martes, 5 de julio de 2016

Tensión + miedo = Relaciones hostiles

"Un dolor como el que tienen los niños asustados cuando despiertan en la noche oscura e impenetrable y sienten que están por completo solos..."
(Stefan Zweig)


Hace algunos años, cuando todavía estudiaba en la U de G, vimos en un jardín a varios niños jugando al lado de un edificio de departamentos y a su alrededor, rondando y acercándose para ver si lo incluían en los juegos, un perro grande que me parece era un pastor alemán. Nosotros estábamos enfrente en una tienda tomando un refresco y como no teníamos nada más que hacer, veíamos la escena. Después de un rato los niños se comenzaron a separar y como dicen, ahí se rompió una taza y cada quien para su casa, uno de ellos al parecer vivía en uno de los departamentos que estaba al lado del jardín, porque cruzó la entrada, subió las escaleras y desapareció en alguna puerta.

El perro siguió dando saltitos y correteando un rato en el jardín, después vio la entrada del edificio abierta y se encaminó hacia allá, tal vez por casualidad o porque sabía que ahí había entrado el niño unos momentos antes.

Para su mala suerte, a los inquilinos de la planta baja parecían no gustarles los perros (y probablemente ninguna clase de animal), así que cuando lo vieron subir salieron de sus departamentos y comenzaron a gritarle al perro para que se saliera. La escena era divertida, porque esas personas estaban de verdad enojadas y le gritaban toda clase de insultos y órdenes al pobre perro, que se había quedado parado en la escalera, un piso más arriba, y solamente volteaba hacia abajo de vez en cuando. Pasado un rato dio 4 o 5 ladridos que se escucharon bastante alto, pero no eran agresivos, incluso el perro estaba moviendo la cola. Con el ruido se asomaron otros vecinos y ahí comenzó la parte dramática. Los vecinos de arriba le gritaban al perro para que se alejara y también le gritaban a sus niños que se metieran porque había un perro rabioso (ya hasta lo habían diagnosticado), y los vecinos de abajo también le gritaban, así que el perro no se movía, pues en ambas direcciones le daban la misma orden ¡vete de aquí!

Para completar el cuadro, unos chavos que iban pasando escucharon los gritos y ladridos que salían del edificio y decidieron entrar a ayudar a los pobres vecinos del edificio de departamentos, así que ahora el perro sí se movió pero no hacia afuera sino más arriba hasta llegar al último piso, tratando de escapar de los muchachos que iban con una actitud más agresiva. En la parte de arriba el perro quedó acorralado y rodeado por muchas personas que le gritaban, lo amenazaban y trataban de empujarlo hacia abajo. Entonces sus ladridos cambiaron, se comenzaron a escuchar gruñidos y ladridos feroces, también oímos que la gente a su alrededor cambiaba sus gritos de amenaza por unos de espanto y se hacían hacia atrás. Uno de los muchachos bajó corriendo y tomó una rama del jardín para regresar al edificio mientras allá arriba todos seguían gritando, el perro se agitaba y tiraba mordidas a todo el que tratara de acercarse. Nosotros pensamos que iban a matarlo, el ruido era ya muy alto y no se entendía casi lo que decían, salvo los ladridos y gruñidos del perro.

Nos parecía increíble que ése fuera el mismo perro alegre y juguetón que habíamos visto apenas unos momentos antes, pero también nos asustó ver al muchacho que subía decidido a matarlo con esa rama. Entonces llegó otro muchacho al edificio y también entró gritando que lo esperaran, detuvo al que llevaba la rama y pasó entre el montón de gente que tenía rodeado al perro, con gritos les pidió que se alejaran y esas personas, que en ese momento eran solo una masa excitada, reaccionaron haciendo lo que él les pidió. Entonces el joven se inclinó frente al perro y comenzó a hablarle en voz baja, mostrándole sus manos abiertas y lentamente se fue acercando a él. El perro fue dejando de ladrar y finalmente volvió a acurrucarse en un rincón como cuando lo acorralaron ahí hacía unos instantes. El perro volteó la cara hacia el piso y metió la cola entre sus patas en señal de indefensión y en ese momento el muchacho se acercó más y lo abrazó, el perro respondió al abrazo y se dejó acariciar (si hubiera sido una persona, en ese momento se hubieran escuchado sus sollozos o su llanto de alivio), después el chavo se levantó y por su lenguaje corporal vimos que estaba pidiendo permiso para pasar entre la gente. Bajó despacio, tocando el lomo del perro todo el tiempo y en cuanto pisaron el primer nivel, el perro salió corriendo feliz, meneando la cola y sin voltear hacia atrás se fue rápidamente a quién sabe dónde.

Ese día aprendimos mucho sobre lo fácil que es crear tensión y dirigirla hacia una persona (o un perro, en este caso). Es decir, lo determinante que es el ambiente para nuestras emociones.

Esto también pasa entre las personas.

La intolerancia ante alguien "diferente" puede ocasionar que lo etiquetemos de peligroso.

Si no le damos la oportunidad de expresarse, estaremos seguros de que tiene malas intenciones.

Si no nos damos la oportunidad de conocer a esa persona, nosotros mismos justificaremos cualquier maltrato que le hagamos, jurando que es lo correcto y que es para protegernos (aunque en realidad solo etiquetamos al otro como "malo" sin que nos conste que haya peligro).

Si dos o más personas le gritan y le piden cosas contradictorias al que es "distinto", lo van a confundir y no va a saber qué hacer.

Si después de un tiempo esa persona discriminada y hostigada se da cuenta que la están atacando (a veces el "amor familiar" impide que creamos que estas conductas son ataques), va a tratar de defenderse... y entonces los demás van a poder justificarse más porque ahora sí tendrán pruebas de que esa persona es "mala". ¡Y a darle con más ganas!

Una de las personas que ataca y discrimina puede romper el círculo vicioso que está volviendo "feroz" a una persona que es igual a las demás, pero con su forma particular de expresarse y comportarse.

