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jueves, 14 de abril de 2016

Confía en ti

"Lo único que hay que hacer con un buen consejo es pasarlo: nunca le sirve a uno mismo".
(Oscar Wilde)


El terapeuta no da consejos, su trabajo es acompañarte cuando avanzas por esas partes difíciles en el camino de la vida y ayudarte a descubrir cuál es la mejor solución entre tus opciones posibles. Tú decides porque se trata de tu vida, de tu cuerpo, de tus emociones, de tus pertenencias, de tu experiencia y de lo que pasa contigo.

Es muy fácil dar un consejo sobre un problema ajeno: no importa si resulta bien o mal, el que tiene el problema asumirá las consecuencias y el que dio el consejo no corre ningún riesgo, ¡hasta se le agradece por ser tan "bien intencionado!". Y encima, el que tiene el problema seguirá creyendo que no puede resolver sus cosas a menos que le den un buen consejo.


Por eso cierro este texto con un "anticonsejo": No aceptes con fe ciega los consejos constructivos, y mucho menos de alguien que no ha construido. En estos casos es mejor probar, experimentar y descubrir tu propia forma de hacer, y claro: siempre es válido hablar, platicar con personas de confianza para ordenar tus ideas, no para que te digan qué hacer.

"Toma consejo en el vino, decide después con agua".
(Benjamín Franklin)

Hasta luego.

lunes, 19 de agosto de 2013

Crecer en la ayuda

"Si no quieres correr riesgos en la vida, ya has decidido que no deseas crecer"
Shirley Hufstedler



Si usted quiere ayudar de verdad a sus hijos, aquí tiene seis consejos que le pueden servir para ayudarles a superar exitosamente la crisis de comunicación y de relaciones que nos toca vivir en esta época… 

Seguramente ellos vivirán otras situaciones muy distintas a las que nos han tocado a nosotros, o las vivirán en otra dimensión, como el bullying, ser hijos de padres separados o divorciados, sufrir la pérdida de seres queridos, testificar o protagonizar la violencia social presente en robos, secuestros o asesinatos y también vivir la discriminación, por mencionar algunos temas que en mi infancia yo no asumí como normales o cotidianos. Aún así, estamos en buen momento para darles algunas herramientas a los hijos, niños y jóvenes, desde nuestra propia actitud:


Escúchelos. Aunque le parezca que esas cosas de niños no son importantes, lo que sí importa es el ejemplo de atención y respeto a sus palabras, ya que con el paso del tiempo esa actitud también será aprendida por sus hijos y serán buenos escuchas en el futuro. ¿Quiere que sus hijos sean pacientes y atentos? Deje que se sientan escuchados.

Platíqueles. Si le parece que sus niños no dicen nada interesante, usted dígaselos, se dará cuenta que comprenden y se interesan mucho más de lo que se imagina, siempre y cuando tenga la paciencia de bajar hasta su nivel de lenguaje, y con un poco de suerte, hasta sentirá menos soledad y vacío en su existencia. ¿Quiere que sus hijos sean personas con facilidad de palabra? Entonces también deles a ellos la oportunidad de platicar y expresarse.

Acompáñelos. No tiene que estar junto a ellos las 24 horas del día ¡sería una carga pesadísima para ellos y para usted! Lo que sí puede hacer es dedicarles un tiempo especial, en la medida que sus rutinas y ocupaciones se lo permitan; en mi caso yo aprovecho 2 momentos al día, uno es el camino hacia la escuela por las mañanas y el otro es en los momentos previos a dormir, por las noches. Me gusta repasar con ellos lo que les gusta y no les gusta de su día al empezar y al terminar. ¿Quiere que sus hijos sepan que sí los quiere? Dedíqueles 5 minutos exclusivos, por separado o juntos, haciéndoles saber que ése es su tiempo. Después retomará sus quehaceres y su tiempo, hasta con más entusiasmo.

Conozca sus modelos. No importa qué edad tengan: niños, adolescentes o jóvenes, los hijos sanos siempre tienen un modelo, y si pueden hablar de él sin sentirse juzgados ni criticados por usted, llegará a conocer mucho más acerca de las aspiraciones y deseos de sus hijos de lo que ellos mismos quisieran platicarle. ¿Quiere que sus hijos estén seguros de lo que quieren? Respete a los personajes que admiran, anímelos a presentárselos sin hacer burla o sarcasmo de aquello que les gusta, y podrá descubrir sus sueños más profundos.

