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domingo, 11 de agosto de 2013

Los órdenes de la ayuda (5 de 5)

"¿Humillarse uno para herir su soberbia?"
Friedrich Nietzsche


El proceso de ayudar requiere desinterés e igualdad. Requiere vencer a la soberbia de pensar que el que recibe la ayuda es inferior al que la da. Si juzgamos débiles o incapaces a quienes necesitan ayuda, no seremos auténticos ayudadores, sino personas interesadas en satisfacer su propia necesidad de "sentir que son buenas", de saber que "son útiles".

Solamente dejando de juzgar a los demás y viéndolos como iguales seremos capaces de ayudarnos mutuamente, pues el proceso y el arte de ayudar no ocurre en un solo sentido: se ayuda de ida y de regreso.

Cuando estamos en plenitud somos capaces de pedir y recibir la ayuda sin juzgar y también de darla y de escuchar al que la pide. Cuando estamos en plenitud nos damos cuenta que todos somos iguales.


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Solo puede estar al servicio de la reconciliación, quien puede dar en su propia alma un lugar a aquello que es conflictivo para el paciente o de lo que se queja y lamenta. De esta manera el terapeuta se anticipa a lo que el paciente aún tiene que realizar.

El quinto orden de la ayuda sería entonces el amor hacia cada persona tal cual es, aún cuando sea muy distinta. De esta manera le abro mi corazón y le doy un lugar. Lo que se reconcilia dentro de mi corazón, también puede reconciliarse en el sistema del paciente.


El desorden sería la indiferencia y el juicio sobre otros. El que verdaderamente ayuda, no juzga.
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"Hay quienes se consideran perfectos, pero es solo porque se exigen menos de sí mismos."
Hermann Hesse


Aquí quedan estos 5 órdenes, en lo personal me ha sido muy útil conocerlos y tratar de aplicarlos, sigo conociendo más acerca del trabajo de Bert Hellinger para incorporarlo a mi propio trabajo y, por lo pronto, dejo aquí a disposición de quien quiera tomarlos estos principios suyos.

Hasta luego.


jueves, 18 de julio de 2013

Los órdenes de la ayuda (1 de 5)

"Ayuda a tus semejantes a levantar su carga, pero no te consideres obligado a llevársela."
Pitágoras


Creo que se nota que me ha gustado mucho la manera en que Bert Hellinger plantea esas cosas que afectan más nuestras relaciones, y también creo que estos planteamientos sirven dentro y fuera de las constelaciones familiares, por eso voy a reproducir en este blog algunos de ellos empezando por los órdenes de la ayuda, pero teniendo en cuenta las siguientes aclaraciones:

Estos textos se publican oficialmente en la página www.hellinger.com

No los estoy reproduciendo exactamente como los originales, para evitar confusiones estoy evitando colocar aquí las referencias a las aplicaciones prácticas de estas ideas en las constelaciones familiares, ya que no estoy certificado (todavía) como facilitador o coordinador de estos trabajos.

Los textos son muy claros, me da mucha tentación de comentarlos y tal vez en alguna otra entrada lo haga, aunque por el momento pienso que solamente sería redundante tratar de decir algo más sobre ellos.

Aquí está el primer orden de la ayuda, útil para cualquier persona interesada en mejorar sus relaciones y no solamente para ayudadores profesionales (llámense psicólogos, maestros, enfermeras, sacerdotes, orientadores, o de cualquier otra manera). Cualquiera puede conocer y aplicar en su vida estos principios:
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El primer orden de la ayuda sería que uno da solamente lo que tiene y solo espera o toma lo que necesita.

El primer desorden de la ayuda comienza allí, donde uno quiere dar lo que no tiene, y el otro quiere tomar lo que no necesita; o cuando uno espera y exige del otro lo que éste no puede dar, pues no lo tiene, pero también donde alguien no debe dar algo, pues con este dar le quitaría al otro algo, que solo él debe o puede llevar y puede o debe hacer.

El dar y el tomar tiene sus límites. El arte de ayudar consiste en percibir esos límites y someterse a ellos.

Esta forma de ayuda es humilde, renuncia a la exigencia y también al dolor. Tenemos que saber asimismo, que esta humildad y esta renuncia contradicen las formas tradicionales de ayuda verdadera, y el que ayuda de esta manera se expone a reproches y fuertes ataques.
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Esta imagen simboliza el estar ofreciendo lo que se tiene, se ve muy bonita porque habla acerca de actitudes que podemos desarrollar de manera personal si ponemos suficiente empeño e interés. El mensaje también aplica en las cuestiones materiales como el dinero, casa, coche, ropa, comida... Si se toma más de lo que la otra persona tiene, o si uno ofrece más de lo que en realidad tiene, el resultado será una catástrofe económica con deudas, empeños, preocupaciones y tal vez hasta conductas delictivas con tal de "ayudar" dando más de lo que es posible. 

Quien no conoce su límite en las compras y adquisiciones materiales, tampoco lo conocerá en los intercambios de actitudes y emociones. 

Hasta aquí el primer orden o principio de la ayuda. 

No son ideas complicadas, pero prefiero colocarlas así por separado para saborear y digerir cada una, ya que su sencillez también puede ser engañosa.

Hasta luego.