A veces no es posible que alguien del mismo círculo lo rompa, pero sí puede buscar ayuda y entonces una persona externa ayuda a cambiar las actitudes hostiles, dando oportunidad a que la persona discriminada se exprese y sea escuchada.

Tensión acumulada = enojos garantizados.

Normalmente ocurre que esa persona tampoco se escuchaba a sí misma y cuando comienza  hacerlo, reconoce sus propios sentimientos y emociones: miedo, coraje, vergüenza, tristeza... Y cuando los reconoce, puede dejar entrar otros más agradables como la seguridad, la confianza, la alegría... Es decir, se libera de la tensión.

Reconocer y expresar toda nuestra gama de emociones y sentimientos es una de las más hermosas formas de libertad. Vivir ocultando cualquier expresión honesta de nuestra personalidad para ser aceptados por alguien más, equivale a vivir encadenado. Por eso tanto el perro que vi en mis años de estudiante como las personas que dejan de vivir bajo presión, se mueven con más soltura, felicidad y libertad.

Esto también pasa en nuestra sociedad.

Pero a escala social no se le llama tensión ni presión al "bullying" que se le aplica a la gente, se le dice represión, y la aplican quienes tienen el poder a quienes son incómodos para ellos, a quienes los critican o a quienes pueden demostrar que están haciendo mal las cosas. Nuestro México lindo y querido está lleno de ejemplos de esta discriminación, intolerancia y corrupción. La cultura del terror comienza con actitudes prepotentes y amenazantes contra los que son "distintos"  y hasta "inferiores" (así piensan los dictadores). Pero esos distintos e inferiores somos una gran mayoría y unidos podemos dar miedo. Y de hecho a quienes están en el poder les da miedo que la gente se una. Así que la cultura del terror también se encarga de mantenernos divididos, de remarcar las diferencias entre nosotros con cualquier motivo. 

Cuando el abuso es demasiado y la gente se rebela, la hacen parecer como delincuente y entonces pueden seguir aplicando la represión pero elevada a la décima potencia... o más. Ahí está Oaxaca y los maestros de la CNTE como el ejemplo más reciente y todavía vigente.

Revisemos: 

¿Hay alguien en especial o algún tipo de persona que consideras más malo o inferior a ti, simplemente porque no es como tú quieres? 

¿Solamente te llevas bien con quienes están siempre de acuerdo contigo? 

¿Puedes aceptar la presencia y escuchar las opiniones de una persona que no conoces bien sin descalificarla de inicio? 

Casi todos respondemos que somos muy tolerantes. Pero a veces reaccionamos como la gente del edificio cuando vio subir al perro por la escalera, eso es lo que nos toca revisar en nuestras relaciones diarias.

Hasta luego.

domingo, 26 de junio de 2016

Canciones de amor, sexo y desamor




Nadie me ha preguntado esto, pero quiero contar que mi problema con el reggaetón, la banda y otros estilos similares es que reduce tanto el concepto de amor y de sexualidad que termina pareciendo suficiente el puro acto de coger "como animales" nada más para "quitarse las ganas". Esta tendencia a escaparse en el placer conduce a una sensación de vacío interior y de soledad inmensa, que solamente tiene salida refugiándose en un nuevo momento de placer y de autoexigencia: en esta subcultura es necesario ser atractivos y verse bien buenos o buenas, porque si no se antojan nadie va a querer "quitarse las ganas" con ellos o ellas. El precio en autoestima y socialización puede ser muy alto. A veces es tan alto que termina siendo lo contrario: Subestima y aislamiento.


Sin ánimo de querer cambiarle sus preferencias musicales a nadie, ni de ser tan moralista para sugerir que todas las relaciones sexuales deben ser por amor o con algo más que pasión, sí quiero insistir en que quitarse las ganas es solamente una de tantas expresiones que tiene la sexualidad humana, y para disfrutar más el placer de esos encuentros íntimos con otra persona, vale la pena conocer otras formas de vivir la sexualidad. Ése es el punto central de este breve texto: la variedad siempre deja entrar a la sorpresa, a la espontaneidad y también enriquece la creatividad y la vida en general. La rutina, la repetición de actos, palabras o gustos como si estuviéramos siguiendo un guión, mata la espontaneidad y nos vuelve rígidos, tercos.

Puedo escuchar algunas canciones de banda, reggaetón y hasta algunas de las mal llamadas "baladas románticas", pero no puedo coincidir con lo que dicen sus letras, la mayoría son machistas, autocompasivas o acusadoras. Y sin embargo son un buen negocio, a la gente le gusta creer que estas canciones hablan del amor y se refugia en ellas. Eso no va a cambiar, y afortunadamente también hay canciones con letras más realistas, algunas verdaderamente poéticas y amorosas, sin basar el amor en comparaciones ni descalificaciones con nadie. Dejo aquí una invitación a identificar las letras nocivas para tratar de no adoptarlas en nuestra mente, y si ya lo hicimos, para dejar como tarea una ejercicio de filtración, que consiste en quitar de nuestra mente algunos estribillos que incluyen ideas como las que siguen:


Canciones de reclamos porque la otra persona no te valora. Si no te valora, te toca valorarte a ti ¡y alejarte de quien no te valora!

Canciones de venganza porque la otra persona decide terminar la relación. Puedes ser la mejor persona del mundo, pero tanto tú como la otra persona son libres de decidir si quieren permanecer o no en la relación. Y si la relación terminó, hay que dejar ir a la pareja sin alargar la agonía personal ni cargar una relación tan muerta que tal vez ya esté empezando a descomponerse.

Canciones de odio porque la ex pareja empezó una nueva relación. Lo más sano es alejarse y hacer tu propia vida, en vez de estar al pendiente de lo que vive alguien que ya decidió vivir por su cuenta. Cuesta reconocer que lo más doloroso no es perder al amor de tu vida, sino darte cuenta que no era tuyo y sentir que tienes las manos vacías. Duele, pero te da la oportunidad de hacerte cargo de lo que sí es tuyo: tu vida, Cuando aceptas esto deja de preocuparte lo que dirá la gente y puedes compartir tu vida con otra persona, sin que tengan que ninguno tenga que sentirse dueño o propiedad de su pareja.

