martes, 22 de enero de 2013

La neurosis y la dulzura en la vida

"Justifica tus limitaciones y ciertamente las tendrás"
Richard Bach (Ilusiones)


Nuevamente me vengo a exponer en este espacio después de haberlo hecho en la tele local de Aguascalientes, aquí reproduzco 2 charlas que se transmitieron en diciembre del año pasado, en la primera hablo con Mimí, excelente conductora del programa "Prende tu día", acerca de la neurosis nuestra de cada día, una enfermedad mental que se ha ido ganando un lugar en las sociedades modernas a fuerza de irse haciendo cada vez más cotidiana y fiel compañera de muchos de nosotros. 

En el segundo espacio platico acerca de lo importante que es mantener una actitud de aceptación (no de resignación, ¿eh?)ante la vida, para conservar esa dulzura que nos permite sacar nuestras mejores actitudes y la esperanza para seguir avanzando, en el mismo segmento trato de explicar que si dejamos que se vaya la dulzura de nuestro entorno vital, estaremos dejando que se vaya con ella nuestra salud y buena disposición hacia nosotros mismos, es decir: nos amargaremos más que un limón y nos haremos acompañar nada más que por soledad, pues una persona sin dulzura tiene la virtud de hacer correr hasta a los seres que más le quieren.

Aquí pueden empezar a escuchar y ver estas pláticas, grabadas como siempre con la intención de popularizar y socializar la psicología y la psicoterapia, sin pretensiones didácticas o científicas pero tampoco tratando de vulgarizar la disciplina psicológica:



Poco antes de la mitad del archivo que está arriba hay un espacio en negro, sin imagen pero con algunos sonidos de fondo, han de disculpar que lo dejara pero se debe a  que no sé editar archivos de video y por lo tanto no he podido separar cada tema ni pegar los fragmentos sueltos. Me parece que en esta ocasión estuve un poco más rollero y me extendí mucho hablando de estos temas, por esa razón aparece enseguida otro video más corto que contiene la conclusión del segundo tema, "la dulzura de la vida":




Les agradeceré si me pueden retroalimentar para cumplir mejor este propósito de hacer llegar un poco de psicología a todas las personas interesadas por medio de estas charlas, estoy en la mejor disposición de incorporar cambios para evolucionar y mejorar estas "cápsulas psicológicas".

Hasta luego.

Mitos sobre la locura

"Y al final de nuestra búsqueda
Llegaremos donde empezamos
Y por primera vez conoceremos el lugar
A través del portal, ignorado, recordado."

T. S. Elliot ("Little Gidding")



Sigo con el libro de Wilson Van Dusen, "La profundidad natural en el hombre", y en esta ocasión reproduzco aquí sus reflexiones de estos 5 mitos acerca de la locura:


"Las personas de repente se vuelven completamente locas".No. Esto ocurre rara vez y únicamente bajo el efecto de alguna intoxicación aguda o algún cambio cerebral. La gente se vuelve loca lentamente, muy lentamente. Se demoran toda una vida en ello. La locura emite toda clase de pequeñas señales percibibles por todos aquellos con alguna capacidad para observar a los demás. La triste verdad es que la gente loca por lo general ha tenido una vida entera de limitaciones, fracasos y poco contacto.

"La locura lleva a una violencia peligrosa". Esto también es raro. En veinte años de estar en compañía de gente enferma mental, algunos de los cuales habían cometido asesinatos, solamente dos mujeres me pusieron nervioso, mientras me reprimendaban y también un hombre joven que me amenazaba con su lapicera. La gente loca hace cosas necias y extrañas. Por lo general son reprimidas y menos violentas que la gente normal. 

"Demasiada introspección conduce a la locura". Esta idea es sostenida por las personas extrovertidas que encuentran poco uso o poco sentido a los procesos internos. La locura puede darle experiencias internas e introspecciones a una persona porque ésta ha fracasado incluso en la introspección más limitada. La verdadera introspección o auto-reflexión, sirve más para prevenir la locura que para curarla.

"Los excesos de religión (sexo, o cualquier otra cosa) conducen a la locura". Es verídico que algunas personas muestran en la locura una notable preocupación por la religión. Muy a menudo resulta que entraron tarde y desesperadamente en la religión, como el último punto de donde aferrarse antes de caer en la locura. Es más un síntoma que una causa. Contrastando con esto, hay millones de personas con una vida entera de vivencias religiosas normales que no se vuelven locas. Por lo general son los irreligiosos los que sostienen la idea de que la religión provoca la locura. En el mejor de los casos la religión puede prevenir y hasta sirve de tratamiento de la locura. Una situación similar se aplica a la frustración o los excesos sexuales. La vida sexual es una imagen de la vida social del individuo. A medida que se empeoran sus relaciones con los demás, así también lo hace su vida sexual. La gente verdaderamente enferma es por lo general menos sexual que la gente normal.

