lunes, 5 de marzo de 2012

Acerca del Feng Shui

"En mi opinión no podemos esperar que el Feng Shui cambie nuestra vida de un día para otro. Lo trascendental, si usted lo cree, lo logra."
Joseph Yu

En los 90's circulaba en México la revista "Uno mismo", era un gusto leerla porque trataba con toda seriedad y profundidad temas relacionados con la psicología en sus distintas vertientes, así como la psiquiatría, la salud integral, las relaciones humanas y todo lo que tuviera que ver con las técnicas para encontrar, desarrollar y compartir bienestar. A la fecha no he encontrado otra revista que aborde estos temas con el mismo interés y con tanta claridad, ya dejó de circular en nuestro país y desconozco si se sigue editando en Sudamérica (me parece que la revista se hacía en una editorial de Argentina), así que si encuentran un ejemplar de "Uno mismo" en cualquier tienda de libros y revistas de segunda mano, no duden en comprarlo.

Esculcando en Internet me encontré un artículo publicado en 2002 en esa revista, aborda el tema del Feng Shui con la claridad y objetividad acostumbradas, y además incluye una entrevista breve y sustanciosa con uno de los pocos maestros respetables en esa materia: Joseph Yu. Reproduzco aquí ese rápido momento de charla con el maestro Yu, pues me parece que las preguntas que le hizo "Uno mismo" cubren las dudas más comunes acerca del Feng Shui y el maestro responde con la sabiduría de su experiencia:


¿Maestro Yu, cómo fue su acercamiento al mundo del Feng Shui?
Mi acercamiento fue a través de la lógica para interpretar las antiguas enseñanzas. Esto es poder hacer las antiguas sabidurías aplicables al mundo moderno. Yo me enfoco en el "por qué" en lugar de simplemente el "cómo."


¿Por qué cree usted que el Feng Shui ha tenido tanto éxito en occidente? El Feng Shui ha tenido éxito porque realmente puede ayudar a las personas.

¿El Feng Shui puede atraer la riqueza?
El Feng Shui puede crear un ambiente armonioso que mejore la salud, la claridad mental y la percepción. De esta manera, la persona tiene la energía y la sabiduría para lograr muchas cosas, incluso lograr una mayor prosperidad. Un buen Feng Shui no le trae la riqueza si usted no va por ella, pero puede darle el impulso necesario para buscar fama y fortuna.


¿Qué recomendaría usted a las personas para aumentar su éxito profesional? Si las Estrellas responsables de la sabiduría y la determinación están bien aprovechadas, habrá éxito en los estudios para los estudiantes y éxito en la profesión para los adultos. El Norte (el Palacio de Agua en el Ba Gua) contribuye a la sabiduría, pero hay muchas otras consideraciones. La sinceridad y las habilidades personales también generan éxito.

¿Muchas personas están usando "objetos" Feng Shui. ¿Pueden estos objetos armonizar una casa por sí solos?
Los verdaderos maestros de Feng Shui no usan "objetos de Feng Shui", la mayoría de éstos son productos comerciales que tienen un efecto más que nada psicológico.

¿Feng Shui puede practicarse sin usar un Luo Pan? Sí y no. Usar un Luo Pan es bueno. Una buena brújula adecuada sirve para el mismo propósito. Practicar Feng Shui sin un instrumento para medir el fondo y el frente de la casa es incorrecto.


¿Para aplicar las curas de Feng Shui, es necesario complementarlo con una preparación espiritual, meditación o algún ceremonial específico?
No, pero una mente enfocada siempre es recomendable.


¿El Feng Shui puede ser aprendido sin un maestro? ¿Por qué no? Pero entonces usted tendrá que estudiar todos los libros de Feng Shui hasta la fecha, examinándolos uno por uno, aceptando los buenos y rechazando los malos. Esto le tomará 10 años para lograr algo. Los más grandes maestros de la historia del Feng Shui no aprendieron Feng Shui de un Shifu (maestro de Feng Shui), sino de los libros clásicos.

¿Es posible que Occidente aplique el mismo Feng Shui que Oriente?
Si, el Feng Shui es universal. Los mismos principios son válidos. Pero hay detalles que deben ser modificados. En la actualidad el diseño de las ciudades y construcciones modernas son muy diferentes a las del mundo antiguo.


(Revista Unomismo, # 154, octubre 2002
Santiago - Chile
.)


Master Joseph Yu
Máster Joseph Yu

Y para cerrar, otra frase que ilustra la lógica del maestro Yu, quien además me encanta porque no quiere hacer del Feng Shui una solución mágica para todos los males:

"Si un hombre hace las cosas correctas en el tiempo correcto y en el lugar correcto, él será afortunado, pero, si no es así, él encontrará infortunio."

sábado, 3 de marzo de 2012

La gente cambia

Es más fácil hablar de aceptación, tolerancia, paciencia y respeto hacia toda la humanidad, que llevar a la práctica estas ideas con una persona real y concreta. Y se vuelve más difícil cuando esa persona que hay que aceptar, tolerar, atender y respetar es muy cercana a nosotros.

Me he encontrado con situaciones en las que un miembro de la familia actúa diferente de como siempre se había comportado... Más aún: Actúa distinto de como se comportan todos en la familia, y eso altera toda la dinámica familiar, el orden establecido y la apariencia de estabilidad con la que se había estado desenvolviendo ese núcleo familiar. O laboral. O de amigos. O hasta de negocios. En cualquier relación de largo plazo puede ocurrir que uno de los miembros comience a portarse de una manera distinta.

Lo curioso es que en muchas ocasiones la primera reacción es de incredulidad... ¡como si las personas no fuéramos a cambiar nunca! Cuando se va la incredulidad viene la opción de aceptar esa diferencia y abrir los brazos a la misma persona con la que hemos convivido, o por el contrario, rechazarla y tratar de convencerla de que está mal porque ya no se comporta igual que antes.


Lo que se esconde atrás de estas reacciones de sorpresa y de rechazo es el miedo. Miedo a haberle fallado a esa persona que es importante para mí. Miedo a no saber actuar de una manera distinta, tal como esa persona lo hace. Miedo a perder a esa persona importante. Miedo a perder mi valor ante esa persona.

Entonces, el tercer paso ante esa situación nueva vuelve a plantear una elección: Aceptar a esta misma persona, que en realidad me importa, o desconcentrarme ante una nueva situación que no me había tocado vivir y que ahora, "por culpa de esta persona", me hace dudar de la buena relación que habíamos llevado hasta ahora.

