sábado, 8 de agosto de 2015

Manejo de conflictos

Desde la página hermana "Mundo e Hijos", un escrito de mi psicolega y amiga, Margarita Guerra Paredes:


"MANEJO DE CONFLICTOS.

Psic. Margarita S. Guerra Paredes.

Hace algunos años encontré un material que me ayudó a abrir mi mente en el tema de los conflictos y me ayudó y me sigue ayudando a manejar situaciones que se me presentan, no es una receta infalible, pero si pones en práctica algo de lo que aquí te sugeriré, estoy segura de que tendrás resultados diferentes.

Los conflictos son inherentes al ser humano, estamos en constante convivencia con personas, sería muy raro que los conflictos no se presentaran. Tener conflictos con alguien no implica que tú eres una mala persona, pero tampoco implica que la otra persona está mal. Solo significa que están en convivencia y han tenido un desacuerdo-diferencia-mal entendido.


Los conflictos se clasifican en dos:


CONSTRUCTIVOS Y DESTRUCTIVOS.

Los conflictos constructivos son aquellos en los que resuelves de forma exitosa la diferencia o problema que había surgido con la otra persona. Y ambas partes se sienten cómodas con la resolución del desacuerdo (ganar-ganar). Esta situación lleva a que esta relación se vea nutrida y crezca en amor, confianza y comprensión.

Los conflictos destructivos son los que no se resolvieron o la forma en que se resolvieron no dejaron conformes a ambas partes, alguien siente que perdió, que no fue comprendido y/o que fue abusado por el otro. Incluso, pueden ser conflictos que ni siquiera hubo confianza para abordarlos y tratarlos, quedan con el malestar y la molestia y la persona tendrá que decidir cómo resolverlo para que le afecte lo menos posible.

Para que un conflicto sea nutritivo y constructivo a la relación (de trabajo, de pareja, parental, etc.), es necesario:



– Hablar de los hechos, sin suposiciones. Solo hablar de lo que tu viste, de lo que tu viviste y puedes decir como lo interpretaste, lo que TU supones que paso y cómo te sentiste.
– Es importante que tu EGO (orgullo, soberbia) no este sobre el conflicto, porque entonces, no buscaras comprender lo que sucedió y resolverlo. Buscarás tener la razón y ganar, de esta manera garantizas un conflicto destructivo.
– Busca escuchar, con ganas de entender lo que sucedió. Al ego le gusta ser escuchado y entendido, pero le cuesta trabajo dar la razón y comprender al que está enfrente, no tienes que renunciar a ti, es decir, escuchar al otro y comprenderlo, no significa que te olvides de lo que te molesto.
– Tener disposición de negociar es un elemento básico en esta situación. Tal vez lo que tu pides/exiges, no es posible en ese momento, busca la manera de ajustarlo y también obsérvate, siéntete. Tal vez no es negociable y eso también está bien. Pero asúmelo con la cabeza fría y no como una revancha o arranque de enojo para castigar.
– Para que se presente la resolución de conflictos tal vez sea necesario ofrecer o pedir disculpas y que se presente el compromiso de cambio. “No pensé que te afectara tanto esta situación, te ofrezco disculpas y cuenta con que no volverá a suceder”.
– Focaliza la situación en discusión. Con frecuencia se tocan temas que están muy cercanos al que se está discutiendo (sobretodo en relaciones de pareja) y terminan perdidos en reclamos y recordatorios de vivencias y se pierde el objetivo. Un problema a la vez.

EN UNA DISCUSIÓN EVITA:

• Hablar con tono de ironía y sarcasmo, solo desencadenará que la discusión termine con ofensas. Evita también, las críticas, juicios y ofensas, son barreras que solo generan que desaparezca la disposición para comunicar y resolver.
• En las relaciones de pareja sucede mucho la escalada de la peor regada. Es decir… Si tú me reclamas que bostezo en reuniones familiares, pues yo te echo en cara que tu aburres con tus platicas y no dejas de hablar a los demás. Estos reclamos no buscan resolver, buscan dejar ver quién es el peor, esto es el ego en acción, “yo soy mejor… el que está mal eres tu… tú te equivocas más que yo”.
• No es necesario que la discusión o aclaración que se inició hoy… se termine y clarifique hoy. Es importante pedir tiempo, dar tiempo para que los ánimos se enfríen y poder pensar con la cabeza fría lo que dije, lo que me dijo. Hay conflictos que pueden llevar muchos ratitos de discusión. Eso no hace que tu relación sea mejor o peor, simplemente necesita más tiempo en ciertos temas. Todas las relaciones tienen temas complicados.


Y CON LOS HIJOS… ¿SE PUEDE?

Sí se puede generar un modelo de discusión en dónde padre e hijo, hable de lo que está pasando y busque alternativas. Se puede aplicar con niños que tengan lenguaje claro, es decir desde los dos o tres años. Entre más pequeños sean, mas cortas deberán ser los encuentros para platicar. Entre más pequeños sean más concreto deberá de ser la explicación y con frecuencia tu como padre/madre, deberás guiar algunas respuestas para que vaya aprendiendo.


Con los adolescentes deberás vigilar que ambos no se pierdan en palabras sin concretar nada. Que los acuerdos queden por escrito y con la mayor claridad posible, pues son maestros para decir “eso no lo acordamos” y tú pensarás que era obvio y estaba sobre-entendido.


Con los hijos hay un automático que es importante vigilar. El automático a hablar y ellos el automático a dejar hablar (la mayoría, habrá excepciones).

Un riesgo a tomar en cuenta antes de aplicar esto con tus hijos es que te preguntes ¿Aguantaré las netas que mi hij@ me dirá? Si abres este estilo de discusión existe el riesgo de que él/ella también te diga cosas que tú haces y que le molestan y es probable que te eche en cara tu incongruencia en la vida. ¿Estas preparad@ para eso?