"Demasiado insight puede producir locura". La implicación de este mito, es que posiblemente, de llegar a ver ciertas cosas dentro de nosotros, podrían derrumbarse los cimientos mismos de nuestra mente. ¡Esta idea es lo suficientemente interesante como para darle ganas a uno de iniciar una búsqueda de tales visiones! La introvisión mística tiende a eliminar la conciencia del ego, pero esto sencillamente consigue que la persona sea eminentemente más sana.


Si ustedes recuerdan algún otro mito sobre la locura, ojalá se animen a compartirlo. Por lo pronto dejo aquí el testimonio y la reflexión de Van Dusen.

Hasta luego.

domingo, 20 de enero de 2013

La locura

"Dime, ¿a quién asustaste para que te metieran en este manicomio?"
Dr. Paul Frey

Una vez, paseándome por los callejones de Guanajuato, me encontré una escena tragicómica que he guardado, muy grabada en mi memoria: Un señor harapiento de edad indefinida -porque la mugre y las greñas le escondían los años- estaba en una plaza siguiendo a los paseantes, no sabía o no podía hablar y solamente emitía sonidos guturales cada vez que se acercaba a cualquier persona, mientras estiraba el brazo y la mano en un ademán para pedir limosna, pero al mismo tiempo parecía que en ese estirón de su extremidad iba a jalar al pobre transeúnte al que se dirigía, provocando que éste se asustara y se alejara, ya fuera con cara de espanto, con sonrisas nerviosas mal disimuladas o con un aspecto que quería ser seriedad. El pobre hombre subía cada vez más el volumen de sus gemidos y manoteaba más fuerte conforme pasaba el tiempo y la gente seguía alejándose sin darle nada, entre más se desesperaba, más se asustaban las personas a su alrededor.

Estuve viendo un buen rato a este señor y a la gente que pasaba. A muchas personas les daba risa porque efectivamente su aspecto y su manera de actuar eran cómicos, esa insensibilidad social de sentirnos ajenos a los que son distintos a nosotros condenó al pobre hombre a la burla y el rechazo de todos, como si todos nos hubiéramos puesto de acuerdo, lo dejamos solo. Tardé un rato en darme cuenta de mi actitud, tal vez un poco más reprochable que la de los demás paseantes porque yo, además de haberlo rechazado, me detuve a grabar esa escena en mis sentidos, observando impasible lo que ocurría mientras él se mostraba cada vez más ansioso y desesperado. Una moneda lo calmó un poco y me fui pensando qué fácil fue para todos ignorar a ese ser humano con hambre, que necesitaba ayuda pero inspiraba risa.

Eso fue hace muchos años, todavía iba a la Universidad en ese tiempo, pero hace poco estuve releyendo un libro de Wilson Van Dusen que me hizo recordar aquella impresión, en su capítulo 9 ofrece unas reflexiones sobre la locura que me gustaron mucho y además, me ayudaron a entender más lo que ocurría con aquel señor de Guanajuato. El libro se titula "La profundidad natural en el hombre", es de la editorial "Cuatro Vientos" y aquí extraigo algunos de los puntos que me llamaron más la atención en el tema que me ocupa esta vez:


- La gran mayoría de las personas hospitalizadas están ahí debido a incidentes en que asustaron a personas queridas.

- Hay dos modos fundamentales con los cuales uno puede salirse o ser removido del juego de la vida. Se pueden violar las leyes generadas por la sociedad y ser encerrado en la cárcel. O sencillamente se puede actuar en forma extraña y ser encerrado en el psiquiátrico.


- La locura es un volcarse hacia el interior de uno mismo, lo cual nos convierte en una inutilidad constreñida, incapaz de desarrollar nuestros potenciales más altos.


- La gente loca es relativamente inútil a sí mismo y a los demás. Estas dos formas de inutilidad son esencialmente la misma cosa.


- Los locos se vuelcan en sí mismos de diversas maneras.


- El espacio vital del loco es restringido. Su espacio vital es un espacio de ilusiones irregulares.


- Los locos tienen en mayor o menor grado, una capacidad disminuida para cuidar de sí mismos.


- La locura se profundiza a medida que uno se aleja de los demás para meterse en uno mismo.


- Este nivel más o menos corriente de alienación de uno mismo y de los demás, se profundiza verdaderamente cuando el individuo encuentra una explicación demasiado rebuscada.



Aunque aquí expongo estos puntos con la frialdad de un resumen bastante compactado, el libro encierra varias anécdotas y comentarios que hacen atractiva y envolvente su lectura. Por cuestiones de espacio y tiempo, aquí me limito únicamente al resumen general del capítulo que les comento:

"La locura es:

Una pérdida de los potenciales propios y de sus tendencias naturales. Corresponde a esto un florecimiento de señales provenientes de los procesos internos.

Un alejamiento del sí mismo e igualmente del mundo compartido con las personas.

Un fracaso doloroso o bien una serie de fracasos dolorosos con uno mismo y con los demás.