Por mala fortuna, esta segunda opción es muy socorrida y generalmente volvemos a marcar la diferencia entre "nosotros" y "los otros". No conformes con eso, le ponemos una etiqueta a esa persona que se atrevió a ser distinta. La etiqueta no se ve, pero desde que dejamos de aceptar, tolerar, tener paciencia y respetar a alguien, significa que al estar frente a esa persona o ante su sola mención, vemos leyendas como estas:

"Eres diferente, así no te quiero."
"No eres como yo quiero que seas".
"Tú me traicionaste".
"No confío en ti".
"Me decepcionaste".
"Ya no eres como nosotros, no te voy a perdonar".

Y así por el estilo. Es muy común etiquetar así a "los otros", y es muy triste convertir en un "otro" a alguien que fue parte de "nosotros". Lo más triste de esta historia es que al poner esta etiqueta a otras personas, nuestra actitud ante ellas también cambia (normalmente no nos damos cuenta de nuestro cambio de actitud, solamente del de los demás) y entonces la relación cae en un círculo vicioso donde cada uno toma su papel y lo va reforzando.


¿Hay una o más personas ante las que sientas rechazo porque "ya no son como eran"? Prueba a imaginarte esa o esas personas poniéndoles una etiqueta que diga cosas como estas:

"Te acepto".
"Confío en ti".
"Respeto tus decisiones".
"Te quiero, quiero estar cerca de ti".
"Cuenta conmigo".

Las etiquetas funcionan, las usamos a diario para clasificar nuestras relaciones, pero casi no nos damos cuenta de cómo las utilizamos. Y también nos etiquetamos a nosotros mismos, eso ayuda a no darnos cuenta del miedo, que mencioné más arriba, y a disimular el orgullo, padre del rechazo, la intolerancia, la impaciencia y la discriminación hacia los demás. 

Se me viene a la mente esa frase trillada de que "las personas que necesitan más compañía son las que alejan a las demás", o algo así. Creo que es cierta. Al poner una etiqueta para justificar nuestro rechazo, también estamos ayudando a cumplir una mala profecía: "¿Ya ven?: Les dije que era una mala persona"

Gracias por leer, hasta luego.

sábado, 18 de febrero de 2012

El día y la noche: Una animación

Sigo con el tema de la dualidad, la luz y la oscuridad, la unión y lucha de los contrarios y todo lo que implican nuestros dos extremos opuestos, en ese tenor reproduzco aquí un video que me gustó mucho porque ilustra de manera excelente la idea del escrito que subí ayer: Todos tenemos algo en común con los demás, y si llegamos a mostrarnos tal como somos, encontraremos que el parecido con los demás se vuelve más y más, hasta puede parecer que todos somos uno.

El video lo tomé del blog "Serendipity", aquí dejo la ruta para quien lo quiera ver en su contexto original:

http://serendipity.bligoo.com.mx/content/archive/2011/7/7


Y aquí viene el comentario que también me traje de ese post:
 Cuando Día, un soleado compañero, encuentra a Noche, un extraño con carácter más oscuro, las chispas vuelan. Día y Noche están asustados y sospechosos entre ellos y comienzan su relación con el pie izquierdo. Pero, a medida que descubren sus cualidad únicas, se empiezan a dar cuenta que cada uno de ellos ofrece una ventana distinta para el mismo mundo. La amistad ayudará a ambos a adquirir una nueva perspectiva.

Cortometraje animado producido por Pixar Animation Studios, estrenado en las salas de cines el 18 de junio del 2010, antecediendo al largometraje animado Toy story 3.


Hasta luego.

jueves, 16 de febrero de 2012

Personas, sexo y preferencias

Si no revelamos nuestra preferencia sexual ni conocemos la de las personas con quienes convivimos, nos vemos, nos sentimos y nos tratamos justo así: como personas, con toda la igualdad y diferencia que se da en todas las relaciones interpersonales. Escribo esto pensando en las veces que me han preguntado si también atiendo a parejas o personas homosexuales, esta pregunta me aprece curiosa y extraña, es una expresión clara de la discriminación y el aislamiento que puede vivir una persona o una pareja que prefiere a las personas de su mismo sexo.

Ante todo somos personas, seres humanos, y como he mencionado en escritos anteriores, la vida de cualquier persona es tan valiosa como la vida de cualquier otra. Si alguien tiene más posesiones o bienes materiales, es una cuestión circunstancial que no lo hace mejor o peor persona. Quien es alto, chaparro, prieto, güero, amable, grosero, religioso, adicto o tiene cualquier otra característica, vive su vida desde esa condición y tiene sus propios retos que superar, igual que todos. Si a alguien le gusta algo distinto de lo que prefiere la mayoría, sigue teniendo el mismo valor que tienen las personas que conforman esa mayoría.. y este concepto es muy relativo.

Una vez, en la clase de sexualidad, algún compañero quiso confundir al maestro Javier Castañeda preguntándole "¿Qué vas a hacer si un homosexual se te declara, o te dice que le gustas?", la respuesta de Javier me encantó, en mi primera impresión por la frescura con que habló, y enseguida por lo que dijo: "Le voy a dar las gracias por fijarse en mí, siempre es un honor saber que algo de mí le agrada a alguien más, y después le hablaré con todo respeto de mi orientación sexual, tratando de mantener su amistad". Es decir, reaccionaría igual que si le dijera lo mismo una persona del sexo opuesto.

En otra clase del mismo curso de sexualidad, Javier nos presentó la gráfica de la dualidad, de las preferencias, del yin y el yang, del equilibrio, o como gusten llamarle. Esta gráfica venía en el libro "Sexualidad, la experiencia humana" de Álvarez-Gayou y me he quedado con su idea central porque me ayuda a tener presente que todos compartimos más cosas en común de las que nos damos cuenta (en el libro se veía mejor, pero cayó en algún préstamo y no lo he vuelto a comprar):



La escala va del 0% al 100%, tanto en el ángulo claro como en el oscuro. Pongamos por ejemplo que el color claro es la preferencia hacia el mismo sexo, y el color oscuro es la preferencia hacia el sexo opuesto: Al estar en el 100% de uno de estos extremos, estaríamos en el 0% de su contrario (la dualidad), pero esto es poco menos que imposible, ya que necesitamos sentir algo de atracción hacia ambos extremos, para ser capaces de relacionarnos con personas de cualquier sexo, de convivir y de crear relaciones, amistades y afectos con personas, sin importar su sexo. Así que nos colocamos siempre en algún punto dentro de esa escala: mientras más alto sea para un color, másbajo es para el contrario, así puede ser que estemos en un 60% - 40&, o en 70% - 30%, en 90% - 10% en casos de un alto nivel de rigidez o en 50% - 50% en un caso de bisexualidad, es decir, preferencia hacia ambos sexos.

Y como ocurre en casi todas las gráficas, esta no permanece estática a lo largo de nuestra vida, no es posible quedarnos en el mismo punto de la gráfica durante todas nuestras etapas de desarrollo, aunque nos enseñan a creer que sí: la edad, la vida sexual activa, las relaciones sentimentales, o nuestra convivencia con la gente que nos rodea en las actividades cotidianas, son algunos de los factores que van haciendo fluir la expresión de nuestra sexualidad dentro de un rango en las dos escalas de esta gráfica, pues hay que recordar que cada movimiento afecta a los dos extremos.