Otro riesgo es que tu hij@ piense que con este estilo de resolver conflictos tiene derecho todo el tiempo a señalarte tus errores en todo momento y hacerlo con poco tacto o sin respeto. Todos estos riesgos tienen solución.


Hay una ventaja en manejar de esta forma algunos conflictos con tu hij@: Aprenderá a abordarlos de forma inteligente con otros adultos y con otros iguales y no se enganchará tan fácilmente en chantajes y reclamos. ¿Valioso, verdad?

Me faltó abordar los conflictos con uno mismo, que surgen ante la incongruencia de lo que quiero, lo que necesito y lo que debo hacer… eso será en otro momento."

Hasta luego.

martes, 4 de agosto de 2015

+ Necesidad = - Libertad

"La libertad no tiene su valor en sí misma: Hay que apreciarla por las cosas que con ella se consiguen."
(Ramiro de Maeztu)



Así es la cosa: Las personas que tienen más necesidad ven más limitada su libertad y sus actos parecen responder casi siempre a causas ajenas más que a su propia voluntad. Puede ser una necesidad real como el hambre, el vestido, el trabajo o el dinero, y también puede tratarse de una "necesidad" imaginaria, pero que se percibe como real, por ejemplo cuando uno está convencido de que debe tener siempre satisfecha a tal o cual persona para que no se vaya a ir y así poder vivir en paz. O cuando uno cree que necesita dejar de comer porque tiene sobrepeso, aunque esté en los puros huesos. 

No importa si es una necesidad real o una inventada, la situación final es que se reduce la libertad de decisiones, de acciones y hasta de relaciones.


En las parejas y la vida afectiva funcionan muy bien los chantajes y las manipulaciones porque están basados precisamente en la creencia de que una persona necesita a la otra para ser feliz. A veces son dos o más personas las que deciden "necesitarse" y con eso amarran su libertad, sacrificándola por el bienestar de los demás. O eso creen. Sucede con las familias "muégano", cuyos miembros están tan vinculados entre sí que cualquier intento de independizarse o realizar algún proyecto sin consultar a los demás, será interpretado por el resto de la familia como algo vergonzoso y malo.



Las personas son dominantes o dominadas porque se han dado cuenta de esta relación entre la libertad y la necesidad y aceptan las reglas; somos capaces de soportar muchos tratos injustos y abusos porque creemos que necesitamos algo en esa relación: a la pareja, al empleo, la aceptación, los amigos, o hasta podemos creer que necesitamos dominar a alguien. Esas son creencias, necesidades inventadas que también reducen la libertad.


"Quien no es capaz de desprenderse de un tesoro en un momento de necesidad, es como un esclavo encadenado."
(R.R. Tolkien)

Por esta razón no funciona la receta mágica de que al desear algo intensamente, ese deseo se materializará: Es un deseo que surge de la necesidad y no de la libertad. Es posible crecer, ser una mejor persona, evolucionar en lo material y espiritual, en las relaciones y en cualquier proyecto que se emprenda. Sin embargo para que se dé esta evolución se requieren ciertas condiciones, sobre todo tener cubiertas las necesidades básicas para tener mayor libertad de decisión y movimiento. 

No puedes ahorrar si tienes deudas, no puedes ser independiente si vives para complacer a otra persona.

Cuando hay mayor libertad significa que la necesidad es menor. Habiendo cubierto las necesidades, es como tener las manos desocupadas y listas para realizar cualquier acción.

Y no existe la necesidad absoluta. Aún en el más desastroso de los escenarios es posible tomar alguna decisión personal y libre, así únicamente en el mundo interior, en las emociones, los sueños o las actitudes personales, es posible tomar una decisión aunque sea pequeña dentro de la libertad. 

Y no existe la libertad absoluta, pues todas las personas vivimos presas de las circunstancias particulares que ocurren únicamente en nuestro espacio y nuestro tiempo, y en ninguna otra ocasión. Si estuviera en otro país, acompañado por otras gentes y no con las que convivo ahora, ¿hubiera tomado las mismas decisiones? Tal vez no. Siempre estará presente la sombra de nuestras circunstancias y condiciones de vida oscureciendo nuestro libre albedrío, nuestra libertad por muy absoluta que parezca.

"La existencia social determina la conciencia social"
(Carlos Marx)

El uso que ha dado nuestro gobierno mexicano a esta relación entre libertad y necesidad es de lo más cruel que se pueda imaginar: Aumentan impuestos, suben precios como el de la gasolina durante muchos años, reducen el acceso a servicios básicos como la salud y la educación, en vez de combatir al crimen organizado, congelan salarios y reducen empleos, es decir: crean necesidad. Mucha necesidad para que la gente, esa masa despersonalizada, no tenga la libertad necesaria para hacer cambios. Nada más que generalmente se les pasa la mano y la gente pierde mucha más libertad ante la urgente necesidad de sobrevivir, al grado de que pierden la capacidad de criticar a su gobierno o de ayudarse unos a otros, pues ante la crisis se busca la sobrevivencia personal sin pensar en el bienestar colectivo, ¿y quién gana al tener un país con tanta necesidad? Quienes pagan poco a los trabajadores, quienes han comprobado que un pobre = un voto, los usureros, los que han decidido que se puede cobrar por servicios que anteriormente eran gratuitos (en realidad se pagan con nuestros impuestos). Los mismos que han decidido vivir sin trabajar, explotando a la gente que vive con esa necesidad.

Crear una necesidad es fácil cuando hay quien la admite. En lo emocional, en lo económico, en lo social, en prácticamente cualquier campo donde nos relacionamos tenemos la tarea de usar bien nuestros recursos para rescatar nuestra libertad y reconocer nuestras necesidades reales. Quien use la necesidad de otra persona para su beneficio podrá controlar una vida ajena, y vivirá encadenado a ese afán de control.

