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jueves, 24 de marzo de 2022

Sexualidad

 

Esa parte de tu cuerpo

que dice todo de ti

identidad, rol, erotismo,

placer, intimidad, reproducción,

orientación, unión y lucha

de sexo y afecto…

espontaneidad que siente

y expresa ser natural

por dentro y por fuera,

obedeciendo a lo que te gusta

rechazando lo que no  

sin modas ni tendencias,

es libre y no depende

de lo que pienses o creas

que es correcto o incorrecto.

 

Esa parte de tu cuerpo

que te permite saberte

aceptado o aceptada

(o no)

por otras personas

que perciben en tí algo

que coincide con su ser.

 

Es la libre expresión

muda y sin palabras

con la pura presencia

se manifiesta y por eso

necesitas conocerla

reconocerla y aceptarla

de lo contrario es posible

que otras personas

entiendan tu esencia

y la disfruten

mejor que tú.


domingo, 26 de junio de 2016

Canciones de amor, sexo y desamor




Nadie me ha preguntado esto, pero quiero contar que mi problema con el reggaetón, la banda y otros estilos similares es que reduce tanto el concepto de amor y de sexualidad que termina pareciendo suficiente el puro acto de coger "como animales" nada más para "quitarse las ganas". Esta tendencia a escaparse en el placer conduce a una sensación de vacío interior y de soledad inmensa, que solamente tiene salida refugiándose en un nuevo momento de placer y de autoexigencia: en esta subcultura es necesario ser atractivos y verse bien buenos o buenas, porque si no se antojan nadie va a querer "quitarse las ganas" con ellos o ellas. El precio en autoestima y socialización puede ser muy alto. A veces es tan alto que termina siendo lo contrario: Subestima y aislamiento.


Sin ánimo de querer cambiarle sus preferencias musicales a nadie, ni de ser tan moralista para sugerir que todas las relaciones sexuales deben ser por amor o con algo más que pasión, sí quiero insistir en que quitarse las ganas es solamente una de tantas expresiones que tiene la sexualidad humana, y para disfrutar más el placer de esos encuentros íntimos con otra persona, vale la pena conocer otras formas de vivir la sexualidad. Ése es el punto central de este breve texto: la variedad siempre deja entrar a la sorpresa, a la espontaneidad y también enriquece la creatividad y la vida en general. La rutina, la repetición de actos, palabras o gustos como si estuviéramos siguiendo un guión, mata la espontaneidad y nos vuelve rígidos, tercos.

Puedo escuchar algunas canciones de banda, reggaetón y hasta algunas de las mal llamadas "baladas románticas", pero no puedo coincidir con lo que dicen sus letras, la mayoría son machistas, autocompasivas o acusadoras. Y sin embargo son un buen negocio, a la gente le gusta creer que estas canciones hablan del amor y se refugia en ellas. Eso no va a cambiar, y afortunadamente también hay canciones con letras más realistas, algunas verdaderamente poéticas y amorosas, sin basar el amor en comparaciones ni descalificaciones con nadie. Dejo aquí una invitación a identificar las letras nocivas para tratar de no adoptarlas en nuestra mente, y si ya lo hicimos, para dejar como tarea una ejercicio de filtración, que consiste en quitar de nuestra mente algunos estribillos que incluyen ideas como las que siguen:


Canciones de reclamos porque la otra persona no te valora. Si no te valora, te toca valorarte a ti ¡y alejarte de quien no te valora!

Canciones de venganza porque la otra persona decide terminar la relación. Puedes ser la mejor persona del mundo, pero tanto tú como la otra persona son libres de decidir si quieren permanecer o no en la relación. Y si la relación terminó, hay que dejar ir a la pareja sin alargar la agonía personal ni cargar una relación tan muerta que tal vez ya esté empezando a descomponerse.

Canciones de odio porque la ex pareja empezó una nueva relación. Lo más sano es alejarse y hacer tu propia vida, en vez de estar al pendiente de lo que vive alguien que ya decidió vivir por su cuenta. Cuesta reconocer que lo más doloroso no es perder al amor de tu vida, sino darte cuenta que no era tuyo y sentir que tienes las manos vacías. Duele, pero te da la oportunidad de hacerte cargo de lo que sí es tuyo: tu vida, Cuando aceptas esto deja de preocuparte lo que dirá la gente y puedes compartir tu vida con otra persona, sin que tengan que ninguno tenga que sentirse dueño o propiedad de su pareja.

Canciones de compasión y lástima hacia uno mismo porque la otra persona no te acepta. También en este caso, es hora de mostrarle a tu propio Yo que lo quieres y lo valoras, solamente de esa manera entenderemos que otra persona puede tener diferentes intereses y por lo mismo no coincidir con los tuyos. Te vas a gustar más y a quererte más aceptándote como eres, y ése también es el camino para dejarte acompañar por quien te acepte igual.

No son recetas mágicas, pero pueden darte más libertad que la filosofía derrotista de las canciones "románticas" o la competitiva de las canciones "apasionadas".

Hasta luego.

lunes, 15 de febrero de 2016

7 pretextos para disfrazar el abuso sexual

"Debería ser sencillo: el NO significa NO. El SÍ o el NO están condicionados a lo que piensas o sientes en ese momento. Las personas pueden cambiar su inicial SÍ por un NO. Y no pasa nada."
(Tomado de la página friendlylife.com)


Las siguientes tiras tipo historieta aparecieron en inglés inicialmente y son un intento por hacernos ver que nuestra sociedad (o sea nosotros) comparte algunas ideas acerca de la sexualidad que no siempre favorecen una relación sana, ésa es una de las razones por las que hay una alta incidencia de abusos sexuales y de conductas ofensivas en parejas de todo tipo... y de verdad de todo tipo: desde las casuales o recientes del tipo "es que apenas nos estamos conociendo", hasta las ya establecidas con familia y años de experiencia. 

