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miércoles, 22 de junio de 2016

México y la cultura del terror

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El terrorismo es parte de la cultura política en nuestro México lindo y querido, aunque en este sexenio esto se ha demostrado de una manera cada vez más cínica y hasta torpe: a la vista de todos los demás países hay matanzas, desaparecidos, represión, violencia y muchas muestras de odio de parte de esos que se llaman gobernantes hacia los mexicanos "de a pie", los que trabajamos para vivir. 

Estemos informados sin ánimo de buscar quiénes son los "buenos" y quienes los "malos": Si nuestro gobierno (o lo más parecido a eso) decide utilizar la fuerza sin medida para terminar con una discusión, una manifestación o cualquier otra expresión de diferencias entre 2 o más grupos, está cometiendo un crimen. Si además utiliza todo el poder de los medios de comunicación para aparecer como víctima, tenemos al mando de nuestro pueblo a un grupo de psicóticos, que para acabarla están sostenidos por mucha gente sin escrúpulos que quiere ser como ellos o, por lo menos, aprovecharse de ellos.


No nos engañemos: Ya sea al interior de la familia o en el Gobierno del país, usar la violencia y el engaño para convencer a los demás de que siempre tenemos la razón y de que nunca nos equivocamos, es un abuso que raya en lo criminal. Si un Gobierno rechaza el diálogo es que no tiene capacidad ni interés en escuchar a su pueblo y por lo tanto lo desconoce. Oaxaca duele como ha dolido Guerrero, Michoacán, México y muchos lugares más. Están encendiendo una mecha que tal vez no alcancen a apagar.



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"La cultura del terror/3

Sobre la niña ejemplar: Una niña juega con dos muñecas y las regaña para que se queden quietas. Ella también parece una muñeca, por lo linda y buena que es y porque a nadie molesta.
(Del libro Adelante, de J. H. Figueira, que fue texto de enseñanza en las escuelas del Uruguay hasta hace pocos años.)"
(Eduardo Galeano)



¿Y por qué cumplirle a la OCDE antes que a los mexicanos? ¿Cuál es el beneficio que sacará el país si nuestros gobernantes obedecen las disposiciones que emite la OCDE? ¿O serán beneficiadas las minorías de siempre? Porque al ver los efectos de las reformas que ha estado promulgando el Gobierno (o lo que sea) de Enrique Peña Nieto pareciera que no avanzamos mucho, incluso vamos en reversa y esto se escucha en casi cualquier plática donde haya dos o más gentes medianamente informada. Y con todo el cinismo del mundo nuestra clase política se vuelve a sentir víctima después de iniciar la destrucción de PEMEX, de aprobar una reforma hacendaria, energética o laboral que no traen ningún beneficio inmediato (y tal vez ni posterior) para la clase trabajadora que, justo es decirlo, no es solo la de "los jodidos" como muchos clasemedieros elitistas quieren creer, sino de todos aquellos que percibimos un sueldo o un pago a cambio de nuestro trabajo. A estos que somos la mayoría de la población es a los que nos está ignorando la clase política, y nosotros lo aceptamos. El Gobierno debe responderle a su gente, pero en este país no ocurre así: a la gente no se le escucha ni se le respeta. Incluso a los que se atreven a hablar y a organizarse de alguna manera, se les ataca con todo el peso de la fuerza pública... y hasta privada con tantos esquiroles y sicarios que han proliferado.


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¡Miren que mal está la gente en Venezuela! ¡Es un escándalo el terrorismo en Europa! ¡Pongan atención a la siguiente Copa de fut! La fórmula que aplican con nosotros es sencilla: Atacar a todo el que esté contra las malas disposiciones del Gobierno mientras gritan a los 4 vientos que merecían que los atacaran y que los mataran porque son delincuentes que quisieron golpear a la policía o al ejército y pobrecitos, tenían que defenderse. Al mismo tiempo nos recetan las "noticias" más cínicas y confusas para que todos crean que en México nuestro Gobierno cuida muy bien a los mexicanos. Pero no se ha visto un despliegue tan fuerte del ejército y las distintas policías en contra de verdaderos grupos de la delincuencia organizada, ¿por qué será? Si al Gobierno no le interesa quedar bien con la parte de su pueblo que trabaja, ¿entonces con quién? ¡Miren lo que pasa en Venezuela, o en cualquier parte fuera de México!


