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domingo, 9 de septiembre de 2018

El miedo y la muerte



El miedo y la muerte son dos hermanos casi siempre no deseados ni aceptados que se mueven entre las sombras de tu conciencia queriendo ser reconocidos como una parte de ti, como si fueran hijos bastardos reclamando al padre o a la madre su abandono, entre más los ignoras más fuertes se vuelven sus señales para recordarte que existen y que son tuyos, en ocasiones te hacen pasar momentos de vergüenza, tristeza o ansiedad (todos de la misma familia), que son sus formas de gritar cuando de verdad sienten que los rechazas y sin embargo ahí están, la muerte atrás de tu hombro guiándote por la vida tal como la vio Carlos Castaneda y el miedo, ese miedo tan sincero escondido dentro de ti con la esperanza de que lo protejas tiene una forma pequeña como la infancia, como todo lo que no te gustó en tu niñez, aunque entonces parecía ser muy grande y tal vez por eso hoy aún no lo aceptas, pero el tiempo ya pasó y tu tamaño corporal, mental, moral y espiritual ahora es otro, ya eres mayor en todo y tu miedo se da cuenta más tú no. A veces no.

El miedo siempre ha querido avisarte cuando estás en riesgo o en peligro para que tomes buenas decisiones y se asusta cuando lo ignoras y te dejas ir al borde del precipicio emocional, laboral, familiar, económico o cualquiera que esté cerca de ti. Más se asusta, más grande se hace y más te desespera hasta que provoca el efecto contrario al que desea: tomas una decisión impulsiva para quitarte la ansiedad en lugar de darte un tiempo para hablar contigo acerca de los pros y contras de tu situación. Para dejar de alimentar a tu miedo es necesario dejar de prestarle tanta atención y simplemente aceptar que está ahí.

El mundo es de los valientes, dicen y dicen bien. Ser valiente no es lo mismo que ser impulsivo. Ser valiente es aceptar la compañía del miedo y con eso ampliar el horizonte de tu vida, reconociendo que hay oportunidades, ventajas y ganancias junto a los riesgos, peligros y dudas que encontrarás en el camino por cada una de tus edades hasta llegar al destino final que es la puerta de salida de tu historia en este mundo. Hasta allá llegan tus huellas y las de todos, no importa si creemos en la muerte o no. Aprovecha este día.


Hasta luego.

sábado, 1 de septiembre de 2018

Tu miedo, tu amigo



El miedo. La sensación en tu interior de que algo va a pasar en el exterior. El doble impulso simultáneo de moverte y al mismo tiempo paralizarte. El bloqueo que te impide hacer lo que ya tenías decidido hacer. Así es de contradictorio, y mientras te llenas la cabeza con un montón de desastres que podrían ocurrir con alguien o algo allá afuera, el verdadero desastre está ocurriendo en tu interior.

¿Has notado cuáles son los mensajes que te dices cuando aparece el miedo? Generalmente hay una sensación corporal, puede ser en el estómago, en el vientre, en el pecho o la garganta, y también hay quien percibe esa sensación en la nuca si su esquema de pensamiento es más elaborado, por no decir obsesivo:


1.   Justo en el momento en que aparece esa sensación ya conocida y hasta familiar, se dispara en tu interior una frase programada del tipo "¡ya valió!", que es como el botón de inicio que desencadena el miedo.
2.   Enseguida comienzan una serie de mensajes dirigidos a esa sensación, quejándote y prácticamente ordenándole que se detenga. Conclusión: Al final tus pensamientos están totalmente enfocados en la sensación corporal que anuncia al miedo y olvidas lo que querías hacer, y si te acuerdas ya es menos importante que la sensación del miedo en sí mismo.
3.   Entonces aparece el tercer grupo de mensajes, y dependiendo de tu carácter pueden ser de lamentos y autorreproches (como castigándote) o bien, de enojo y frustración (como castigando a los demás para dejar de poner atención en tu miedo).

Si te fijas, el miedo se hace más grande y más fuerte entre más atención le pongas. ¿Y cómo evitar que el miedo crezca hasta parecer más grande que tú? Bueno, una opción es dejar de pelear con él y comenzar a tratarlo como parte de ti, esto implica cambiar tus mensajes, y sobre todo estar consciente de que te los dices a ti y no al miedo o a otra gente. A fin de cuentas, el miedo es tuyo.

1.   Justo en el momento en que aparece esa sensación ya conocida y hasta familiar que anuncia al miedo, es cuando debes dejar de presionar el botón de inicio. Es decir, en vez de reaccionar diciendo “¡ya valió…!” habrá que cambiar el mensaje por uno de bienvenida, del tipo “¿Ya llegaste?, gracias por avisarme, yo me hago cargo”.
2.   Una vez que te acostumbras a reaccionar con un mensaje como el que se indica en el punto anterior, ya no hay necesidad de los mensajes del grupo 2 y 3.


