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viernes, 17 de marzo de 2017

La explosión emocional y su onda expansiva

"Espera lo inesperado".

De repente te enteras que falleció alguien muy importante y querido por ti...
Acabas de descubrir que tu pareja te es infiel...
Perdiste tu trabajo...
La persona que amas se fue de tu vida sin causa aparente...
Perdiste tu salud de manera inesperada...
Tuviste un accidente grave y tienes miedo...
Fuiste víctima de un asalto o un delito...




Estas experiencias y muchas otras que también son inesperadas, causan una impresión demasiado grande para soportarla en silencio, provocan sentimientos y emociones tan fuertes que si te los guardas van a causarte enfermedades y más sentimientos estresantes como miedo, coraje, ansiedad o vergüenza.

Vivir algo así es sentir una explosión sorpresiva, tal como hace una bomba en la vida real, que destruye de golpe planes, proyectos, relaciones... la vida como la conocías hasta entonces. Una explosión de ese tamaño tiene consecuencias posteriores, su onda expansiva se amplía alrededor afectando lugares cercanos y puede durar varios días, incluso meses o años. En Iroshima y Nagasaki aún están presentes los efectos de aquellas primeras explosiones nucleares.


En las explosiones emocionales ocurre lo mismo, la estabilidad emocional se rompe sorpresivamente y provoca un estado de tensión y miedo inmenso en tu interior, por eso no alcanzas a entender qué está pasando, qué estás sintiendo y qué estás pensando. ¡No lo puedes creer! Y ése es el primer efecto de la explosión. A medida que asimilas lo ocurrido, tus ideas y emociones se mueven rápidamente y sin ningún orden dentro de ti, impidiendo que te puedas enfocar en algo en particular.

Aquí empieza la onda expansiva, el estruendo de la explosión y su nube con forma de hongo atómico se representan en la necesidad de hablar sobre lo ocurrido para entenderlo, la necesidad de que te escuchen te hará buscar personas de tu confianza para hacerles llegar un poco de lo que te ocurre, porque nunca te había ocurrido algo así y aún no lo terminas de creer, así que esa onda expansiva sigue llegando a más personas cercanas, y no todas lo aceptan o están listas para manejar una situación así. Pero hay que dejar que salga todo el efecto de la explosión, de otra manera no se podrá construir algo nuevo en tu interior. Habrá personas que se cansen de escucharte y te lo digan, pero de cualquier manera hay que hablar, hay que expresar lo que sientes.

Si no hay personas que te escuchen o no quieres hablar, resulta muy útil escribir y escribir. Este ejercicio te obliga a seleccionar palabras y armar frases para darle forma y tamaño a cada idea, sentimiento o recuerdo que te está inquietando, es decir: Te ayuda a poner orden en el mundo de confusión que gira en tu mente y tu corazón.

¡Pero escribe para ti! Las redes sociales están llenas de ondas expansivas que debieron ser escritas para uno mismo, pero quedan expuestas a la vista de prácticamente todo el mundo. Son el mejor ejemplo de los alcances que puede tener la explosión emocional, y también son un buen indicador de la intensidad de su onda expansiva: textos obsesivos, reclamos, derrotismo, rencor y más derrotismo al principio; con el tiempo, lentamente, se van colando otros temas hasta que aquella experiencia dolorosa se vuelve un recuerdo lejano y un aprendizaje muy personal. Un día, cuando te hayas reconstruido, mirarás hacia atrás y descubrirás que las palabras que soltaste fueron más sentidas que pensadas, y fueron también una excelente vía de escape para la frustración, el coraje y el rencor. Sí. Sí es posible, mejor escribe para ti, después filtrarás lo que quieres dar a conocer y lo que guardas para tu historia particular.


