miércoles, 21 de julio de 2021

Pulmones

 

Con sus paredes húmedas e inquietas

tratando de seguir el ritmo de la respiración

y el de los latidos del corazón

pequeños orificios tapizan todo su interior

abriendo y cerrando sin parar...

ya entra una bocanada de aire fresco

y todos los orificios se abren

para que pase el oxígeno y se llenen de vida

ya sale una exhalación de aire denso y pesado

y los orificios se vuelven a cerrar para

que el aire usado no regrese al interior:

todo el aire que entra debe salir,

si se queda dentro se echa a perder,

los pulmones siempre despiertos vigilan

que el aire circule en el sentido correcto

y a veces no es aire sino humo.

 

Vistos desde afuera los pulmones parecen

dos bolsas colgando del cuello

como al descuido,

no parece que estén trabajando.


domingo, 18 de julio de 2021

Cuento: La nueva Tierra, parte 6


Jade encontró sus alas.

La nueva Tierra. Parte 6

Cuando dos personas hablan acerca del amor, deben asegurarse de que las dos están hablando de lo mismo. Aún si esas dos personas se aman, el amor no es suficiente, también hace falta que ambas tengan valor y autoestima para que puedan construir juntas sus momentos de felicidad.

- Cuando tenía 13 o 14 años mi vida me parecía insoportable y mis amigas, con tan pocos años y con muy mal criterio como yo, me insistían mucho en que probara cristal, mariguana o cualquier otra droga “para que no me afectara lo que me estaba pasando”, decían...

Jade interrumpe su relato para jalar aire lentamente, yo la miro callado, inmóvil y pensando si eso fue un suspiro o un bostezo, o falta de oxígeno, o ganas de disfrazar un sentimiento triste que casi se le escapaba camuflajeado entre su tono de voz y una lagrima que alcanzó a asomar por el rabillo de su ojo. Después de esa pequeña pausa hace una mueca que me parece graciosa y continúa:

- … Llegué a tomar alcohol varias veces y hacía como que me gustaba, pero en realidad era solo el deseo de no sentir nada, el alcohol me daba asco desde que me pasaban el segundo vaso, pero seguía tomando con la esperanza de que llegaran esos sentimientos mágicos de bienestar y alivio que tanto anunciaban mis amigas. Pero nunca llegaron, así que nos acostumbramos a verme siempre deprimida, quejándome por todo y haciendo como que no me importaba nada. Entonces mis amigas pensaron que yo necesitaba algo “más fuerte” y fueron más lejos con sus consejos, y más y más lejos, hasta que un día me encontré con que me estaban animando a suicidarme. No me asusté y les seguí la plática riendo y bromeando con mi amiga la muerte, pero ese día me sentí muy sola, tan sola que ni siquiera me consolaba la idea de ir a visitar a mi amiga de la que bromeaba tanto, y no se me antojó vino, cerveza, cigarros ni nada de lo que me ofrecían. No sé qué clase de amigas te dicen esas cosas cuando estás mal, ahora que veo desde lejos ese momento, sigo sin entenderlo… tal vez cada una de nosotras estaba tan inconforme con su propia existencia, que queríamos saber si era posible terminar con tanto sufrimiento a través de una de nosotras, como si la ofreciéramos en sacrificio para que las sobrevivientes quedaran en paz, y yo resulté ser la elegida por mi tendencia a vivir quejándome y soñando en lugar de aprovechar mi realidad y vivir con lo que tenía a mi alcance. Lo único bueno de ese día es que me harté, me alejé de todos, me di el tiempo para pensar mejor las cosas, y tomé una importante decisión: “Si no me gusta mi vida la voy a cambiar por otra, pero no voy a acabar con ella”. Estuve pensando en esto varios días, hasta que llegué a la conclusión de que en realidad mis amigas tenían una visión muy corta. Y ya entrada en esta idea, también me pareció que mis padres no tenían la capacidad para entenderme y finalmente me fui de mi casa. De verdad pensaba que cambiar mi vida sería algo muy fácil. Y lo fue, pero el cambio no resultó como yo esperaba.

Está muriendo la tarde, el cielo se adorna con esos colores cálidos que poco a poco se obscurecen mientras la noche se abre paso hasta cubrir el último rayo del sol y el aire que transita libremente alrededor baja su temperatura lentamente; Jade y yo estamos en la azotea de la casa de mis tíos desde hace un buen rato, nos subimos a escuchar música mirando hacia la calle y de pronto a ella la atrapó la nostalgia, algo se rompió en su barrera protectora y se le empezaron a escapar los recuerdos. Jade conoce casi todo acerca de mí y es la primera vez que me cuenta acerca de su historia personal… de hecho, muy personal, eso me da gusto pero no me imaginaba que su adolescencia hubiera sido tan intensa. De cualquier manera entiendo que es un momento importante para ambos y la escucho atento, me pongo en su lugar y debe ser difícil hablar de estos hechos.

