lunes, 28 de septiembre de 2015

¿Con quién quieres quedar bien?

"Tratar de complacer a todo el mundo es imposible. Si hicieras esto, acabarías en medio, sin nadie a quien le cayeras bien."
(John Lennon)

La codependencia tiene muchas caras, ¡y todas se parecen!:


Un tipo quiere ahorrar y su pareja le pide algo que desea mucho aunque por el momento no es algo indispensable, él retira sus ahorros para darle gusto aunque sabe que no es una buena decisión.

Una mujer es maltratada por su pareja frente a sus hijos y decide dejarlo, pero cuando sus niños lloran porque extrañan al papá los lleva a verlo, y cuando ve triste y decaído al hombre que la maltrata, se siente culpable y se queda con él. Después se siente mal con ella misma.

Un tipo se queja de que su trabajo no le satisface y además le pagan mal. Uno de sus amigos lo invita a unirse en una nueva empresa que está iniciando con mucho éxito en otra ciudad. Aunque le pagan más y estaría trabajando con conocidos que le simpatizan, el tipo prefiere quedarse en su mal trabajo para no dejar sola a su novia.

La amabilidad y la cordialidad sirven para hacer más agradable la relación con los demás. Pero sacrificar las metas propias por quedar bien con otra persona no es amabilidad ni cordialidad, es una actitud que a la larga solo consigue hacernos quedar mal con nosotros mismos, y traicionarse a sí mismo es uno de los pecados más difíciles de superar.


Se puede pasar toda una vida tratando de entender cómo fue que llegaste a tomar una decisión que te encadenó a los deseos de otra persona, ignorando los tuyos. Mucho tiempo reclamándote por no atreverte a reconocer que tus deseos son igual de valiosos que los de las demás personas.

En esos casos se puede retomar el camino, para eso es muy útil detenerte un momento para revisar ¿cómo está tu niño interior?, ¿qué tan solo se siente, que necesita la aprobación de los que están a su alrededor? Habla con él, explícale de la manera más sencilla posible que tú lo entiendes, dile que confías en sus decisiones y que sabes que a mediano o largo plazo darán buenos resultados. Dile que no necesita tirar sus planes y agarrar los de otra gente: los suyos son valiosos y se vale negociar para quedar en buenos términos con los demás.


¿Por quién sacrificas o retrasas tus planes? Mamá, papá, pareja, amistades, hijos, compañeros, jefes, tal vez todos ellos... Si la persona que te interesa se enoja y te reclama porque no haces lo que te dice y tal como te lo dice, detente a revisar cómo es que llegaste a este punto en la relación donde permites que alguien más manipule tu vida en lugar de manipularla tú.

"Un zapato que se adapta a una persona puede quedar mal en otra. No existe una receta para vivir que le sirva a todos."
(Carl Gustav Jung)

Trátate bien, ponte atención, sé amigo de tu YO para que reconozcas lo que te gusta entre todo lo que haces y dices. Es el primer paso para reconciliarte contigo y dejar de creer que mereces vivir pidiendo permiso, pidiendo perdón y pidiendo aprobación de todos. Trata de quedar bien contigo mismo, verás que tus proyectos y planes funcionan mejor.

Hasta luego.


domingo, 27 de septiembre de 2015

Pregunta

Frasesota que le robé a mi querida amiga Tere Martínez:


Alguna vez le has preguntado a Dios: 

“¿Qué puedo hacer por ti?”

sábado, 26 de septiembre de 2015

Dualidad y sexualidad

"¿Qué es el amor sino comprender y alegrarse de que otro viva, actúe y sienta de manera diferente y opuesta a la nuestra? Para que el amor supere con alegría los antagonismos no debería suprimirlos, negarlos. Incluso el amor a sí mismo contiene como presupuesto suyo la dualidad (o la pluralidad) indisoluble, en una sola persona"
(Federico Nietszche)


No todo lo dual es sexual, pero todo lo sexual sí es dual. Dualidad significa que tenemos dos extremos opuestos como los polos de los imanes, y donde haya dos contrarios también habrá una interacción entre ellos. Es claro el ejemplo del día y la noche, y prácticamente en cualquier campo que nos desenvolvamos encontraremos esa relación entre los opuestos, los diferentes. La relación sexual entre hombre y mujer es una manifestación más de ese contacto con la dualidad, en su parte más física, y es la expresión de nuestro intento por fundir en una unidad a dos extremos diferentes, desaparecer la dualidad y llegar a ser uno con uno mismo, con la pareja e idealmente con el mundo, ser uno con la realidad que conocemos.

Esa es una experiencia deliciosa y momentánea, la dualidad sigue existiendo y es necesario aceptarla para evitar el conflicto y para no volvernos adictos a escapar de la realidad fingiendo ser uno al enfrascarnos en un vicio. Por cierto, los victorianos relacionaban la pereza y la pobreza con el vicio, es decir que la gente perezosa y pobre era así por ser viciosa y débil, ya que no podían superar su tentación. Todavía hay gentes que piensan así, de esta manera tan polarizada: Si yo vivo "bien", entonces todos los que no viven como yo están equivocados, por lo tanto están "mal" como personas. O dicho de otra manera: Si son pobres es porque quieren, cuando se les quite lo flojos van a hacer dinero. Como se ve, irse a un extremo de la dualidad es lo mismo que volverse intolerante.


