miércoles, 8 de abril de 2015

Recomendación: Kuczynski, el ilustrador crítico

«Me considero un observador de todo lo que pasa a mi alrededor»
(Pawel Kuczynski)

Cada ilustración contiene una historia completa que uno como testigo puede desarrollar a su antojo. Y son historias crudas, irónicas, realistas y satíricas. La visión crítica de Kuczynski (ya casi puedo escribirlo sin revisar la ortografía) convierte sus ilustraciones en ventanas que describen la vida desnuda y eso es lo que se le agradece. Cada historia reflexiva describe una parte de nuestra sociedad, y como nosotros somos parte de ese gran ente social, también podemos encontrar algo de nuestra personalidad si hurgamos con atención en estos espejos, o más bien fotografías de la naturaleza humana. Veamos con ganas de descubrir todo lo que podemos mejorar en nosotros mismos.

Abajo de cada ilustración viene una frase que no sé quien escribió, yo recibí tanto las ilustraciones como los textos por correo electrónico y me gustaron, así que atrapé todo el paquete y ahora lo exhibo en este aparador con la esperanza de poder despertar esos sentimientos mezcla de admiración, placer y reflexión que motivan a seguir viendo el mundo con ojos críticos y, sobre todo, a revisar nuestra forma de actuar.

También coloqué algunas frases del ilustrador a modo de citas, como no entiendo ni jota de polaco y tampoco sé de buena fuente quien hizo las traducciones, debo confiar en que sí estamos leyendo frases salidas del mismísimo Kuczynski. Y como la verdad el señor dice más con sus dibujos que con palabras, ya es hora de ver esta breve selección de su obra:

Buscadores de carne para cubrir la próxima noticia.

Hay quien se pregunta el por qué existe mucha gente que continúa siendo pobre a pesar de las ayudas que reciben. Una respuesta es que sus pocos recursos les obligan a subsistir, sin poder invertirlos para mejorar.

Desde que empezó a haber líderes, tiranos, mesías y dictadores, cae uno y aparece otro, y así sucesivamente…

Jóvenes cada vez más enganchados a la tecnología, irrespetuosos, sin colaborar en casa mientras que sus madres están atadas a ellos como sirvientas.

Les enseñamos a hacer cosas distintas a su propia naturaleza por no alterar la nuestra.

Cuando dos países en conflicto hacen una tregua la paz no existe, solo la expectación por llevarse el trofeo por el que luchan.

Queremos que los animales coman de nuestra mano, vayan a donde nosotros vamos, y que solo sean otras especies bajo nuestro mando.

Usamos las redes sociales para decir en voz alta nuestros problemas y nuestros errores, buscamos el reconocimiento y el apoyo de los demás. Así nos confesamos en los albores del siglo XXI .

Leer es tedioso, ver la televisión es más fácil. La cultura de muchas personas.

¿Y tú, por quién vas a votar?

«Creo que los artistas pueden cambiarlo todo»
(Pawel Kuczynski)

Otra cara de las redes sociales, sin importar cuál sea su nombre: Internet nos ha brindado nuestra mejor arma para luchar contra las injusticias: que nuestras palabras no puedan ser tapadas por nadie.

Así se sienten estrellas, políticos y otras celebridades en su visita a la prole.

La basura a la basura

Norteamérica y los países del Prime Mundo dedican una gran parte de su presupuesto para hacer la guerra y mantener “la paz” en el mundo. Tomando el control de los países que "liberan" también obtienen sus recursos.

El motivo de todas las guerras, el poder carroñear los recursos de tu oponente.

Cuando hayamos secado nuestro planeta y talado todos los árboles ¿qué oxígeno vamos a respirar? ¿qué agua vamos a beber?

Hablar a nuestros hijos de paz sin hacerles entender qué es lo que realmente significa.

Su forma de hablar es un discurso sin contenido que siempre suena igual. No con sus palabras, sino con sus actos, nos han demostrado que no podemos creer en ellos.

La desigualdad social se hace especialmente crítica y desalentadora cuando la vemos entre niños. Millones de pequeños en el mundo realizan trabajos que muchos adultos no harían de ninguna manera.

Compañías de gas y petróleo están absorbiendo la vida de nuestro planeta. Un buen plan de marketing y de responsabilidad social corporativa bien maquillado es el telón de humo tras el que pueden continuar haciendo su lucrativa labor depredadora.

«Yo trato de convertir en dibujos mis observaciones sobre la condición humana»
(Pawel Kuczynski)

Somos esclavos de aparentar, de mostrar algo que no somos, de transformar nuestra vida en un escaparate incierto por el qué dirán.

Y así es como las consecuencias de nuestros actos van acabando con la vida de los que no tienen culpa, los animales.

Admiramos a las personas que luchan en los conflictos defendiéndonos y olvidamos de que detrás de su valor está el sufrimiento de sus familias, y de otras muchas familias desconocidas que resultan lastimadas por sus actos.

Nos vemos como gigantes, como dioses. Nosotros decidimos qué animal merece vivir y cuál merece morir. Adoptamos un rol que no nos pertenece.

Por mucho que avance la tecnología el tiempo siempre estará avanzando, minuto a minuto, segundo a segundo.

Para que haya un rico tiene que haber 1000 pobres. Excesos versus subsistencia. En el hemisferio norte hay comida de sobra para alimentar 3 veces al hemisferio sur.

Invertimos cantidades de dinero, muchas veces por encima de nuestras posibilidades, para comprar cosas que realmente no necesitamos. Cosas que con su valor económico alimentarían a familias que no serían capaces de comprender lo que hacemos.

Una boda, un acontecimiento de derroches, comidas, trajes, invitados y lujo. En esta metáfora se une por el arroz la celebración de unos frente la esclavitud obligada ante el trabajo de otros para subsistir.