Esta incidencia parece indicar que hay algunos patrones de conducta invasiva (en tanto que invade la intimidad de otra persona) que parecen inofensivos y normales pero constituyen una falta de respeto a otra persona, y no nos queremos dar cuenta porque "se justifica", "se lo buscó", "si le gusta, que no se haga" y tantas otras frases que escuchamos y decimos para hacernos creer que está bien invadir la intimidad de otra persona sin darle oportunidad de decidir.

Las siguientes tiras las tomé de la página friendlylife.com, donde aparecieron con el título "Las 7grandes mentiras sobre el consentimiento sexual explicadas en sencillas viñetasde cómic". Son 7 ejemplos que ilustran igual número de pretextos utilizados para justificar un abuso o una invasión a la intimidad. En estas escenas se aprecian situaciones cotidianas que no parecen tener relación directa con la sexualidad de las personas. Sin embargo lo que ocurre en estos escenarios es exactamente lo mismo que ocurre en las relaciones sexuales: Basta ver las frases arriba de cada tira para remontarnos de inmediato a situaciones de sexualidad. 

La riqueza de ver estas frases en otros contextos es que nos puede ayudar a entender y prevenir las conductas de hostigamiento y abuso cuando se presenten y no hasta que ocurran en el terreno sexual. ¿Te suenan conocidas? Puede ser buen momento para hacer cambios y dejar de aceptar condiciones que no deseas en tu vida, aquí están las tiras:

Pretexto 1:
Tu forma de vestir te obliga a comportarte de cierta forma:

Pretexto 2:
Si una vez me diste permiso, lo tendré siempre:

Pretexto 3:
Si te gustó algo una vez, te gustará siempre:

Pretexto 4:
Te gustará incluso si estás drogada, borracha o inconsciente:

Pretexto 5:
Es tu deber como pareja o esposa:

Pretexto 6:
Si dices que lo vas a hacer, tienes la obligación de hacerlo:

Pretexto 7:
Debes acabar lo que empezaste:

Recuerda:

Tu cuerpo es tuyo. Tus emociones y pensamientos también, así que tu único compromiso en cualquier momento de tu vida y ante cualquier persona es hacer lo que te haga estar bien contigo, con tu yo. La persona que te ama ni es tu dueña ni te pertenece, así que puedes cuidar de ti y decidir sobre tu cuerpo, tus emociones y tus gustos sin culpa ni vergüenza.

Hasta luego.

viernes, 12 de febrero de 2016

Sexualidad, pornografía y pareja

"La sexualidad no es distracción o actividad de medio tiempo. Es una forma de ser."
(Alexander Lowen)



¿Cómo se debe tratar a la pareja? 


¿Hasta dónde permitir que llegue el contacto físico? 

¿Cuándo decir que sí podemos tener una relación sexual? 


¿Cómo hacerle saber a la pareja que vivir nuestra sexualidad no significa que únicamente nos vamos a ver para hacer el amor? 

¿Y si me abandona por decirle que no aunque me pide algo que no quiero hacer? 


¿Cómo terminar con alguien que no me hace sentir que yo valgo como persona? 

¿Cómo saber si lo que hago y lo que permito que me hagan me pone en algún tipo de riesgo? 


Cuando estas y otras dudas comienzan a rondar la mente de una persona, lo más sano es buscar apoyo y orientación, antes de que una relación llena de dudas y miedos se vuelva “normal”, es decir, antes de que aceptemos vivir de una manera que no nos hace sentirnos valorados ni amados.

Cuando llegamos a la adolescencia, y en ocasiones un poco antes de eso, comenzamos a sentir esos cambios en nuestro cuerpo que liberan nuestro impulso sexual y hacen que se vuelva importante atraer a otra persona para sentir nuestro propio cuerpo y el de ese otro ser. Se vuelve importante saber que así como queremos, también podemos ser queridos.

En ese momento es muy fácil confundir la excitación y la atracción física con amor pensando cosas como “ésta es la persona de mi vida, por eso me gusta tanto”, o bien “una persona tan hermosa no puede hacerme algo malo”, y el clásico "te dedicaré mi vida porque tú vales más que yo". Y tratamos de ganarnos a esa persona con los escasos o nulos conocimientos que tenemos acerca de lo que es el amor y la sexualidad humana.


En la primaria ya nos mostraron las partes del cuerpo y eso que llamamos “aparato reproductor”, enseñándonos la parte biológica casi mecánicamente, como si todos funcionáramos y reaccionáramos siempre igual. Pero sentir la cercanía de otra persona, y sobre todo exagerar la diferencia de una persona sobre todas las demás (cualidad inevitable del amor y del apasionamiento) provoca sensaciones desconocidas y agradables, a veces combinadas con una sensación de angustia o ansiedad en menor o mayor grado.

En muchas ocasiones buscamos orientación en mamá o en papá, y también es frecuente que en muchas ocasiones mamá y papá también aprendieron acerca del amor y la sexualidad sobre la marcha, con lo que la vida, sus valores, sus principios y sus creencias les fueron permitiendo, y lo que hacen es transmitir los mismos conceptos de lo que es “correcto” y lo que es “incorrecto” a la siguiente generación. Pero eso no es suficiente, y a veces lo que es social o culturalmente correcto no es lo mejor para una persona en particular.