Decía que es necesario aceptar la dualidad, las partes aparentemente contrarias que naturalmente hay en cada persona, lo masculino dentro de lo femenino y viceversa, la aceptación de las diferencias que hay entre las personas nos lleva a dejar de criticar, humillar o envidiar a los demás para sentirnos parte de este conglomerado de dualidades.

Si no podemos aceptar nuestra dualidad y la de los demás, las probabilidades de enfermar irán creciendo y en cualquier momento se manifestarán física o emocionalmente, o de ambas maneras (para reducir la dualidad). Además de esto, aceptar la dualidad ayuda a disminuir la ansiedad sexual: todos tenemos una actitud ante la sexualidad que va del rechazo (parecido a la moral victoriana) al apego desenfrenado (lo que algunos llaman libertinaje), esta actitud representa nuestra preferencia sexual y aunque se considera que toda expresión sexual es normal, cabe decir que también existen síntomas de que puede haber alguna patología tocando a la puerta: 


En principio, el rechazo o no aceptación de la dualidad (o sea la sexualidad) revela también el rechazo hacia uno mismo, lo que deriva en baja autoestima y puede provocar situaciones de agresividad impulsiva para ocultar el miedo a la intimidad sexual. El extremo opuesto, la búsqueda compulsiva de placer sexual, puede llevar a olvidarse de sí mismo volcándose hacia afuera, forzando en ocasiones a otra u otras personas a hacer cosas en contra de su voluntad y llegando a dañarse a sí mismos en sus actividades, relaciones sociales o propiedades. Una adicción, que también derivará en conflictos con la autoestima.

Un ejemplo que ilustra con claridad la no aceptación de la dualidad es el de muchas parejas que deciden unir sus vidas: Cuando se conoce la pareja, generalmente descubren infinidad de cosas valiosas en esa otra persona y literalmente se enamoran de sus diferencias, ese misterio que vuelve excitante la vida. Sin embargo ocurre con frecuencia que al vivir juntos esas diferencias comienzan a pesar y la misma pareja comienza a quejarse de cómo es esa persona con la que vive, hasta terminar por decirle que no le gusta cómo demuestra su cariño: “Quiero que me quieras como yo quiero, no como tú me quieres”. ¡Nos enamoramos de las diferencias y después las tratamos de eliminar!


En otros casos se puede ver a la pareja jugando el rol de madre e hijo o de padre e hija, que es otra forma de vivir la relación sin aceptar la dualidad y que además es motivo para desarrollar otro tema: Escogemos a una persona adulta por pareja y queremos recibir una obediencia infantil, ¡qué cosas hacemos los humanos!

Por estas y otras razones, es válido ver a la persona en un contexto más amplio, en todas las dimensiones de su dualidad y no solamente en su sexualidad.

¿Y no dicen que todo lo que hacemos refleja nuestra sexualidad? Sí, nuestra sexualidad es parte inseparable de nosotros, de nuestra naturaleza, y es al mismo tiempo dualidad. Pero la dualidad va más allá de la sexualidad y de la humanidad.

Hasta luego.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Freud y la sexualidad en la época victoriana

"Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla"
(Sigmund Freud)


Existe la creencia de que Freud utilizó mucho el concepto “sexualidad” para resaltar las diferencias entre hombres y mujeres y como razón básica de los conflictos que se presentan en la dinámica de sus relaciones, todavía en nuestros días se reduce al psicoanálisis y a Freud mismo a los conflictos sexuales, y muchas personas suponen que su teoría se reduce a la relación de aceptación o rechazo de los roles sexuales. Esto es una concepción demasiado simplista del psicoanálisis y del aporte de Freud a la psicología en general. 

Consideremos la circunstancia histórica de Freud, o sea la época y el lugar en que le tocó vivir: no es lo mismo nacer a mitad del siglo XIX que en el XXI, y tampoco es igual crecer en la Europa de esos tiempos que en Brasil, Argentina, España o México. A él le tocó vivir una era de relativa paz y estabilidad social en Austria y en Inglaterra, situación ajena a lo que se vivía al mismo tiempo en los países de América, por ejemplo. Dentro de esa calma se respiraba un ambiente de candidez e inocencia forzadas, porque los temas relacionados con la sexualidad y los placeres del cuerpo eran muy mal vistos y por ende reprimidos (políticamente incorrectos, dirían ahorita) y la sociedad europea se miraba a sí misma con la crítica de quien tiene tiempo de sobra para observar a los demás.


En fin, que en esa época denominada Victoriana (debido a que la reina de Inglaterra, Victoria, reinó durante más de 60 años), los valores se podrían clasificar como "puritanos" destacando en la época cualidades como el ahorro, el afán de trabajo, la extrema importancia de la moral, los deberes de la fe y el descanso dominical como valores de gran importancia. También hay que decir que los ingleses eran (tal vez todavía son) más machistas que muchos machos mexicanos y tenían a la mujer relegada a los roles más sumisos y resignados, tanto así, que los deseos y fantasías sexuales en la  mujer eran considerados síntoma de enfermedad.

Hoy decimos ser más liberales y se supone que ya no vivimos en la época victoriana, pero las mujeres que se atreven a vivir su sexualidad enfrentan igual el rechazo de sus congéneres y la incomprensión de los hombres, que en el fondo o en la superficie seguimos malinterpretando las expresiones honestas que una mujer puede hacer con su sexualidad.