Una restricción en la perspectiva del mundo propio y del significado de la propia existencia.

Una evolución hacia la inutilidad y la improductividad, tanto en el sentido de cuidarse a sí mismos como a los demás.

El camino de salida de la locura es:

Hacer cosas útiles para contribuir al ambiente.

Actuar con tanta consideración y comprensión con los demás como sea posible.

En ambos casos, uno puede olvidar el sí mismo adolorido, al menos por un tiempo, y restablecer al mismo como una parte significativa del mundo.

Correspondiendo a esto, la relación de los sentimientos internos y los símbolos mejorará.

El sumergirse en la psiqué es útil únicamente en la medida en que se traduce en algún tipo de resultado socialmente activo.

Tal vez sea una paradoja curiosa, pero la locura es inutilidad. La salud es utilidad. Lo interior está revuelto tanto cuanto lo externo está revuelto.

Misteriosamente, la realidad de lo interno es lo externo."


Hasta luego.

lunes, 14 de enero de 2013

¿Demasiado egoísmo?


"Un egoísta es una persona que piensa más en sí misma que en mí. "
Ambrose Bierce (1842-1914) Escritor estadounidense.


Entre tantos libros y mensajes de autoestima, destinados a hacernos sentir mejor con nuestro propio ser y a destacar nuestras virtudes, he encontrado algunas frases que son una verdadera oda al egoísmo y el narcisismo, el himno del "yo" sobre todas las cosas. 

Si bien es cierto que la finalidad de la psicoterapia y del desarrollo personal es el estar bien con uno mismo, también es necesario advertir que este bienestar personal tiene dos límites, según mi corto discernimiento:

1. Mi meta de bienestar personal no debe alcanzarse a costa de mis semejantes. No se vale el "haiga sido como haiga sido" para justificar el hecho de que un solo individuo cumplió sus objetivos haciendo que otros 100 o mil hubieran truncado los suyos.

2. Mi libertad termina donde empieza la de los demás. Y aquí sí se requiere un poco de realismo, porque si no, voy a imaginarme que la libertad de los demás empieza un poco más allá de donde alcanzo a ver (con lentes, sin ellos sería un límite muy cercano, je)


Sale este tema porque me he topado con razonamientos bastante cortos que plantean, con toda seriedad, que una persona es autosuficiente cuando se permite vivir su propio egoísmo, y que si después de haber tomado una decisión no se arrepiente de ella ni siente alguna clase de remordimientos, entonces está en el camino correcto. Es una lástima que estos pensamientos estén avalados por grandes asesores del desarrollo humano, y más aún que haya gentes que lo crean cabalmente. Este egoísmo es una de las explicaciones a la ideología imperante hoy en día, que busca la satisfacción inmediata y que demuestran constantemente los delincuentes políticos, narcos y demás en nuestro país: Si no te arrepientes ni sientes algún remordimiento no es que seas perfecto, más bien vas que vuelas para psicópata con un pensamiento tan centrado en tu propio ser.


Sin miedo a parecer demasiado moralista, creo que el egoísmo llevado a tales extremos es la cuna del mal, de la falta de solidaridad y de unión en nuestro pueblo, en nuestras familias y en nuestros grupos de trabajo. Como dice una frase de esas que pululan en la Internet: El egoísmo no es amor propio, sino una pasión desenfrenada por uno mismo.

El reto de nuestros días es crecer como personas, desarrollar nuestros potenciales y llegar a ser mejores personas, sin tener que pararnos arriba de los demás o de alguna persona en específico para llegar a un nivel más alto.


Para tener una referencia más amplia acerca del egoísmo, dejo aquí la etimología de esta palabra, con algunos comentarios curiosos.

Y también me llegan algunas dudas: ¿El egoísmo puede ser una patología, una enfermedad que vuelve a quien la padece mezquino con los demás y exageradamente indolente consigo mismo? ¿Cuál es la frontera entre el amor propio, necesario para el desarrollo de todos los seres vivos, y el egoísmo puro?


Hasta luego.


"Siempre se repite la misma historia: cada individuo no piensa más que en sí mismo."
Sófocles (495AC-406AC) Poeta trágico griego.

sábado, 12 de enero de 2013

¿Podemos vivir el aquí y ahora?

"Cuando te veo está todo el tiempo en tus ojos
y esa rara enfermedad llamada presente
se contagia de nosotros y justo aquí
nos hace uno y somos uno y somos"

hemebe

Tal vez la pregunta debería ser "¿por qué es tan difícil vivir el aquí y el ahora?", entonces podría responder de una manera más rápida, sencilla y directa diciendo que es difícil porque significa hacernos responsables de nosotros mismos, cargar con nuestra propia vida y la de nadie más, dejar de lamentarnos y empezar a actuar, y otro montón de respuestas por el estilo, que se me vienen a la mente en este preciso momento y lugar.