Hasta luego.

martes, 2 de junio de 2015

Barreras en la comunicación (la docena sucia)

"Es imposible no comunicar"
(Paul Watzlawick)


Te encuentras frente a tu padre, tu madre, un hermano o hermana... o frente a tu pareja. Si estás en la escuela o el trabajo, te ves de nuevo ante esos compañeros que te hacen sentir mal. Y te alcanza de nuevo esa sensación de ya haber pasado por esta situación, de volver a enfrentar el mismo problema... Y de tener miedo de salir dañada o dañado después de enfrentarse a lo mismo. Aquí nace la violencia.

La violencia doméstica o familiar puede definirse como aquellos actos u omisiones que se realizan de manera intencional para causar un daño a otra persona. 

En el juego diario de las relaciones humanas tú, yo y todos intercambiamos muchas actitudes, gestos, palabras y significados que dicen más cosas de las que nos damos cuenta... aparentemente. Más bien dicen esas cosas que a veces no queremos reconocer y por eso, cuando alguien nos hace ver lo que hicimos o dijimos simplemente comentamos algo como "¿de verdad? ¡Ay, perdón, no me dí cuenta!". 


Algunas de esas actitudes son agresiones demasiado directas hacia una o varias personas y para reconocerlas, un señor llamado Thomas Gordon las agrupó en un conjunto de "barreras a la comunicación" llamado la docena sucia, y aquí las reproduzco:

Parte 1 - Mensajes para deslindarse de la responsabilidad y tratar de que otra persona solucione las cosas:

1. Ordenar, dirigir, mandar, imponer (Tú debes de... Tú tienes que...).

2. Amenazar, amonestar (Si no lo haces, entonces... Más te vale que hagas lo que te digo...).

3. Sermonear, moralizar (Tú deberías... Esa es tu obligación... Esa es tu responsabilidad...).

4. Aconsejar, dar soluciones (¿Por qué tú no... Yo te aseguro que... Sería mejor para ti que...).

5. Persuadir con lógica, dar cátedra (¿No te das cuenta..? Creo que estás en un error... Mira, lo más lógico es que... Debes entender que...).


Parte 2 - Mensajes que hacen menos a la persona y le quitan valor:

6. Juzgar, censurar, criticar (Eres malo... ¡Como eres flojo..! Te estás portando como loquito).

7. Alabar, aprobar, halagar (Eres tan bueno... Haces todo muy bien... Así es como todos deberían actuar...).

8. Ridiculizar, avergonzar (Eres un niño todavía... Lo que usted diga, señor...). 

9. Interpretar, analizar, diagnosticar (Lo que tú necesitas es... Tú realmente quieres decir que... Tu problema es...).

10. Consolar, amparar, minimizar (Eso no es tan malo... No te preocupes, te sentirás mejor... Déjaselo al tiempo... Tu problema se va a resolver...)

11. Preguntar, interrogar (¿Por qué hiciste..? ¿Por qué no hiciste..? ¿Quién hizo...? ¿Cómo ocurrió..?)

Parte 3 - Mensaje para evadir el tema principal:

12. Distraer, bromear (No se habla de eso en la mesa... Eso me recuerda que... Te levantaste con el pie izquierdo...).

Tal vez descubriste alguna actitud que usas con frecuencia, o cuando te diriges a alguna persona en particular... yo tengo bien ubicadas las mías, y son una parte importante de mis retos a vencer.


Es inevitable mostrar alguna de estas actitudes en ocasiones, pero abusar de ellas o de algunas de ellas es lo que las convierte en barreras que impiden la comunicación asertiva, pues impiden escuchar lo que realmente te quieren decir, y al comunicarte bloquean la empatía para poner por delante un escudo de prejuicios e ideologías que no dejan ver a la otra persona tal como es...

Y bueno, regresando al punto 4 de esta lista, te aconsejo revisar tus reacciones ante distintas personas para identificar cuáles conductas de esta docena sucia utilizas y con quiénes. Aceptarlas es el primer paso para manejarlas y cambiarlas.

