viernes, 17 de marzo de 2017

La explosión emocional y su onda expansiva

"Espera lo inesperado".

De repente te enteras que falleció alguien muy importante y querido por ti...
Acabas de descubrir que tu pareja te es infiel...
Perdiste tu trabajo...
La persona que amas se fue de tu vida sin causa aparente...
Perdiste tu salud de manera inesperada...
Tuviste un accidente grave y tienes miedo...
Fuiste víctima de un asalto o un delito...




Estas experiencias y muchas otras que también son inesperadas, causan una impresión demasiado grande para soportarla en silencio, provocan sentimientos y emociones tan fuertes que si te los guardas van a causarte enfermedades y más sentimientos estresantes como miedo, coraje, ansiedad o vergüenza.

Vivir algo así es sentir una explosión sorpresiva, tal como hace una bomba en la vida real, que destruye de golpe planes, proyectos, relaciones... la vida como la conocías hasta entonces. Una explosión de ese tamaño tiene consecuencias posteriores, su onda expansiva se amplía alrededor afectando lugares cercanos y puede durar varios días, incluso meses o años. En Iroshima y Nagasaki aún están presentes los efectos de aquellas primeras explosiones nucleares.


En las explosiones emocionales ocurre lo mismo, la estabilidad emocional se rompe sorpresivamente y provoca un estado de tensión y miedo inmenso en tu interior, por eso no alcanzas a entender qué está pasando, qué estás sintiendo y qué estás pensando. ¡No lo puedes creer! Y ése es el primer efecto de la explosión. A medida que asimilas lo ocurrido, tus ideas y emociones se mueven rápidamente y sin ningún orden dentro de ti, impidiendo que te puedas enfocar en algo en particular.

Aquí empieza la onda expansiva, el estruendo de la explosión y su nube con forma de hongo atómico se representan en la necesidad de hablar sobre lo ocurrido para entenderlo, la necesidad de que te escuchen te hará buscar personas de tu confianza para hacerles llegar un poco de lo que te ocurre, porque nunca te había ocurrido algo así y aún no lo terminas de creer, así que esa onda expansiva sigue llegando a más personas cercanas, y no todas lo aceptan o están listas para manejar una situación así. Pero hay que dejar que salga todo el efecto de la explosión, de otra manera no se podrá construir algo nuevo en tu interior. Habrá personas que se cansen de escucharte y te lo digan, pero de cualquier manera hay que hablar, hay que expresar lo que sientes.

Si no hay personas que te escuchen o no quieres hablar, resulta muy útil escribir y escribir. Este ejercicio te obliga a seleccionar palabras y armar frases para darle forma y tamaño a cada idea, sentimiento o recuerdo que te está inquietando, es decir: Te ayuda a poner orden en el mundo de confusión que gira en tu mente y tu corazón.

¡Pero escribe para ti! Las redes sociales están llenas de ondas expansivas que debieron ser escritas para uno mismo, pero quedan expuestas a la vista de prácticamente todo el mundo. Son el mejor ejemplo de los alcances que puede tener la explosión emocional, y también son un buen indicador de la intensidad de su onda expansiva: textos obsesivos, reclamos, derrotismo, rencor y más derrotismo al principio; con el tiempo, lentamente, se van colando otros temas hasta que aquella experiencia dolorosa se vuelve un recuerdo lejano y un aprendizaje muy personal. Un día, cuando te hayas reconstruido, mirarás hacia atrás y descubrirás que las palabras que soltaste fueron más sentidas que pensadas, y fueron también una excelente vía de escape para la frustración, el coraje y el rencor. Sí. Sí es posible, mejor escribe para ti, después filtrarás lo que quieres dar a conocer y lo que guardas para tu historia particular.


También podrás notar cuando otra persona se acerque a tí expandiendo el eco de su explosión, porque eso es algo que no se puede evitar: Cada quien habla de lo que le interesa, y si es una idea que ocupa mucho espacio y tiempo en sus pensamientos, lo estará mencionando constantemente aunque el tema no venga a colación en la plática. A veces nos toca estar del otro lado, donde hay que prestar atención un momento para que otros ordenen sus ideas dentro de su propia onda expansiva emocional.