Pero la pregunta es distinta, se trata de saber si en verdad podemos vivir el aquí y el ahora, estar en el presente y aprovechar totalmente cada instante mientras lo sentimos, sin dispararnos a la nostalgia del recuerdo ni a la angustia del futuro desconocido. Para esta pregunta podría haber una respuesta corta y una larga, la primera respuesta es un "sí" o un "no" y queda al libre albedrío de cada uno de los que quieran darse un breve instante para atender semejante duda.

La respuesta larga, que también terminará en un "sí" o en un "no", recorre primero un trayecto más complejo donde se encuentran múltiples actitudes que esconden el aquí y ahora de nuestra visión inmediata, son actitudes tan comunes que las adoptamos sin reparos, las aprendemos en casa y hasta creemos que actuar así es lo más normal. Para dar cabida a esa respuesta larga, voy a describir algunas de esas actitudes, eso me permite entender cómo le hacemos para evitar nuestro propio presente, nuestro aquí y ahora. Si gustan acompañarme vamos a las siguientes líneas:


1. Me quedo pensando en mis errores. Y ya los hice, ya la regué y si me quedo atorado en ese momento voy a cometer otro error mayor. Lo único que me queda es aprender del error cometido y seguir adelante.

2. Me preocupa la gente que quiero y estoy segurísimo que yo sé lo que les conviene hacer (¡como si fuera un adivino!), pero la gente no cambia a menos que quiera hacerlo: el verdadero cambio viene del interior. Puedo empezar a hacer un cambio con mi propia persona.

3. No me gusta mi cuerpo. Muy gordo, muy flaco, muy feo... Si pierdo mucho tiempo criticándome y buscando estrategias estéticas para lucir mejor, también puedo empezar a aceptarme como soy, después de todo mi cuerpo es lo único realmente mío que me acompaña durante toda mi vida, será más fácil transitar por este mundo si me llevo bien con mi físico.

4. Y mi pareja... ¿me engañará, me decepcionará, me dejará de querer? Estas preguntas y dudas me impiden disfrutar mis relaciones, no me dejan ver a la gente que quiero tal como es y en realidad es que no quiero afrontar mi vida, por eso prefiero hacer como que estoy muy al pendiente de lo que hace, dice y piensa otra persona en vez de, simplemente, aceptarla o rechazarla (volver al punto 2).

5. ¿Qué esperan de mi? Es otra bonita forma de dejar que se vaya el tiempo sin hacer algo productivo con él: tratar de vivir para cubrir las expectativas de los demás, aunque muchas veces sean producto de mi imaginación y me dedico a tratar de cumplir "deseos fantasma".

6. ¿Y si me da cáncer, diabetes, un derrame, un paro o una gripe? Nuevamente encuentro una manera de escaparme al futuro para no hacerme responsable de mis acciones actuales. Lo más probable es que alguna ocasión esté enfermo, si no tengo los debidos cuidados tal vez adopte una enfermedad de gravedad. Si eso ocurre, deberé atender mi enfermedad, mientras no ocurra hay otra infinidad de cosas por hacer (podemos ver más sobre actitudes y enfermedad aquí).

7. Yo atiendo la salud de otros. Son mis seres queridos, pero si mi papá, mamá, hermano, novia, o lo que sea no hace nada para mejorar su salud, es su propia decisión o indecisión. Cada persona actúa su propia vida y no tiene por qué hacer las cosas por mi, o por mi mamá, o por mi hermano. Si decide cuidarse, lo hará por sí mismo o misma, y si decide comer y hacer lo que no debe, es su decisión (volver al punto 2, 4 y 5). En este caso sí hay un límite, a mi modo de ver: si las actitudes de otra persona nos afectan por ser sus seres queridos, sí podemos y debemos ayudarles a hacerse responsables de su propia vida para que nosotros podamos hacer lo mismo, esto se llama cuidarse mutuamente.

8. Me exijo demasiado: quiero tener el control de todo, me gustaría ser bueno en todo, me gustaría tener mucho dinero para comprar todo, me gustaría agradar a mucha gente, me gustaría tener todo el tiempo... es una bonita fantasía, todos la vivimos en nuestra primera infancia y si nuestros padres nos rodearon de amor hubo un momento en que de verdad creimos ser capaces de todo eso. Entregarme a esas fantasías es regresarme al pasado en que bastaba hacer un berrinche para conseguir cualquier cosa, y eso me indica que una parte de mi se resiste a crecer y a ser responsable de mi vida actual.

9. Me comparo con los demás. En mis logros y en mis fracasos estoy al pendiente de lo que hicieron los demás sin vivir plenamente lo mío, también es una forma de escaparme de mi presente para hacerle caso al de otros.


Creo que la lista de actitudes que nos alejan del aquí y ahora puede extenderse muchísimo, así que propongo escarbar un poco en nuestra historia personal para descubrir cuáles son nuestras formas favoritas de evadirnos y con qué frecuencia las utilizamos. Esa sería la mejor manera de responder a la pregunta que dio origen a este escrito, de una manera personal: ¿podemos vivir el aquí y ahora?