Hasta luego.

domingo, 29 de junio de 2014

Héroes, villanos y bullying

"La violencia es el miedo a los ideales de los demás."
Mahatma Gandhi


Hace algún tiempo, años ya, escribí en este espacio mis impresiones acerca de la serie "Candy Candy", insistiendo en que todas las cualidades que tiene ese personaje (que son muchas, por cierto) se borran ante el terrible defecto de preferir sacrificarse para que otros sean felices, de pensar que la felicidad de otros vale más que la suya, y condenarse a vivir en relaciones codependientes con una baja autoestima... Caray, ahora que lo escribo así de resumido se escucha muy cruel, pero así es la historia de esa pequeña, y puede ser la historia de quienes quieran seguir su ejemplo... El estereotipo de mujer contradictoria, independiente pero necesitada de un príncipe azul o de cualquier color que la valore.

Bueno, eso ya quedó escrito, en esta ocasión retomo la parte final de aquellos comentarios para hablar acerca de los modelos que siguen los niños. La imagen de héroe o modelo a seguir para las nuevas generaciones ha cambiado a lo largo de las décadas, y es muy notoria la transformación de los valores aceptados en los últimos años, sobre todo en nuestro México lindo y querido. 


Van aquí 5 reflexiones sobre este tema:


"La violencia no es fuerza sino debilidad, nunca podrá crear cosa alguna, solamente la destruirá."
Benedetto Croce
1 - Súper poderosos.


Hace no mucho tiempo, los personajes que se ofrecían al público infantil eran de una sencillez envidiable, las historias eran prácticamente de "blanco o negro" y se podía identificar con claridad a los buenos y a los malos sin complicarse mucho: era muy fácil saber que todos estos tipos son buenas personas: Superman, Batman, He-Man, Hulk, los 4 Fantásticos, Capitán América, Linterna Verde, Aquaman, el Hombre Araña, y también las tipas buenas como la Mujer Maravilla, Batichica, Superchica, She-Ra y debe haber otras más que ahora no recuerdo (han de disculpar que aparezcan todos revuelto y sin respetar la casa de origen, llámese Marvel, DC Comics u otra). 

Todos ellos tienen algunas características en común, pues tienen superpoderes, luchan contra los villanos que amenazan con destruir el mundo y cuentan con permiso para hacer lo que sea con tal de derrotar a los malos. En sus aventuras es frecuente que causen igual cantidad de destrozos -o hasta más- que sus enemigos. El mensaje de fondo, que puede quedar muy bien grabado en las mentes esponjosas y absorbentes del público infantil, es parecido a éste:

"Si alguien tiene una buena intención, puede hacer lo que quiera", o a éste:

"Yo quiero ser bueno para poder hacer daño y destruir a los malos que también hacen daño pero merecen castigo... ¡Yo quiero ser así de bueno!"

En esta categoría entran también personajes como las Chicas Súperpoderosas, Ben10, Max Steel y cualquier otro capaz de destruir todo con tal de derrotar al malo de su programa.

Es más fácil y divertido destruir que construir, aún cuando esto último es lo que nos sirve y nos ayuda a todos, pero el estilo de justicia que se muestra en estas series no es constructivo ni preventivo, simplemente se trata de castigar al que hizo algo mal.

2 - Simpáticos, tímidos y suertudos.


Hay otra especie de "héroes" que también actúan en contra de los malos pero con algunas diferencias. ¿Se acuerdan de Scooby-Doo, Gasparín, Winnie Pooh, Mandibulín, el Capitán Cavernícola, Guilligan, los Picapiedra, los Súper sónicos, Dexter el del laboratorio, Pinky y Cerebro, Timmy Turner (aunque este niño tiene súper poderes prestados de sus padrinos mágicos)..? Todos ellos son tipos simpáticos y bonachones, aunque no son muy valientes siempre resuelven los problemas porque tienen suerte, están en el lugar correcto y en el momento correcto y casi por casualidad se les aparece la solución. 

Pero además comparten otra cualidad: A casi todos ellos les roban el mérito de sus éxitos y victorias, y aún así siguen siendo amigos de esas personas que disfrutan la fama y los premios por cosas que no hicieron. Estos "tipos buenos" en realidad se pasan de buenos y llegan a la frontera con el conformismo en el afán de complacer a los demás. Se parecen un poco a Candy y las princesas, pues son capaces de renunciar a lo que quieren con tal de no causar problemas a los demás, y generalmente son fáciles de manipular, pues sienten muco remordimiento cuando dejan de hacer lo que les piden sus seres "queridos". En realidad no creen ser tan buenos, así que normalmente terminan pensando que "ya casi", "por poquito", "no logré lo que quería, pero me fue bien al final". ¿Suena familiar? Si es así, seguramente éste es tu estilo de caricaturas favoritas, o lo fue anteriormente.