Hasta luego.

martes, 28 de julio de 2015

Un idioma rico, variado e incluyente

"Cada idioma es un modo distinto de ver la vida"
(Federico Fellini)




No soy un ejemplo a seguir en lo que se refiere al uso del idioma (y en muchas otras áreas): me falta aprender y practicar más para aprovechar mejor la riqueza del español, porque es innegable que nuestro idioma es muy rico y variado. 

Hay quien dice que en realidad el inglés o el francés son idiomas más ricos porque disponen de un número mayor de palabras, sin embargo la riqueza del español no radica en la cantidad de palabras que lo componen, sino en las maneras tan especiales en que las usamos. Prácticamente en cada uno de los países que hablan el español se le ha adaptado para darle un uso muy local y específico a ciertas palabras y modismos. Incluso dentro de un mismo país cambia mucho la manera de expresarnos, por ejemplo en este México lindo y querido para decir "niño" podemos escuchar palabras como huerquillo, escuincle, chamaco, chiquillo, buki, nene, rapaz, chavo, infante, criatura y otras más, dependiendo de la región y de otros rasgos sociales de los hablantes.

Lo más sorprendente que tiene nuestro idioma es que dentro de esa increíble gama de términos y modismos, todos los hablantes del español nos entendemos sin importar que lo hablemos al estilo de México, de Argentina, de España, de Cuba, Uruguay o de cualquier otro país hispanoparlante. Nos une una raíz común y esto quiere decir que nuestro idioma, además, es incluyente.


Tiene más conjugaciones verbales que el inglés, por ejemplo. Incluso para el famoso verbo "to be" con el que empezamos a aprender ese idioma, el español tiene dos significados (ser y estar). Tiene también expresiones específicas para identificar el género masculino y femenino cuando nos referimos a las cosas o personas y a sus características o cualidades, también tiene muchas palabras que se usan como género neutro, así que no tenemos que inventar palabras redundantes para demostrar que estamos a favor de lo femenino o lo masculino, ahora que está de moda ser incluyentes.

He tenido oportunidad de escuchar expresiones divertidas en pláticas serias, como "jóvenes y jóvenas", "estudiantes y estudiantas", ellos y ellas, los viejitos y las viejitas y otros pleonasmos por el estilo, que equivalen en el uso del idioma a decir cosas como "bajé para abajo", "subió para arriba", "pensé para mis adentros", "cállate la boca" o "¡qué gentío de gente!".


Abusar de las repeticiones y ser muy insistentes en el uso de estos pleonasmos puede hacer que se pierda el sentido de lo que se dice y que volvamos confusa la comunicación. Si, por ejemplo, le molesta que le ofrezcan una silla, una batería o una pelota porque se escuchan muy femeninos esos nombres, no será necesario que diga "sillo", "baterío" o "peloto", simplemente puede pedir que le ofrezcan asiento, que le den un acumulador o que le pasen un balón. Y lo mismo ocurre si los nombres que escucha le parecen demasiado masculinos. ¿Y los vocablos neutros? Pues son neutros y debemos vivir con eso: "joven" se refiere tanto a las chicas como a los chicos, lo mismo que "gente" se refiere a mujeres y a hombres, al igual que "persona", "ser humano" o "humanidad".

"No sé hasta qué punto un escritor puede ser revolucionario. Por lo pronto, está trabajando con el idioma, que es una tradición"
(Jorge Luis Borges)

La ideología es un filtro que distorsiona nuestra forma de ver la realidad. Antes de ver el mundo como es, observamos las propias creencias y si nos dejamos guiar únicamente por ellas, es muy probable que nos privemos de la oportunidad de enriquecer nuestros puntos de vista, nuestra visión del mundo y nuestra capacidad de hablar. En vez de feminizar, masculinizar o usar cualquier otro pleonasmo, tratemos de enriquecer nuestro léxico, conocer más palabras y mantener un criterio abierto, con la disposición a pensar que si aceptamos incluir en nuestro vocabulario algunos de los vocablos que ya existen en el amplio catálogo del español, no tendremos que insistir en que todos nos expresemos igual... ¡que viva la diferencia!



Por mi parte, considerando que una condición básica del trabajo terapéutico es hablarnos claro (a uno mismo primero y enseguida a los demás), pretendo erradicar algunos vicios que le quitan asertividad a mi manera de hablar:

1. Eliminar las palabras "pues", "a lo mejor" y "como que".
2. Ser menos insistente y repetitivo al exponer mis ideas.
3. Escuchar con más atención antes de expresar mi opinión.

Quiero ser constante en este propósito para tener un buen resultado y confío en lograrlo. Te hago la invitación, lector de este blog, para que identifiques el vicio que pudiera estar limitando tu buena comunicación y te decidas a buscar otras opciones al hablar ¡es un ejercicio interesante! La manera como hablamos refleja la manera como pensamos, y ésta es la que determina nuestra actitud ante la vida... 

Seguiré siendo un aprendiz eterno del idioma español... ¡me gusta mucho mi idioma tan rico, variado e incluyente!

Hasta luego.

¿Qué se pierde al dejar a la pareja?

"Estamos cultivando la sociedad del mínimo esfuerzo. En la era del consumo rápido, del lo-quiero-para-ayer, del si-no-es-sencillo-no-es-bueno, del no-tengo-tiempo-para-nada, buscamos atajos a nuestros objetivos que no nos cuesten esfuerzo ni tiempo.
(Tomado del blog www.esencialblog.es)


Según dicen, Aguascalientes presenta una tendencia de 900 a 1,000 divorcios por año, antes de que entre en vigor la nueva modalidad anunciada de "divorcio exprés". Ante esto, me atrevo a compartir algunas opiniones con base en mi experiencia personal y profesional:

Una de las principales causas de divorcio es que muchas parejas realizan el "matrimonio exprés": Dos personas deciden casarse o unir sus vidas sin pensarlo mucho ni dimensionar el paso que están dando, para escapar de una situación familiar que les parece insoportable, convencidos de que encontraron al amor de su vida aunque solamente tengan 15 años, porque están esperando un hijo y deciden casarse para darle una familia o algo que se le parezca. 

