como el botón de inicio que desencadena el miedo.
2.   Enseguida comienzan una serie de mensajes dirigidos a esa sensación, quejándote y prácticamente ordenándole que se detenga. Conclusión: Al final tus pensamientos están totalmente enfocados en la sensación corporal que anuncia al miedo y olvidas lo que querías hacer, y si te acuerdas ya es menos importante que la sensación del miedo en sí mismo.
3.   Entonces aparece el tercer grupo de mensajes, y dependiendo de tu carácter pueden ser de lamentos y autorreproches (como castigándote) o bien, de enojo y frustración (como castigando a los demás para dejar de poner atención en tu miedo).

Si te fijas, el miedo se hace más grande y más fuerte entre más atención le pongas. ¿Y cómo evitar que el miedo crezca hasta parecer más grande que tú? Bueno, una opción es dejar de pelear con él y comenzar a tratarlo como parte de ti, esto implica cambiar tus mensajes, y sobre todo estar consciente de que te los dices a ti y no al miedo o a otra gente. A fin de cuentas, el miedo es tuyo.

1.   Justo en el momento en que aparece esa sensación ya conocida y hasta familiar que anuncia al miedo, es cuando debes dejar de presionar el botón de inicio. Es decir, en vez de reaccionar diciendo “¡ya valió…!” habrá que cambiar el mensaje por uno de bienvenida, del tipo “¿Ya llegaste?, gracias por avisarme, yo me hago cargo”.
2.   Una vez que te acostumbras a reaccionar con un mensaje como el que se indica en el punto anterior, ya no hay necesidad de los mensajes del grupo 2 y 3.


No te exijas ni te regañes demasiado, cambiar un hábito no es algo que se pueda lograr en un día, y si comienzas a maltratarte tendrás el mismo resultado que tenías al enfocarte solo en el miedo. Tu miedo está ahí para avisarte de que hay un riesgo, agradécele por darte la alarma y dile con toda claridad que te acompañe, que tú te haces cargo y que no hay peligro. Incluso si algo no sale como esperabas, dile a tu miedo que está bien y que lo volverás a intentar.

Tal vez sea necesario un periodo de entrenamiento, de aceptación hasta creer que de verdad el miedo es tuyo, es parte de ti y por lo tanto, se pueden llevar bien. Si te ocurre algo así y quieres ayuda para salir de esta situación puedes buscar apoyo de un profesional, en ese caso yo soy una opción que te puede recibir con mucho gusto.


Hasta luego.

viernes, 31 de agosto de 2018

Una forma de felicidad


Freud nos presentó al eros, el principio de placer que impulsa a todos los seres hacia la vida, y no solo eso, sino también a sentirse bien en esta vida. Con los avances en la psicología, el desarrollo humano, el coaching y tantos rollos de los gurús actuales, todos tenemos claro que nuestra meta en la vida es ser felices y plenos. Para eso venimos a este mundo. Sin embargo para algunas personas esto se llega a confundir con un egoísmo vacío, lo que puede llevarles a una vida dedicada a satisfacer siempre sus deseos porque "la meta es ser felices" sin importar que tengan que volver infelices a otras personas. Eso es hedonismo, y aunque es cierto que la sensación de dominio y poder proporciona placer a algunas personas, la felicidad es algo más profundo, incluso más íntimo, y tiene que ver con nuestra necesidad de ser queridos, valorados y reconocidos tal como somos, y poder hacer lo mismo con alguien más. Es por eso que los padres y las madres son felices cuando ven que su hijo (de la edad que sea) logra resolver un problema por sí mismo o que termina su día con una sonrisa de satisfacción y felicidad. También es por eso que en algún momento de la vida decidimos escoger a una persona para compartir planes, proyectos, virtudes y defectos: queremos construir felicidad y compartirla con la persona amada.

Con frecuencia se olvida que esa es la meta original y en lugar de ayudarnos a construir felicidad, nos enojamos porque la persona amada "NO ME HACE FELIZ". Ése no puede ser el acuerdo ni entre parejas, ni entre padres e hijos ni en ningún tipo de relación duradera. Las relaciones que permanecen son las equitativas, donde ambas partes se interesan en que la otra parte esté bien y se sienta feliz. Tampoco funcionan las relaciones donde solo una de las partes se interesa por ayudar a la otra a ser feliz, con el tiempo se dará cuenta que está cargando una responsabilidad que se debe asumir entre dos y que también quiere construir su felicidad en compañía.