El mensaje de estos personajes es más sutil que en los primeros héroes que comenté, es algo más o menos así:

"Yo debo aguantar todo porque soy bueno, está bien que otros reciban el premio, porque son mis amigos". 

O también puede ser así: "Todo saldrá bien al final, y está bien que yo no me quede con todo el mérito, porque somos un equipo".

Para los héroes superpoderosos está permitido destruir con tal de vencer al villano. Para los héroes modestos, tímidos, "suertudos" y medio bobos está bien creer que todo pasó gracias a la suerte, así no se sienten comprometidos a hacerse responsables de sus actos, sean éxitos o fracasos. Tampoco van a buscar conflictos con sus amigos que abusan y se aprovechan de ellos, pues son felices simplemente haciendo como que son buenos. Es muy peligroso vivir siempre jugando a ser bueno, pero eso será tema de otro escrito.

3 - Cínicos, divertidos y flexibles.


Existe otra categoría de personajes no etiquetados como buenos o como malos, fueron creados nada más para divertir y se desenvuelven de acuerdo a la historia que se esté desarrollando, a veces malos, a veces buenos, a veces ingenuos e inocentes, a veces maliciosos y picarescos... En esta categoría caen Bugs Bunny, Porky, Piolín, la Pantera Rosa, el pato Donald, Mickey Mouse y hasta Bart Simpson, aún cuando es considerado como un "niño malo" por casi todos en su mundo de caricatura, casi siempre es capaz de actuar conforme a principios morales o valores universales.

De todos estos, el personaje que más me sorprende es Bugs Bunny, ¿habrá alguien capaz de chantajearlo, de manipularlo? Lo más admirable de estos personajes es su capacidad de adaptabilidad y el desapego de etiquetas, en algunas situaciones pasan por "buenos", en otras parecieran "malos" y la mayoría de las veces simplemente son, divertidos o entretenidos. El mensaje de estos monitos es un poco distinto, están inmersos en situaciones más cotidianas y en varias ocasiones deben reflexionar sobre lo que está ocurriendo para encontrar una solución, que puede ser desde tácticas de manipulación hasta comunicación asertiva con los demás, pasando por los consabidos golpes y sorpresas que divierten porque generalmente se salen con la suya o, en caso contrario, toman la decisión "correcta".

El mensaje de fondo pudiera querer decir algo como "La inteligencia puede más que la fuerza bruta", o "si pienso con calma en lo que está ocurriendo, tal vez encuentre una mejor salida al problema que enfrento". 

Y en el extremo de la desfachatez: "Con astucia puedo usar tácticas de manipulación y de chantaje para salir bien librado de una situación amenazante".

4 - Juzgadores y criticones


Desde hace unas pocas décadas se pusieron de moda otros héroes y heroínas en la televisión, que disfrazados de gente respetable y justiciera se metieron no solamente en la conciencia de los niños, sino también a la de muchos adultos. ¿Cómo lo hicieron? En principio, hablan con demasiada autoridad: pueden decir mil idioteces una tras otra y sin parar, pero lo hacen sin dudar y eso deja una impresión de seguridad que convence a muchas personas. En segundo lugar, ellos mismos se conceden la autoridad moral para exhibir públicamente a otras personas y decirles en qué están mal y por qué. Y después, también se sienten con la capacidad moral y ética de decidir qué castigo darle a los que "se portan mal", o sea que son una especie de súper héroes que aparentan ser razonables y querer arreglar las cosas, pero son capaces de destrozar a cualquier otra persona si simplemente deciden que es "mala".


Programas como el de la "señorita Laura", "Cristina", "Cosa juzgada" y otros por el estilo, de los cuales afortunadamente no conozco ni el nombre, han dedicado muchísimos esfuerzos para que su público deje de preocuparse por cosas relevantes y ocupe su tiempo en vigilar a sus semejantes, juzgándolos y criticándolos. También entran en esta categoría los "reality shows", los programas de comentarios y los noticieros tendenciosos. Las "soluciones" que ofrecen este tipo de personajes son por demás simplistas y no les interesa llegar al fondo de la cuestión ni al origen real de los problemas que hay en las relaciones de la gente que forma parte de estos shows, de manera voluntaria e involuntaria (hay mucha gente que estaría feliz de que una de estas "autoridades" mediáticas le resolviera la vida). 