Por la razón que sea, cuando una pareja decide unirse sin prepararse para ser responsables de sus vidas con todo lo que ello implica, lo hacen considerando únicamente que van a estar con otra persona, idealmente la que aman, y sin tener en cuenta nada más. El "matrimonio exprés" provoca muchos y duros choques con la realidad inmediatamente después de la luna de miel, o desde antes que ésta termine. Obviamente la contraparte son los matrimonios preparados con suficiente tiempo y los noviazgos que permiten a la pareja conocerse un poco más... Aunque en ningún caso hay garantías...

Hay quien dice que el matrimonio es una relación esclavizante y violadora de los derechos humanos, una institución ancestral, caduca y ya no aplicable en nuestros tiempos (La Jornada Aguascalientes, 30 de agosto de 2014). Tal vez tenga razón. Sin embargo el hecho de facilitar la disolución del matrimonio no ayudará a disminuir la violencia de género ni los problemas que implican las relaciones humanas. No se ofrece una opción, solamente un vía de escape. 

Si dos personas se casan sin reflexionar acerca de lo que querían en sus vidas y también se separan sin pensar seriamente en lo que quieren para su futuro, no creo que haya mucha mejoría. ¿Por qué no hacer lo posible por rescatar la relación, cuando se den las circunstancias que así lo permitan?

En una separación las personas están tan lastimadas que solamente hacen caso a su necesidad de ser queridas y valoradas, esperando que sea su pareja quien les dé ese cariño y ese valor. Llega un momento en que cualquier cosa que la pareja diga o haga solamente ayudará a confirmar que la relación no funciona (así nos programamos), entendemos que la relación debe terminarse y ¡final feliz! Se toma la decisión reaccionando con rencor, con ira, con coraje o tristeza, con muchas vísceras y poca reflexión. 

Pero la situación no es así de sencilla, sobre todo cuando hay hijos u otros compromisos de por medio. Por eso vale la pena preguntarnos: ¿Qué se pierde al dejar a la pareja?

La gente ya no quiere ni siquiera consejos. La gente busca trucos. Y ¿qué es un truco? Algo rápido, fácil e indoloro que nos tiene que ayudar a llegar a donde queremos. Puede ser triunfar en nuestra carrera, conseguir la felicidad, encontrar el amor, conseguir más visitas a nuestra web, aprender a utilizar una herramienta informática, puede ser cualquier cosa. Pero lo que la gente no quiere es esforzarse, la gente quiere atajos."
(Tomado del blog www.esencialblog.es)

Se pierde la oportunidad de enfrentar un problema, lo cual hace que las personas crezcan y dominen más habilidades sociales, emocionales y hasta financieras. El amor es una decisión, al igual que el desamor, solo que el amor requiere más constancia y el desamor es un atajo hacia la satisfacción inmediata de los deseos. Egocentrismo, sin más.

Se pierde un proyecto de vida que en la mayoría de las parejas involucra planes, inversiones, relaciones y una serie de construcciones que tienen sus cimientos en la imaginación de ambos. Muchas veces, superar el dolor de perder el proyecto de vida cuesta mucho más que superar el dolor de perder a la pareja.

Se pierde la confianza en el amor, en las relaciones sentimentales y en la capacidad de entregarse a otra persona incondicionalmente. La relación frustrada se puede convertir en un fantasma que aparece cada vez que un nuevo prospecto de pareja se acerca al límite de tus necesidades emocionales, y aunque pocas cosas son tan tontas como dejar una necesidad sin satisfacer, una persona lastimada puede dejar pasar la oportunidad de ir acompañada por la vida, por el miedo a repetir la historia que le lastimó en el pasado. Si no se cubre la necesidad de saberse aceptados y valiosos, es muy probable que se acepte la idea contraria.

Se pierde la asertividad cuando la separación ocurre de manera brusca, sorpresiva o impulsiva. Al reaccionar y tratar de entender lo que ocurrió, muchas veces resulta que esa no era la situación esperada y que las cosas están peor ahora que antes de separarse, ¡vaya! la pareja no era el demonio y en realidad tenía muchas cosas disfrutables, pero el orgullo y el rencor esconden a la memoria y al amor. Es necesario dejarlos que se asomen de vez en cuando.

Se pierde la autoestima. Como se vea, terminar un relación deja una huella en la valía personal y esto no significa que la autoestima dependa de tener una pareja, ¡claro que no! La autoestima resulta mellada por no haber sabido resolver los problemas que presenta la relación de pareja y por ende, no se pudo continuar con el proyecto de vida formulado originalmente.

Se pierde la tranquilidad, sobre todo cuando hay hijos de por medio y ambos padres comparten el tiempo para convivir con ellos. En lugar de tranquilidad puede haber culpa, disgusto, decepción o coraje. 

Se pierden los sueños de crecer juntos, que también forman parte del proyecto de vida.

Se pierde también la estabilidad económica. Esta es una de las huellas más presentes de una separación... ¿y qué indica esta huella cuando la repetimos dos, tres o más veces?

Se pierden varias cosas cuando la relación se termina rápidamente, con la sensación de que se pudo haber intentado algo más.

Por eso cuando la relación no funciona hay que actuar, hablar, abordar los temas incómodos y tratar de buscarles solución. Los problemas no desaparecen cuando hacemos como que no los vemos: al contrario, se hacen más grandes al resguardo de las sombras y cuando por fin salen a la luz, han alcanzado un tamaño tan descomunal que ya es muy difícil manejarlos. Y todavía en ese momento es posible pedir ayuda profesional y tratar de rescatar lo que se pueda.