El punto es que en la época de Freud el sexo era un tema tan vetado que forzosamente tenía que estar en el pensamiento de las mayorías: la tentación de lo prohibido. Dicen que si los temas sexuales no hubieran sido tan perseguidos, nunca hubiera nacido el psicoanálisis. Tal vez.

Y también hay quien dice que si Freud hubiera ampliado sus conceptos y en algunas ocasiones hubiera cambiado el término “sexualidad” por el de “dualidad”, sus teorías se hubieran entendido de una manera más completa. Tal vez. Nunca lo sabremos porque lo que él hizo fue lo mejor en su momento histórico, pleno de estabilidad social y de represión moral. Y ahí están los cimientos de todas las corrientes psicológicas modernas.


Más allá de prejuicios y críticas parciales, vale la pena conocer las ideas de Freud y descubrir sus posturas ante temas tan dispares como los sueños, la infancia, la muerte o, por supuesto, la sexualidad.

Hasta luego.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Recomendación: Un programa de 20 pasos

"Que cada uno cumpla con su propio destino,
elija su rumbo, reconozca sus pozos, riegue sus plantas,
y si cae en la cuenta de que ha errado el camino,
que desande lo andado y reconstruya la casa."
(Hamlet Lima Quintana)


Este libro de Jorge Bucay tiene 20 recomendaciones que todos hemos escuchado en algún momento, o tal vez las hemos dicho a alguien que se acerca confiando en nosotros. Es decir, no está descubriendo el hilo negro ni trae el último grito de la moda en cuanto a sanación interior, desarrollo humano, autosuperación, mejorar las relaciones, autoestima y coaching (o como se diga esa palabra que sí está de moda ahorita). Bucay trae un recuento que consiste en verdades universales que en realidad funcionan y son aplicables en a vida diaria. La belleza de lo sencillo permanece ante la espectacularidad de lo novedoso.


Además, todo el libro viene aderezado con las clásicas narraciones que acompañan todos sus libros y que además de entretener ayudan a que cada mensaje quede bien entendido e ilustrado por propios y ajenos al mundo de la psicología.

En verdad me parece un libro de fácil lectura con un contenido profundo, así que solamente voy a enlistar aquí los 20 pasos que él recopila en su libro, dejando a cada quién la decisión de disfrutar la lectura de cómo los va desgranando, es decir, de la descripción que hace de cada uno de ellos a lo largo de su libro, que es más bien corto:

1. Trabaja en conocerte

2. Decide tu libertad

3. Ábrete al amor

4. Deja fluir la risa

5. Aumenta tu capacidad de escuchar

6. Aprende a aprender con humildad

7. Se cordial siempre

8. Ordena lo interno y lo externo

9. Transfórmate en un buen vendedor

10. Elige buenas compañías

11. Actualiza sin prejuicios lo que sabes

12. Sé creativo

13. Aprovecha el tiempo

14. Evita las adicciones y los apegos

15. Corre solamente riesgos evaluados

16. Aprende a negociar lo imprescindible

17. Iguala sin competir

18. No temas al fracaso

19. Vuelve a empezar

20. No dudes del resultado final

¿Fácil? Todo depende del momento particular que esté viviendo cada quien, pero invariablemente, la constancia puede hacer que estas actitudes se vuelvan naturales, tan vez algunas no lleguen a ser fáciles, pero si forman parte de tu naturaleza, pueden asumirse como propias y eso ayuda bastante.

Si lo lees, coméntalo.

Hasta luego.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

La voz

“Tu voz no quiere cantar
Tu voz se esconde en el llanto
Si pregunto tu quebranto
No me vas a contestar”
(Mario Benedetti)

La palabra es un invento grandioso, apenas lo descubrieron, los humanos aceleraron su evolución, desarrollaron nuevas formas de relacionarse y darle vida a todos los pensamientos, sueños, ideas, ocurrencias y demás mundos que habitan dentro de la cabeza de cada quien. 

La voz sigue siendo el principal vehículo de la palabra, el más económico y fácil de usar y, como siempre, esto conlleva el riesgo de abusar, pero no importa. 

La voz es el puente que une dos mundos ajenos mediante el diálogo, o la espada que rompe los lazos de amistad y hasta familiares. La mayoría de nosotros tiene este don, hagamos puentes con él.

La voz:

Eres inconfundible cuando sales desde atrás del rostro y cuando no te guardas dentro del cuerpo que me distrae, pero a veces pasas tu tiempo escondida en la garganta, juguetona impaciente rayando y arañando sus paredes hasta que logras salir, tímido carraspeo al principio y después vida para cualquier frase.

La palabra es tu ropa de diario, te reservas el adorno colorido de tu risa y de tus gritos para esos momentos y festejos especiales. Algunos vivimos esclavos de la fantasía o del deseo, pero tú que habitas un cuerpo ajeno, te esclavizas del valor que tiene o le falta a su boca para dejarte volar.

Algunos cuerpos grises, los he visto, están rellenos de ideas hermosas que nunca alcanzan a surgir y es hasta el día de su muerte que su voz escapa y corre a meterse a otro envase corpóreo que sí la sepa lucir, que la valora tal como es y la deja expresar bien alto lo que tiene qué decir.

A veces te confundo con el cuerpo, el rostro, la boca de donde emerges. Entonces cierro mis ojos y percibo tu tamaño exacto, tu color preciso, tu altura y tu timbre musical de afinación única.


