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lunes, 8 de septiembre de 2014

La depresión es un perro negro

"No tienes que controlar todos tus pensamientos; solo deja de permitirles que te controlen a ti." 
(Dan Millman.)


Hace dos años, aproximadamente, escribí un texto muy académico acerca de la depresión tratando de describir sus síntomas y los alcances de esta enfermedad, que es capaz de reducir al mínimo la actividad y la vida de quienes la padecen. En aquella ocasión tomé datos de algunas páginas para documentar el tema, y todo lo que dejé escrito acerca de la depresión sigue siendo cierto, sin embargo hace poco mi amiga Mayra me pasó la liga a un corto animado que resume en una breve historia todo lo que representa la depresión de una manera muy gráfica y entendible:



La depresión es un perro negro que cualquier día decide escoger a una persona y adoptarla. Así nada más. Se queda a vivir y ya. Quienes conocemos al perro negro sabemos lo difícil que puede ser llegar a moverlo, no digamos a entrenarlo: Esa parece una tarea imposible, sobre todo porque cuando el perro negro va creciendo, va consumiendo nuestra energía como si se alimentara de ella. El perro negro de la depresión es capaz de matar las ganas de todo. Cualquier cosa, incluso la que más te motivaba, pierde todo su interés.


El perro negro escoge a su dueño, es decir que le  pertenece a esa persona que escogió. Cuando la persona se da cuenta de esto puede llevar una mejor relación con su perro, una más productiva, aunque es justo decir que para lograr esto se requiere pedir ayuda, y entre más rápido, será mucho mejor. Observa el video, si encuentras que te habla de cosas familiares quiere decir que es un buen momento para buscar ayuda profesional. Si al verlo te refleja lo que le ocurre a alguien que conoces, también es buena idea animar a ese alguien a buscar ayuda. 

Si tú no vives con un perro negro, puedes convertirte en la gente adecuada para alguien más. A todas las personas que viven con su perro negro les sirve muchísimo un empujón amistoso que les anime a buscar la ayuda necesaria para estar bien. 


Hasta luego.

jueves, 10 de mayo de 2012

¿Su sociedad está deprimida?

Antier comentaba que lo que ocurre en el mundo de la política afecta directamente a lo que ocurre en el mundo psicológico de cada individuo (e individua, diría un político inculto que cambió la gramática del español en México), ya que todos estos mundos coexisten y se ven influidos unos con otros permanente e inevitablemente (aunque suene un poco dramático).

Lo que van a leer es un extracto del artículo "¿Una sociedad deprimida?", escrito por Tony Anatrella, psicoanalista y experto en psiquiatría social, este rollo fue publicado en el año 2004 dentro del libro "La depresión", del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud. Los monitos son de mi cosecha, porque se me ocurrieron al ir leyendo el texto.


"1. ¿Es posible que una sociedad entera se deprima? ¿Podrá una sociedad enfermar de depresión, tal como le ocurre a una persona cuando duda de sí misma, está desvinculada de la realidad, es asténica y melancólica? Podemos hipotizar una respuesta: en realidad, son las personas las que se deprimen y no las sociedades; estas son la imagen de las personas que forman parte de ella. Por tanto, la sociedad es menos deprimida que los hombres, muchos de los cuales están afligidos por descompensaciones cuando no logran afrontar la realidad.

2. Como compensación, sabemos que en el ámbito de la psiquiatría social la sociedad produce patologías sociales que tienen repercusiones en las personas según situaciones particulares. El individualismo, la desocupación, el divorcio, la inseguridad, la ausencia de una real educación, la falta de transmisión del saber, de la cultura, de la moral y de la vida religiosa y la negligencia de las normas objetivas debido al relativismo ético, no puede sino debilitar o hacer más frágil la personalidad por falta de solidez y de estabilidad en la existencia. En efecto, la sociedad puede ampliar los desórdenes depresivos."