También podrás notar cuando otra persona se acerque a tí expandiendo el eco de su explosión, porque eso es algo que no se puede evitar: Cada quien habla de lo que le interesa, y si es una idea que ocupa mucho espacio y tiempo en sus pensamientos, lo estará mencionando constantemente aunque el tema no venga a colación en la plática. A veces nos toca estar del otro lado, donde hay que prestar atención un momento para que otros ordenen sus ideas dentro de su propia onda expansiva emocional.

"El premio a la virtud, es la virtud"


Por cierto, también podemos vivir una explosión intensa con experiencias más agradables que las anteriores:

Te graduaste de la Universidad...
Conseguiste un excelente empleo...
Esa persona especial te dio el "sí"...
Conseguiste la casa o el auto que deseabas...
Tienes una excelente reunión con la gente que quieres...
Terminaste un proyecto y eso te da mucha satisfacción...


¡También estas vivencias deben tener su onda expansiva! ¡También deben ser contadas a las personas de tu confianza!

Hasta luego.

domingo, 23 de junio de 2013

Duelo: 10 consejos

"La gente cree que la muerte es mas fuerte que la vida, pero nosotros sabemos que la vida es mas fuerte que la muerte. Por eso, la vida es el camino."
Bob Marley




Puede parece muy obvio, pero cuando el dolor es demasiado tal vez no podamos ver lo obvio, así que voy a reproducir aquí algunos consejos que nos pueden ayudar para sanar el duelo, tomados de la página http://kidshealth.org, aquí van:


1.   La aflicción es una emoción normal. La aflicción puede desaparecer, y va a desaparecer.

2.   Participa en los rituales, los servicios religiosos, los funerales y otras tradiciones ayudan a la gente a superar los primeros días y a honrar a la persona que falleció.

3.   Reúnete con otros. Incluso las reuniones informales de familiares y amigos brindan una sensación de apoyo y ayudan a la gente a no sentirse tan aislada durante los primeros días y semanas del duelo.

4.   Cuando puedas, habla de ello. A algunas personas les ayuda contar la historia de su pérdida o hablar de sus sentimientos. En ocasiones, una persona no tiene deseos de hablar. Eso también está bien. Nadie debe sentirse presionado a hablar.

5.   Exprésate. Aun cuando no sientas deseos de hablar, encuentra maneras de expresar tus emociones y tus pensamientos. Comienza a escribir un diario sobre los recuerdos que tienes de la persona que perdiste y de cómo te sientes desde la pérdida. O escribe una canción, un poema o un tributo a la persona que falleció. Puedes hacerlo de manera privada o compartirlo con otros.

6.   Haz ejercicio. El ejercicio puede cambiar tu humor. Puede resultar difícil sentirse motivado; por lo tanto, modifica tu rutina normal si es necesario.

7.   Aliméntate bien. Seguramente tengas deseos de saltear comidas o quizá no tengas hambre, pero tu cuerpo necesita comida nutritiva.

8.   Únete a un grupo de apoyo. Si consideras que puede interesarte concurrir a un grupo de apoyo, pregunta e investiga cómo unirte a uno. Lo que debes recordar es que no tienes por qué estar sólo con tus sentimientos o tu dolor.

9.   Expresa y libera tus emociones. Si tienes deseos de llorar, no te reprimas. No te preocupes si escuchar determinadas canciones o realizar algunas actividades resulta doloroso porque te trae recuerdos de la persona que perdiste. Esto es normal. Después de un tiempo, será menos doloroso.

10.  Crea un memorial o un tributo. Planta un árbol o una planta, o recuerda a la persona con algo saludable, como participar en una maratón o caminata a beneficio (por ejemplo, una carrera por el cáncer de mama) en honor del ser amado.

También es importante saber que uno no se está volviendo loco, aún cuando puede pensar que sí en muchas ocasiones. Estos consejos se publicaron pensando en las necesidades de los adolescentes, sin embargo considero que son útiles para cualquier persona, de cualquier edad, ya que el dolor de una pérdida resulta difícil de superar por muy adultos que seamos. Si hay dolor hagámosle caso hasta sanar las heridas que lo provocaron, cuando son emocionales no se ven, pero sí se sienten y son reales.