- Mis papás nunca entendieron por qué me fui y yo estaba convencida de tener la razón, pero después yo tampoco supe por qué me escapé de su lado. Tenía todas las comodidades que te brinda un hogar, incluyendo su cariño y sus cuidados… pero me fui con Nico y lo seguí de ciudad en ciudad, a veces de pueblo en pueblo y hasta entonces supe lo que es vivir mal de verdad, aunque todavía no lo quería creer: pensaba que todo lo que él hacía estaba bien. Yo no tenía problemas con mis papás pero siempre me quejaba y reclamaba que me hicieran más y más caso, creía que era infeliz. Con Nico conocí el miedo. El miedo me acompañaba todo el día y toda la noche y así fui perdiendo mi valor y mi valía… mi autoestima, pues. Ahora extrañaba muchísimo mi vida anterior y no me gustaba para nada ese presente… Me tomó años juntar el valor necesario para recordar que yo podía tomar de nuevo la decisión de cambiar esa vida que no me gustaba, por otra mejor, pero no me atrevía… ¡No me sentía capaz!

Yo continúo callado pero ahora tengo la boca abierta y no puedo disimular la sorpresa que me causan sus palabras. Nico es famoso, es un hombre exitoso y decidido, sabe colocarse en el momento justo al lado de las personas correctas y ha descubierto que este mundo no es de tierra, viento, fuego y agua sino de relaciones: las sabe cultivar tan bien que todas las personas lo miran… bueno, lo miramos con admiración, como un hombre bueno y preocupado por los demás y excelente para los negocios, gracias a su habilidad para convencer a cualquiera de lo que sea y a su carácter decidido y alegre, siempre relajado. Es muy popular porque parece que vive sin preocupaciones, se atreve a hacer cualquier cosa que le guste o que represente un reto para él porque “¿Para qué carajos me espero? ¡quién sabe si estaré vivo mañana!”, y la verdad es que esta filosofía de vivir al día, solo el presente sin preocuparse por lo que ya pasó ni por lo que está por venir es muy práctica y atractiva, por eso se ha llenado de admiradores y oportunistas que dicen ser sus amigos y de mujeres que quieren saber si de verdad es capaz de todo sin hacerlas esperar. Él se divierte.

La gente que prefiere esperar cuida mucho sus miedos y mira… bueno, miramos con envidia a él y a todos los que pueden vivir sin hacer caso de nadie más que de sí mismos. Nico sabe que es un hombre seguro y atractivo: si un hombre guapo y estable coquetea con una mujer es un seductor, pero si el que coquetea es feo y se le nota que no tiene dinero, es un acosador, así que él juega bien su rol de hombre seguro, siempre a su favor. El secreto de Nico es muy simple: es egoísta. No le interesa lo que pase con nadie más que con él mismo. Y bueno, Jade fue la pareja de este hombre de éxito y vivieron juntos durante varios años… ¡Qué sorpresa! Quiero portarme natural, como si nada de esto me afectara, pero sigo con la boca abierta ahí, frente a Jade.

Jade entró a la vida de Nico cuando era una adolescente y salió de ella siendo una adulta. El trato que recibió durante esa temporada fue humillante y vergonzoso, según lo que ella misma me dice:

- Al principio fue maravilloso, no podía creer que yo fuera tan afortunada, ¡vivía con el hombre que todas querían! Me llenaba de besos, siempre me decía piropos y palabras bonitas y me hacía sentir especial. Pero con el tiempo eso fue cambiando, no sé si conoció a alguien más, si dejé de ser el juguete nuevo o si simplemente ya no quería esforzarse más. Ahí tomé un camino equivocado: cuando me sacó de sus planes yo quise recuperar la vida que tuve al principio con él, quise resucitar un amor muerto en lugar de soltarlo antes de que se empezara a echar a perder. Al poco tiempo ya apestaba.

Los recuerdos de Jade deben ser muy dolorosos, porque hace una nueva pausa para jalar aire y dejar salir un leve suspiro, pero esta vez no hay lágrimas, sus ojos no pierden ese brillo que ilumina todo su rostro, y después de toser levemente para recomponer su voz, continúa contándome:

- Era una anulación completa de mi persona, ¡carajo! ¡me acuerdo y no me la creo! Es como si yo fuera su mascota y me estuviera entrenando para volverme loca: ¿Por qué nunca haces nada, no tienes iniciativa?” Y después: “¿Por qué hiciste tal cosa, no te he dicho que no hagas nada hasta que yo te diga que lo hagas?”. Al principio me llevaba con él cuando salía y criticaba a todas esas parejas que se les notaba que iban mal en su relación diciendo “nosotros nunca estaremos así”, incluso podía salir yo sola, pero cada 20 minutos sonaba mi teléfono con cualquier  pretexto, solamente para saber si yo no estaba “ocupada” con alguien, ¡imagínate cómo se ponía si yo no le contestaba alguna vez!  Después decidió salir solo y dejarme encerrada, cada fin de semana era lo mismo y entre semana, cuando estaba de buenas, me platicaba sus andanzas y me comparaba con sus amigas, obvio que siempre salía perdiendo yo en esas comparaciones. Así duramos años, le perdoné engaños con otras mujeres porque yo, estúpidamente, seguía pensando que él me amaba y que solo estaba jugando con ellas. Entonces me di cuenta de lo que no quería ver: él tenía otras parejas y me las restregaba en la cara todo el tiempo, y me seguía comparando… Incluso empezó a contarme sus confidencias sexuales, describiéndome “lo que le gusta hacer a todas las mujeres” y lo que él también hacía en la intimidad pero “solo si la chica es limpia, porque a veces salgo con unas que ni se bañan” y soltaba una carcajada. No me respetaba ni a mí, ni a ellas ni a nadie, no sentía amor ni siquiera por él mismo, solamente quería que todos lo admiráramos y lo tratáramos bien. ¿Y sabes qué me da más coraje? Yo lo hacía, aún conociendo su lado más cercano.

