sábado, 21 de enero de 2012

El lugar del alma

Aún no he conseguido la versión electrónica de "El lugar del alma", un libro de Gary Zukav que me tiene encantado. Para compartir un poco de él, les reproduzco enseguida algunas frases tomadas de la introducción y los primeros capítulos:

"...cuando las actividades de la vida se encuentran infundidas de respeto se llenan de sentido y alcanzan buenos resultados".

"La violencia y la destrucción son los resultados de contemplar el poder como si de algo externo se tratase. Todas nuestras instituciones -sociales, económicas y políticas- reflejan nuestra manera de ver el poder como algo externo".

Evolución

"Hemos creado sistemas de bienestar para proteger a los pobres. Éste es un perfecto reflejo de cómo hemos llegado a percibir el poder: como una posesión perteneciente a una minoría, al tiempo que la mayoría le sirve en tanto que víctimas".

"Cualquier cosa que temamos perder es símbolo de poder externo. Lo que tememos es un incremento de nuestra vulnerabilidad".

"No existe diferencia entre una esquizofrenia aguda y un mundo en guerra. No existe diferencia alguna entre la agonía de un alma destrozada y la de una nación destrozada".

"...la intención que se encuentra detrás de una acción determina sus efectos, cada intención nos afecta a nosotros y a los demás, y los efectos de las intenciones se extienden mucho más allá del mundo físico".

"Tu personalidad, al igual que tu cuerpo, son los vehículos de tu evolución".

"Cuando una personalidad se convierte en multisensorial, sus intuiciones llegan a ser importantes para ella. Advierte sensaciones sobre sí misma y sobre los demás, así como las situaciones en que ella misma encuentra que no pueden justificarse sobre la base de las informaciones proporcionadas por los cinco sentidos".

"Es éste un libro sobre la consecución del poder auténtico -la alineación de la personalidad con el alma- y lo que eso implica, de cómo sucede y qué es lo que crea".

Karma

"El periodo de vida de tu personalidad es una más de la innumerable cantidad de experiencias de tu alma. El alma existe fuera del tiempo".

"Desde el punto de vista del alma, todas sus encarnaciones son simultáneas. Todas sus personalidades existen al mismo tiempo".

"...una vida consciente se convierte en un tesoro que no tiene precio".

"...en la personalidad de una persona uno puede observar el sufrimiento del alma de la que ha sido formada, al tiempo que también se puede observar la gracia que el alma ha ido consiguiendo, que no es otra cosa que la parte de la personalidad dominada por el amor".

"En ciertas ocasiones la personalidad se nos muestra como una fuerza que se desplaza elevándose sobre el mundo sin ninguna relación con la energía de su alma. Esta situación puede estar en el núcleo de lo que denominamos un ser humano malvado, y puede dar origen a un ser humano esquizofrénico. Es el resultado de una personalidad incapaz de encontrar su punto de referencia, o la conexión con la madre, que es el alma".

"...somos responsables de cada una de nuestras acciones, pensamientos y sentimientos, o lo que es lo mismo, por cada una de nuestras intenciones".

"...el hecho de aprender que las intenciones producen efectos específicos, y cómo son tales efectos, significa un avance muy lento cuando nuestro aprendizaje debe hacerse solamente a través de la densidad de la materia física".

"Recibes del mundo aquello que entregas al mundo".

"La moralidad es una creencia humana. El universo no juzga".

"Cuando juzgamos, creamos karma negativo".

"El camino que conduce hasta tu alma pasa por tu corazón".

"Una justicia que no juzga es una percepción que nos permite ver cualquier aspecto de la vida, pero que no nos compromete con sus emociones negativas".

Hasta aquí las citas por esta ocasión, pero amenazo con ingresar frases de otros 2 capítulos de este libro en un escrito posterior.

Hasta luego, y si quieren opinar pueden hacerlo libremente.

jueves, 19 de enero de 2012

Palabra de Bernardo

Estoy leyendo a un psicólogo, sexólogo y pastor religioso que se llama Bernardo Stamateas, su lectura me está resultando interesante y agradable, porque aborda los temas de la relación de pareja, de la autoestima y de las relaciones interpersonales de una manera muy clara y sencilla.

Tal vez a quien no le guste fusionar las cosas de este mundo material con la religión le resulte difícil digerir estos textos, pero aunque aparecen de vez en cuando algunas referencias bíblicas y un poco de sermón dominical, sus libros están escritos con un criterio amplio, para ser leidos por mentes abiertas y hambrientas, en el sentido de nutrición y no de comida chatarra para la psiqué.

Una frase que me gustó, de su libro "Gente tóxica":

La palabra es como las abejas: Tiene miel y aguijón.

Y aquí, la liga para descargar su libro "Sexualidad y erotismo en la pareja":


Hasta luego.

martes, 17 de enero de 2012

Un espejo nos está esperando

Las familias que vuelcan su atención hacia su propio interior pueden crear en sus miembros unas expectativas muy, muy altas y llegan a creer que cuentan con un elemento o característica especial para desenvolverse en la vida.

Es el sentido de pertenencia en su más puro sentido, expresado con la frase "nosotros los (ponga aquí su apellido) somos así", que suena de lo más cierta e inofensiva, pero que excluye con esa certeza a todos los que no sean de ese grupo de "nosotros". Algo así como "nosotros somos así, y todos los demás son distintos. Entonces, todos los demás están mal". Existe una tendencia más o menos reciente a interesarse por la historia familiar (no sólo por la historia personal), lo que parece muy sano para entender el sistema de relaciones en el que se formó cada uno de nosotros, y que explica porqué nos relacionamos de tal o cual forma en la actualidad.

En mi caso, que es el que mejor conozco aunque aún me falta mucho por descubrir, resulta que pasé muchos años viviendo con la firme convicción de que provengo de una familia donde impera el respeto por la vida, por el desarrollo espiritual y se le da un lugar especial a los sentimientos, lo que crea un ambiente propicio para la nostalgia y el recogimiento en uno mismo, y eso nos ayuda a ser más abiertos y comprensivos con los demas... Hasta ahí todo muy bien, y crecí convencido de que así "somos nosotros", porque es una bonita forma de ser en el mundo. Lo malo es que se trata de una máscara, una fachada que oculta el interior.

Actualmente me he dado cuenta, sin que sea tampoco una verdad definitiva, que el sentimiento que más conservo de mi historia familiar, es decir, lo que yo aprendí en casa, es el orgullo de ser una persona "moralmente correcta". Ciertamente, la nostalgia es un enemigo a vencer porque puede crear la ilusión de comodidad y satisfacción por lo que he hecho en el pasado y de ese modo puede hasta oxidarme si decido que ya no necesito moverme, pero en las relaciones diarias lo que más afecta en mi constelación familiar (por decirle de algún modo) es el sentirme como si fuera una autoridad moral, el juzgar a los otros y la dificultad para reconocer que sé o conozco menos que otros (no en cuanto a conocimiento, sino en términos de lo que es bueno, lo que es aceptable, lo reprobable y lo correcto).. ¿Cuál es la señal que me lleva a esta conclusión?