Hasta luego.


sábado, 22 de junio de 2013

Duelo y despedida

"La fuente de todas las miserias para el hombre no es la muerte, sino el miedo a la muerte."
Epícteto de Frigia



La muerte es la última despedida, es el límite donde termina el cuerpo físico y el trayecto en este mundo. Algunas personas iniciadas en el conocimiento de la espiritualidad dicen que la misión personal no termina con la muerte, aunque la vida terrena sí. Con la muerte de una persona querida se van muchas vivencias compartidas, experiencias, planes y sueños, y en su lugar se quedan fuertes reacciones emocionales, físicas y espirituales en las personas que se quedan a vivir un tiempo más.

En una visión romántica se dice que muchas veces en un ataúd, aunque se encuentre una sola persona, se entierra más de un corazón. En una visión más práctica, es necesario reconocer que por mucho dolor que haya, nuestro corazón sigue vivo, latiendo y sintiendo. De hecho sentirá con más intensidad emociones como la tristeza o la ira y el cuerpo también sentirá algunas reacciones distintas, como la falta o el aumento de sueño, la ausencia de apetito y tal vez náuseas. A nivel espiritual y de pensamientos, las creencias también reaccionan y se pueden volver más firmes y sólidas, o al contrario, algunas personas pueden comenzar a dudar y hasta decepcionarse de su fe.

La etapa en que se viven todas estas reacciones se llama “duelo”, y la vive de manera distinta cada persona, por eso puede causar confusión ver que los demás no sienten el dolor de la misma manera, algunos parecen muy seguros después de que pasaron los rituales religiosos como las misas del novenario; otros, en cambio, siguen extrañando al ser querido que se fue aunque pasen los meses.


 "La muerte no es más que un cambio de misión."
León Tolstoi

 ¿Cuánto debe durar el duelo? No hay una respuesta exacta para esta pregunta. El duelo no es un ritual social, mucho menos un acuerdo social para “despedir correctamente” al ser querido; más bien es una expresión personal, honesta y profunda del dolor ante la inevitable despedida, pues con el ser querido se va también la vida tal como era percibida hasta ese momento, y no volverá a ser igual. La duración del duelo variará en cada uno de los que lo viven y lo más sano es respetar todas las diferencias que puedan surgir en este proceso.


Las heridas del duelo se irán cerrando gradualmente, así que es aconsejable darle su tiempo a nuestro organismo, todo el que necesite, y entender que cada uno enfrentará esas emociones personales y profundas a su propia manera.

El dolor puede salir de manera “sana”, poco a poco para que sea manejable, en este caso es válido escribir acerca de lo que se siente y de los pensamientos que van surgiendo, ya que escribir ayuda a ordenar las ideas. A veces el dolor se queda guardado, latente, y el día menos pensado surge y se hace presente con todas las reacciones mencionadas arriba, y tal vez otras más. Lo importante es que salga, que no se quede guardado.

Puede ser difícil hablar de estos sentimientos cuando la gente que está cerca (familiares, amigos íntimos) también está afligida y triste por la misma pérdida, aún así, es una opción que se puede contemplar cuando hay la suficiente confianza. El duelo bien vivido fortalece la salud emocional.

Dicen que partir es morir un poco, y es cierto, pues cada vez que parte alguien o algo que amamos se siente que muere una parte nuestra, por eso el duelo también se sufre cuando se pierde una mascota, una relación, un trabajo, una casa (por ejemplo, por cambiar de domicilio) o cualquier otra cosa, persona, animal o lo que sea. El sufrimiento que se siente en estos casos y en muchos otros es real y legítimo, tal como fue todo el afecto y cariño entregado a esa experiencia y hoy, cuando termina, duele de verdad y provoca las mismas reacciones de duelo.

