En el presente
Aquellos propósitos de hace tantos años que fueron tan buenos y útiles ya no sirven, caducaron y nos obligan a definir metas y objetivos actuales en el presente. El reloj descompuesto no puede medir el tiempo, pero se sigue poniendo viejo y oxidado. Las aguas estancadas se pudren, apestan y no pueden calmar la sed. Los recuerdos acumulados e inamovibles son un muro que no nos deja apreciar las nuevas experiencias. Si buscamos la felicidad en el pasado el presente pierde sentido y el futuro asusta, la vida está en el presente. Es gratificante haber tenido momentos felices en otro tiempo, pero solo podemos aumentar esa colección en el presente. Si nos alegra recordar lo que ya pasó es porque sentimos la felicidad en este instante, la vida ocurre en el presente. La mente cínica y perezosa hace trampa poniéndonos a repasar las viejas glorias, eso impide nuevas victorias en el presente. Es preciso divorciarnos del pasado y sus fantasmas para poder ...