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miércoles, 16 de mayo de 2018

Psicología día a día 25


Y así es.

El corrupto no se reconoce en el espejo de los necesitados, siempre mira hacia otro lado.

Hasta luego.

lunes, 14 de mayo de 2018

Psicología día a día 23


Y así es.

Cuando se aproximan las elecciones los ladrones gritan espantados para no perder lo que han conseguido con constancia a lo largo de sus corruptas vidas. Viene llegando el día de votar y se escuchan reclamos, quejas y denuncias de cada candidato hacia los otros, o hacia el otro, porque la mayoría de los corruptos han hecho un frente común en base a alianzas, a repartir "moches" y a sembrar el miedo entre los que no están de acuerdo con ellos. La cantidad de corruptos que han sido descubiertos in fraganti robando millones de pesos es tan grande como la cantidad de corruptos que andan caminando impunemente libres por la calle, creyendo que han hecho bien y que tienen derecho a seguir en la jugada. Antes decían "seguir en el partido", pero la corrupción y el cinismo van de la mano y hoy ni los políticos ni los partidos tienen respeto hacia la ideología que dicen predicar, y pueden cambiarla de la noche a la mañana o aliarse con otro partido que dice ser de ideología contraria sin ningún escrúpulo, porque no hacen estos tratos por el bien de la nación, sino por sus propios intereses.

Hoy tiene posibilidades de ganar el "peligro para México", el famoso "coco" con el que asustan a los malinformados y a los que no se quieren arriesgar a probar la tercera opción. ¡Que va a acabar con el peso!, dicen los que devaluaron nuestra moneda, aumentaron el número de pobres y tienen el litro de gasolina con un precio cercano a los 20 pesos (seguro están invirtiendo en ese próspero negocio, para eso les sirve la corrupción). !Que va a liberar a los criminales!, dicen los que están siendo investigados por lavado de dinero o los que abiertamente han robado en sus respectivos estados cuando fueron "elegidos" para representar a su pueblo. ¡Que es un delincuente y va a dejar al país como Venezuela! dicen los que se esfuerzan por no soltar su hueso, y son capaces de provocar eso mismo que le achacan al Peje si pierden, porque teniendo el poder poca cosa han hecho por los habitantes de este México lindo y querido, pero mucho han logrado para ellos mismos.

No soy muy creyente que digamos, casi soy ateo en cuestiones políticas, pero yo no he visto mejoras a las condiciones de vida de la mayoría de los mexicanos con la casta de políticos actuales. ¿Podrá López Obrador hacer algo peor que ellos? Es difícil, pero si PRI, PAN y los partidos que están a su sombra no han hecho un buen trabajo, es válido probar otra opción, que por cierto funcionó cuando estuvo en el DF.

¿Y todo esto qué tiene que ver con la psicología?

Somos seres sociales, nuestra existencia depende del entorno social en que nos movemos, y en el entorno actual cada vez más personas de todas las edades y niveles sociales están creyendo que es normal vivir gobernados por corruptos, con impunidad para los grandes delincuentes y arrebatándole al prójimo todo lo que sea posible para demostrar que eres "más listo". Divide y vencerás. Los aspectos psicológicos de nuestra realidad actual son más complejos, pero en general nos van volviendo más insensibles ante el dolor ajeno, más egoístas e interesados en los bienes materiales y más alejados de valores universales que promueven el crecimiento y desarrollo de las mayorías. Aceptar la corrupción como algo normal nos resta valor como individuos y como sociedad.

Ocúpate de tu metro cuadrado, parte de este ocuparte de lo que está a tu alcance es votar de una manera responsable y razonada. Espero que así sea.

Hasta luego.

sábado, 12 de mayo de 2018

Psicología día a día 22


Y así es.

Muchos problemas en nuestras relaciones en realidad no son problemas, sino el resultado de idealizar demasiado la ilusión de que tienes que amar a todos tus prójimos como a ti mismo o misma. Y esto no es así, a menos que estés al nivel de Gandhi, Teresa de Calcuta o Jesús, en cuyo caso mereces todos mis respetos.