Son dos: una es la reacción desproporcionada y voluntariosa cuando las cosas no salen "de acuerdo a lo planeado". La otra es la necesidad de juzgar u opinar sobre asuntos de otros, considerando que debo tener la razón.

Me ha costado trabajo pararme frente al espejo y verme así, sin la máscara de la bondad y la nostalgia, duele encontrar algo así como el retrato de Dorian Grey en el rostro de ese tipo que me mira del otro lado, en el reflejo. Pero una parte importante para corregir el camino consiste en hacer caso de lo que no nos gusta, dedicarle un tiempo y tratar de cambiarlo. Ninguna actitud es buena o mala, pero cuando se manifiesta excesivamente terminará por funcionar mal, así que mi tarea personal es reacomodar en su justa medida mi nostalgia y melancolía, tanto como mi orgullo y afán de aceptación. Trataré de hacerlo con responsabilidad recordando esta máxima de la psicología: "Cualquier conducta exagerada trata de ocultar la conducta contraria", o lo que es igual: "Dime de qué presumes y te diré de lo que careces".

El primer paso para reeducarnos es reconocer la parte donde tenemos carencias, y esto ocurre al interior de cada familia, pues es mucho más cómodo vivir detrás de la máscara, seguir siendo uno de "nosotros" y excluir a "aquellos". Aquí abro un paréntesis para pedir una disculpa por ponerme autobiográfico describiendo mi postura personal ante algunos aspectos familiares: estas son meras conjeturas mías, mi vivencia, sin generalizarla necesariamente a toda mi familia.

Pero bueno, ¿cómo se forma esta máscara? Ésta es la parte más interesante: Es verdad que mi familia ha vivido con respeto por la vida y el desarrollo espiritual, y que le hemos dado un lugar especial a los sentimientos, y que cuenta (como todas las familias) con una característica especial para desenvolverse; es obvio que también me considero una persona abierta y comprensiva. Lo que ha ocurrido es que idealicé esta forma de ser en el mundo hasta verla como inalcanzable para cualquiera (hasta para uno mismo, he ahí la trampa de la nostalgia y el orgullo). Se requiere un trabajo de humildad y constancia para poner los pies en la tierra y vivir la vida como es, aunque no se apegue a mis ideales. Asì, mis actitudes se pueden convertir en mis defectos o en mis cualidades, dependiendo de mi capacidad para regularlas. Esto aplica para cualquiera.

En otra ocasión platicaré un poco acerca de las familias que vuelcan su atención hacia el exterior, pues también son una excelente fábrica de máscaras muy útiles para poder movernos por la vida. Estas máscaras, además de ocultar nuestro mundo interior, nos protegen de las amenazas del exterior, a veces fantasiosas y en ocasiones muy reales.

Todos usamos máscaras, y todos podemos quitárnoslas si lo creemos necesario, aunque tal vez no nos gustará lo que podamos ver, pues detrás de nuestras máscaras podemos encontrar envidia, crítica destructiva, prepotencia, holgazanería, irresponsabilidad, chismes, conformismo, exigencia desmedida y todas esas actitudes que criticamos en los demás.

Si la máscara es funcional y me ha servido para avanzar, puedo conservarla y hacer un uso consciente de ella. En mi caso, quiero regular mi orgullo para que no mate a mi memoria, porque mi máscara me había hecho creer que mis recuerdos afectaban a mi autoestima. ¡Qué cosas!

Y aquí quedan abiertas estas preguntas:

¿Cómo es tu familia? ¿Cómo te calificas tú y a los "tuyos"? ¿Con cuáles "verdades caseras" te has quedado? 

No hay ninguna prisa: Tenemos toda una vida para encontrar ese espejo por el que se asoma nuestra expresión real, sin antifaces. Todo ocurre a su debido tiempo.


Hasta luego.

viernes, 13 de enero de 2012

Obesidad mental

Hoy conocí el concepto de obesidad mental, y nada más de hacer la comparación entre la nutrición física y la mental, me gustó la idea y la adopté para mi acervo, así que aquí estoy, platicando de la desnutrición mental.

Conocí esta idea a partir de un archivo de Power Point que cayó en mis garras, y que por supuesto comparto en este espacio, para bajarlo hay que dar clic sobre esta liga:


Y aunque va a sonar muy repetitivo, voy a comentar algunas de las ideas que más me llegaron al leer esta presentación, creo que me encontré con mi miedo a descubrirme con la mente llena de alimento chatarra:

Uno debe aprender a nutrirse, para ello debemos variar el menú y arriesgarnos a comer algo distinto de vez en cuando. Claro que ello implica hablar con otros comelones de más experiencia y escuchar sus recomendaciones.

El alimento más accesible no es siempre el mejor. Así como en cualquier oxxo, tiendita de abarrotes o puesto de comida rápida encontramos refrescos, botanitas empaquetadas o grasa en todas sus presentaciones, también así encontramos en la mayoría de los programas de radio, televisión o en los periódicos la comida chatarra que se ingiere rápidamente, pero se va pegando en el subconsciente y con el tiempo es difícil removerla, pues se va pegando hasta hacernos creer que siempre estuvo ahí y que es natural cargar con ella. ¡Hay que buscarle! Sí hay alimentos nutritivos y sabrosos para la mente y para el espíritu, pero si se requiere asesoría, hay que regresar al párrafo anterior.

Otros libros
Otras músicas
Otras películas
Otras revistas
Otros periódicos
Otras páginas web
Otros temas de qué hablar
Otros juegos
Otras personas
Otros programas en la radio y en la tele
Solamente hay que conservar
la misma vieja curiosidad
Y evitar convertirnos en coleccionistas
que desechan todo "lo que ya saben"
nada más porque ya hay "algo nuevo".

Si no probamos un buen alimento, hasta juraremos que estamos bien nutridos con lo que ingerimos. Hay personas orgullosas de su redondez y que disfrutan siendo alfeñiques de 100 o 200 kilos, pues estar "llenitos" puede ser un símbolo de estatus y de "estar bien" en algunos círculos de escasa cultura gastronómica. En el caso de la obesidad mental, también habemos quienes nos sentimos orgullosos de cargar el cerebro y todas las memorias con datos e información dispersa que puede llenar totalmente nuestra capacidad, sin servir absolutamente para nada. Pero creemos que sabemos porque nos atiborramos de información, irrelevante, pero información al fin: ésa es la mejor manifestación de nuestra gordura u obesidad mental.