Las personas son los peones de las guerras. Unidades para poner en práctica las decisiones y los intereses de los que están arriba. Sin más.

Detrás de las mayorías de las decisiones políticas de la historia siempre ha habido intereses personales. Como nos lo han querido contar es otra cosa muy diferente.

Obligados a absorber información para soltarla de golpe y no volvernos a acordar de ella nunca más.

Lo que es un juego para unos es la manera de ganarse la vida para otros.

¿Qué es el lujo? Según los recursos de las personas de las que hablemos, lo que es el lujo para unos es muy distinto de lo que es  para otros. Familias viven obligadas a repartir lo poco que tienen a lo largo de sus días.

«El arte moderno no interesa a la gente normal»
(Pawel Kuczynski)

Kuczynski tiene su página en facebook, quien quiera seguirlo y conocer más de sus ilustraciones, píquele aquí.

Hasta luego.

lunes, 6 de abril de 2015

Decidirse hacia la felicidad

"Pídele a Dios, pero no cruces los brazos"
(Gustavo Robles "El Ney")


La felicidad es un estado que resulta de nuestra actitud ante la vida y se disfruta durante sus apariciones intermitentes a lo largo de nuestra existencia. Una vez me dijeron que la felicidad es una decisión, pero yo no creo que sea así... al menos no totalmente: he intentado en vano sentirme feliz cuando tengo un problema por resolver y no lo he conseguido; tampoco he podido decidir ser feliz ante la pérdida de algún ser querido o ante un fracaso importante... Si creyera que la felicidad depende de mis decisiones, entonces hubiera terminado pensando que hay algo mal en mi persona: ¡No puedo ser feliz aunque lo he decidido!

Entonces creo que puede tratarse de una confusión: Si la felicidad es un estado que se debe construir permanentemente, a cambio tenemos opciones que sí dependen de nuestra decisión. Una de ellas es la manera de percibir la vida, nuestra actitud. Hay quienes creen que la actitud que tenemos forma parte inevitable de nuestra forma de ser, de nuestro carácter. Y en cierta forma así es: Si una persona cree que no podrá alcanzar la felicidad, tiene razón. Si esa misma persona cree que la felicidad está a su alcance, también tiene razón. Eso es lo que logra la actitud.


Cuando la actitud es honesta y viene de nuestro interior, nos permite apreciar en su justa dimensión hasta los detalles que, en oras condiciones, nos parecen insignificantes. Y lo más importante: Nos mueve a actuar. Eso es lo que hace la diferencia con una actitud deshonesta, adoptada solamente por complacer a otros. Por hacer "como si" estuviéramos convencidos.

Es como decidir dejar la pobreza y esperar que el dinero llegue solo. O decidir estar sano sin renunciar a la comida chatarra, el cigarro y la pereza. 

Es cierto que todo empieza con una decisión, con identificar qué es lo que queremos (tal como vimos en las afirmaciones positivas), pero esa decisión inicial debe tener continuidad con acciones que nos lleven a elegir constantemente lo que nos acerque más a nuestra meta personal. A veces el solo hecho de seguir este camino nos da felicidad, a veces necesitamos terminar la tarea, recorrer completamente el camino para disfrutar plenamente la felicidad acompañada de satisfacción. Y en cualquier caso, habrá una decisión que determinará la manera como se habrá de recorrer el camino y como se vivirá la culminación: vivir con actitud optimista o pesimista.

¿Y si no resulta? ¿Y si empeñamos todo en un proyecto, una persona, un destino o cualquier otra cosa y al final no encontramos ahí la felicidad que anhelamos? Entonces, lo más probable es que de verdad queríamos dejar la responsabilidad de nuestra propia felicidad en algo ajeno a nosotros mismos. Y eso significa que deberemos tomar una nueva decisión, siempre habrá tiempo para eso, hasta que encontremos la decisión que encamine nuestras actitudes hacia nuestra propia capacidad de crear felicidad. Y todavía cuando eso ocurra, tendremos la tarea de ser constantes, porque difícilmente habrá una felicidad eterna, eso nos dará la oportunidad de crear nuevos momentos de felicidad. 

Y llegando a este punto yo deseo de corazón que en sus decisiones esté siempre la de compartir con alguien más esos momentos breves o extensos, para hacerlos más grandes e intensos. Todo empieza con esa decisión de vivir con una actitud abierta.

Hasta luego

lunes, 9 de marzo de 2015

A los padres les toca formar a sus hijos

"Es más fácil quejarse que tolerar, amenazar al niño que persuadirlo."
(San Juan Bosco)

Hagamos caso de nuestros hijos atendiéndolos a tiempo y de acuerdo a su edad:

Los niños pequeños son divinos. Admiran a sus papás hagan lo que hagan y digan lo que digan, se ven tiernos y están siempre llenos de curiosidad. Si van a guardería o los cuidan los abuelos pueden llegar a sorprendernos de tan bien portados que son y entonces los papás pueden llegar a la feliz conclusión de que criar a un hijo no es tan difícil y que los niños son más inteligentes de lo que ellos pensaban, pues con un mínimo esfuerzo han aprendido buenos hábitos, buenos modales y hasta se dan el lujo de decirle a los papás algunos buenos consejos sobre su cuidado personal. Los eventos escolares son de lucimiento y gracia total.


