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sábado, 7 de julio de 2018

Psiqué te digo... de vivir esperando...


¿Cuánto tiempo crees que vas a vivir?

Decide qué quieres, piensa cómo lo quieres hacer, también dedica un tiempo para saber con quién quieres hacerlo y encuentra cuándo hacerlo. Todo en la vida es así, pero cuando no decides nada ante un proyecto o un deseo que tienes (ni lo tomas ni lo dejas), no puede prosperar ningún otro plan tuyo. Esperar sin actuar ni decidir no va a detener el tiempo, solamente es dejar ir las oportunidades de hacer realidad una posibilidad que se asoma a tu vida. Todo empieza con un SÍ, también puede terminar rápidamente con un NO. Si no te sale una de estas dos palabras, el flujo normal de tu vida se va a estancar hasta que te animes a moverte, en el sentido que sea.

Jesús lo dijo con una de sus metáforas: "Sed fríos o calientes, pero nunca tibios". Tal vez en la espera te lleve la corriente de otras gentes, si dejas que alguien más decida por ti, pero no te dejes engañar: Eso es seguir en la espera sin decidir qué quieres para ti.

¿Pues cuánto tiempo crees que vas a vivir? ¿Y en qué condiciones?

Hasta luego.

miércoles, 4 de julio de 2018

Psiqué te digo... de vivir


...y solamente en ese lapso.
Vive y contagia vida
con una sola promesa:
dejar huellas vivas de tu paso.

Hasta luego.

domingo, 6 de mayo de 2018

Psicología día a día 17


Y así es.

Amar no es vivir para otra persona, eso significaría que te estás quitando tu propio valor personal para hacer que otra persona valga más que tú y tal vez para pretender que esa persona vale más que cualquier otra, ¡cosa más falsa! Lo único real si ocurre esto, es que tú te estás devaluando y cada vez te abaratas más, pero con eso no vas a lograr que la otra persona sea más valiosa. Ni que te quiera o te respete.

La vida diaria nos enseña que todas las personas somos igual de valiosas, aunque muchas personas consideran que la posición económica o social hacen que una persona pueda valer más y ESTO NO ES VERDAD. 

Muchos de nosotros tenemos cargado un programa mental que nos convence de que sí es más valiosa la gente que tiene una mejor posición en la escala social, y entonces creemos que es normal que esas personas privilegiadas sean prepotentes porque se lo merecen, permitimos que sean corruptos porque "por algo están en esos puestazos". Es un poco la idea del origen divino que muchas abuelitas inculcaban a sus nietos: "Así lo quiso Dios" y hay que respetar a esa gente que fue bendecida con todo. Entonces toda una nación puede estar viviendo solo para darle gusto a unos pocos. Y nos quejamos. Y decimos que ahora vamos a votar por otro que en realidad es parte de ese mismo grupo. Y después de quejarnos seguimos atendiendo lo que ese grupo del poder quiera. ¿Otro gasolinazo? ¿Que este año el SAT devuelve menos de nuestros impuestos? ¿Que solo se transmiten las noticias que ellos quieran? ¿Que invierten nuestros dineros en lo que a ellos les conviene y no en lo que la población del país necesita? ¿Que cada semana se descubre que uno o más de ellos está involucrado en un fraude o acto delictivo? Pues sí. Y seguimos viviendo para ellos.

Bueno, ¿te ha pasado, o esto solo ocurre en otros países?

En las relaciones interpersonales ocurre exactamente lo mismo: Ya sea porque hay una persona muy guapa que te obsesiona, o porque quieres quedar bien con alguien por alguna razón específica, puedes terminar cediendo tu voluntad y tus planes a favor de esa otra persona y dejar tu vida en espera, como si tuvieras el lujoso poder de detener el tiempo.

Lo mismo que ocurre a nivel nacional, ocurre a nivel personal. La diferencia es que a nivel personal, la mayoría de las veces eres tú quien escoge a la persona por la que vas a renunciar a lo que tú quieres, aún sabiendo que el amor no es sacrificio y que entre más te abarates menos serás aceptado.