No hay apoyo del sector público ni del privado para mejorar la nutrición, tanto en el nivel físico como en el mental, parece ser que las autoridades y los empresarios no encuentran productivo eso de tener una población bien nutrida en cuanto a comida y pensamientos. Es obvio que la obesidad mental hizo presa también de quienes toman las decisiones acerca de qué puede consumir la mayoría de las personas y por ello es muy fácil acceder a programas de raquítico valor para el intelecto, las emociones y la autoestima; y del mismo modo accedemos al chiste facilón, a la critica del prójimo, a la descalificación y la discriminación, a la burla y a la exhibición como fuentes "normales" de diversión. Y lo peor es que esto no ocurre en círculos de amigos, sino en los medios de comunicación, con comunicadores "serios". ¿Quién coordina la programación de todos los medios masivos? ¿Será acaso la misma autoridad la que debe regular la nutrición física y mental? ¿Y esa autoridad estará bien nutrida o nomás leerá los empaques del cereal cuando desayuna y el relleno de los cheques cuando cobra?

Estamos perdiendo la costumbre de compartir los alimentos. No caería mal conocer lo que nutre a nuestros conocidos, pues a veces vamos dando por hecho que todos pensamos más o menos lo mismo y vamos cerrando nuestras bocas, nuestros oídos y nuestros ojos a lo que dicen y razonan los demás. Con un poco más de tiempo, terminaremos cerrando también el corazón para no dejar entrar los sentimientos y las emociones de nuestros seres humanos cercanos, pues ya nos las ofrecerán prefabricadas... ¿o ya ocurre esto?

En fin, aquí tenemos otro reto, aunque bien mirado resulta ser el mismo reto que afrontamos desde hace tiempo: Comprometernos a mejorar nuestra nutrición. "Somos lo que comemos", suele decirse por ahí y quien lo dice se queda muy orondo por haber dicho una verdad digerida y aprobada por medio mundo. También es válido decir que "somos lo que consumimos", esto incluye tanto los alimentos que entran por la boca como todos esos alimentos del espíritu que pueden entrar por los ojos y los oídos principalmente.

Tratemos de arriesgarnos a consumir algo distinto aunque se corra el riesgo de ser vistos como bichos raros, pues al que no consume la misma comida chatarra que pasan en la programación "normal" se le ve como si de verdad estuviera mal, ¡hay que probar otros sabores! En los comedores de las escuelas y los trabajos siempre están disponibles las porquerías del tipo Marinela, Sabritas o refrescos, pero nadie se escandaliza si alguien decide sacar su alimento preparado en casa y comerlo entre los demás. Con el alimento del intelecto y el espíritu debería ser igual, que nadie se escandalice cuando uno entre todos decida consumir una dieta de información más balanceada y con ingredientes distintos a los de diario. Lo peor que puede ocurrir es que se vayan volviendo más ricas las opiniones y se vayan difundiendo opciones de entretenimiento y cultura más amplias.

Creo que no exagero si digo que una buena nutrición mental es un excelente camino para llegar a ser libres, en toda la extensión de la palabra.

Provecho. Digo: Hasta luego.

miércoles, 11 de enero de 2012

Expectativas

Esperamos demasiado de los demás y de la gente en general.

A veces ponemos unas expectativas muy altas en alguna persona y ahí se las dejamos colgadas, creyendo que por ese solo hecho esa persona en particular se comportará como nosotros esperamos, pero ¡Oh sorpresa! Normalmente cada uno de nosotros sigue avanzando por el camino de su vida y no nos convertimos en una fotografía o una reproducción estática de lo que la demás gente espera. También es normal que aquellos que colgaron una ilusión o una expectativa en otro alguien, vivan decepcionados porque sus deseos no se cumplen. Un poco menos normal, aunque no por eso poco común, es la reacción de culpar a otra persona por aquello que nosotros debimos haber realizado. Colgar muchas expectativas, o una expectativa muy grande a una persona puede ser el equivalente a convertirnos en el "amo" virtual de esa persona: a partir de ese momento estará obligada a cumplirnos, aunque tal vez ni siquiera lo sepa. En una relación de pareja esto se llama codependencia; en una relación padres-hijos se llama sobreprotección, en el mundo de la política y los negocios se llama lealtad y en el mundo de los niños, que siempre le dicen a las cosas por su nombre, este tipo de relación se llama "adivinanzas", con 2 preguntas favoritas: ¿A que no sabes lo que espero de ti? y ¿Por qué no hiciste lo que yo esperaba/quería/deseaba/insinuaba/exigía/sugería que hicieras? Como sea, en cualquier caso hablamos de una situación en la que, si ambos aceptan su rol de "esperanzado - esperanzador", tenemos como resultado una autoestima deficiente que buscará, por un lado, confirmarse a sí misma a través de la aceptación de los demás, y por el otro, que evadirá asumir su propia responsabilidad porque siempre habrá alguien que esperábamos hiciera algo mejor y por su culpa no pude hacer lo que me toca. ¿Suena familiar? Tal vez. Podemos jugar a ser el que cuelga las expectativas en otros y también a que somos los que van por ahí cargando expectativas ajenas, a fin de cuentas ninguno de estos roles permite ser libre de tomar decisiones propias, así que si nos descubrimos en alguno de estos papeles durante nuestra vida diaria, también podemos jugar a soltar la carga y dejarla ahí (en caso de jugar a ser aquellos de los que se espera demasiado) y a dejar de esperar tanto de los demás sin investigar qué tan realistas son nuestras expectativas. Al final encontraremos una ventaja: Seremos libres, capaces de decidir por nosotros mismos con menos egoísmo y más, mucha más confianza en nuestro propio yo y en los demás. Es difícil saber cómo nos perciben los demás, tal vez estemos traicionando las expectativas de alguien, o tal vez estemos decepcionados de alguien que no hizo todo lo que, según nosotros, debió haber hecho. Seamos libres, nos veremos con más respeto unos a otros y, a lo mejor, hasta tendremos la capacidad de afrontar la vida juntos, acompañados y aceptando a cada quien como es sin esperar que sea como yo quiero.

Saludos, nos seguimos leyendo.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Recomendación musical: "God"

Una vez vi la letra de la canción "God", de John Lennon, ilustrada por un gran monero mexicano que firmaba como Efrén, recuerdo que fue en la revista "La Garrapata, el azote de los bueyes" y traté de localizar esa mini gran obra para escanearla y colocarla aquí, pero descubrí que mi colección de tan afamada revista está incompleta y uno de los ejemplares que me faltan es precisamente donde viene ese homenaje a Lennon.

Una vez repuesto de semejante impresión, y siguiendo con mi idea original de compartir la letra de la canción la busqué en el YouTube y me vine encontrando la página de un auténtico melómano, uno de esos seres que nacieron para disfrutar la música, compartirla y entender los porqués de sus creadores. El blog de este sujeto me gustó porque está dedicado a dar a conocer los pormenores detrás de la creación, grabación y difusión de cada pieza musical, así que además de saborear la canción con un video de fondo, también podemos enterarnos de los chismes relacionados con esa canción y sus autores al mismo tiempo.

Les dejo la ruta de este blog para quienes se interesen en visitarlo, nada más les sugiero hacerlo cuando tengan un buen rato para dedicarle, porque hay historias que te atrapan y es posible que dures mucho tiempo saboreando músicas e historias. Total que para no quedarme con las ganas reproduzco enseguida la canción "Dios", subtitulada, que bajé de ese mismo lugar:


El video de Lennon:


Hasta luego, gracias por leer.