Canciones de compasión y lástima hacia uno mismo porque la otra persona no te acepta. También en este caso, es hora de mostrarle a tu propio Yo que lo quieres y lo valoras, solamente de esa manera entenderemos que otra persona puede tener diferentes intereses y por lo mismo no coincidir con los tuyos. Te vas a gustar más y a quererte más aceptándote como eres, y ése también es el camino para dejarte acompañar por quien te acepte igual.

No son recetas mágicas, pero pueden darte más libertad que la filosofía derrotista de las canciones "románticas" o la competitiva de las canciones "apasionadas".

Hasta luego.

sábado, 25 de junio de 2016

2 preguntas sobre Dios

Les comparto 2 anécdotas del hijo de una mujer que lleva su vida con mucha fé, me gustaron por su espontaneidad y acertividad:

¿Por qué Dios no cumple todo lo que le pedimos?

Un día soleado, caluroso y con el servicio de agua corriente interrumpido, una madre oraba constantemente para que Dios le hiciera el milagro de regar sus plantas, que si bien no eran muchas, sí eran muy queridas y cuidadas por ella. Desde temprano hasta que ya la tarde estaba muy avanzada la madre oraba y repetía su petición, pero no llovía ni pasaba una pipa que derramara agua sobre sus plantas ni ocurría nada extraordinario. Aún así, la madre no cesaba de orar. Poco más tarde llegó su hijo de la escuela y cuando ella le platicó que había estado orando, él le dijo sonriente:

"Perdón mamá, pero antes de irme a la escuela estuve orando para que no se le ocurriera hacer llover, porque si no me echaría a perder el recreo".

¿Por qué estar siempre agradecidos con Dios?

Al mismo chico de la anécdota anterior lo llevaron a misa para dar gracias, y hacer que escuche la misa completa es un logro muy grande. Ya estando en el templo no le quedó más remedio que escuchar las oraciones, las lecturas, el evangelio y después el padre se extendió un poco con el sermón, pero aún así el chico alcanzó a entender al final de la inspirada exposición del sacerdote algo más o menos así:
 
"...y recuerden que siempre debemos estar agradecidos con Dios, porque Él escucha primero y bendice con más gusto a quienes viven agradecidos...". 

El chico volteó con su mamá y le dijo en tono de reclamo: 

"Ahora entiendo mamá, ¿o sea que ése es el truco? ¿por eso vienes a misa?"


Y después de conocer estas anécdotas me quedé pensando que los niños comprenden con la claridad de su pensamiento directo que dentro de todas las oraciones y creencias en el amor al prójimo, late también el amor a uno mismo. Es un principio de sobrevivencia y una ley natural que nos ayuda a estar bien con nosotros y con la gente cercana. 

Hasta luego.

miércoles, 22 de junio de 2016

México y la cultura del terror

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El terrorismo es parte de la cultura política en nuestro México lindo y querido, aunque en este sexenio esto se ha demostrado de una manera cada vez más cínica y hasta torpe: a la vista de todos los demás países hay matanzas, desaparecidos, represión, violencia y muchas muestras de odio de parte de esos que se llaman gobernantes hacia los mexicanos "de a pie", los que trabajamos para vivir. 

Estemos informados sin ánimo de buscar quiénes son los "buenos" y quienes los "malos": Si nuestro gobierno (o lo más parecido a eso) decide utilizar la fuerza sin medida para terminar con una discusión, una manifestación o cualquier otra expresión de diferencias entre 2 o más grupos, está cometiendo un crimen. Si además utiliza todo el poder de los medios de comunicación para aparecer como víctima, tenemos al mando de nuestro pueblo a un grupo de psicóticos, que para acabarla están sostenidos por mucha gente sin escrúpulos que quiere ser como ellos o, por lo menos, aprovecharse de ellos.


No nos engañemos: Ya sea al interior de la familia o en el Gobierno del país, usar la violencia y el engaño para convencer a los demás de que siempre tenemos la razón y de que nunca nos equivocamos, es un abuso que raya en lo criminal. Si un Gobierno rechaza el diálogo es que no tiene capacidad ni interés en escuchar a su pueblo y por lo tanto lo desconoce. Oaxaca duele como ha dolido Guerrero, Michoacán, México y muchos lugares más. Están encendiendo una mecha que tal vez no alcancen a apagar.



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"La cultura del terror/3

Sobre la niña ejemplar: Una niña juega con dos muñecas y las regaña para que se queden quietas. Ella también parece una muñeca, por lo linda y buena que es y porque a nadie molesta.
(Del libro Adelante, de J. H. Figueira, que fue texto de enseñanza en las escuelas del Uruguay hasta hace pocos años.)"
(Eduardo Galeano)



¿Y por qué cumplirle a la OCDE antes que a los mexicanos? ¿Cuál es el beneficio que sacará el país si nuestros gobernantes obedecen las disposiciones que emite la OCDE? ¿O serán beneficiadas las minorías de siempre? Porque al ver los efectos de las reformas que ha estado promulgando el Gobierno (o lo que sea) de Enrique Peña Nieto pareciera que no avanzamos mucho, incluso vamos en reversa y esto se escucha en casi cualquier plática donde haya dos o más gentes medianamente informada. Y con todo el cinismo del mundo nuestra clase política se vuelve a sentir víctima después de iniciar la destrucción de PEMEX, de aprobar una reforma hacendaria, energética o laboral que no traen ningún beneficio inmediato (y tal vez ni posterior) para la clase trabajadora que, justo es decirlo, no es solo la de "los jodidos" como muchos clasemedieros elitistas quieren creer, sino de todos aquellos que percibimos un sueldo o un pago a cambio de nuestro trabajo. A estos que somos la mayoría de la población es a los que nos está ignorando la clase política, y nosotros lo aceptamos. El Gobierno debe responderle a su gente, pero en este país no ocurre así: a la gente no se le escucha ni se le respeta. Incluso a los que se atreven a hablar y a organizarse de alguna manera, se les ataca con todo el peso de la fuerza pública... y hasta privada con tantos esquiroles y sicarios que han proliferado.