Amor no es sacrificio, es decir que no se trata de aferrarse al matrimonio nada más porque sí, sino de resolver y crecer como pareja. Amor no es tampoco lo único que se necesita para que una relación de pareja permanezca unida, ya hemos visto que el amor no es suficiente y también hace falta valor, aceptación y los 5 ingredientes básicos de las relaciones humanas. Aceptar la vida en pareja no quiere decir que debas resignarte a la vida en pareja, al contrario: Aceptar es un paso indispensable para poder hacer cambios de una forma más objetiva. 

Y también hay que decirlo: para algunas parejas y familias la opción más sana es la separación. Aún en este caso, es posible que cada uno de los involucrados rescate lo mejor que pueda terminando bien la relación.

Es posible rescatar o reconstruir el proyecto de vida personal, y éste se puede seguir de manera individual o en pareja. Vale la pena reflexionar un poco acerca de cómo quieres ir por la vida. Mi consejo es resolver lo que puedas para llevar menos lastre: seguir la vida sin culpa, rencor ni vergüenza, sino con autoestima y asertividad.

Hasta luego.

domingo, 26 de julio de 2015

Un cuento visionario de Augusto Monterroso

"Escribo para que mis amigos me quieran"
(Gabriel García Márquez)



Como bien dice el maestro Monterroso, autor del siempre citado cuento del dinosaurio que todavía estaba ahí cuando despertó, todos los seres humanos tenemos una indiscutible necesidad de comunicarnos, de saber que alguien está interesado en lo que nos ocurre o en lo que pensamos y hacemos. 

Con el surgimiento de las nuevas y cada vez más accesibles tecnologías de información, las manifestaciones de esta necesidad de comunicarse han llegado a alcanzar proporciones increíbles y en algunas personas han rebasado la condición de necesidad para convertirse en una obsesión. Una diferencia radical entre la obsesión y la necesidad es que la primera nos priva de la libertad al condicionar nuestros actos a un solo fin sin poder encontrar satisfacción, mientras que la segunda sí se puede satisfacer y con eso nos dejan libres para hacer otras cosas: comer es una necesidad, al igual que dormir, respirar o hablar. Desear acaparar la atención de los demás por cualquier medio y a costa de lo que sea es una obsesión.


En este cuento, escrito hace más de 50 años, Monterroso explora esa obsesión por ser escuchado (sin escuchar, valga la aclaración) que muchas personas tienen... "Uno de cada tres", como dice el título del cuento. No había facebook, whatsapp, twitter, teléfonos celulares ni computadoras. La televisión estaba lejos de formar parte de la vida diaria en los hogares y el costo del teléfono fijo todavía era alto para la mayoría de la población. Sin embargo la necesidad de ser escuchado y entendido por los demás ya se percibía entonces como ahora, solo que no era tan bien vista como ocurre en estos días en que podemos abusar de las facilidades y comunicar hasta los detalles más insignificantes de nuestra vida o de nuestras ocurrencias ¡por ejemplo con un blog como éste!

La descripción que hace el autor de su solución al problema de comunicación coincide fielmente con la de una red social, en la actualidad Facebook nos permite hacer lo que en el cuento se le ofrece al protagonista desconocido. Y quienes tengan el tiempo y la disposición para hacerlo, pueden recurrir a la red social durante las 24 horas del día si lo desean.


Estas facilidades parecen mejorar nuestra experiencia de comunicación entre humanos, y en muchos casos funciona. Pero en otros casos ocurre que se ha perdido de vista la función básica de la comunicación como acto que satisface la necesidad de estar en contacto con los demás, de permitirnos conocer a nuestro interlocutor y a nosotros mismos por medio del diálogo, de lograr acuerdos o discutir diferencias, de compartir experiencias, opiniones y sentimientos. La comunicación asertiva parte de uno mismo: inicia con una persona que se habla claro a sí misma, que está consciente de sus pensamientos, sentimientos, deseos y limitaciones. La mala comunicación toma como referencia a los demás, busca cumplir las expectativas de otra u otras personas antes que las propias y si bien puede alcanzar buenos niveles de rating y popularidad, pocas veces resulta tan honesta como la asertiva, además de que no permite al emisor conocerse a sí mismo tampoco.


La dificultad de las redes sociales radica en que es muy fácil romper la barrera de la asertividad. Es fácil caer en el estereotipo o el lugar común queriendo seguir la "originalidad" que esté de moda o los hábitos de comunicación que se estén usando por los demás para "estar al día", para encajar con "todos". Y esto resulta en un círculo vicioso: Al ocultar la comunicación real expresando lo que creemos que la gente quiere escuchar, perdemos libertad y nos aislamos en lugar de hacer contacto con los demás.


No nos engañemos: Llegar a mucha gente con nuestros mensajes no garantiza una comunicación efectiva, ni ser entendidos ni hacer contacto con "los demás".


La necesidad de comunicarnos cubre uno de los miedos básicos de la humanidad: estar solos, ser rechazados o abandonados. Las redes sociales convertidas en desahogo obsesivo pueden ofrecer una alternativa de comunicación con la seguridad de no tener que confrontar a nuestro propio ser con otra personalidad, esta es la impunidad que da el mundo virtual, pero no sustituye a una compañía real y, por lo tanto, puede acrecentar el miedo a la soledad en lugar de reducirlo.

¿Suena exagerado? Lean este cuento que a mi modo de ver ilustra generosamente el origen y las cualidades de las redes sociales con un sabroso toque de sarcasmo:

Uno de cada tres
Augusto Monterroso


"Más querría encontrar quién oyera las
mías que a quien me narre las suyas."
(Plauto)


"Está dentro de mis cálculos que usted se sorprenda al recibir esta carta. Es probable, también, que al principio la tome como una broma sangrienta, y casi seguro que su primer impulso sea el de destruirla y arrojarla lejos de sí. Y, no obstante, difícilmente caería en un error más grave. Vaya en su descargo que no sería el primero en cometerlo, ni el último, desde luego, en arrepentirse.