Podemos hacer un experimento, poner en la gráfica otras características que tengan importancia personal, entre más importancia tengan, será más enriquecedor el resultado: Podemos poner los extremos "tolerancia - discriminación", "chantajista - manipulable", "cobarde - valiente", "sincero - deshonesto", "sociable - aislado", "arrogante - humilde" o de plano poner en un extremo lo que más criticamos en los demás y en el otro lo que más nos gusta de nuestra persona, en cualquier caso el resultado reflejará la expresión personal de nuestro nivel de atracción y rechazo hacia alguna cualidad en especial, si el ejercicio se practica viendo más allá de las máscaras que ponemos para guardar las apariencias del "qué dirán". Es interesante lo difícil que es acercarse al 100%, y mucho más mantenerse ahí.

El punto es que somos personas y podemos convivir si respetamos nuestras igualdades y nuestras diferencias, sin ocultar lo que realmente sentimos y pensamos, sobre todo si se trata de lo que sentimos y pensamos acerca de nuestra propia persona.

Hasta luego.


martes, 14 de febrero de 2012

La gente tóxica

Una de las cosas que más acostumbramos y disfrutamos hacer es criticar a los demás, ponerles etiquetas y quejarnos de lo mal que andan esas otras gentes. En el libro que comparto hoy, el teólogo Bernardo Stamateas expone una serie de características que nos permitirán identificar a esas personas criticables que nos rodean y ponerle su etiqueta exacta a cada una, y por si fuera poco, nos da también tips para saber cómo tratar a esas gentes y evitar que penetren en nuestro círculo íntimo, asegurando así que estaremos rodeados de pura "gente bien".

Ahora bien, para no convertirnos en juez o discriminador como si efectivamente los demás fueran los que están mal, y como si uno estuviera automáticamente bien por el simple hecho de leer este libro, a todo aquel que lo lee le recae la responsabilidad de aplicarse a sí mismo los filtros y características que va describiendo Bernardo a lo largo de estas páginas, sin el ánimo de cargarse encima todos los defectos del mundo, sino con la intención de buscar en las partes más obscuras e ignoradas de nuestra personalidad para encontrar, en nuestro espejo sincero, aquellas conductas, expresiones y sentimientos que nos están dañando y que lastiman igualmente nuestras relaciones con toda la gente.

Parece muy obvio que si encontramos y tratamos de corregir nuestras deficiencias y malas prácticas, podremos sobrellevar y aceptar sinceramente a los demás, y ellos podrán tener una experiencia más honesta y nutricia al relacionarse con nosotros. Aún así, no está de más repetir y reafirmar esta idea.

Aquí está, a petición de mi ingeniosa hidalguense Pilarica, el libro "Gente tóxica":



Todos podemos ser.

Hasta luego.

sábado, 4 de febrero de 2012

Una novela sin letras


El título de este libro es "Emigrantes", se trata de una novela muy impactante y emotiva realizada con puras imágenes, sin necesidad de texto.


Quien ha tenido la necesidad de desplazarse a otra ciudad, otro estado o a otro país, se identificará con el sentir del personaje principal, que decide trasladarse a una tierra lejana donde todo le resulta desconocido, extraño, nuevo... Tiene que descubrir de nuevo muchas cosas que en "su mundo" ya eran familiares y en ese destino que lo recibe se convierten en rituales diferentes.



La expresividad con que el autor refleja el sentir de los personajes mientras "narran" sus experiencias en busca de una nueva vida, mezclada con simbolismo y ficción, donde la imaginación vuela ante lo desconocido, le dan a esta obra un sabor de nostalgia sutil y esperanza valiente.



"Quien quiera nacer, tiene que destruir un mundo" decía Hermann Hesse en su novela "Demian" y en este libro hecho de visiones se muestra una forma de hacerlo, arrancarse a sí mismo de su historia para lanzarse a iniciar otra nueva, dejando atrás todo menos la memoria y lo vivido que no se nota en ningún equipaje, pues se carga por dentro.


Dejo aquí la liga para la descarga de este libro, si alguien lo encuentra en versión impresa y lo puede comprar no lo dude y hágalo, tener un ejemplar de esta obra será como tener una joya en casa. Descárguenlo aquí:


Para verlo necesitarán un programa llamado "cdisplay", de fácil instalación, ése lo pueden descargar aquí:


Para ver el libro con el cdisplay, presionen la barra espaciadora ý podrán ir avanzando en las imágenes.

Espero les guste y lo disfruten, aquí dejo una reseña del autor, que aparece en la contraportada del mismo libro:


Hasta luego.
 

viernes, 3 de febrero de 2012

Necesidad y capacidad

Hay un reto difícil de superar en nuestra cultura de religión mal entendida y de búsqueda de membresías en el cielo a cambio de buenas obras en la tierra, y es el hecho de repartir justamente los bienes materiales, las responsabilidades y los bienes intangibles.

Cualquier padre o madre extremista (en el sentido de sobreprotección o de desapego) pone en duda su sensatez y su lógica cuando se le presenta una situación especialmente crítica en alguno de sus hijos, como una enfermedad grave, un accidente, un problema emocional o cualquier otra situación que coloca a una persona en un estado de fragilidad e indefensión (aparente o real, eso es lo de menos) al menos temporalmente.
La duda que asalta al padre es qué tan justo es sacrificar a los demás miembros de la familia para que el hijo afectado se pueda beneficiar, y es aquí donde se manifiesta esa malinterpretación de la religiosidad que mencioné más arriba: Normalmente tendemos a apoyar sin ningún cuestionamiento y de manera incondicional a quien consideramos "más necesitado", con lo que tal vez privamos de algún beneficio bien merecido a otra persona.


Me ha tocado vivir esta situación y en ocasiones he debido tomar decisiones difíciles. Lo mismo le ocurre a cualquier persona, aunque no sea jefe de familia, cuando tiene gente a su cargo (maestros, jefes de oficina o de obra, directores, entrenadores...), por una cuestión cultural transmitida por varias generaciones con el ejemplo más que con la palabra, mantenemos viva esa tendencia a "ayudar" a quien vemos más necesitado.

El dibujo que ilustra este escrito retoma 2 conceptos sobre este tema, en alguna ocasión Jesús, según dice la Biblia, contó una parábola acerca de un señor que dejó grandes cantidades de talentos (el dinero de aquella época) a 3 personas y partió por mucho tiempo, al regresar preguntó a las 3 personas qué habían hecho con el dinero, 2 de ellos lo invirtieron y obtuvieron buenas ganancias, pero el tercero simplemente lo guardó y lo dejó devaluándose, pensando que hacía lo correcto al no arriesgar el dinero ajeno. El señor se enojó con este último hombre y le quitó todo, enojado ante su falta de decisión. En ese momento es cuando jesús dice la frase que aparece en el dibujo.