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¡Miren que mal está la gente en Venezuela! ¡Es un escándalo el terrorismo en Europa! ¡Pongan atención a la siguiente Copa de fut! La fórmula que aplican con nosotros es sencilla: Atacar a todo el que esté contra las malas disposiciones del Gobierno mientras gritan a los 4 vientos que merecían que los atacaran y que los mataran porque son delincuentes que quisieron golpear a la policía o al ejército y pobrecitos, tenían que defenderse. Al mismo tiempo nos recetan las "noticias" más cínicas y confusas para que todos crean que en México nuestro Gobierno cuida muy bien a los mexicanos. Pero no se ha visto un despliegue tan fuerte del ejército y las distintas policías en contra de verdaderos grupos de la delincuencia organizada, ¿por qué será? Si al Gobierno no le interesa quedar bien con la parte de su pueblo que trabaja, ¿entonces con quién? ¡Miren lo que pasa en Venezuela, o en cualquier parte fuera de México!


Hasta luego.

martes, 31 de mayo de 2016

Rescatar, ser rescatados

necesito urgentemente
que quieras lo mismo
que yo, que te quiero a ti
porque si no lo haces
pasarás sobre la vida
comparándote con el gato
con el perro
con la vecina
con tus hijos
con los sueños
propios y los de otros
con los vivos y los muertos
con los grandes y los pequeños
con familiares y desconocidos
con lo cerca y 
con lo lejos
hasta que quedes
distante
irreconocible
muy fuera de ti
sin merecerte
y ya no sé 
si necesito pero
me gustaría muchísimo
que tú quisieras
lo mismo que yo
que te quiero a ti
y también a mí.

(hemebe)


¿Alguna vez has tenido la tentación de decirle a tu pareja todo lo que tiene que hacer para estar bien?

¿Sabes que tú estás bien y tu pareja no? 

¿Sabes lo que más le conviene?

¿Y lo has hecho? ¿Le has dicho lo que debe cambiar para estar mejor, con la mejor de tus intenciones? 

Si ya lo hiciste, tal vez te encuentres con que esa persona no quiere cambiar y a lo mejor hasta tenga ese mal hábito que mucha gente adopta: Se quiere más a sí misma que a ti. Piensa que es su vida y por lo tanto tiene derecho a decidir sobre ella, tomando o no en cuenta lo que los demás consideren que es mejor. Y hasta puede decir que si lo vas a querer, o si la vas a querer (según sea el caso), debes aceptar su persona así como es. 

Hay gente así: No se dejan "rescatar" y le hacen caso a su YO interior antes que a cualquier otro yo ajeno, por muy cercano y querido que sea. Si tienes una persona así contigo, puedes despreocuparte: Si necesita rescatarse lo intentará por sí misma, y si necesita ayuda, la va a pedir, sin duda.

Es justo decir que en ocasiones eso desespera a un buen "rescatador", porque las personas que gustan de rescatar a los demás pueden llegar a creer que no valen o que no sirven si no pueden ayudarle a mejorar a la persona que aman (su pareja, su mamá, su hijo, su amigo o amiga, su primo...). Y en vez de buscar en su interior la manera de crecer, buscan afuera la manera de ser valorados por otros. Cuidado: estas son actitudes manipuladoras o controladoras.

Tal vez la idea de fondo sea algo así: "Si yo no me valoro, pienso que otros sí lo harán. Por eso debo demostrarles lo útil que soy."

Y a veces también hay otras personas que sí buscan con angustia alguien que las rescate, que las guíe por la vida y les diga qué deben corregir en su persona, sus ropas, sus relaciones, sus palabras y todo lo que sea posible. Probablemente después se quejen de que su rescatador o rescatadora les manipula y no les deja ser libres, pero es un pequeño precio a pagar por evitarse la molestia de decidir sobre su propia vida.

En este caso, pudiera ser que quienes anhelan ser rescatados piensen algo así: "Si yo no me acepto y no me quiero, tal vez otra persona sí lo hará. Para que me quieran y nunca me abandonen cumpliré todas las órdenes de quien me quiere y sabe lo que es mejor para mí."

Tu pareja y la gente que te quiere no tiene la obligación de rescatarte, ni de dejarse rescatar por ti.

La verdad es que siempre será mejor buscar y encontrar dentro de uno mismo el amor, la valoración, la aceptación, el cariño, el reconocimiento y todas esas actitudes y sentimientos que a veces no reconocemos en nuestro interior y ahí vamos buscándolas afuera, a veces exigiéndolas y a veces mendigándolas.

¿Quieres rescatar a tu pareja o a la gente que amas?

Confía en esa persona, acéptala como es.

¿Quieres que te rescaten y te enseñen a vivir?

Confía en ti, acepta la compañía de quien te aprecie y trata de quedar bien contigo antes que con otra persona.

Si te quieres podrás querer a alguien más. Si te valoras podrás valorar a alguien más. Y podrás vivir tu relación sin miedos ni amenazas.


Hasta luego.

viernes, 6 de mayo de 2016

Permiso para ser feliz (cuento)

"¿Qué dice esa persona a la que nadie escucha?"
(hemebe)



Y ese día ella se decidió, se paró frente a su padre cargando todos los regaños, las humillaciones, los castigos, las prohibiciones, los encierros y la creencia de que él siempre tiene razón. Lo escuchó decir como otras veces "¿ahora qué quieres?" y entonces pensó que no sabía lo que quería. Tal vez le gustaría trabajar, estudiar, salir, ver amigas, tener amigos o un novio, levantarse tarde o simplemente no tener que explicar su vida. Tal vez le gustaría, pero la verdad es que no sabía lo que quería y solamente se le ocurrió decir "¿Me dejas ser feliz?". Se quedó callada escuchando en su interior su voz, sus palabras, y dándose cuenta que de verdad lo había dicho. Pidió permiso para ser feliz y su papá no se lo dio, tal vez pensó que todavía no está lista para eso.