Los niños no tan pequeños ya no son tan divinos. Dejan de ir a la guardería para entrar a la primaria y muchas veces en esta etapa ya no son tan adorados tampoco por los abuelos, que por cierto merecen un poco de descanso (aunque algunos papás egoístas digan que qué mala onda sus papás y los tachan de egoístas porque ya no quieren cuidar a sus nietos como antes). Total que ya no hay quien atienda a esos niños con los cuidados y atenciones permanentes y ante la falta de constancia en casa, la educación recibida en la escuela va dejando de ser suficiente y los papás empiezan a pensar que “sabe qué habrá pasado con este niño (o niña), ¡si antes se portaba tan bien!”. Y lo que pasa es que han dejado un ambiente de amor y comprensión para pasar a uno de exigencia y cerrazón. Tal vez las maestras de la guardería o el preescolar tenían algo de razón cuando insistían en que los papás deberían involucrarse más, y no dejar tan aislado a su hijo (o a su hija). Pero muchos papás ni siquiera se acordarán de eso, simplemente le cargarán toda la responsabilidad a su hijo y seguirán sin entender por qué antes era tan bien portado (o portada) y ahora se ha vuelto tan “malo” (o "mala").

Conozco casos extremos en que los papás llegan a decir “éste nos salió mal pero ya estamos pensando en tener otro hijo, a ver si ése sí nos sale bueno”.


¿Es tan difícil descubrir que son precisamente los papás quienes van formando la autoestima de sus hijos? Si esos niños o niñas se sentían acompañados, escuchados y comprendidos en la escuela, con los abuelitos o cuando los papás vivían juntos, obviamente no se convirtieron en “malos”, sino que siguen necesitando aquello que les sirvió en sus primeros años de vida: Amor y aceptación. Pero no se los dan en casa.

"Hay dos legados perdurables que podemos transmitir a nuestros hijos: Uno son raíces, el otro son alas."
(Hodding Carter)

Cuando los niños dejan de ser niños, definitivamente les queda muy poco de divinos. Se convierten en adolescentes, si asumimos que los papás o las personas con las que se se han criado les dieron señales de amor y no solo de disciplina, estos niños llegaron a una adolescencia más autoafirmados que si hubieran crecido con el estigma de “tan bonito que era de chiquito, y ahora ve nomás en qué se ha convertido”. Todavía le queda otro reto por superar a los nuevos adolescentes (no, aquí no voy a decir “y adolescentas”, eso es una aberración y un insulto al idioma), y es que habrá algunos papás que comiencen a tratar a sus hijos de esta edad (más o menos a partir de los 12 años) como si ya fueran gente grande. ¡Vamos! Es volver a repetir la historia, como si ahora que salen de la primaria ya hubieran aprendido todo lo que necesitan de la vida en la escuela y cómodamente se pudieran despreocupar de sus hijos porque ya adquirieron suficiente criterio.

Pero no es así. En la adolescencia se va afirmando el pensamiento más realista por encima del pensamiento más fantasioso e imaginativo de la infancia, pero los muchachos adolescentes aún son chicos, no han terminado de formar su criterio y suelen necesitar apoyo para tomar sus decisiones más importantes. Ellos mismos ya no quieren estar tan apegados a sus papás y por ende forman alianzas más profundas con sus amigos, en estas alianzas a veces hay rebeldía hacia lo que han vivido en casa y en otras ocasiones hay una confirmación de los valores y creencias adquiridos, pero esto no significa que a los papás ya se les acabó su responsabilidad. Los adolescentes necesitan afirmar su propia personalidad y encontrar un modelo de quién y cómo quieren ser, por eso es muy importante hacerles saber que no están solos y que cuentan con su familia igual que siempre. No importa si su familia nuclear es solamente de una persona o si son 10, para el adolescente (y para todas las personas) es de vital importancia saber que forma parte de ese grupo, que se le quiere, se le ama y se le reconoce lo que está haciendo por su cuenta, que es escuchado y también que les interesa hablar sobre lo que hace, dice y piensa. De esta forma podrán ir asumiendo responsabilidades apropiadas a su edad y enfocar su camino hacia la juventud de una manera más creativa y productiva.

Eso sí: Si su hijo o hija ya tiene 25 años o más y lo siguen viendo como algo divino que no debe hacer nada ni esforzarse, estamos ante una situación crítica que deben solucionar los propios padres: A esa edad ya no son niños ni adolescentes, son adultos hechos y derechos, y si los papás permiten que vivan sin hacer algo productivo los están perjudicando y también se están perjudicando ellos mismos.

"Tener hijos no lo convierte a uno en padre, del mismo modo que tener un piano no lo vuelve pianista."
(Michael Levine)

Pero volviendo al tema de la infancia y la adolescencia, quiero recalcar que con cada cambio los niños pierden algo; si cambian de escuela pierden amistades, maestros, lazos afectivos y a veces proyectos con personas que aprecian. Si cambian de casa igual pero en una escala mayor porque prácticamente cambia todo su mundo, sobre todo si convivían mucho con familiares que después no podrán visitar con la misma frecuencia. Si los papás se separan también cambia todo su mundo, y más cuando uno de ellos o ambos dejan de demostrarle amor por involucrarlo en los problemas de pareja (los hijos no se deben “divorciar” de los padres), o cuando uno o ambos padres tratan de usar a los hijos para enviarle mensajes directos o indirectos a la ex pareja. Si fallece un ser querido, si nace un nuevo hermano (o hermana, aquí sí lo digo, je, je), si llega o se va una mascota…


En todos los cambios, los niños y adolescentes viven la situación de una manera muy distinta a como lo vivimos los adultos, y si para los grandes es difícil entender y manejar los sentimientos que se vienen con estas situaciones, para ellos es todavía más complicado y les será de gran ayuda ser escuchados en sus dudas, sus reflexiones, sus miedos y sus conclusiones personales (tratarán de explicarse lo que ocurre, a su manera). SI no ocurre que haya esta comunicación con la gente adulta que los cuida, podrían quedarse con explicaciones fantasiosas o mágicas del mundo donde habitan, y esas creencias pueden quedarse por mucho tiempo, aún siendo adultos.

