jueves, 22 de enero de 2026

Evolución

 Todo pasa una y otra vez, el mundo gira y la espiral de la evolución repasa los logros conocidos muchas veces, no importa cuántas personas quieran poner orden en el caos infinito de nuestra naturaleza, cada tanto aparecen en posiciones dominantes algunos líderes con ideas muy simples: “el más fuerte siempre gana” y la historia se repite una y otra vez, pero incluso a esas repeticiones las eleva la espiral de la evolución, de modo que cada vez hay forma más drásticas y destructivas de ser más fuertes que los demás y de formas más espectaculares que asusten más y más.

Durante el siglo pasado descubrimos que es posible hacer una guerra mundial pero no somos conformistas y conseguimos dos, ahora vamos por la tercera como si se tratara de una gran película o de una nueva temporada con otros directores, otros productores y otros protagonistas, pero siempre los mismos patrocinadores y el mismo guion: ambición-abuso-guerra, ambición-abuso-guerra, ambición-abuso-guerra…

En el otro extremo de la espiral evolutiva, contemporáneos pero no coincidentes, están las personas que creen que el uso y abuso de la fuerza no es nuestra fortaleza, que ninguna ideología justifica atacar y destruir a un gobierno porque piensa distinto que los más fuertes y que la tierra que se pelean por adueñarse y administrar no es simplemente un pedazo de tierra sino el hogar y la patria donde hace su vida gente como tú o como yo. En realidad, no es tan sencillo como atacar a un gobierno así, abstracto y conceptual sino de dejar a muchas, muchísimas gentes lastimadas, esas que forman un pueblo y entre muchos pueblos forman una nación. Estas personas no brillan ni son espectaculares, pero creen en otras personas y tienen fe en el grandísimo cuerpo de muchas almas llamado humanidad.

La lógica simplista de los individuos ambiciosos dice que el más fuerte tiene más poder y siempre va a vencer, la lógica social del apoyo comunitario y la solidaridad dice que no necesariamente debe vencer la fuerza bruta, hay otras fuerzas que hemos desarrollado mientras evolucionamos. Para unos el amor, el arte, los principios y hasta el mismo saber son productos o herramientas que se pueden aprovechar para conseguir lo que quieren, para ser más fuertes. Para los otros, esos mismos conceptos son el motor que da sentido a la vida, desde que la humanidad existe se han enfrentado en varias ocasiones en alguna curva de la evolución, a veces de manera previsible y otras por sorpresa, y siempre vuelve a suceder.

Todo pasa una y otra vez, está volviendo a pasar ahora y yo estoy seguro de cuál lado me quedo. ¿Te has preguntado cuál es tu fuerza? ¿de cuál lado estarás? El próximo encuentro de los opuestos se va acercando.

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