A nivel nacional cada vez es mayor la duda acerca de la calidad moral y ética del grupo de personas que dice lo que nos debe gustar y lo que debemos rechazar, sin consultarnos. Pero igual seguimos viviendo para ellos.

Volviendo al plano personal, reencuentra tus deseos, recuerda tus propios planes, tus proyectos, tus preferencias... Y si tu persona especial está de acuerdo, tal vez se puedan combinar los intereses de ambos sin que ninguno tenga que sacrificarse por el otro, ya que sí es posible avanzar por la vida con compañía real.

Hasta luego.

viernes, 27 de abril de 2018

Psicología día a día 8


Y así es.

Y si no puedes cambiarla ahorita, puedes empezar a hacer tu plan para volver a empezar.

Tal vez sientas una soledad muy grande, o creas que el mundo ha sido injusto contigo, o te ha decepcionado la gente porque no te entiende, no te trata bien o no ha resultado lo que tú esperabas.

Tal vez tienes razón y no estás viviendo la vida como la quieres. Por eso es la invitación a hacer otro intento. 

Puede haber personas que te critiquen, te ignoren o te humillen, pero es tu vida: tus acciones y tus palabras son las que deciden el camino que vas a seguir.

Y si te hace falta apoyo para encontrar el nuevo rumbo hacia donde quieres cambiar, busca ayuda. Habemos especialistas dispuestos a escucharte, entenderte y propiciar que te encuentres y te reconcilies contigo para que el cambio de vida lo hagas tratándote como tratarías a tu mejor amigo o amiga. Es un gran logro poder vivir cada una de las etapas o edades de tu vida.

Confía en ti.
Cree en ti.
Cuídate mucho: no hay nadie como tú.
Cambiar tu vida es posible y es mejor que desecharla.

Hasta luego.

viernes, 16 de marzo de 2018

¿Psicología? ¿Para qué? 24

(La frase original es de Inodoro Pereyra "El Renegau", personaje de Roberto Fontanarrosa)

...para decidirte a actuar ahorita, porque la vida cambia y hasta termina aunque no lo quieras aceptar.

...para apreciar cada momento de tu vida.

viernes, 6 de junio de 2014

El suicida

El suicida no quiere morir: quiere dejar de sufrir.
hemebe


Si una persona cercana -llámese familiar, amigo, compañero o cualquier otro- comienza a dar muestras de un comportamiento distinto al que usualmente demuestra, como aislarse, quejarse demasiado, retraerse, dejar de participar en reuniones o convivios, es oportuno hacer una pausa y dedicarle un tiempo prestándole tus oídos para que exprese lo que le ocurre y lo que siente. También préstale tu boca para animarlo a seguir hablando, la compañía real es un buen remedio.



No te preocupes por lo que le puedes o no le puedes decir a esa persona que quiere atentar contra su vida, lo más importante es escucharle, acompañarle. La soledad es una consejera egoísta que siempre nos quiere alejar más de la gente, aislarnos para estar nada más con ella, y esa es la principal razón para darnos un tiempo y acercarnos a la persona que se va aislando de su mundo de amistades y relaciones.

El deseo de quitarse la vida y los intentos por lograrlo se pueden desencadenar en cualquier persona a partir de un hecho desafortunado, generalmente una pérdida o despedida, aún cuando haya sido algo previsto y sabido de antemano....


Terminar una relación...

La muerte de un ser querido...
Perder el trabajo...
Sufrir una enfermedad degenerativa...
Tener grandes deudas o problemas económicos...
Envejecer, perder la energía juvenil..
Depender de una droga o sustancia...
Depender emocional o económicamente de otra persona...
Haber vivido una experiencia que dejó una fuerte impresión, como un asalto, un secuestro, un abuso o alguna otra que violentó la seguridad y la valía personal...