Mi sugerencia es que sigas ayudando a la persona más importante de tu vida a ser feliz (sí, estoy hablando de ti mismo o misma), y de esa manera también podrás ayudar a las personas que amas para que construyan felicidad contigo, junto a ti o por su cuenta. Si de verdad amas a esa persona, también serás feliz con su felicidad. Eso es ayudarse mutuamente.

Hasta luego.


jueves, 30 de agosto de 2018

Cuenta contigo


Tu cuerpo
que has tenido desde niño y aún así no lo has llegado a conocer porque día a día está cambiando;

Tus pensamientos
que a veces se materializan en palabras pero generalmente están escondidos en tu interior hablando nada más contigo a gritos o en voz baja;

Tus emociones
que expresan lo más auténtico de ti aunque a veces no coincidan con lo que piensas;

Tu actitud
que define tu manera exclusiva de caminar y avanzar por la vida, y de afrontar los retos que encuentras en ese andar;

Tus actos
que para la mayoría de la gente son lo que te define, lo único que se alcanza a ver de ti y por lo tanto, debes procurar que coincidan con todo lo demás que también eres;

Tu historia
que has forjado a lo largo de estos años vividos y que seguirás desarrollando durante todos los días que te falta por descubrir, por crear;

Tu capacidad
de soñar, de crear, de resolver, de encontrar, de amar, de expresar, de elegir, de aprovechar, de soltar, de compartirte, de ser tú y estar también entre los demás;

Tu compañía
la tuya, el saber que eres tu mejor cómplice y tu mejor apoyo, eres esa persona que te conoce mejor que nadie y que siempre estará contigo, y por la que vale la pena hacer cualquier cosa, arriesgarte a ser mejor;

Tu salud
que te hace libre e independiente, capaz de aprovechar todas las cualidades que has recibido para moverte por la vida, y también te permite volver a tu favor esas partes tuyas que consideras defectos;

Tú
tal como eres, estarás contigo toda tu vida.
Acéptate.
Trátate bien.
Confía en ti.
Anímate a acercarte a la gente
con la que te sientes bien,
a hacer lo que te gusta,
a conocerte mejor.
Nadie sabe cuánto va a durar en esta vida, 
el tiempo que sea quiérete y cuídate.

Te lo agradecerás
y también le hará bien
a la gente que quieres.

miércoles, 29 de agosto de 2018

Psiqué te digo... del apego



De aquel árbol cayó un fruto entre las piedras, saltó, rebotó y rodó hasta quedar cómodamente instalado en una especie de escalón desde donde podía ver al que había sido su hogar y comenzó a gritar pidiendo ayuda. El árbol gigantesco y orgulloso no lo escuchaba, sacudía sus hojas jugueteando con el viento fresco y veía volar sus frutos con alegría. Cada uno es la oportunidad de que germine un nuevo árbol si sus semillas son bien recibidas en tierra fértil y casi todos los frutos lo entienden así, los que se caen, los que son picoteados por los pájaros y también los que se roban los niños al pasar.


Pero el fruto que cayó en las piedras no quería saberlo, creía inocentemente que si llegaba de nuevo al árbol se volvería a pegar a él y ya no tendría ninguna preocupación, así que en vez de dejarse caer hacia la tierra que había debajo de esa roca donde se asentó, decidió empujarse hacia el árbol, nunca salió de entre las piedras y sus semillas no pudieron echar raíces. Al tercer día era solo una mancha seca sobre una piedra, debido al calor del sol, y es que hay ciclos que se deben cumplir y apegos que se deben soltar para poder dar nuevos frutos, no importa que esos apegos nos hayan hecho felices o por lo menos nos hayan hecho sonreír alguna vez en el pasado.