Los papás son los responsables de formar a los hijos, no las escuelas ni los parientes. Si en algún momento se sorprenden pensando “¿qué le habrá pasado a mi hijo (o hija), si antes era tan buena persona y ahora ya no?” ¡cuidado! Es una señal de alerta para detenerse a revisar qué estamos haciendo con la vida de nuestros hijos, qué les estamos inculcando y cómo lo estamos haciendo.

Hasta luego. 

sábado, 7 de marzo de 2015

Descubrir



Cuando nos encaminamos hacia nuestro camino de desintegración, hacia nuestra parte malsana, se reducen mucho nuestras opciones, dejamos de descubrir hasta las cosas más obvias y aprendemos a ver únicamente los defectos y las partes negativas en todo el mundo, incluidos nosotros mismos.

Cundo nos enfocamos hacia nuestro camino de integración, hacia nuestra parte más sana, somos capaces de crear y de descubrir cosas nuevas. 


La ciencia nos permite hacer descubrimientos prácticos acerca de nuestro mundo, de nuestras relaciones, de nuestra salud o de otros mundos. Cuando descubre algo lo observa, lo prueba, le aplica el método científico, se da cuenta de que es posible reproducir ese descubrimiento de X manera y entonces lo divulgan. Algunos descubrimientos producen nuevas tecnologías, algunos permiten entender mejor nuestro entorno, nuestro origen o nuestro futuro, y algunos más vienen a darle al traste a otros descubrimientos anteriores. La ciencia produce conocimiento, lo comparte y de alguna manera va unificando la visión del mundo.


El arte y la creatividad también ayudan a descubrir un mundo diferente de todos los demás, este descubrimiento también empieza dándose cuenta de algo que antes no se había percibido aunque ese algo tal vez siempre estuvo ahí, y una vez que se hace ese hallazgo se comienza a experimentar sobre él hasta conseguir darle una forma o cuerpo, hasta expresarlo de una manera personal. Entonces es posible entender un poco más el propio mundo, a veces es posible incluso transformarlo a partir de uno de estos descubrimientos producidos por la creatividad, la imaginación y la flexibilidad. Por eso es importante dedicarnos un poco de tiempo y hacer caso a las ocurrencias que aparecen de vez en cuando, aparentemente de la nada: podemos descubrir cosas insospechadas.


Es posible seguir descubriendo cosas, ampliando el mundo. Cada uno tiene la capacidad y la decisión de construirse o de destruirse.

Hasta luego.

domingo, 1 de marzo de 2015

La necesidad de ser amados

"La señal de que no amamos a alguien es que no le damos todo lo mejor que hay en nosotros."
(Paul Claudel)


La relación de pareja se basa en la reciprocidad. En la capacidad de dar y recibir no solamente amor, sino también opiniones, tiempo, atención, cuidados, espacio, confianza, libertad, caricias y todo lo que se puede compartir en una relación. 



Si uno da un "sí" encuentra el eco en su pareja, y ese eco no es necesariamente otro "sí" incondicional, sino una respuesta honesta, porque ser recíprocos no significa vivir al pendiente de lo que me da mi pareja para corresponderle de inmediato con lo mismo. Eso sería más bien vivir con una deuda emocional permanente. 

Vivir una relación de amor recíproco es una actitud. Un estar dispuestos a corresponder sin entrar en competencia con la pareja. Si llegamos a ese nivel podemos decir que estamos en una relación sana y madura, cubriendo una de nuestras necesidades más básicas:

Todos queremos que nos amen, es una necesidad natural y legítima en los seres humanos (y también en muchos animales y plantas). A lo largo de nuestra vida pasamos por distintas formas de satisfacer esta necesidad, y así es como aprendemos a relacionarnos con nosotros mismos y con los demás.


Los niños desean TODO el amor para ellos solitos, sin compartirlo con nadie. Y no el de una sola persona, sino el de todas las personas que ellos aman. Obviamente estamos ante una situación imposible, pero ¡bendita inocencia! los niños de verdad desean ser amados así.

Los jóvenes se miden mucho más, dependiendo de su entorno familiar y de sus amistades han aprendido que no pueden ser dueños de TODO el amor de la gente que les atrae o que aman, y por si fuera poco, también se han dado cuenta de que no pueden tener la exclusiva en el corazón de nadie (aunque entre los jóvenes y adolescentes es muy común jurarse amor eterno y también jurar que entregan el corazón a una sola persona... deben ser los restos de aquel deseo de amor infantil).

Los jóvenes que no asimilan su necesidad de amor como algo natural, sano y totalmente realizable comienzan a vivir esa necesidad con culpa, como si fuera algo vergonzoso. Esto los puede llevar a uno de dos extremos: O inhiben sus manifestaciones de cariño y sensualidad o dejan salir de manera impulsiva y descontrolada esas mismas manifestaciones... Ningún extremo es bueno, en realidad.


Y los adultos... Bueno, idealmente un adulto ya asimiló las etapas anteriores y asume su necesidad de ser amado de una forma objetiva y realista. Dice Eva Pierrakos en su libro "Del miedo al amor" que un adulto más o menos sano termina por llegar a unas conclusiones parecidas a estas:

"No puedo ser amado como yo quería cuando era niño".

"Nadie en su sano juicio me va a dar exclusivamente a mí TODO su amor y su afecto".

"Tengo derecho a ser amado".

"Estoy consciente de que todas las personas sentimos afecto por otras personas, aún cuando tengamos una pareja".

"Yo seré amado si aprendo a amar sin culpas".