Por ejemplo, para la sociedad es correcto que los hijos y las hijas sean obedientes, pero en la relación de pareja no se espera que una persona mande y la otra siempre obedezca, sino que entre ambas compartan las decisiones.

También se dice que una persona es “buena” cuando es capaz de sacrificar algunos de sus planes y anhelos para ayudarle a sus padres o a la gente que quiere a ser felices. Y hasta decimos que eso es una prueba de amor. Pero el amor no debe estar basado en el sacrificio de una persona, sino en la cooperación de ambas, y esto aplica desde la relación de parejas hasta la relación entre padres e hijos.

El sacrificio en las relaciones puede llegar a extremos inimaginables, por eso es bueno detenerse a revisar la relación y si fuera el caso, asumir que vivo haciendo o soportando cosas que no consideraba dentro de mi escala de valores, solamente para mantener cerca a la persona que dice amarme, o que digo amar. Esto no es amar, es aferrarse a una persona como si fuera un salvavidas.

Si los valores de mamá y papá no son suficientes, compartimos nuestras dudas e inquietudes con las amistades, y el abanico de posibilidades no cambia mucho. Tal vez haya dos extremos en los puntos de vista de las amistades: “Entrégate con todo“, o “No te dejes porque si no, ya te fregaste”. Entre estas dos posturas hay una amplia variedad de opciones, hace falta es conocerlas para poder escoger.

Y finalmente lo que ocurre es que a la mayoría de nosotros se nos educa en cuestiones de sexualidad y relaciones de pareja fuera de las escuelas y del hogar. Las novelas proponen un tipo de relación donde la mujer y el hombre buscan agradarse y “conquistarse”. Se trata de que la persona que te gusta termine siendo “tuya”, y no de que se dé la unión de dos personas libres.

En algunas series y películas se manejan las relaciones con mucha libertad y soltura, como si fuera posible tener relaciones con muchos conocidos sin que esto llegue a causar conflictos entre esos conocidos y además con uno mismo. Se crea la imagen del “macho” conquistador y de la “mujer fatal”, con todo su estereotipo.

"Alguien inventó que el sexo podía ser fuente de mugre y de degradación. Penetrando a una señora se la degradaba. Se les podía haber ocurrido que de ese modo se la enaltecía, pero, por desgracia, eso no se le ocurrió a nadie. De modo que el peso moral del señor lo cargó la mujer. Si un hombre tenía grandes necesidades sexuales era un modelo de salud. Y si una mujer tenía necesidades sexuales incontroladas era ninfómana o, como decían en mi pueblo, tenía fiebre uterina."
(Manuel Puig)

Y para “resolver” todas las dudas acerca de la sexualidad, sobre todo pero no exclusivamente en el caso de los hombres, recurrimos a la pornografía. Anteriormente los materiales pornográficos eran productos clandestinos y vergonzosos que se colaban en revistas y videocasetes en las aulas de las escuelas con todo el riesgo que implicaba ser descubiertos. Eran rituales casi de iniciación para sentirse “grandes”. Actualmente Internet y la información en línea hacen más fácil el acceso a todo tipo de videos, incluyendo la pornografía, y esto lleva encima el riesgo de que a los jóvenes les parezca más normal considerar las relaciones sexuales como si se tratara de jugar a las luchitas o a una pelea de videojuegos: El que le dé más gana. Si no puede darle más, pierde.

Generalmente, la posición de la mujer en las películas, comerciales, novelas, series y hasta en la vida real, sigue siendo de complacencia, de sumisión. Sobre todo en las películas pornográficas pareciera que a la mujer le gusta ser pasiva y que todo el tiempo está excitada. De ahí nacen muchas frustraciones porque los hombres sienten que no son atractivos si su pareja no está siempre excitada, y las mujeres creen que algo anda mal con ellas cuando no disfrutan algunas situaciones que en la tele parecen enloquecer de pasión a las actrices. En la vida real muchas mujeres deciden compensar esto con sumisión. Y los hombres suelen suplir la falta de una erección permanente con una actitud de dominio y control.

Recordemos que a los actores les pagan por su trabajo, y esto aplica también para los actores de películas porno. De hecho, las secuencias de sexo excitante con frecuencia son realizadas en varias tomas que, con su debida edición, dan la idea de una potencia sexual continua e inagotable ¡otra fuente de frustración para quienes se comparan con estos actores! También recordemos que tener una relación sexual no es vivir una relación de pareja.