Cuando las bocas te dejan libre eres, como todos, más de lo que el cuerpo deja ver; en cambio cuando escurres gota a gota no alcanzas a nacer y el mezquino de tu dueño ni te conoce, ni te suelta ni te deja con él.

A viva voz se dice y viva voz debe ser, así desde lejos y sin mirarnos nos podemos entender y si no, pues ya sabremos si tenemos claridad.

¿Lo ves? Aunque no te puedo ver te conozco, vives en mí y en mis gentes conocidas y extrañas, a veces cantas, subes y bajas, otras veces recelas y te escondes con tus sueños, ideas y discursos, como si fuera malo salir, pero siempre estás ahí, llenando el espacio entre las personas aunque a veces no haya mucho qué decir.

Hasta luego.

martes, 1 de septiembre de 2015

¿Para qué esperar?

"Eres joven y la vida es larga
tienes tiempo que matar hoy
y entonces un día te encuentras
10 años que han quedado atrás de ti..."
(Pink Floyd)


Así es la cosa: Si de verdad quieres algo no hay una razón tan poderosa que te impida dirigir tus esfuerzos y enfocarte para realizar eso que te interesa o para llegar a ser la persona que quieres ser... A menos que no te interese en realidad, en cuyo caso sería mejor buscar lo que en verdad quieres para dejar de hacer como que vives, sin que esto sea totalmente cierto.


Es tu tiempo, tu esfuerzo y tu vida con todos los que en ella habitan y con todas las cosas que hay y que habrá en tu paso por este mundo. Haz más agradable tu camino, avanza al encuentro de tu vida en lugar de esperar que ella te encuentre a ti, ¡no hay mapa! Cada quien va trazando su ruta, mi única recomendación es que el camino puede ser más agradable si tienes con quien platicar, y si no tienes quien te acompañe, habrá muchas más posibilidades de encontrar compañeros al avanzar y hacer algo que quedándote inmóvil.

Tampoco se vale decir que la gente que tenemos cerca tiene la culpa de que no avancemos: esa gente tiene su vida y tú la tuya. Tú puedes crecer y ser mejor persona con esa gente que te acompaña, sin esa gente que te acompaña y también a pesar de esa gente que te acompaña.

Aquí y ahora. ¿Qué esperas?


Hasta luego.

sábado, 8 de agosto de 2015

Manejo de conflictos

Desde la página hermana "Mundo e Hijos", un escrito de mi psicolega y amiga, Margarita Guerra Paredes:


"MANEJO DE CONFLICTOS.

Psic. Margarita S. Guerra Paredes.

Hace algunos años encontré un material que me ayudó a abrir mi mente en el tema de los conflictos y me ayudó y me sigue ayudando a manejar situaciones que se me presentan, no es una receta infalible, pero si pones en práctica algo de lo que aquí te sugeriré, estoy segura de que tendrás resultados diferentes.

Los conflictos son inherentes al ser humano, estamos en constante convivencia con personas, sería muy raro que los conflictos no se presentaran. Tener conflictos con alguien no implica que tú eres una mala persona, pero tampoco implica que la otra persona está mal. Solo significa que están en convivencia y han tenido un desacuerdo-diferencia-mal entendido.


Los conflictos se clasifican en dos:


CONSTRUCTIVOS Y DESTRUCTIVOS.

Los conflictos constructivos son aquellos en los que resuelves de forma exitosa la diferencia o problema que había surgido con la otra persona. Y ambas partes se sienten cómodas con la resolución del desacuerdo (ganar-ganar). Esta situación lleva a que esta relación se vea nutrida y crezca en amor, confianza y comprensión.

Los conflictos destructivos son los que no se resolvieron o la forma en que se resolvieron no dejaron conformes a ambas partes, alguien siente que perdió, que no fue comprendido y/o que fue abusado por el otro. Incluso, pueden ser conflictos que ni siquiera hubo confianza para abordarlos y tratarlos, quedan con el malestar y la molestia y la persona tendrá que decidir cómo resolverlo para que le afecte lo menos posible.

Para que un conflicto sea nutritivo y constructivo a la relación (de trabajo, de pareja, parental, etc.), es necesario:



– Hablar de los hechos, sin suposiciones. Solo hablar de lo que tu viste, de lo que tu viviste y puedes decir como lo interpretaste, lo que TU supones que paso y cómo te sentiste.
– Es importante que tu EGO (orgullo, soberbia) no este sobre el conflicto, porque entonces, no buscaras comprender lo que sucedió y resolverlo. Buscarás tener la razón y ganar, de esta manera garantizas un conflicto destructivo.
– Busca escuchar, con ganas de entender lo que sucedió. Al ego le gusta ser escuchado y entendido, pero le cuesta trabajo dar la razón y comprender al que está enfrente, no tienes que renunciar a ti, es decir, escuchar al otro y comprenderlo, no significa que te olvides de lo que te molesto.
– Tener disposición de negociar es un elemento básico en esta situación. Tal vez lo que tu pides/exiges, no es posible en ese momento, busca la manera de ajustarlo y también obsérvate, siéntete. Tal vez no es negociable y eso también está bien. Pero asúmelo con la cabeza fría y no como una revancha o arranque de enojo para castigar.
– Para que se presente la resolución de conflictos tal vez sea necesario ofrecer o pedir disculpas y que se presente el compromiso de cambio. “No pensé que te afectara tanto esta situación, te ofrezco disculpas y cuenta con que no volverá a suceder”.
– Focaliza la situación en discusión. Con frecuencia se tocan temas que están muy cercanos al que se está discutiendo (sobretodo en relaciones de pareja) y terminan perdidos en reclamos y recordatorios de vivencias y se pierde el objetivo. Un problema a la vez.

