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lunes, 27 de agosto de 2018

Psiqué te digo... de contactar con tu YO


Sí, claro, parece el típico mensaje de "no busques afuera, la solución está dentro de ti", y aunque coincido con esa idea en lo general, debo reconocer que allá afuera, en línea, sí está todo. Bueno y malo, divertido y aburrido, espiritual y grotesco, útil e inservible, para crecer y para atorarnos: Todo. Sería ocioso pelear contra Internet y sus múltiples beneficios, además sería desagradecido porque en verdad que le debo mucho a la información que ponen en línea tantas y tantas personas por el puro gusto de compartir sus intereses.

Mi única intención es recordarte que no te olvides de ti, que te dediques un poco de tiempo y te des la oportunidad de conectar contigo.

Desde hace décadas, por lo menos unas 4, nos hemos acostumbrado a dejar de hacernos caso para volcarnos hacia afuera, desarrollando una crisis de comunicación donde todos queremos ser escuchados por los demás pero no queremos reconocer lo que otros quieren expresar y ¡MUCHA ATENCIÓN! tampoco queremos escucharnos a nosotros mismos.

Así que también ha surgido un negocio bastante lucrativo en el que algunas personas enseñan a otras el arte de conocerse a sí mismas, escucharse, hacerse caso y la meta es que al final aprenderán a llevarse bien consigo mismas, como si fuera algo excepcional o muy complejo.

En realidad es fácil: Ten presente que estás contigo y que te vas a acompañar toda la vida, habla contigo, escúchate (es importante que te escuches tú antes de que lo hagan los demás). Contacta contigo, ponte online y podrás encontrarte en cualquier lugar donde estés. A fin de cuentas, todo lo que haces te afectará a ti más que a cualquier otra persona, por importante que sea en tu vida, así que vale la pena hacer contacto con lo que tu YO piensa, siente y percibe. 

El mundo exterior también tendrá más sentido cuando conectes contigo.

Hasta luego.

sábado, 30 de junio de 2018

Psiqué te digo... de las palabras propias y ajenas


Las palabras son semillas esperando germinar. 

Tú puedes ser tierra fértil donde puedan alojarse, crecer y desarrollarse hasta ser mucho más que solo palabras, y no ser solo una caja abierta donde se guardan y nunca florecen ni dan frutos.

Tus palabras se enriquecen con las que llegan de los demás.

miércoles, 25 de abril de 2018

Psicoterapiar y platicar


Trabajar en psicoterapia es mucho más que platicar. Sin embargo hablar, escuchar, darnos tiempo, entender a otra persona y sentirnos entendidos mientras vamos descubriendo que tenemos más capacidad para ordenar nuestras propias ideas y sentimientos, es decir para hablar con uno mismo, es una experiencia de crecimiento enriquecedora y también es una de las mejores formas para aprender acerca de uno mismo y de los demás. 


Es más fácil evolucionar si nos abrimos a conocer formas de pensar distintas a las propias (platicar únicamente con las personas que piensan igual que uno no ayuda mucho a fomentar la tolerancia y la pluralidad), también es muy útil decidirnos a plantear nuestros puntos de vista reales arriesgándonos a que tal vez haya personas que no estén de acuerdo con nuestra forma de ver el mundo. Ahí empieza la polémica en el mejor sentido del término, porque de la polémica surge la discusión de las ideas, los argumentos y las distintas percepciones acerca de una misma realidad.


La inteligencia colectiva se alimenta de la diversidad de ideas, y la diversidad de ideas solo se puede expresar mediante el diálogo, la plática, la conversación. Trabajar en psicoterapia es mucho más que platicar. Sin embargo platicar, comunicarse de verdad, es una actividad que debemos practicar a diario.


Por cierto: ¿Sabías que para mejorar tus habilidades de comunicación es muy importante comunicarte primero contigo mismo de una manera asertiva? De ahí mi insistencia en que te quieras, te cuides y te hagas caso.