No te exijas ni te regañes demasiado, cambiar un hábito no es algo que se pueda lograr en un día, y si comienzas a maltratarte tendrás el mismo resultado que tenías al enfocarte solo en el miedo. Tu miedo está ahí para avisarte de que hay un riesgo, agradécele por darte la alarma y dile con toda claridad que te acompañe, que tú te haces cargo y que no hay peligro. Incluso si algo no sale como esperabas, dile a tu miedo que está bien y que lo volverás a intentar.

Tal vez sea necesario un periodo de entrenamiento, de aceptación hasta creer que de verdad el miedo es tuyo, es parte de ti y por lo tanto, se pueden llevar bien. Si te ocurre algo así y quieres ayuda para salir de esta situación puedes buscar apoyo de un profesional, en ese caso yo soy una opción que te puede recibir con mucho gusto.


Hasta luego.

jueves, 30 de agosto de 2018

Cuenta contigo


Tu cuerpo
que has tenido desde niño y aún así no lo has llegado a conocer porque día a día está cambiando;

Tus pensamientos
que a veces se materializan en palabras pero generalmente están escondidos en tu interior hablando nada más contigo a gritos o en voz baja;

Tus emociones
que expresan lo más auténtico de ti aunque a veces no coincidan con lo que piensas;

Tu actitud
que define tu manera exclusiva de caminar y avanzar por la vida, y de afrontar los retos que encuentras en ese andar;

Tus actos
que para la mayoría de la gente son lo que te define, lo único que se alcanza a ver de ti y por lo tanto, debes procurar que coincidan con todo lo demás que también eres;

Tu historia
que has forjado a lo largo de estos años vividos y que seguirás desarrollando durante todos los días que te falta por descubrir, por crear;

Tu capacidad
de soñar, de crear, de resolver, de encontrar, de amar, de expresar, de elegir, de aprovechar, de soltar, de compartirte, de ser tú y estar también entre los demás;

Tu compañía
la tuya, el saber que eres tu mejor cómplice y tu mejor apoyo, eres esa persona que te conoce mejor que nadie y que siempre estará contigo, y por la que vale la pena hacer cualquier cosa, arriesgarte a ser mejor;

Tu salud
que te hace libre e independiente, capaz de aprovechar todas las cualidades que has recibido para moverte por la vida, y también te permite volver a tu favor esas partes tuyas que consideras defectos;

tal como eres, estarás contigo toda tu vida.
Acéptate.
Trátate bien.
Confía en ti.
Anímate a acercarte a la gente
con la que te sientes bien,
a hacer lo que te gusta,
a conocerte mejor.
Nadie sabe cuánto va a durar en esta vida, 
el tiempo que sea quiérete y cuídate.

Te lo agradecerás
y también le hará bien
a la gente que quieres.

viernes, 13 de julio de 2018

Psiqué te digo... de ser congruente contigo


Ante algunas personas reaccionamos de más o de menos, y la mayoría de las veces no nos damos cuenta, o si lo hacemos nos justificamos diciendo "es que tengo un carácter muy fuerte y por eso no lo controlo". o por el contrario: "es que no sé que me pasa, pero no sé qué hacer cuando se acerca fulanito o fulanita y me bloqueo". Puedes culpar a tu carácter, a las circunstancias, al ambiente, a que era un "mal momento" o a lo que sea, pero lo cierto es que estás reaccionando ante una persona o una situación en particular, y si la reacción es tuya, tú eres responsable de esa forma de reaccionar.

No hay al cosa como "un carácter fuerte" que no se puede controlar, al contrario, es un carácter débil que no es capaz de seguir la decisión de su dueño o dueña (o sea tú).

Para dejar de reaccionar y de sentirte víctima de algo ajeno a ti y que es capaz de controlarte, es necesario dar dos pasos que en realidad son sencillos, pero que puede resultar difícil comenzar a hacerlos:

1. Piensa en esa persona ante la que reaccionas con rechazo o aceptación excesivos. Revisa cómo te sientes. Piensa cómo te gustaría que fuera esa persona. Ahora revisa de nuevo cómo te sientes. Imagínate a esa persona frente a ti y dile que no estás de acuerdo con algo de su forma de ser, pero que la aceptas, tal como es...

2. Piensa en esa persona ante la que reaccionas con rechazo o aceptación excesivos. Imagínate que tú eres esa persona, y que frente a ti estás tú con todo lo que eres. Obsérvate, revisa cómo te está percibiendo la gente. Ubícate en el papel de esa otra persona, ¿qué le dirías a tu "yo"?

