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jueves, 19 de abril de 2018

Psicología día a día 1


Y así es.

¿Te tratas igual que a tu mejor amigo o amiga?

¿O te regañas con insultos y frases hirientes?

¿Te quieres, te valoras y te aceptas reconociendo tus virtudes y defectos?

Llévate bien contigo, te vas a acompañar toda tu vida, así que es mejor contar contigo, confiar en ti enteramente todo ese tiempo.

jueves, 26 de febrero de 2015

Amigo imaginario

"A veces pienso que todos mis amigos han sido imaginarios."
(Papá de Calvin, en la historieta "Calvin y Hobbes")



Hay personas que ven a los amigos imaginarios como algo malo o perjudicial, y cuando descubren que un niño tiene un amigo imaginario y se lleva bien con él, pueden dar el grito en el cielo y obligar al pobre niño a ser realista "por su propio bien", cuando en realidad es por el bien del adulto que se asusta ante semejante demostración de creatividad y ante el reconocimiento que hace el niño de su necesidad de compañía.


Hasta hay colegas que llegan a decir que un niño tiene "psicosis infantil" porque se atreve a compartir las vivencias que tiene con su amigo imaginario. Eso es peligroso, tener un amigo imaginario no es suficiente razón para diagnosticar una psicosis ni ninguna otra enfermedad mental. Por suerte también hay personas que aceptan el hecho de que un niño pueda tener su amigo imaginario sin asustarse ante la amistad. 


Porque a fin de cuentas se trata de eso: De aprender a ser amigos, de compartir, de interesarse por otro y saber que, de algún modo, ese otro se interesa por uno. ¿Pero funciona aunque se trate de un amigo imaginario? Pues sí: tanto en la vida diaria como en la psicoterapia funciona. Los terapeutas usamos por ejemplo la "silla vacía", el "niño interior", el "yo sabio" o cualquier otra entidad para atraer a un amigo imaginario que nos ayude a descubrir partes ocultas de uno mismo, para conocernos más.


Una de las metas que me propongo cuando una persona confía en mi es la de ayudarle a convertirse en su mejor amigo o amiga. A tratarse bien, valorarse y apoyarse tal como apoyaría a la persona que más quiere. Y claro, en esos casos siempre resulta muy útil la metáfora del amigo imaginario en cualquiera de sus presentaciones, sin importar qué edad tenga la persona en cuestión. ¡Vamos! Hay ocasiones en que yo me he sentado en la silla vacía a platicar con Nietzsche, con Freud, con Zapata o con personas importantes que han formado parte de mi historia y ahora ya no están, o están lejos físicamente. 


¿Y de qué sirve refugiarse con los amigos imaginarios? De mucho, siempre que uno no se quede todo el tiempo con ellos (a los amigos se les visita, se les disfruta y después cada quien para su casa, para volverse a ver con gusto en otra ocasión). Lo menos que puede pasar con un amigo imaginario es que uno llegue a ordenar sus pensamientos y sus sentimientos al hablar con él. Pero también pueden pasar más cosas. Puede pasar, por ejemplo, igual que ocurre con las amistades de carne y hueso, que estar en contacto con el amigo imaginario nos permita descubrir una faceta más honesta de nosotros mismos, o que nos de más claridad para expresarnos en una circunstancia que nos causa conflicto, o que simplemente nos sirva como entrenamiento para relacionarnos con otras personas de una manera más asertiva, sabiendo que uno mismo es su mejor amigo.


Los chicos cierran la etapa del amigo imaginario alrededor de los 7 años. Los grandes podemos llamar a nuestro amigo, o nuestros amigos imaginarios las veces que sea necesario, y si nos conducimos con confianza, encontraremos el espejo que en ocasiones necesita nuestra vida para verse con claridad.

Hasta luego.

sábado, 9 de febrero de 2013

Plática de amigos



"El amigo ha de ser como el dinero, que antes de necesitarlo, se sabe el valor que tiene."
Sócrates (470 AC-399 AC) Filósofo griego.
  