La imagen de su padre se fue esfumando, haciéndose borrosa y ella se quedó con ganas de ser escuchada. Y como ya es adulta y tiene pareja, decidió hablar con él como nunca antes lo había hecho. Fue con él, se detuvo justo enfrente y al ver de nuevo ese gesto serio que sabe poner en su cara cada vez que no quiere hablarle, ella dudó y casi se le quitaron las ganas de platicar. Mirar esa cara seria le hizo sentir la carga de muchas borracheras pasadas en grande solo por él. La carga de maltratos, desprecios y amenazas, del miedo a quedarse sola aunque él nunca la apoya. Y sin embargo ella amaba esa cara, siempre cargaba con ella también la esperanza de poder cambiar a su esposo para que él viera en sí mismo todas las cosas buenas que ella sabía que tenía escondidas en su interior. Él ya llevaba un buen rato viéndola ahí enfrente y se cansó de ignorarla, así que soltó la pregunta: "¿ahora qué quieres?" ¡Qué curioso! Era la misma pregunta que le hacía su papá, y aún más curioso era darse cuenta de que se sentía igual de confundida ante su marido al escuchar esa pregunta. Ella no tenía ni idea de qué es lo que quería, eso era lo único que sabía acerca de sí misma, ¿para qué le preguntaban? Curioso, ahora que era adulta pensaba igual: que tal vez le gustaría trabajar, estudiar, salir, ver amigas, caminar por el parque, decidir algo y no tener qué explicar su vida. Y como seguía sin saber lo que quiere se armó de valor y le dijo a su pareja: "¿Me dejas ser feliz?". Volvió a quedarse con el eco de su voz y el calor de esa frase en su interior, a lo mejor su marido también piensa que ella todavía no está lista para eso.


Ella tiene una amiga, se buscan para platicar, se cuentan sus cosas, a veces ella y a veces la otra. Cuando ha tenido problemas su amiga está ahí, y cuando no los tiene también la encuentra, por eso sabe que son amigas. A ella le cuenta sus dudas, sus miedos y sus rencores, todos los reclamos que carga para su papá y su pareja, y para mucha gente más también tiene reproches. Cuando platica parece que todo el mundo fuera malo, menos ella. Su amiga la lleva con otras amigas, la invita a caminar, le paga sus consultas cuando está enferma, le dice que busque algo que hacer y le pregunta "¿Qué quieres?". ¡También su amiga le pregunta lo mismo! Con ella es feliz y se deja llevar por lo que diga o quiera, con ella es con quien menos le importa saber qué quiere, porque lo que quiera su amiga está bien. Tal vez quisiera más cosas, muchas más, pero no se atreve a decirlas por temor a perder lo poco bueno que recibe, sin embargo se anima a preguntar con algo de timidez: "¿Me dejas ser feliz?". El eco de su voz se queda con ella, pero el eco de su frase se escucha afuera, ya que su amiga está repitiendo la pregunta que ella le hizo, y después de un buen rato le contesta: "Yo no puedo darte ese permiso", después su amiga se retira y ella se queda muy triste, pensando que tiene una amiga muy egoísta. No alcanza a entender que su amiga debe procurarse su propia felicidad, y de cualquier manera ahorita ya no quiere hablar.


Además todo se lo ha imaginado, ni siquiera estuvo aquí su papá, su pareja o su amiga, y si estuvieron no se animó a decirles lo que pensaba. ¿Para qué? Siempre se queda con la sensación de que no le hicieron caso, y no le gusta sentirse ignorada. Decide que será mejor encerrarse en su cuarto y dormir. Dormir mucho tiempo. Pero no puede dormir. Su cabeza es una fábrica de inquietudes que no duermen y la molestan noche y día. Se acuesta con los ojos abiertos a ver el techo buscando algo, no sabe qué. Se sienta después de un tiempo que no sabe medir, aquí encerrada da igual media hora que toda una tarde. 


Y entonces se le ocurre una idea nueva, salida de su propia soledad: ¿y si hablara con ella misma? Nunca lo ha hecho, sería interesante saber qué se puede decir. Le da risa una idea tan loca, pero poco a poco la risa va dejando paso a la invitación: ¿querrá ella hablar con ella? Y si quiere, ¿le irá a preguntar lo mismo que todos los demás? Ahí está, cargando todos sus reclamos, todos los maltratos de su padre y su pareja, todos los rencores y reclamos hacia la gente que no la entiende, toda la sensación de que esta vida no ha sido justa con ella, y de pronto se ve frente a ella misma, pero no se ve como esperaba: Ella, la que tiene enfrente, es ella misma cuando era una niña de 5 años, temerosa, asustada y con una carita que da ternura porque parece que está esperando que la regañen. No le gusta lo que ve, no le gusta esa niña miedosa, la va a correr de su habitación pero de pronto se detiene porque se da cuenta de una cosa que no había notado antes: Así se siente cuando está frente a su papá o a su pareja, así se siente incluso con su amiga aunque sabe que la quiere mucho. Cuando está con otras personas importantes en su vida se siente como una niña pequeña que no puede decidir, que no es capaz de decir NO a lo que le digan los demás porque no sabe lo que quiere. Ahora vuelve a ver a la pequeña y ciertamente no le gusta lo que ve, pero ya no la quiere correr de su cuarto, en vez de eso se acerca hasta que ambas quedan frente a frente y muy cerca, se podrían tocar si estiran un brazo pero no lo hacen, solamente se ven con cara de asustadas. Ella entiende muy bien lo que está sintiendo esa pequeña parada ahí enfrente, la mira fijamente y con la voz más serena que puede pronunciar le pregunta: "¿Quieres ser feliz?". La pequeña no responde nada, solo sus ojos se vuelven más brillantes y ella siente húmedos los suyos, pero alcanza a decirle "vamos, yo te acompaño".

Hasta luego.