¿Y para qué estos dos pasos? Simplemente para terminar centrándote en ti, en lo que realmente quieres para que le hagas caso a eso. A veces se te puede olvidar, aunque se escuche raro. Es en esas veces cuando terminas al pendiente de lo que hacen o dicen otros en vez de atender lo que tú deseas.

Hasta luego.

viernes, 22 de junio de 2018

Psiqué te digo... de la aceptación


Es una cuestión de enfoques:

Si centras tu atención en lo que no te gusta de ti, de lo que haces, de lo que dices o de cómo lo dices, entonces estarás convirtiendo en importante todo eso que no te gusta y en esas cosas indeseables concentrarás tu vida. Bajo este enfoque, la vida es difícil y puedes justificar tantas cosas malas que ocurren, pues de alguna manera es normal si ves tantos defectos o limitaciones en tu persona.

Enfocarte en lo que no te gusta de ti te impedirá ver a la persona que quisieras ser y te amarrará a quien siempre has sido.

Existe el enfoque opuesto: Poner toda tu atención en tus ventajas, en tus habilidades, en los aspectos más desarrollados de tu persona, y esto incluye también a las personas nutritivas que te rodean, es decir, a tu capacidad de establecer relaciones sanas y enriquecedoras. En este enfoque, la vida puede parecer fácil, sencilla y divertida, se puede confiar en la gente y en las circunstancias en las que te desenvuelves.

Enfocarte en lo que te gusta de ti y de tu vida te impedirá afrontar retos y te amarrará a tu zona de confort, reduciendo tu tolerancia a la frustración... ¡al fin y al cabo solo importa lo que te gusta!

La sabiduría radica en entender que la dualidad de la vida te permite evolucionar y desarrollarte con tus virtudes y tus limitaciones, es decir, con lo que te gusta y también con lo que no te gusta de ti. Aceptar tu propia dualidad significa que estás listo para modificar esas partes de tu personalidad que aún pueden desarrollarse más, sin centrarte solo en ellas, y sin ignorarlas. Ningún extremo es bueno, ya que al irte a uno (lo que no te gusta o lo que sí te gusta) envías a la sombra al otro.

Aceptarte significa dejar de pelear contigo, reconocer a la persona que quieres llegar a ser y encaminarte hacia esa meta.

Con toda tu historia, con todo lo que eres, y sin esperar a que hayas superado todos tus defectos. Puede sonar contradictorio, pero solamente cuando te aceptas totalmente puedes empezar a cambiar. Si no reconoces tus limitaciones como algo tuyo, jamás podrás actuar sobre ellas.

Hasta luego.

sábado, 21 de abril de 2018

Psicología día a día 3


Y así es.

Esa sensación y ese saber te hacen más fuerte y seguro.

Si lo que sientes es debilidad, inseguridad y cansancio, vale la pena revisar tu lugar, tus relaciones, las opiniones que estás dejando entrar acerca de tu persona. Porque también sabes cuando estás en el lugar incorrecto, aunque a veces una bonita ilusión de que "esto es temporal" te anima a permanecer y aguantar todo.

Saber compromete: Si te sabes en el lugar correcto, el compromiso es para mantenerte en él y hacer que también las demás personas que están contigo se sepan en el lugar correcto. Y si te sabes en el lugar incorrecto el compromiso puede tender a reconciliar, reconstruir o renegociar, o también a alejarte y construir otro lugar para que sea el correcto; en ambos casos será indispensable que pongas toda tu aceptación y tu capacidad de valorar a tu persona y a los demás.

viernes, 20 de abril de 2018

Psicología día a día 2


Y así es .

A veces simplemente vives el presente aceptando las cosas que son, la gente que es, las circunstancias que son, y tu propio YO tal como es. A veces no piensas en los por qués y para qués, simplemente vives, sientes, recibes, das, convives o reposas a solas mientras la vida sigue y la ves pasar dejándote llevar por ella.

Y a veces, concentrado en un problema o una situación que requiere más atención de tu parte, enfocas tus pensamientos en un concienzudo análisis o en el estudio de esa situación particular que puede ser una deuda, una relación, una pérdida, una oportunidad, la enfermedad de un ser querido o de ti, darte cuenta que extrañas a alguien que no has visto en mucho tiempo o simplemente la curiosidad por entender más allá de lo que alcanzas a ver.

A veces sí te sales un poco del presente para analizar qué pasos has dado para llegar hasta este momento y estas circunstancias, y también te vas un poco al futuro para decidir con más claridad qué pasos te conviene dar y hacia dónde los vas a dirigir.