Hasta luego.

(Gracias a mi amiga Niña Lupita, que me envió un correo del que me fusilé las ideas centrales para este escrito).


viernes, 11 de enero de 2013

Sexualidad y armar la felicidad en pareja

Hoy dejo un video con mis intervenciones dentro del programa "Prende tu día" los lunes 5 y 12 de noviembre del 2012, donde abordé los temas "Sexualidad: Premios y castigos" y "Armar la felicidad en pareja", respectivamente. Todavía no me acostumbro a las cámaras y busco más el intercambio de ideas con mi interlocutor, en este caso Manuel, espero que el mensaje quede claro y entendible, pero además les agradeceré retroalimentarme dejando sus comentarios en este blog o en el correo hmembrila@gmail.com, para poder mejorar estas pláticas y también para saber si les gustaría que hablara de algún tema en especial.

Los lunes sigo apareciendo en el canal 11 de Telecable a las 9:30 de la mañana, con repetición a las 5:00 de la tarde, por si tienen ganas y tiempo de ver el programa. 


Disculpen a Manuel por llamarme "experto", ése es un título difícil de conseguir en cualquier área, por lo pronto aquí dejo un resumen, a modo de "flashazos", con los puntos centrales de estas dos charlas que no tienen otra finalidad que divulgar socialmente la psicología y la psicoterapia:


Sexualidad: Premios y castigos (el tema original está en este mismo blog dando clic aquí, de ahí tomé estas notas).



·      La sexualidad es la expresión natural de nuestros afectos.
·      
     El acto sexual es un intercambio íntimo entre 2 o más personas, lo ideal sería:
o   Que sea voluntario
o   Que provoque sentimientos placenteros
o   Que haga deseable la vida íntima
o   Que genere más valía personal y seguridad en cada miembro
o   Que se respeten los tiempos y decisiones de cada participante
o   Que si no se da, la relación pueda seguir.
·    
     El acto sexual también se realiza sin cumplir uno o varios de estos requisitos, y “sabe diferente”.

·      Puede ser un servicio comercial, con costo y sin compromiso de convivencia.

·      En la pareja, se le puede dar un valor de intercambio condicionado, es decir, un premio o un castigo.
o   El acto sexual condicionado implica que hay una persona que domina y otra que se somete.
o   Se debilita la comunicación acerca de la vida íntima (no solo de la sexualidad).
o   Aunque el acto sexual sea placentero, se van acumulando sentimientos contrarios.
o   Disminuye el respeto y la confianza en la relación.

·      La sexualidad es una parte indispensable para la vida en pareja: Si funciona bien, habrá muchas más posibilidades de que las demás áreas también funcionen.


Armar la felicidad en pareja.


·      No podemos vivir en un estado de felicidad permanente.
o   Idealizar la felicidad nos aleja de ella.
o   Es frustrante vivir siempre “buscando la felicidad”, querer vivir siempre en estado de euforia y júbilo.
o   Puede ser una causa de adicción.
o   Devaluamos nuestra felicidad: "Los vecinos sí son felices…”
o   “No podemos tener todo lo que queremos”, al menos no todo al mismo tiempo, por eso hay que saber decidir.
o   Ninguna persona nos va a proporcionar felicidad, pero podemos compartirla.

·      Responsabilidad de pareja: Saber lo que queremos y esforzarnos por conseguirlo.

·      Si nos esforzamos por conseguir algo distinto a la meta que nos propusimos también es responsabilidad de pareja, no se puede culpar a otros.
o   Es importante atender las necesidades del mundo material.
o   También hay que hacer caso de las necesidades del mundo afectivo, emocional y espiritual.
o   En pareja, la felicidad cotidiana consiste en responder a las necesidades diarias con la confianza de no estar solos.
o   Armar la felicidad en pareja es afrontar el reto de vivir orientados a lo que realmente queremos, no solo en términos materiales.

·      Las parejas felices viven agradecidas con la vida, las infelices viven reclamándole a la vida.

    Nos vemos y espero sus comentarios.

    Hasta luego.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

jueves, 15 de noviembre de 2012

Sexualidad y género

Tal vez la diferencia que hay entre la sexualidad y el género es muy obvia, pero estaba repasando algunos materiales sobre sexualidad humana y me gustó la idea de compartir aquí la base de esta diferencia: 

El género se refiere exclusivamente a aspectos físicos que permiten asignar a un objeto el artículo "el" o "la", en el caso de los seres vivos, se trata de las características biológicas que determinan los rasgos genitales masculinos y femeninos, los que permiten distinguir a un macho de una hembra y, en términos más humanos, a un hombre de una mujer, con todos los estereotipos que se puedan derivar.