"El premio a la virtud, es la virtud"


Por cierto, también podemos vivir una explosión intensa con experiencias más agradables que las anteriores:

Te graduaste de la Universidad...
Conseguiste un excelente empleo...
Esa persona especial te dio el "sí"...
Conseguiste la casa o el auto que deseabas...
Tienes una excelente reunión con la gente que quieres...
Terminaste un proyecto y eso te da mucha satisfacción...


¡También estas vivencias deben tener su onda expansiva! ¡También deben ser contadas a las personas de tu confianza!

Hasta luego.

domingo, 5 de marzo de 2017

Lo que digo, lo que hago, lo que creo

"Hay veces que... No, olvídalo, ¿para qué te lo cuento"
(Pensamiento depresivo)

Es difícil saber cómo nos percibe la demás gente, no sabemos exactamente qué les transmitimos hasta que vemos sus reacciones, y aún así podemos creer que percibieron algo distinto de lo que queríamos expresar. Mentiras piadosas para creer que expresamos lo que queremos y además que quien nos escucha, nos entiende bien. A veces, esto le pasa a otras personas también, tal vez a las personas que tratan de decirnos algo les ha llegado a ocurrir... 

¿Estás consciente de qué es lo que percibe en ti la gente? Aquí dejo un pequeño diálogo que puede darse en cualquier familia:

Ella: Nuestra hija está triste porque tuvo un mal día en la escuela y también le fue mal con su equipo de deportes.

Él: ¿Ya hablaste con ella? En la noche, antes de dormir, voy a tratar de animarla.

Ella: De hecho me preocupa que tiene pensamientos muy negativos, dice que esta vida es una cochinada y que no vale la pena esforzarse.

Él: ¡Ah caray! Eso es más delicado, con más razón voy a platicar con ella para ver si está teniendo problemas con alguna de sus amigas, o saber qué está pasando...

Ella: Sí, me preocupa mucho, quiero verla alegre y juguetona otra vez.

Él: Y también sería bueno que nosotros dejáramos de quejarnos de nuestra vida, al menos enfrente de los niños.

Ella: ¿Qué te pasa? Yo puedo quejarme y si creo que esta vida es una porquería voy a decirlo: ya estoy grande.

Él: ¿O sea? ¿?

¿Cuál es el mensaje? ¿Algo así como "la felicidad solo es cosa de niños"? O peor aún: "La vida es mala, pero a los niños debemos hacerles creer que es buena".



Aquello en lo que creemos es lo que de verdad transmitimos a los demás, más allá de las palabras. Lo que creemos se expresa aunque no nos demos cuenta en nuestros gestos, en nuestros actos, en nuestros hábitos, y si no coincide con lo que decimos, el mensaje más sincero que percibe nuestro interlocutor no es el de nuestras palabras, sino el de nuestro cuerpo. Tal vez por eso no recibimos las respuestas que esperamos.



Como este ejemplo hay muchos otros en nuestras pláticas diarias con familiares, amigos y compañeros. Se les conoce con el nombre de "pensamientos negativos", pensamientos distorsionados" o "distorsiones cognitivas". Conviene conocerlos e identificarlos en nuestra manera de hablar, pues generalmente ocurre que los utilizamos sin darnos realmente cuenta que estos pensamientos son los que marcan nuestro estilo personal en la comunicación, es decir, según nuestro patrón de pensamiento negativo es como nos percibirá quien reciba nuestros mensajes:

(Cuadro tomado de la página https://pensamientospositivoscortos.com)



Como sugerencia, conviene darte un tiempo personal para hablar claro contigo mismo y decidir si de verdad crees firmemente en las frases que dices, sobre todo cuando hablas con tus seres queridos. Si descubrimos que usamos una o más distorsiones cognitivas, hay una buena noticia: Con suficiente práctica podemos sustituir los pensamientos negativos por su extremo opuesto: pensamientos positivos, más cercanos a nuestra realidad.


¿Y si resulta que en algunos momentos, o con algunas personas, no somos congruentes? Muy bien, ahí tendremos la oportunidad de decidir si queremos cambiar algo para que coincidan nuestras palabras con nuestras creencias. Al conocernos más también nos dejamos conocer más. Estaremos más a gusto con nuestro propio ser y además, la gente que queremos nos percibirá más como realmente somos.