Una vez más la dualidad típica de nuestra condición humana se manifiesta dejando que te desplaces entre la plácida aceptación de ver sin pensar y el crítico análisis de pensar y conocer hasta donde sea posible tu realidad para tomar decisiones. Una vida creativa es la que se permite oscilar entre los extremos de su dualidad sin caer en la ilusión de tener que vivir siempre en un solo extremo, cuando en la vida diaria los dos existen y se hacen presentes.

¿Cuál es mejor? ¿Te sientes más cómodo dejándote llevar por la actitud de ver sin pensar, o por la de pensar en cosas que aún no existen pero que es posible planear y preparar? Ambas son necesarias. Las dos actitudes son parte de ti, y funcionan mejor si no te peleas con ninguna de ellas, para que puedan aparecer justo cuando te sean útiles.

Hasta luego.

domingo, 11 de marzo de 2018

¿Psicología? ¿Para qué? 19


...para que te trates bien a ti mismo.

...para aprender a quererte y respetarte todos los días.

...para cultivar en tu interior lo mejor de ti y que tú decidas si te compartes y con quién.

lunes, 26 de febrero de 2018

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Aceptación

"Si me buscas, te encuentras".
(Un terapeuta)


A veces miro mucho tiempo por la ventana o por la puerta el desorden del mundo exterior y no agarro una escoba para barrer mi piso.

Es necesario encontrarnos y aceptarnos para olvidar los intentos de encontrarnos allá afuera, en cualquier otra cara, objeto o animal. 

Claro que es más fácil criticar y pedir que alguien corrija lo que está allá afuera, pero al final lo único que verdaderamente se puede cambiar lo llevamos en el interior.

Y lo mejor es que no necesitamos esforzarnos, basta con aceptar ser quien somos, aunque al principio eso dé un poquito o un mucho de miedo. 

Ir descubriendo el misterio de conocernos con aceptación, bien vale la pena.


Hasta luego

domingo, 24 de julio de 2016

¿Perdonar? ¿para qué?

"Puedo perdonar pero no olvidar", es solo otra forma de decir "No puedo perdonar"
(Henry Ward Beecher)


Repasemos:

1. Perdonamos para estar bien con nosotros mismos, Para descansar. Para enfocarnos en nuestro presente y poder tomar mejores decisiones (cuando actuamos por rencor es casi seguro que tomaremos malas decisiones).

2. Hay que resistir la tentación de "perdonar" a una persona antes de aceptarla... y eso incluye a mi propia persona.

3. Atrás de la rabia y el rencor que nos impiden perdonar, viven un mundo de emociones castigadas, ignoradas, que quieren ser reconocidas y expresadas.

4. Perdonar no es olvidar ni hacer como que no pasó nada. Esas actitudes no permiten aprender nada de lo ocurrido ni liberan las emociones reprimidas.

5. Perdonar es mirar de frente al mal, reconocerlo, saber que no se justifica y enfrentarlo con amor.



Una de las razones por las que no perdonamos es que no visualizamos la manera en que vamos a cambiar nuestra manera de relacionarnos con los demás y específicamente con esa persona que en algún momento nos hizo daño... O que al menos creemos que nos hizo daño. Ante esa persona o ante su puro recuerdo sentimos rabia y rencor, y queremos dejar de sentir eso pero no queremos quedarnos "vacíos". No queremos soltar lo único que nos queda de esa persona.


Es una especie de masoquismo: Preferimos cargar con el dolor quejándonos y desconfiando en vez de "vaciarnos" y sentirnos más ligeros. Porque si soltamos esos dos sentimientos -que de por sí no son agradables- pensamos que nos quedaremos con nada, y este pensamiento provoca una sensación de soledad y abandono que da miedo enfrentar... Por eso muchas veces decimos que perdonamos pero solo de palabra, sin acción, no nos permitimos dejar que se vaya ni el rencor ni la rabia de nuestro interior. Y curiosamente, también llegamos a pensar que nos volveremos insensibles si llegamos a soltar ese par de sentimientos, y encontramos siempre una justificación para no perdonar de verdad.

"Es más fácil perdonar a un enemigo que a un amigo"
(William Blake)

Pero hay buenas nuevas: Resulta que si soltamos y perdonamos no nos vamos a quedar con la nada:

Una vez que aceptamos que la otra persona es como es y no va a cambiar por más rencor que le tengamos y por más injusto que nos parezca lo que hace o lo que hizo, estaremos listos para dejar que la rabia y el rencor se vayan ¡y seguiremos sintiendo! solo que serán sentimientos diferentes. Tal vez esa rabia y rencor sean sustituidas por otros sentimientos que surgen al darse cuenta que algo se acabó (perdonar es terminar una relación rencorosa con otra persona). Sentimientos y emociones como la tristeza, la vergüenza o la decepción tampoco son muy agradables pero tienen una ventaja y es que son diferentes a lo que nos habíamos permitido sentir anteriormente, y además son un paso necesario para recuperar nuestra autoestima y enfocar nuestra atención en quién somos nosotros realmente. Uno necesita reconocerse, valorarse y cuidarse. No lo podemos hacer si estamos enfocados hacia afuera, hacia quien nos dañó en otro tiempo.

