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martes, 6 de abril de 2021

Corazón

 Corazón


El corazón es el reloj de tu vida,

aún si duermes, él camina.

 

Tic-toc, tic-toc.

 

Le das cuerda cada día, cuidas y alimentas

bien al guardián de tu valor

de tu confianza y de tus momentos.

 

Tic-toc, tic-toc.

 

Cuatro espacios tiene el corazón

en cada uno nace el tiempo

y el sentimiento en cada latido

se reparte por todo tu cuerpo.

 

Tic-toc, tic-toc.

 

Cada espacio es una estación

donde puede parar o avanzar el amor

solo deja que fluya todo

lo que sabe hacer el corazón.

 

Tic-toc, tic-toc.


sábado, 23 de junio de 2018

Psiqué te digo... de ser una persona abierta


Parece simple, y lo es cuando se vuelve un hábito. Ser una persona abierta implica vivir intensamente lo que piensas, lo que sientes y lo que haces.

Por una puerta abierta entran y salen toda clase de personas, por una persona abierta pasan todo tipo de experiencias, desde las más gratas hasta las más dolorosas. 

La mayoría de la gente se va cerrando cuando vive experiencias desagradables, tristes, vergonzosas, dolorosas o enojonas... Obvio: Nadie quiere que le vuelva a ocurrir algo que no le gustó y tal vez hasta le lastimó. Entonces cierra la puerta a nuevas ideas y formas de expresión, o a los sentimientos porque si los expone se los podrían dañar, o a hacer algo que antes disfrutaba bastante, como bailar, cantar, salir, hablar...

Cerrando la puerta se protege su mente, su corazón o su actitud.... O las tres cosas, y entonces solo queda una persona bastante rígida, terca y temerosa que, sin embargo, cree estar segura porque nadie puede penetrar su fortaleza personal.

Por una puerta cerrada no pasa nada. Por una persona cerrada ni entran ni salen experiencias, cuando mucho se acumulan telarañas y polvo. Abrirse implica que algo de lo que vivas puede lastimarte otra vez, y éste es un riesgo real, pero también significa que podrás seguir aprendiendo muchas cosas sin necesidad de libros, clases ni largas explicaciones, sino de la mejor manera: viviendo. Y viviendo con intensidad. 

Todos vamos hacia la misma meta, quien se arriesga a abrirse a la vida termina con desgaste y algunos arañazos, tal vez hasta con unas cuantas cicatrices en la mente, el corazón o en su manera de actuar; quien sigue creyendo que solo estará seguro cerrándose a la vida, seguramente terminará oxidado, débil por falta de movimiento y con telarañas en la memoria de tan parecidos que fueron sus días.

Si te han lastimado es normal que te dé miedo abrirte de nuevo a la vida. Ahí radica el mérito de ser una persona abierta: hacerlo, abrir con todo y el miedo la mente, el corazón y la actitud. Y cuando abres la puerta a la vida, descubres que también el miedo puede pasar.

La meta de todas las vidas es la misma, ¿cómo quieres llegar?

Hasta luego.

martes, 1 de mayo de 2018

Psicología día a día 12


Así es la cosa:

Es una decisión muy importante y hay que tomarla a diario, porque tus reacciones y actitudes ante la vida dependen de lo que decides llevar en tu corazón.

Puedes echarle la culpa a alguien más por las cosas que has hecho o por lo que te ha ocurrido, o por lo que has querido hacer toda la vida pero lo has dejado en espera, o por tu fracaso en lo profesional, lo amoroso, lo académico o en cualquier área.

Puedes decir "yo nos soy así" todas las veces que sea necesario, pero tus hechos son siempre más poderosos que las palabras.

Y puedes usar miles de máscaras para que los demás crean que eres una buena persona, o tal vez para convencerte de que en realidad las malas decisiones que tomas y las pésimas actitudes que tienes ante la vida (o sea la gente que te rodea) no son cosa tuya: aparecen espontáneamente, nomás.

La verdad es que dentro de ti no hay nadie más, solo tú decides por quién te dejas influenciar, qué palabras vas a utilizar en cada conversación, con quién te acercas y de quién te alejas, solo tú decides si amas y construyes o si odias y destruyes. Solo tú decides con qué llenas tu corazón.