Hasta luego.

martes, 28 de agosto de 2018

La edad, la salud y las apariencias


Nos dicen "Baby boomers" o "Generación X". Los primeros nacieron entre 1945 y 1965, aproximadamente; los segundos llegaron a este mundo entre los finales de los 60 y mediados de los 80. Somos dos generaciones que crecimos viviendo muchos cambios, tal vez los dos más relevantes sean estos: 

En el ámbito social nos tocó vivir la época en que las madres de familia comenzaron a salir de sus casas para incorporarse al trabajo (una revolución que todavía hoy es difícil de asimilar, sobre todo por las propias mujeres, pero ése es un tema que debe tratarse aparte), y en el ámbito tecnológico hemos sido testigos de cómo un receptor de radio fue en una época la principal o la única fuente de entretenimiento e información para muchas familias, después la televisión le quitó ese lugar tan especial y reinó durante varias décadas hasta que fue vencida por el Internet, la interactividad, y hoy vivimos bajo el dominio del celular, la conexión inalámbrica, la nube, las redes sociales...

Sí, somos dos generaciones que crecimos adaptándonos a muchos cambios, a mundos nuevos que se rompen fácilmente y son sustituidos por otros casi de inmediato. En política (ascenso y descenso del comunismo, expansión del neoliberalismo salvaje), en educación (tendencias cada vez más decididas a inducir el confort como meta en la vida de los niños), en relaciones (menos compromiso con la gente que queremos para obtener mayor placer personal y por ende, mayor número de divorcios y separaciones), en vida laboral (ambiente de incertidumbre en los trabajos), valores más materiales (la publicidad decide los estereotipos aceptables y los que se deben rechazar, creando una competencia de vanidad e imagen), en espiritualidad (proliferación de sectas y creencias), culturales (la música, el cine, la literatura y las artes en general vivieron un momento de máxima rebeldía y expresión popular, antes de caer presas de la comercialización -pero éste también es un tema que amerita tratarse aparte-), etc...

Después de crecer en una época en que se rompieron tantos paradigmas, se volvió normal que el mundo cambie tan rápido y poco a poco fuimos perdiendo nuestro sentido crítico, tan distintivo de nuestros días de juventud. En lugar de un sentido crítico predomina un principio hedonista: divertirse y pasarla bien como principal meta en la vida. He aquí el punto que da sentido a la frase con la que inicia este texto:

Somos también la primera generación prácticamente completa de personas mayores de edad que se aferran a vivir como si aún no lo fueran. Los "Baby boomers" rebasan los 55 años de edad, y la generación "X" está formada por personas de cuarentaytantos. Es decir: adultos. Adultos que reciben un bombardeo de comerciales y estereotipos muchas veces disfrazados de consejos de salud y sugerencias o tips para estar bien. Para los mercadólogos es un triunfo total, tienen un nicho de mercado dispuesto a consumir suplementos alimenticios, a viajar, a dedicar mucho tiempo en los gimnasios, spas y a pagar por tratamientos saludables o por operaciones que les hagan verse jóvenes y atractivos o atractivas. Están dispuestas a beber con desesperación cualquier fórmula mágica que les ofrezca un poco más de apariencia juvenil.

Bienvenida la tecnología, el ejercicio saludable, los alimentos nutritivos, la convivencia, la cultura y el esparcimiento que expanden la mente.

Como "Baby boomer" procuro contar con algo de eso en mi día a día y estoy agradecido con los cambios que aún me toca vivir. Sin embargo, nada es bueno en exceso y no es posible prolongar la juventud artificialmente, aunque sí es posible crear la ilusión de juventud a precios muy elevados no solo en dinero, sino también en salud física y mental, en calidad de relaciones con las personas cercanas, en paz mental. Todo esfuerzo que le exigimos a nuestro cuerpo para que luzca 10, 20 o 30 años más joven a costa de cirugías agresivas y tratamientos extremos tendrá su consecuencia y su costo a futuro. Pero claro: se trata de tu cuerpo y solo tú decides cómo lo tratas.

¿Y todo esto qué tiene que ver con la psicología? Bueno, atrás de estas conductas, totalmente respetables, hay dos actitudes que te pueden enfermar y que irán creciendo en la medida en que cada "Baby boomer" o "X" dependa más de todo ese apoyo externo: Si tienes una fobia obsesiva a perder la juventud, estás alimentando un creciente miedo al rechazo de los demás porque crees que las personas de "edad madura" son mal vistas en nuestra sociedad, es decir, tienes un problema de autoconcepto y autoaceptación; eso va de la mano con una baja autoestima que continuará reduciéndose si vives en una comparación constante con los demás y por la falta de aceptación del YO, tal como es. 