Pero el común de los mortales necesitamos aprender a manejar nuestro amor y nuestros afectos en un nivel más cercano, por ejemplo aceptando y entendiendo cómo es eso de amarse uno mismo. Quien se ama se trata bien, se respeta, se valora y se procura lo mejor, y entre lo mejor también entra la compañía.

Las personas con las que convives se parecen mucho a ti en que cada una es distinta, pero en ese trato diario aparecen coincidencias, similitudes, acuerdos y algunos intereses en común que nos hacen suponer, ingenuamente, que somos iguales. Entonces decides amar a la gente más cercana a ti porque esa gente es como tú, ¡qué cosa! El amor visto así suena a egoísmo o a narcisismo.

Las personas que están más alejadas de tu círculo de amistades, familiares y compañeros también se parecen a ti en lo mismo: Son distintas a ti. La relación no es cercana, y de hecho puede ser que no haya una relación como tal sino que de vez en cuando te cruces con algunas personas y por ese simple hecho ya sientes que las conoces. Pero bueno, no hay una relación cercana que permita el intercambio de opiniones, gustos, hábitos, historias, ideas y demás, entonces no existe la oportunidad de saber en qué coincides con esas personas que te topas en la calle, el trabajo o la escuela y a veces te saludan o te miran con cara de "yo también te he visto antes". 

Tú no amas a estas personas que apenas conoces, aunque sí puede haber un poco de afecto hacia ellas.

Y más allá, después de ese cinturón de semidesconocidos está el resto de la gente. Millones y millones de personas con sus creencias, costumbres, idiomas y todo lo demás. En ese mosaico tan variado de personas y culturas que se observan de lejos es muy difícil encontrar similitudes contigo. Tampoco creo que puedas amar a estas personas desconocidas (no se ama a quien no se conoce), tal vez coincidas con alguna ideología, costumbre o ritual. Tal vez no. Y no tienes la obligación de amar a todo el mundo, ni tampoco de odiarlo, pero habiendo tantas formas de ser en el mundo hay una solución para desenvolverte entre cualquier persona o grupo de personas:

Acepta sus diferencias. Acepta al mundo y a su gente tal como son. Para los demás tú eres diferente y aún así has tenido cabida en uno o más grupos. Te han aceptado y saber eso, sentirlo, da paz. No tienes que amar a todo el mundo sin conocerlo, eso sería hipocrecía, pero puedes aceptarlo.

Hasta luego.

domingo, 26 de junio de 2016

Canciones de amor, sexo y desamor




Nadie me ha preguntado esto, pero quiero contar que mi problema con el reggaetón, la banda y otros estilos similares es que reduce tanto el concepto de amor y de sexualidad que termina pareciendo suficiente el puro acto de coger "como animales" nada más para "quitarse las ganas". Esta tendencia a escaparse en el placer conduce a una sensación de vacío interior y de soledad inmensa, que solamente tiene salida refugiándose en un nuevo momento de placer y de autoexigencia: en esta subcultura es necesario ser atractivos y verse bien buenos o buenas, porque si no se antojan nadie va a querer "quitarse las ganas" con ellos o ellas. El precio en autoestima y socialización puede ser muy alto. A veces es tan alto que termina siendo lo contrario: Subestima y aislamiento.


Sin ánimo de querer cambiarle sus preferencias musicales a nadie, ni de ser tan moralista para sugerir que todas las relaciones sexuales deben ser por amor o con algo más que pasión, sí quiero insistir en que quitarse las ganas es solamente una de tantas expresiones que tiene la sexualidad humana, y para disfrutar más el placer de esos encuentros íntimos con otra persona, vale la pena conocer otras formas de vivir la sexualidad. Ése es el punto central de este breve texto: la variedad siempre deja entrar a la sorpresa, a la espontaneidad y también enriquece la creatividad y la vida en general. La rutina, la repetición de actos, palabras o gustos como si estuviéramos siguiendo un guión, mata la espontaneidad y nos vuelve rígidos, tercos.