Generalmente las soluciones consisten en castigar al que trató mal a alguien que lo quiere, puede ser el marido, el amante, el mal padre, el mal hijo, o cualquier otro cliché que de antemano es mal visto por el público. Después de que pasó el desgraciado y se le exhibió como un animal insensible, toda la gente tiene derecho a despreciarlo, humillarlo y ofenderlo, porque es lo que se espera de estas personas. Al mismo tiempo, se refuerza la percepción de que la otra parte, la persona que tuvo que aguantar a ese salvaje insensible, no tiene ninguna responsabilidad y es totalmente inocente, una pobre víctima. 

Estas mismas actitudes elevadas a nivel macro, hacen que una figura pública tenga la autoridad de decirnos quién es un peligro para México y quién es su salvación, es decir, nos regresan a los tiempos no tan viejos en que todo era blanco o negro, ¡como si fuera tan sencillo!

¿Bullying socialmente aceptado? ¡Pues sí! Y en este país con carencia de líderes morales, hay una parte importante de la población que toma sin reservas esta especie de lección que no es moraleja sino todo lo contrario: "Juzga a los demás, critícalos, si hacen algo "malo" exhíbelos y humíllalos, así tú serás mejor que ellos". 

¿Y cómo saber cuándo alguien hace algo malo? Según estos programas es muy fácil: Quien haga algo distinto a lo que hacen las mayorías, quien opine diferente o a quien le guste algo distinto, está mal. Dice un refrán popular "divide y vencerás", estos programas lo logran, y desafortunadamente son una influencia fuerte.


No hay un mensaje de fondo en estos programas, sino muchos, muchísimos y han dañado ya la deteriorada conciencia social de nuestra gente. En este ambiente de distorsión de valores, tanto los niños como los adultos recibimos señales contradictorias que dificultan la aplicación de un criterio sano, pareciera que es suficiente con que una persona nos caiga bien para creer que merece todo lo bueno, y por el contrario, si nos convencen de que una persona debe caernos mal, esa pobre gente merece los peores males, a veces simplemente por ser distinta a la mayoría o a la persona que lidera los juicios de los demás. Pero la justicia no debe medirse por simpatías o relaciones, sino por hechos reales. y por la aplicación de las leyes que ya existen y que no debemos pasar por alto (ni dejar que otros se las pasen).

"No necesito pensar ni analizar, hay programas con expertos que me dicen lo que me conviene y lo que me perjudica".

"Es más fácil juzgar los defectos de los otros, que reconocer y atender los propios". 

"Es mejor ver cómo viven los demás que atender mi propia vida".

En realidad no es así, por suerte cada persona tiene su propia vida y es la única que puede atender, esa es una actitud responsable y constructiva. La propuesta de estos programas es todo lo contrario.

5 - Cínicos, crueles y corruptos.


Afuera de la televisión y las historietas se ha desarrollado un modelo a seguir basado en la idea de que siempre debemos estar bien y nunca debemos sentir tristeza o dolor. Como esta idea resulta imposible, quien escoge este modelo puede frustrarse muy rápido, y ahí empieza la contradicción y los problemas, sobre todo para los demás. La filosofía que está atrás de estos personajes es simple: Debo tener éxito sin importar lo que cueste, aunque para tener éxito deba pasar por encima de los demás.

Los narcos, el crimen organizado en sus distintas presentaciones, los políticos y empresarios corruptos, las autoridades que dan impunidad a quienes han alcanzado su éxito personal a base de crímenes, robos, despojos, asesinatos, drogas y demás, son los personajes de esta serie de la vida real. Los valores se han alterado y hoy en día no es tan fácil saber quién es bueno y quién es malo, quién es "el héroe de la película" y quién o quiénes los villanos. El primer sitio entre los valores alterados lo tiene el dinero: Quien tenga más, será visto como el más "bueno" y los demás tratarán de quedar bien con él, sin importar cómo lo consiguió.