Hasta luego.

domingo, 25 de mayo de 2014

Vino al mundo un profeta



Aguascalientes, Jalisco, Michoacán, Hidalgo, Campeche, Tabasco, D.F., Estados Unidos, Chile, Argentina, Brasil, Venezuela, Perú, Europa, Asia...

Y vino al mundo un profeta 

para habitar en cada hombre
y en cada mujer, en cada ser vivo
aunque no lo podamos ver
para tratar de cumplir su misión:
decir su palabra, correr su voz
a cada quien desde su interior
durante el paso efímero de la vida
sin importar dónde, cuándo ni con quién
está o no puede estar.

Y viene al mundo un profeta

cada vez que nace un nuevo ser
pleno de energía y amor para crecer
por eso a todos nos gustan los niños
los cachorros y cada nuevo amanecer
pues cada renovación trae la promesa
de que llegará a ser algo mejor
y por eso también despreciamos lo viejo
le quitamos lo sagrado a la vida
cuando tiene algunos años de usada
acallando así al profeta que llegó con ella
y nunca deja de hablar aunque no haya ni una oreja
que lo deje entrar sin importar la edad
niños, adolescentes, jóvenes, no tanto, adultos, ancianos
llevan todos siempre su profeta sin saber
y a veces sin querer
escuchar su voz, su propia voz.



Y vino al mundo un profeta

que nos habla desde adentro
a veces lo llamamos mi niño interior
a veces le decimos la iluminación
a veces ni lo llamamos pero ahí está
con su voz paciente platicando contigo
y conmigo, cada quien con su cada cual
al año, a los 5, a los 10, 20, 40 u 80
porque sabe que todos tenemos que voltear
alguna vez hacia adentro
hacia el templo de nuestro cuerpo
para reencontrar el regalo de la vida
la palabra del profeta con su guía
día a día alerta para retomar el camino
hacia una vida mejor y en armonía
con uno mismo primero y después alrededor.

Y vino al mundo un profeta

para habitar en cada hombre
y en cada mujer, en cada
ser vivo aunque no lo podamos ver
a veces termina crucificado
y otras veces se eleva y con él, nosotros
si es que lo sabemos oir
todos somos iguales en lo básico
confiando en uno mismo
lo podremos conocer, el profeta está ahí
mostrando la unidad que somos todos
queriendo que lo podamos escuchar
y respetar en nuestro yo
y el de todos los demás.

_________________________________________________


Hace un año, el 24 de mayo de 2013, levantaron a mi compadre Wilfrido Mejía Díaz y a su hijo en Lagos de Moreno. No los hemos vuelto a ver más que en la memoria y en la confianza de que algún día sabremos qué pasó y, tal vez, los encontremos de nuevo con vida. Los tengo siempre presentes y me doy cuenta de lo frágiles que somos, si de por sí la vida es breve... en fin, me dieron ganas de escribir así, pensando en los Willys, y lo que salió fue el texto de aquí arriba. Tal vez porque mi compadre fue siempre una persona que se escuchaba y le hacía caso a su voz interior para tratar de no traicionarse.

Hasta luego.

jueves, 22 de agosto de 2013

Diálogo interior: Vista y oído

"Converso con el hombre que siempre va conmigo
-quien habla solo espera hablar a Dios un día-"
Antonio Machado


Nuestra memoria visual es frágil, incluso las vivencias más significativas de nuestra vida pueden ser recordadas, o mejor dicho, recreadas de una manera que convenza más a nuestra historia personal, a nuestra autoimagen. Basta con cerrar los ojos y tratar de recordar cómo es nuestra mano, o con escoger un color al azar y tratar de identificarlo entre otros colores de tonos parecidos, para saber que la percepción visual no puede registrar fielmente todos los datos que capta, por muy atentos que estemos a nuestro entorno.

Como en todo, hay honrosas excepciones y conozco algunas personas con excelente memoria visual. Pero son eso: excepciones con un don natural o que resultan de continuos entrenamientos.


Yo creí "ciegamente" en la leyenda de que los ojos son nuestras ventanas al mundo y mandé a sus sombras a mis demás sentidos. No me di cuenta de que yo mismo estaba privándome de ver la importancia de los otros sentidos, porque escuché muchas veces esa gran verdad hasta que me la creí. Entonces resultó que un sentido que ha influido demasiado en mi vida –y en la de todos- es el oído.