EN UNA DISCUSIÓN EVITA:

• Hablar con tono de ironía y sarcasmo, solo desencadenará que la discusión termine con ofensas. Evita también, las críticas, juicios y ofensas, son barreras que solo generan que desaparezca la disposición para comunicar y resolver.
• En las relaciones de pareja sucede mucho la escalada de la peor regada. Es decir… Si tú me reclamas que bostezo en reuniones familiares, pues yo te echo en cara que tu aburres con tus platicas y no dejas de hablar a los demás. Estos reclamos no buscan resolver, buscan dejar ver quién es el peor, esto es el ego en acción, “yo soy mejor… el que está mal eres tu… tú te equivocas más que yo”.
• No es necesario que la discusión o aclaración que se inició hoy… se termine y clarifique hoy. Es importante pedir tiempo, dar tiempo para que los ánimos se enfríen y poder pensar con la cabeza fría lo que dije, lo que me dijo. Hay conflictos que pueden llevar muchos ratitos de discusión. Eso no hace que tu relación sea mejor o peor, simplemente necesita más tiempo en ciertos temas. Todas las relaciones tienen temas complicados.


Y CON LOS HIJOS… ¿SE PUEDE?

Sí se puede generar un modelo de discusión en dónde padre e hijo, hable de lo que está pasando y busque alternativas. Se puede aplicar con niños que tengan lenguaje claro, es decir desde los dos o tres años. Entre más pequeños sean, mas cortas deberán ser los encuentros para platicar. Entre más pequeños sean más concreto deberá de ser la explicación y con frecuencia tu como padre/madre, deberás guiar algunas respuestas para que vaya aprendiendo.


Con los adolescentes deberás vigilar que ambos no se pierdan en palabras sin concretar nada. Que los acuerdos queden por escrito y con la mayor claridad posible, pues son maestros para decir “eso no lo acordamos” y tú pensarás que era obvio y estaba sobre-entendido.


Con los hijos hay un automático que es importante vigilar. El automático a hablar y ellos el automático a dejar hablar (la mayoría, habrá excepciones).

Un riesgo a tomar en cuenta antes de aplicar esto con tus hijos es que te preguntes ¿Aguantaré las netas que mi hij@ me dirá? Si abres este estilo de discusión existe el riesgo de que él/ella también te diga cosas que tú haces y que le molestan y es probable que te eche en cara tu incongruencia en la vida. ¿Estas preparad@ para eso?

Otro riesgo es que tu hij@ piense que con este estilo de resolver conflictos tiene derecho todo el tiempo a señalarte tus errores en todo momento y hacerlo con poco tacto o sin respeto. Todos estos riesgos tienen solución.


Hay una ventaja en manejar de esta forma algunos conflictos con tu hij@: Aprenderá a abordarlos de forma inteligente con otros adultos y con otros iguales y no se enganchará tan fácilmente en chantajes y reclamos. ¿Valioso, verdad?

Me faltó abordar los conflictos con uno mismo, que surgen ante la incongruencia de lo que quiero, lo que necesito y lo que debo hacer… eso será en otro momento."

Hasta luego.

martes, 4 de agosto de 2015

+ Necesidad = - Libertad

"La libertad no tiene su valor en sí misma: Hay que apreciarla por las cosas que con ella se consiguen."
(Ramiro de Maeztu)



Así es la cosa: Las personas que tienen más necesidad ven más limitada su libertad y sus actos parecen responder casi siempre a causas ajenas más que a su propia voluntad. Puede ser una necesidad real como el hambre, el vestido, el trabajo o el dinero, y también puede tratarse de una "necesidad" imaginaria, pero que se percibe como real, por ejemplo cuando uno está convencido de que debe tener siempre satisfecha a tal o cual persona para que no se vaya a ir y así poder vivir en paz. O cuando uno cree que necesita dejar de comer porque tiene sobrepeso, aunque esté en los puros huesos. 

No importa si es una necesidad real o una inventada, la situación final es que se reduce la libertad de decisiones, de acciones y hasta de relaciones.


En las parejas y la vida afectiva funcionan muy bien los chantajes y las manipulaciones porque están basados precisamente en la creencia de que una persona necesita a la otra para ser feliz. A veces son dos o más personas las que deciden "necesitarse" y con eso amarran su libertad, sacrificándola por el bienestar de los demás. O eso creen. Sucede con las familias "muégano", cuyos miembros están tan vinculados entre sí que cualquier intento de independizarse o realizar algún proyecto sin consultar a los demás, será interpretado por el resto de la familia como algo vergonzoso y malo.



Las personas son dominantes o dominadas porque se han dado cuenta de esta relación entre la libertad y la necesidad y aceptan las reglas; somos capaces de soportar muchos tratos injustos y abusos porque creemos que necesitamos algo en esa relación: a la pareja, al empleo, la aceptación, los amigos, o hasta podemos creer que necesitamos dominar a alguien. Esas son creencias, necesidades inventadas que también reducen la libertad.


