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miércoles, 8 de agosto de 2012

Vivir con el corazón abierto

"No para siempre en la tierra. Solo un poco aquí"
(Nezahualcóyotl)

Siempre he pensado
que me gustaría morir dignamente
para eso trato de vivir con dignidad,
en paz conmigo
y con mis iguales.
Somos frágiles.
Nuestros cuerpos se rompen y se dañan con facilidad,
también se acaban y nuestra alma los abandona
para irse a ese otro nivel que llamamos más allá.
Trascender.
Llegar a Dios.
Reencarnar.
Tener el privilegio de durar en este mundo 
sin las ataduras del tiempo para estar con todos por igual.
No lo sé.
Los cuerpos se van con toda su fragilidad,
por muy fuertes que hayan sido en vida,
los que nos quedamos,
si sentíamos amor por la persona que habitó ese cuerpo caído
heredamos un dolor muy grande,
una herida en el alma del tamaño exacto de quien se fue,
porque el amor se queda.
Por eso nos da miedo abrir el corazón
y dejarlo sentir,
porque un día el amor se va
y se acaba el mundo que creó ese alguien especial,
ese sí se lo lleva al más allá.
Y sin embargo vivir
sin poner el corazón en lo que hacemos,
en los que conocemos,
en lo que sentimos,
es vivir sin sabor,
a medias, de oídas
y a través de la experiencia de los que sí se atrevieron.
Vivir con el corazón abierto
es un riesgo que se decide correr
para ser completos,
para disfrutar intensamente el gozo
aunque el precio sea sufrir con la misma intensidad
el dolor de las partidas y los adioses.

Poner el corazón en lo que hacemos
es honesto, valiente
y nos deja más satisfechos
que donde solamente está la cabeza,
ahí no nos comprometemos.
Somos frágiles,

nuestros cuerpos se rompen y se dañan con facilidad,
también se acaban y nuestra alma los abandona
y aunque sabemos
que cada cuerpo que se acaba es el testimonio
de que alguien subió a otro nivel,
duele.
El dolor, último homenaje al que se va,
también es un nutriente que hará más fuerte y sano
a nuestro espíritu.
Un nutriente nada más,
por suerte Dios en su grandeza hizo que 
el espíritu se nutra también
de los demás sabores intensos
que la vida sabe preparar.

Para mi amiga Manguis:
Un abrazo de entendimiento
hoy, martes 8 del mes 8 en la noche.

sábado, 28 de mayo de 2011

Mentes volátiles

Y bueno, me quedé pensando en esto de que los más jóvenes aún están en plena formación y están pasando por una etapa en la que es muy fácil que "se les vuele la cabeza", en sentido figurado (por lo menos). Y entonces pienso que esta fragilidad hace que las nuevas generaciones estén expuestas a llenar sus cabezas con cualquier idea que llegue a ellas, y si es una idea recurrente que los invade y bombardea constantemente, podrá anidar en su interior y quedarse en su mente.

Total, que es otra forma de representar la importancia de ayudarnos, nosotros mismos, a crecer con la mente bien alimentada, con sus bases bien cimentadas a la realidad, para que no sea tan influenciable y sepa distinguir entre el falso éxito inmediato (que generalmente dura poco) y la satisfacción de los logros alcanzados por méritos propios, generalmente más modestos y también más duraderos, amén de que estas satisfacciones llenan varias esferas de la vida y no solamente la económica y la necesidad de estatus.

Así me imagino la fragilidad de la mente, campo propicio para recibir las ideas que andan por ahí nada más, flotando en el viento. En esta imagen se ve a un chavo con la cabeza flotando, ligera, y el chavo está solo. Creo que esta característica es la que lo hace tan vulnerable a las ideas ajenas: a lo mejor así me aceptan en un grupo, aunque sea el de los malos.

Hasta luego.

En el presente

  Si buscamos la felicidad en el pasado el presente pierde sentido y el futuro asusta, la vida está en el presente. Es gratificante haber ...