Si formas parte de estas generaciones, o si te acercas a esa edad adulta en que los medios de comunicación dicen que ya te debes preocupar por ocultar tus años, te invito a ponerte a favor de tu salud sin necesidad de volverte obsesivamente preocupado por lucir una apariencia juvenil, la vida avanza siempre hacia adelante con la belleza que corresponde a cada etapa. Podemos dejar ir la juventud y seguir siendo sanos.

Lo ideal es crecer con dignidad y aceptación; cuando llegue el momento, también podremos envejecer de la misma forma.

Hasta luego.

lunes, 27 de agosto de 2018

50 y más



Me preguntaba dónde habrían quedado todas esas gentes de cincuentaytantos y más que quieren aprender a volar como no lo hicieron antes, entonces me acuerdo que estamos en una jaula distinta cada quien, esperando que alguien llegue y nos saque de ahí porque ya olvidamos que nosotros mismos nos encerramos y nadie tiene la llave, ni siquiera la puerta que siempre ha estado sobrepuesta pero nadie se atreve a empujarla, no sea que se vaya a abrir.

Algunas jaulas nos encierran en el rol del trabajo o la familia y pensamos que ya volamos lo que teníamos que volar y ya no existen otros cielos que alcanzar, sacudimos las alas con orgullo presumiendo aquel día en que las usamos, las ejercitamos, las arriesgamos y hoy, convertidas en piezas de museo casi no las miramos para que no se vayan a maltratar.


Algunos a veces salimos de esas jaulas muy nuestras, vemos a otros como nosotros de distintas edades, reímos, jugamos, lloramos, hablamos, escuchamos, salimos y también dejamos entrar. Tal vez no lo sabemos, pero si seguimos así seremos los únicos capaces de volar.

En una esquina del tiempo habemos otros que solo queremos ser testigos de las muchas historias diarias que hacen otras gentes para ver y para contar a veces juzgando y a veces disfrutando pero siempre creyendo con mucha fe que un día vamos a hacer mejor lo que nunca hemos hecho, cualquier cosa que ya hacen otros y así se pasan los años, enjaulados en la espera.

Por cierto, ¿cómo están tus alas?

Hasta luego.

Psiqué te digo... de contactar con tu YO


Sí, claro, parece el típico mensaje de "no busques afuera, la solución está dentro de ti", y aunque coincido con esa idea en lo general, debo reconocer que allá afuera, en línea, sí está todo. Bueno y malo, divertido y aburrido, espiritual y grotesco, útil e inservible, para crecer y para atorarnos: Todo. Sería ocioso pelear contra Internet y sus múltiples beneficios, además sería desagradecido porque en verdad que le debo mucho a la información que ponen en línea tantas y tantas personas por el puro gusto de compartir sus intereses.

Mi única intención es recordarte que no te olvides de ti, que te dediques un poco de tiempo y te des la oportunidad de conectar contigo.

Desde hace décadas, por lo menos unas 4, nos hemos acostumbrado a dejar de hacernos caso para volcarnos hacia afuera, desarrollando una crisis de comunicación donde todos queremos ser escuchados por los demás pero no queremos reconocer lo que otros quieren expresar y ¡MUCHA ATENCIÓN! tampoco queremos escucharnos a nosotros mismos.

Así que también ha surgido un negocio bastante lucrativo en el que algunas personas enseñan a otras el arte de conocerse a sí mismas, escucharse, hacerse caso y la meta es que al final aprenderán a llevarse bien consigo mismas, como si fuera algo excepcional o muy complejo.

En realidad es fácil: Ten presente que estás contigo y que te vas a acompañar toda la vida, habla contigo, escúchate (es importante que te escuches tú antes de que lo hagan los demás). Contacta contigo, ponte online y podrás encontrarte en cualquier lugar donde estés. A fin de cuentas, todo lo que haces te afectará a ti más que a cualquier otra persona, por importante que sea en tu vida, así que vale la pena hacer contacto con lo que tu YO piensa, siente y percibe. 

El mundo exterior también tendrá más sentido cuando conectes contigo.