Nos toca vivir en una época de crisis, esta es una verdad innegable que solamente los tercos, los insensibles o los corruptos pueden tratar de negar. Desde hace algunos años escuchamos y vivimos la crisis económica, social o de inseguridad, y los más pequeños llegaron a este mundo y están creciendo en él como si esta situación fuera una parte normal de nuestra existencia. Espero sinceramente que no sea así y que se retome el camino del desarrollo colectivo en lugar del agandalle particular. Por lo pronto, y retomando el tema central de este escrito, comentaré acerca de otra verdad obvia y no por eso menos grave: en las relaciones humanas también vivimos una crisis, y la observamos principalmente en nuestro estilo de comunicación.

La principal dificultad para comunicarnos es que casi todos sentimos la necesidad de ser escuchados pero no nos interesa escuchar a los demás, de hecho es raro que alguien nos enseñe a hacerlo.

La necesidad de ser escuchados nos impide expresar lo que realmente sentimos y pensamos, y se convierte en un impedimento para crear relaciones que nos ayuden a crecer en nuestro trato con los demás, antes al contrario: como no expresamos nuestro afecto nos encerramos en una especie de burbuja para “protegernos” del mundo exterior y entonces nos hacemos la ilusión de que todos los demás ven las cosas igual y tienen más o menos las mismas opiniones y reacciones emocionales que uno mismo. A todo aquel que piensa, opina o siente de manera distinta lo vemos como parte de “los otros”, casi despectivamente, en lugar de escucharle.

Este tipo de relaciones se pueden dar hasta en nuestros círculos más cercanos, como en la familia, en la escuela, o en el trabajo y si no salimos de ese estilo de comunicación tal vez terminemos sintiéndonos solos o aislados aunque convivamos con más personas.


"Amigos son aquellos extraños seres que nos preguntan como estamos y se esperan a oír la contestación." 
(Ed Cunningham)


Afortunadamente hay una clase de personas especiales que nos ayudan a aligerar la carga de vivir guardando secretos o cuidándonos de no demostrar lo que sentimos: las amistades. En realidad son personas iguales a cualquier otra, pero de pronto se vuelven más importantes en nuestra vida diaria, el trato con ellas nos hace más agradable la existencia y nos motiva para actuar más libres, con los amigos podemos hablar y escuchar acerca de nuestros planes, sentimientos, recuerdos, sueños, preocupaciones, logros, gustos, problemas y casi todo lo que se nos ocurra, por muy loco que pueda parecer, y esto es gracias a que los amigos nos aceptan, nos escuchan y se hacen escuchar. El contacto con ellos nos da muchos beneficios:

·      Tener amigos nos permite respetar ideas y opiniones diferentes a la que hemos tratado, es decir, nos vuelve tolerantes.
·      Hablar y escuchar a una persona de confianza nos da mayor seguridad en nosotros mismos y nos hace sentir parte de algo mayor, aleja los sentimientos de soledad y aislamiento.
·      Tener uno o varios amigos nos ayuda a confirmar nuestra personalidad y a mejorar aquellas partes que no sirven en la relación con los demás, nos volvemos más cooperativos al participar en proyectos con amigos.
·      Todos tenemos necesidad de ser reconocidos (por eso tienen tanto éxito las redes sociales como Facebook o Twitter), y al estar en contacto con los amigos obtenemos el reconocimiento que merecemos como personas.
·      Hay valores que solamente se aprenden al vivirlos, la amistad nos brinda la oportunidad de desarrollar la lealtad, la solidaridad, el respeto, la honestidad, la confianza, la empatía y hasta la responsabilidad, por mencionar algunos valores y actitudes…

Lo mejor de todo es que la amistad permite esto para todos los que participan de ella, sin tener el nivel de compromiso ni las condicionantes de una relación formal, no es una relación que se tenga que concretar mediante algún escrito o ritual especial, simplemente es una relación que funciona porque hace sentir bien a los amigos y les da la oportunidad de aprender a mejorar su manera de relacionarse. Cuando una relación no proporciona esa sensación de bienestar no es amistad.