Hasta luego.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Para tener un corazón sano

"Protéjanme de la sabiduría que no llora, de la filosofía que no ríe y de la grandeza que no se inclina ante los niños."
(Khalil Gibrán)


- I -

Siempre relacionamos al amor con el corazón, a veces es suficiente dibujar un corazón para dar a entender que hay amor por alguien. Y también damos por hecho que es en nuestro corazón, hablando de nuestro cuerpo físico, donde se guardan todas las emociones y sentimientos.

La relación entre el corazón y los sentimientos es algo natural: si el sentimiento es triste el corazón se oprime, si el sentimiento es esperanzador el corazón late con más fuerza, si el sentimiento es amenazante el corazón se acelera nervioso como si se fuera a desbocar, pero si el sentimiento es de alegría el corazón se acelera dando energía. ¿Y cómo se pone el corazón cuando hay pasión correspondida? Y claro, cuando sentimos amor el corazón trabaja de maravilla.

Hay gente que cree que todo esto son metáforas, trucos poéticos que los publicistas se roban para usarlos los 14s de febrero y en otras fechas donde hay que comprar para demostrar amor. Hay gente que cree que el corazón solo es un músculo mecánico y nada más. Y hasta hay gente que no cree en el amor, lo que los coloca ante el riesgo de no llegar a verlo aunque lo tengan enfrente.

La verdad es que sí hay una relación entre el corazón y los sentimientos. Es real. Tan real que tenemos la obligación de alimentar esa relación durante toda la vida para que el corazón esté sano, pero sobre todo en nuestros primeros años de vida, cuando todo nuestro ser necesita más nutrientes para desarrollarse sano y fuerte.



- II -

Los niños que reciben amor, aceptación, tolerancia, comprensión, confianza, respeto, paciencia y otros alimentos emocionales igual de nutritivos desarrollan un firme sentimiento de autoestima y de amor para sí mismos y para el mundo. Además de esto, desarrollan un corazón sano, menos propenso a enfermedades cardíacas y al temido paro cardíaco que puede ser mortal a cualquier edad, ¡claro! Han alimentado y ejercitado bien a su corazón.

Por el contrario, los niños que reciben alimento chatarra en términos sentimentales, no logran desarrollar una autoestima suficientemente firme y su corazón tiene más riesgo de sufrir una enfermedad o hasta de detenerse si vive episodios de estrés intensos o durante periodos prolongados. No alimentar bien al corazón hace que terminen por no estar en contacto con él y puede ser que lo sientan ajeno, como si estuvieran divididos en un mundo racional y otro sentimental que no se pueden juntar... 



- III - 

¿Quien alimenta a los niños? En lo físico y en lo emocional, los niños dependen de los adultos. No se puede amar lo que no se conoce, por eso es indispensable enseñarle a los niños que el amor y el buen alimento para el corazón sí existen.

El maltrato físico y psicológico, el rechazo, la descalificación y en general todas la actitudes que causan daño, incluyendo los golpes y malos tratos a niños y niñas, son el peor alimento emocional que se les puede dar. De acuerdo  un artículo publicado hace poco por la máxima casa de estudios de este México lindo y querido, la UNAM, en esta categoría de "mala alimentación emocional" (ésta es una expresión mía, no la utiliza la UNAM) entran también las siguientes experiencias durante la infancia: Haber sido testigos de violencia familiar, víctimas de abuso mental, físico o de negligencia, haber tenido regularmente convivencia con exconvictos, toxicómanos o alcohólicos o bien con enfermos mentales.

Nadie da lo que no tiene. Los padres o cualquier adulto que se relacione con niños (incluidos maestros, educadores, entrenadores, conductores de transporte escolar, terapeutas infantiles, tíos, abuelos y todos los etcéteras que estén en contacto con los pequeños) necesitan quererse y cuidarse a sí mismos para transmitir esos hábitos a los niños y niñas... Tenemos esa obligación. 

El maltrato y el desamor tendrán sus consecuencias en la vida futura de los que hoy son nuevas generaciones... 