Y así debe ser. Sin embargo no siempre llegamos en automático a este tipo de conclusiones, y muchas veces (aunque no siempre) pasamos buena parte de nuestra vida adulta viviendo nuestras relaciones desde un amor inmaduro:


"Es más fácil quedar bien como amante que como marido; porque es más fácil ser oportuno e ingenioso de vez en cuando que todos los días."
(Honorato de Balzac)

Aceptar "genéricos intercambiables" en vez del amor auténtico nos hace sustituir el amor por otra cosa, por ejemplo aprobación, y podemos ir por la vida buscando que otros aprueben lo que hacemos, decimos o pensamos para sentir que somos queridos, pero esto no satisface la verdadera necesidad y por el contrario, nos envuelve en un deseo permanente de probar a otra gente que sí somos valiosos... ¡complaciéndola a costa de nuestras propias necesidades! Para superar esta actitud, el adulto debe asumir una verdad sencilla, aunque al principio puede parecer amenazante:

Hay gente que te ama como eres y también hay gente que elige no amarte. Eso nos lleva a otra forma inmadura de vivir el amor:

Forzar a la gente a que te ame. En este punto los adultos se han convertido en expertos manipuladores que saben cómo chantajear a los demás para que den señales de aprobación, de cariño, de solidaridad o de lo que sea, al cabo lo importante es que se interesen en uno. Pero esta forma de vivir el amor tampoco da una satisfacción plena, detrás del logro manipulador queda la duda de si en verdad te aman o solamente responden a tus estrategias para ser querido. Forzar a que te amen de esa manera es una trampa hedonista y subjetiva, donde uno solamente ve las necesidades y deseos propios sin atender a los de la otra persona. Eso no es amor, es manipulación, y funciona para conseguir algo pero no garantiza que llegues a ser querido.


En los dos ejemplos anteriores, la persona es incapaz de ser recíproca en sus relaciones, pues al conformarse con algo que solamente parece amor también tiene la excusa perfecta para dar solamente algo parecido al amor. Y al exigir amor, se distancia totalmente de la libertad que existe en las parejas sanas. Como sabemos, el amor no se puede exigir, sino que se debe ganar, al igual que la confianza o el respeto.

El camino para saber que somos amados en verdad es confiar. Dejar ser. Romper el círculo vicioso de de anhelar ser amado sin ser capaz de dar amor.

El amor es una decisión. Para que sea recíproco y duradero debe ser una decisión de dos personas y no solamente de una.


"El verdadero amor no es otra cosa que el deseo inevitable de ayudar al otro para que sea quien es."
(Jorge Bucay)

Aprender a amar de una forma madura y responsable es estar dispuestos a soltar el miedo o terror a ser rechazados. Este miedo heredado desde la niñez es la causa de no atreverse a dar amor. Solo cuando soltamos ese miedo podemos estar dispuestos a amar.

Y eso hace un cambio radical en la forma de desenvolverse en el mundo: Cundo decides amar en lugar de exigir que te amen, dejas de mostrar lo peor de tu persona, como los celos, el sentirte dueño de tu pareja, pedirle que cambie para darte gusto, hacerle berrinches y otras cosas así.

Exigir amor es centrarte en las cosas que no funcionan y en las señales de rechazo (aunque no sean reales).

Estar dispuesto a amar abre la percepción y permite aceptarnos tal como somos, uno mismo y los demás también. Estar dispuesto a amar es la mejor manea de ser recíprocos en la relación, sin competir ni esperar una recompensa por amar, y sin vivir en el eterno temor de ser rechazados o abandonados.

Hasta luego.


jueves, 26 de febrero de 2015

Amigo imaginario

"A veces pienso que todos mis amigos han sido imaginarios."
(Papá de Calvin, en la historieta "Calvin y Hobbes")



Hay personas que ven a los amigos imaginarios como algo malo o perjudicial, y cuando descubren que un niño tiene un amigo imaginario y se lleva bien con él, pueden dar el grito en el cielo y obligar al pobre niño a ser realista "por su propio bien", cuando en realidad es por el bien del adulto que se asusta ante semejante demostración de creatividad y ante el reconocimiento que hace el niño de su necesidad de compañía.


Hasta hay colegas que llegan a decir que un niño tiene "psicosis infantil" porque se atreve a compartir las vivencias que tiene con su amigo imaginario. Eso es peligroso, tener un amigo imaginario no es suficiente razón para diagnosticar una psicosis ni ninguna otra enfermedad mental. Por suerte también hay personas que aceptan el hecho de que un niño pueda tener su amigo imaginario sin asustarse ante la amistad. 


Porque a fin de cuentas se trata de eso: De aprender a ser amigos, de compartir, de interesarse por otro y saber que, de algún modo, ese otro se interesa por uno. ¿Pero funciona aunque se trate de un amigo imaginario? Pues sí: tanto en la vida diaria como en la psicoterapia funciona. Los terapeutas usamos por ejemplo la "silla vacía", el "niño interior", el "yo sabio" o cualquier otra entidad para atraer a un amigo imaginario que nos ayude a descubrir partes ocultas de uno mismo, para conocernos más.


Una de las metas que me propongo cuando una persona confía en mi es la de ayudarle a convertirse en su mejor amigo o amiga. A tratarse bien, valorarse y apoyarse tal como apoyaría a la persona que más quiere. Y claro, en esos casos siempre resulta muy útil la metáfora del amigo imaginario en cualquiera de sus presentaciones, sin importar qué edad tenga la persona en cuestión. ¡Vamos! Hay ocasiones en que yo me he sentado en la silla vacía a platicar con Nietzsche, con Freud, con Zapata o con personas importantes que han formado parte de mi historia y ahora ya no están, o están lejos físicamente. 