Puedo escuchar algunas canciones de banda, reggaetón y hasta algunas de las mal llamadas "baladas románticas", pero no puedo coincidir con lo que dicen sus letras, la mayoría son machistas, autocompasivas o acusadoras. Y sin embargo son un buen negocio, a la gente le gusta creer que estas canciones hablan del amor y se refugia en ellas. Eso no va a cambiar, y afortunadamente también hay canciones con letras más realistas, algunas verdaderamente poéticas y amorosas, sin basar el amor en comparaciones ni descalificaciones con nadie. Dejo aquí una invitación a identificar las letras nocivas para tratar de no adoptarlas en nuestra mente, y si ya lo hicimos, para dejar como tarea una ejercicio de filtración, que consiste en quitar de nuestra mente algunos estribillos que incluyen ideas como las que siguen:


Canciones de reclamos porque la otra persona no te valora. Si no te valora, te toca valorarte a ti ¡y alejarte de quien no te valora!

Canciones de venganza porque la otra persona decide terminar la relación. Puedes ser la mejor persona del mundo, pero tanto tú como la otra persona son libres de decidir si quieren permanecer o no en la relación. Y si la relación terminó, hay que dejar ir a la pareja sin alargar la agonía personal ni cargar una relación tan muerta que tal vez ya esté empezando a descomponerse.

Canciones de odio porque la ex pareja empezó una nueva relación. Lo más sano es alejarse y hacer tu propia vida, en vez de estar al pendiente de lo que vive alguien que ya decidió vivir por su cuenta. Cuesta reconocer que lo más doloroso no es perder al amor de tu vida, sino darte cuenta que no era tuyo y sentir que tienes las manos vacías. Duele, pero te da la oportunidad de hacerte cargo de lo que sí es tuyo: tu vida, Cuando aceptas esto deja de preocuparte lo que dirá la gente y puedes compartir tu vida con otra persona, sin que tengan que ninguno tenga que sentirse dueño o propiedad de su pareja.

Canciones de compasión y lástima hacia uno mismo porque la otra persona no te acepta. También en este caso, es hora de mostrarle a tu propio Yo que lo quieres y lo valoras, solamente de esa manera entenderemos que otra persona puede tener diferentes intereses y por lo mismo no coincidir con los tuyos. Te vas a gustar más y a quererte más aceptándote como eres, y ése también es el camino para dejarte acompañar por quien te acepte igual.

No son recetas mágicas, pero pueden darte más libertad que la filosofía derrotista de las canciones "románticas" o la competitiva de las canciones "apasionadas".

Hasta luego.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Amar lo que tenemos ¡No existe la persona perfecta!

"La perfección mata. La sabiduría comete un error cada día"
(Anónimo)



Hay veces que sufres mucho porque no tienes a la persona perfecta, y es que en realidad no la vas a tener: La persona perfecta solo puede ser así si es como tú quieres y no como esa persona es.

Durante el noviazgo, cuando te enamoras de esa persona especial y ambos juran que estarán juntos para toda la eternidad, se esfuerzan tanto por darse gusto y aceptar a tu pareja que se perdonan todos esos pequeños detalles que no les gustan, es decir: Muestran su mejor cara y también es la que percibe tu "prenda amada". Esto resulta muy fácil porque en el noviazgo generalmente no nos vemos tanto, hay la esperanza de llegar a vivir juntos pero no hemos vivido la experiencia de compartir responsabilidades, así que todo parece perfecto.

También durante el noviazgo, o en los primeros días de haber iniciado una relación más profunda viviendo juntos, se empiezan a darnos cuenta de que algunas cosas de su pareja no les gustan, pero tal vez prefieran no decir nada para no causar problemas ni molestar a la pareja con “cosas sin importancia” En lugar de hablarlo, pensamos que “con el tiempo va a cambiar”. Incluso hay personas que están convencidas de que van a “educar” a su pareja.