Conviene que todos nos demos un tiempo para saber cuántas "verdades" hemos escuchado y creído. En su momento diríamos de algunas que no las creíamos, y que parecían hasta contrarias a nuestros valores. Pero hay muchas frases resonando en el interior de nuestra cabeza, más de las que uno recuerda conscientemente, y han guiado muchas de nuestras actitudes a lo largo de los años.

Algunas frases son discriminadoras: dicen que hay gente "buena" y gente "mala" según por sus creencias o por algunos rasgos físicos; otras frases nos hacen compararnos con otras personas y ya se sabe que en una comparación siempre habrá alguien que salga ganando y alguien que salga perdiendo; otras frases hablan del sacrificio como un valor admirable, así que muchas veces nos dejamos ganar en algunas situaciones no muy importantes siguiendo esta creencia. Nos han dicho muchas cosas y muchas de ellas se han quedado grabadas. Sobre todo aquellas que dijeron las personas más importantes o cercanas durante los años de formación, como los padres, hermanos, tíos, abuelos, algunos maestros y amigos… 


Así se forma el diálogo interno, pues cuando estamos creciendo confiamos y dependemos de otras personas y su palabra se vuelve mucho más valiosa de lo que esas personas alcanzan a dimensionar. Escuchamos muchas cosas acerca de lo que es el mundo, lo que es correcto y lo incorrecto. Guardamos todo tipo de voces: tercas y flexibles, autoritarias y suaves, duras y comprensivas... 

"Una persona aburrida es la que habla cuando deseas que te escuche"
Ambrose Bierce

Lo que hemos escuchado ha permitido hacer a cada quien su ruta de viaje: acercarse más a unas metas y alejarse de otras según coincidan o no con lo que creemos, y lo que creemos se ha formado a lo largo de todas esas frases e ideas grabadas desde la infancia.

Porque las frases que guardamos de nuestros seres queridos o importantes se volvieron nuestras. O eso es lo que nos decimos en nuestro diálogo interno. Si estuviéramos conscientes de que son frases ajenas, no habría ninguna confusión, pero se graban por medio de mecanismos sofisticados como la introyección.


El diálogo interno se vuelve un problema cuando grabamos en nuestro pensamiento frases que quitan vida, insultos, comparaciones con nuestros hermanos o con otras personas… si al crecer seguimos repitiéndonos los regaños y las frases despectivas que alguna vez nos dijeron cuando éramos chicos, seguiremos programándonos para no ser aceptados, para cometer errores, para justificar esa creencia de ser menos capaz o valiosos que otras personas. De ese tamaño es el peso de las frases que elegimos guardar en los archivos de nuestra mente.


Por el contrario, si conseguimos hacernos amigos de nuestro diálogo interno y percibir nuestra persona íntegra, de manera realista, entonces podremos reconocer nuestros logros, habilidades y capacidades para utilizarlas adecuadamente; un diálogo interno sano también ayuda a identificar los puntos débiles de nuestro ser, de nuestro quehacer y de nuestras relaciones y nos impulsa a buscar opciones para corregirnos y mejorar.

Conociendo esto, podemos enfocar el trabajo con nuestro diálogo interno a colocar en su justo lugar y con su verdadero valor las frases que hemos escuchado y guardado con mucha lealtad a lo largo de los años: no tenemos por qué serle fieles a lo que escuchó hace 10, 20, 30 o 40 años en boca de una persona que expresaba su opinión para ese momento, pero eso es algo que nuestro niño interno debe descubrir y creer sin que uno se lo diga, de lo contrario solamente tendrá unas frases más para guardar en su colección.