Hasta luego.

En esta página encontrarán más información interesante sobre las distorsiones cognitivas, y además interpretadas por Homero Simpson: http://jaimeburque.com/blog/las-distorsiones-cognitivas-por-homer-simpson/ 

martes, 28 de febrero de 2017

Método infalible para NO tener problemas en el matrimonio

(Tomado del facebook, o sea anónimo)


Si aceptas casarte, también aceptas afrontar los problemas que surgen en la vida matrimonial.

Casarse o iniciar vida de pareja en unión libre significa asumir el compromiso de vivir con otra persona que viene con su propia historia de vida, en la que intervino otra familia con costumbres distintas a la tuya y también con una forma muy particular de ver la vida y los problemas. Lo que para tí es un problema, tal vez para esa persona con la que elegiste vivir solo sea un inconveniente... Y a la inversa. 

Cuando ambos ven el mismo problema pueden darse distintas formas de abordarlo y resolverlo, incluso puede ser que los métodos de cada uno para afrontarlo sean opuestos. En todo caso, lo más valioso de la vida en pareja es la decisión personal de mantenerse unidos y afrontar las dificultades y problemas cotidianos aprendiendo de sus diferencias. Sumando a lo que ya sabes la experiencia de esa otra persona. Y a la inversa.

Porque en la vida seguirán habiendo problemas. Cuando resuelvas uno descubrirás que tienes la capacidad para enfrentar otro más complejo. O tal vez puedas manejar sin angustia ni ansiedad situaciones que antes suponían un problema, porque al enfrentarlo dejó de serlo. El matrimonio, la vida en pareja, permite afrontar esos problemas en compañía, y entre más flexibles sean los dos miembros de la pareja, más opciones tendrán para actuar.


Entre todas las opciones está la de salir huyendo y dejar ahí tirado el "problema" de la relación con otra persona en vez de afrontarlo. Pero antes de hacerlo conviene detenerse un poco a pensar si no fue por esa misma opción que antes decidiste salir de la casa de tus padres para dejar allá el "problema" de tu relación con ellos. En casos donde se aplica con rigor esta opción, tal vez también se haya abandonado la escuela para terminar de una vez por todas con el "problema" de la relación con los maestros o con algunos compañeros. Si no aceptamos otra forma de afrontar los problemas podemos terminar solos, o más bien aislados porque nadie está realmente solo, y si descubres que ya te aislaste de los demás, todavía entonces tendrás el problema de llevarte bien en tu relación contigo.

"Lo que critico en ti, lo corrijo en mí".
(Anónimo... o autor desconocido, que a mí gusto se escucha más triste)

Si la vida nos deja siempre un problema y decidimos aceptar esto con gratitud, como la oportunidad de aprender y evolucionar, podremos desarrollar una habilidad que solamente se adquiere con la experiencia y el contacto con otras personas: Negociar. Hablar con otra persona (u otras personas) para ponernos de acuerdo en algo que nos afecta a ambos. Ganar un poco, ceder un poco hasta llegar al punto más cercano a "ganar-ganar". Y ganar es una experiencia que se disfruta más en compañía. 

La relación de una pareja no se trata solo de amor o de sexo, básicamente se trata de acompañarse libremente.


Además hay un secreto egoísta en esto de negociar con los demás: Lo que ocurre afuera también ocurre adentro, así que también es posible aprender a llevarse bien con uno mismo. Una de las mejores formas de resolver problemas sin repartirle culpas a toda la gente que está a nuestro alrededor es convertirse en el mejor amigo de uno mismo.

¿Entonces ya sabes cuál es la mejor manera para NO tener problemas en el matrimonio? ¡Fácil!: NO te cases. 

Pero también sabes que esa solución NO impedirá que tengas problemas fuera del matrimonio.