Así que con el dinero vienen las relaciones con gente importante, las influencias y el poder. No los súper poderes de los primeros héroes mencionados aquí, pero sí el poder de la impunidad y la corrupción, dos formas de dominar a todo el que se ponga enfrente. ¿Quiénes son los buenos? Todos los criminales organizados juran que son malos porque se están haciendo justicia por su propia mano y están enseñando a los demás "a respetar". Los políticos dicen que son buenos porque representan al pueblo, a nosotros supuestamente y, tal como hacían los héroes súper poderosos, pueden hacer todos los destrozos y barbaridades que hacen los "malos", pero sin recibir castigo ¡pues sí, por eso son "los buenos"!

¿Y el mensaje de fondo en este caso? Es igual de cínico que estos personajes: 

"No me importan los demás, no me importa la gente, solamente me importa triunfar y tener éxito yo". 

"La gente que es pobre, lo es por floja y por falta de iniciativa: si yo puedo tener éxito voy a tomar todo lo que pueda". 

"No le ayudes a los demás porque los estás perjudicando, mejor deja que cada quién aprenda a valerse por sí mismo en la vida".

Y sí, también es una forma de bullying, de violenta agresión a todo aquel que se deje, porque en eso se basa la corrupción y la impunidad.

"Imagina que no hay posesiones, 

Me pregunto si puedes, 
Ninguna necesidad de codicia o hambre, 
Una hermandad del hombre, 
Imagina a toda la gente 

Compartiendo todo el mundo... "
John Lennon
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Estas son 5 reflexiones acerca de las influencias sociales que están flotando en el ambiente, y que van desde las aparentemente inocentes caricaturas hasta las vergonzosas corruptelas de políticos, empresarios, delincuentes y figuras públicas (algunos les dicen "artistas"). Debe haber, y de hecho hay muchas más influencias y algunas de ellas tienen propuestas muy constructivas, orientadas a crear y a amar en lugar de a destruir y odia... confío en que tarde o temprano tendrá más difusión esa parte humanista que, por lo pronto, está oculta desde los niveles más altos de nuestras autoridades.


¿Por qué habrá tanta violencia en nuestros niños y jóvenes? ¿Qué los lleva a agredirse de maneras tan salvajes? ¿Qué tendencia autodestructiva se ha insertado en nuestra sociedad? Espero que encontremos a tiempo las respuestas a estas interrogantes para hacerle caso a la principal de todas: ¿Cómo detener esta ola de violencia y agresividad? 



Hay algunas respuestas obvias pero no sé qué tan difícil será llevarlas a cabo, ya que implican por un lado que los personajes de la reflexión 5 deciden dejar de buscar su éxito personal: Si las personas tienen un trabajo bien pagado se reduce muchísimo la angustia de conseguir más dinero porque simplemente no alcanza. Si las familias tienen ingresos dignos, los hijos pueden estudiar sin temor. Por otro lado, también implican que todas las personas decidiéramos seguir la influencia constructiva y enfocarnos a ser más constructivos. Sí, podría funcionar y dar un mejor resultado a la sociedad...



"La violencia, sea cual sea la forma en que se manifieste, es un fracaso."
Jean Paul Sartre

Por lo pronto, sugiero que estemos más conscientes de nuestras propias influencias y también más cerca de nuestros hijos o de los niños que tienen contacto con nosotros, para identificar cuáles son los personajes que más influencia tienen sobre ellos y ayudarles a ampliar sus opciones (de una manera respetuosa y no impositiva, claro está).



Hasta luego.

martes, 16 de abril de 2013

El origen de la violencia en la pareja

"La violencia es un animal incontrolable, que suele terminar atacando a su propio amo."
Renny Yagosesky


Leí un artículo sobre el origen de la violencia en la pareja y hubo un parte que me convenció y además se puede extender a muchos otros tipos de violencia: Nace como un juego.