Cosa más falsa: A nuestra pareja la educaron en su casa, con su familia y a nosotros, a cada uno, nos educaron también en nuestra familia, con valores, costumbres, tradiciones, y hasta estilos de hablar muy propios y que consideramos como “normales”. Si nuestra idea es aguantarle algunas cosas a la pareja porque después la vamos a convencer de cambiarlas, ¡olvídenlo! La gente no cambia: No cambiamos radicalmente, porque a la otra persona le resulta tan difícil renunciar a sus hábitos y valores como a uno mismo.

Además aquí hay una contradicción: Si dices que amas a una persona y la quieres cambiar, ¿cuál es la persona que amas realmente? ¿La que te imaginas que debería ser o la que tienes contigo?


Las parejas llegan a otra etapa en la que se dicen sus “verdades”, como si fuera una confesión empiezan a hablar de las cosas que no les gustan o que les molestan un poquito, desde los modales al comer, la manera de decir un chiste o de reir, hasta cosas más personales como las salidas con los amigos o la forma de ser de los parientes cercanos y lejanos. En esta etapa son muy comunes las promesas de “voy a cambiar” y las esperanzas de “es por su bien, después va a ver que yo tengo la razón”.

Así empieza una loca carrera amorosa, cada uno está convencido de que aporta lo mejor a la relación y cree que ambos ya llegaron a un acuerdo para eliminar de su convivencia todo lo que no les gusta. ¡Qué fácil! Las parejas que se casan con estas promesas de “voy a dejar de ser yo para darte gusto” vivirán con un sentimiento de haber sido traicionados, pues esta es una promesa muy difícil de cumplir.

"La perfección no se alcanza cuando no hay nada más que añadir, sino cuando no hay nada más que quitar"
(Antoine de Saint-Exupéry)

Obviamente sí hay un cambio: al aceptar vivir con tu pareja las prioridades cambian, el tiempo que se dedicaba a las amistades, a mamá, a papá y a los hermanos cambia, y comienza un proceso de adaptación para conjugar lo que ambos traen de sus familias de origen y encontrar sus propios valores y estilos de relación. Pero esto se logra justamente aceptándose mutuamente y no esforzándose para que tu pareja haga lo que le dices, como se lo dices y cuando se lo dices.


Si nos convencemos de que nuestra pareja no nos quiere como nosotros queremos, será muy difícil reconocer las muestras de amor, aprecio, interés y apoyo que nos quieran dar. Hacerse cargo de sus gastos; aceptar al grupo de amigos de la pareja, apoyar y animar los proyectos de la pareja, llevar buena relación con las familia, acompañar, cuidar… Todo esto son muestras de amor y entrega real, pero se opacan ante la injusticia de “no ha cambiado todo lo que me dijo que iba a cambiar”.

SI te enojas frecuentemente porque las cosas no se hacen como tú dices, tal vez sea tiempo de revisar si no estás cayendo en este estilo de relación con tu pareja, o con tus hijos, o tus papás o con quien sea: "Te amo pero solo si haces lo que yo digo, como yo digo y cuando yo digo". Tal vez lo que quieres ya está hecho, pero no vale si no se esperaron a que tú lo pidieras.

Acepta a tu pareja como es. Acéptate tú como eres. Ama lo que tienes a la mano, a la persona que te acompaña por la vida y si encuentras la misma actitud en tu pareja con el paso del tiempo descubrirás que no encontraste a la persona perfecta, sino que fue evolucionando hasta llegar a serlo, igual que tú.

Claro que esto solo aplica cuando la pareja funciona con sus dos personas comprometidas: Si uno de los dos lastima o humilla, será más importante conservar la integridad y la dignidad que esforzarse en amar a quien no te valora. 