Dejar que surjan esas emociones que habían estado reprimidas porque considerábamos un deber odiar a otra persona es una experiencia liberadora, pero no mágica, se requiere vivir un proceso de real aceptación de la vida y la propia persona, que va a requerir dedicación y tiempo, pero al final tiene su recompensa y esta consiste en volver a vivir sentimientos y emociones más nutritivas como el respeto, la confianza o el amor, y ya no enfocados hacia afuera sino como parte de uno mismo. Claro, una vez que tenemos estas emociones tan valiosas en nuestro interior, somos libres de compartirlas con quien cada uno decida hacerlo. Es en ese momento cuando notamos que ya cambió nuestra manera de relacionarnos con los demás, y obviamente también con uno mismo.


Hasta luego.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Aceptar la realidad con humildad

"Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo, no socializan los medios de producción y de cambio, no expropian las cuevas de Alí Babá. Pero quizá desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable."
(Eduardo Galeano)


Aceptar la realidad es básico para poder modificarla o simplemente para moverse en ella, pero en ocasiones preferimos escaparnos a un mundo ideal y hacer como si ese fuera el real: Una pareja ideal, una familia ideal, un trabajo ideal, una situación económica ideal, un auto ideal, una casa ideal, una relación ideal… Pero si todo es ideal significa que solo está en el mundo de las ideas y que nadie más puede verlo, únicamente quien se lo imagina.

Si quitamos el mundo ideal y nos quedamos solamente con el real es probable que nos haga falta creatividad e imaginación para poder transformarlo, y si no podemos transformar nuestra realidad, terminaremos frustrados y le transmitiremos ese sentimiento a nuestros seres cercanos.

Así que necesitamos tener los pies bien puestos sobre la tierra y al mismo tiempo tener muy claro cuál es el ideal que perseguimos para enfocar hacia allá todas nuestras acciones y decisiones. Esto es muy distinto a escaparse a uno de estos mundos. Si la realidad que debes aceptar es que tu relación de pareja se está hundiendo y únicamente eres capaz de ver esto (lo que no quieres), entonces será muy útil visualizar cómo es tu relación ideal (lo que sí quieres) para encaminar tus palabras, tus actos y tus decisiones hacia esa meta.



Con mucha frecuencia ocurre, siguiendo el ejemplo anterior, que realmente la relación está muy dañada, a tu pareja le molesta cualquier cosa que tú propongas y no le interesa ni tantito saber cuál es tu ideal en cuanto a su relación. Lógico: Si la relación está dañada ambos están lastimados (eso es parte de la realidad que hay que aceptar) y antes que escuchar al otro, a ambos les importa más ser escuchados: Las dos partes de esta relación tienen su propio ideal de “lo que debería ser” y es importante que ambos sean escuchados con atención.

La humildad es el factor básico para que la relación vuelva a funcionar, para conocer el ideal y las metas de esa otra persona importante en tu vida. Si has llegado a esta etapa es muy importante que evites descalificar y acusar utilizando frases como “estás mal”, “es que tú no entiendes”, “a ti no te importa”, “grábate bien esto…”, "¿por qué siempre haces tal o cuál cosa?"... La humildad implica tener presente que estoy aceptando lo que hay en la relación, así que serán más útiles las frases incluyentes como “te escucho”, “no lo había visto así”, “déjame asimilar lo que dices", "esto no lo había pensado”.

Una relación dañada, o cualquier otro mundo real que estemos afrontando, tomará algo de tiempo para irse alineando con el mundo ideal que tienes visualizado. Y necesitas ser constante en la retroalimentación con tu pareja o con la persona con la que tengas un conflicto.


Cada relación dañada tiene su propia historia donde tal vez hubo groserías, insultos, malos entendidos, maltratos, enojos y tristezas. Mucho ojo: Al estar hablando puedes despertar en tu memoria alguno de esos momentos y si eso ocurre, tu cuerpo vuelve a tener exactamente la misma sensación que tenía cuando enfrentó un conflicto (miedo, enojo, tristeza, ganas de golpear o gritar…). 

Uno de los mayores retos al aplicar la aceptación, la humildad y la constancia, es el de responder a lo que está sucediendo aquí y ahora, y no a emociones y sensaciones del pasado que están guardadas en tu memoria personal. Este reto únicamente se puede vencer desde tu interior, recordando que estás aceptando tu realidad y lo que hay en tu vida porque es una decisión tuya, porque quieres y no porque “tienes que”.


