Y así es. Cuando todos nos quejamos de la corrupción pero la aceptamos como forma de vida, nos resignamos a vivir sin confiar en los demás ¡claro: son corruptos! ¿Aceptas colarte en las filas en vez de formarte?, ¿llegas a comprar productos robados o de dudosa procedencia solo porque son más baratos?, ¿regañas a tus hijos cuando dicen una "mala palabra" y tú enfrente de ellos mientas madres e insultas a todo mundo (hasta a tus hijos)?, ¿criticas y ofendes a los demás cuando les va bien porque seguramente "alguna tranza" hicieron?, ¿mueves influencias para alcanzar un mejor lugar en un espectáculo, en un colegio o en un trabajo porque "al cabo nadie entra por sus méritos, todos van porque tienen palancas"? Nos quejamos cuando las calles están llenas de basura, huelen feo y se tapan las coladeras, y olvidamos que fuimos nosotros quienes no pusimos la basura en su lugar. La corrupción está muy metida en el pensar y el sentir de nuestro paí...