Se lo diré con toda franqueza: Me da usted lástima. Pero este sentimiento no solo resulta natural, sino que está de acuerdo a sus deseos. Pertenece usted a esa taciturna porción de seres humanos que encuentran en la conmiseración ajena un lenitivo a su dolor. Le ruego que se consuele: su caso nada tiene de extraño. Uno, de cada tres, no busca otra cosa, en las más disimuladas formas. Quien se queja de una enfermedad tan cruel como imaginaria, la que se anuncia abrumada por el pesado fardo de los deberes domésticos, aquel que publica versos quejumbrosos (no importa si buenos o malos), todos están implorando, en el interés de los demás, un poco de la compasión que no se atreven a prodigarse a sí mismos. Usted es más honrado: desdeña versificar su amargura, encubre con elegante decoro el derroche de energía que le exige el pan cotidiano., no se finge enfermo. Simplemente, cuenta su historia, y, como haciendo un gracioso favor a sus amigos, les pide consejos con el obscuro ánimo de no seguirlos.

A usted le intrigará cómo me he enterado de su problema. Nada más sencillo: es mi oficio. Pronto le revelaré qué oficio sea ése.

Continúo. Hace tres días, bajo un sol matinal poco común, abordó usted un autobús en la esquina de Reforma y Sevilla. Con frecuencia las personas que afrontan esos vehículos lo hacen con expresión desconcertada y se sorprenden cuando encuentran en ellos un rostro familiar. ¡Qué diferencia en usted! Me bastó ver el fulgor con que brillaron sus ojos al descubrir una cara conocida entre los sudorosos pasajeros, para tener la seguridad de haberme topado con uno de mi favorecedores.

Obedeciendo a un hábito profesional agucé furtivamente el oído. Y en efecto, no bien había usted cumplido, de prisa, con los saludos de rigor, se produjo el inevitable relato de sus desgracias.Ya no me cupo duda. Expuso los hechos en tal forma que era fácil ver que su amigo había recibido las mismas confidencias no más allá de 24 horas antes. Seguirlo durante todo el día hasta descubrir su domicilio fe como de costumbre la parte de mis disciplinas que, me gustaría saber la razón, cumplo con más placer.

Ignoro si esto le servirá de enojo o de alegría; pero me veo en la urgencia de repetirle que su caso no es singular. Voy a exponerle en dos palabras el proceso de su situación presente. Y si, aunque lo dudo, me equivoco, tal error no será otra cosa que la confirmación de la infalible regla.


Padece usted una de las dolencias más normales en el género humano: la necesidad de comunicarse con sus semejantes. Desde que comenzó a hablar, el hombre no ha encontrado nada más grato que una amistad capaz de escucharlo con interés, ya sea para el dolor como para la dicha. Ni aun el amor se iguala a este sentimiento. Hay quienes se conforman con un amigo. Existen aquellos a quienes no les bastan mil. Usted corresponde a los últimos, y en esa simple correspondencia se originan su desgracia y mi oficio.

Me atrevería a jurar que se inició usted refiriendo su conflicto amoroso a un amigo íntimo, y que éste lo escuchó atento hasta el fin y le ofreció las soluciones que creyó oportunas. Pero usted, y de aquí arranca el interminable encadenamiento, no consideró acertadas esas fórmulas. Si le propuso con firmeza cortar, como se dice, por lo sano, usted encontró más de un motivo para no dar por perdida la batalla; si, por el contrario, su consejo fue seguir el asedio hasta la conquista de la plaza, usted se inundó de pesimismo y lo vio todo negro y perdido. De ahí a buscar el remedio en otra persona apenas si hay algo más que un paso. ¿Cuántos dio usted?

Emprendió un esperanzado peregrinaje, hasta agotar su concurrida libreta de direcciones. Incluso trató (con éxito creciente) de entablar nuevas relaciones para apurar el tema. No es extraño que de pronto reparara en que el día tiene tan sólo veinticuatro horas, y en que esa desconsideración astronómica constituía un monstruoso factor en su contra. Fue preciso multiplicar los medios de locomoción y planear un horario de sutil exactitud. El uso metódico del teléfono vino en su auxilio y ensanchó, es cierto, sus posibilidades; pero este anticuado sistema todavía es un lujo, y el setenta por ciento de aquellos a quienes usted quiere mantener enterados carecen de esa dudosa ventaja.

No contento con los desvelos y el insomnio, principió usted a madrugar para ganar un tiempo cada vez más fugitivo e irreparable. El descuido de su aseo personal se hizo notorio: la barba le creció montaraz; sus pantalones, antes impecables, se vieron invadidos por las rodilleras, y un terco polvo gris cubrió de pesadumbre sus zapatos. Le pareció injusto, pero tuvo que aceptar el hecho de que, si bien usted madrugaba lleno de entusiasmo, escaseaban los amigos dispuestos a compartir esa vehemencia matinal. Así, ¿hay que decirlo?, ha llegado el momento ineludible en que usted es físicamente incapaz de conservar bien informado al amplio círculo de sus relaciones sociales.

Ese momento es también mi momento. Por una modesta suma mensual yo le ofrezco la solución más apropiada. Si usted la acepta—y puedo asegurar que lo hará porque no le queda otro remedio—relegará al olvido el incesante deambular, las rodilleras, el polvo, la barba, los fatigosos telefonemas.

En pocas palabras: estoy en condiciones de poner a su disposición una excelente radiodifusora especializada. Dispongo en la actualidad (por el sensible fallecimiento de un antiguo cliente afectado por la Reforma Agraria) de un cuarto de hora que si tomamos en cuenta lo avanzado de sus confidencias, sería más que suficiente para sostener a sus amistades ya no digamos al día, pero al minuto, de su apasionante caso.

