¿Cuál es el tema favorito de conversación para la mayoría de las personas, si no es que para todas?
Pues “yo”.
Entendiendo esto es más fácil
escuchar con más atención a cualquier persona, pues ya sabremos que cada quien
habla de lo que le interesa, de su “yo” y lo que le ocurre a ese “yo”.
Tal vez hable de la noticia del
día, de lo caro que está todo, de lo difícil que es conseguir tal o cual cosa,
del mal servicio en un hospital, un hotel o una oficina de gobierno, de lo
bonito que está hoy el día o de que ojalá ya estuviéramos de vacaciones… Atrás
de cualquier cosa que diga, tu interlocutor siempre está hablando desde su “yo”
y cuando siente que sus palabras son bien recibidas y escuchadas con atención,
se abre la puerta a una relación de empatía.
Y lo mismo pasa con todos,
también conmigo o contigo, hay un efecto mágico cuando sentimos que nos
escuchan y nos entienden al hablar de ese tema tan importante, y el efecto es
más potente y duradero entre más importante consideres a la persona con la que hablas,
o chateas, o bromeas, o coqueteas, o consultas algo, se siente muy bien que se
interese por mi “yo”. Esa magia se multiplica cuando las dos partes de la
comunicación corresponden igual.
Y si es cierto todo esto que te
digo, es porque te estoy hablando desde lo que me interesa, desde mi yo.