¿Y de qué sirve refugiarse con los amigos imaginarios? De mucho, siempre que uno no se quede todo el tiempo con ellos (a los amigos se les visita, se les disfruta y después cada quien para su casa, para volverse a ver con gusto en otra ocasión). Lo menos que puede pasar con un amigo imaginario es que uno llegue a ordenar sus pensamientos y sus sentimientos al hablar con él. Pero también pueden pasar más cosas. Puede pasar, por ejemplo, igual que ocurre con las amistades de carne y hueso, que estar en contacto con el amigo imaginario nos permita descubrir una faceta más honesta de nosotros mismos, o que nos de más claridad para expresarnos en una circunstancia que nos causa conflicto, o que simplemente nos sirva como entrenamiento para relacionarnos con otras personas de una manera más asertiva, sabiendo que uno mismo es su mejor amigo.


Los chicos cierran la etapa del amigo imaginario alrededor de los 7 años. Los grandes podemos llamar a nuestro amigo, o nuestros amigos imaginarios las veces que sea necesario, y si nos conducimos con confianza, encontraremos el espejo que en ocasiones necesita nuestra vida para verse con claridad.

Hasta luego.

miércoles, 25 de febrero de 2015

¡Pero cómo! ¿Facebook psicólogo?


Somos transparentes: No podemos evitar que los demás nos conozcan cuando actuamos, hablamos, callamos, nos movemos o no reaccionamos. En cada cosa que hacemos o dejamos de hacer está la esencia de nuestra personalidad y un observador atento rápidamente se da cuenta de ello. También lo nota toda la gente que, por tratarnos a diario, nos llega a conocer mucho más de lo que uno mismo se da cuenta. Eso es normal y siempre ha sido así, pero ahora hay otras posibilidades de convivencia y nuevas formas de actuar que han abierto novedosas ventanas por las que se asoma nuestra personalidad, y según dicen algunos, con más precisión de la que podrían tener familiares o amigos cercanos:




Ya he comentado antes algunos riesgos que entraña el uso del facebook y otras redes sociales, aún cuando tomamos todas las precauciones posibles al usarlas, hoy retomo ese tema porque me enteré que existe una aplicación capaz de elaborar un perfil de personalidad de los usuarios del facebook sin hacerles una sola pregunta, simplemente registrando cada uno de los "likes" o "me gusta" que uno deja en esa red social. Es como si cada "me gusta" fuera una huella que permite a ese programa seguirnos y al final del camino puede describir varios rasgos de nuestra personalidad, desde el sexo, la edad, las preferencias sexuales, ideológicas, gastronómicas, lúdicas, de entretenimiento, de ropa o de lugares. 


¿Quieres conocer esta aplicación? Entra aquí (está en inglés):



Yo aún no la he probado, a pesar de que me interesa saber cómo funciona y qué tanto me puede llegar a "conocer", no me da plena confianza autorizar a que me esculquen y procesen todos mis "me gusta"... Podría poner como excusa el hecho de que tengo muy poca actividad en las redes sociales, pero eso no es obstáculo, ya que aún dejando pocas huellas en el camino, son suficientes para dejar ver algunos rasgos de quién soy en realidad.




Tal vez resulte que no estoy totalmente evolucionado para estos tiempos modernos y estos adelantos tecnológicos. A mi modo de ver, usar una aplicación como esta especie de espejo mágico que te dirá tus verdades sin tratar de complacerte, podría ser como ir al psicólogo nada más por el diagnóstico, y eso me recuerda que en varias ocasiones me han pedido brindar psicoterapia en línea o por teléfono y no he aceptado, pero sí he brindado asesoría psicológica por esos medios de comunicación a distancia. Y aunque la asesoría psicológica funciona adecuadamente con estas técnicas a distancia, la psicoterapia requiere del contacto personal para aplicar técnicas vivenciales y percibir las señales analógicas y digitales que se dan en la comunicación, cosa que no es posible a distancia.



Pero en fin, eso es otro tema, si va a ser posible obtener diagnósticos de personalidad en línea con esta especie de psicólogo virtual, hay que hacerse a la idea y verlo como una ventaja, tal vez como una especie de test permanente que con el tiempo también permitirá conocer cuánto ha cambiado nuestra personalidad "máscara" (la esencia nunca deja de ser la misma). Y claro, sin quitar todas las herramientas de diagnóstico que existen actualmente.




De cualquier manera me quedo con muchas dudas, espero que se irán despejando conforme se utilice más esta herramienta y otras similares que sin duda se irán desarrollando y poniendo en uso. Una de mis dudas es hasta dónde podrán otros conocer mi perfil de personalidad pues, como ocurre en la vida real, podría ser que un tercero llegue a conocer aspectos de mi persona que yo aún no he descubierto, o que conozca más de mi vida interior de lo que yo me imagino (hay muchos casos de este tipo documentados no solo en facebook, los riesgos de que una persona abuse cuando conoce mucho de otra existen). Otra duda tiene que ver con la privacidad de mis contactos o amigos: Hay algunas personas que más o menos conocemos simplemente con ver los comentarios, fotos y "likes" que comparten con amigos que tenemos en común. Si yo en algún momento estoy de acuerdo con que esta aplicación elabore mi diagnóstico de personalidad, tal vez mi decisión alcance también a mis amigos simplemente por estar relacionados en el facebook conmigo, eso permitiría obtener "de rebote" un perfil de personalidad de muchos de ellos.



Bueno, es un campo nuevo y hay mucho que aprender, aunque en lo personal me da bastante desconfianza pensar en qué harán con todos esos perfiles de personalidad los dueños o administradores de esa aplicación...


Aquí dejo el artículo original, para quien desee leerlo:





Hasta luego.

domingo, 15 de febrero de 2015

Alimentar el desamor

"En la escuela nos enseñan a memorizar fechas de batallas pero que poco nos enseñan cosas que hablen de amor"
(Los Fabulosos Cadillacs)


Ayer fue el día del amor y la amistad. ¡Muchas felicidades a todos! Mis mejores deseos de que no solo en estas fechas sino en todos los días de sus vidas puedan vivir el amor.