"Quien no es capaz de desprenderse de un tesoro en un momento de necesidad, es como un esclavo encadenado."
(R.R. Tolkien)

Por esta razón no funciona la receta mágica de que al desear algo intensamente, ese deseo se materializará: Es un deseo que surge de la necesidad y no de la libertad. Es posible crecer, ser una mejor persona, evolucionar en lo material y espiritual, en las relaciones y en cualquier proyecto que se emprenda. Sin embargo para que se dé esta evolución se requieren ciertas condiciones, sobre todo tener cubiertas las necesidades básicas para tener mayor libertad de decisión y movimiento. 

No puedes ahorrar si tienes deudas, no puedes ser independiente si vives para complacer a otra persona.

Cuando hay mayor libertad significa que la necesidad es menor. Habiendo cubierto las necesidades, es como tener las manos desocupadas y listas para realizar cualquier acción.

Y no existe la necesidad absoluta. Aún en el más desastroso de los escenarios es posible tomar alguna decisión personal y libre, así únicamente en el mundo interior, en las emociones, los sueños o las actitudes personales, es posible tomar una decisión aunque sea pequeña dentro de la libertad. 

Y no existe la libertad absoluta, pues todas las personas vivimos presas de las circunstancias particulares que ocurren únicamente en nuestro espacio y nuestro tiempo, y en ninguna otra ocasión. Si estuviera en otro país, acompañado por otras gentes y no con las que convivo ahora, ¿hubiera tomado las mismas decisiones? Tal vez no. Siempre estará presente la sombra de nuestras circunstancias y condiciones de vida oscureciendo nuestro libre albedrío, nuestra libertad por muy absoluta que parezca.

"La existencia social determina la conciencia social"
(Carlos Marx)

El uso que ha dado nuestro gobierno mexicano a esta relación entre libertad y necesidad es de lo más cruel que se pueda imaginar: Aumentan impuestos, suben precios como el de la gasolina durante muchos años, reducen el acceso a servicios básicos como la salud y la educación, en vez de combatir al crimen organizado, congelan salarios y reducen empleos, es decir: crean necesidad. Mucha necesidad para que la gente, esa masa despersonalizada, no tenga la libertad necesaria para hacer cambios. Nada más que generalmente se les pasa la mano y la gente pierde mucha más libertad ante la urgente necesidad de sobrevivir, al grado de que pierden la capacidad de criticar a su gobierno o de ayudarse unos a otros, pues ante la crisis se busca la sobrevivencia personal sin pensar en el bienestar colectivo, ¿y quién gana al tener un país con tanta necesidad? Quienes pagan poco a los trabajadores, quienes han comprobado que un pobre = un voto, los usureros, los que han decidido que se puede cobrar por servicios que anteriormente eran gratuitos (en realidad se pagan con nuestros impuestos). Los mismos que han decidido vivir sin trabajar, explotando a la gente que vive con esa necesidad.

Crear una necesidad es fácil cuando hay quien la admite. En lo emocional, en lo económico, en lo social, en prácticamente cualquier campo donde nos relacionamos tenemos la tarea de usar bien nuestros recursos para rescatar nuestra libertad y reconocer nuestras necesidades reales. Quien use la necesidad de otra persona para su beneficio podrá controlar una vida ajena, y vivirá encadenado a ese afán de control.

Hasta luego.

martes, 28 de julio de 2015

Un idioma rico, variado e incluyente

"Cada idioma es un modo distinto de ver la vida"
(Federico Fellini)




No soy un ejemplo a seguir en lo que se refiere al uso del idioma (y en muchas otras áreas): me falta aprender y practicar más para aprovechar mejor la riqueza del español, porque es innegable que nuestro idioma es muy rico y variado. 

Hay quien dice que en realidad el inglés o el francés son idiomas más ricos porque disponen de un número mayor de palabras, sin embargo la riqueza del español no radica en la cantidad de palabras que lo componen, sino en las maneras tan especiales en que las usamos. Prácticamente en cada uno de los países que hablan el español se le ha adaptado para darle un uso muy local y específico a ciertas palabras y modismos. Incluso dentro de un mismo país cambia mucho la manera de expresarnos, por ejemplo en este México lindo y querido para decir "niño" podemos escuchar palabras como huerquillo, escuincle, chamaco, chiquillo, buki, nene, rapaz, chavo, infante, criatura y otras más, dependiendo de la región y de otros rasgos sociales de los hablantes.

Lo más sorprendente que tiene nuestro idioma es que dentro de esa increíble gama de términos y modismos, todos los hablantes del español nos entendemos sin importar que lo hablemos al estilo de México, de Argentina, de España, de Cuba, Uruguay o de cualquier otro país hispanoparlante. Nos une una raíz común y esto quiere decir que nuestro idioma, además, es incluyente.


Tiene más conjugaciones verbales que el inglés, por ejemplo. Incluso para el famoso verbo "to be" con el que empezamos a aprender ese idioma, el español tiene dos significados (ser y estar). Tiene también expresiones específicas para identificar el género masculino y femenino cuando nos referimos a las cosas o personas y a sus características o cualidades, también tiene muchas palabras que se usan como género neutro, así que no tenemos que inventar palabras redundantes para demostrar que estamos a favor de lo femenino o lo masculino, ahora que está de moda ser incluyentes.