Yo escucho. Solamente escucho y no sé qué decir. Jade me parece tan frágil ahora que me da miedo romper su confianza con una palabra o una frase incorrecta.

- ¿Quieres hacer enojar a una persona controladora? Es muy fácil: desobedece sus indicaciones aunque sean muy tontas o ilógicas, actúa sin informarle lo que vas a hacer o peor aún: dile que haga algo, lo que sea. ¡Se prende rapidísimo cuando haces alguna de estas 3 cosas! Mientras más necesita sentirse poderoso y controlador, menos tolerancia y empatía tiene…

- ¿Qué hacías con él? –la interrumpo groseramente y la miro, incrédulo, ella me habla de una Jade desconocida, sumisa y capaz de aguantar cualquier desprecio o humillación sin quejarse-. ¿Por qué no te fuiste?

- No te rías de mí, pero yo creía que no me podía ir porque le hacía falta… creía que le estaba ayudando a volar, cada vez que me trataba bien yo pensaba que Nico ya sentía algo por mí, que me valoraba o que al menos estaba agradecido conmigo, pero él ya me había dado un lugar muy pequeño y ajustado en su vida, y ante sus ojos ese pequeño rincón era lo que yo merecía, ¿y sabes qué? Tenía razón: si yo estaba ahí recibiendo las migajas que le sobraban de su amor, es porque eso creía merecer, me convertí en una limosnera de cariño ¡y no quería que Nico se sintiera mal!

Jade hace otra pausa y esta vez respira muy profundo, creo que va a llorar pero sus ojos se iluminan de nuevo y sonríe con confianza, como solo ella sabe hacerlo. Su mirada se pierde en el infinito cada vez más oscurecido de la noche sin estrellas y su rostro me parece brillante, como una mona lisa de sonrisa enigmática, quita como una estatua. Casi sin pensarlo le suelto una idea que me llegó al escuchar su última frase… en realidad no es una idea, solo mi forma de asimilar lo que ella expresó:

- Si vives mendigando amor, te acostumbras a recibir solo las sobras del cariño de la gente que amas.

Ella está en una especie de trance, continúa con la mirada perdida allá lejos, sabrá Dios en qué punto y en qué distante momento. Voltea su rostro lentamente y me mira por un instante interminable como si yo no estuviera ahí, poco a poco se esboza con más claridad su sonrisa pero solo en los labios, sus ojos permanecen serios, casi tristes. Casi me arrepiento por lo que dije… a pesar de eso, creo entrever en su silencio un mensaje de asentimiento y continúa:

- Él tenía sus propias alas y yo había dejado de usar las mías pensando que con eso le ayudaba a ser mejor... ¡qué loca! Fue difícil soltarlo de mi interior, porque afuera ya no estaba aunque yo no lo creía ¡con eso de que estábamos tan cerca, pensé que seguía conmigo! También fue duro recordar cómo funcionan mis alas, después de tanto tiempo sin usarlas pensé que ya no servían, pero cuando empecé a aletear me gustó la sensación de libertad. Ten presente esto, Jacobo: si en una pareja ambos conocen la fuerza de sus alas pero uno quiere volar sin compañía, aléjate y deja que vuele para que no se estorben entre los dos; si no, uno o ambos van a salir lastimados con sus aleteos… ¿Me entiendes, verdad?

- No sé si te entiendo, en una pareja verdadera los dos pueden usar sus alas y volar juntos o por separado, pues hay confianza… me parece que aprendiste mucho viviendo con él. Pero no te imagino aguantando tanta humillación. Si te trataba bien solamente cuando lo complacías, él no te amaba, sólo te usaba.

- ¡Ja, ja, ja! ¡Nico no me trataba bien ni siquiera cuando yo lo complacía! ¡Y él no me enseñó nada, pero yo aprendí mucho con él!, sobre todo muchas cosas que no debo hacer, como aceptar que me ignoren, me rechacen o me pongan cara de asco cuando quiero dar amor.

Jade volteó conmigo y comenzó a hacer diferentes muecas y gestos de asco y rechazo, tan exageradas que le ganó la risa y yo también me puse a hacer lo mismo, me faltaba la gracia de Jade y mis muecas eran más bien grotescas, pero ella las encontraba muy divertidas.

- Oye Jacobo, hoy solo yo he hablado… ¿Te aburre escucharme hablando tanto de mi vida pasada, de mi ex?

- No. Para nada. La verdad estoy sorprendido de que me cuentes estas cosas tan impactantes y sigas así de entera… incluso te ves tranquila… ¿No le guardas rencor? Me parece que has vivido muchas cosas para ser tan joven…

Jade sigue haciendo gestos y muecas burlonas un rato más, después sonríe.

- Bueno, ya es hora de que sepas la verdad: tengo 120 años pero mi cuerpo nunca va a envejecer –interrumpe su discurso porque le gana una carcajada y cuando logra recuperar un poco de calma, dice:

- No sé si he vivido poco o mucho, pero lo que he vivido, lo he vivido al 100%. ¿Tú tienes una ex, Jacobo?

- Uf, no… A veces creo que me divorcié de mí mismo, que aquel chavito que yo fui es de otra vida y ese otro yo ahora es mi ex.