Y bueno, parecerá contradictorio, pero casi siempre escribo acerca del amor, de lo que debería ser y de todo lo que cabe en esa palabra tan idealizada a veces y tan cercana en otras ocasiones, pero hoy pensé en hablar de todo lo que no es el amor, de lo que no queremos en nuestras relaciones, de las actitudes que llegan a destruir la vida de una pareja, y me acordé de varios ejemplos de inmediato:

Chantaje.
   Alianza (con hijos, mamás, papás, amistades o alguien más).
      Humillación.
         Violencia.
            Reclamos.
               Celos.
                  Posesividad.
                     Miedo.
                        Burlas.
                           Gritos.
                              Intolerancia.
                                 Desconfianza.
                                    Infidelidad.
                                       Irresponsabilidad.
                                          Vicios.
                                             Codependencia.
                                                Peleas.
                                                   Machismo.
                                                      Hembrismo.
                                                         Falta de compromiso.
                                                            Vergüenza.
                                                               Comparaciones.
                                                                  Mentiras.

Y muchos otros más (si te acuerdas de otro por favor lo compartes en los comentarios, al final de este texto), cuando me doy cuenta de la facilidad con que me vienen a la mente estas actitudes, me asusto porque también estoy programado con estos intereses que van en contra de la confianza en la pareja, de la convicción de poder llevar un proyecto de vida con otra persona por mutua voluntad, y del deseo de recorrer el camino de la vida acompañado y no solitario. Y cuando falta todo esto hacia la pareja, significa que también hay carencia de ello en el interior de uno mismo.

"No ser amado es una simple desventura. La verdadera desgracia es no saber amar".
(Albert Camus)


¿De dónde vienen estas ideas y actitudes de desamor? ¿Dónde las aprendemos? 

Prácticamente en todos lados: 

En casa, con los ejemplos de mamá, papá y otros familiares, también con los amigos y amigas de la familia, que llegan a tener un papel muy relevante en la dinámica familiar porque hasta parece que "piensan igual" y eso refuerza la idea de que este mundo funciona como dicen en mi casa (cuando éramos niños cada uno traía su carga de casa, ahora de grandes le agregamos a esa carga original nuestra propia versión adaptada, a veces incluso corregida y aumentada); 

En la escuela, donde desarrollamos habilidades sociales y personales y podemos encontrar ejemplos de cómo expresar los sentimientos asertivamente y cómo actuar cuando alguien más abre sus sentimientos y emociones, pero también, desafortunadamente, es posible encontrar con mucha frecuencia las razones para no mostrarnos tal cual somos y ocultar nuestros verdaderos sentimientos e ideas (no solo por el bullying, sino también por las críticas y juicios emitidos por personas bien intencionadas de una manera no adecuada); 

En las películas, igual las muy mexicanas aunque no sean de la "época de oro" y las extranjeras, especialmente las de estilo hollywoodesco, ambos estilos cinematográficos promueven estereotipos muy definidos donde una persona, hombre o mujer, puede hacer grandes cosas y lograr el éxito por sus propios medios, pero todo esto no sirve de nada si no es realizado para que lo valore alguien más (como si el amor verdadero solamente se alcanzara con grandes sacrificios o realizando algún acto heroico o extraordinario. En caso contrario cualquier candidato a enamorado tendrá que renunciar a su sentimiento); 


En los programas de televisión (siempre son un buenísimo ejemplo de esto los programas de Televisa y TVAzteca, aunque en todos lados se explota el desamor), y sobre todo ¡cómo no! en las novelas románticas que desde su aparición han servido para agregar más ilusiones, angustias y sufrimientos a sus asiduos seguidores, amén de convertirse por sí mismas en unas lecciones permanentes de que el amor solamente se alcanza (obvio) con grandes sacrificios o realizando algún acto heroico o extraordinario. Imagínense dónde quedaría la mayoría de los simples mortales que normalmente decidimos amar compartiendo nuestras vidas tal como somos, conscientes de que nuestros actos más extraordinarios dependen no de hacer algo espectacular sino de conducirnos con honestidad y congruencia en lo que decimos, pensamos y hacemos.

Y en las canciones, las pop, las underground, las arrabaleras, las románticas y casi en cualquier género volvemos a encontrar esos estereotipos. Lo curioso o diferente es que como las canciones son la forma de arte más accesible y cercana a todos, se vuelve la más influyente en nuestras vidas y una excelente forma para bombardear nuestra mente cuando se trata de inculcarle alguna idea. A la par de las canciones están las noticias, los comentarios, los anuncios, y cuando todos estos ingredientes se juntan y se revuelven en un brebaje auditivo, se crea un contexto perfecto para que cualquier estereotipo, conducta o emoción se exhalte o se inhiba, sin mucho problema. Como todos los días, en cualquier lugar y prácticamente a cualquier hora escuchamos canciones, resulta que hemos aprendido a compartir algunos elementos en común:

Por ejemplo, todos sabemos que cuando estamos enamorados y mal correspondidos debemos escuchar canciones de desamor, de esas que duelen. También sabemos que cuando estamos enamorados y sí nos corresponden debemos escuchar canciones de "amor" de esas que dicen que uno no puede vivir sin la otra persona (aunque eso no es amor, eso es idealizar la codependencia y reforzar la baja autoestima). Esas canciones nos enseñan que está bien vivir pegados al recuerdo de un gran amor en lugar de subirnos al tren de la vida y vivir el presente. Nos enseñan que si alguna vez sufrimos un desengaño amoroso está muy bien guardarle rencor a todas las mujeres o a todos los hombres (según sea el caso) porque solamente la venganza podrá devolverle la paz a nuestro corazoncito (¡cosa más falsa! Esto sigue siendo vivir en el pasado sin darse la oportunidad de conocer nuevos estilos de relación) y nos enseñan también que el amor verdadero no es más que un ideal inalcanzable... y si es inalcanzable ¿para qué me esfuerzo?