Es posible vivir plenamente la sexualidad con la persona que amas. Para llegar a ello debes creer honestamente que eres capaz de vivir intensamente tu relación con tu propio ser y hacer caso de los que sientes, de lo que deseas, de quién eres. Así podrás decidir qué camino quieres seguir en esta vida y si quieres recorrer ese camino solo o acompañado. La relación de pareja te dará esa compañía, garantizándote que no será siempre puro placer, pero la comunicación y el contacto serán los pilares que le permitan a cada pareja llegar a conocerse cada vez más hasta integrar una unidad que lleve a esa misma pareja a una dimensión mucho más amplia: "yo-tú-nosotros".

sábado, 26 de septiembre de 2015

Dualidad y sexualidad

"¿Qué es el amor sino comprender y alegrarse de que otro viva, actúe y sienta de manera diferente y opuesta a la nuestra? Para que el amor supere con alegría los antagonismos no debería suprimirlos, negarlos. Incluso el amor a sí mismo contiene como presupuesto suyo la dualidad (o la pluralidad) indisoluble, en una sola persona"
(Federico Nietszche)


No todo lo dual es sexual, pero todo lo sexual sí es dual. Dualidad significa que tenemos dos extremos opuestos como los polos de los imanes, y donde haya dos contrarios también habrá una interacción entre ellos. Es claro el ejemplo del día y la noche, y prácticamente en cualquier campo que nos desenvolvamos encontraremos esa relación entre los opuestos, los diferentes. La relación sexual entre hombre y mujer es una manifestación más de ese contacto con la dualidad, en su parte más física, y es la expresión de nuestro intento por fundir en una unidad a dos extremos diferentes, desaparecer la dualidad y llegar a ser uno con uno mismo, con la pareja e idealmente con el mundo, ser uno con la realidad que conocemos.

Esa es una experiencia deliciosa y momentánea, la dualidad sigue existiendo y es necesario aceptarla para evitar el conflicto y para no volvernos adictos a escapar de la realidad fingiendo ser uno al enfrascarnos en un vicio. Por cierto, los victorianos relacionaban la pereza y la pobreza con el vicio, es decir que la gente perezosa y pobre era así por ser viciosa y débil, ya que no podían superar su tentación. Todavía hay gentes que piensan así, de esta manera tan polarizada: Si yo vivo "bien", entonces todos los que no viven como yo están equivocados, por lo tanto están "mal" como personas. O dicho de otra manera: Si son pobres es porque quieren, cuando se les quite lo flojos van a hacer dinero. Como se ve, irse a un extremo de la dualidad es lo mismo que volverse intolerante.


Decía que es necesario aceptar la dualidad, las partes aparentemente contrarias que naturalmente hay en cada persona, lo masculino dentro de lo femenino y viceversa, la aceptación de las diferencias que hay entre las personas nos lleva a dejar de criticar, humillar o envidiar a los demás para sentirnos parte de este conglomerado de dualidades.

Si no podemos aceptar nuestra dualidad y la de los demás, las probabilidades de enfermar irán creciendo y en cualquier momento se manifestarán física o emocionalmente, o de ambas maneras (para reducir la dualidad). Además de esto, aceptar la dualidad ayuda a disminuir la ansiedad sexual: todos tenemos una actitud ante la sexualidad que va del rechazo (parecido a la moral victoriana) al apego desenfrenado (lo que algunos llaman libertinaje), esta actitud representa nuestra preferencia sexual y aunque se considera que toda expresión sexual es normal, cabe decir que también existen síntomas de que puede haber alguna patología tocando a la puerta: 


En principio, el rechazo o no aceptación de la dualidad (o sea la sexualidad) revela también el rechazo hacia uno mismo, lo que deriva en baja autoestima y puede provocar situaciones de agresividad impulsiva para ocultar el miedo a la intimidad sexual. El extremo opuesto, la búsqueda compulsiva de placer sexual, puede llevar a olvidarse de sí mismo volcándose hacia afuera, forzando en ocasiones a otra u otras personas a hacer cosas en contra de su voluntad y llegando a dañarse a sí mismos en sus actividades, relaciones sociales o propiedades. Una adicción, que también derivará en conflictos con la autoestima.

Un ejemplo que ilustra con claridad la no aceptación de la dualidad es el de muchas parejas que deciden unir sus vidas: Cuando se conoce la pareja, generalmente descubren infinidad de cosas valiosas en esa otra persona y literalmente se enamoran de sus diferencias, ese misterio que vuelve excitante la vida. Sin embargo ocurre con frecuencia que al vivir juntos esas diferencias comienzan a pesar y la misma pareja comienza a quejarse de cómo es esa persona con la que vive, hasta terminar por decirle que no le gusta cómo demuestra su cariño: “Quiero que me quieras como yo quiero, no como tú me quieres”. ¡Nos enamoramos de las diferencias y después las tratamos de eliminar!


En otros casos se puede ver a la pareja jugando el rol de madre e hijo o de padre e hija, que es otra forma de vivir la relación sin aceptar la dualidad y que además es motivo para desarrollar otro tema: Escogemos a una persona adulta por pareja y queremos recibir una obediencia infantil, ¡qué cosas hacemos los humanos!

Por estas y otras razones, es válido ver a la persona en un contexto más amplio, en todas las dimensiones de su dualidad y no solamente en su sexualidad.

¿Y no dicen que todo lo que hacemos refleja nuestra sexualidad? Sí, nuestra sexualidad es parte inseparable de nosotros, de nuestra naturaleza, y es al mismo tiempo dualidad. Pero la dualidad va más allá de la sexualidad y de la humanidad.

Hasta luego.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Freud y la sexualidad en la época victoriana

"Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla"
(Sigmund Freud)


Existe la creencia de que Freud utilizó mucho el concepto “sexualidad” para resaltar las diferencias entre hombres y mujeres y como razón básica de los conflictos que se presentan en la dinámica de sus relaciones, todavía en nuestros días se reduce al psicoanálisis y a Freud mismo a los conflictos sexuales, y muchas personas suponen que su teoría se reduce a la relación de aceptación o rechazo de los roles sexuales. Esto es una concepción demasiado simplista del psicoanálisis y del aporte de Freud a la psicología en general. 