Y el tipo que está platicando con él es Karl Marx, brillante economista reconocido hasta por sus detractores, que también dijo en alguna ocasión la frase que está comentando con Jesús, haciendo referencia más clara al tema que nos ocupa: En nuestras relaciones con los círculos sociales en que nos desenvolvemos, llámense familia, amigos, trabajo, escuela o donde sea, también aplica esta Ley surgida del análisis a los fenómenos que ocurren en las grandes concentraciones sociales: Dar a cada quien de acuerdo a su necesidad, sí, pero también de acuerdo a su capacidad para que no vaya a ocurrir lo mismo que le pasó al tercer hombre de la parábola que contó Jesús. Cuando estaba en la prepa me explicó esto un amigo muy querido y estos argumentos tan lógicos me dejaron maravillado.

De acuerdo a otro principio que guió los pasos de Marx, la dialéctica, nada permanece estático sino que siempre se orienta hacia el cambio, por ello hay que atender la necesidad de quien tiene poca capacidad acercándole los medios para desarrollarse hasta donde lo permita su propio potencial. Y como decía antes, esto aplica también al interior de los grupos básicos de nuestra sociedad, en las familias, donde los lazos más fuertes no son generalmente los económicos, sino los afectivos. De ahí el conflicto: Hacer caso al corazón aunque la razón diga lo contrario... o viceversa.

Una buena receta ante estos dilemas es la de hacer caso al corazón pasando por el filtro del pensamiento, tratando de ver los alcances a futuro porque el sentimiento solamente reina en el presente, y lo domina muy bien. No caigamos en la estéril lucha por ver qué es mejor, si el sentimiento o el pensamiento, lo mejor es asumirnos como seres humanos completos y tratar de aprovechar a plenitud, integralmente, las capacidades que Dios nos ha dado para crecer: pensamientos, emociones, cuerpo, mente...

Hasta luego.

lunes, 30 de enero de 2012

El candidato que sube

Perdón por meterme otra vez a cosas de política, ya sé que este tema no es mi fuerte, pero veo las noticias y me parece que se avecinan tiempos igual o más difíciles que los actuales: El candidato aparentemente más "apoyado", por decirle de algún modo, no representa ningún ideal ni esperanza profunda para este México lindo y querido, al contrario, es la viva imagen de lo superficial y por lo mismo lo asocio con el egoísmo, como alguien capaz de crecer entre la ignorancia a costa de quien sea. Los demás candidatos, pues... solo hay uno al que volteo a ver, aunque ahorita soy más desconfiado que en el 2006.

El caso es que hice este dibujo pensando en esas cuestiones de políticos (¡en lo que anda uno pensando!) y lo que siento con estos pensamientos lo quiero compartir aquí:


Deberé decidir mi voto en unos meses, pero no pongo mi fe en un candidato. De hecho nadie puede basar su bienestar en otra persona, sea quien sea. Mucho menos si esa persona no escucha nuestra voz ni se da cuenta de lo que necesitamos... ¿qué tipo de relación es esa?

Hasta luego.

domingo, 29 de enero de 2012

Es que así soy, mi vida

Me han dicho varias veces que somos lo que creemos, pero esto no es necesariamente cierto, hay ocasiones en que lo que creemos no nos deja vivir lo que somos.

Esto es muy significativo en algunas vivencias de baja autoestima y de vida en pareja; por ejemplo, hay personas que proyectan una imagen de seguridad o hasta de autoridad en los demás, pero nunca llegan a darse cuenta de cómo son percibidos o, si se dan cuenta, simplemente no lo creen y prefieren seguirse percibiendo a sí mismos como si fueran una persona menos capaz o menos digna de confianza, con esa creencia encima no es de extrañar que su autoestima ande por los suelos botando como lata pateada.

Cada quien tiene sus razones para creer cosas así de dañinas acerca de su propia persona, y esas razones pudieron ser muy válidas en algún momento, pero con el paso del tiempo el regaño, la burla o la crítica tantas veces escuchados se quedaron grabados en la memoria central de cada uno de nosotros. O también pudo grabarse el elogio, el halago, las felicitaciones por haber sido tan bueno, así que preferimos seguir representando un mismo papel, aunque ya no nos sirva con el paso del tiempo.

En varias de las parejas que he conocido está presente, paradójicamente, alguna afirmación del pasado que se ha convertido en una firme creencia del tipo "es que así soy yo", sin embargo, cuando escarbamos un poco más resulta que la creencia real es del tipo "es que así debo de ser yo", y siempre que utilizamos las palabras "yo debo de" o "yo tengo que" estamos ante una creencia que aprendimos reaccionando ante una persona importante de nuestra historia, y aprendimos a creer que somos así para evitar un castigo o para ser premiados.

Una creencia común en varias personas casadas es de la "yo soy un buen hijo o hija". Y esa es una actitud muy bien vista y valorada en nuestra sociedad, así que a nadie le parece mal que uno o los dos miembros de la pareja se sigan viendo a sí mismos como hijos en lugar de verse como esposos. El problema es, como decía al principio, que no siempre somos lo que creemos, pero sí somos siempre lo que hacemos, y en los hechos quien se ve a sí mismo como hijo o hija sentirá más compromiso hacia su familia paterna que hacia su pareja, y se percibirá a sí mismo como si fuera más chico o chica de lo que en realidad es: ¡Es un hijo de familia! En muchas ocasiones hasta es probable que no puedan tener hijos, pues esto afectaría terriblemente la creencia de ser hijos y los obligaría a tomar responsabilidades de padres.

Otra creencia que aparece comúnmente, y que aparentemente es la contraria a la de "soy un buen hijo", es la de decir que "soy una persona autosuficiente, yo me hice a mí mismo". Y entonces tenemos una persona que no percibe la ayuda de los demás, desconfía hasta de su sombra y aprendió a sacarle beneficio personal a todas sus relaciones, incluso a la de pareja. Normalmente estas personas se quejan de lo blandos y poco aguantadores que son todos los demás y no comprenden por qué se quejan si "la vida es muy fácil para todos, menos para mí". Pueden ser muy responsables, pero emocionalmente desapegados y muy exigentes con la crianza de los hijos.


Entre estas dos posturas hay una infinita gama de posibilidades, dependiendo del estilo de educación recibida por cada miembro de la pareja y de la claridad con que aborden su situación. Se me ocurren los siguientes roles que uno puede vivir, convencido de que "así soy":

El buen amigo, o el "candil de la calle y obscuridad de su casa".
El o la modelo.
El alma de las fiestas.
El optimista, "aquí no pasa nada".
El hermano o hermana solidarios.
El o la rebelde sin pausa.
El o la incomprendida.
La excelencia académica.
Y agréguese al gusto...