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miércoles, 27 de abril de 2016

Hay que aferrarse a los sueños



Hay que aferrarse a los sueños
con fuerza para que no se vayan 
llevándose una parte nuestra.

Hay sueños así
Uno los conoce de pequeños 
los adopta se encariña con ellos
los alimenta los cuida les ayuda a crecer y
disfruta cómo se van haciendo más y más grandes.
El día menos pensado son más fuertes que uno y
se van nomás sin despedirse
sin dar las gracias y llevándose lo que pueden
porque uno también debe ir
creciendo y fortaleciéndose 
para que nuestro sueño no nos rebase
porque si lo hace se lleva con él
nuestras ganas de soñar
nuestra fe en hoy y mañana
nuestra propia seguridad
el amor a la vida y a los demás
y hasta el color de la oscuridad. 
Si mi sueño se va se lleva mi ser y
deja a un extraño ocupando este cuerpo
sin manos ni pies porque sin sueños 
de nada sirve que estén.
Por eso hay que soñar sin dormir
caminar junto a ese sueño
paso a paso palpitante 
a nuestro ritmo de corazón
alcanzarlo será lejano
más cerca o inaccesible
no importa solo importa 
que esté con uno y así
uno tiene razones para seguir.

Hay que aferrarse a los sueños
con fuerza para que no se vayan
llevándose una parte nuestra.


Hasta luego.

lunes, 25 de abril de 2016

5 segundos antes de explotar

"La civilización comenzó la primera vez que una persona enojada lazó una palabra en lugar de una piedra".
(Sigmund Freud)


¿Una palabra, un gesto, un comentario o simplemente crees que alguien no está de acuerdo contigo y eso es suficiente para explotar y darle su merecido a esa persona? Y cuando explotas lo que sigue es poner cara de furia para darle miedo a esa otra gente, gritarle todos los insultos que puedas y si es posible ponerle una golpiza, para que sepa que a ti nadie te va a decir qué debes hacer, que de ti nadie se ríe. Y se siente bien, sientes mucho poder, un gran desahogo por haber gritado y demostrado que a quien se meta contigo te lo vas a fregar.

Es como una tremenda borrachera pero todo sucede en pocos segundos, unos cuantos minutos si acaso. Después llega la cruda, la resaca y el momento de asumir las consecuencias y pensar en lo que hiciste, porque en el momento en que explota el coraje no es posible pensar... ¿o sí?

Si vives estas explosiones de ira acostumbrarás decir que no lo puedes evitar, que así eres, que no te vas a esperar a que te hagan algo y por eso mejor atacas primero, y que las otras personas deberían tener más respeto cuando hablan (en la gran empresa que es el crimen organizado hasta hicieron famosa la frase "Pa' que aprendan a respetar").


Cuando estalla el enojo tu campo de visión se cierra y por ende se vuelve más reducido, no distingues lo que está a tu alrededor sino únicamente el objeto de tu coraje, que queda centrado justo enfrente: Cuando explotas, literalmente no ves otra cosa más que a la persona que te hizo enojar.

Antes de que explotaras tal vez estabas haciendo algo importante como prepararte para un examen, ir a recoger a tus hijos a la escuela, terminabas un trabajo que ya urgía entregar o le demostrabas tu cariño a la persona que amas. Pero cuando te enojas por lo que dijo o hizo otra persona, te olvidas de todo eso y peleas con tanto coraje que tal vez hasta destruyas algo que habías conseguido con mucho esfuerzo. No siempre ganas, pero lo importante no es vencer sino demostrar que no te dejas de nadie.


Si has vivido o estás viviendo esta situación, te pregunto:

¿Te has dado cuenta que le estás dando más importancia a la opinión de otra persona que a tu propia vida? Eres tú quien vuelve más importante a esa otra persona.

¿Sabes que te preocupa más quedar bien con los demás para que digan que eres muy valiente, aunque eso significa que traicionas tus propios proyectos? ¿Con quién quieres quedar bien? A veces explotas con gente que ni conoces pero su opinión es más valiosa que lo que quieres para ti.

¿Sabes que cuando reduces tanto tu visión y solamente ves a quien consideras tu enemigo, también dejas de ver tus metas y objetivos personales? ¿Cuántas veces quieres volver a empezar?

¿Has notado que te estás aislando? Tu círculo de amistades puede reducirse bastante, es poca la gente que va a estar dispuesta a acompañarte si tú no quieres que te contradigan nunca, o si piensas que cada opinión o sugerencia es una orden ¡y a ti nadie te dice qué debes hacer, faltaba más!

También podrías darte cuenta de otra cosa: ¿sabes que cuando los demás descubren que explotas fácilmente eres más manipulable? Basta con hacerte enojar para que reacciones de una manera destructiva y hasta autodestructiva. Y eso puede ser divertido para alguien más.

Una última pregunta: ¿Te has dado cuenta que tu cuerpo te envía una señal cuando va a explotar? Es una sensación muy rápida, como si un rayo pasara velozmente por tu cuerpo, tus músculos se tensan y están listos para tirar el primer golpe, los puños están apretados, la quijada también y tu respiración se hace más rápida y corta ¡Ya está todo listo para explotar y demostrar que tú no te dejas de nadie! 

"...un niño inocente murió en un tiroteo a las puertas de su colegio de Nueva York. La directora, Ada Mitchum, se reunió con sus compañeros y amigos. “¿Cómo se sienten?”, les preguntó.
"Yo estoy tan enfadado -contestó uno de los chicos- que tengo ganas de quemar todos los coches de la pandilla que mató a Jeff”. “Bien, bien -contestó la directora- pero yo creo que pueden estar aún más enfadados”. “Pues yo estoy tan enfadado que iría a sus casas y los echaría de la ciudad”, dijo otro chico. “Bien, bien -contestó la directora-, pero yo creo que pueden estar aún más enfadados. Pueden estar tan enfadados que decidan terminar el colegio, ir a la universidad, estudiar derecho y ser los abogados y los jueces que metan en la cárcel a las personas que han matado a Jeff”."