Consideremos la circunstancia histórica de Freud, o sea la época y el lugar en que le tocó vivir: no es lo mismo nacer a mitad del siglo XIX que en el XXI, y tampoco es igual crecer en la Europa de esos tiempos que en Brasil, Argentina, España o México. A él le tocó vivir una era de relativa paz y estabilidad social en Austria y en Inglaterra, situación ajena a lo que se vivía al mismo tiempo en los países de América, por ejemplo. Dentro de esa calma se respiraba un ambiente de candidez e inocencia forzadas, porque los temas relacionados con la sexualidad y los placeres del cuerpo eran muy mal vistos y por ende reprimidos (políticamente incorrectos, dirían ahorita) y la sociedad europea se miraba a sí misma con la crítica de quien tiene tiempo de sobra para observar a los demás.


En fin, que en esa época denominada Victoriana (debido a que la reina de Inglaterra, Victoria, reinó durante más de 60 años), los valores se podrían clasificar como "puritanos" destacando en la época cualidades como el ahorro, el afán de trabajo, la extrema importancia de la moral, los deberes de la fe y el descanso dominical como valores de gran importancia. También hay que decir que los ingleses eran (tal vez todavía son) más machistas que muchos machos mexicanos y tenían a la mujer relegada a los roles más sumisos y resignados, tanto así, que los deseos y fantasías sexuales en la  mujer eran considerados síntoma de enfermedad.

Hoy decimos ser más liberales y se supone que ya no vivimos en la época victoriana, pero las mujeres que se atreven a vivir su sexualidad enfrentan igual el rechazo de sus congéneres y la incomprensión de los hombres, que en el fondo o en la superficie seguimos malinterpretando las expresiones honestas que una mujer puede hacer con su sexualidad.


El punto es que en la época de Freud el sexo era un tema tan vetado que forzosamente tenía que estar en el pensamiento de las mayorías: la tentación de lo prohibido. Dicen que si los temas sexuales no hubieran sido tan perseguidos, nunca hubiera nacido el psicoanálisis. Tal vez.

Y también hay quien dice que si Freud hubiera ampliado sus conceptos y en algunas ocasiones hubiera cambiado el término “sexualidad” por el de “dualidad”, sus teorías se hubieran entendido de una manera más completa. Tal vez. Nunca lo sabremos porque lo que él hizo fue lo mejor en su momento histórico, pleno de estabilidad social y de represión moral. Y ahí están los cimientos de todas las corrientes psicológicas modernas.


Más allá de prejuicios y críticas parciales, vale la pena conocer las ideas de Freud y descubrir sus posturas ante temas tan dispares como los sueños, la infancia, la muerte o, por supuesto, la sexualidad.

Hasta luego.

viernes, 11 de enero de 2013

Sexualidad y armar la felicidad en pareja

Hoy dejo un video con mis intervenciones dentro del programa "Prende tu día" los lunes 5 y 12 de noviembre del 2012, donde abordé los temas "Sexualidad: Premios y castigos" y "Armar la felicidad en pareja", respectivamente. Todavía no me acostumbro a las cámaras y busco más el intercambio de ideas con mi interlocutor, en este caso Manuel, espero que el mensaje quede claro y entendible, pero además les agradeceré retroalimentarme dejando sus comentarios en este blog o en el correo hmembrila@gmail.com, para poder mejorar estas pláticas y también para saber si les gustaría que hablara de algún tema en especial.

Los lunes sigo apareciendo en el canal 11 de Telecable a las 9:30 de la mañana, con repetición a las 5:00 de la tarde, por si tienen ganas y tiempo de ver el programa. 


Disculpen a Manuel por llamarme "experto", ése es un título difícil de conseguir en cualquier área, por lo pronto aquí dejo un resumen, a modo de "flashazos", con los puntos centrales de estas dos charlas que no tienen otra finalidad que divulgar socialmente la psicología y la psicoterapia:


Sexualidad: Premios y castigos (el tema original está en este mismo blog dando clic aquí, de ahí tomé estas notas).



·      La sexualidad es la expresión natural de nuestros afectos.
·      
     El acto sexual es un intercambio íntimo entre 2 o más personas, lo ideal sería:
o   Que sea voluntario
o   Que provoque sentimientos placenteros
o   Que haga deseable la vida íntima
o   Que genere más valía personal y seguridad en cada miembro
o   Que se respeten los tiempos y decisiones de cada participante
o   Que si no se da, la relación pueda seguir.
·    
     El acto sexual también se realiza sin cumplir uno o varios de estos requisitos, y “sabe diferente”.

·      Puede ser un servicio comercial, con costo y sin compromiso de convivencia.

·      En la pareja, se le puede dar un valor de intercambio condicionado, es decir, un premio o un castigo.
o   El acto sexual condicionado implica que hay una persona que domina y otra que se somete.
o   Se debilita la comunicación acerca de la vida íntima (no solo de la sexualidad).
o   Aunque el acto sexual sea placentero, se van acumulando sentimientos contrarios.
o   Disminuye el respeto y la confianza en la relación.

·      La sexualidad es una parte indispensable para la vida en pareja: Si funciona bien, habrá muchas más posibilidades de que las demás áreas también funcionen.


Armar la felicidad en pareja.


·      No podemos vivir en un estado de felicidad permanente.
o   Idealizar la felicidad nos aleja de ella.
o   Es frustrante vivir siempre “buscando la felicidad”, querer vivir siempre en estado de euforia y júbilo.
o   Puede ser una causa de adicción.
o   Devaluamos nuestra felicidad: "Los vecinos sí son felices…”
o   “No podemos tener todo lo que queremos”, al menos no todo al mismo tiempo, por eso hay que saber decidir.
o   Ninguna persona nos va a proporcionar felicidad, pero podemos compartirla.