Cualquiera de nosotros puede llegar al extremo de no encontrar una solución a los problemas que la vida le ha puesto enfrente, a veces a consecuencia de nuestras propias decisiones y otras ocasiones por circunstancias que escapan totalmente a nuestra voluntad, como un accidente, un recorte de personal o la muerte de alguien muy querido. También es cierto que hay quienes viven experiencias que pueden favorecer la idea de escapar de la vida, por ejemplo:


Si una persona querida o cercana cometió suicidio...

Si hay armas disponibles fácilmente y sin restricciones ni supervisión...
Si hay acceso libre a medicamentos recetados...
Si a lo largo de la vida se ha pasado por momentos de abandono o maltrato...
Si en distintos momentos de la vida ha cometido acciones de autoagresión, como hacerse cortadas, quemaduras o cualquier otro daño físico...
Si está pasando por una etapa depresiva o de ansiedad (aunque esté en tratamiento médico)...
Si se vive una ruptura o separación sentimental sin haber rescatado antes la propia valía, es decir, siendo codependientes...

El suicida es el antípoda del mártir. El mártir es un hombre que se preocupa a tal punto por lo ajeno, que olvida su propia existencia. El suicida se preocupa tan poco de todo lo que no sea él mismo, que desea el aniquilamiento general.
Gilbert Keith Chesterton


No todos reaccionamos igual. La misma experiencia que para una persona es un drama angustiante y un callejón sin salida, para otra será solamente un mal rato o una experiencia desagradable. 

Cuando una persona se acerca a nosotros, a ti, pidiendo ser escuchada porque está triste, enojada, preocupada, angustiada, enojada consigo misma y con el mundo, préstale tus oídos y trata de no juzgar. Si se acerca a ti, te considera confiable. Si te parece que es una responsabilidad muy grande, acompaña a esa persona a buscar ayuda profesional. 

En este caso somos muy útiles los psicoterapeutas, los sacerdotes, los asesores y los verdaderos amigos, esos que aceptan a sus seres queridos tal como son, sin juzgar ni poner peros. También puede ayudar mucho la familia, siempre y cuando sean compañía y no una colección de sermones, consejos y reclamos del tipo "...es que tú deberías...", "...si me hubieras hecho caso...","...todos tenemos problemas y nadie se pone como tú...". Si la familia puede abstenerse de hacer este tipo de comentarios, ¡adelante!

El suicida empieza a creer que no podrá resolver su vida cuando se va llenando de sentimientos de vergüenza, de culpa, de miedo, de abandono o rechazo, aún cuando no esté viviendo ninguno de ellos. Los sentimientos son eso, se sienten y no se piensan. A medida que un sentimiento comienza a llenar los días de una persona, también va disminuyendo su capacidad de pensar, de reflexionar incluso sobre las cosas más obvias o elementales. Demasiado sentimiento no permite pensar con claridad ni escuchar objetivamente a los demás. Por so es importante que en un principio, quien está en riesgo de suicidio se exprese, más que escuchar a otros.


Hablará de soledad, de abandono, de vacío, de pérdida, de rechazo. Hablará de lo que hay en su interior, porque nadie da lo que no tiene. Y si lo habla, estará sacando una parte de esa carga que le pesa tanto.

En la página de "MedLine Plus", de donde tomé bastante información para escribir esta breve reseña, recomiendan poner especial atención cuando una persona muestra uno o más de los siguientes síntomas:

Tener dificultad para concentrarse o pensar claramente.

Regalar las pertenencias.

Hablar acerca de marcharse o la necesidad de "dejar todos mis asuntos en orden".

Cambio repentino en el comportamiento, sobre todo calma después de un período de ansiedad.

Pérdida de interés en actividades que antes disfrutaba.

Tener comportamientos autodestructivos, como tomar alcohol en exceso, consumir drogas ilícitas o hacerse cortaduras en el cuerpo.

Alejarse de los amigos o no querer salir.

Tener dificultad repentina en el colegio o el trabajo.