 
"Recordar que uno va a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que hay algo que perder. Ya se está indefenso. No hay razón alguna para no seguir los consejos del corazón."
Steve Jobs

 Me faltan palabras, quisiera decir algo más acerca del duelo, de las despedidas y de la muerte, pero ahorita no encuentro cómo hacerlo, espero tener más claridad en otra ocasión. Por hoy cierro este texto reproduciendo un escrito que hice acerca de este mismo tema hace muchos años, creo que a principios de los 90’s:

volver a formar parte del todo,
crecer fuera del cuerpo
y dejarlo que se seque...

hay quien piensa que morir es el final
y quien dice que es la meta y nada más;
yo sólo sé de la muerte
que es una persona seria,
si le gusta alguien lo escoge,
lo compromete y se lo lleva sin más.

es una persona seria,
seria y muy egoísta
que no quiere tener celos
sino todo el cargamento:
su carga es de todo o nada.

yo solo he visto a la muerte
pasar junto a mí unas veces,
me deja serio y callado.
anuncia que tendré presente
una larga ausencia el resto de mis días
y que otra vez nos hallaremos,
otra vez...

Hasta luego…

domingo, 12 de junio de 2011

Y hasta el final, la muerte

En los tiempos más recientes he visto enfermarse a varios amigos, familiares y conocidos, lo que hace evidente que yo y mi círculo de conocidos ya no somos los jovencitos sanos y dinámicos de hace unos años (sería muy iluso creer que antes la gente se enfermaba menos), pero también me ha confrontado con la cercanía de la muerte. Y es una cercanía que no tiene mucho que ver con la edad: todos podemos desaparecer en cualquier momento, en cualquier lugar y en la más completa igualdad, sin importar posición social, sexo, raza, preferencia y sin distinguir si se trata de niños, jóvenes, adultos o ancianos.


¿Y qué pasa con la muerte? Los que somos creyentes nos quedamos abrazando la esperanza de que esa persona que amamos y respetamos (porque el sentimiento puede seguir vivo, afortunadamente) encuentre una mejor vida en el más allá, pero no solo eso... ¿qué pasa con los vivos? Muchas cosas pueden pasar para aprender a vivir con una soledad, para llevar adelante el duelo, para superar el dolor de la pérdida y encontrarle sentido a la vida, una vez que tomamos conciencia del limitado tiempo que tenemos para aprovecharla.



Hay varios libros que ayudan a comprender lo que sentimos y a darle esperanza y paz a nuestro corazón para seguir adelante, yo recomiendo leer estos 2:



El primero es "El camino de las lágrimas", de Jorge Bucay, excelente para apoyar a las personas que sufren una pérdida (no solamente la de un ser querido). El otro que les recomiendo bastante, sobre todo para encontrar paz y recuperar el valor para seguir adelante, es "La muerte, un amanecer", de Elizabeth Kübbler-Ross, una mujer famosísima en el ámbito de la tanatología porque dedicó la mayor parte de su vida a atender enfermos terminales, facilitarles la transición al más allá y acompañarlos hasta su último momento en este mundo, al menos en su forma humana.


En la página "ebiblioteca" puedes localizar ambos libros en la siguiente ruta:

https://ebiblioteca.org/

Al ingresar, selecciona en el menú del lado izquierdo la opción "Psicología" y en las opciones que se desplegarán da clic sobre "Tanatología". Además de estos dos libros, hay una gran cantidad de títulos sobre el tema.


Y de cualquier manera, les ofrezco el video que resume la parte más relevante de la filosofía de Elizabeth Kübbler-Ross (para mí, al menos):


La ruta es





Como dice mi buen amigo y músico Chalío en una de sus canciones: "La muerte es la amiga que al final nos tiende la mano", y también Carlos Castaneda comenta en uno de sus libros que la muerte nos acompaña siempre casi como una amiga protectora, segura de que llegaremos hasta nuestro último día... ¿Entender esta relación entre la vida y la muerte puede ayudarnos a vivir mejor? Creo que sí.



Hasta luego.