He tenido oportunidad de escuchar expresiones divertidas en pláticas serias, como "jóvenes y jóvenas", "estudiantes y estudiantas", ellos y ellas, los viejitos y las viejitas y otros pleonasmos por el estilo, que equivalen en el uso del idioma a decir cosas como "bajé para abajo", "subió para arriba", "pensé para mis adentros", "cállate la boca" o "¡qué gentío de gente!".


Abusar de las repeticiones y ser muy insistentes en el uso de estos pleonasmos puede hacer que se pierda el sentido de lo que se dice y que volvamos confusa la comunicación. Si, por ejemplo, le molesta que le ofrezcan una silla, una batería o una pelota porque se escuchan muy femeninos esos nombres, no será necesario que diga "sillo", "baterío" o "peloto", simplemente puede pedir que le ofrezcan asiento, que le den un acumulador o que le pasen un balón. Y lo mismo ocurre si los nombres que escucha le parecen demasiado masculinos. ¿Y los vocablos neutros? Pues son neutros y debemos vivir con eso: "joven" se refiere tanto a las chicas como a los chicos, lo mismo que "gente" se refiere a mujeres y a hombres, al igual que "persona", "ser humano" o "humanidad".

"No sé hasta qué punto un escritor puede ser revolucionario. Por lo pronto, está trabajando con el idioma, que es una tradición"
(Jorge Luis Borges)

La ideología es un filtro que distorsiona nuestra forma de ver la realidad. Antes de ver el mundo como es, observamos las propias creencias y si nos dejamos guiar únicamente por ellas, es muy probable que nos privemos de la oportunidad de enriquecer nuestros puntos de vista, nuestra visión del mundo y nuestra capacidad de hablar. En vez de feminizar, masculinizar o usar cualquier otro pleonasmo, tratemos de enriquecer nuestro léxico, conocer más palabras y mantener un criterio abierto, con la disposición a pensar que si aceptamos incluir en nuestro vocabulario algunos de los vocablos que ya existen en el amplio catálogo del español, no tendremos que insistir en que todos nos expresemos igual... ¡que viva la diferencia!



Por mi parte, considerando que una condición básica del trabajo terapéutico es hablarnos claro (a uno mismo primero y enseguida a los demás), pretendo erradicar algunos vicios que le quitan asertividad a mi manera de hablar:

1. Eliminar las palabras "pues", "a lo mejor" y "como que".
2. Ser menos insistente y repetitivo al exponer mis ideas.
3. Escuchar con más atención antes de expresar mi opinión.

Quiero ser constante en este propósito para tener un buen resultado y confío en lograrlo. Te hago la invitación, lector de este blog, para que identifiques el vicio que pudiera estar limitando tu buena comunicación y te decidas a buscar otras opciones al hablar ¡es un ejercicio interesante! La manera como hablamos refleja la manera como pensamos, y ésta es la que determina nuestra actitud ante la vida... 

Seguiré siendo un aprendiz eterno del idioma español... ¡me gusta mucho mi idioma tan rico, variado e incluyente!

Hasta luego.

¿Qué se pierde al dejar a la pareja?

"Estamos cultivando la sociedad del mínimo esfuerzo. En la era del consumo rápido, del lo-quiero-para-ayer, del si-no-es-sencillo-no-es-bueno, del no-tengo-tiempo-para-nada, buscamos atajos a nuestros objetivos que no nos cuesten esfuerzo ni tiempo.
(Tomado del blog www.esencialblog.es)


Según dicen, Aguascalientes presenta una tendencia de 900 a 1,000 divorcios por año, antes de que entre en vigor la nueva modalidad anunciada de "divorcio exprés". Ante esto, me atrevo a compartir algunas opiniones con base en mi experiencia personal y profesional:

Una de las principales causas de divorcio es que muchas parejas realizan el "matrimonio exprés": Dos personas deciden casarse o unir sus vidas sin pensarlo mucho ni dimensionar el paso que están dando, para escapar de una situación familiar que les parece insoportable, convencidos de que encontraron al amor de su vida aunque solamente tengan 15 años, porque están esperando un hijo y deciden casarse para darle una familia o algo que se le parezca. 

Por la razón que sea, cuando una pareja decide unirse sin prepararse para ser responsables de sus vidas con todo lo que ello implica, lo hacen considerando únicamente que van a estar con otra persona, idealmente la que aman, y sin tener en cuenta nada más. El "matrimonio exprés" provoca muchos y duros choques con la realidad inmediatamente después de la luna de miel, o desde antes que ésta termine. Obviamente la contraparte son los matrimonios preparados con suficiente tiempo y los noviazgos que permiten a la pareja conocerse un poco más... Aunque en ningún caso hay garantías...

Hay quien dice que el matrimonio es una relación esclavizante y violadora de los derechos humanos, una institución ancestral, caduca y ya no aplicable en nuestros tiempos (La Jornada Aguascalientes, 30 de agosto de 2014). Tal vez tenga razón. Sin embargo el hecho de facilitar la disolución del matrimonio no ayudará a disminuir la violencia de género ni los problemas que implican las relaciones humanas. No se ofrece una opción, solamente un vía de escape. 

Si dos personas se casan sin reflexionar acerca de lo que querían en sus vidas y también se separan sin pensar seriamente en lo que quieren para su futuro, no creo que haya mucha mejoría. ¿Por qué no hacer lo posible por rescatar la relación, cuando se den las circunstancias que así lo permitan?