- Pues has las paces con él, cierra ese ciclo para que viajes ligero por la vida.

- Creo que ya está cerrado. Yo recuerdo al Jacobo chico que fui con gusto y un poquito de nostalgia, y también aprendí mucho con él.

- Así es mejor, ¿sabes?, a pesar de todo lo que ocurrió no vivo pensando en que Nico es malo y que solo me quiere hacer daño, no dedico mi tiempo a pensar en mi ex. En su momento y por mis propias razones yo escogí vivir con él, yo decidí estar a su lado todo ese tiempo aunque no me gustara cómo me trataba, yo quise aguantar todo eso y también, en otro momento, decidí que ya era hora de cambiar de vida para estar mejor, así aprendí que puedo hacer todo lo que quiera si estoy dispuesta a asumir las consecuencias por mis actos. Yo asumí las mías, mis consecuencias por haber sido una chiquilla rebelde y exigente me llevaron a una serie de experiencias con Nico en las que yo acepté anularme como persona y cuando lo entendí, decidí hacer otra cosa con mi vida, algo diferente. Y aquí estoy.

- Asumiendo otras consecuencias, claro.

- Sí, porque ahora decido hacer otras cosas. De eso se trata esto de vivir ¿no? Los “ex” pueden tener muy mala fama, pero todas las personas que criticamos a nuestro ex, ¡también somos “ex”! Por eso mejor me ocupo en pensar y hacer otras cosas.

Me gusta su razonamiento, su confianza. Me gusta que las consecuencias de nuestros actos nos hayan hecho coincidir hasta estar juntos aquí y ahora, se lo digo y me regala el abrazo más amoroso que he sentido desde hace muchos, muchos años. Siento su presencia mucho más cercana que su cuerpo, una extraña mezcla de fragilidad y firmeza… este anochecer ha sido muy productivo.

- Te amo, Jade.

- Cállate.

Me callo y reprimo el deseo de darle un beso. El abrazo sigue y habla por sí solo.

Ver parte 7


jueves, 15 de julio de 2021

Piernas

 

Par de tallos arrancados de la tierra y a veces bien plantados en ella, capaces de ir muy lejos con grandes zancadas o de soportar todo el día tu peso detenidas en un mismo lugar. Estas columnas torneadas y firmes nunca se distraen porque están lejos de la cabeza y sus pensamientos, y cerca de la sensualidad y el movimiento.
 
Ya van, ya vienen, con pasos inconfundibles a veces cortos, a veces largos, a veces casi arrastrando los pies y otras dando saltos, las dos extremidades, fuerzas mecánicas que se doblan, se estiran o se encogen para caminar, patear, alejarse o acercarse, siempre sosteniendo tu mundo. 

Las piernas son la libertad de andar con autonomía e independencia siempre que te atreves a seguir tus propios pasos. Sinónimo de fortaleza y soporte. Si un día fallan o llegan a faltar aun puedes seguir tu camino y aprender nuevas formas de ser libre.

domingo, 11 de julio de 2021

Piel

 
Un abrigo sensible es la fina capa protectora que envuelve todos los espacios visibles de tu ser, ahí donde se dibuja el mapa de tu cuerpo y el relieve de tus edades.
 
La piel tiene, entre otros, un importante don: el sentido del tacto en nuestro mayor órgano físico, con el poder de hacer sentir las caricias de otras pieles, el clima y la textura del viento, el agua y el sol.
 
La piel, frontera inevitable donde termina el yo: más allá todo es ajeno, misterioso, deseable. La piel marca el afuera y el adentro para saber lo que es tu ser y lo que deja de serlo, a través de ella haces contacto con el mundo, conoces el color y forma de tu cuerpo y guardas en tu memoria las mejores sensaciones para querer revivirlas y también las peores, para que recuerdes cuidarte.


jueves, 8 de julio de 2021

Pecho

 


Caja de los tesoros, orgullo para lucir, centro de la vida y del valor, del sentimiento y la unidad. Respira, respirar, ¿para qué? Para que la vida siga latiendo en tu interior.
 
Respira.
 
El pecho es la unidad con los demás y el guardián de los afectos, ahí se guardan los pulmones que conectan mediante el oxígeno a toda la humanidad y a la vida entera.
 
Respira.
 
En el pecho habita el corazón, motor y fuente de tu vida que desde su cómodo lugar hace llegar sangre vital a todos los rincones del ser, sin importar lo confinados que estén.
 
Respira.
 
Si eres mujer, tu pecho además es fuente de vida y alimento cuando llega otro ser de tu propia sangre. El pecho conecta con hilos invisibles al amor, con toda su risa y su dolor.
 
Respira.
 
El pecho es una resistente caja que se porta al frente con orgullo, fuerza y flexibilidad para mantener su valioso contenido visceral con toda su húmeda vitalidad.

lunes, 14 de junio de 2021

Ombligo

 

Puente roto en mitad de tu cuerpo

por el que entró en otro tiempo tu vida y tu alimento

pero hoy es inservible, vacío y olvidado en tu centro

gracias a que tuviste la suerte

de cruzar el puente en tu mejor momento.

Esa inevitable cicatriz en tu punto medio exacto

sirve para recordar que venciste a la muerte

y cuando quieras puedes renacerte...


viernes, 11 de junio de 2021

Ojos

 


Desde lo alto, expectantes, dos vigías redondos atisban a lo lejos y a lo cerca mirando para ubicarte, mostrándote el mundo, aunque hay veces que no lo quieres ver.