Hablar acerca de la muerte o el suicidio o incluso declarar el deseo de hacerse daño.

Hablar acerca de sentirse desesperado o culpable.

Cambiar los hábitos alimentarios o de sueño.

Preparar maneras de quitarse su propia vida (como comprar un arma o muchas pastillas).

Es difícil empatizar, sintonizar o simpatizar con alguien que atenta contra su vida, la mayoría de las personas rechazan a quienes realizan este tipo de acciones. Aún así, tengamos presente que si descubrimos síntomas como estos en alguna persona cercana puede ser un aviso o un llamado de alerta antes de hacer algo más grave, y no solamente "por llamar la atención". Hagamos caso de estas señales a tiempo.

¿Una última recomendación? Sale: Una cosa es acompañar a alguien que vive una etapa difícil y otra es vivir para complacer a ese alguien. Si pasan los días y te das cuenta que siempre necesitas hacer algo para que esa persona querida no intente quitarse la vida, es hora de buscar apoyo, pues te estás enredando en una relación codependiente basada en la manipulación, pero eso es otro tema y ya lo hemos tocado en otras ocasiones, por ejemplo aquí, aquí, o aquí.

Hasta luego.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Morir solo, vivir solo

Ayer estaba viendo "El hombre araña" con mis niños y en la escena donde se muere el tío de Peter Parker, a ellos les llamó mucho la atención que el señor empieza a llorar justo cuando llega su sobrino y me preguntaban "¿por qué llora, si ya llegó Peter?" y también "¿se muere de todos modos, aunque haya llegado Peter?" Y sí, sí se muere aunque haya llegado Peter, pero no se muere solo, tiene una persona querida junto a él y eso hace una importante diferencia: Puede hablar con la seguridad de que lo va a escuchar una persona a la que le interesa lo que él dice. Puede decir lo que piensa en sus últimos momentos y sentirse comprendido. Puede irse sin el pendiente de que su familia no sabrá lo que le ocurrió. Y llora porque es un alivio tener cerca a Peter, y porque las lágrimas limpian cualquier sentimiento.

Morir solo y lejos de la gente amada debe estar entre las peores experiencias de un ser humano.

Y en vida, ¿cuál es el equivalente a esta experiencia? Tal vez vivir sin amor, estar cerca de las personas amadas y poner barreras ante ellas, no hablar claro o ni siquiera hablar. Tenemos la costumbre de respetar las últimas palabras de un moribundo pero al mismo tiempo acostumbramos ignorar las palabras cotidianas de nuestros vivos o guardarnos nuestras opiniones y los sentimientos que despiertan en nosotros las demás personas, vivimos a medias y nos sentimos insatisfechos, con sobrada razón.

En mi escrito anterior decía que es bueno poner un poco de música fresca en el corazón, hoy agrego que es mejor dejar que esa música salga en forma de plática amorosa hacia nuestra gente. Tal vez sea difícil empezar, pero solo se sabrá si lo intentamos. No hay garantías de que nuestras palabras serán bien recibidas, puesto que nos hemos condicionado a creer que los demás deben reaccionar como nosotros queremos y no como son en realidad, así que el primer reto es aceptar que tal vez nuestra buena intención de expresar y escuchar en vida no será comprendida en un principio, sino hasta que se vuelva una actitud permanente en nosotros (como la prueba de los 21 días que viene en otro escrito de este blog).

Esta es una sugerencia, y la única recompensa es que no tendremos que esperar hasta nuestro último día para ver si alguien se interesa por escuchar nuestra última frase o por darnos su palabra de aliento... si es que tenemos la suerte de tener a un lado a alguien que queremos, en ese día. También tenemos la opción de seguir jugando al solitario, al prepotente, al desvalido, al independiente y a cualquier otro rol que nos sirva para no expresarnos con amor, como realmente somos aunque hablemos con la gente que más queremos.

Aquí y ahora sigue siendo la propuesta.

Hasta luego.