En una separación las personas están tan lastimadas que solamente hacen caso a su necesidad de ser queridas y valoradas, esperando que sea su pareja quien les dé ese cariño y ese valor. Llega un momento en que cualquier cosa que la pareja diga o haga solamente ayudará a confirmar que la relación no funciona (así nos programamos), entendemos que la relación debe terminarse y ¡final feliz! Se toma la decisión reaccionando con rencor, con ira, con coraje o tristeza, con muchas vísceras y poca reflexión. 

Pero la situación no es así de sencilla, sobre todo cuando hay hijos u otros compromisos de por medio. Por eso vale la pena preguntarnos: ¿Qué se pierde al dejar a la pareja?

La gente ya no quiere ni siquiera consejos. La gente busca trucos. Y ¿qué es un truco? Algo rápido, fácil e indoloro que nos tiene que ayudar a llegar a donde queremos. Puede ser triunfar en nuestra carrera, conseguir la felicidad, encontrar el amor, conseguir más visitas a nuestra web, aprender a utilizar una herramienta informática, puede ser cualquier cosa. Pero lo que la gente no quiere es esforzarse, la gente quiere atajos."
(Tomado del blog www.esencialblog.es)

Se pierde la oportunidad de enfrentar un problema, lo cual hace que las personas crezcan y dominen más habilidades sociales, emocionales y hasta financieras. El amor es una decisión, al igual que el desamor, solo que el amor requiere más constancia y el desamor es un atajo hacia la satisfacción inmediata de los deseos. Egocentrismo, sin más.

Se pierde un proyecto de vida que en la mayoría de las parejas involucra planes, inversiones, relaciones y una serie de construcciones que tienen sus cimientos en la imaginación de ambos. Muchas veces, superar el dolor de perder el proyecto de vida cuesta mucho más que superar el dolor de perder a la pareja.

Se pierde la confianza en el amor, en las relaciones sentimentales y en la capacidad de entregarse a otra persona incondicionalmente. La relación frustrada se puede convertir en un fantasma que aparece cada vez que un nuevo prospecto de pareja se acerca al límite de tus necesidades emocionales, y aunque pocas cosas son tan tontas como dejar una necesidad sin satisfacer, una persona lastimada puede dejar pasar la oportunidad de ir acompañada por la vida, por el miedo a repetir la historia que le lastimó en el pasado. Si no se cubre la necesidad de saberse aceptados y valiosos, es muy probable que se acepte la idea contraria.

Se pierde la asertividad cuando la separación ocurre de manera brusca, sorpresiva o impulsiva. Al reaccionar y tratar de entender lo que ocurrió, muchas veces resulta que esa no era la situación esperada y que las cosas están peor ahora que antes de separarse, ¡vaya! la pareja no era el demonio y en realidad tenía muchas cosas disfrutables, pero el orgullo y el rencor esconden a la memoria y al amor. Es necesario dejarlos que se asomen de vez en cuando.

Se pierde la autoestima. Como se vea, terminar un relación deja una huella en la valía personal y esto no significa que la autoestima dependa de tener una pareja, ¡claro que no! La autoestima resulta mellada por no haber sabido resolver los problemas que presenta la relación de pareja y por ende, no se pudo continuar con el proyecto de vida formulado originalmente.

Se pierde la tranquilidad, sobre todo cuando hay hijos de por medio y ambos padres comparten el tiempo para convivir con ellos. En lugar de tranquilidad puede haber culpa, disgusto, decepción o coraje. 

Se pierden los sueños de crecer juntos, que también forman parte del proyecto de vida.

Se pierde también la estabilidad económica. Esta es una de las huellas más presentes de una separación... ¿y qué indica esta huella cuando la repetimos dos, tres o más veces?

Se pierden varias cosas cuando la relación se termina rápidamente, con la sensación de que se pudo haber intentado algo más.

Por eso cuando la relación no funciona hay que actuar, hablar, abordar los temas incómodos y tratar de buscarles solución. Los problemas no desaparecen cuando hacemos como que no los vemos: al contrario, se hacen más grandes al resguardo de las sombras y cuando por fin salen a la luz, han alcanzado un tamaño tan descomunal que ya es muy difícil manejarlos. Y todavía en ese momento es posible pedir ayuda profesional y tratar de rescatar lo que se pueda.

Amor no es sacrificio, es decir que no se trata de aferrarse al matrimonio nada más porque sí, sino de resolver y crecer como pareja. Amor no es tampoco lo único que se necesita para que una relación de pareja permanezca unida, ya hemos visto que el amor no es suficiente y también hace falta valor, aceptación y los 5 ingredientes básicos de las relaciones humanas. Aceptar la vida en pareja no quiere decir que debas resignarte a la vida en pareja, al contrario: Aceptar es un paso indispensable para poder hacer cambios de una forma más objetiva. 

Y también hay que decirlo: para algunas parejas y familias la opción más sana es la separación. Aún en este caso, es posible que cada uno de los involucrados rescate lo mejor que pueda terminando bien la relación.

Es posible rescatar o reconstruir el proyecto de vida personal, y éste se puede seguir de manera individual o en pareja. Vale la pena reflexionar un poco acerca de cómo quieres ir por la vida. Mi consejo es resolver lo que puedas para llevar menos lastre: seguir la vida sin culpa, rencor ni vergüenza, sino con autoestima y asertividad.

Hasta luego.