Sea constante. Sea firme con amor para despertar en ellos el hábito de la disciplina sin culpas ni remordimientos, recuerde que los padres constantes usan al mismo tiempo los dos ingredientes, pues tanto la firmeza como el amor, por sí solos, resultan insuficientes: Una provoca miedo y resentimiento y el otro propicia la falta de disciplina y de respeto.

Exprese lo que siente. Abrace, bese, ría, grite, llore… ¿Quiere que sus hijos sean honestos con ellos mismos? Póngales el ejemplo.

"Al amado no se le alecciona, se le observa, no se le transforma, se le ve crecer y no se le conduce, se le acompaña."
Valerie Tasso



¿Cree que estas actitudes le servirán para hacer crecer en ayuda la relación con sus hijos? 

Si responde que sí, le propongo llevar estos mismos consejos y aplicar estas mismas actitudes con sus amigos y familiares más queridos. Se dará cuenta que el nivel de sus relaciones subirá como la espuma y la honestidad irá ganando lugar de una manera respetuosa y constante. 

Confíe en usted, no importa que no haya crecido en la ayuda... Y por cierto: Tenga presente también este último consejo, de otra manera nunca podrá ser 100% ayuda para el crecimiento de otros:


Hasta luego.

domingo, 23 de junio de 2013

Duelo: 10 consejos

"La gente cree que la muerte es mas fuerte que la vida, pero nosotros sabemos que la vida es mas fuerte que la muerte. Por eso, la vida es el camino."
Bob Marley




Puede parece muy obvio, pero cuando el dolor es demasiado tal vez no podamos ver lo obvio, así que voy a reproducir aquí algunos consejos que nos pueden ayudar para sanar el duelo, tomados de la página http://kidshealth.org, aquí van:


1.   La aflicción es una emoción normal. La aflicción puede desaparecer, y va a desaparecer.

2.   Participa en los rituales, los servicios religiosos, los funerales y otras tradiciones ayudan a la gente a superar los primeros días y a honrar a la persona que falleció.

3.   Reúnete con otros. Incluso las reuniones informales de familiares y amigos brindan una sensación de apoyo y ayudan a la gente a no sentirse tan aislada durante los primeros días y semanas del duelo.

4.   Cuando puedas, habla de ello. A algunas personas les ayuda contar la historia de su pérdida o hablar de sus sentimientos. En ocasiones, una persona no tiene deseos de hablar. Eso también está bien. Nadie debe sentirse presionado a hablar.

5.   Exprésate. Aun cuando no sientas deseos de hablar, encuentra maneras de expresar tus emociones y tus pensamientos. Comienza a escribir un diario sobre los recuerdos que tienes de la persona que perdiste y de cómo te sientes desde la pérdida. O escribe una canción, un poema o un tributo a la persona que falleció. Puedes hacerlo de manera privada o compartirlo con otros.

6.   Haz ejercicio. El ejercicio puede cambiar tu humor. Puede resultar difícil sentirse motivado; por lo tanto, modifica tu rutina normal si es necesario.

7.   Aliméntate bien. Seguramente tengas deseos de saltear comidas o quizá no tengas hambre, pero tu cuerpo necesita comida nutritiva.

8.   Únete a un grupo de apoyo. Si consideras que puede interesarte concurrir a un grupo de apoyo, pregunta e investiga cómo unirte a uno. Lo que debes recordar es que no tienes por qué estar sólo con tus sentimientos o tu dolor.

9.   Expresa y libera tus emociones. Si tienes deseos de llorar, no te reprimas. No te preocupes si escuchar determinadas canciones o realizar algunas actividades resulta doloroso porque te trae recuerdos de la persona que perdiste. Esto es normal. Después de un tiempo, será menos doloroso.

10.  Crea un memorial o un tributo. Planta un árbol o una planta, o recuerda a la persona con algo saludable, como participar en una maratón o caminata a beneficio (por ejemplo, una carrera por el cáncer de mama) en honor del ser amado.

También es importante saber que uno no se está volviendo loco, aún cuando puede pensar que sí en muchas ocasiones. Estos consejos se publicaron pensando en las necesidades de los adolescentes, sin embargo considero que son útiles para cualquier persona, de cualquier edad, ya que el dolor de una pérdida resulta difícil de superar por muy adultos que seamos. Si hay dolor hagámosle caso hasta sanar las heridas que lo provocaron, cuando son emocionales no se ven, pero sí se sienten y son reales.

Hasta luego.