Que gane el que sea...

Perdón por el pesimismo, pero no le veo el sentido ni una salida racional a esta guerra estúpida que el Gobierno anuncia como si fuera contra la delincuencia, pero a estas alturas ya no se le cree nada, pues se ha comprobado la existencia y libre actuación de delincuentes que también fungen como funcionarios públicos, también se sospecha que hay una insurgencia real y activa contra ese mismo Gobierno, y que muchas acciones de esta "guerra" las han dirigido hacia los modernos insurgentes. Pa'l caso es lo mismo, la violencia engendra más violencia y la destrucción de los seres queridos genera miedo, odio y frustración. Y en esto de los seres queridos entra mucha gente muerta, caída sin haber tenido culpa alguna.

De ese caldo de emociones encontradas salió esta imagen:


Gracias por leer. Hasta luego.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Creyentes

“Dios es un concepto mediante el cual medimos nuestro dolor”
John Lennon

A Lennon se le criticó demasiado por su manera de expresarse acerca de Dios, o de Jesús, que se toma como sinónimo aunque para mucha gente Dios se representa de otras maneras. El caso es que en la vida diaria la concepción que tengamos de Dios resulta importante para definir una postura ante los problemas que se presentarán inevitablemente en nuestro andar por este camino mundano: Las personas creyentes pueden tener más recursos para perseverar en la búsqueda de una solución, pues el saberse aferradas a un concepto proporciona una sensación de seguridad y esperanza que anima a seguir adelante.

Y no se requiere de una fe ciega en Jesús, sino de creer en el concepto de aquello que es superior a nuestra existencia humana, bajo el nombre que queramos darle:

Dios,

Jesús,

Naturaleza,

Buda,

Yo divino,

Fuerza cósmica…

¡Vaya! Si hasta el hecho de creer en el ateísmo proporciona la seguridad de saber que hay “algo” cierto fuera de uno mismo, más allá de la vida material que conocemos, esta certeza se refleja cuando escuchamos el tono orgulloso del que dice “soy ateo”.

Por el hecho de ser creyentes podemos entrar a la vida espiritual, cada quien a su manera y con sus propios rituales o modalidades. Vivir la parte espiritual es un remedio contra el aislamiento que nos permite reencontrarnos y reconocer que ese concepto de algo superior da un centro o punto de equilibrio a la vida en general.

Quien no lo vive así no puede respetar las búsquedas que se desarrollan en la vida interior de cada persona para tratar de ser mejores, y quien no es capaz de respetar a sus semejantes tampoco podrá valorarse a sí mismo y puede perder el sentido de la vida.

Sin embargo, no es posible vivir sin tener la experiencia espiritual. Tal vez haya quien se niegue a aceptar esa parte de su realidad, pero en la búsqueda de su propia identidad y de afirmar el sentido de pertenencia, el desarrollo de un sistema propio de creencias juega un papel importantísimo e insustituible. Quizá haya quien afirme que no le debe nada a nadie ni a nada, que "se formó solo" y otras cosas así, pero esa idea de la "generación espontánea" no puede mantenerse mucho tiempo: todos nuestros recuerdos son influencias que han ido enraizando en nuestra mente, en la fuente de nuestro ser convirtiéndose, en algunos casos, en creencias firmes y tal vez hasta inflexibles.
Así que es cierto, “Dios es un concepto mediante el cual medimos nuestro dolor”. Y también puede ser muchas cosas más.

“No es posible que Dios haya jugado a los dados con el universo”.
Albert Einstein

domingo, 27 de noviembre de 2011

¿Qué pasó con ese respeto?

Ahora sí me pasé de la raya... ¡El último escrito que puse aquí es del 11 de noviembre y hasta el día 27 regreso a teclear! ¡Cuánto tiempo ha pasado! Y cuántas cosas ha traido este tiempo, la verdad.

Para esta ocasión pensé en el respeto, porque ha sido un factor muy importante en estos días para mí en mi interacción con la gente que está a mi alrededor, porque estoy leyendo un libro titulado "El lugar del alma", escrito por Gary Zukov (altamente recomendable, pero aún no lo consigo en versión electrónica, así que no lo puedo compartir todavía) y porque el respeto es un ingrediente mal entendido y peor utilizado en la vida diaria.

Los que se sienten con algún tipo de autoridad sobre los demás justifican muchos de sus actos porque son pa' que los demás aprendamos a respetar, y bajo esa bandera se realizan toda clase de atropellos y fregaderas que se puedan cometer contra los semejantes, porque es más fácil justificar lo que hago que hacer algo distinto, y porque es muy fácil también confundir el respeto con muchas cosas que son lo contrario.

"Pa que aprendan a respetar", dicen muchos mensajes del crimen organizado y desorganizado en nuestro país, y el mensaje real es "pa' que sepan que deben tenernos miedo". Y lo han logrado. Tal vez sí sepamos respetar pero la violencia y la prepotencia no generan respeto sino enojo, miedo e impotencia, y la gente que se escuda en las armas y la capacidad de destruir a los demás solamente se cubre con un escudo de odio y resentimiento, de miedo intenso.

"Si viera que obediente y respetuoso es mi hijo", dicen los padres y madres sobreprotectores que no han permitido a su subordinado asomarse a conocer el mundo, y no le queda más remedio que asumir su dependencia y tragarse las ganas de vivir su vida, pero eso tampoco es respeto, puede ser otra forma de represión y de limitación.

A veces con burlas, otras veces con amenazas, o con indirectas o ataques físicos o verbales, pero en muchas ocasiones invadimos la realidad de otra persona y justificamos nuestra invasión diciendo que es por respeto o para que nos respeten.

Vivir respetuosamente requiere mucho valor. Valor para respetar la vida en cualquiera de sus manifestaciones, valor para respetar las opiniones distintas a la propia, por muy radicales que sean las posturas ideológicas de cada quien, valor para dejar crecer fuera de la influencia propia a quien quiera hacerlo así, valor para saber una vez más que todas las vidas valen lo mismo y no hay una que puedas estar por encima de las demás. Valor para decir estas cosas y, sobre todo, para actuar de acuerdo a estas creencias cuando sea el momento.

El respeto significa tomar la decisión de aceptar y crear en lugar de destruir o atacar, y esta actitud puede ser muy criticada en muchas ocasiones.

Desde mi punto de vista, el respeto es una de las mejores señales de evolución que hemos logrado como seres humanos, aunque no es de las más comprendidas, con todo respeto.

Gracias por leer, hasta luego.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Jorge Bucay y las hojas de ruta

"Cuatro caminos hay en mi vida, ¿cuál de los cuatro será el mejor..?"