Hasta luego.

domingo, 26 de febrero de 2017

3 etapas en psicoterapia

"El ser humano tiene un típico error: buscar culpables fuera de sí mismo, para cualquier problema. Si acertamos, es nuestra virtud, pero si erramos, seguramente será responsabilidad del otro."
(lamenteesmaravillosa.com)

¿3 etapas en la psicoterapia? Bueno, la verdad es que no todos pasamos por estas etapas. Y si pasamos por ellas, no todos las vivimos igual, pero en términos generales sí son aplicables a la mayoría de las intervenciones en psicoterapia:


Primera etapa: 

Casi siempre empezamos hablando de cómo es la gente con la que nos relacionamos, y nos damos cuenta que nuestros seres queridos han influido en nuestra historia personal. Muchas de nuestras actitudes, conductas y formas de reaccionar ante el mundo tienen que ver con la manera en que nos relacionábamos en casa mientras íbamos creciendo, como esponjas que absorben todo lo que ocurre en el entorno familiar. Algunas actitudes que entonces funcionaron, tal vez con el tiempo ya no resulten útiles e incluso ahora puede ser un problema seguir reaccionando como lo hacíamos en la infancia o en la adolescencia. Si nos damos cuenta de esto, es hora de cambiar algo en uno mismo.

Principal tentación en esta etapa: Culpar a los demás por habernos criado mal o por habernos "obligado a ser malos", con frases como "¡Por su culpa soy así!"


Segunda etapa:

Actualizar las reacciones a nuestra realidad actual. En esta etapa se descubre el libre albedrío y se trata de encontrar el rumbo hacia el que queremos dirigir nuestra vida, dejando de creer que estamos predestinados a seguir haciendo lo mismo que hicimos en la infancia, la adolescencia o con la pareja. Descubrimos que los demás han hecho lo mejor que han podido y que tienen también sus cualidades únicas y no solo defectos. Básicamente se trata de adueñarnos de nuestra propia historia, nuestras emociones, nuestros errores, nuestros aciertos, nuestra compañía, nuestro quehacer y en general todo lo nuestro sin juzgar si es bueno o malo, para contestar una pregunta: ¿Qué hacer con todo lo que tengo?

Principal tentación en esta etapa: Creer que "ya entendimos" por qué somos así y ya no necesitamos esforzarnos, como si fuera cosa de magia: "Ya entendí por qué soy así, con eso es suficiente para mejorar mi relación conmigo y con los demás".


Tercera etapa:

Aceptación e integración. Bajando del ladrillo que nos hacía creer que "ya sé todo de mí y por eso entiendo a todos los demás", estamos listos para ver la vida con agradecimiento y tomar decisiones más realistas, en el sentido de que son decisiones propias que vienen desde el interior. De nuestras propias necesidades y no como reacción a lo que hacen o dejan de hacer otras personas. Para muchos esto puede parecer egoísmo, narcisismo o hedonismo, pero no es así: Cuando estamos conscientes de que todo lo que hacemos es igual de importante que todo lo que hacen los demás, nos colocamos en una posición de aceptación y respeto con nuestro propio yo y con nuestros semejantes, confiamos en uno mismo y en las personas que queremos y dejamos de querer cargar con ellas o que nos carguen a nosotros, empezamos a ir al lado de la gente que queremos como compañía por la vida, no arriba ni abajo sino al lado.

Principal tentación en esta etapa: Aferrarse al gurú o terapeuta sin terminar de confiar en que nunca estaremos solos y podemos avanzar por la vida.


Hasta luego.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Errores y equivocaciones

Es parte de la vida: Ni vivir siempre en el error, ni vivir siempre exigiendo perfección.


Con frecuencia me pasa que lo que creo que es un error es solamente la forma diferente con la que otra persona hace las cosas. Entonces sí hay un error pero lo estoy cometiendo yo. 


Los errores dejan de serlo cuando aprendemos algo de ellos que nos permita cambiar. Entonces cada error o equivocación se convierte en una lección. ¿Cuánto cuesta aprender? Depende... ¿cuánto tardo en dejar de quejarme por el error y aceptarlo como experiencia de aprendizaje?

Hasta luego.

lunes, 13 de febrero de 2017

Razones para estar

"Sé fuego junto al fuego,
hielo junto al hielo.
Sé amor junto al amor
y vida junto a la vida."


No sé quién es el autor de este texto, ni siquiera sé su título, pero me gustó mucho y por eso lo comparto:

"Un hombre que regularmente asistía a reuniones con sus amigos, sin ningún aviso dejó de participar en sus actividades.

