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miércoles, 22 de junio de 2016

México y la cultura del terror

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El terrorismo es parte de la cultura política en nuestro México lindo y querido, aunque en este sexenio esto se ha demostrado de una manera cada vez más cínica y hasta torpe: a la vista de todos los demás países hay matanzas, desaparecidos, represión, violencia y muchas muestras de odio de parte de esos que se llaman gobernantes hacia los mexicanos "de a pie", los que trabajamos para vivir. 

Estemos informados sin ánimo de buscar quiénes son los "buenos" y quienes los "malos": Si nuestro gobierno (o lo más parecido a eso) decide utilizar la fuerza sin medida para terminar con una discusión, una manifestación o cualquier otra expresión de diferencias entre 2 o más grupos, está cometiendo un crimen. Si además utiliza todo el poder de los medios de comunicación para aparecer como víctima, tenemos al mando de nuestro pueblo a un grupo de psicóticos, que para acabarla están sostenidos por mucha gente sin escrúpulos que quiere ser como ellos o, por lo menos, aprovecharse de ellos.


No nos engañemos: Ya sea al interior de la familia o en el Gobierno del país, usar la violencia y el engaño para convencer a los demás de que siempre tenemos la razón y de que nunca nos equivocamos, es un abuso que raya en lo criminal. Si un Gobierno rechaza el diálogo es que no tiene capacidad ni interés en escuchar a su pueblo y por lo tanto lo desconoce. Oaxaca duele como ha dolido Guerrero, Michoacán, México y muchos lugares más. Están encendiendo una mecha que tal vez no alcancen a apagar.



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"La cultura del terror/3

Sobre la niña ejemplar: Una niña juega con dos muñecas y las regaña para que se queden quietas. Ella también parece una muñeca, por lo linda y buena que es y porque a nadie molesta.
(Del libro Adelante, de J. H. Figueira, que fue texto de enseñanza en las escuelas del Uruguay hasta hace pocos años.)"
(Eduardo Galeano)



¿Y por qué cumplirle a la OCDE antes que a los mexicanos? ¿Cuál es el beneficio que sacará el país si nuestros gobernantes obedecen las disposiciones que emite la OCDE? ¿O serán beneficiadas las minorías de siempre? Porque al ver los efectos de las reformas que ha estado promulgando el Gobierno (o lo que sea) de Enrique Peña Nieto pareciera que no avanzamos mucho, incluso vamos en reversa y esto se escucha en casi cualquier plática donde haya dos o más gentes medianamente informada. Y con todo el cinismo del mundo nuestra clase política se vuelve a sentir víctima después de iniciar la destrucción de PEMEX, de aprobar una reforma hacendaria, energética o laboral que no traen ningún beneficio inmediato (y tal vez ni posterior) para la clase trabajadora que, justo es decirlo, no es solo la de "los jodidos" como muchos clasemedieros elitistas quieren creer, sino de todos aquellos que percibimos un sueldo o un pago a cambio de nuestro trabajo. A estos que somos la mayoría de la población es a los que nos está ignorando la clase política, y nosotros lo aceptamos. El Gobierno debe responderle a su gente, pero en este país no ocurre así: a la gente no se le escucha ni se le respeta. Incluso a los que se atreven a hablar y a organizarse de alguna manera, se les ataca con todo el peso de la fuerza pública... y hasta privada con tantos esquiroles y sicarios que han proliferado.


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¡Miren que mal está la gente en Venezuela! ¡Es un escándalo el terrorismo en Europa! ¡Pongan atención a la siguiente Copa de fut! La fórmula que aplican con nosotros es sencilla: Atacar a todo el que esté contra las malas disposiciones del Gobierno mientras gritan a los 4 vientos que merecían que los atacaran y que los mataran porque son delincuentes que quisieron golpear a la policía o al ejército y pobrecitos, tenían que defenderse. Al mismo tiempo nos recetan las "noticias" más cínicas y confusas para que todos crean que en México nuestro Gobierno cuida muy bien a los mexicanos. Pero no se ha visto un despliegue tan fuerte del ejército y las distintas policías en contra de verdaderos grupos de la delincuencia organizada, ¿por qué será? Si al Gobierno no le interesa quedar bien con la parte de su pueblo que trabaja, ¿entonces con quién? ¡Miren lo que pasa en Venezuela, o en cualquier parte fuera de México!