Creo de más enumerar a usted las ventajas de mi método. Sin embargo, le insinuaré algunas.

1.a El efecto sedante sobre el sistema nervioso está garantizado desde el primer día.

2.a Discreción asegurada. Aun cuando su voz podrá ser recibida por cualquier sujeto poseedor de un aparato de radio, juzgo improbable que personas ajenas a su amistad quieran seguir una confidencia cuyos antecedentes desconocen. Así, se descarta toda posibilidad de curiosidad malsana.

3.a Muchos de sus amigos (que hoy escuchan con desgano la versión directa) se interesarán vivamente por la audición radiofónica con sólo que usted mencione en ella sus nombres en forma abierta o alusiva.

4.a Todos sus conocidos estarán informados al mismo tiempo de los mismos hechos. Circunstancia que evita celos y reclamaciones posteriores, pues solamente un descuido, o un azaroso desperfecto en el aparato propio, colocaría a alguno en desventaja respecto de los demás. Para eliminar esa contingencia deprimente cada programa se inicia con una breve sinopsis de lo narrado con anterioridad.

5.a El relato cobra mayor interés y variedad, y puede amenizarse, cuando así se considere oportuno, con ilustrativas selecciones de arias de ópera (no insistiré sobre la riqueza sentimental de las italianas) y trozos de los grandes maestros. Un fondo musical adecuado es obligatorio por reglamento. Además, una amplia discoteca, en la que se recogen hasta los más increíbles ruidos que el hombre y la naturaleza producen, está al servicio del suscriptor.

6.a El relator no ve la cara de los oyentes, lo que evita toda suerte de inhibiciones, tanto para él como para los que lo escuchan.

7.a Siendo la audición una vez al día y por un cuarto de hora, el confidente dispone de veintitrés horas y tres cuartos de hora adicionales para preparar sus textos, impidiendo así, en absoluto, contradicciones molestas y olvidos involuntarios:

8.a Si el relato alcanza éxito y al número de amigos y conocidos se suma una considerable cantidad de oyentes espontáneos, no es difícil encontrar casa patrocinadora, lo que une a las ventajas ya registradas cierta factible ganancia monetaria que, de ir creciendo, abriría las posibilidades de absorber las veinticuatro horas del día y convertir, así, una simple audición de quince minutos en un programa ininterrumpido de duración perpetua. Mi honestidad me obliga a confesar que hasta ahora no se ha producido este caso, pero ¿por qué no esperarlo de su talento?

Este es un mensaje de esperanza. Tenga fe. Por lo pronto, piense con fuerza en esto: el mundo está poblado de seres como usted. Sintonice su aparato receptor exactamente en los 1373 kilociclos, en la banda de 720 metros. A cualquier hora del día o de la noche, en invierno o en verano, con lluvia o con sol, podrá escuchar las voces más diversas e inesperadas, pero también más llenas de melancólica serenidad: la de un capitán que refiere, desde hace más de catorce años, cómo se hundió su barco bajo la aciaga tormenta sin que él se decidiera a compartir su suerte; la de una mujer minuciosa que extravió a su único hijo en la poblada noche de un 15 de septiembre; la de un delator atormentado por el remordimiento; la de un ex dictador centroamericano, la de un ventrílocuo. Todos contando interminablemente su historia, todos pidiendo compasión."



Hasta luego.

sábado, 25 de julio de 2015

Recordatorio - Terapia Guestalt

"Una rosa es una rosa, es una rosa, es una rosa..."
(Fritz Perls)

¿Qué buscamos al acudir a psicoterapia? Quererse uno mismo y valorarse más. Ser más leal a uno mismo. Respetarse más. Llegar a ser un buen amigo de uno mismo y tratarse como tal. Tomar en serio a uno mismo. Confiar en uno mismo, en la vida y en Dios (con el nombre que sea).

Este video ofrece un excelente repaso de las vivencias y metas que seguimos durante un proceso de crecimiento y desarrollo personal como el que se puede vivir en psicoterapia. Me gustó mucho porque me recuerda el avance que he apreciado en mucha gente que decide llegar a ser una mejor persona, y también lo que he visto al seguir mi propio camino en ese mismo sentido. Espero les guste también:


Es un mensaje fuerte y para considerarlo con todo lo que implica a nivel muy personal, como dice mi buen amigo y colega Enrique Vázquez, que fue quien lo compartió. Y es precisamente en la profundidad de su mensaje donde radica la belleza y el atractivo de este video.

Hasta luego.

martes, 23 de junio de 2015

Parejas: Dueños o compañeros


"Si la felicidad de tu pareja implica tu infelicidad, ¿qué estás haciendo ahí?
(Walter Rizo)


¿Qué es un apego? Voy a tratar de describirlo brevemente en unas cuantas líneas:

El apego es un vínculo, un lazo de afecto o cariño que te une con unas cuantas personas y resulta de vital importancia para que puedas reconocer tu lugar en el mundo y entre las demás personas, pero sobre todo te da la seguridad de formar parte de algo más grande que tú mismo. El vínculo es necesario para desarrollar el sentido de pertenencia y con él, serás capaz de adquirir compromisos y afrontar retos personales. El apego proporciona esa sensación de "querer estar aquí". porque "aquí" es donde te identificas y puedes crecer.

Eso que acabo de describir es un apego sano, que aparece desde la más lejana infancia y te acompaña toda la vida. Ahora voy a tratar de explicar también de una forma breve lo que es el apego malsano:

El apego malsano aparece cuando te sientes dueño o dueña de la persona que quieres. Si el apego sano crea un vinculo de afecto que te une a los demás, el apego malsano crea un lazo de inseguridad que te hace exigir a la persona que amas que te haga caso, que te valore. La pérdida o la amenaza de perder a la persona provoca angustia y miedo.