La amistad nos permite vivir nuestros afectos abiertamente, a diferencia del noviazgo, el matrimonio o cualquier otra modalidad de relación cimentada en el amor y el compromiso mutuo. Esta parte ha sido tan mal entendida que en ocasiones se puede volver una barrera para manejar una comunicación abierta y honesta en la vida en pareja, pero ése es otro tema, ahorita seguimos con la amistad, que se cimenta en el afecto, el cariño y el interés hacia otra persona que percibimos como igual a uno mismo.




"Algunos creen que para ser amigos basta con querer, como si para estar sano bastara con desear la salud."
Aristóteles (384 AC-322 AC) Filósofo griego.


¿Es posible combinar la amistad con el trabajo o la escuela? Claro que sí, en lo personal mis mejores amistades nacieron ahí y me considero afortunado porque guardo grandes amigos desde la secundaria hasta la maestría, y también de los lugares donde he trabajado, especialmente de 2 de ellos. Pero los amigos no se dan en automático, se requiere cultivarlos, conseguirlos o dejarse conseguir y sobre todo mantener vivas esas relaciones valiosas; la decisión de actuar de una manera amistosa depende de cada uno de nosotros, viene de nuestro interior y refleja nuestra disposición a confiar o a no confiar en el mundo. 

Durante los días laborables pasamos más tiempo en el trabajo que en nuestra propia casa, y a menos que nuestro trabajo nos obligue a estar solos, inevitablemente tendremos que convivir y relacionarnos con más personas, hacerlo de manera amistosa es una buena opción para pasar mejor la jornada laboral, sentirnos parte del grupo de trabajo y compartir intereses en torno a los proyectos laborales, además de los beneficios mencionados antes.


"La amistad no puede ir muy lejos cuando ni unos ni otros están dispuestos a perdonarse los pequeños defectos."
Jean de la Bruyere (1645-1696) Escritor francés.

Dos comentarios antes de cerrar: He escuchado a varios papás y mamás decir que son los mejores amigos de sus hijos, y es importante decir que esto no es verdad: Papá o mamá solo hay uno, y amigos hay varios. A los amigos los podemos elegir y descontinuar, con ellos podemos ser cómplices y si nos critican o algo no les gusta, nosotros decidimos si cambiamos o no sin que pase nada. En cambio los papás tienen la obligación de dar ejemplo y de corregir a sus hijos cuando están haciendo algo mal, si en el rol de padres nos rebajamos al nivel de amigos no esperemos recibir de ellos el trato respetuoso de padres; en cambio, podremos ser excelentes padres si en lugar de pretender ser sus amigos, somos amistosos al ejercer nuestra autoridad con ellos.

Actuemos para salir de esta crisis de comunicación. Si decidimos actuar de manera amistosa, nuestra visión del trabajo, la familia y del mundo en general se volverá más agradable y nuestras relaciones funcionarán mejor, y sin que esto quiera decir que los amigos nos resolverán los problemas, sí puedo afirmar que disfrutar de una amistad sincera, donde la comunicación es tan honesta como conversar consigo mismo arriesgándose a ser corregido, puede evitarnos la molestia de ir a pagarle algunas consultas al terapeuta, pues nos dará estabilidad afectiva y emocional. 

Si en el intento de mejorar tus relaciones personales descubres que hay dificultades en tu interior, el terapeuta será una buena opción y no hay ningún motivo para avergonzarse o sentirse mal por acudir a psicoterapia: Quien se da cuenta de un problema y no trata de corregirlo a tiempo, solamente lo está dejando crecer.

Recuerden que sus comentarios son bienvenidos y, como decía el puerquito:

Eso es to - eso es to - eso es todo, amigos.

Este escrito vio la luz gracias a la motivación de Evita y Gela, dos personas especiales y muy queridas que amablemente me invitaron a escribir en su revista "Transformación laboral" sobre el tema de la amistad. Un abrazo para ambas.