·      Responsabilidad de pareja: Saber lo que queremos y esforzarnos por conseguirlo.

·      Si nos esforzamos por conseguir algo distinto a la meta que nos propusimos también es responsabilidad de pareja, no se puede culpar a otros.
o   Es importante atender las necesidades del mundo material.
o   También hay que hacer caso de las necesidades del mundo afectivo, emocional y espiritual.
o   En pareja, la felicidad cotidiana consiste en responder a las necesidades diarias con la confianza de no estar solos.
o   Armar la felicidad en pareja es afrontar el reto de vivir orientados a lo que realmente queremos, no solo en términos materiales.

·      Las parejas felices viven agradecidas con la vida, las infelices viven reclamándole a la vida.

    Nos vemos y espero sus comentarios.

    Hasta luego.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Sexualidad y género

Tal vez la diferencia que hay entre la sexualidad y el género es muy obvia, pero estaba repasando algunos materiales sobre sexualidad humana y me gustó la idea de compartir aquí la base de esta diferencia: 

El género se refiere exclusivamente a aspectos físicos que permiten asignar a un objeto el artículo "el" o "la", en el caso de los seres vivos, se trata de las características biológicas que determinan los rasgos genitales masculinos y femeninos, los que permiten distinguir a un macho de una hembra y, en términos más humanos, a un hombre de una mujer, con todos los estereotipos que se puedan derivar.


La sexualidad no se reduce a los genitales (aunque mucha gente piensa que sí), como ya se ha dicho en otras ocasiones dentro de este blog, forma parte de la personalidad total de cada individuo y se manifiesta en cada una de nuestras expresiones, desde la comunicación verbal y corporal, hasta nuestros gustos y preferencias personales. En consecuencia, expresar la sexualidad permite utilizar una gama más amplia de recursos corporales, emocionales, verbales o de los que se le ocurran a cada quien.


Es por ello que cuando hablamos de una relación sexual, no hablamos solamente del momento del coito o del contacto genital, sino de formas más completas y complejas de contacto, ya sea con uno mismo o con más gente. Y es por ello también que una vida sexual satisfactoria hace que las parejas se sientan más plenas en su relación

Hasta luego.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Convivencia íntima: Premios y castigos

"Cuando terminan las mariposas en el estómago,
comienzan los aleteos en el corazón"
hemebe


Hoy se transmite mi séptima intervención en el programa "Prende tu día" de Telecable Aguascalientes, el tema es "Sexo: Premio y castigo" y durante la breve charla en la que me permiten participar hablo de cómo es posible hacer este manejo del acto sexual dentro de la vida de pareja, pasando de un intercambio afectivo a algo muy parecido a un intercambio casi comercial.

En algún momento Manuel, el conductor del programa, me cuestionó acerca de los alcances que puede tener la sexualidad y aunque en el momento respondi asegurando que la vida sexual afecta a todas las demás áreas de la pareja, me quedé con esta idea dando vueltas en mi cabeza. Al pensar en escribir este texto me llegaron otras ideas que me hicieron llevar estas reflexiones más allá de la pura sexualidad (que de por sí es importante) y es por eso que ahora escribo estas líneas desde otra perspectiva:

Todo lo que digo en el programa acerca de la sexualidad, aplica perfectamente para todas las áreas de la vida en pareja, así que aquí reproduzco los puntos centrales de este tema tal como los ordené para presentarlos en la tele, pero tratando de ampliar sus alcances:

La sexualidad es la expresión natural de nuestros afectos.
Si el acto sexual es un intercambio íntimo entre 2 o más personas, y si lo mismo aplica para los actos de comunicación, de confianza, de respeto y de cualquier otra señal de convivencia al interior de la pareja, entonces lo ideal sería:

o   Que éstos sean actos voluntarios en ambas partes.
o   Que provoquen sentimientos placenteros en los dos participantes.
o   Que hagan deseable la vida íntima, es decir, la convivencia cotidiana.
o   Que generen más valía personal y seguridad en cada miembro.
o   Que se den con respeto a los tiempos y decisiones de cada participante.
o   Que si en algún momento no se dan y se deben posponer para mejor ocasión, la relación pueda seguir igual.

Claro que estos actos de convivencia también se realizan sin cumplir uno o varios de estos requisitos, pero de esta manera “saben diferente”. En el caso del sexo, sabemos que hasta puede tratarse como un servicio comercial, con costo y sin compromiso de convivencia.

En general, cuando estos actos se dan en el ámbito de la pareja sin cumplir uno o más de estos requisitos, a cada una de las señales de convivencia íntima se le va dando un valor de intercambio condicionado, es decir, se va convirtiendo ese acto que era una expresión natural en un premio o un castigo, dependiendo de qué tan bueno haya sido el resultado que se está "evaluando" (desde el más frío conductismo y/o pragmatismo vienen estas costumbres, muy en boga en nuestros días).