Debido a lo compleja que es la naturaleza del ser humano, sería ilógico creer que la personalidad se moldea o se deforma simplemente por esta interacción entre nuestro mundo interior y la realidad exterior. Nuestra complejidad hace que muchas de las situaciones que vivimos sean el resultado no de una, sino de muchas causas combinadas, y saco este tema a colación para dar continuidad al tema del futuro cambio de gobierno en nuestro país, y al tema de la depresión, vista ahora desde una perspectiva más enfocada en la sociedad y no en el individuo. Ahora, la teoría sobre la democracia (que es lo único que conocemos de ella) dice que nuestra participación individual es importante para cambiar a la sociedad. Si esto es cierto, se deberían de tomar en cuenta desde ya las propuestas distintas a las del partido que por el momento tiene el poder.

Hasta luego.

miércoles, 2 de mayo de 2012

La depresión

La depresión no es lo mismo que el sentimiento de tristeza, desánimo o soledad que a veces uno puede sentir frente a alguna circunstancia específica en la vida. Normalmente estos sentimientos llegan cuando sufrimos la pérdida de un ser querido o de algo que es muy importante para nosotros. O cuando nos damos cuenta de esa pérdida, aunque ya haya pasado mucho tiempo. O cuando se va la ilusión de algo que queríamos incluir en nuestra vida y de pronto aceptamos que irremediablemente quedará fuera... Pero la depresión va más allá, es una enfermedad que puede quitarle todo el sentido a la existencia propia y llevarse con ella cualquier motivación, incluso cualquier sentimiento de valía o autoestima.

Es importante saber reconocer la verdadera depresión y no tratarla igual que los episodios de tristeza que son normales en las etapas de duelo, como las mencionadas arriba, por eso reproduzco enseguida los principales síntomas de depresión, a saber:
  • Estado de ánimo irritable o bajo la mayoría de las veces.
  • Pérdida de placer en las actividades habituales.
  • Pérdida de interés en el placer sexual.
  • Dificultad para conciliar el sueño, o exceso de sueño.
  • Cambios grandes en el apetito, a menudo con aumento o pérdida de peso.
  • Cansancio y falta de energía.
  • Sentimientos de inutilidad, odio a sí mismo y culpa.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Movimientos lentos o rápidos.
  • Inactividad y retraimiento de las actividades usuales.
  • Sentimientos de desesperanza y abandono.
  • Pensamientos repetitivos de muerte o suicidio.
Como decía al principio, la baja autoestima es común cuando aparece la depresión, al igual que los arrebatos repentinos de ira y la falta de placer en actividades que normalmente hacen feliz a una persona, entre ellas, la actividad sexual.

Se debe tener mucho cuidado con los niños, pues si sospecha que están deprimidos debe tener presente que no presentarán todos los síntomas clásicos de la depresión en los adultos. Para diagnosticar una depresión infantil, hay que vigilar especialmente los cambios en el rendimiento escolar, el sueño y la conducta, y si crees que tu hijo podría estar deprimido, vale la pena consultarlo con el médico y, obviamente, con un terapeuta.

Un caricaturista satiriza lo anterior imaginándose a un psiquiatra actual que se acomide a atender al recién nacido Jesús, quien llora inconsolable: "Obviamente el pobre chico está deprimido... Sin juguetes para Navidad... Solamente incienso y mirra... Además el estigma social de haber nacido en un pesebre... ¡Le pondré un antidepresivo!".

La depresión también es un conjunto de actitudes que puede transmitirse de padres a hijos; algunos especulan que esto puede deberse a los genes (en este caso la depre sería hereditaria), a comportamientos aprendidos en el hogar o a ambas causas.