La sexualidad no se reduce a los genitales (aunque mucha gente piensa que sí), como ya se ha dicho en otras ocasiones dentro de este blog, forma parte de la personalidad total de cada individuo y se manifiesta en cada una de nuestras expresiones, desde la comunicación verbal y corporal, hasta nuestros gustos y preferencias personales. En consecuencia, expresar la sexualidad permite utilizar una gama más amplia de recursos corporales, emocionales, verbales o de los que se le ocurran a cada quien.


Es por ello que cuando hablamos de una relación sexual, no hablamos solamente del momento del coito o del contacto genital, sino de formas más completas y complejas de contacto, ya sea con uno mismo o con más gente. Y es por ello también que una vida sexual satisfactoria hace que las parejas se sientan más plenas en su relación

Hasta luego.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

El "síndrome" de Candy Candy

"No lloraré... no lloraré... ¡lo he prometido!"
Candy

Candy es algo así como una fábula sin moraleja. Como una historia sin final. Aunque no vi la serie en la tele, alcancé a ver los efectos de su influencia en algunas chicas de mi generación, y los he vuelto a encontrar casi con el mismo sabor en algunas personas, la mayoría mujeres, que acuden a mi consultorio y que me platican (respondiendo a mi pregunta) que llegaron a sentir admiración y ternura por esa niña rubia.


A mi modo de ver, Candy fue en muchos aspectos un mal modelo a seguir para muchas mujeres (tal vez también para varios hombres): Durante el desarrollo de la historia, el público se encariña de esa niña que sufre mucho y sin embargo no deja de esforzarse y de dar lo mejor de sí, pase lo que pase... Y de verdad le pasan muchas cosas desastrosas. Acostumbrados a los finales felices, los ojitos de los telespectadores siguen con ansiedad las peripecias de la niña esperando que la historia concluya con un golpe de suerte a su favor, pero esto nunca ocurre, la historia termina y Candy nunca ve llegar la suya, ni siquiera consigue casarse con el chico que parece ser su pareja ideal.

¿Qué clase de broma cruel le gastan los escritores maníacos de esta serie a Candy y a su público?

En lugar de crear una heroína con autoestima alta y capacidad para resolver sus propios problemas, terminan ofreciendo una chica sumisa y abnegada, dispuesta a sacrificarse para que los demás "sean felices" aunque a ella le vaya mal. 


Debo aclarar que Candy no es un mal modelo, de hecho tiene bastantes aspectos valiosos que vale la pena rescatar y que le sirven de mucho a cualquier chica que esté en busca de su propia valía: La parte propositiva de Candy se refleja en su tenacidad, su valor, su nobleza, su creatividad y su amistad sincera y leal. Con estas cualidades, cualquier chica podría alcanzar muchas metas si se lo propone.

El problema es que Candy se boicotea constantemente, desconozco si fue intencional o no, pero se convierte en una excelente muestra de lo que es una mujer con baja autoestima: 

Renuncia a sus metas más deseadas; se convence de merecer menos que las demás y lo demuestra con sus sacrificios constantes para ganar el afecto de la gente que quiere o admira; enseña con su ejemplo que esta vida es de sufrimiento y debemos resignarnos y aceptarla sin más; reprime sus sentimientos en lugar de reconocerlos y luchar por ellos, con estas actitudes de "mujer aguantadora" justifica la discriminación y fomenta el machismo, dejando un mensaje confuso en las mentes infantiles y curiosas de sus seguidoras, que enternecidas por el personaje toman como correcta su manera de reaccionar a los problemas que le va presentando este mundo.

En fin, este "síndrome" (nótese que uso el término con sarcasmo, no como definición académica) es el efecto que he encontrado en muchas personas resignadas a vivir "lo que les toca", que justifican sus propios sacrificios personales para que otra persona esté bien, sin darse cuenta de que están posponiendo su vida de manera indefinida. Y no solamente mujeres... Tomé como ejemplo a Candy por la fuerte aceptación que tuvo en su época, y a mayor aceptación, obviamente, también mayor influencia y creación de estereotipos.


Podríamos hacer un ejercicio parecido con muchos otros programas de televisión o películas del cine, de esas que se han vuelto "clásicas", y me parece que encontraríamos muchas características en común: ¿Acaso "Barbie" no ofrece el doble mensaje de que la mujer debe ser independiente y al mismo tiempo, de manera contradictoria, también debe agradar a los hombres? Y en el caso de los niños también abundan los dobles mensajes de este tipo, pues la mayoría de los superhéroes que supuestamente defienden la paz son al mismo tiempo los tipos más destructivos y violentos que hay, ¿cuál sería el mensaje? ¿Si tu intención es buena tienes derecho a matar y destruir a los que no piensen como tú? ¿La paz se consigue destruyendo en vez de creando?