Es muy fácil descubrir estos roles en los demás, de hecho es demasiado fácil ponerle una etiqueta de estas a nuestra pareja, pero lo más útil y difícil es descubrir cómo se percibe uno mismo, porque en base a eso podremos entender por qué hemos acuado tantas veces de una misma manera. Y con el paso del tiempo podremos decidir si queremos seguirnos pecibiendo igual o si queremos cambiar y empezar a vernos de una manera distinta.

¿Queremos ser lo que creemos? ¿O queremos creer en lo que somos?

Creo que una de las principales razones por las que nos cuesta tanto trabajo decidirnos a cortar con ese compromiso platónico hacia otras personas, es porque nadie nos ha enseñado a ser dueños de nuestro corazón, así que sentimos un fuerte lazo de unión o de rechazo hacia la gente más significatica de nuestra historia personal y sobre eso gira nuestra manera de vivir el mundo emocional. Bajo esta idea, sería muy útil aprender a vivir con el corazón compartido, sabiendo que en él cabe toda la gente que aceptemos en nuestra vida, sabiéndola acomodar, es decir: Marcando nuestras prioridades para no sentirnos culpables o no merecedores del cariño.

Ahí está la raíz de nuestra auto percepción, ahí donde están los corazones cerrados, empeñados o prestados, pero no compartidos. Y nuevamente nos encontramos con una postura de rigidez ante la vida ("así soy yo").
Por mi parte, tengo una creencia o una meta muy fija en mi mente, y trato de guiar mis pasos hacia el hemebe que espero llegar a ser, aunque también, con algo de frecuencia, me descubro reaccionando de acuerdo a lo que esperaban de mí otras gentes (muy valiosas y queridas para mi) hace ya bastantes años... Lo peor del caso es que en algunos casos me he descubierto que reacciono de acuerdo a lo que yo creo que hubieran esperado de mi esas gentes.

Aceptarme tal como soy. Vivir en el presente. Responder a los compromisos que he asumido. Ser yo auténtico para encontrar lo mismo en ti.

Es un buen camino, y tenemos tiempo para recorrerlo.

Hasta luego.

jueves, 26 de enero de 2012

La luz y la obscuridad

Siguiendo con las ideas de Gary Zukav, la luz representa la integración, la totalidad, la plenitud, y la obscuridad, por el contrario, nos remite a pensar en la carencia, la falta de algo, lo incompleto, la insatisfacción.

En términos psicológicos llamamos a esta interacción de contrarios "dualidad", y nos permite entender las cambiantes facetas de nuestra personalidad. Ninguna persona puede vivir totalmente en la luz o en la obscuridad, es parte de nuestra naturaleza humana movernos dentro de una amplia banda de tonos grises, algunas veces nos acercamos más a la negrura, donde está ausente la claridad y otras veces llegamos a sentir la blancura en nuestra vida. Es parte de la dinámica de nuestra vida, avanzar en busca de la realización (luz) y resistir la tentación (obscuridad) de desviarnos de ese camino.

Decimos que una persona es muy brillante cuando reúne muchas cualidades apreciadas socialmente o cuando es muy inteligente; también decimos que una persona puede iluminar a los demás cuando contagia su buen ánimo y humor, o cuando se dedica con interés a los demás, es una persona de luz la que se muestra tal cual es, con virtudes y defectos para crecer; en cambio decimos que es una persona obscura y gris la que se aisla de los demás, tiene negras intenciones la persona que piensa hacer el mal a otra y la que únicamente piensa en su beneficio personal.

Imagen tomada de la página "granadablog.com"

Si la unidad de medida en este tema es el amor y los sentimientos que identificamos como "positivos", entonces la persona de luz está llena y la persona obscura vive vacía.

En las familias suelen aparecer de vez en cuando algunos miembros sin luz, tal vez uno solo, y casi siempre ocurre que al verlos diferentes a los demás (o más bien, distintos a los ideales y expectativas de la familia) se les empiezan a cerrar las puertas, insistiendo en remarcarles directamente su condición de "seres obscuros" (hasta les dicen "ovejas negras") y a identificarlos con todo aquello que la familia conoce como "malo". Les hace falta iluminarse y no tienen capacidad para hacerlo, requieren que los demás les compartan de su luz.

Pero ocurre también, con mucha frecuencia, que la familia empieza a hacer esas odiosas comparaciones donde la mayoría de las veces sale perdiendo quien menos luz tiene, y esa misma familia se justifica a sí misma en sus acciones cuando decide castigar, dar menos oportunidades o criticar a quien solo tiene obscuridad, es decir, carencias.

La obscuridad se elimina con la luz, y en el caso de cualquier persona ocurre lo mismo, hay que hacer llegar la luz al corazón y a la mente de quien permanece en las penumbras de la ignorancia, de la violencia, del rencor, a quien vive sin oportunidad de hacer algo mejor con su vida y sentirse útil. Claro que tomar esta decisión implica un compromiso de tiempo, dinero y esfuerzo constante, pues es más difícil para quien carece de luz aprender al mismo ritmo que quien sí la tiene. Además, quien carece de luz es fácilmente influenciable por cualquier chispita o débil flama que le llame entre las penumbras y de esa manera puede escoger el camino de la destrucción en lugar de la senda del autodesarrollo. Ésas son las tareas que le esperan a los miembros de una familia que tiene luz y decide compartirla con uno de los miembros que no la tiene, al menos en ese momento.

Muchas familias no inician esa labor, es más fácil decir que quien carece de luz simplemente "es así", en lugar de invertir en su formación, es decir, en educar y preparar a la persona para que se respete, se valore y se convierta en una persona productiva y capaz de relacionarse sanamente. En ocasiones, además de no aportar luz, también se ataca a quien no la tiene, acusándolos de ser "malos" porque carecen de algo que los demás miembros sí tienen, o creen tener. Se convierte en chivo expiatorio a quien está menos iluminado, a quien no se da cuenta de su propia luz.

Siempre que realizamos un acto de discriminación, de violencia, de ataque a un ser que se encuentra en desventaja, nuestra luz disminuye y nos convertimos en aquello que estamos atacando.

Imagen tomada de la página "granadablog.com"

Esto sucede en los hogares, en las escuelas, en los trabajos, en la calle y también en el Gobierno. La muestra más clara está cuando se decide atacar y reprimir a un grupo que se queja de sus carencias en lugar de acercarle la luz. O cuando se decide gastar demasiado dinero en estrategias, armamento e instalaciones para la guerra (invertir en la obscuridad) en lugar de proporcionar educación y empleo (invertir en luz, iluminar) a toda la población. Se repite la misma historia de la familia, pero a una escala gigantesca: Es más fácil criminalizar a toda esa gente que no trabaja y se dedica a delinquir, en lugar de analizar por qué no tiene empleo y atacar esas causas.