Casi todos los días escuchaba a mi tío Domingo cantar este verso, y no recuerdo haberlo escuchado cantar toda la letra, así que se me quedaron grabados los 4 caminos entonados por su voz, y tal vez por eso me llamó la atención el libro de Jorge Bucay "Hojas de ruta", que consiste precisamente en describir los 4 caminos por los que debería pasar toda vida que se precie de haber sido vivida, según ese autor. O tal vez el libro me impresionó porque me lo presentó mi excelente amiga y colega Manguis (a quien no me atrevo a llamar "vaca sagrada", pero sí me parece una "becerrita divina" en esto de la psicología) en una situación muy especial, pues en aquellos días había fallecido mi mamá y Manguis tuvo la genial idea de leer para mi un cuento incluido en el libro, gesto que le agradezco mucho porque fue mi primer contacto con Bucay y eso me animó a conseguir esta obra y adentrarme en primer lugar al apartado "El camino de las lágrimas", me sirvió bastante para ir asimilando mucho de lo que sentía y pensaba en esos momentos por la pérdida de mi querida mamá, a quien aún extraño.

El caso es que seguí interesado en Bucay y fui encontrando y leyendo más libros de él, y descubriendo que me encanta su manera de escribir.

¿Y qué tiene de especial Jorge Bucay? No construyó una gran teoría que revolucionara la psicología como lo hicieran Freud, Fritz Perls o Skinner; tampoco desarrolló técnicas especializadas y eficaces como en su momento hicieron Milton Erickson, Carl Jung, Reich ni el mismo Perls entre otros, ni tiene una historia escabrosa y apantallante como Víktor Frankl, por ejemplo. Por si fuera poco, ya ni siquiera se dedica a la práctica de la psicoterapia... ¿Entonces? ¿Cuál es su mérito?

A mi humilde modo de ver, su mérito reside en que se ha mostrado tan humano como cualquier hijo de vecino, ha tomado los conocimientos heredados por los grandes teóricos y prácticos durante la corta (relativamente) historia de la psicología y los ha manejado con términos cotidianos, le ha quitado el manto de "sagrado" a los conocimientos sobre la naturaleza humana, la comunicación y las relaciones (con perdón de las vacas sagradas) para convertirlos en una masa de realidades moldeable, accesible a quien quiera avanzar en el camino de convertirse en persona, o en mejor persona. Y su mayor mérito es que nos ha influenciado, contagiando esta sencillez para acompañar a quien se acerca a buscar apoyo, confiando en que cada uno de nosotros tiene dentro de sí la semilla de la que brotan sus propias soluciones, sin que esto implique abandonar la responsabilidad de guiar y ayudar a desarrollar sus propias herramientas y habilidades.

(Imagen en la página principal de la revista "Mente sana", dirigida por Bucay.
Según dice ahí, se actualizó por última vez en 2008)

"Haiga sido como haiga sido" -como dice un personaje tristemente célebre en la política mexicana-, el caso es que Jorge Bucay se ganó un lugarcito entre los grandes y cuenta con millares de adeptos, entre los que me incluyo sin llegar al fanatismo, y además a estas fechas aún continúa vivo. Casi siempre recomiendo a mis pacientes leer el libro con el que lo conocí, y aunque no sean pacientes conmigo ni con otro terapeuta, le recomiendo a cualquier persona que lo lea, así que aquí dejo para quien guste leer o releer esta obra, dividida en los 4 caminos que la integran:

1. El camino de la autodependencia:
http://www.4shared.com/document/L8-d6Z4W/Ruta_1_-_El_Camino_de_la_Autod.html

2. El camino del encuentro:
http://www.4shared.com/document/lx-JwWW3/Ruta_2_-_El_Camino_del_Encuent.html

3. El camino de las lágrimas:
http://www.4shared.com/document/-NczzfUi/Ruta_3_-_El_Camino_de_las_Lgri.html

4. El camino de la felicidad: 
http://www.4shared.com/document/yVIOy9ri/Ruta_4_-_El_Camino_De_La_Felic.html

Les deseo que tengan la paciencia de leerlos, que los disfruten y que puedan recorrer todos estos caminos de la mejor manera.

Hasta luego, gracias por leer.

domingo, 6 de noviembre de 2011

La vida en un día (Documental)

Este escrito también podría titularse "El rescate de lo cotidiano".

El 25 de octubre, hace poco menos de dos semanas, comentaba acerca de las etapas de una vida normal y de lo difícil que es definir esa cuestión de la normalidad, además de lo fácil que es juzgar las vidas ajenas suponiendo que las experiencias de uno mismo son las "normales".

Bueno, el pasado viernes mi amiga Adrianis me pasó la liga a un documental de YouTube que se llama "La vida en un día" y me senté a verlo esa misma noche, lo disfruté mucho, me dejó una serie de emociones encontradas y reencontradas el ver tantas vidas distintas compartiendo el mismo momento en el girar de nuestro planeta, y me reafirmó esa idea de que la normalidad no es más que un ideal en nuestras mentes, tal vez para sentirnos bien con nosotros mismo o para disfrazar nuestra comodidad individual sin tener que molestarnos en reconocer las diferencias que hay con nuestros semejantes que viven en distintas condiciones a las nuestras. No digo mejores ni peores, pues son las vidas "normales" de cada quién, pero sí digo distintas.


La idea de este documental fue pedirle a un gran número de personas que grabaran un día normal de sus vidas y respondieran unas pregunts sencillas dentro de su grabación. En YouTube dicen que recibieron miles de horas de grabaciones y que participaron voluntarios de 192 países. El resultado ya editado es un video que dura poco más de una hora y media con un contenido muy honesto, emotivo y cotidiano. Me emocionaba pensando que esas imágenes reflejan lo que vive a diario la gente que grabó esas escenas, o al menos con cierta regularidad, y esas "vidas normales" son tan distintas entre sí, que hasta ahorita no he podido terminar de asimilar tantas formas de existir en este mismo mundo, tantas pequeñas batallas que se libran a diario y tantos detalles pequeños que a veces no se aprecian lo suficiente.

La chica que habla al final deja un testimonio muy sincero y creo que también muy compartido por muchos, acerca de la necesidad de trascender, de sentirnos importantes, de sentir que nuestros días valen la pena vivirse, y como dice alguien en los comentarios acerca de este video: Las palabras que ella expresa hablan por todos.

Descargué el video pensando en reproducirlo en este blog, desafortunadamente se descargó sin los subtítulos en español, así que mejor les comparto la ruta directa para que entren a verlo en alguna ocasión que tengan hora y media para observar con calma y apertura el testimonio de cómo fue la vida el 24 de julio de 2010, para mucha gente de este planeta:


 Un abrazo, gracias por leer.

lunes, 31 de octubre de 2011

Mark Gungor y los dos cerebros

Entre mis correos viejitos encontré este video, lo grabó Mark Gungor, un señor que a mi gusto es un excelente motivador y decidí subirlo hoy a este blog porque me gusta mucho la manera en que aborda una de las situaciones más reales en nuestras relaciones de pareja:

Somos diferentes.