"Es peligroso escuchar. Se corre el riesgo de que lo convenzan; y un hombre que permite que le convenzan con una razón, es un ser absolutamente irracional"
Oscar Wilde

Sigamos con el diálogo interior que nos sirve para estructurar y entender los nuevos conceptos, ideas y conocimientos que recibimos. Nuestro diálogo interior nos permite ser mejores amigos de nosotros mismos, solo debemos tener cuidado de no darnos mucho por nuestro lado y hacer caso de aquello que debemos y podemos mejorar en nuestra persona.

Hasta luego.

jueves, 4 de agosto de 2011

Expresiones engañosas

Ayer hablaba de la pregunta "¿Para qué?" como una máscara que nos permite justificar el miedo a afrontar la vida, y hoy me gustaría seguir con esa idea, pues al contar la historia del Rey Mierdas y hablar de lo "políticamente incorrecto" que es evadir el riesgo de vivir a través de frases o preguntas del tipo "¿Para qué?", caí en el lado fácil de criticar una actitud sin ver qué más hay atrás de lo que se dice. Vamos a ver:

Decía que esa pregunta hecha con desgano y desánimo puede quitarle el sentido a lo que antes nos motivaba, y por ende, le quita el valor a lo que antes consideraba valioso, sea una persona, un proyecto, un lugar, un recuerdo, una meta o cualquier otra cosa. Esa puede ser una llamada de auxilio. Cuando la vida no tiene sentido estamos a un paso de la depresión, y si permito que la depresión se adueñe de mis sentidos y mis pensamientos, estaré al borde de la destrucción. Mía o de los demás.

Considerando esta gran verdad, y con el temor de que mi escrito de ayer pudiera ser malinterpretado y sirva para burlarse de aquellos que se atrevan a externar su necesidad de encontrarle un sentido a la vida, o de expresar sus miedos reales a cosas que para los demás pueden parecer cotidianas, hago un alto para aclarar mis ideas acerca de 3 cosas:

1. Quitarle sentido y valor a la vida, ya sea a través de la pregunta "¿Para qué?" o de cualquier otro método estilo Rey Mierdas, es una señal de que algo no está funcionando bien con nuestra autoestima y nuestras relaciones interpersonales.

2. Si se acumulan muchas expresiones de ese mismo estilo y nadie nos hace caso, empezaremos a perder nuestra capacidad creadora y nos pasaremos al extremo contrario, es decir, a la capacidad destructora. Un depresivo está muy propenso a pensar en el suicidio o en la muerte, de cualquier forma la vida no tiene sentido. Como he dicho en otras ocasiones: El que no es capaz de amar, solo es capaz de odiar; el que no puede crear, solamente podrá destruir.

3. Si entre nuestros conocidos, parientes, amigos o compañeros hay alguien que exprese continuamente este tipo de frases, es conveniente detenernos a escuchar a quien las expresa.

Guardando las debidas proporciones, esto es algo que está ocurriendo con muchas personas, sobre todo jóvenes y desempleados (sin generalizar), que ante la pérdida de sentido y valor, se animan a enrolarse como sicarios, o se pierden en alguna adicción o se atreven a cortar el hilo de su vida. Se convierten en Rey Mierdas y enseguida escogen una de las múltiples variantes del camino de la destrucción.

Como en muchas otras enfermedades o problemas, la detección oportuna puede ayudar a prevenir un daño mayor. Y la detección oportuna solamente se logra con una escucha activa, es decir, poniendo atención a través de conversaciones reales y no estando únicamente en calidad de bulto frente a otra persona. Es responsabilidad de todos evitar que Rey Mierdas se adueñe de nuestra vida, y también de la vida de la gente que nos rodea.

Hay un libro titulado "Psicoterapia para aprender a vivir", escrito por el Dr. Sergio Andrés Pérez Barrero, un psiquiatra cubano que ha dedicado bastante tiempo y trabajo a la prevención del suicido y que aborda de manera muy amplia este tema, que él llama "Expresiones engañosas". Conozco el libro desde hace mucho tiempo y ya lo he circulado entre conocidos cercanos por correo electrónico, y de nuevo lo pongo aquí para quien quiera leerlo, no hace falta ser psicólogo ni psiquiatra, únicamente estar interesados en uno mismo y en la gente que nos rodea:


Hasta luego.