Busquemos la luz, tratemos de iluminar y de estar cerca de la verdad (en cualquiera de sus formas) para no dejarnos envolver por la obscuridad de la ignorancia, la violencia, la adicción y tantas otras formas que encierra la mentira. La luz nos puede alcanzar a todos, quien la tenga también tiene la obligación de compartirla, bajo la pena de perderla por su egoísmo.

Hasta luego.

sábado, 21 de enero de 2012

El lugar del alma

Aún no he conseguido la versión electrónica de "El lugar del alma", un libro de Gary Zukav que me tiene encantado. Para compartir un poco de él, les reproduzco enseguida algunas frases tomadas de la introducción y los primeros capítulos:

"...cuando las actividades de la vida se encuentran infundidas de respeto se llenan de sentido y alcanzan buenos resultados".

"La violencia y la destrucción son los resultados de contemplar el poder como si de algo externo se tratase. Todas nuestras instituciones -sociales, económicas y políticas- reflejan nuestra manera de ver el poder como algo externo".

Evolución

"Hemos creado sistemas de bienestar para proteger a los pobres. Éste es un perfecto reflejo de cómo hemos llegado a percibir el poder: como una posesión perteneciente a una minoría, al tiempo que la mayoría le sirve en tanto que víctimas".

"Cualquier cosa que temamos perder es símbolo de poder externo. Lo que tememos es un incremento de nuestra vulnerabilidad".

"No existe diferencia entre una esquizofrenia aguda y un mundo en guerra. No existe diferencia alguna entre la agonía de un alma destrozada y la de una nación destrozada".

"...la intención que se encuentra detrás de una acción determina sus efectos, cada intención nos afecta a nosotros y a los demás, y los efectos de las intenciones se extienden mucho más allá del mundo físico".

"Tu personalidad, al igual que tu cuerpo, son los vehículos de tu evolución".

"Cuando una personalidad se convierte en multisensorial, sus intuiciones llegan a ser importantes para ella. Advierte sensaciones sobre sí misma y sobre los demás, así como las situaciones en que ella misma encuentra que no pueden justificarse sobre la base de las informaciones proporcionadas por los cinco sentidos".

"Es éste un libro sobre la consecución del poder auténtico -la alineación de la personalidad con el alma- y lo que eso implica, de cómo sucede y qué es lo que crea".

Karma

"El periodo de vida de tu personalidad es una más de la innumerable cantidad de experiencias de tu alma. El alma existe fuera del tiempo".

"Desde el punto de vista del alma, todas sus encarnaciones son simultáneas. Todas sus personalidades existen al mismo tiempo".

"...una vida consciente se convierte en un tesoro que no tiene precio".

"...en la personalidad de una persona uno puede observar el sufrimiento del alma de la que ha sido formada, al tiempo que también se puede observar la gracia que el alma ha ido consiguiendo, que no es otra cosa que la parte de la personalidad dominada por el amor".

"En ciertas ocasiones la personalidad se nos muestra como una fuerza que se desplaza elevándose sobre el mundo sin ninguna relación con la energía de su alma. Esta situación puede estar en el núcleo de lo que denominamos un ser humano malvado, y puede dar origen a un ser humano esquizofrénico. Es el resultado de una personalidad incapaz de encontrar su punto de referencia, o la conexión con la madre, que es el alma".

"...somos responsables de cada una de nuestras acciones, pensamientos y sentimientos, o lo que es lo mismo, por cada una de nuestras intenciones".

"...el hecho de aprender que las intenciones producen efectos específicos, y cómo son tales efectos, significa un avance muy lento cuando nuestro aprendizaje debe hacerse solamente a través de la densidad de la materia física".

"Recibes del mundo aquello que entregas al mundo".

"La moralidad es una creencia humana. El universo no juzga".

"Cuando juzgamos, creamos karma negativo".

"El camino que conduce hasta tu alma pasa por tu corazón".

"Una justicia que no juzga es una percepción que nos permite ver cualquier aspecto de la vida, pero que no nos compromete con sus emociones negativas".

Hasta aquí las citas por esta ocasión, pero amenazo con ingresar frases de otros 2 capítulos de este libro en un escrito posterior.

Hasta luego, y si quieren opinar pueden hacerlo libremente.

jueves, 19 de enero de 2012

Palabra de Bernardo

Estoy leyendo a un psicólogo, sexólogo y pastor religioso que se llama Bernardo Stamateas, su lectura me está resultando interesante y agradable, porque aborda los temas de la relación de pareja, de la autoestima y de las relaciones interpersonales de una manera muy clara y sencilla.

Tal vez a quien no le guste fusionar las cosas de este mundo material con la religión le resulte difícil digerir estos textos, pero aunque aparecen de vez en cuando algunas referencias bíblicas y un poco de sermón dominical, sus libros están escritos con un criterio amplio, para ser leidos por mentes abiertas y hambrientas, en el sentido de nutrición y no de comida chatarra para la psiqué.

Una frase que me gustó, de su libro "Gente tóxica":

La palabra es como las abejas: Tiene miel y aguijón.

Y aquí, la liga para descargar su libro "Sexualidad y erotismo en la pareja":


Hasta luego.

martes, 17 de enero de 2012

Un espejo nos está esperando

Las familias que vuelcan su atención hacia su propio interior pueden crear en sus miembros unas expectativas muy, muy altas y llegan a creer que cuentan con un elemento o característica especial para desenvolverse en la vida.

Es el sentido de pertenencia en su más puro sentido, expresado con la frase "nosotros los (ponga aquí su apellido) somos así", que suena de lo más cierta e inofensiva, pero que excluye con esa certeza a todos los que no sean de ese grupo de "nosotros". Algo así como "nosotros somos así, y todos los demás son distintos. Entonces, todos los demás están mal". Existe una tendencia más o menos reciente a interesarse por la historia familiar (no sólo por la historia personal), lo que parece muy sano para entender el sistema de relaciones en el que se formó cada uno de nosotros, y que explica porqué nos relacionamos de tal o cual forma en la actualidad.

En mi caso, que es el que mejor conozco aunque aún me falta mucho por descubrir, resulta que pasé muchos años viviendo con la firme convicción de que provengo de una familia donde impera el respeto por la vida, por el desarrollo espiritual y se le da un lugar especial a los sentimientos, lo que crea un ambiente propicio para la nostalgia y el recogimiento en uno mismo, y eso nos ayuda a ser más abiertos y comprensivos con los demas... Hasta ahí todo muy bien, y crecí convencido de que así "somos nosotros", porque es una bonita forma de ser en el mundo. Lo malo es que se trata de una máscara, una fachada que oculta el interior.