Hasta luego.

viernes, 13 de julio de 2018

Psiqué te digo... de ser congruente contigo


Ante algunas personas reaccionamos de más o de menos, y la mayoría de las veces no nos damos cuenta, o si lo hacemos nos justificamos diciendo "es que tengo un carácter muy fuerte y por eso no lo controlo". o por el contrario: "es que no sé que me pasa, pero no sé qué hacer cuando se acerca fulanito o fulanita y me bloqueo". Puedes culpar a tu carácter, a las circunstancias, al ambiente, a que era un "mal momento" o a lo que sea, pero lo cierto es que estás reaccionando ante una persona o una situación en particular, y si la reacción es tuya, tú eres responsable de esa forma de reaccionar.

No hay al cosa como "un carácter fuerte" que no se puede controlar, al contrario, es un carácter débil que no es capaz de seguir la decisión de su dueño o dueña (o sea tú).

Para dejar de reaccionar y de sentirte víctima de algo ajeno a ti y que es capaz de controlarte, es necesario dar dos pasos que en realidad son sencillos, pero que puede resultar difícil comenzar a hacerlos:

1. Piensa en esa persona ante la que reaccionas con rechazo o aceptación excesivos. Revisa cómo te sientes. Piensa cómo te gustaría que fuera esa persona. Ahora revisa de nuevo cómo te sientes. Imagínate a esa persona frente a ti y dile que no estás de acuerdo con algo de su forma de ser, pero que la aceptas, tal como es...

2. Piensa en esa persona ante la que reaccionas con rechazo o aceptación excesivos. Imagínate que tú eres esa persona, y que frente a ti estás tú con todo lo que eres. Obsérvate, revisa cómo te está percibiendo la gente. Ubícate en el papel de esa otra persona, ¿qué le dirías a tu "yo"?

¿Y para qué estos dos pasos? Simplemente para terminar centrándote en ti, en lo que realmente quieres para que le hagas caso a eso. A veces se te puede olvidar, aunque se escuche raro. Es en esas veces cuando terminas al pendiente de lo que hacen o dicen otros en vez de atender lo que tú deseas.

Hasta luego.

miércoles, 11 de julio de 2018

Psiqué te digo... de darle sentido a tu vida


En Inglaterra, a finales de los 80's, hubo un grupo de rock llamado los "Godfathers" que tocaba la canción "Nacer, crecer, trabajar y morir", como una crítica al estilo de vida mecanizado y neurótico que lleva a la gente a vivir de un modo estandarizado, teniendo todos sus metas muy parecidas a las de los Gómez, los Pérez, los Gutiérrez, los García y los quienes sean, ya que al final la meta ante la sociedad de las grandes ciudades en las que se están convirtiendo todas las urbes es muy parecida: 

Estar dentro del "Estatus Quo", tener, poder decir que en alguna cosa en particular tenemos algo más o algo mejor que los vecinos o los compañeros de trabajo, despedir el mundo con un funeral costoso para que se sepa que hasta ahí llegó una vida exitosa.

Y es parte del para qué en la vida, sentir la satisfacción de haber logrado una buena posición económica y social, pero de nuevo viene la pregunta de ¿para qué? Si el para qué es solamente tener más, tal vez haya pocos momentos disfrutables en compañía de alguien más. 

La empatía, el amor, la gratitud, los lazos de respeto, confianza, cariño y lealtad con otros seres que pueden ser familiares o amigos, le dan sentido a la existencia y hacen que la vida deje de ser tan mecánica y fría como dice la canción de los Godfathers. El para qué puede estar relacionado con un proyecto personal o grupal, en cuyo caso también es indispensable vivirlo con emoción, trascender, así el aumento de sueldo, el ascender de puesto, el concluir una obra, terminar la carrera, o ganar un caso se convierten en el motor para que la pasión siga viva y se comparta con más personas.

Vivir es excelente, es la única oportunidad que tenemos para aprender, equivocarnos, conocer personas, lugares y opiniones, tener aciertos y fallas... Vivir es una experiencia única para cada quien, tratemos de hacerlo bien.

Hasta luego.

martes, 10 de julio de 2018

Psiqué te digo... de la dependencia emocional


Las señales de que te estás perdiendo a ti mismo (o a ti misma) son muy claras y no hay forma de ignorarlas: Si permites que te traten de una forma indigna, como tú no tratas a ninguna persona que aprecias, ya te perdiste. Y mientras más te esfuerces en quitarte valor permitiendo que esa persona que dices amar decida sobre tu vida y sea tu punto de referencia, más te alejas de ti.

