Maestros

Cuando aprendí a enfrentar mis temores

el miedo ya se había ido 

Cuando quise llorar lo perdido

ya no había ganas de llorar

Cuando creí que ya sabía cantar

el cantante ya había callado 

Y cuando aprendí a reír con la vida

ella ya se había reído de mí 

Y aquí estoy sentado con ella

tratando de ser su amigo

y de su bipolaridad 

Y aquí estoy como siempre

queriendo aprender a aprender 

 

Tuve un gran maestro humilde disfrazado de amigo y de artista, de esos que enseñan haciendo como que no hacen nada, caminamos juntos por un rato siendo chavos, después él siguió enseñando y rolando como las piedras, rodando entre la gente aquí y allá, confiando en lo que hay y en lo que vendrá se hizo muy amigo de la vida en todas sus presentaciones y le cantó y la pintó y nos platicó lo que pudo de ella amiga, nunca lo ví enojado con esa amiga. Llegó muy lejos y siempre estuvo cerca, sencillo y humilde. En cada canción que me gustaría escuchar con él, en cada línea que dibujo y en donde menos me imagino siguen vivas sus lecciones.

Tuve dos grandes maestros que me guiaron con su ejemplo trabajando juntos y ví cómo es actuar bien, pensar bien y ser fieles a sí mismos, regando a sus hijos con amor y con el temor de Dios que no es miedo ni amenaza sino la conciencia de que existe algo superior y con esa fé abrieron camino para los que íbamos detrás de ellos, todas las vidas no alcanzan para entender sus enseñanzas que cada día saltan de repente en cada acción, en cada recuerdo, en cada instante y esos chispazos iluminan fugaces la esencia de estos maestros, que se concentra en un solo concepto: dignidad.

Y hubo un maestro mágico que rompía la distancia y me visitaba sin viajar ni pagar boleto, y un maestro viajero que nunca tuvo miedo a la vida, y tantos maestros, tantos enseñantes, tantos y tantos... el camino me regala guías generosos, coincido con viajeros variados y originales, cada vida es un mundo aparte, cada persona es una forma de ser en el mundo y cada forma de ser se vale y deja un legado honesto y real, desde la hermana entregada al amor por la vida hasta el artista que reflejaba el mundo en sus obras, pasando por la pareja que quiso vivir más de lo que podía sentir, los amigos que forman una gigantesca red de relaciones enmarañadas, los hijos que vuelven a inventar el mundo y me enseñan a redescubrir... Aprendí de los muertos cuando vivieron en este mundo y aprendo de los vivos que caminan junto a mí, todos vamos al mismo lugar ¡pero hay tantas formas de llegar!

Descubrir, conocer, saber, sorprenderse ante lo nuevo desde la mirada de otra persona. Venimos a aprender. Solo hay que aceptarlo y aparecen los maestros. Venimos a aprender y a aplicar lo aprendido para que nos dure toda la vida, para que no se pierda en cualquier rincón del tiempo lo que nos ha sido dado. Eso debe ser lo que dicen honrar la memoria de nuestros idos queridos y agradecer a quienes se comparten en vida... 

Hay tanto por aprender de la vida, ti y de todos, debemos ser buenos aprendices.

Hasta luego.


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