Actualmente me he dado cuenta, sin que sea tampoco una verdad definitiva, que el sentimiento que más conservo de mi historia familiar, es decir, lo que yo aprendí en casa, es el orgullo de ser una persona "moralmente correcta". Ciertamente, la nostalgia es un enemigo a vencer porque puede crear la ilusión de comodidad y satisfacción por lo que he hecho en el pasado y de ese modo puede hasta oxidarme si decido que ya no necesito moverme, pero en las relaciones diarias lo que más afecta en mi constelación familiar (por decirle de algún modo) es el sentirme como si fuera una autoridad moral, el juzgar a los otros y la dificultad para reconocer que sé o conozco menos que otros (no en cuanto a conocimiento, sino en términos de lo que es bueno, lo que es aceptable, lo reprobable y lo correcto).. ¿Cuál es la señal que me lleva a esta conclusión?

Son dos: una es la reacción desproporcionada y voluntariosa cuando las cosas no salen "de acuerdo a lo planeado". La otra es la necesidad de juzgar u opinar sobre asuntos de otros, considerando que debo tener la razón.

Me ha costado trabajo pararme frente al espejo y verme así, sin la máscara de la bondad y la nostalgia, duele encontrar algo así como el retrato de Dorian Grey en el rostro de ese tipo que me mira del otro lado, en el reflejo. Pero una parte importante para corregir el camino consiste en hacer caso de lo que no nos gusta, dedicarle un tiempo y tratar de cambiarlo. Ninguna actitud es buena o mala, pero cuando se manifiesta excesivamente terminará por funcionar mal, así que mi tarea personal es reacomodar en su justa medida mi nostalgia y melancolía, tanto como mi orgullo y afán de aceptación. Trataré de hacerlo con responsabilidad recordando esta máxima de la psicología: "Cualquier conducta exagerada trata de ocultar la conducta contraria", o lo que es igual: "Dime de qué presumes y te diré de lo que careces".

El primer paso para reeducarnos es reconocer la parte donde tenemos carencias, y esto ocurre al interior de cada familia, pues es mucho más cómodo vivir detrás de la máscara, seguir siendo uno de "nosotros" y excluir a "aquellos". Aquí abro un paréntesis para pedir una disculpa por ponerme autobiográfico describiendo mi postura personal ante algunos aspectos familiares: estas son meras conjeturas mías, mi vivencia, sin generalizarla necesariamente a toda mi familia.

Pero bueno, ¿cómo se forma esta máscara? Ésta es la parte más interesante: Es verdad que mi familia ha vivido con respeto por la vida y el desarrollo espiritual, y que le hemos dado un lugar especial a los sentimientos, y que cuenta (como todas las familias) con una característica especial para desenvolverse; es obvio que también me considero una persona abierta y comprensiva. Lo que ha ocurrido es que idealicé esta forma de ser en el mundo hasta verla como inalcanzable para cualquiera (hasta para uno mismo, he ahí la trampa de la nostalgia y el orgullo). Se requiere un trabajo de humildad y constancia para poner los pies en la tierra y vivir la vida como es, aunque no se apegue a mis ideales. Asì, mis actitudes se pueden convertir en mis defectos o en mis cualidades, dependiendo de mi capacidad para regularlas. Esto aplica para cualquiera.

En otra ocasión platicaré un poco acerca de las familias que vuelcan su atención hacia el exterior, pues también son una excelente fábrica de máscaras muy útiles para poder movernos por la vida. Estas máscaras, además de ocultar nuestro mundo interior, nos protegen de las amenazas del exterior, a veces fantasiosas y en ocasiones muy reales.

Todos usamos máscaras, y todos podemos quitárnoslas si lo creemos necesario, aunque tal vez no nos gustará lo que podamos ver, pues detrás de nuestras máscaras podemos encontrar envidia, crítica destructiva, prepotencia, holgazanería, irresponsabilidad, chismes, conformismo, exigencia desmedida y todas esas actitudes que criticamos en los demás.

Si la máscara es funcional y me ha servido para avanzar, puedo conservarla y hacer un uso consciente de ella. En mi caso, quiero regular mi orgullo para que no mate a mi memoria, porque mi máscara me había hecho creer que mis recuerdos afectaban a mi autoestima. ¡Qué cosas!

Y aquí quedan abiertas estas preguntas:

¿Cómo es tu familia? ¿Cómo te calificas tú y a los "tuyos"? ¿Con cuáles "verdades caseras" te has quedado? 

No hay ninguna prisa: Tenemos toda una vida para encontrar ese espejo por el que se asoma nuestra expresión real, sin antifaces. Todo ocurre a su debido tiempo.


Hasta luego.

viernes, 13 de enero de 2012

Obesidad mental

Hoy conocí el concepto de obesidad mental, y nada más de hacer la comparación entre la nutrición física y la mental, me gustó la idea y la adopté para mi acervo, así que aquí estoy, platicando de la desnutrición mental.

Conocí esta idea a partir de un archivo de Power Point que cayó en mis garras, y que por supuesto comparto en este espacio, para bajarlo hay que dar clic sobre esta liga:


Y aunque va a sonar muy repetitivo, voy a comentar algunas de las ideas que más me llegaron al leer esta presentación, creo que me encontré con mi miedo a descubrirme con la mente llena de alimento chatarra:

Uno debe aprender a nutrirse, para ello debemos variar el menú y arriesgarnos a comer algo distinto de vez en cuando. Claro que ello implica hablar con otros comelones de más experiencia y escuchar sus recomendaciones.

El alimento más accesible no es siempre el mejor. Así como en cualquier oxxo, tiendita de abarrotes o puesto de comida rápida encontramos refrescos, botanitas empaquetadas o grasa en todas sus presentaciones, también así encontramos en la mayoría de los programas de radio, televisión o en los periódicos la comida chatarra que se ingiere rápidamente, pero se va pegando en el subconsciente y con el tiempo es difícil removerla, pues se va pegando hasta hacernos creer que siempre estuvo ahí y que es natural cargar con ella. ¡Hay que buscarle! Sí hay alimentos nutritivos y sabrosos para la mente y para el espíritu, pero si se requiere asesoría, hay que regresar al párrafo anterior.

Otros libros
Otras músicas
Otras películas
Otras revistas
Otros periódicos
Otras páginas web
Otros temas de qué hablar
Otros juegos
Otras personas
Otros programas en la radio y en la tele
Solamente hay que conservar
la misma vieja curiosidad
Y evitar convertirnos en coleccionistas
que desechan todo "lo que ya saben"
nada más porque ya hay "algo nuevo".