Después de algunas semanas, una noche muy fría el líder de aquel grupo decidió visitarlo.

Encontró al hombre en casa, solo, sentado frente a una chimenea donde ardía un fuego brillante y acogedor. Adivinando la razón de la visita, el hombre dio la bienvenida al líder. Se hizo un gran silencio.


Los dos hombres sólo contemplaban la danza de las llamas en torno de los troncos de leña que crepitaban en la chimenea.

Al cabo de algunos minutos el líder, sin decir palabra, examinó las brasas que se formaban y seleccionó una de ellas, la más incandescente de todas, retirándola a un lado del brasero con unas tenazas. Volvió entonces a sentarse.

El anfitrión prestaba atención a todo, fascinado pero inquieto. Al poco rato, la llama de la brasa solitaria disminuyó, hasta que sólo hubo un brillo momentáneo y el fuego se apagó repentinamente.

En poco tiempo, lo que era una muestra de luz y de calor, no era más que un negro, frío y muerto pedazo de carbón.

Muy pocas palabras habían sido dichas desde el saludo.

El líder, antes de prepararse para salir, con las tenazas regresó el carbón frío e inútil, colocándolo de nuevo en medio del fuego. De inmediato, la brasa se volvió a encender, alimentada por la luz y el calor de los carbones ardientes en torno suyo.

Cuando el dirigente alcanzó la puerta para irse, el anfitrión le dijo: Gracias por tu visita y por tu bellísima lección. Regresaré al grupo."

Hasta luego.

lunes, 12 de diciembre de 2016

Mentir

"Pero ella prefería escuchar mentiras piadosas"
(Joaquín Sabina)

Decir mentiras es una práctica que ejercita la imaginación y disimula nuestras actitudes malsanas, esas que forman el "camino de desintegración personal" en el eneagrama o los "pecados capitales" en la religión. No importa si la mentira se dice en defensa propia o con la mejor de las intenciones, todo lo que nace fuera de la verdad tendrá unas bases frágiles, con riesgo de romperse ante el simple asomo de una verdad mal escondida.

"Yo no miento"
(Cualquier persona)


Dicen que todas las mentiras caen por su propio peso, pero todos sabemos que hay excelentes tejedores de mentiras, y algunos de estos son figuras públicas o incluso figuras de autoridad. En este México surrealista tenemos mitómanos en algunos noticieros, en algunos puestos de Gobierno, en el deporte, en la educación... ¿en la familia, los amigos, el trabajo? ¿cuántos secretos están flotando en el ambiente como fantasmas que de repente aparecen y nos asustan?


Decir mentiras puede terminar mal:

1. Se requiere una excelente memoria para no caer en contradicciones.

2. Quien miente cree más en sus propias mentiras que en la realidad, cualquiera que esta sea.

3. Quien miente lo suficiente, también se convierte en una mentira.

4. Quien hace como que cree a un mentiroso se vuelve cómplice y rechaza su propia verdad.


En algún momento tú habrás dicho alguna mentira y yo también: desde la inocencia de la Navidad, o tratando de ocultar algún pasado que podría ser inapropiado en este presente, o para no dejar ir una oportunidad de ganar algo, o para retener a una persona... Puede haber muchas explicaciones de por qué se dijo una mentira, pero difícilmente habrá una justificación, cuando mucho se encontrará complicidad. En los ámbitos de poder de cualquier nivel es de lo más común tener cómplices que disfracen de "verdad histórica" las mentiras que les resulten más convenientes. Así que la mentira es indispensable para que la corrupción nazca, crezca y se multiplique.


¿Seremos capaces de no aceptar la mentira como estilo de vida? Es posible. Las mentiras no funcionan a menos que las creamos... o que hagamos como que las creemos, lo cual también nos convierte en mentirosos.

"¿Para qué buscar la verdad? 
¿Y si no existe?
Entonces hay que construirla."

Hasta luego.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Rayos de luz (¿Cuento? ¿Meditación?)