 

Dos esferas gelatinosas que rebotan de izquierda a derecha y de arriba a abajo, dos esferas encerradas, unas veces confiadas e inocentes descubriendo día a día colores y formas, otras veces escondidas tras nubes de expectativas e ilusiones que dificultan su labor de llevar luz al mundo interior.

 

Tus ojos se pueden reconocer en la ventana de otros ojos cuando se miran en ese espejo, y ven mucho mejor cuando se bajan las cortinas a la hora de dormir, porque ven hacia adentro sin entregar reporte de espionaje al cerebro y entonces él tiene que inventar sus propias visiones, tus sueños.

 

Los ojos son los dueños de tu vista y tu forma de ver la vida, culpables de tus miradas y sus desvíos, cuando miran también dejan ver sus colores y sus brillos, tu luz y tu claridad.


lunes, 7 de junio de 2021

Cuento: la nueva Tierra, parte 5

 Ver Parte 1

Ver parte 2

Ver parte 3

Ver parte 4


El odio se quedó con la sierra...

La nueva Tierra, parte 5



Mis tíos perdieron a su hija Eva cuando tenía 11 años. Ella y yo teníamos la misma edad y una tarde que la mandaron a la tienda por los refrescos la alcanzó una bala en el pecho. Así de rápido se apagó. Dicen que unas cuadras más abajo, por la misma calle, discutían 3 vecinos del mismo pueblo que habían pasado mucho tiempo tomando y alegaban entre ellos cosas sin sentido, perdidos en pleitos de borrachos, de repente uno de ellos sacó su pistola y disparó no sé a quién ni cómo, pero la bala cayó en el pecho de mi prima Eva y dejó a mis tíos sumidos en una profunda desolación. Ellos se fueron a Guadalajara porque en el pueblo la soledad los seguía a todos lados, todo les recordaba a Eva y a toda la vida que ya no pudo ser y por eso se instalaron en la ciudad, pero hasta allá los buscó y los encontró la soledad. Tal vez por eso me recibieron tan bien cuando llegué a pedir refugio temporal en su casa: yo me había quedado sin papás, mi mamá se fue al cielo a descansar y mi papá seguía preso, pagando sus culpas entre los infiernos del alcohol y del olvido. Para esas fechas mis tíos ya habían adoptado a su soledad y le habían acomodado su tiempo y su espacio en casa, pero la disfrazaban dedicándose a su tienda y a nada más, también conocían y le hablaban a los vecinos, porque ellos venían a la tienda a hacer sus compras y tal vez así hubieran seguido, pero al tenerme en su casa y entender que yo también era una especie de carbón apagado como ellos, se atrevieron a cambiar, vine a quitarle una parte de su espacio a la soledad. Ellos nunca habían salido a ninguna parte, se la pasaban atrincherados en esa tienda que era como su refugio, el primer viaje de su vida lo hicieron cuando dejaron el pueblo para mudarse a Guadalajara y después habían ido a veces al pueblo cargados de juguetes, sonrisas y dulces para sus sobrinos. Pero los sobrinos crecen y dejan de recibir con el mismo gusto los dulces y juguetes. Y al crecer también dejaron de parecerse a mi prima Eva, su hija ausente, que tuvo la gracias de jamás crecer ni envejecer.

Total que mis tíos y yo nos entendimos y nos apoyamos. Cuando salí de la secundaria yo ya estaba bastante grandecito, creo que fui el mayor de mi generación y mis tíos me festejaron en grande, yo me sentía como si hubiera salido de la universidad porque ya andaba rozando los 18 años y porque mis papás no acostumbraban hacer tanto alboroto por una cosa como esa: si ibas a la escuela era para estudiar, así que si la terminabas con buenas calificaciones significaba que hiciste lo que tenías que hacer y no había motivo para celebrar. Punto. Tal vez mis tíos pensaban igual, pero les di el pretexto ideal para salir de casa y de la ciudad y nos fuimos a la playa en un autobús muy elegante, con televisión y aire acondicionado. Yo disfruté todo: el autobús, el camino, el hotel, la comida, ¡las chicas en traje de baño! Me gustó la compañía de mis tíos que llegaban a sentirse raros por no estar haciendo nada, pero se adaptaron y estuvieron muy contentos en esos días de descanso, tiempo libre y comida, mucha comida.

Ya de regreso también iba emocionado, recuerdo que miraba por la ventana del autobús los distintos paisajes y los pueblos, varios pueblos que se asomaban de repente entre las montañas y los valles. Algunos muy pequeños, solamente eran caseríos miserables y en ellos vivían unas cuantas gentes, pero otros eran pueblos muy grandes, pegados a la carretera y se veían llenos de vida con mucha gente en sus calles flanqueadas por casas blancas con detalles coloridos, muchas plantas y casi siempre varios niños jugando y correteando, me recordaban a mi propio pueblo. Era un gusto ver tantos lugares y grabarlos en mi colección de momentos, me llamaba la atención que hasta en los caseríos más pobres asomaban sobre los techos unas antenas muy grandes anunciando que “en esta casa se ve televisión”. Es muy importante estar informados, creo. Como sea, ése fue el primer viaje que hice fuera de la ciudad y lo tengo muy presente, como si hubiera sido ayer. Después volvimos a salir otras veces y en todas me encantó acompañar a ese par de personas mayores y respetables, dos viejitos sencillos disfrutando juntos los paisajes y las gentes de otros lugares, mientras yo hacía lo mismo por mi cuenta, lanzando mi mirada hacia afuera de mi ventana en el autobús, a veces cerca y a veces lejos, como si fuera un pescador de paisajes.

