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jueves, 3 de mayo de 2018

Psicología día a día 14


Y así es.

Normalmente la gente reacciona ante los sucesos que le afectan dejando salir una emoción muy grande de manera súbita: miedo, enojo, tristeza, vergüenza o simplemente se paralizan y no alcanzan a reaccionar.

La humillación es una de esas situaciones que provocan reacciones fuertes en cualquier persona, creando resentimientos y anclajes emocionales que pueden ser muy fuertes y permanentes. Cuando te humillan, y especialmente cuando te ocurre en público y de manera inesperada, es como si de pronto te arrancaran la ropa y te exhibieran vergonzosamente ante los demás. La humillación te expone y te deja en desventaja ante los demás.

La sorpresa ante la humillación hace que los sentimientos broten tan rápido que en ocasiones no los puedes controlar, haciendo más grande la humillación.

También hay humillaciones menos sorpresivas pero igualmente dolorosas. La humillación sistemática, continua, que termina por hacer dudar al humillado de su propia dignidad, pues cuando el trato humillante es lo de diario, vivir así parece normal.

No permitas que te humillen. Si aceptas que otra persona se ponga por encima de ti y de tus deseos inmediatamente notarás cómo baja tu autoestima y tu aprecio personal se irá transformando en desprecio disfrazado. No importa si quien te humilla es la persona que amas o la que te dice amar. No permitas que te humillen.

No te permitas humillar a nadie. ¿O crees que tú sí puedes hacer a los demás lo que no te gusta que te hagan? Al humillar se disminuye la autoestima del humillado, pero también la del que humilla ¿qué tipo de autoestima necesita hacer sentir mal a otro?

Hasta luego.

martes, 24 de mayo de 2011

La nota roja en la vida diaria

Veo las noticias y en casi todos los noticieros la nota roja se ha extendido hasta las secciones de política, deportes, cultura, sociales y demás, creo que ya hasta en los anuncios clasificados viene algún aviso de delincuentes disponibles. En los correos electrónicos que recibo ya es común ver peticiones de ayuda para localizar al hijo, al hermano, al amigo del que ya no se ha vuelto a saber nada desde un amargo día que siempre tiene presente aquel que perdió a la persona querida e importante.

¿Qué ha pasado aquí?

Sin la menor intención de responder esta pregunta, porque creo que tiene muchas respuestas, me atrevo a comentar una idea sencilla que compartió Adrianis, mi amiga cultural. No recuerdo las palabras exactas, pero voy a tratar de rescatar la esencia: La maldad nace en la cabeza de la gente, así que lo mejor sería nutrir las cabezas de la gente con algo positivo.

Y no estoy hablando de llenarse de "energía positiva" y de "buenas vibras" para poder salir como bendecido a las calles, más bien hablo de dejar entrar a la vida de todos algunas cosas buenas que poco a poco se han convertido en artículos de difícil acceso para mucha gente:

Educación. Trabajo bien remunerado. Información confiable, oportuna e imparcial. Alimentación adecuada. Vivienda propia. Deporte. Cultura. Diversión. Sentido de pertenencia a una familia, de cualquier tipo. Personas de confianza.

Las personas que tienen la fortuna de contar con estas cosas buenas en su vida presentan también más posibilidades de llevar su vida con dignidad y respeto, de desarrollarse en algún área de su personalidad, obtener la estabilidad necesaria para hacer planes a futuro y compartir su bienestar al menos en su círculo social.

En fin, la otra cara de la moneda es muy conocida: La corrupción es egoísta y destruye todas las buenas intenciones, se lleva la paz y la seguridad y la desesperación puede orillar a la gente a hacer cosas que nunca se hubiera imaginado, y una vez que lo han hecho, pueden repetir y repetir esa conducta durante mucho tiempo.

¿Qué ha pasado aquí?

Aún no ha pasado: Está ocurriendo en estos días una lucha sangrienta por "el poder" y se alimenta de vidas ajenas, para beneficio de unos pocos. Es tiempo pues de buscar y aportar espacios de crecimiento y desarrollo humano, de compartir las pocas o muchas cosas buenas que tenemos y de exigir que otras como la educación y el trabajo digno se sigan proporcionando de manera gratuita, para nutrir las mentes de toda la gente con algo mejor que programas decadentes en la tele o sueños de riqueza inmediata sin ningún esfuerzo: No hay nada de malo en trabajar para satisfacer nuestras necesidades. No debe darnos vergüenza vivir sin corrompernos.

Espero no haber divagado mucho. Hasta luego.