Si no probamos un buen alimento, hasta juraremos que estamos bien nutridos con lo que ingerimos. Hay personas orgullosas de su redondez y que disfrutan siendo alfeñiques de 100 o 200 kilos, pues estar "llenitos" puede ser un símbolo de estatus y de "estar bien" en algunos círculos de escasa cultura gastronómica. En el caso de la obesidad mental, también habemos quienes nos sentimos orgullosos de cargar el cerebro y todas las memorias con datos e información dispersa que puede llenar totalmente nuestra capacidad, sin servir absolutamente para nada. Pero creemos que sabemos porque nos atiborramos de información, irrelevante, pero información al fin: ésa es la mejor manifestación de nuestra gordura u obesidad mental.

No hay apoyo del sector público ni del privado para mejorar la nutrición, tanto en el nivel físico como en el mental, parece ser que las autoridades y los empresarios no encuentran productivo eso de tener una población bien nutrida en cuanto a comida y pensamientos. Es obvio que la obesidad mental hizo presa también de quienes toman las decisiones acerca de qué puede consumir la mayoría de las personas y por ello es muy fácil acceder a programas de raquítico valor para el intelecto, las emociones y la autoestima; y del mismo modo accedemos al chiste facilón, a la critica del prójimo, a la descalificación y la discriminación, a la burla y a la exhibición como fuentes "normales" de diversión. Y lo peor es que esto no ocurre en círculos de amigos, sino en los medios de comunicación, con comunicadores "serios". ¿Quién coordina la programación de todos los medios masivos? ¿Será acaso la misma autoridad la que debe regular la nutrición física y mental? ¿Y esa autoridad estará bien nutrida o nomás leerá los empaques del cereal cuando desayuna y el relleno de los cheques cuando cobra?

Estamos perdiendo la costumbre de compartir los alimentos. No caería mal conocer lo que nutre a nuestros conocidos, pues a veces vamos dando por hecho que todos pensamos más o menos lo mismo y vamos cerrando nuestras bocas, nuestros oídos y nuestros ojos a lo que dicen y razonan los demás. Con un poco más de tiempo, terminaremos cerrando también el corazón para no dejar entrar los sentimientos y las emociones de nuestros seres humanos cercanos, pues ya nos las ofrecerán prefabricadas... ¿o ya ocurre esto?

En fin, aquí tenemos otro reto, aunque bien mirado resulta ser el mismo reto que afrontamos desde hace tiempo: Comprometernos a mejorar nuestra nutrición. "Somos lo que comemos", suele decirse por ahí y quien lo dice se queda muy orondo por haber dicho una verdad digerida y aprobada por medio mundo. También es válido decir que "somos lo que consumimos", esto incluye tanto los alimentos que entran por la boca como todos esos alimentos del espíritu que pueden entrar por los ojos y los oídos principalmente.

Tratemos de arriesgarnos a consumir algo distinto aunque se corra el riesgo de ser vistos como bichos raros, pues al que no consume la misma comida chatarra que pasan en la programación "normal" se le ve como si de verdad estuviera mal, ¡hay que probar otros sabores! En los comedores de las escuelas y los trabajos siempre están disponibles las porquerías del tipo Marinela, Sabritas o refrescos, pero nadie se escandaliza si alguien decide sacar su alimento preparado en casa y comerlo entre los demás. Con el alimento del intelecto y el espíritu debería ser igual, que nadie se escandalice cuando uno entre todos decida consumir una dieta de información más balanceada y con ingredientes distintos a los de diario. Lo peor que puede ocurrir es que se vayan volviendo más ricas las opiniones y se vayan difundiendo opciones de entretenimiento y cultura más amplias.

Creo que no exagero si digo que una buena nutrición mental es un excelente camino para llegar a ser libres, en toda la extensión de la palabra.

Provecho. Digo: Hasta luego.

miércoles, 11 de enero de 2012

Expectativas

Esperamos demasiado de los demás y de la gente en general.

A veces ponemos unas expectativas muy altas en alguna persona y ahí se las dejamos colgadas, creyendo que por ese solo hecho esa persona en particular se comportará como nosotros esperamos, pero ¡Oh sorpresa! Normalmente cada uno de nosotros sigue avanzando por el camino de su vida y no nos convertimos en una fotografía o una reproducción estática de lo que la demás gente espera. También es normal que aquellos que colgaron una ilusión o una expectativa en otro alguien, vivan decepcionados porque sus deseos no se cumplen. Un poco menos normal, aunque no por eso poco común, es la reacción de culpar a otra persona por aquello que nosotros debimos haber realizado. Colgar muchas expectativas, o una expectativa muy grande a una persona puede ser el equivalente a convertirnos en el "amo" virtual de esa persona: a partir de ese momento estará obligada a cumplirnos, aunque tal vez ni siquiera lo sepa. En una relación de pareja esto se llama codependencia; en una relación padres-hijos se llama sobreprotección, en el mundo de la política y los negocios se llama lealtad y en el mundo de los niños, que siempre le dicen a las cosas por su nombre, este tipo de relación se llama "adivinanzas", con 2 preguntas favoritas: ¿A que no sabes lo que espero de ti? y ¿Por qué no hiciste lo que yo esperaba/quería/deseaba/insinuaba/exigía/sugería que hicieras? Como sea, en cualquier caso hablamos de una situación en la que, si ambos aceptan su rol de "esperanzado - esperanzador", tenemos como resultado una autoestima deficiente que buscará, por un lado, confirmarse a sí misma a través de la aceptación de los demás, y por el otro, que evadirá asumir su propia responsabilidad porque siempre habrá alguien que esperábamos hiciera algo mejor y por su culpa no pude hacer lo que me toca. ¿Suena familiar? Tal vez. Podemos jugar a ser el que cuelga las expectativas en otros y también a que somos los que van por ahí cargando expectativas ajenas, a fin de cuentas ninguno de estos roles permite ser libre de tomar decisiones propias, así que si nos descubrimos en alguno de estos papeles durante nuestra vida diaria, también podemos jugar a soltar la carga y dejarla ahí (en caso de jugar a ser aquellos de los que se espera demasiado) y a dejar de esperar tanto de los demás sin investigar qué tan realistas son nuestras expectativas. Al final encontraremos una ventaja: Seremos libres, capaces de decidir por nosotros mismos con menos egoísmo y más, mucha más confianza en nuestro propio yo y en los demás. Es difícil saber cómo nos perciben los demás, tal vez estemos traicionando las expectativas de alguien, o tal vez estemos decepcionados de alguien que no hizo todo lo que, según nosotros, debió haber hecho. Seamos libres, nos veremos con más respeto unos a otros y, a lo mejor, hasta tendremos la capacidad de afrontar la vida juntos, acompañados y aceptando a cada quien como es sin esperar que sea como yo quiero.

Saludos, nos seguimos leyendo.

En el presente

  Si buscamos la felicidad en el pasado el presente pierde sentido y el futuro asusta, la vida está en el presente. Es gratificante haber ...