Ahora recuerdo esos días mientras viajo de nuevo en un autobús rentado con mis amigos y Jade, que ha encajado perfectamente en mi clan. Esta vez salimos simplemente por pasear. Ya no hay tantas corridas de autobuses como antes de la epidemia, así que fue más fácil y económico rentar todo un autobús para nosotros. Primero queríamos ir a Guanajuato sin su festival Cervantino, pero resulta que con esta pandemia también se redujo la recepción de visitantes y por cuestiones de tiempo y presupuesto mejor vamos a Tapalpa, a conocer y pasar el día.

- Eh, Jacobo, ¿ya hiciste tu blog?

- Ya Zac, acuérdate que te pasé la ruta, te apuesto que ni lo has leído.

- La neta no, pero luego lo leo, ya lo anoté en mis pendientes.

- Ni lo vas a leer, pero no hay problema, ahí estoy escribiendo y el día que quieras puedes revisar mis textos. Y los comentarios de la gente, porque tenías razón: ¡hasta hay gente que comenta lo que pongo ahí!

- ¿Sabes qué? Te voy a dar un consejo sin que te agüites. Olvídate del blog, ahorita la onda es Facebook y el Instagram.

- ¿Facebook? Apenas entendí cómo funciona el blog… con eso está bien, ¿no?

- ¡Ja! Es que no has entrado a las redes, ahora sí olvídate de estar esperando que te responsan o te comenten, con esto te vas a comunicar de volada con quien quieras (siempre y cuando tenga su cuenta en Facebook), los blogs son como ir a clases: expones tu tema y alguien que lo lea puede hacer un comentario, ponerle ahí que le gusta o nada más irse y tú no sabes qué le pareció lo que leyó. En el “Face” puede estar mucha gente conectada al mismo tiempo, pueden comentar en tiempo real o después, puedes poner fotos, presentaciones, videos y lo que quieras, y los demás también. ¡Para qué tener un blog si puedes estar con todos los que quieras en un mismo lugar!

- Sale pues, Zac. Tú me dices cuándo me puedes ayudar a hacerla.

- ¡Callen a esos nerd!

- ¡Sí, ya cállate Zac!

- ¡Cuenta un chiste!

La plática se vuelve cada vez más irrelevante y divertida, hasta que llegamos a Tapalpa y comenzamos a meternos al pueblo para recorrer sus calles primero y su sierra después, sin faltar la cascada y por supuesto las piedrotas, lugar de visita obligatoria con cierto misterio y encanto. En las piedrotas nos quedamos un buen rato tomando el sol y enseguida buscamos la sombra. El terreno parece un campo donde los gigantes hubieran jugado canicas y al final las dejaron abandonadas. Alrededor, lejos, hay una barrera verde formada por muchísimos cerros y montañas. Una vez intentamos llegar hasta la cima de la más alta, pero por nuestra inexperiencia y presunción perdimos todo el día antes de llegar hasta la cuarta parte de su elevación, donde nos detuvimos un instante para descansar sintiéndonos en la cima del mundo, aunque poco después descubrimos que a pocos metros de nosotros detrás de unos árboles, estaba una señora pastoreando sus vacas. Nunca volvimos a intentar escalarla. Yo todavía tengo clavada la espinita de subir, me llama mucho la atención la idea de caminar entre los árboles, pastizales, cañadas y paisajes montañosos mientras asciendo por las laderas y trato de contagiar a Jade la tentación de ir a esa aventura, pero los demás dicen que no lo intentemos, que esos tiempos ya pasaron. No es solo en la ciudad o en los pueblos, acá en la sierra y los cerros también hay historias de terror.

- A un amigo que trabaja en el INEGI lo mandan a recorrer los cerros no sé para qué, creo que hace mediciones para ayudar a crear los mapas o algo así, el punto es que según lo que me platica, en varias ocasiones lo han detenido los lugareños y le explican que no puede pasar porque esa zona está ocupada. Él les tiene que explicar lo que va a hacer y convencerlos de que su trabajo no tiene nada que ver con la policía o el ejército, cuando los convence de que al final hasta les va a servir el trabajo que él hace, lo llevan con el jefe, que siempre está armado, y todavía lo asusta un buen rato antes de decirle que “puede pasar, pero lo van a escoltar mis hombres para ver todo lo que hace, y usted no le va a decir a nadie lo que va a ver aquí. Ya sabemos quién es y dónde vive”.

- ¿Y qué hay allá arriba?

- ¡Pues qué ha de ser! Puro sembradío de mariguana, ¿no?

- No, pues quién sabe si será mariguana o qué, él nada más dice que hay muchísima gente trabajando, unos sembrando y cuidando los cultivos, otros cuidando las bodegas y otros haciendo otros trabajos. Dice que tienen laboratorios, talleres, caminos muy bien hechos y que todos trabajan: hombres, mujeres y niños. También dice que los jefes hablan raro, como que no son de aquí.

- Han de ser colombianos, allá están los más grandes cárteles de la droga. Ahora se han de estar instalando acá para ampliar sus negocios.