Creo que sí es posible cambiar esta explosiva manera de vivir sin que te sientas cobarde ni creas que te estás traicionando, pero lograr este cambio requiere de tu voluntad, constancia y amor:


Identifica la sensación que es como el botón de arranque para tus explosiones de ira, cuando aparezca esa sensación tienes muy poco tiempo, tal vez medio segundo para decidir detenerte un momento (a menos que te estén atacando físicamente, claro).

Detente 5 segundos. Solamente 5 segundos para respirar profundo y pensar para qué. ¿Para qué voy a olvidar lo que me importa? ¿Para qué le doy tanta importancia a otra persona? ¿Para qué me desvío de mis metas, de lo que quiero para mí y los míos?

Después tú decides si gritas, golpeas, guardas silencio o dialogas. Puedes descubrir nuevas habilidades en ti, y hay una cualidad excelente que podría dar buenos resultados y te ayudaría vivir sin tantos rencores ni corajes y sin estar al pendiente de lo que hacen los demás sino atendiendo  tu propia vida, esta habilidad se llama negociar, y aparece automáticamente si logras poner tu voluntad, tu constancia y tu amor en darte esos 5 segundos. 

Si logras hacer esto, sería recomendable que posteriormente hagas ejercicios de respiración de manera continua, hablarte claro antes de hablar con los demás y, si hubiera un problema específico con alguna persona, buscar otra manera de afrontarlo para mejorar esa relación o terminarla bien, según lo que más convenga. 

"La ira es como el fuego: Solo se puede apagar al primer chispazo, después es tarde".
(Giovanni Papini)

Por último, y también para hacerlo de manera permanente, podrías animarte a observar a la gente que conoces para descubrir quiénes son capaces de manejar su enojo de una manera más constructiva. Si descubres que cerca de ti hay gente así, anímate a hablar con esa persona y pregúntale cómo lo hace. Siempre podrás aprender algo nuevo. Estas son opciones posibles.

Hasta luego.

miércoles, 20 de abril de 2016

Howard Gardner, autor de la teoría de las inteligencias múltiples

"...las malas personas no puedan ser profesionales excelentes. No llegan a serlo nunca. Tal vez tengan pericia técnica, pero no son excelentes.
...no alcanzas la excelencia si no vas más allá de satisfacer tu ego, tu ambición o tu avaricia. Si no te comprometes, por tanto, con objetivos que van más allá de tus necesidades para servir las de todos. Y eso exige ética."
(Howard Gardner)


Saber que existe una persona con la que podemos coincidir en sus pensamientos y su manera de ver el mundo, es encontrarnos con un real amigo. No importa si esa persona aparece en un libro, una película, en el trabajo o entre los conocidos: existe, influye y eso es lo que la vuelve tan importante como todas las amistades. Eso me ocurrió al leer esta breve entrevista a un gran hombre que se quiere reinventar a sí mismo constantemente y que además sabe que reinventarse, seguirse conociendo, es una necesidad de todos los seres humanos. 

Howard Gardner es el autor de la teoría de las inteligencias múltiples, evidencia científica de que realmente cada uno de nosotros somos únicos e irrepetibles. Sus descubrimientos, su forma de ver el aprendizaje y de creer que todos tenemos alguna habilidad y capacidad para adaptarnos a nuestro ambiente, su filosofía en general me llenan de optimismo y lo quiero compartir porque es un gusto saber que hay hombres que viven el conocimiento desde un punto de vista tan humanizante, por llamarlo de algún modo. 

Desafortunadamente, después de leerlo y reflexionarlo, caigo en cuenta que este México lindo y querido, y la verdad no sé si todo nuestro planeta, está gobernado por las malas personas que plantea el señor Gardner: Por eso las cosas están tan mal para muchos en beneficio de unos pocos. En un país corrupto se premia al cinismo y a la habilidad para burlarse de la ética y la honestidad, en un país corrupto la gente honesta duda y se sabe insegura... y aquí vivimos. Soy un hombre creyente y por lo mismo tengo fe en que esas personas (gobernantes, empresarios, narcos) caerán por sus propios actos debido a que su ambición no tiene límites y se vuelven autodestructivos, pero también estoy consciente de que en esta época la corrupción ha tejido unas telarañas muy complejas para sobrevivir agarrándose de todo, absolutamente TODO lo que hay en nuestra sociedad. Tal vez no alcance a ver la caída de esas personas que presumen del poder para sí mismas, pero elijo seguirme descubriendo y conociendo de la manera más ética que me sea posible.

¿Para qué saber? Para hacer, para imaginar, para inventar, para transformar, para mover, para entender, para enseñar, para evolucionar, para compartir, para crecer sin envejecer...
(hemebe)

Volviendo al tema de este escrito, el trabajo de Howard Gardner es tan grande que lo ha trascendido, y por lo mismo es importante difundir quién es este autor y cuál es su obra. Enseguida reproduzco la entrevista que tomé del diario "La Vanguardia" de España. Si prefieren verla en su entorno original, den clic sobre esta ruta: http://www.lavanguardia.com/lacontra/20160411/401021583313/una-mala-persona-no-llega-nunca-a-ser-buen-profesional.html 

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“Una mala persona no llega nunca a ser buen profesional”




Por qué cuestiona que la inteligencia es lo que miden los tests?
Porque yo soy un científico y hago experimentos y, cuando mido la inteligencia de las personas, descubro que algunas son muy buenas solucionando problemas pero malas explicándolos. Y a otras les pasa lo contrario.

¿Y si hay personas diversas es porque también tiene que haber diversos talentos?
Por eso he dedicado 400 páginas a describir siete tipos de inteligencia: lingüística, lógico-matemática, musical, espacial, cinético-corporal, interpersonal e intrapersonal.

¿Y por qué no muchas más: la culinaria o la mística o la teatral o la ecológica?
Porque no cumplen los requisitos que sí cumplen esas. Y espero acabar demostrando que además hay una inteligencia naturalista, otra pedagógica y otra existencial para plantearnos preguntas trascendentes. Pero no más.