En la adolescencia es cuando normalmente empezamos a pensar con toda seriedad en relacionarnos con otra persona para formar una pareja sentimental, y es en esa etapa también cuando estamos despidiendo a nuestra infancia y buscamos un modelo para definir cómo queremos ser de grandes. Para bien o para mal, esos modelos ya no son los papás, abuelos, tíos o amigos de la familia (al menos no de manera consciente), sino los ídolos que exhaltan los medios de comunicación, así que en vez de modelos a seguir, tenemos estereotipos sociales. Por eso, es muy común ver que los jóvenes enamorados, con frecuencia en la secundaria o la prepa, se sienten orgullosos de su pareja y hasta la presumen: Presumen su amor. Pero si él o ella aceptan la mirada o la sonrisa coqueta de otra persona, entonces la cosa cambia y se enojan, se insultan y hasta pueden llegar a cachetearse. Así durarán un rato hasta que llegue la reconciliación, que es la mejor parte.

Y así va creciendo la relación: Las nalgaditas, pellizquitos, empujones y caras de enfado se vuelven parte "normal" de la vida en pareja y se resuelven con un simple "No pasa nada, si es a ti a quien quiero". 

Estas conductas son violentas. Sustituyen al diálogo y al ser adoptadas por la pareja, se convierten en una forma de comunicación que esconde las preguntas y las conversaciones sobre lo que está ocurriendo entre los dos. Con el tiempo, las nalgaditas, pellizquitos y demás van dejando de ser cariñosos para volverse actos más agresivos, y si la pareja duró lo suficiente con esos hábitos de intercambio, también habrán aprendido a no hablar de lo que realmente sienten, porque a fuerza de aceptar la constante vigilancia y castigo de su pareja, los sentimientos se convierten en algo vergonzoso y da miedo hablar de ellos.
"La violencia no es el remedio, tenemos que hacer frente al odio con el amor."
Martin Luther King

Es tan frecuente la escena de celos - reclamo - empujones que ambos se acostumbran. Pero la cosa no para ahí, porque después ya no es suficiente ese ciclo. Del reclamo se pasará al insulto, del insulto a los golpes, de los golpes al sometimiento y de ahí a la violencia sexual. ¿Qué une a la pareja? Tal vez el tener los mismos estereotipos sociales, la creencia de que el hombre debe dominar aunque racionalmente no queramos aceptarlo. Tal vez la decepción de que esta relación tan bonita y juguetona ya no funciona como al principio, y no funcionará, porque se permitió que la violencia, aún a nivel de juego, entrara en la relación tomando el lugar del diálogo.

Estas reacciones típicas en la adolescencia pueden ser el origen de las futuras parejas maltratadas y maltratadoras. El origen, porque si bien la violencia es más visible en un noviazgo adolescente (en el juego se valen los golpes), también es cierto que en el matrimonio es más dañina y agresiva, pues los roles de dominio y sumisión asumidos anteriormente se vuelven cotidianos y dejan de ser un juego.

La pareja tiene hijos y estos se acostumbran a que en casa hay gritos, empujones y pequeños golpecitos, las frases del tipo "Si te pego es porque te quiero", o "Si no te regaño es que no te quiero" se vuelven parte de la cultura de los hijos (para los papás es normal este tipo de justificaciones) y entonces tenemos lista la siguiente generación de parejas violentas. Pero hay otras formas de demostrar interés por los hijos además de regañarlos y pegarles: Podemos ser firmes y amorosos, sin necesidad de someter al otro para que nos crea que somos "mejores".

En el noviazgo los golpecitos son parte del juego, en la casa los regaños y castigos son porque nos quieren. Cuando estas expresiones violentas son aceptadas, la violencia se vuelve normal, ya no es algo grave y quienes la viven no se dan cuenta de ella. ¿Es normal vivir aguantando a tu pareja en lugar de disfrutarla? ¿No será que una parte nuestra, allá muy en el fondo de nuestra mente, sigue creyendo eso de que "si no me pega es que no me quiere? 

Si no puedes expresar lo que sientes y lo que deseas, revisa los niveles de "violencia juguetona" que hay en tu relación, el primer paso para evolucionar es darse cuenta de que hay algo que necesitamos cambiar. La violencia no es normal.


"El hombre nació en la barbarie, cuando matar a su semejante era una condición normal de la existencia. Se le otorgo una conciencia. Y ahora ha llegado el día en que la violencia hacia otro ser humano debe volverse tan aborrecible como comer la carne de otro."
Martin Luther King
 
Ya para cerrar, reproduzco un dibujo usado como parte de una campaña orientada a mejorar la relación de pareja en Venezuela; mi único comentario es que esta idea aplica tanto para los hombres como para las mujeres:


Hasta luego.