Cuento: Saber dar y recibir
Toda relación sana es un continuo dar y recibir. El dar lleva la semilla del recibir. El recibir lleva la semilla del dar. Romper este flujo rompe también la relación. Aquel día llegué a la oficina del director tan confiado como siempre, antes le tenía algo de miedo por sus arranques excéntricos y a veces berrinchudos, lo había visto regañar y poner en ridículo a varios compañeros de la empresa, pero por alguna extraña razón entre él y yo había una relación de respeto con algo de bromas y albures para no llegar a ser aburridos. En fin, le pedí a Lety, su asistente, que me anunciara y entré tranquilo pero con la duda de cuál sería el motivo de que el director me hubiera pedido venir a su oficina: yo casi nunca venía a este lugar, solamente cuando había una situación del trabajo que ameritara su atención o en reuniones para tratar asuntos con otras áreas. Ahí estaba el mero jefe, sentado al otro lado de su gigantesco escritorio color arena que parecía un desierto con dos ...