Hasta luego.

lunes, 21 de marzo de 2016

La familia y la cultura del terror

"La extorsión,
el insulto,
la amenaza,
el coscorrón,
la bofetada,
la paliza,
el azote,
el cuarto oscuro,
la ducha helada,
el ayuno obligatorio,
la comida obligatoria,
la prohibición de salir,
la prohibición de decir lo que se piensa,
la prohibición de hacer lo que se siente
y la humillación pública
son algunos de los métodos de penitencia y tortura tradicionales en la vida de familia. Para castigo de la desobediencia y escarmiento de la libertad, la tradición familiar perpetúa una cultura del terror que humilla a la mujer, enseña a los hijos a mentir y contagia la peste del miedo.

- Los derechos humanos tendrían que empezar por casa –me comenta, en Chile, Andrés Domínguez."
(Eduardo Galeano - La cultura del terror 2)


Los niños están en una posición de desventaja ante el mundo de los adultos. De recién llegados son una bendición milagrosa, una nueva vida tierna y hermosa, los bebés despiertan los más bellos sentimientos en sus padres y también inspiran a otros seres cercanos para cuidarlos y apapacharlos. 

Pasado algún tiempo, y en completa contradicción, los padres conservan en su mente la creencia de que los hijos siempre serán una bendición, al mismo tiempo que esos benditos hijos corren el riesgo de convertirse en la vía de escape para las frustraciones, las limitaciones, los miedos y la falta de autoestima de los padres. También funcionan bastante bien como desahogo cuando los padres pelean entre sí, pues resulta muy conveniente desquitar el coraje con algún hijo o hija en esas no tan raras ocasiones en que mamá o papá deciden no enfrentar a la pareja.



A mayor inseguridad de los padres para relacionarse con más gente, mayor será el riesgo de que utilicen a los hijos para dejar salir las ideas, palabras y emociones que no quisieron externar con otro adulto. 

Mamá y papá pueden ser refinadamente fríos e insensibles a la hora de demostrar quién manda en casa, porque es un gusto demostrar poder. A los niños, efectivamente, les gusta y les sirve saber que sus papás son poderosos y les dan seguridad. Pero no les ayuda en nada saber que sus padres son poderosos y están en su contra: Esa es una sensación que da terror.


A veces la mujer o el hombre, ya siendo adultos, también se ponen en una situación parecida frente a su pareja. Una persona víctima de abuso llega a creer que de verdad tiene que temerle a la persona con la que escogió vivir, porque dice ser muy poderosa y cada vez que puede lo demuestra con crueldad verbal y violencia física. 

Los niños están indefensos, no tienen a dónde ir y en verdad dependen de sus padres para sobrevivir. Con los adultos es diferente, pueden decidir salirse de una relación dañina y reinventar la vida para hacer una historia diferente al enfrentar su miedo, o pueden quedarse con la persona abusadora, quejándose y reproduciendo entre ambos el ambiente de terror con sus hijos, que heredarán en vida su frustración y su miedo a expresar su afecto y sus sentimientos en general.


"Michael Taussig ha estudiado la cultura del terror que la civilización capitalista aplicaba en la selva amazónica a principios del siglo veinte. La tortura no era un método para arrancar información, sino una ceremonia de confirmación del poder. En un largo y solemne ritual, a los indios rebeldes les cortaban la lengua y después los torturaban para obligarlos a hablar."
(Eduardo Galeano - La cultura del terror 1)

Es posible romper con la cultura del terror, aunque da miedo hacerlo porque el subconsciente es muy fuerte y sigue creyendo que eres una persona pequeña e indefensa. Si es preciso, hay que pedir ayuda para poderte reconciliar contigo y seguir adelante con pareja, sin pareja o a pesar de la pareja. Si tienes hijos ellos apreciarán esa mejora en sus vidas. Si no los tienes, tu niño o niña interior también te lo agradecerá y podrá armonizar con tu yo adulto.

Usa tu fuerza y tu experiencia como un poder para construir y no solamente para gritar "¡porque lo mando yo!".



"Cuando era chica, a veces me gustaba hacer llorar a mi hermanita y quedarme viendo cómo lloraba por un rato. Después la consolaba y se quedaba contenta conmigo. Ya de grande llegué a hacer lo mismo con mis hijos cuando eran pequeños: me gustaba que yo podía hacer que dejaran de llorar".
(Anónimo)

Hasta luego.