Independientemente de si los genes hacen que usted sea o no más propenso a presentar depresión, un hecho estresante o infeliz en la vida generalmente desencadena esta afección. Entre los factores que pueden causar la depresión se cuentan:
  • Alcoholismo, drogadicción o cualquier dependencia de satisfactores externos
  • Algunas afecciones y tratamientos médicos, como:
    • ciertos tipos de cáncer
    • dolor prolongado
    • problemas para dormir (causa y síntoma)
    • medicamentos esteroides
    • baja actividad de la tiroides (hipotiroidismo)
  • Situaciones o hechos estresantes en la vida, como:
    • maltrato o rechazo
    • ruptura de relaciones con el novio o la novia
    • ciertos tipos de cáncer
    • muerte de un amigo o familiar
    • divorcio, incluso el divorcio de los padres
    • reprobar una asignatura
    • enfermedad en la familia
    • pérdida del trabajo
    • aislamiento social (causa común de depresión en los ancianos)


Si usted presenta síntomas de depresión durante dos semanas o más, busque ayuda del médico y del terapeuta antes de que los síntomas empeoren. En todos los casos, las siguientes medidas de cuidados personales pueden ayudar: 
  • Dormir bien.
  • Consumir una alimentación nutritiva y saludable.
  • Hacer ejercicio regularmente.
  • Evitar el consumo de alcohol, marihuana y otras drogas psicoactivas.
  • Involucrarse en actividades que lo hagan feliz.
  • Pasar el tiempo con familiares y amigos.
  • Si usted es una persona religiosa o espiritual, hable con clérigos o consejeros espirituales.
  • Practicar la meditación, el tai chi y otros métodos de relajación.
  • Agregar ácidos grasos omega-3 a la dieta, los cuales se pueden obtener en suplementos de venta libre o consumiendo pescado como el atún, el salmón o la caballa.
La persona con depresión tenderá a retraerse de los demás, con cualquier pretexto irá dejando las actividades y distracciones que regularmente le atraían y encontrará las mejores excusas para estar en soledad o con el mínimo de compañía posible. Estos son síntomas importantes a considerar, y junto con ellos será notoria la falta de iniciativa, aunque tal vez se presente disfrazada de reproches, de planes a futuro, de comparaciones con lo que hacía en el pasado y otras formas de "hacer como que hace algo", y que en realidad son estrategias muy útiles para justificar la falta de voluntad e iniciativa. También será común empezar a escucharle diciéndose a sí mismo frases despectivas, como si se estuviera regañando o castigando por ser incapaz de lograr esos planes que la misma persona deprimida se va boicoteando de manera muy disimulada.


Visto el cuadro general de una depresión, sin entrar en detalles técnicos de distimias, depresiones reactivas, trastornos bipolares y todos esos nombres extraños que acompañan a cada manifestación específica de la depre, es recomendable que las personas cercanas a un deprimido tengan en cuenta lo siguiente:

Empujar a la presona deprimida para que realice alguna actividad: No le pida que la haga, ya que no tiene la iniciativa necesaria, así que tendrá que acompañarla en algún deporte, juego o lo que les interese hacer.
Si pertenece o pertenecía a algún grupo, club o asociación, animarle a seguir formando parte de él, y si ya lo abandonó, acompañarle para que se reinscriba. La soledad es la peor consejera para la persona deprimida.
Visitar a la persona deprimida en su casa e invitarla a salir. Al parque, a caminar, a la calle, a ver otros conocidos, al cine... Donde sea, se trata de evitar el encierro y recordar que el mundo es más amplio, en todos los sentidos. Si una persona es importante para ti, hay que invertir tiempo en ella.
Evitar los dramas: Telenovelas, canciones de "rompe y rasga" (nefastas las canciones de corazones rotos y esas que alaban la soledad como virtud), colores oscuros, y todo lo que huela a "este mundo es pura porquería". No queremos que vea el mundo color de rosa, pero tampoco que se vaya al extremo opuesto, se trata de buscar el equilibrio de manera creativa, no destructiva.
Animarle a hacer algo para sí misma. Incluso el simple hecho de escribir al final de cada día "qué me gustó y qué no me gustó" (por decir algo) es una actividad que amerita esforzar las neuronas, concentrar el pensamiento y situarse en el presente.
Si es necesario, hay que buscar ayuda profesional.