"El amor nunca muere de hambre; pero tal vez de indigestión"
(Ninon De Lenclos)

Llevando al extremo los mensajes de desamor nos encontramos con dos opciones opuestas: 

1. Me olvido de buscar el amor verdadero porque ni existe y mejor termino por dedicarme a conquistar personas y disfrutar la pura pasión, o

2. Me dedico en cuerpo y alma al amor de mi vida, mi complemento, olvidándome de mí aunque esa persona no me valore porque si no, la vida no tendrá sentido y seré siempre una persona incompleta.

Pero entonces el desamor existe. Y también existe el amor. Y a diferencia del desamor, no se dan a conocer tantas recetas facilonas para vivirlo y aprovecharlo, pero hay algunos tips básicos que sí podemos tener presentes, como estos dos:

1. El amor debe nacer dentro de uno mismo y de ahí se comparte. Cuando no busco primero mi propio amor puedo pasarme muchos año o incluso toda la vida culpando a otros por no darme amor. Cuando encuentro el amor en mi interior y lo comparto, entiendo que eso del amor se construye voluntariamente entre dos personas diferentes, cada una a su manera, y no se puede exigir.

2. El presente nos deja actuar, centrarnos en el pasado o el futuro nos lo impiden. Solamente estando conectados con el presente podemos dedicarnos a nosotros mismos en primera instancia y enseguida a compartirnos con alguien más. 


¿Y vamos a dejar de ir al cine, de escuchar canciones, de ver la tele, de recordar las frases de mamá, papá y tantos otros seres queridos? ¡Claro que no! Todo eso forma parte de nuestra historia personal, ha servido para ir construyendo a la persona que somos actualmente y seguirá teniendo un lugar dentro de nosotros, pero si nos damos cuenta cuáles mensajes nos ayudan a fomentar actitudes de desamor (otros nombres son prejuicios, intolerancia, machismo, hembrismo, soberbia, prepotencia y varios más), podemos filtrarlas y elegir como modelos aquellas que nos llevan a descubrir nuestra propia valía, aquella que nos ayuda a construir experiencias y sentimientos valiosos con otras personas.

Cada uno de nosotros decide qué clase de alimento le da a sus sentimientos.

Hasta luego.

domingo, 1 de febrero de 2015

Nuestro estilo de comunicación

"Los años enseñan muchas cosas que los días jamás llegan a conocer".
(Emerson)


¿Recuerdan las afirmaciones positivas? ¿Y el arte de amargarse la vida? ¿Qué tipo de lenguaje utilizamos en casa?, ¿qué tipo de ideas fluyen en la rutina diaria del hogar? Como hemos visto, nuestra mente es un nido donde llegan y se quedan a vivir las frases que escuchamos constantemente, y estás frases con sus ideas constructivas o destructivas se instalan por mucho más tiempo cuando las escuchamos de boca de la gente que queremos o admiramos.


A nosotros nos pasó, crecimos oyendo las frases que decían papá, mamá, tíos, tías, abuelitos, hermanos, amigos, y después, en nuestra juventud y nuestra vida adulta seguimos escuchando en nuestro interior esas frases y creyendo en ellas. Tal vez en estos momentos ya tienes hijos y estás criando tu propia familia, y continúas escuchando esas frases que se te grabaron allá en los lejanos años de la infancia porque "lo que bien se aprende jamás se olvida". Es muy probable que esas frases te hayan molestado en algún momento de tu vida, pero con el paso del tiempo se han vuelto parte "normal" de tu persona, y ¡por supuesto que se las vas a decir a tus hijos!

Esto se llama "modelar la conducta", lo ideal es que modelemos la excelencia, es decir que podamos discriminar entre lo que nos es útil y lo que nos es dañino, para quedarnos con la primera de estas opciones y asimilarla como una parte normal de nuestra vida a base de integrarla en nuestras afirmaciones positivas. Pero a veces esta programación no resulta como queremos, y esto se debe a que metemos en nuestra mente un programa erróneo, más frases del "arte de amargarse la vida" que de "afirmaciones positivas". Y si en la vida diaria le damos más importancia a nuestras propias quejas, será muy difícil alcanzar a reconocer nuestros aciertos y los de la gente que nos rodea.

Las frases, el estilo de comunicación, las afirmaciones que escogemos para repetir en casa y todo lo que les decimos a nuestros hijos verbal y corporalmente, son nuestra herencia educativa. Se aprende más en casa que en la escuela, así que dejo la invitación a hacernos caso, a decirle a las cosas por su nombre, a hablar de lo que queremos en lugar de hablar de lo que no queremos, y también a considerar las siguientes reflexiones:




"Podrían engendrarse hijos educados, si lo estuvieran los padres".
(Goethe)

No importa la edad que tengamos, siempre es buen momento para reconocer alguna carencia en nuestra formación personal y comenzar a reeducarnos voluntariamente.

Nuevamente nos es de mucha ayuda introducir frases asertivas, afirmaciones positivas en nuestros diálogos cotidianos con la gente que queremos y con la que nos interesa mantener una buena relación. Por ejemplo frases que inicien con:

Pienso.
Siento.
Quiero.
Me interesa.
¿Tú qué piensas?
¿Qué te parece?
¿Cómo podemos resolver esto?
Te escucho.

¡Hasta luego!

En el presente

  Si buscamos la felicidad en el pasado el presente pierde sentido y el futuro asusta, la vida está en el presente. Es gratificante haber ...