- Pues quién sabe. A mi amigo sí lo asustaron y eso es todo lo que me dice. Yo no sé en qué lugares se ha topado con esas gentes, dónde están sembrando y procesando droga ni nada de nada. Pero él me dice “no vayas a ir a las montañas” y yo le hago caso. Y por algo les digo lo mismo a ustedes.

- ¡Qué mala onda! Es como si esos narcos hubieran comprado los cerros, ya son de ellos.

- Es peor, ellos no compran nada, llegan y se adueñan de las cosas así nada más. Nadie los castiga ni se mete con ellos.

- Pues dicen que hasta los mismos policías les ayudan.

Las historias de corrupción irrumpen en la plática con muchísimos ejemplos de políticos, policías, sacerdotes, empresarios y narcos, muchos narcos. Dicen que en cada colonia hay por lo menos un vendedor de drogas. Dicen que el presidente está asociado con el principal narco del país. Dicen que ya no puedes ir al campo sin permiso. Dicen que no puedes hacerte rico si no eres corrupto. Dicen que importa más lo que tienes que lo que eres. Dicen que ya no debes confiar en tu vecino de al lado, cuídate de todos. No sé qué de todo esto será verdad, lo único que me parece real ahorita es que todo aquel que no reconozca las señales de que su tierra ya no le da la oportunidad de vivir dignamente y no se atreva a dejarla para buscar un mejor estilo de vida, puede terminar atrapado en esa ilusión de éxito que es el delito, el dinero fácil. La pobreza obliga a algunos a huir y a otros los hace delinquir, para estos últimos hay toda una legión de reclutadores listos a ofrecerles una paga tentadora, con eso compran su dignidad y su decencia. Quienes deciden ganar dinero de esta forma rápidamente se justifican diciendo que “no había de otra, pero yo no soy malo, nada más voy a hacer esto por un rato”. 

Ahora entiendo. Yo solamente estaba interesado en todo lo que pasa con los migrantes porque eso son mis hermanos, me preocupa la gente que sacrifica su patrimonio y su pertenencia a un lugar para ir en busca de un mejor trabajo, de estabilidad y un futuro para sus hijos. Pero la gente que vive con precariedad y no se puede ir también sufre, se convierten en extraños dentro de su propia casa y son capaces de dañar a su hermano, a su vecino, a sus amigos, porque al no tener nada material terminan vendiendo su propio respeto, su ética y su dignidad. ¿La pobreza justifica el crimen? Yo creo que no. Habría que preguntar esto a las víctimas y a sus familias. Me acuerdo de los que me quitaron la casa de mi papá y me da mucho coraje pensar que son personas así, que respetaban a sus semejantes pero decidieron cambiar sus valores por dinero.

Mientras pienso en todo esto, mis amigos siguen discutiendo sin ponerse de acuerdo en la importante cuestión de si en verdad hay tanto narco y tanta corrupción o no. Jade se sentó en el pasto a la sombra de una roca y me invita a acercarme, me siento a su lado y me ofrece una cerveza fría que ya tenía lista junto a la suya.

- ¿Será necesario que aparezcan las pandillas de malvivientes como los que desaparecieron a mi papá y se quedaron con mi casa para que mis amigos crean estas historias?

- Espero que no, porque de seguro debe haber muchos por aquí en los alrededores. Además, es mejor si no viven esas situaciones tan dolorosas y siguen pensando que todo eso sucede muy lejos, ¡se ven tan tiernos! –y otra vez Jade sonríe iluminando mi día.

Pero la realidad se acerca cada vez más. En poco tiempo nos enteramos que todos tenemos por lo menos un conocido al que le ha ocurrido algo: un levantón, una extorsión, un secuestro, un robo, una adicción… Los humanos nos separamos en 2 especies distintas y una es depredadora de la otra, los criminales descubrieron que es más fácil pagarle a la justicia que pelar contra ella, y los ciudadanos descubrimos que debemos estar unidos, aunque es difícil porque desconfiamos unos de otros, desconfiamos de esa enfermedad tan contagiosa y sobre todo desconfiamos de las autoridades que deberían protegernos.

Recorremos el camino de regreso con una sensación muy diferente al entusiasmo que llevábamos de ida, hay una pesadez disfrazada de cansancio y los paisajes en las ventanas del autobús, aunque iguales, ahora no despiertan fantasías positivas, sino todo lo contrario. Afortunadamente siempre preferimos los mitos a la verdad, y antes de entrar a la ciudad ya vamos cantando, contando chistes, riéndonos de nosotros mismos y terminando las bebidas que sobrevivieron al paseo. Que la realidad se tarde en llegar.

Esa noche no puedo dormir. Me siento en mi cama, me levanto a tomar agua, camino por la casa y cuando finalmente me vence el cansancio y me duermo, tengo una pesadilla muy rara:

Jade y yo subimos a una montaña muy alta, creo que es la más alta de todas y cuando estamos en la cima observamos el camino por donde escalamos: es verde y lleno de vegetación y vida, con suaves laderas que nos gustaron mucho mientras ascendíamos, pero del otro lado descubrimos una cañada desértica, con bajadas pronunciadas en las que solamente hay tierra, rocas y polvo, demasiado inclinadas y por lo mismo es muy difícil y riesgoso bajar por ahí; sin embargo nos sentamos en la orilla de ese barranco mirando hacia abajo, lanzamos piedras solo para ver cómo rebotan entre las arrugas que forman la montaña, tomando cada vez más velocidad hasta que sus rebotes son muy grandes y llegan como bólidos a la pradera que está al fondo de la cañada. Sorpresivamente Jade se levanta y me dice “lo voy a intentar”, camina por la orilla buscando el punto menos peligroso y cuando cree haberlo encontrado, se descuelga hacia le barranca apoyándose en cada pequeña piedra que pueda sostener su peso. 