Y también me gusta la manera en que insinúa cómo tratar con esta realidad:

Respetemos nuestras diferencias.


Aunque este video me llegó por correo, existen en Internet otros trabajos de Gungor, algunos gratuitos pero solamente en inglés, of course, y otros en un DVD con costo, empaque y toda la cosa.

Pero a mí lo que me interesa es sembrar la propuesta de este señor para ver si crece y da frutos en alguien que la lea: Si es posible abordar nuestras diferencias divirtiéndonos con ello, entonces es posible ver la vida con humor y optimismo. Entonces también es posible que surja la tolerancia, la confianza y el respeto, sobre esa base se puede alcanzar una relación de larga duración, con dos personas comprometidas.

Gracias por leer, hasta luego y si quieren dejar su opinión, será bien recibida.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Agradecimiento

En la terapia individual siempre está latente el riesgo de que las dos personas que se encierran a hablar acerca de un problema por resolver, terminen volviéndose cómplices que cuchichean a solas en un cuarto.

En la terapia de pareja el riesgo es que el terapeuta, asesor o como gusten llamarle haga alianza con uno de los miembros de la pareja, en lugar de apoyar a ambos para que refuercen su relación o decidan terminarla, si es lo mejor para ellos.

En la terapia familiar existe el riesgo de que el mismo terapeuta sea tragado entero por el sistema disfuncional que acude a buscar opciones para funcionar correctamente.

En la terapia grupal el riesgo de alianzas es menor porque los mismos miembros del grupo monitorean su avance, pero el terapeuta puede darse sus mañas para preferir las dinámicas, el liderazgo y las representaciones en lugar de abordar los conflictos.

Y aún así, con todos estos riesgos y otros muchos que están latentes en la relación humana que se da al interior de un consultorio, quien necesita ayuda se anima a acudir, abrir su corazón y sus pensamientos y avanzar hacia el cambio. Por su valor, confianza y determinación, agradezco y envío un saludo con mucho aprecio a quienes han coincidido conmigo para compartir una parte de su historia y de sus pasos por el camino que conduce a ser mejores personas.

El camino hacia el alma pasa por el corazón y guía los pensamientos.
El vehículo que circula por ese camino es la confianza.
En algún punto de ese camino está el "yo" que cada uno quiere llegar a ser.
Iniciamos el camino solos y de la misma forma llegamos al final.
Que siempre tengamos el valor y la confianza para seguir caminando.

Hasta luego.

martes, 25 de octubre de 2011

Las etapas de una vida normal

¿Y con qué derecho puede Eric Ericsson (o cualquier otro psicólogo) decir cuáles son las etapas por las que debe pasar una vida para decir que se desarrolló bien? ¿De verdad se puede decir que una vida es normal y otra no?

Es muy difícil responder a estas cuestiones, los llamados psicólogos del desarrollo lo han tratado de hacer encontrando rasgos equivalentes en las distintas edades del ser humano, pero aún no se ha podido definir qué es normal y qué es anormal con un criterio aceptado por todos. La historia la escriben los vencedores, y las definiciones de "normalidad" las escriben las mayorías... o al menos eso nos han hecho pensar.

En nuestro país es visto como normal pertenecer a la religión católica o a la cristiana, y todos los que no están dentro de estas creencias son anormales; sin embargo, a escala mundial el catolicismo o el cristianismo no son las religiones que cuentan con mayor número de adeptos, es decir, no serían las religiones de la gente normal.

En nuestra cultura, todavía en un incipiente despertar, lo normal es la familia de papá y mamá casados y con hijos, y todo lo que no se apegue a este esquema será anormal, descartando del mundo de lo bien visto a la homosexualidad, la unión libre, la soltería a edad avanzada, las madres solteras y otro montón de conductas, preferencias y formas de relacionarse que existen y se practican día a día por gente tan humana como todos.

El apego al dinero, la imagen que mostramos en este mundo material y la adicción a tener son otras cuestiones "normales" y bien vistas, aunque rayan en la hipocresía porque las mayorías también están de acuerdo en opinar que no debemos vivir para estos fines.

Y sin embargo, sí es necesario contar con un parámetro que nos permita identificar si estamos dentro de la normalidad, para aceptarnos a nosotros mismos y desenvolvernos satisfactoriamente entre los demás. En el mundo físico es más fácil hacer esto, pues es fácil notar si una persona va alcanzando la estatura y el peso que le corresponde de acuerdo a su edad, si es capaz de realizar los movimientos que realizan sus compañeros, si habla correctamente o si no se entiende lo que dice, si es fuerte o débil, ágil o lenta, alegre o seria, atractiva o fea. Todos estos son rasgos que se ven o se perciben con el contacto cotidiano, y no requieren un gran esfuerzo para identificarlos.

Entrar al mundo interior y decir que hubo un accidente que dejó secuelas en el ánimo, en el autoconcepto o en el respeto a sí mismo, es una cuestión muy diferente pero real, de ahí la importancia de definir ciertos parámetros de lo que debe ser y hacer, en su mundo interior, una persona que se desarrolla de manera sana. En el mundo físico, la medida de normalidad corresponde a rasgos como los que se mencionan en el párrafo anterior, y en la vida psicológica o espiritual, la medida que permite identificar si vamos por el camino de desarrollo "normal" es el conflicto.

Si entro en conflicto conmigo mismo con más frecuencia de la que me permite sentirme cómodo, tal vez haya un niño herido en mi interior, o no he alcanzado la etapa que me permite relacionarme sin vergüenza con los demás, o podemos estar atorados en cualquier momento de nuestra vida solamente porque no podemos reconocer sin que me cause conflicto que mientras a mí me gusta el color rojo, otra persona prefiere el verde, mientras yo disfruto el pozole, otro puede saborear un pastel, mientras a mí me gustan las mujeres, alguien más puede inclinarse hacia su mismo sexo, y que aún teniendo nuestras preferencias muy distintas o muy similares, hemos pasado por etapas de desarrollo que nos han permitido llegar hasta el punto en el que nos encontramos hoy, y seguiremos avanzando en el camino de la vida.

¿Cuál vida es "más normal", entonces? ¿La que se parece más a la mía, la que se apega más a los valores en los que yo creo? Me parece que la vida "más normal" (por llamarle de algún modo) es la de aquellas personas que sufren menos conflictos internos sin lastimar a terceros (el que anda por ahí fregando al prójimo sin ningún conflicto o remordimiento está más cerca de ser un psicópata que una persona normal), las personas que son honestas consigo mismas también lo son con el mundo en general.

Como dicen los filósofos venezolanos del grupo Desorden público: "El hombre bueno no teme a la muerte, no teme a la noche oscura".

Sea pues: Seguiré hablando de normalidad, de etapas de la vida y de algunos otros conceptos, aclarando que son solo eso: conceptos, puntos de referencia, señales en el camino de la vida que casi todos podemos reconocer, ideales que deseamos alcanzar en nuestro afán de ser mejores, pero no un dogma ni una verdad rígida y absoluta. La verdad es una obra que se construye entre mucha gente y que nunca está terminada, pero nos podemos aferrar a ella si entendemos su flexibilidad.