"Todos los edificios, todos esos carros, una vez fueron solo un sueño en la cabeza de alguien"
(Peter Gabriel)

Hasta luego. 

sábado, 18 de mayo de 2013

Dualidad y contradicción

"Hay quien cree contradecirnos cuando no hace más que repetir su opinión sin atender la nuestra."
Goethe


Dicen que la vida misma es contradicción, eso lo entiendo porque en nuestra existencia las cosas no se dan de manera lineal, sino que vamos pasando de una etapa a otra de maneras a veces sobrepuestas, y en esos momentos de transición llegamos muchas veces a "conclusiones definitivas" que duran algunos meses, a lo mucho.


Somos contradictorios desde que empezamos a crecer: el niño va negando al bebé, el púber al niño, el adolescente al púber y así sucesivamente. Cuando creemos que ya somos grandecitos y nos vamos a estabilizar como adultos nos llevamos la gran sorpresa de que nunca dejaremos de crecer (en el mejor de los casos, porque hay quienes no quieren darse cuenta de esto) y eso implica seguir replanteándonos nuestras verdades y nuestros valores.

Esa contradicción dialéctica (en cambio constante, pues) durante toda nuestra vida puede tener otro nombre más sencillo: dualidad. La dualidad permite entender más fácilmente que dentro de cada uno de nosotros cohabitan simultáneamente los impulsos hacia el amor y hacia el odio, hacia la creación y hacia la destrucción, hacia la alegría y la tristeza... Los polos opuestos, la famosa unión y lucha de contrarios, pues efectivamente lo que nos mantiene unidos en nuestra individualidad es esta posibilidad de poder vivir todas las emociones. Si nos negamos a aceptar esto, podríamos llegar a tratarnos con mucha dureza y a intentar castigarnos a nosotros mismos cuando aparecen sentimientos, ideas o impulsos "negativos", y claro que esto de autocastigarse es más bien algo inconsciente, porque luego resulta que también tenemos la dualidad "consciente-inconsciente". Pero bueno, el punto es que generalmente nos formamos una imagen de nuestra propia persona y hacemos hasta lo imposible por expresar todo lo que afirme esa imagen y reprimir todo lo que vaya en contra de lo que queremos ser. Es entonces cuando decimos esa famosa frase de "es que yo así soy".




Si siento coraje y eso va contra mi creencia de que "yo nunca me enojo" voy a terminar más enojado y hasta con dolor de estómago por tragarme mi enojo. Si siento tristeza pero quiero convencerme de que yo siempre soy muy optimista también voy a terminar más triste y con problemas en el pecho, por tragarme mis tristezas. Cada vez que aflora un sentimiento y no alcanza a manifestarse, es porque lo escondemos y tratamos de negarlo, pero va creciendo en nuestro interior. Eso, para mi, es la contradicción y coincide con lo que dice el dibujo de Quino: Quiero que te expreses y al mismo tiempo te coloco frente a la imagen de "silencio, no hagas ruido".

La dualidad, en cambio, aparece cuando somos capaces de aceptar cualquier sentimiento que aparezca en reacción a lo que estamos viviendo, y por lo tanto dejamos que se manifieste, nos expresamos con risa, llanto, suspiros, seriedad, coraje, gritos, murmullos... Cuando aceptamos nuestra dualidad, desaparece la contradicción para convertirse en expresiones congruentes con lo que estamos viviendo. Somos más honestos con nosotros mismos, respetamos nuestros sentimientos y hasta puede ser que reconozcamos en nuestra persona algunas actitudes que nos chocan en otros. Son los riesgos de la dualidad, pero nos convierte en seres humanos más completos y nos vuelve menos tercos ante opiniones distintas a la nuestra, es decir: nos permite tener una mentalidad más abierta y flexible, sin abandonar nuestras creencias y valores.

Hasta luego.

martes, 22 de enero de 2013

La neurosis y la dulzura en la vida

"Justifica tus limitaciones y ciertamente las tendrás"
Richard Bach (Ilusiones)


Nuevamente me vengo a exponer en este espacio después de haberlo hecho en la tele local de Aguascalientes, aquí reproduzco 2 charlas que se transmitieron en diciembre del año pasado, en la primera hablo con Mimí, excelente conductora del programa "Prende tu día", acerca de la neurosis nuestra de cada día, una enfermedad mental que se ha ido ganando un lugar en las sociedades modernas a fuerza de irse haciendo cada vez más cotidiana y fiel compañera de muchos de nosotros. 