¿Cómo es eso de vivir sin apegos? Para responder esta pregunta, debo comentar que algunos psicólogos, sobre todo psicoanalistas y en menor medida los conductistas, consideran que el apego solamente se da en la infancia, y que si llega a aparecer en otra etapa de la vida, forzosamente se tratará de un apego malsano o enfermizo. Por mi parte, yo creo que existen vínculos sanos y malsanos a lo largo de nuestra vida y no solamente en una de sus etapas: Ni modo: los apegos malsanos no se curan simplemente con la edad. Así pues, ¿cómo es eso de vivir sin apegos malsanos?


Es vivir libre.

Amar a quien amas y dedicarte a esa persona sin miedo a que te rechace. 

Aceptarte tal como eres y aceptar a quien amas tal como es.

Vivir sin tener que sacrificar a tu propia persona para que otra sea feliz.

Construir momentos de felicidad en compañía, para que ambos la disfruten.

Dejar de pensar que solo puedes ser feliz si haces feliz a la persona que amas.

Confiar en que la persona que amas es capaz de tomar sus propias decisiones y aprovechar sus recursos de la mejor manera.

Hablar sin temor ni vergüenza de los que sientes, quieres, temes, deseas, haces, planeas, etc.

Saber que la persona que amas también es libre y está contigo por su voluntad.

Entender que no eres dueño de tu pareja, ni tampoco eres de su propiedad.


Donde hay apegos malsanos las relaciones se van llenando de abusos y de codependencia, porque el apego se siente igual que cuando éramos niños y dependíamos de mamá o de alguien que nos cuidara y nos quisiera. Donde hay un apego sano solamente está el vínculo de afecto que nos ayuda a estar junto a la persona que amamos, sin perder de vista nuestra dignidad y nuestro valor como personas.

Vivir sin apegos malsanos es vivir sin sentir culpa de quererte más que a otras personas, eso te permite reconocer y desarrollar todo el potencial que hay en ti y compartir tu bienestar y tus capacidades con quien tú decidas.

Revisa tu relación, solamente hay 3 posibilidades:


1. ¿Tu pareja abusa de ti? ¿Te dejas manipular por miedo a quedarte sin pareja?

2. ¿Tú abusas de tu pareja? ¿Piensas que la mejor defensa es el ataque, y decides que mejor tú vas a manipular y a controlar la relación para que tu pareja no abuse de ti?

3. ¿Vas por la vida en compañía? ¿Te valoras, te conoces y te quieres lo suficiente como para no tener que controlar la vida de otra ni dejar que otra persona te domine a ti?

Hasta luego.

viernes, 19 de junio de 2015

Hábitos deliciosos - Recomendación

"Toda-toda mi actividad cuenta"
(habitolicious)




Si estás leyendo este blog, lo más probable es que tú también busques llevar un estilo de vida que te permita estar en paz contigo y compartir eso con la gente que quieres. ¿Es esa una meta difícil? Habría que revisar tus hábitos personales y, si es necesario, comenzar a adoptar unos más sanos. Recuerda que todos logramos más mejoras personales haciendo cambios pequeños y constantes en lugar de cambios grandes y espectaculares que solo duran unos pocos días. 

Principalmente por esta razón es que recomiendo visitar un blog que ya tiene tiempo en el ciberespacio pero que yo descubrí hace unos cuantos días: "habitolicious". Se trata de un espacio dedicado a las cosas sencillas y eficaces, hecho con constancia y ganas de rescatar un estilo de vida basado en afirmaciones positivas llevadas a la practica de una manera cotidiana (por eso se convierten en hábitos). 

Un hábito es muy diferente de una rutina, un régimen, una dieta o cualquier otro programa que uno se proponga cumplir para conseguir una meta: cuando la consigues todo el esfuerzo se va a la basura porque "ya se acabó la dieta, o el propósito de año nuevo, o ya pasó el día que quería lucir bien". Esto ocurre porque el propósito de semejante esfuerzo era "hacia afuera", para los demás y no para ti mismo. 

Los hábitos se diferencian de las dietas, programas o tratamientos porque los asimilamos como algo natural, así que no aspiras a dejar un buen hábito después de conseguir tu peso ideal, o dormir bien, o llevarte bien con alguien: No los haces para quedar bien con nadie más que contigo mismo. Los hábitos se vuelven parte de ti.

Los hábitos forman tu estilo de vida, eso quiere decir que en este momento ya tienes varios hábitos que te hacen vivir, reaccionar y pensar tal como lo haces ahora, y que si adoptas nuevos y buenos hábitos podrás alcanzar ese estado que te permite sentirte satisfecho de ser quien eres... la verdadera madurez emocional surge del interior de cada persona como resultado de sus actos diarios. Digamos que esa madurez es la suma de muchos hábitos benéficos para tu cuerpo, tu mente y tus relaciones.

Y de eso se trata este blog que recomiendo porque me ha gustado tanto: de ir sumando muchos cambios pequeños, detalles sencillos, gustos fáciles de cumplir, autoafirmaciones y demás hábitos para lograr una gran mejora personal dando pasos pequeños, pero constantes, eso sí.

Además tiene otra ventaja: Es una página muy breve y concisa, así que leer cada entrada se vuelve una práctica ligera y ágil, aunque lo que leas puede quedarse y anidar en tu mente durante mucho tiempo. Aquí está la ruta para que la conozcas, espero te guste y te sirva como a mi:


Otro encanto de esta página es que está escrita para ser entendida, o sea sin abusar de términos psicológicos o médicos. Por cierto, las imágenes que adornan este texto las tomé directamente de "habitolicious" y eso también me agrada: es una página muy gráfica, muy visual.

Hasta luego.

En el presente

  Si buscamos la felicidad en el pasado el presente pierde sentido y el futuro asusta, la vida está en el presente. Es gratificante haber ...