Hasta luego.

En este texto se utilizaron datos de la página "medlineplus.com"

jueves, 4 de agosto de 2011

Expresiones engañosas

Ayer hablaba de la pregunta "¿Para qué?" como una máscara que nos permite justificar el miedo a afrontar la vida, y hoy me gustaría seguir con esa idea, pues al contar la historia del Rey Mierdas y hablar de lo "políticamente incorrecto" que es evadir el riesgo de vivir a través de frases o preguntas del tipo "¿Para qué?", caí en el lado fácil de criticar una actitud sin ver qué más hay atrás de lo que se dice. Vamos a ver:

Decía que esa pregunta hecha con desgano y desánimo puede quitarle el sentido a lo que antes nos motivaba, y por ende, le quita el valor a lo que antes consideraba valioso, sea una persona, un proyecto, un lugar, un recuerdo, una meta o cualquier otra cosa. Esa puede ser una llamada de auxilio. Cuando la vida no tiene sentido estamos a un paso de la depresión, y si permito que la depresión se adueñe de mis sentidos y mis pensamientos, estaré al borde de la destrucción. Mía o de los demás.

Considerando esta gran verdad, y con el temor de que mi escrito de ayer pudiera ser malinterpretado y sirva para burlarse de aquellos que se atrevan a externar su necesidad de encontrarle un sentido a la vida, o de expresar sus miedos reales a cosas que para los demás pueden parecer cotidianas, hago un alto para aclarar mis ideas acerca de 3 cosas:

1. Quitarle sentido y valor a la vida, ya sea a través de la pregunta "¿Para qué?" o de cualquier otro método estilo Rey Mierdas, es una señal de que algo no está funcionando bien con nuestra autoestima y nuestras relaciones interpersonales.

2. Si se acumulan muchas expresiones de ese mismo estilo y nadie nos hace caso, empezaremos a perder nuestra capacidad creadora y nos pasaremos al extremo contrario, es decir, a la capacidad destructora. Un depresivo está muy propenso a pensar en el suicidio o en la muerte, de cualquier forma la vida no tiene sentido. Como he dicho en otras ocasiones: El que no es capaz de amar, solo es capaz de odiar; el que no puede crear, solamente podrá destruir.

3. Si entre nuestros conocidos, parientes, amigos o compañeros hay alguien que exprese continuamente este tipo de frases, es conveniente detenernos a escuchar a quien las expresa.

Guardando las debidas proporciones, esto es algo que está ocurriendo con muchas personas, sobre todo jóvenes y desempleados (sin generalizar), que ante la pérdida de sentido y valor, se animan a enrolarse como sicarios, o se pierden en alguna adicción o se atreven a cortar el hilo de su vida. Se convierten en Rey Mierdas y enseguida escogen una de las múltiples variantes del camino de la destrucción.

Como en muchas otras enfermedades o problemas, la detección oportuna puede ayudar a prevenir un daño mayor. Y la detección oportuna solamente se logra con una escucha activa, es decir, poniendo atención a través de conversaciones reales y no estando únicamente en calidad de bulto frente a otra persona. Es responsabilidad de todos evitar que Rey Mierdas se adueñe de nuestra vida, y también de la vida de la gente que nos rodea.

Hay un libro titulado "Psicoterapia para aprender a vivir", escrito por el Dr. Sergio Andrés Pérez Barrero, un psiquiatra cubano que ha dedicado bastante tiempo y trabajo a la prevención del suicido y que aborda de manera muy amplia este tema, que él llama "Expresiones engañosas". Conozco el libro desde hace mucho tiempo y ya lo he circulado entre conocidos cercanos por correo electrónico, y de nuevo lo pongo aquí para quien quiera leerlo, no hace falta ser psicólogo ni psiquiatra, únicamente estar interesados en uno mismo y en la gente que nos rodea:


Hasta luego.