En el segundo espacio platico acerca de lo importante que es mantener una actitud de aceptación (no de resignación, ¿eh?)ante la vida, para conservar esa dulzura que nos permite sacar nuestras mejores actitudes y la esperanza para seguir avanzando, en el mismo segmento trato de explicar que si dejamos que se vaya la dulzura de nuestro entorno vital, estaremos dejando que se vaya con ella nuestra salud y buena disposición hacia nosotros mismos, es decir: nos amargaremos más que un limón y nos haremos acompañar nada más que por soledad, pues una persona sin dulzura tiene la virtud de hacer correr hasta a los seres que más le quieren.

Aquí pueden empezar a escuchar y ver estas pláticas, grabadas como siempre con la intención de popularizar y socializar la psicología y la psicoterapia, sin pretensiones didácticas o científicas pero tampoco tratando de vulgarizar la disciplina psicológica:



Poco antes de la mitad del archivo que está arriba hay un espacio en negro, sin imagen pero con algunos sonidos de fondo, han de disculpar que lo dejara pero se debe a  que no sé editar archivos de video y por lo tanto no he podido separar cada tema ni pegar los fragmentos sueltos. Me parece que en esta ocasión estuve un poco más rollero y me extendí mucho hablando de estos temas, por esa razón aparece enseguida otro video más corto que contiene la conclusión del segundo tema, "la dulzura de la vida":




Les agradeceré si me pueden retroalimentar para cumplir mejor este propósito de hacer llegar un poco de psicología a todas las personas interesadas por medio de estas charlas, estoy en la mejor disposición de incorporar cambios para evolucionar y mejorar estas "cápsulas psicológicas".

Hasta luego.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Cuestionarios para la pareja 2

Éste es otro test para la pareja, también tomado del blog de los hermanos Godoy, en este caso el cuestionario está diseñado para saber el nivel de aceptación de la pareja y cuánto conocemos de su mundo interior. Recuerden que el test por sí solo no es totalmente confiable, siempre es recomendable consultar cualquier duda con un especialista y sobre todo, no tomar como verdad absoluta el resultado o interpretación que resulte, aunque siempre es una excelente guía:

1. Puedo nombrar el mejor amigo de mi pareja.
2. Conozco cuáles son los momentos estresantes que mi pareja tiene que enfrentar.
3. Conozco los nombres de las personas que han irritado a mi pareja en el último tiempo.
4. Puedo nombrar algunos de los sueños que tiene mi pareja para su vida.
5. Estoy enterado de la filosofía de vida de mi pareja.
6. Puedo listar los parientes con quienes mi pareja tiene conflictos.
7. Siento que mi pareja me conoce muy bien.
8. Cuando estamos separados, recuerdo y pienso en mi pareja.
9. Normalmente le expreso mi cariño a mi pareja besando y acariciando.
10. Siento que mi pareja realmente me respeta.
11. Siento que hay pasión en nuestra relación.
12. Intentamos que algo de romance forme parte de nuestra relación.
13. Mi pareja aprecia las cosas que yo hago en la relación.
14. A mi pareja le gusta mi personalidad en general.
15. Nuestra vida sexual es mayoritariamente satisfactoria.
16. Al final del día a mi pareja le agrada verme.
17. Mi pareja es uno de mis mejores amigos.
18. Nos encanta conversar entre nosotros.
19. En las discusiones que tenemos, los dos tenemos influencia sobre el otro y damos nuestros argumentos.
20. Mi pareja me escucha respetuosamente, aunque no concuerde conmigo.
21. Mi pareja es una gran ayuda al momento de resolver problemas.
22. Generalmente concordamos en nuestros valores y metas en la vida.

Puntaje: sumar todas las respuestas afirmativas

15 o más: existe una gran fortaleza en la relación
8 a 14: pareciera que están pasando por un momento crucial. Hay muchas ventajas que pueden aprovechar, pero también existen deficiencias que requieren su atención.
7 o menos: la relación puede tener problemas serios. Sería altamente recomendable que trataran de solucionar los conflictos.

domingo, 10 de junio de 2012

El alzheimer y la cerrazón ante las nuevas ideas


Uno de los mayores miedos que he tenido siempre, y que se hace más constante a medida que pasan los años, es el de llegar a perder mi capacidad de razonar, discernir y pensar con claridad (o sea que ahorita creo tener esa capacidad, je), debido a algunos antecedentes en mi familia y también por haber visto cómo algunos conocidos se han ido adentrando poco a poco en ese mundo de claroscuros, donde los claros son espacios de lucidez y memoria fresca, y los oscuros son todo lo contrario, casi la "nada" como la describe Michael Ende en su "Historia sin fin"... Bueno, por la razón que sea, he sido testigo de los efectos que el alzheimer puede tener en una persona de edad avanzada y no son nada halagadores.