Gracias por leer, y también se vale opinar.

Hasta luego.

lunes, 24 de octubre de 2011

Autoestima según Ericsson

La autoestima nace con uno mismo.

La autoestima a veces crece a la par que uno mismo, a veces se va quedando más chaparrita y en ocasiones alcanza mucha más altura que uno mismo.

La autoestima se puede resquebrajar y hasta destruir.

La autoestima se puede reconstruir en cualquier momento de la vida.

La autoestima se desarrolla a lo largo de toda la vida, es la meta de vivir siendo el mejor amigo de uno mismo.


Ericsson (y no es marca de teléfonos) propone 8 etapas para el desarrollo de la autoestima, a lo largo de la vida:


1. La primera etapa es la de "Confianza Básica" contra "desconfianza" donde queda conformada la autoestima. Esta etapa es muy importante en el desarrollo de la persona, pues según sea ésta, así llevará la confianza, la fe, la aceptación de sí misma y hacia los demás, ya que el niño percibe que es importante y valioso para las personas que lo son significativas.
La satisfacción de obtener logros le dará la seguridad necesaria para "arriesgarse" a dar el siguiente paso. Entonces las crisis, depresiones y ansiedades serán contractivas y no destructivas. El niño en esta etapa está para recibir, no tiene la capacidad para dar.

2. En la segunda etapa “Autonomía frente a vergüenza” comienza a darse cuenta de que puede dar, empieza a tener autocontrol y fuerza de voluntad. Se atreve y no. Debe recordarse que hay que alentar lo positivo de cada etapa para que la autoestima se vaya enriqueciendo y afirmando. El ejemplo de los padres es muy importante, pues es más fácil desarrollarse en un ambiente de flexibilidad que en uno de rigidez; en uno que ponga límites, que él tendrá que respetar y cumplir, pero también que provea el respeto a su persona.

3. De los 4 a los 6 años (iniciativa frente a culpa), ya se dirige su voluntad a un propósito; se le llama esta etapa lúdica o de juego. Hace y deshace, construye y destruye, compone y descompone;
todo esto le va dando seguridad. Su curiosidad sexual y fantasías no deben ser coartadas, sino encauzadas. Si esta etapa se resuelve bien, pasa a la siguiente.

4. Laboriosidad contra inferioridad: aquí su autoestima lo hace ser responsable, cooperar en grupos, y se despierta su interés en aprender

5. De los 12 a los 16 años, empezando con la pubertad, se llega a la adolescencia. Es la crisis en donde las etapas anteriores se cuestionan; se pone en juego la construcción de la "identidad". La
persona se vuelve egoísta, solitaria, de carácter cambiante; la misma está feliz, que enojada, no sabe qué le pasa ni qué quiere.
En esta etapa puede recuperar aclarar y fortalecer su autoestima. Darle confianza, comprensión, respeto y ayuda le facilitará esta difícil etapa.

6. En la sexta etapa, "intimidad contra aislamiento" comienza ya a realizarse compartiendo, aprecia la intimidad, la amistad profunda e integra el sexo al amor. La persona ya es madura y busca trascender. Si no se consolidaron las etapas anteriores se provocará aislamiento y estados de neurosis.

7. En la etapa de "generatividad contra estancamiento", las personas son productivas creativas, consolidan y cuidan su familia, amigos y trabajo. Hay una total proyección del ser humano a relacionarse y ser productivo. En caso contrario las personas se encuentran estancadas, no aman, no son creativas ni productivas. Viven en el egoísmo, no se han encontrado a si mismas (etapas anteriores no superadas). Su autoestima es baja con todas sus consecuencias.

8. La ultima etapa, "integridad contra desesperación", es la integración de todas las etapas. Aquí, la fe, seguridad armonía, espiritualidad y el orden dan todos sus frutos. Al estar satisfecho y feliz de una vida plena, la trascendencia y los valores supremos de amor, bondad, paciencia, y todo lo que significa sabiduría se manifiestan. El individuo vive mas consciente y pleno.

Arriba dice que esto de la autoestima consiste en ser amigo de uno mismo, y quien vive plenamente esta especie de amistad se da cuenta que es algo más que eso: es sentir el amor a sí mismos y por ende, a los demás y a la vida en general. En este camino hacia la autoestima se vale detenernos un poco para revisar, ¿qué tal están mis emociones hoy? ¿coinciden con mis pensamientos? ¿están de acuerdo con mis actos? Si respondo que no, es buen momento de decidir qué partes de mí mismo quiero reconstruir antes de seguir el camino.

La autoestima vive de la manera en que uno mismo ve el mundo.

La autoestima se alimenta de las relaciones de uno mismo con los demás.

La autoestima cree en lo que uno mismo cree.

Las 8 etapas que reproduzco en este escrito, y la pirámide de la autoestima, las tomé de un ensayo anónimo que bajé hace algunos años de Internet, no recuerdo de qué página pero lo pueden bajar si gustan desde aquí:


Gracias por leer, hasta luego.

lunes, 17 de octubre de 2011

Niños heridos, niños rescatados

¿Alguna vez te has sorprendido soñando con ser alguien más grande? Tal vez te ha ocurrido esto o alguna otra cosa parecida, de esas cosas simples que se disfrutan bastante por el solo hecho de vivirlas.

Si te ha ocurrido, y al darte cuenta sientes que eso te motiva para seguir creciendo y no es un pretexto para regañarte y hacerte sentir mal, eres de las afortunadas personas que saben convivir con su niño interior y lo dejan expresarse, porque el punto de todo esto es que, por más años que cumplamos, los adultos y los niños tendremos siempre necesidades muy parecidas que satisfacer:

·       Recibir y dar amor.
·       Comprensión.
·       Aceptación.
·       Reconocimiento.
·       Apoyo.
·       Libertad.
·       Independencia.
·       Confianza.
·       Consejos.
·       Control.
·       Ser escuchados.
·       Apoyo para descubrir el mundo.
·       Ser investigadores (curiosos).
·       Tener seguridad.
·       Crecer.
·       Jugar incansablemente.
·       Soñar a ser grandes.
El adulto amigo de su parte infantil busca cómo satisfacer estas necesidades, el que no disfruta esa amistad, se boicotea para no alcanzar la satisfacción de una o varias de ellas. La tarea de rescatar al niño interior cuando está herido es de vital importancia para que nuestra verdad más profunda se atreva a expresarse, primero ante nosotros mismos y después ante quien sea: Solamente se puede lograr creyendo en uno mismo y aceptándose tal cual, si mi niño interior no cree en él y se avergüenza de ser quien es, estará a la sombra de un adulto que no vive para su presente, sino para atender ese pasado que le duele.