Bueno, hasta aquí estas reflexiones, nada más dejo dos sugerencias para quien tenga el tiempo y las ganas de llevarlas a cabo:

Revisar las virtudes y los defectos de nuestros personajes favoritos, porque sin duda nos han influenciado más de lo que creemos a lo largo de nuestra vida, y también:

Poner atención a los patrones de conducta que tienen nuestros hijos, sobrinos o amiguitos, ¿y qué hacer si vemos que están adoptando como valores propios los de algún estereotipo insano

Si se da este caso, habrá que armarse de paciencia y platicar bastante con el niño o la niña, de manera que aún sin prohibirle ver determinado programa, pueda reconocer otras opciones de respuesta ante un problema: Hulk puede ponerse verde y destruir un edificio, Barbie puede coquetear y convencer con su belleza, pero en la vida real la violencia y la seducción son solamente dos respuestas entre toda una gama de actitudes. 

Es importante brindar otros modelos a los niños sin quitarles el que ya tienen, y tratar de que no se enfoquen en un solo tipo de "héroe" o "heroína", esto ayuda a tener una visión más amplia del mundo y de las formas de actuar en él. Cualquier persona en la que se pueda reconocer una habilidad o cualidad, es útil para este propósito: Deportistas, personajes de la historia, personajes de caricaturas y películas, familiares, maestros. A fin de cuentas, todos necesitamos modelos a seguir.

Los personajes ficticios que vemos en la tele llegan a formar una parte muy importante de nuestro sistema de creencias, y con el paso del tiempo influyen en nuestra toma de decisiones de una manera sutil, pero permanente. Es lo que yo llamo, en el caso que motivó este escrito, el "síndrome" de Candy Candy, y por suerte tiene solución, pues es posible actualizar nuestros modelos a seguir en cualquier momento de la vida. Y en el caso de Candy, es posible adoptar todos sus valores y actitudes que la hacen tan querible y valiosa, sin quedarse con la parte de sumisión y resignación que le impidieron crecer: ser una buena persona no implica tener que sacrificar las oportunidades que te permiten crecer como persona y mejorar.

Hasta luego.

martes, 13 de noviembre de 2012

Desde la intimidad

"Hay una soledad que no se quita ni contigo"
Roberto González

La intimidad es ese espacio propio al que tiene derecho cada persona para refugiarse y sentirse cómodo con uno mismo; también es el espacio reservado para poder mostrarse tal como uno es con las personas de mayor confianza, ahí donde hay más afecto; es un derecho que todos debemos aplicar para vivir y compartir nuestras vivencias personales (en lo individual o entre dos o más personas) sabiendo que no hay ningún riesgo por hacerlo. En la intimidad, "atrás de la puerta", cada quien escoge con quien y cómo convive.

La intimidad no es un sinónimo de soledad. Uno no busca el espacio íntimo únicamente para estar solo, también es útil para reencontrarse, redescubrirse, entenderse y salirse de los roles sociales que desempeñamos forzosamente en los distintos hábitats donde nos relacionamos con los demás.

Estrechamente ligado con la privacidad, el derecho a la intimidad personal implica reconocer que todos los demás también deben gozar de ese mismo derecho, de esa manera nos regulamos para no invadir los espacios íntimos de los demás. Actuar como si no hubiera nadie más alrededor no es intimidad ni es símbolo de confianza, solamente es cinismo.



En la intimidad es posible sentirse dueño de la propia personalidad, ya sea a solas o en compañía de aquellas gentes con las que disfrutamos el contacto íntimo, podemos responder a preguntas como:

¿De quién son los pensamientos que hay en tu cerebro?
¿Quién es el dueño de tus emociones?
¿Quién decide lo que debes de sentir y lo que no?
¿Quién te puede ordenar aceptar unas ideas y rechazar otras?


Evidentemente, cada uno es dueño de sus pensamientos y emociones, y es libre de decidir lo que hará con ellos. Si en la esfera de la privacidad somos capaces de manifestar o simplemente saber que vivimos de manera coherente lo que pensamos y decimos, las experiencias íntimas enriquecerán las demás áreas de nuestra vida; pero si en la esfera de la intimidad sentimos que nuestros pensamientos, sentimientos y emociones son invadidos por alguien que se siente con una autoridad mayor a la nuestra, estaremos enfrentando un problema de límites en la relación: Quien es invadido en su intimidad no ha sabido detener el avance intrusivo de otra persona que, por la razón que sea, sale de su propia intimidad para quererse adueñar de otra. 

Generalmente esta intrusión viene envuelta con alguna "buena intención", pero en los hechos resulta perjudicial y puede llegar a lastimar seriamente la autoestima del "invadido" en su esfera íntima, que llegaría a dudar de su capacidad para dirigir su propia vida, ¡al fin de cuentas hay otra persona que conoce mejor que él mismo lo que piensa y lo que siente!



Mención aparte merecen aquellos que, arrastrados por la moda de las redes sociales y la tecnología de telecomunicaciones al alcance de todos, deciden dar a conocer su vida a detalle y sin recelos, pero éste es un tema aparte, que implica nuevas dificultades para defender el derecho a la intimidad y, sobre todo, para recordar que cada uno es dueño de sus propias decisiones, de sus ideas y de sus sentimientos, eso es lo que nos da singularidad como individuos. 