Hasta luego.

martes, 18 de noviembre de 2014

Amar o aguantar

"Los hombres han inventado la vida en sociedad porque les es más fácil soportar a los demás que soportarse a sí mismos."
(Schopenhauer)


Hace unos días escribí acerca de la importancia de tener, además de amor, valor en nuestras relaciones. Y después se me vinieron a la memoria algunas parejas que no han renunciado a su relación durante años y años de estarse peleando, humillando, insultando, exhibiéndose mutuamente o, simplemente, ignorándose. Entonces pensé que es necesario hacer una aclaración obvia pero también útil (eso espero):

Una relación que dura mucho no es necesariamente una sana relación. Las personas que prefieren vivir sintiéndose mal en lugar de enfrentarse a la vida sin esa mala compañía, están viviendo una relación enfermiza.  Aunque ya lo había mencionado en alguna ocasión, vale la pena repetir esto: Aguantar a una persona no es amarla. Si amas a alguien no tienes que aguantar su presencia, sino disfrutarla y aprovecharla para que ambos aprendan y crezcan en una sana compañía.

"No se necesita mucho valor para aguantar. Se necesita mucho valor para soltarse y dejar ir."
(Anónimo)

Así que no nos engañemos: No digas que estás con una persona por valor ni porque eres valiente, cuando es todo lo contrario: Si vives inconforme por tener que aguantar a la gente con la vives, hay que reconocer que estás ahí porque no te animas a enfrentar su enojo, su decepción, sus rencores, sus reclamos o sus malos tratos. Estás ahí porque te da miedo enfrentar la vida a solas (en realidad cada uno enfrenta su propia vida siempre, pero es bonito tener la ilusión de que otra persona la enfrenta junto a uno, aunque sea limitándonos o menospreciándonos). 


En algunos casos es posible que en realidad haya amor en esa relación donde las personas se lastiman y se dañan la autoestima mutuamente. Pero sigue venciendo el miedo y solamente podrá haber amor y valor cuando se atrevan a enfrentar sus problemas. Si no pueden hacerlo solos hay que pedir ayuda profesional y para eso estamos los terapeutas familiares y de pareja, o el profesionista que te inspire más confianza. 

Lo importante es dejar de vivir aguantando y pensando que "un día van a ver...", porque mientras no llegue ese día, seguiremos viviendo con limitaciones, con miedo y con frustración, porque no es posible tener una vida emocional limitada sin que esto afecte al resto de nuestra existencia.

Por último, una breve reflexión: Si dos personas viven quejándose mutuamente sin terminar su relación, entre ellas existe una especie de sociedad en la que una está dispuesta a abusar y hacer el papel de "mala" y la otra está dispuesta a aceptar el abuso todo el tiempo que sea necesario.

Hasta luego.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Dos formas de amar

"El hombre tendría que entender que el amor no es una concesión para pedir, sino una dimensión para crear."
Prem Dayal


Esto no es una metáfora de la vida sino la más completa realidad: Nadie da lo que no tiene, y también nadie puede recibir lo que no conoce, por esa razón es indispensable que exista en el interior de cada uno de nosotros amor, entendimiento, seguridad, creatividad, confianza, respeto y todos esos sentimientos y actitudes hermosos que salen a la superficie cuando formamos parte de una relación que funciona... Obviamente, para llegar a vivir una relación plena con otra persona, primero es indispensable llevar una buena relación con uno mismo, aceptarse a sí mismos tal como somos.

Si no somos capaces de encontrar todos los adornos que hay en nuestro interior, pasaremos por la vida mendigando un poco de cariño, o de entendimiento, o de lástima, o lo que sea, y entonces cualquier cosa que nos den estará bien, lo importante es que nos hagan caso, aunque eso signifique vivir infelices por el resto de la vida, ya que le estamos dando a otra persona el poder de darnos la felicidad. 

"La experiencia del amor no es la de un pobre diablo en búsqueda de compañía, seguridad y sexo a buen mercado, sino la de quien es tan rico de amor, creatividad y de energía que quiere compartirla."
Prem Dayal

Y ése es el punto clave del amor:

Quien vive mendigando amor, espera que otra persona le dé la felicidad.