Rescatar al niño herido es darle al adulto actual la oportunidad de revalorar su propia historia para hacerse dueño de sus acontecimientos y vivir el aquí y ahora acompañado de su yo-niño en su versión más sana, la que quiere aprender, experimentar y conocer más el mundo, la que se da cuenta que por más tiempo que pase no alcanzarán a vivir todo en el corto lapso de una vida, pero encuentra en eso un reto y una motivación, en lugar de un pretexto para no hacer.

Es posible vivir descubriendo el mundo cada día sin fingir saberlo todo. Es posible cambiar la posición del Rey Mierdas por una postura de sencillez y agradecimiento por estar aquí, el tiempo que podamos. Es posible vivir sin miedo ni resentimiento con la vida.

Hay varios talleres dedicados al rescate del niño herido, y como ocurre con todas estas cosas, hay muchas formas de enfocar ese taller, si te interesa rescatar a tu niño herido, ya sea en sesiones de terapia o asistiendo a algún curso o taller, ten siempre en cuenta que se trata de rescatarte a ti mismo en otra época, cuando contabas con menos recursos de los que tienes ahora.

También hay varios libros interesantes sobre este tema, aquí comparto uno que estoy leyendo, lo escribió un ingeniero de Tabasco llamado Ernesto Rodríguez Moguel y él mismo lo subió a un sitio web llamado "Gestiópolis.com", de donde yo lo bajé, pueden buscarlo en esa página o descargarlo de acá:

http://www.4shared.com/document/zVBRifGf/Rescata_a_tu_nio_herido.html

Gracias por leer, hasta luego.

viernes, 7 de octubre de 2011

Jobs

Antier murió Steve Jobs y hoy todos son sus admiradores. Yo sigo sin conocer mucho acerca de él, creo que fue un buen hombre, ingenioso y decidido, pero además honesto, cualidad poco común.

Aquí reproduzco un video que me compartió mi hermano Rubén hace dos o tres años... me gusta mucho escuchar al famoso Jobs, espero que también a ustedes les deje un agradable sabor recibir estas palabras:


Y también reproduzco un dibujo homenaje de un monero de Guanajuato. Esta imagen también me impresionó desde la primera vez que la vi:



Hasta luego.

jueves, 6 de octubre de 2011

Los otros

Desde que estamos chicos nos enseñan a darnos cuenta de que somos parte de algo más grande que nosotros mismos, a desarrollar nuestro sentido de pertenencia para saber que somos miembros de una familia, de un grupo escolar, de un equipo deportivo, de un grupo de aficionados que comparten el mismo gusto por un artista o un equipo determinado, o simplemente porque nos tocó nacer en "nuestra" localidad (pueblo o ciudad), tener cierto color de piel, hablar el idioma español (o cualquier otro), creer en Dios como lo pide nuestra religión y desarrollar los mismos valores que la mayoría ... El sentido de pertenencia nos ayuda a crear la sensación de que "somos iguales" a los que están a nuestro alrededor.

Y así vamos desarrollando nuestras redes sociales, buscando la empatía y el espejo donde podamos encontrar nuestras mismas costumbres, gustos y expresiones. Aprendemos a ser parte de un grupo y nos llamamos "nosotros". Esta identidad nos da seguridad y confianza para segur adelante, tal como el niño va conociendo su vecindario y reconociendo donde hay más similitudes con sus intereses, así los jóvenes y adultos seguimos tratando de ampliar nuestro mundo encontrando más gentes afines a nosotros.

¿Y qué pasa con los que no coinciden con nuestra forma de ver el mundo? ¿Con los que no siguen la misma religión? ¿Con aquellos que hablan otro idioma y tienen otro color de piel? ¿O con los que se ven iguales a nosotros pero no son de aquí?

Fácil: Si algunas personas son diferentes no son parte de nosotros, son "los otros" y junto con nuestro sentido de pertenencia se nos ha enseñado a discriminarlos y rechazarlos. Tristemente la humanidad ha evolucionado con esa idea de "grupos" cerrados y en muy raras ocasiones ha sobrepasado el límite de lo que considera son "diferencias" irreconciliables con sus semejantes.


Muy raro es que un pueblo se muestre abierto a costumbres ajenas de manera pacífica (aunque sí los hay), es más común que de vez en cuando emergen sujetos excepcionales que alcanzan a vivir ese sentido de pertenencia con toda la humanidad y no con un grupo específico. Lo más común es que el temor a lo nuevo, a lo desconocido, nos guíe y nos lleve a ese lugar seguro que llamamos "nosotros" para justificar nuestro rechazo a todos los que son distintos.

Recuerdo que cuando estaba chico, en mi pueblo había un chavo más grande que yo que no podía hablar y todos le decíamos nada mas "el mudo", el pobre chavo nunca pudo jugar con nosotros, los niños de mi generación, porque todos estábamos convencidos de que él era un niño malo, siempre que se acercaba hacía unos ruidos espantosos y gesticulaba tratando de hacerse entender pero lo único que conseguía era verse más grotesco y asustarnos, así que salíamos corriendo y los más aventados de mis amigos lo atacaban sin que ninguna persona tratara de impedirlo o defendiera al pobre mudo. Incluso los adultos se burlaban de él y nos decían que no lo dejáramos acercarse. Ahora lo pienso y me imagino la desesperación del pobre muchacho que creció solo y rechazado, quién sabe qué trataba de decirnos (a lo mejor eran puras mentadas, pero incluso eso ya era comunicación); esa desesperación es la que justifica sus gestos exagerados y sus ruidos extraños que trataban de decir algo. Pero aunque trataba, nunca creímos que él fuera como nosotros, porque interpretábamos su lenguaje corporal como agresión.

"La revolución es el recurso de los desesperados", estaba escrito en una pared, y es cierto. Nada más que la revolución de los desesperados es violenta y causa mucho daño, tanto que a veces el logro revolucionario no compensa todo el daño causado a la sociedad.


Cuando relegamos a los que consideramos "diferentes" los agrupamos primero en el genérico "los otros", y poco a poco los vamos convirtiendo en masa, un montón de gente que vista así ni siquiera parece humana. La masa. Cantidades inimaginables de personas que no comparten algunas características superficiales con nosotros y por ese solo hecho, les negamos el derecho de reconocerles todas las características más profundas que tenemos en común.

¿Has tenido la desagradable experiencia de ser tratado como uno de "los otros" en lugar de uno de "nosotros"?

Atrás de este concepto se encierra una de tantas razones por las que quieren justificar las guerras, el sufrimiento y las muertes de algunas personas: No se preocupen: son "los otros". Y entonces tratan de decirnos que está bien que muera tal o cual persona, o tal o cual grupo de personas, como si en verdad hubiera alguien capaz de decirnos cuáles vidas valen más y cuáles valen menos.

No importa si en este momento soy de los de "nosotros" o de "los otros", la vida sigue dando vueltas y, al final, todos somos humanos. Me quedo con el reto de ser más tolerante y de ir incluyendo en mi grupo de "nosotros" a "los otros" o, por lo menos, de aceptar a la gente tal como es sin pretender que soy un mejor ejemplo para los demás.

Hasta luego.