Las redes sociales no implican solamente el riesgo de reducir la esfera íntima en sus usuarios, también pueden representar riesgos serios a la integridad de una persona y a su dignidad. La comunicación virtual no puede reemplazar a la comunicación tradicional, sobre todo cuando perdemos de vista que atrás de la computadora donde escribimos mensajes y ocurrencias hay más gente de la que podemos recordar en este momento.

Tratemos pues de ejercer nuestro derecho a ser dueños de nuestra intimidad, para disfrutarla y utilizarla a nuestro favor y el de la gente con la que nos compartimos voluntariamente.

"Desprecia la literatura en la que los autores delatan todas sus intimidades y las de sus amigos. La persona que pierde su intimidad, lo pierde todo."
Milán Kundera

lunes, 5 de noviembre de 2012

Convivencia íntima: Premios y castigos

"Cuando terminan las mariposas en el estómago,
comienzan los aleteos en el corazón"
hemebe


Hoy se transmite mi séptima intervención en el programa "Prende tu día" de Telecable Aguascalientes, el tema es "Sexo: Premio y castigo" y durante la breve charla en la que me permiten participar hablo de cómo es posible hacer este manejo del acto sexual dentro de la vida de pareja, pasando de un intercambio afectivo a algo muy parecido a un intercambio casi comercial.

En algún momento Manuel, el conductor del programa, me cuestionó acerca de los alcances que puede tener la sexualidad y aunque en el momento respondi asegurando que la vida sexual afecta a todas las demás áreas de la pareja, me quedé con esta idea dando vueltas en mi cabeza. Al pensar en escribir este texto me llegaron otras ideas que me hicieron llevar estas reflexiones más allá de la pura sexualidad (que de por sí es importante) y es por eso que ahora escribo estas líneas desde otra perspectiva:

Todo lo que digo en el programa acerca de la sexualidad, aplica perfectamente para todas las áreas de la vida en pareja, así que aquí reproduzco los puntos centrales de este tema tal como los ordené para presentarlos en la tele, pero tratando de ampliar sus alcances:

La sexualidad es la expresión natural de nuestros afectos.
Si el acto sexual es un intercambio íntimo entre 2 o más personas, y si lo mismo aplica para los actos de comunicación, de confianza, de respeto y de cualquier otra señal de convivencia al interior de la pareja, entonces lo ideal sería:

o   Que éstos sean actos voluntarios en ambas partes.
o   Que provoquen sentimientos placenteros en los dos participantes.
o   Que hagan deseable la vida íntima, es decir, la convivencia cotidiana.
o   Que generen más valía personal y seguridad en cada miembro.
o   Que se den con respeto a los tiempos y decisiones de cada participante.
o   Que si en algún momento no se dan y se deben posponer para mejor ocasión, la relación pueda seguir igual.

Claro que estos actos de convivencia también se realizan sin cumplir uno o varios de estos requisitos, pero de esta manera “saben diferente”. En el caso del sexo, sabemos que hasta puede tratarse como un servicio comercial, con costo y sin compromiso de convivencia.

En general, cuando estos actos se dan en el ámbito de la pareja sin cumplir uno o más de estos requisitos, a cada una de las señales de convivencia íntima se le va dando un valor de intercambio condicionado, es decir, se va convirtiendo ese acto que era una expresión natural en un premio o un castigo, dependiendo de qué tan bueno haya sido el resultado que se está "evaluando" (desde el más frío conductismo y/o pragmatismo vienen estas costumbres, muy en boga en nuestros días).

¿Cómo afecta esto a la vida en pareja?

o   Si en la pareja se vuelven comunes los actos condicionados, esto implica que hay una persona que domina y otra que se somete. Es decir: se acabó la ilusión de igualdad en la vida íntima, para dar paso a la manipulación y el chantaje, directo o encubierto.
o   Este tipo de relación debilita la comunicación acerca de la vida íntima (no solo de la sexualidad) y esto, naturalmente, crea una barrera entre los miembros de la pareja.
o   Aunque el acto sexual o de comunicación o el que sea, resulte placentero, se van acumulando sentimientos contrarios y muchas veces nada placenteros.
o   Con el tiempo, disminuyen los niveles de respeto y confianza en la relación. Es frecuente que las personas comiencen a jugar a las adivinanzas cuando piensan en lo que su pareja quiere o siente, y como la comunicación ya está dañada, inventan sus propias respuestas en vez de preguntar, que sería la reacción más sana y más obvia (pero recordemos que un neurótico no puede ver lo obvio).
La sexualidad es una parte indispensable para la vida en pareja: Si funciona bien, habrá muchas más posibilidades de que las demás áreas también funcionen. Y lo mismo aplica para cualquier otra área de la vida en pareja, que al fin de cuentas es un sistema dinámico.

Hasta luego.