Claro que hay muchas recomendaciones para prevenirlo, todas encaminadas a ejercitar el cerebro como si fuera un músculo, y confiando en que esta premisa es cierta, conviene tener en cuenta todas las formas de nutrir nuestras emociones y pensamientos, desde resolver rompecabezas hasta abrir nuestros oídos a todas las opiniones sin cerrarnos automáticamente en cuanto escuchamos una idea contraria a "nuestra verdad" (hay un escrito sobre nutrición mental en este blog, para verlo haga clic aquí: http://hemebe-psicoterapia-ags.blogspot.mx/2012/01/obesidad-mental.html). Yo creo que la cerrazón ideológica -incluyendo la política, religiosa y hasta deportiva- es uno de los caminos más directos hacia el alzheimer, dado que al adoptar una postura ideológica se rechazan todos los argumentos ajenos a ella, eliminando toda posibilidad de entendimiento, crítica o razonamiento.

Tratemos de no llegar a convertirnos en esa clase de tercos que simplemente niegan lo que no entienden en lugar de aprovechar la oportunidad de descubrir algo nuevo o por lo menos distinto a lo que ya conocemos, esta actitud ante la vida es un ejercicio permanente del intelecto y de las emociones.

En ocasiones, la cerrazón ideológica también trae connotaciones emocionales, pues respetamos las verdades aprendidas en casa o en alguna etapa de nuestro desarrollo por haberlas recibido de alguna persona muy querida o importante para nosotros, así nos quedamos con una verdad añeja y no la actualizamos porque sería algo así como traicionar a nuestra historia y a la gente que nos influenció, aunque muchas veces esas personas ni siquiera se dieron cuenta de eso y, por el contrario, sí actualizaron sus verdades con el paso del tiempo. 

Pero bueno, hoy viene a colación el tema del alzheimer porque gracias a mi hermano vi una nota en el periódico (y ya se me estaba olvidando, je) en la que se asegura que descubrieron una vacuna que funciona para prevenir esta enfermedad, aunque no para corregirla; aún así es una excelente noticia saber que es posible evitarla o reducir el riesgo de que aparezca. Acá está la nota, del periódico "Milenio":

Crean vacuna exitosa contra el Alzheimer

Entre otras cosas, el artículo menciona lo siguiente:

"Aunque no se sabe con precisión qué es lo que causa el Alzheimer, se cree que la enfermedad es provocada por la acumulación de una proteína que en lugar de descomponerse, como ocurre normalmente, forma placas tóxicas en el cerebro causando daño y muerte celular.
Lo anterior provoca problemas de memoria y otras incapacidades cognitivas que son los síntomas típicos de la enfermedad de Alzheimer.
Desde hace tiempo varios equipos de investigadores en el mundo tratan de hallar formas de prevenir la acumulación de esta sustancia.
Hace más de una década se probó por primera vez una vacuna, pero los resultados en humanos mostraron graves efectos adversos y el estudio fue suspendido.
Ahora, la nueva vacuna, llamada CAD-106, mostró por primera vez que sus efectos pueden ser tolerados por los humanos.
El fármaco estimula el sistema inmune para que desarrolle una respuesta de ataque contra la formación de la proteína amiloide en el cerebro."


Si creemos que el alzheimer es provocado por una proteína que se acumula en el cerebro, bloqueando el camino de las sinapsis y provocando inhibición o hasta la muerte de las neuronas, también podemos creer que existe un símil o equivalente en el mundo psicológico, en este caso se trata de los pensamientos inamovibles, estáticos, que al irse acumulando impiden el paso de nuevas ideas y no conformes con eso pueden ir dificultando el uso de las ideas y pensamientos que ya habíamos aceptado previamente, creando esos olvidos y lagunas en el conocimiento que caracterizan al alzheimer: Nuestro cuerpo es un sistema, si dejamos de utilizar una parte de él, o si hacemos mal uso de esa parte, terminará afectando a nuestro organismo en su totalidad. 

En fin, mi recomendación es no esperar a que se comercialice esta vacuna u otra que pueda aparecer en el futuro, sino EVITAR LA INMOVILIDAD MENTAL, y ello implica también evitar la inmovilidad física, seguir aprendiendo, seguir actuando y sobre todo, seguirse relacionando con los demás, si es posible con apertura y confianza, aceptando el mundo como es y sin querer ajustarlo a nuestros ideales.

En el plano orgánico, es bien sabido que debemos ejercitarnos y cuidar nuestra alimentación reduciendo grasas, carnes rojas y alcoholes, y eliminando refrescos, conservadores y comida chatarra, alimentos que no ofrecen gran ayuda para nuestro organismo pero sí pueden usar nuestro cuerpo como residencia, acumulándose y causando estragos en él.


Hasta luego.