Además ocurre un fenómeno muy curioso cuando una persona se pierde, y es que lo demuestra, pide con desesperación que otra persona (sí, esa que dice amar) le diga qué hacer y cómo hacerlo para que se dé cuenta de lo valiosa que es en su vida. Le da poder sobre su persona a alguien que no tiene interés en vivir una relación.

Tal vez te suene poco creíble si estás pasando por una situación como esta, pero si te decides a actuar para recuperarte con toda tu dignidad y tu valor, también encontrarás a la persona que te reconozca ese valor y todo lo que hay de bueno en ti, aunque puede ser una persona distinta a la que te imaginas.

Si sabes que tienes cosas buenas en tu mente, en tu corazón y en tu actuar pero no te los reconoce la persona que dices amar, vale la pena que comiences a valorarlas tú... ¿Cómo se hace eso? Trátate con todo el amor, el respeto y la confianza con que tratas a la persona que más quieres, si no te das amor, será muy difícil que reconozcas el que alguien más te ofrezca.

Hasta luego.

lunes, 9 de julio de 2018

Psiqué te digo... de tus límites


El razonamiento es muy sencillo:

Cuando te acostumbras a sentir cerca tus límites los tienes al alcance de tu vista y de tu mano y, lógicamente, estás al pendiente de ellos. Cuando te alejas un poco y dejas de tenerlos a tu alcance, ocurre lo contrario: sabes que están ahí pero dedicas menos tiempo a pensar en ellos, y entre más te alejes de tus límites menos te preocuparás por ellos y más libremente te podrás mover. 

Cuestión de enfoques, ¿recuerdas? Tú decides si centras tu atención en tus límites o en tus posibilidades, de tu decisión depende hacia dónde te encaminarás. No es magia, es simplemente que al decidirte hacia tus posibilidades tendrás trabajo que hacer... y mucho.

Hasta luego.

domingo, 8 de julio de 2018

Psiqué te digo... de pueblos y gobiernos


Dicen que los pueblos tienen a los gobiernos que se merecen, tal vez porque nosotros los elegimos o al menos eso pensamos. Pero pensando en los últimos gobiernos que hemos tenido y en sus pésimos desempeños y resultados, es obvio que los gobiernos no se merecen a un pueblo así: luchón, aguantador, alegre, sincero, y a pesar de todo, con fé y confianza en el futuro.

Hasta luego.

sábado, 7 de julio de 2018

Psiqué te digo... de los errores


En una ocasión que cometí un error en público, se acercó un amigo y me dijo que "el único que no se equivoca es el que no hace nada", y aunque creí que solamente me estaba consolando, escuché atentamente su plática acerca de que es inevitable cometer errores cuando estás aprendiendo o cuando llevas a la práctica alguna actividad en la que no tienes mucha experiencia. Claro que fue un consuelo muy efectivo, pero además con el paso del tiempo entendí que es verdad, que todos los que hacemos algo estamos en riesgo de equivocarnos y que al arriesgarte a hacer cosas nuevas o diferentes aumenta la posibilidad de cometer un error. Pero también entendí que un error deja de serlo cuando se convierte en una experiencia de aprendizaje. Muy costosa de muchas maneras, pero muy eficiente al final.

Aprender cuesta. El error es parte de esos costos veces muy altos que tiene el aprendizaje.

Hasta luego.

Psiqué te digo... de vivir esperando...


¿Cuánto tiempo crees que vas a vivir?

Decide qué quieres, piensa cómo lo quieres hacer, también dedica un tiempo para saber con quién quieres hacerlo y encuentra cuándo hacerlo. Todo en la vida es así, pero cuando no decides nada ante un proyecto o un deseo que tienes (ni lo tomas ni lo dejas), no puede prosperar ningún otro plan tuyo. Esperar sin actuar ni decidir no va a detener el tiempo, solamente es dejar ir las oportunidades de hacer realidad una posibilidad que se asoma a tu vida. Todo empieza con un SÍ, también puede terminar rápidamente con un NO. Si no te sale una de estas dos palabras, el flujo normal de tu vida se va a estancar hasta que te animes a moverte, en el sentido que sea.

