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sábado, 31 de marzo de 2018

¿Psicoterapia para qué? 37


...para recordar que todos somos uno.

...para tener presente que todo lo que le hagas a la vida, la vida te lo regresa en su debido momento.

...para verte en el espejo de las demás personas, y viceversa.

miércoles, 28 de marzo de 2018

¿Psicoterapia para qué? 34


...para tener más empatía con los demás.

...para evaluar tus acciones con un marco de referencia más amplio y no solo con lo que tú mismo juzgas de tus propios actos.

...para asumir las consecuencias de tus actos y no olvidarte de lo que hiciste porque al fin y al cabo ya te perdonaste tú mismo.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Mateo despierta empatía

"Todas las personas mayores fueron al principio niños, aunque poca de ellas lo recuerdan"
(Antoine de Saint-Exupery)


Mateo es un niño de 2 años de edad, vive en Aguascalientes y convive prácticamente todo el tiempo con adultos que lo aman y lo valoran. Él ha pasado su corta vida rodeado de amor y de apoyo y en los últimos días ha comenzado a hablar. Habla poco, aunque todos saben que sí entiende mucho de lo que escucha y lo que espera su familia es que ahora que dice sus primeras frases se podrán comunicar más fácilmente.

Pero Mateo comienza a adoptar nuevas conductas: De repente y sin causa aparente comienza a golpear a las personas que le están hablando sin importar quiénes sean, y así dura un rato dando golpes hasta que se calma de nuevo.


Preocupados ante este cambio, y sobre todo decididos a no declarar a su hijo como un problema solamente por esos golpes ocasionales, sus papás deciden indagar un poco más y con un poco de ayuda notan que el pequeño solamente muestra esa conducta agresiva cuando está con adultos, pues al interactuar con otros niños no hay ningún problema.

Reconstruyendo los hechos, los papás de Mateo descubren que Mateo quiere hablar como adulto pero su lenguaje y su vocabulario aún están muy limitados y no puede expresar todo lo que quisiera. Una vez entendido esto, deciden hacer algunos cambios en su relación con Mateo, empezando por hablarle más despacio y también por darse el tiempo de escucharlo y atenderlo en las ocasiones que el niño quiere "platicar", así tanto ellos como él sabrán que los niños y los adultos pueden llegar a hablar igual si se apoyan mutuamente, ¡pero un bebé de 2 años no puede pensar como adulto! También están recibiendo apoyo para apoyar a su hijo en el desarrollo del lenguaje con ejercicios apropiados a su edad.

El otro cambio importante es que ahora Mateo asiste a una guardería a convivir con otros niños como él, y de esa manera deja de percibirse a sí mismo como una especie de "adulto chiquito" para sentirse tal como es: un niño.

"La única patria que tiene el hombre es su infancia"
(Rainer María Rilke)

Sus papás y otros adultos que quieren a Mateo decidieron ponerse en sus zapatitos y desde ahí se dieron cuenta de cómo ve el mundo. Esto es empatía, y gracias a eso se salvó de vivir con la etiqueta de ser grosero, peleonero, macriado y tantas otras que se le pueden colgar a un niño inquieto cuando no alcanzamos a conocer la razón de su inquietud. 

Los niños que viven con esas etiquetas y otras peores crecen convencidos de que son todo eso que les dicen, todo menos un niño.

Hasta luego.

jueves, 18 de septiembre de 2014

La escucha activa

"No hay peor ciego que el que no quiere oir"
(hemebe)


¿Crisis de comunicación? Sí, sí hay: Muchas personas no quieren escuchar lo que dicen otras. Prefieren escuchar su propia voz y reafirmar sus pensamientos cada vez que interactúan y platican con alguien más. A esto le llamamos "escucha pasiva" y la practica sobre todo la gente que se molesta cuando le responden algo distinto a lo que esperaba oir, sin importarle los motivos por los cuales le están dando una respuesta inesperada.

El trabajo que realizamos los psicólogos, consejeros, confesores y otros profesionistas dedicados a escuchar y acompañar a otros mientras entienden y ordenan sus ideas y sentimientos, dejará de ser necesario cuando la mayoría de las gentes decida ponerse en el lugar del otro y abrirse a sus ideas, ser empáticas. A esto le llamamos "escucha activa", porque requiere prestarle mayor atención al interlocutor para escuchar lo que realmente dice y no lo que uno desea escuchar.



La escucha activa es una habilidad que se puede aprender y desarrollar, y que ayuda mucho a mejorar la relación con uno mismo y, por ende, también mejora la forma en que nos relacionamos con los demás. Es la clave de la comunicación efectiva. ¿Quieres ser de los que aplican la escucha activa? El primer paso es querer aprender y el segundo acercarte a la persona adecuada para hacerlo. Por supuesto, los psicólogos somos una buena opción.

"La escucha activa es comunicarse desde la aceptación"
(hemebe)

Hasta luego.