Quien se siente lleno de amor no pone su felicidad en manos de otra persona, ni se compromete a hacer feliz a alguien más, simplemente sabe que puede compartir todo su bienestar, su equipaje emocional, con otra persona que también vaya por la vida llena de amor. Si conoces el amor porque lo vives en tu interior, puedes compartirlo y encontrar en los demás un espejo que te permita apreciar, alimentar y hacer crecer tus propias cualidades y las de la otra persona, la que te comparte de sus adornos interiores, porque esa es la magia de compartir.

Cuando no ocurre esto, la persona se siente ajena al amor y cree que eso es un lujo que no merece. Quien no cree en el amor no lo puede ver, y lo confundirá fácilmente con cualquier cosa que le den, aunque sea algo destructivo. Por eso hay tantas relaciones donde una o ambas partes permiten burlas, infidelidades, humillaciones, malos tratos y otras vejaciones similares: La relación se basa en la creencia de que la persona que maltrata no puede ser tan mala, pues al menos "le hace caso a la otra", a la que toma el papel de víctima y, aunque siente que le hacen caso, no se siente satisfecha, por el contrario, internamente se siente vacía.


Sentirse vacíos interiormente no afecta únicamente a las relaciones sentimentales; también afecta las relaciones laborales, académicas, económicas, familiares y de todo tipo. Si vamos por la vida creyendo que nuestra felicidad depende de otros, es muy probable que hagamos malos negocios porque dejaremos que la otra parte ponga las reglas y las condiciones, que paguemos de más al comprar cualquier cosa porque no nos atreveremos a regatear, que dejemos ir a la persona que amamos porque no nos atrevemos a pelear por ella, o que terminemos convertidos en el mandadero del grupo o de la familia porque saben que lo que queremos es agradarle a todos, cueste lo que cueste. Me acordé de la canción de Alberto Cortéz que dice así:

"Miguitas de ternura yo necesito 
si les sobra un poquito 
dénmelo a mi"

Esta canción, o más bien este estribillo, es un llamado desesperado a ser tomado en cuenta de la manera que sea, pero si acepto sobras de cariño tal vez solamente me darán cualquier otro sentimiento similar o genérico intercambiable que no será cariño, mucho menos amor.

"¡Nadie puede amar a un pobre diablo!"
Prem Dayal


Estas son las dos formas básicas de amar: Creer que tengo mi interior lleno y listo para compartir, o creer que tengo mi interior vacío y necesito que alguien me dé algo para llenarlo. En el primer caso, el amor y la autoesima vienen de adentro de mi ser; en el segundo, dependo de otra persona para tener amor y para sentir que valgo. 

En los dos casos se trata de algo que creemos, esto significa que si no te gusta o no ha funcionado la manera como manejas tus relaciones, puedes cambiar tu creencia y adoptar una nueva forma de amar, una forma que empieza por entender que tienes el derecho y la obligación de amarte a ti mismo antes que a los demás, y esto no es egoísmo, sino la verdad que nos regresa al inicio de este texto.

"Amar es un lujo para quien ya tiene todo lo que necesita."
Prem Dayal


P.D. (Post Digo):

En esta ocasión todas las frases que me fusilé para adornar este texto son de un solo autor, un señor que se hace llamar Prem Dayal y que es italiano, también ha estado en la India y actualmente es mexicano. Además de ser una autoridad en psicoterapia y de haberse codeado con vacas sagradas, tiene la gran virtud de hablar de cosas profundas con un lenguaje muy sencillo y entendible, guapachoso y muy mexicano. Les recomiendo su gran éxito "¡Me vale madres! Mantras mexicanos pára la liberación del espíritu", el segundo libro no se los puedo recomendar porque todavía no lo leo, pero teniendo en cuenta que de ahí salieron tantas frases que me gustaron y me sirvieron para reflexionar acerca de ese tema tan delicado que es el amor, pienso que también debe ser un libro que vale la pena leer. Aquí la ruta a una pequeña biografía de Dayal: http://www.premdayal.mx/biografia-2/ 

Hasta luego.