¿Cómo afecta esto a la vida en pareja?

o   Si en la pareja se vuelven comunes los actos condicionados, esto implica que hay una persona que domina y otra que se somete. Es decir: se acabó la ilusión de igualdad en la vida íntima, para dar paso a la manipulación y el chantaje, directo o encubierto.
o   Este tipo de relación debilita la comunicación acerca de la vida íntima (no solo de la sexualidad) y esto, naturalmente, crea una barrera entre los miembros de la pareja.
o   Aunque el acto sexual o de comunicación o el que sea, resulte placentero, se van acumulando sentimientos contrarios y muchas veces nada placenteros.
o   Con el tiempo, disminuyen los niveles de respeto y confianza en la relación. Es frecuente que las personas comiencen a jugar a las adivinanzas cuando piensan en lo que su pareja quiere o siente, y como la comunicación ya está dañada, inventan sus propias respuestas en vez de preguntar, que sería la reacción más sana y más obvia (pero recordemos que un neurótico no puede ver lo obvio).
La sexualidad es una parte indispensable para la vida en pareja: Si funciona bien, habrá muchas más posibilidades de que las demás áreas también funcionen. Y lo mismo aplica para cualquier otra área de la vida en pareja, que al fin de cuentas es un sistema dinámico.

Hasta luego.

lunes, 24 de septiembre de 2012

La expresión de la sexualidad

En este escrito está presente la influencia de las obras de Juan Luis Álvarez-Gayou, fundador del instituto Mexicano de Sexología, A.C., y de mi maestro Javier Castañeda, quien me presentó los libros de Álvarez-Gayou y además se esforzó bastante para enseñarme a respetar las diferencias personales y a creer en mi libertad personal. Espero un día terminar de aprender.

"El sexo es lo más divertido que se puede hacer sin reír."
Woody Allen.

La sexualidad es una característica inherente a todos los seres vivos, sin embargo solamente el ser humano ha sido capaz de utilizarla para causar polémicas, uniones y conflictos. Desde que tenemos un registro histórico de la humanidad, hay evidencias de la fuerte influencia de la sexualidad en las expresiones plasmadas en pinturas, vasijas, herramientas, grabados y, un poco después (algunos cientos de miles de años) también en escritos. Al establecerse el arte como tal tuvimos la posibilidad de conocer los dramas pasionales, las experiencias eróticas y en general una serie de historias a veces reales, a veces ficticias y a veces combinadas, en las que se aprecia la presencia latente o activa de componentes sexuales en distintos niveles de manifestación.

Varias culturas ancestrales, de hecho la mayoría de ellas, le dieron a la sexualidad su lugar como parte natural de la personalidad y las relaciones, sin tabúes ni exageraciones y sin reducirla al coito o a los genitales como nos hemos acostumbrado a considerarla en nuestros días. ¿Qué pasó con la sexualidad? ¿En qué momento se volvió algo prohibitivo o incluso malo? Parece que, al estar tan estrechamente ligada con la expresión más honesta de nuestra personalidad y orientada al placer y la creatividad, comenzó a ser utilizada como mecanismo de control en cuanto los grupos humanos pasaron a "civilizarse", sobre todo en las culturas occidentales (Europa y la América conquistada por europeos... Esta civilización europea también se exportó a África por la misma vía de la conquista).
A pesar de ser un elemento tan apasionante, no hubo estudios consistentes sobre la sexualidad sino hasta finales del siglo XIX, cuando ya se habían arraigado muchos mitos a su alrededor, y la mayoría de ellos se tomaban como verdades. Entonces dio inicio el estudio serio y continuado de la sexualidad humana:

En el principio fue Freud, según sus teorías y siendo fiel a la cultura y las creencias del pensamiento occidental, el sexo "normal" era solamente el que se orientaba al coito y se realizaba entre una pareja formada por un hombre y una mujer. Cualquier otra manifestación de la sexualidad caía en el terreno de las perversiones o depravaciones y era considerada social y clínicamente incorrecta o anormal.

¿Cuáles son esas otras manifestaciones de la sexualidad? Existen tantas como la imaginación permita expresarlas, ya que al ser parte inherente de la personalidad, se combinan con todo nuestro ser para hacerse notar, lo queramos o no. De cualquier manera, un grupo de estudiosos se dio a la tarea de acompañar a Freud e ir complementando sus trabajos sobre este tema, de manera que se le fueron dando nombres a aquellas conductas que se descubrieron con mayor frecuencia, o que escandalizaban más a la gente más conservadora en cada tiempo. Aquí van unos ejemplos de estas etiquetas:
Homosexualidad (gays, lesbianas, jotos y cualquier otro nombre que, en sentido ofensivo, se les ha asignado) es el genérico que se utiliza para señalar a cualquier persona que siente atracción manifiesta, en mayor o menor grado, por personas de su mismo sexo.

Onanista, a persona que se autocomplace sexualmente por medio de la masturbación.

Voyeurista, bajo este concepto se agrupan las personas que disfrutan observando al objeto de su deseo sexual. En el mundo de las mal llamadas "perversiones sexuales", éste fenómeno ha sido muy explotado, pues al parecer somos bastantes los que disfrutamos dedicando nuestro sentido de la vista a disfrutar la belleza del cuerpo humano, exprese o no erotismo, y los publicistas y productores de películas y programas han sabido aprovechar esto.

Gerontofílico, se le dice a quien disfruta más estando con personas mayores que con las de su generación.

Pedofílico, es el polo opuesto de la gerontofilia, cuando una persona se siente más a gusto estando con niños que con adultos.