- IV -

Si tú que estás leyendo esto te das el tiempo para revisar qué clase de alimento le das a los niños que están cerca de ti, ayudarás a formar corazones sanos, incluyendo el tuyo, porque también a los adultos nos hace bien nutrir a nuestro corazón. 

Tal vez fuiste de las personas afortunadas que crecieron rodeadas de amor y aceptación y tu infancia es un refugio pleno de buenos recuerdos, si es así muchas felicidades por tener una historia personal tan bendecida. 

Tal vez estés en el extremo opuesto y, por el contrario, los recuerdos de tu infancia no son gratos, tal vez hasta se hayan borrado para no causar dolor o para olvidar algún abuso o injusticia que hayas vivido. Si es así es probable que sientas inseguridad, dudas o miedo ante el amor, ya que no te lo presentaron en su momento, pero hay buenas noticias, la más importante es que hoy, en tu vida adulta, puedes sanar el corazón de ese niño o niña que fuiste.

Honra tu historia, rescata tu infancia, fortalece tu corazón. 

Trabajar con tu niño interior te ayuda a reconocer y valorar los sentimientos y emociones que fue difícil expresar y manejar. Aunque alguien haya maltratado o despreciado tus sentimientos, siguen siendo tuyos y están en tu interior, reconciliarte con ellos dará descanso a tu corazón y será una razón más para retomar la idea central de este texto: Tenemos la obligación de alimentar la relación entre el corazón y los sentimientos para que nuestro corazón y nuestra vida en general sea más sana. 

"El amor es para el niño como el sol para las flores"
(Concepción Arenal)


- V -

Éste es el artículo que compartió la UNAM a través de su servicio vía correo electrónico titulado "UNAMirada a la ciencia". Me gustó mucho encontrar otro fundamento científico al trabajo que hacemos con los niños y a la importancia de convivir de manera respetuosa y amable, tanto con los niños cronológicos como con los interiores:

"Las condiciones de los primeros años de vida son importantes para el futuro de las personas. Un nuevo estudio sugiere que una infancia llena de privaciones psicológicas o físicas contribuye al riesgo de desarrollar, en la edad adulta, enfermedades del corazón. Investigadores de tres instituciones médicas revisaron los expedientes clínicos de 17 mil 337 adultos para identificar los factores de riesgo de enfermedades cardiacas y los síntomas, incluidos los ataques al corazón. Los científicos también efectuaron una encuesta entre los participantes a fin de determinar quiénes habían sido testigos de violencia familiar, víctimas de abuso mental, físico o negligencia, convivencia con exconvictos, toxicómanos o alcohólicos o bien enfermos mentales. Los investigadores encontraron que mientras más problemas padecieron los voluntarios al principio de sus vidas, más grande era la probabilidad de desarrollar una enfermedad vascular. En las personas que sufrieron siete u ocho de estos problemas, el riesgo se incrementó hasta más del doble, en comparación con las que habían enfrentado ninguno o dos conflictos. Los científicos ya habían descubierto que los individuos que experimentaron en la infancia circunstancias difíciles tendían a padecer, durante la fase adulta, algunos problemas relacionados con el corazón, entre ellos obesidad, depresión y tabaquismo. Al comparar la incidencia de este tipo de padecimientos con la población general, quedó claro que los individuos con una infancia marcada por dificultades afrontan muchas veces un futuro más difícil para el corazón."

Hasta luego.

(Las imágenes que acompañan este texto forman parte de la canción "Corazones amigos", desconozco al autor)

miércoles, 8 de agosto de 2012

Vivir con el corazón abierto

"No para siempre en la tierra. Solo un poco aquí"
(Nezahualcóyotl)