No creí que se atreviera a hacerlo, pero cuando la veo me asusto y la sigo hasta colocarme a su lado y le pido volver a la cima, todavía me animo a bromearla diciéndole que “por el otro lado es mejor, aunque nos tardemos más en bajar”. Ella me ve, sonríe como si me estuviera retando y continúa su descenso con esa gracia y agilidad que yo trato de imitar pero siempre termina siendo una mala copia. Me cuesta trabajo seguirle el paso por lo inclinado del terreno, es casi vertical, pero voy a la par de Jade. De pronto ella pierde piso y resbala un pequeño tramo por ese barranco hasta quedar colgando de unas raíces secas que alcanzó a atrapar con sus manos, pero no tiene donde apoyar sus pies. Al verla me asusto más aún y sin medir el peligro me lanzo junto a ella, la tomo y aprovechando el impulso doy un gran salto, los dos salimos volando hacia la derecha, caemos sobre una roca de buen tamaño y todavía alcanzo a tomar un nuevo impulso para saltar más allá, pero esta vez choco de costado con una roca más grande y ahí suelto a Jade. 

Es un buen lugar, atrás de esta roca se ven plantas y árboles, ahí termina la barranca, pero yo no puedo sostenerme y caigo hacia el lado del despeñadero, me golpeo contra algunas piedras y trago polvo cada vez que abro la boca, hasta que puedo detenerme. Entonces volteo hacia arriba para ver la roca donde quedó Jade, pero ella no está ahí. ¡No pudo alejarse tan rápido! ¿Cómo desapareció? No puedo pensar mucho en eso, la tierra sobre la que me estoy apoyando está tan seca que es puro polvo resbaladizo y me cuesta mucho trabajo sostenerme. Miro hacia abajo y la profundidad me hipnotiza, las formas rugosas de la barranca me invitan a dejarme ir hacia abajo y el cansancio me convence de aceptar la invitación, vuelvo a mirar la roca donde debería estar Jade, vuelvo a mirar hacia abajo, escojo un punto entre las rocas del fondo y me suelto sintiendo aceleradísimos los latidos de mi corazón. Entonces despierto y el insomnio me envuelve de nuevo con más fuerza que antes.

¿Qué significará mi sueño?


sábado, 5 de junio de 2021

Nervios

 

Los nervios llevan cables urgentes

de último momento a cada rincón

del cuerpo y a cada instante

en un flujo que no puede parar,

lo que se detiene por momentos

es la decisión que su dueño

o dueña debe tomar

cuando manda una nueva señal,

porque a veces no sabe

distinguir entre lo que quiere

y lo que necesita, mientras

se acumulan los mensajes

de los nervios con informes

para el cerebro y

órdenes para el cuerpo,

indicando la mejor

acción a seguir

ese flujo es incesante

y no depende de la voluntad

por fortuna. 


jueves, 3 de junio de 2021

Mocos

 

Chicle viscoso pegado a las paredes

interiores del cuerpo, su residencia

más famosa es la nariz,

a veces se asoma desde ahí

al exterior y cuelga con gracia

sobre la boca de su dueño.

Los mocos atrapan las impurezas

que el aire, el agua o cualquier otro

contacto hacen entrar al cuerpo,

para evitar que nazca una enfermedad

grave en tu interior.

 

A toda hora, ahorita mismo

hay mocos suavizando la textura

de algún canal o túnel corporal,

vigilando que no pasen bacterias

y otros cuerpos ajenos, y avisando

a su dueño cuando hay un problema

que se debe atender.


lunes, 31 de mayo de 2021

Manos

 

Manos. Herramientas de precisión

altamente calificadas para hacer

cualquier cosa imaginable o no

con el apoyo de sus cinco extensiones

flexibles, sensibles y capaces

de sentir y hacer sentir

incontables placeres y dolores

y dejar huellas más duraderas

que las de los pies.

 

Manos, máxima belleza evolutiva

al final de cada brazo y

al principio de cada obra

igual pueden acariciar y crear

detalles encantadores

que golpear, destruir y deshacer

hasta las cosas más nobles.

 

Se abren para saludar

se cierran para amenazar

se lanzan para golpear

se acercan para acariciar

y con movimientos infinitos

de los dedos, la palma y el dorso

juegan, tocan, crean, construyen y

dicen cosas que la boca

no podría siquiera imaginar.


domingo, 30 de mayo de 2021

Lágrimas

 

Líquido purificador que surge

con las emociones intensas

o la excesiva sensibilidad

arrastrando hacia los ojos

pequeñas basuras y grandes

tristezas, dolores o alegrías

que tal vez no queríamos ver.

 

Cuando dejamos de expresar

lo que sentimos,

las lágrimas bañan el interior

y la piel para limpiar

las impurezas acumuladas,

para regar y mantener

húmedo el corazón:

si se seca, la vida pierde

su interés y su emoción.