Y así podemos hacer una lista casi interminable, pues si nos detenemos a pensar nos daremos cuenta que hay muchas situaciones que buscamos o provocamos porque nos provocan placer... ¿qué grado de zoofilia hay en las personas que tienen mascotas y que aman y protegen a los animales? ¿Si alguien siente placer al escuchar la voz de la persona amada, ya es otofílico u otofílica? ¿Y si guardo una prenda de mi amada como recuerdo, ya soy fetichista? O si me gusta su olor, o el olor del perfume que utiliza, ¿me convertí en odofílico? Según la teoría más antigua de la sexualidad, sí.
Recordemos que en esa teoría la sexualidad solamente tiene como finalidad el coito entre parejas de distintos sexos, ya sea como placer en sí mismo o con fines de procreación.

Pero la investigación en los terrenos de la sexualidad no se ha detenido, y gracias a eso surgieron investigadores más arriesgados que, más allá de teorías, creencias, valores sociales y especulaciones, se atrevieron a realizar sondeos y experimentos con gente real, encontrando que las formas que tienen las personas, las parejas y los grupos de personas para expresar su sexualidad no están para nada reducidas al concepto freudiano o al religioso.

En este punto del relato ya no es el principio, será algo así como el renacimiento en la historia de la sexualidad, cuando aparecen autores como Masters y Johnson (los más famosos, por eso los recuerdo, je) y en sus estudios comienzan a "descubrir" que las personas expresamos nuestra sexualidad de maneras muy variadas, sin que esto nos convierta en depravados o degenerados. Aquí algunos de los resultados más valiosos obtenidos de estos estudios en las últimas décadas (en mi opinión, claro, seguramente estoy excluyendo otros logros igual o más importantes):
La sexualidad no se reduce al coito, a buscar el orgasmo, ni a los genitales. Ahora se acepta como un elemento que forma parte relevante de la personalidad, tan importante que nos permite definirnos en muchos aspectos.

Las caricias, el jugueteo romántico, las palabras y frases en voz baja, el admirar la imagen de otra persona, o admirar la imagen propia, el sentir atracción hacia otra persona de cualquier sexo, son expresiones libres de la sexualidad.

La sexualidad puede expresarse en términos eróticos y no eróticos. Esto implica la atracción y el gusto que sentimos al convivir con otras personas sin que estas deban ser, forzosamente, el objeto de nuestro deseo sexual. Podemos ser amigos, compañeros, familiares, incluso podemos ser desconocidos y sentirnos atraídos por una cara agradable o un gesto gracioso, expresiones de la sexualidad no erótica.

Podemos ser conscientes o no de nuestra sexualidad y expresarla sin que necesariamente estemos buscando seducir a alguien, simplemente como una forma más de expresión.

El lenguaje corporal, aquel donde las palabras importan menos que nuestra actitud, postura, tono de voz o movimientos, es donde nuestra sexualidad encuentra el medio más amplio para hacerse notar. Con la expresión de nuestra sexualidad va también la manifestación más sincera de nosotros mismos, pues nos mostramos como realmente somos, o al menos, como realmente nos percibimos.

Uno de los logros más importantes de todos estos estudios (siempre a mi criterio), es la tolerancia: Nos hemos dado cuenta de que somos diferentes y si aceptamos esas diferencias, o más bien si nos aceptamos con nuestras diferencias, enriquecemos nuestro mundo y el de los demás.
¿Entonces, ya todo es "normal"? ¿Todo se vale?

Bueno, en el breve repaso de logros en materia de sexualidad me olvidé de mencionar uno que, de manera radical, vino a romper con las teorías sexuales iniciales: No existe una conducta "normal" ni una conducta "anormal" en la expresión de la sexualidad. Lo que existe son ciertas reglas o criterios para identificar que la conducta que realiza una persona al expresar su sexualidad le está funcionando:

1. La persona que lleva a cabo una conducta cualquiera para expresar su sexualidad, no entra en conflicto consigo misma, es decir, se acepta y está emocionalmente estable consigo misma al llevar a cabo esa acción (los que saben de esto le llaman "egosintonía": actuar y pensar de acuerdo a uno mismo).

2. Si la conducta sexual involucra a dos o más personas, todas las que participan están de acuerdo en la manera en que se manifiesta su sexualidad y sienten algún grado de satisfacción. Es decir: Hay consentimiento mutuo y se respetan los acuerdos de la relación, seguimos hablando de una sana expresión de la sexualidad.

3. No se provocan daños a terceros: no se está obligando ni violentando a alguien para que haga algo que dará placer o satisfacción a otra persona. No se infringe ninguna ley ni se busca provocar daños o lesiones físicas, psicológicas o emocionales

Considerando todo lo anterior, lo único que falta tomar en cuenta es el contexto social en que se desenvuelve cada individuo, vivimos en culturas que esperan determinadas conductas y expresiones socialmente aceptadas, por eso lo que resulta aceptable a cierta hora y en cierto lugar, se convierte en un hecho reprobable cuando ocurre en otras circunstancias: No es lo mismo que una pareja se bese y se acaricie en la intimidad de su recámara o de un hotel, a ser descubiertos en su auto, a plena calle; tampoco resulta raro que los asistentes a un table dance observen a las bailarinas  o bailarines desnudos (exhibicionistas, les pondrían de etiqueta), según sea el caso, pero si descubren a un tipo espiando a la vecina, sí se considera algo indebido.

La libertad propia termina donde comienza la libertad del prójimo, esto aplica en todos los casos y no solamente con la expresión de la sexualidad. Así que, en el contexto adecuado y con quien lo conscienta y lo acepte, podemos expresarnos a plenitud.

Se aceptan comentarios, hasta luego.