Hoy los colegios ya plantean sus programas según esas inteligencias múltiples.
Y yo no me dirigía a los pedagogos, pero fueron ellos los primeros que adoptaron mis teorías.

¿Por qué?
Porque comprobaban cada día en las aulas que las categorías de tonto o listo no cubren la diversidad del talento humano. Y, por tanto, que los tests de inteligencia no miden realmente nuestras capacidades, sino sólo la de resolverlos.

Su teoría, además, era cómoda para consolar a niños con malas notas y a sus papás.
Se abusó de ella al principio porque no se comprendió bien. En Australia, la administración la manipuló para explicar que había grupos étnicos que tenían inteligencias diferentes de otros.

"creer saber envejece y querer saber rejuvenece."
(Lluis Amiguet)

¡Qué peligro!
En ese punto, empecé también a preguntarme por la ética de la inteligencia y por qué personas consideradas triunfadoras y geniales en la política, las finanzas, la ciencia, la medicina u otros campos hacían cosas malas para todos y, a menudo, ni siquiera buenas para ellas mismas.

Esa ya es una pregunta filosófica.
Pero yo soy un científico e inicié un experimento en Harvard, el Goodwork Project, para el que entrevisté a más de 1.200 individuos.

¿Por qué hay excelentes profesionales que son malas personas?
Descubrimos que no los hay. En realidad, las malas personas no puedan ser profesionales excelentes. No llegan a serlo nunca. Tal vez tengan pericia técnica, pero no son excelentes.

A mí se me ocurren algunas excepciones...
Lo que hemos comprobado es que los mejores profesionales son siempre ECE: excelentes, comprometidos y éticos.

¿No puedes ser excelente como profesional pero un mal bicho como persona?
No, porque no alcanzas la excelencia si no vas más allá de satisfacer tu ego, tu ambición o tu avaricia. Si no te comprometes, por tanto, con objetivos que van más allá de tus necesidades para servir las de todos. Y eso exige ética.

Para hacerte rico, a menudo estorba.
Pero sin principios éticos puedes llegar a ser rico, sí, o técnicamente bueno, pero no excelente.

Resulta tranquilizador saberlo.
Hoy no tanto, porque también hemos descubierto que los jóvenes aceptan la necesidad de ética, pero no al iniciar la carrera, porque creen que sin dar codazos no triunfarán. Ven la ética como el lujo de quienes ya han logrado el éxito.

“Señor, hazme casto, pero no ahora”.
Como san Agustín, en efecto. Otra mirada estrecha lleva a estudiantes y profesionales comodones a ser lo que consideramos inerciales, es decir, a dejarse llevar por la inercia social e ir a la universidad, porque es lo que toca tras la secundaria; y a trabajar, porque es lo que toca tras la universidad..., pero sin darlo todo nunca.


Sin ilusión, la vida se queda en obligación.
Y otros son transaccionales: en clase cumplen lo mínimo y sólo estudian por el título; y después en su trabajo cumplen lo justo por el sueldo, pero sin interesarse de verdad limitan su interés y dedicación. Y son mediocres en todo.

¿No descubren algún día de su vida algo que les interese realmente?
Algunos no, y es uno de los motivos de las grandes crisis de la madurez, cuando se dan cuenta de que no hay una segunda juventud. Otra causa es la falta de estudios humanísticos: Filosofía, Literatura, Historia del Pensamiento...

¡Qué alegría! Alguien las cree necesarias...
Puedes vivir sin filosofía, pero peor. En un experimento con ingenieros del MIT descubrimos que quienes no habían estudiado humanidades, cuando llegaban a los 40 y 50, eran más propensos a sufrir crisis y depresiones.

¿Por qué?
Porque las ingenierías y estudios tecnológicos acaban dándote una sensación de control sobre tu vida en el fondo irreal: sólo te concentras en lo que tiene solución y en las preguntas con respuesta. Y durante años las hallas. Pero, cuando con la madurez descubres que en realidad es imposible controlarlo todo, te desorientas.

¿En qué país influyó más su teoría de las inteligencias múltiples?
En China editaron cientos de títulos sobre inteligencias, pero las entendieron a su modo: querían que su hijo único fuera el mejor en todas.

Pues no se trata exactamente de eso.

Cada sociedad y persona entiende lo que quiere entender. Cuanto mayor te haces, más difícil es adaptar tu vida a un descubrimiento y más fácil adaptar el descubrimiento a lo que ya creías que era la vida. Por eso, voy a clase a desaprender de mí y aprender de los jóvenes.


Hasta luego.

jueves, 14 de abril de 2016

Confía en ti

"Lo único que hay que hacer con un buen consejo es pasarlo: nunca le sirve a uno mismo".
(Oscar Wilde)


El terapeuta no da consejos, su trabajo es acompañarte cuando avanzas por esas partes difíciles en el camino de la vida y ayudarte a descubrir cuál es la mejor solución entre tus opciones posibles. Tú decides porque se trata de tu vida, de tu cuerpo, de tus emociones, de tus pertenencias, de tu experiencia y de lo que pasa contigo.

Es muy fácil dar un consejo sobre un problema ajeno: no importa si resulta bien o mal, el que tiene el problema asumirá las consecuencias y el que dio el consejo no corre ningún riesgo, ¡hasta se le agradece por ser tan "bien intencionado!". Y encima, el que tiene el problema seguirá creyendo que no puede resolver sus cosas a menos que le den un buen consejo.


Por eso cierro este texto con un "anticonsejo": No aceptes con fe ciega los consejos constructivos, y mucho menos de alguien que no ha construido. En estos casos es mejor probar, experimentar y descubrir tu propia forma de hacer, y claro: siempre es válido hablar, platicar con personas de confianza para ordenar tus ideas, no para que te digan qué hacer.

"Toma consejo en el vino, decide después con agua".
(Benjamín Franklin)

Hasta luego.

En el presente

  Si buscamos la felicidad en el pasado el presente pierde sentido y el futuro asusta, la vida está en el presente. Es gratificante haber ...