Siempre he pensado
que me gustaría morir dignamente
para eso trato de vivir con dignidad,
en paz conmigo
y con mis iguales.
Somos frágiles.
Nuestros cuerpos se rompen y se dañan con facilidad,
también se acaban y nuestra alma los abandona
para irse a ese otro nivel que llamamos más allá.
Trascender.
Llegar a Dios.
Reencarnar.
Tener el privilegio de durar en este mundo 
sin las ataduras del tiempo para estar con todos por igual.
No lo sé.
Los cuerpos se van con toda su fragilidad,
por muy fuertes que hayan sido en vida,
los que nos quedamos,
si sentíamos amor por la persona que habitó ese cuerpo caído
heredamos un dolor muy grande,
una herida en el alma del tamaño exacto de quien se fue,
porque el amor se queda.
Por eso nos da miedo abrir el corazón
y dejarlo sentir,
porque un día el amor se va
y se acaba el mundo que creó ese alguien especial,
ese sí se lo lleva al más allá.
Y sin embargo vivir
sin poner el corazón en lo que hacemos,
en los que conocemos,
en lo que sentimos,
es vivir sin sabor,
a medias, de oídas
y a través de la experiencia de los que sí se atrevieron.
Vivir con el corazón abierto
es un riesgo que se decide correr
para ser completos,
para disfrutar intensamente el gozo
aunque el precio sea sufrir con la misma intensidad
el dolor de las partidas y los adioses.

Poner el corazón en lo que hacemos
es honesto, valiente
y nos deja más satisfechos
que donde solamente está la cabeza,
ahí no nos comprometemos.
Somos frágiles,

nuestros cuerpos se rompen y se dañan con facilidad,
también se acaban y nuestra alma los abandona
y aunque sabemos
que cada cuerpo que se acaba es el testimonio
de que alguien subió a otro nivel,
duele.
El dolor, último homenaje al que se va,
también es un nutriente que hará más fuerte y sano
a nuestro espíritu.
Un nutriente nada más,
por suerte Dios en su grandeza hizo que 
el espíritu se nutra también
de los demás sabores intensos
que la vida sabe preparar.

Para mi amiga Manguis:
Un abrazo de entendimiento
hoy, martes 8 del mes 8 en la noche.

martes, 6 de septiembre de 2011

Que la vida sea un espejo

En este momento deseo que la belleza de la palabra iguale a la grandeza de los más nobles corazones y la vida sea un espejo que nos deje disfrutar todo lo bueno que hemos regalado a los demás.

Cándida impaciencia irrumpe con sorpresa rompiendo mi sueño y me manda a trabajar, todos tenemos que trabajar para pagar las cadenas con las que nos amarran y la autoridad que nos imponen, y pagamos también las armas que se compran por nuestra seguridad para protegernos de las armas que se compran junto con las conciencias y la solidaridad.

Del respeto ya ni hablar, no sé qué buscamos allá afuera si en el interior tenemos todo, en el interior de mi familia viven los buenos recuerdos, las caras amorosas, la esperanza, la confianza, el respeto y la cursilería que aquí sí se anima a salir.

En mi familia hay una cama resguardada por cuatro paredes que me invita a descansar pero no quiero quedarme dormido, hay bocas sin llenadera que alimentar y nunca descansan de hablar, unos cuantos berrinches que resistir, enfermedades y necesidades, vida y emoción. Aquí nace y crece el amor.

El sol nace cada día y se vuelve uno distinto para cada ser humano, cada quien lleva consigo su día, su historia, su futuro, su sol, su luna y su mundo entero, algunos lo llevan cargando, otros a empujones y otros solamente quieren que el mundo los siga a ellos.

Mi mundo tiene ventanas que dan de frente con otros, me dejan mirar afuera y deja que otros se asomen. No me gusta todo lo que veo aunque es mi mundo, mi país y mi ciudad pues hay mucha gente que sí llegó de un mundo raro, no sabe del dolor ni del amor y no sé si alguna vez ha llorado, pero sí ha hecho llorar a muchos.

Y al principio y al final todos somos iguales, todos nos estamos yendo pues nada más hay un eterno y todos los demás nos dedicamos a construirnos infiernos, a refundir nuestras almas en horarios extremos, a valorar nuestras vidas con la nómina y el sueldo, a apretujar nuestros sueños junto al miedo de despertarlos y a cuidarnos del vecino que tal vez quiera fregarnos.

Esta persona y todas las que ves se venden, pero esta cuesta más que el dinero y pide solo sinceridad. A veces la vida me da alimentos que no me gustan y nada más, yo le agradezco que me quite el hambre.

En este momento deseo que la belleza de la palabra iguale a la grandeza de los más nobles corazones y la vida sea un espejo que nos deje disfrutar todo lo bueno que hemos regalado a los demás.

Hasta luego.