Jesús lo dijo con una de sus metáforas: "Sed fríos o calientes, pero nunca tibios". Tal vez en la espera te lleve la corriente de otras gentes, si dejas que alguien más decida por ti, pero no te dejes engañar: Eso es seguir en la espera sin decidir qué quieres para ti.

¿Pues cuánto tiempo crees que vas a vivir? ¿Y en qué condiciones?

Hasta luego.

jueves, 5 de julio de 2018

Psiqué te digo... de cambiar


Los cambios que adoptamos de afuera pueden ser espectaculares o llamativos, y también serán temporales, pasajeros. Hay quien vive al pendiente de esos cambios y entonces se sube al carro de la moda, que siempre va de prisa y que en realidad no es un cambio sino un camino circular que se recicla constantemente. El cambio exterior te hace olvidarte de ti para estar al pendiente de lo que hacen otros, y de lo que opinan...

El cambio que adoptas del interior nace de ti mismo, de tus propias necesidades y anhelos, de tu realidad social, biológica y mental, de las circunstancias que solamente tú vives y que te hacen un ser humano único. Si percibes las señales que te envía tu cuerpo podrás desarrollar eso que llaman "sexto sentido", y si además de percibirlas les haces caso, empezarás a recorrer el camino que te lleva a ser esa persona que quieres ser, es decir, a cambiar.

Hasta luego.

miércoles, 4 de julio de 2018

Psiqué te digo... de vivir


...y solamente en ese lapso.
Vive y contagia vida
con una sola promesa:
dejar huellas vivas de tu paso.

Hasta luego.

martes, 3 de julio de 2018

Psiqué te digo... de tu camino por la vida


Podría ser que en realidad no te interese llegar a un lugar en específico, simplemente eres feliz siguiendo a alguien y mientras esa persona te permita estar cerca como su sombra, podrás llegar siempre exactamente al lugar que esa persona quiera. Si esa persona tiene un para qué, ten por seguro que siempre encontrará la manera de llegar a donde quiera. Y si tu relación con esa persona dura, también tendrás a dónde llegar, pero no tendrás tu propio "para qué". Y si esa relación se rompe, con aquella persona se irán tus destinos, tus metas y los "para qués" que creías tuyos.

Tal vez ocurra que te han decepcionado por el camino, o te han hecho enojar y ya no quieres avanzar, así que rechazas tu ruta interior y andas buscando respuestas allá afuera, con el pretexto tonto de que afuera está más iluminado que dentro de ti. Tal vez sea cierto, pero aún si fuera de ti hay mucha luz, sabes que allá no encontrarás tu rumbo sino el de otros. A veces es necesario entrar a la oscuridad y las penumbras de tu interior para darte claridad. Solo entonces reencontrarás tu camino.

Te puedes encontrar con la idea de querer llegar a un lugar que ya ocupa otra persona, en cuyo caso estarás al pendiente de que lo deje, lo quiten de ahí, se muera o por cualquier razón se mueva y ocupe otro lugar. Pueden pasar años y no hay ninguna garantía de que tú ocuparás ese lugar una vez que esté desocupado, pero sí habrás dejado de conocer tu propia ruta por dedicar tu tiempo (semanas, meses o años) a esperar.

Puede ser que dé un poco de miedo o inquietud avanzar, aunque tengas deseos de hacerlo y si le haces caso al miedo nunca sabrás cómo construir tu camino y mucho menos hasta dónde te podría llevar. Cada persona que ves con éxito desde tu lugar ha tenido que crear su camino, algunos afortunados con mucho apoyo y ayuda, otros han tenido compañía pero no ayuda y también hay quienes hacen su camino solos.

A veces parece que las personas ya llegaron a su meta, pero el camino no termina de construirse y de recorrerse mientras estamos vivos. Si aún no encuentras el tuyo es hora de moverse y aprovechar tu vida recorriendo tu ruta y no sentándote a un lado a esperar que pase alguien para pedirle informes acerca de ese camino que es solo tuyo.

Hasta luego.

En el presente

  Si buscamos la felicidad en el pasado el presente pierde sentido y el futuro asusta, la vida está en el presente. Es gratificante haber ...