"Cada vez que respiras hay más claridad en tu interior"
(hemebe)

...y cada vez que respiras puedes darte cuenta que tu interior se llena de vida, de oxígeno, del mundo, el mundo se vuelve parte de ti, que eres parte de él. Cada vez que jalas aire tu interior se ilumina con colores claros y brillantes, y tu interior es tan amplio como nunca te habías imaginado, cuando te llenas de oxígeno se encienden dentro de ti colores cálidos como el amarillo, el naranja, el rojo o el blanco, y cuando exhalas, esos colores se vuelven marrón, beige, café o sepia, el brillo baja su intensidad pero nunca llega a haber oscuridad. Después vuelves a respirar profundo y de nuevo hay luz dentro de ti. Cada vez que respiras hay más claridad en tu interior, y te gusta encontrarla.



Es importante que todo el aire que quemas para encender tu claridad salga de ti cuando ya fue utilizado, si se queda se va a echar a perder en tu interior, así que asegúrate de sacarlo completamente cada vez que exhales: dentro de ti solo debe estar lo que te da vida, el aire que ya usaste te la va a quitar si se queda por ahí arrumbado. Inhalas profundamente para encender tu luz y exhalas despacio hasta sacar todo el aire que ya utilizaste.

Si salieras de tu propio cuerpo por un momento y te pudieras observar mientras respiras profundamente, podrías darte cuenta que tu cuerpo tiene un brillo especial. Si te acercas suficiente a tu piel, como si tuvieras una mirada microscópica, te darías cuenta que por cada uno de tus poros sale un hilito de luz muy delgado y muy brillante: tu luz, tu claridad interior alcanza a asomar fuera de ti y hace que tu cuerpo se vea iluminado, a veces con mucha intensidad y a veces con una luz tenue que puedes hacer más brillante al respirar. Cuando respiras hay más claridad dentro de ti, y puede iluminarte totalmente. Mucha gente le llama a esto el aura, en realidad es tu propia luz creciendo desde tu ser.


"Nunca caminarás solo"
(Pink Floyd)

Tienes miles de rayitos de luz saliendo por los poros a través de tu piel... escoge uno de ellos, el que sea, y dedícaselo a una persona importante en tu vida. Puede ser cualquier persona que ha influido en tu vida, no importa si no está ahorita cerca de ti e incluso no importa si esa persona ya no está en este mundo, si le dedicas uno de tus rayitos de luz, ese rayo se alargará tanto que llegará hasta esa persona en la que estás pensando hasta conectarte con ella o con él. No importa la distancia ni el tiempo, una persona que ha dejado su huella en tu vida siempre estará conectada a tu historia. Enseguida busca otra persona valiosa para ti y dedícale otro de tus hilitos de luz. Simplemente deja que tu rayo de luz alcance a la persona que has pensado, confía en que sabrá llegar sin importar dónde esté.



Sigues respirando para encender tu luz, tu claridad, y le vas compartiendo un hilito de tu luz a toda la gente que desees. Tienes muchísimos rayitos, así que los puedes compartir con toda la gente que has querido y que se ha ganado un lugar en tu vida, aunque fuera por poco tiempo, aunque después se hayan disgustado o terminara la relación entre ustedes, aunque esa persona te haya abandonado o haya fallecido, dejó su influencia en tu vida y tus rayos de luz lo pueden percibir. Comparte tus rayos. Después de un tiempo parecerás el núcleo de una estrella que ilumina con sus rayos todo lo que está a su alrededor, con tantos hilitos de luz que estás compartiendo. Por eso es que nunca vas a estar solo o sola: siempre estará viva esa conexión con las personas importantes para ti. Siéntela. Date la oportunidad de sentir cómo esa claridad que nace dentro de ti, te conecta con la gente que quieres, que valoras y que ha dejado huella en tu camino.

Y encontrarás que tu luz te conecta con gente de todas tus edades: infancia, adolescencia, juventud, vida adulta... y también de todos tus lugares, como tu casa, las escuelas, los trabajos, los grupos de amigos, la familia... Si pones atención podrás ver cada hilo de luz que sale de ti para conectarte con toda esa gente que está conectada contigo, y si observas con más cuidado podrás apreciar que muchos de esos rayos delgadísimos de luz son dobles: hay un rayo que sale de ti y otro que viene hacia ti, muy cercano al tuyo y los dos son tan delgados que a simple vista parecen uno solo. Así como dedicas tu luz a quien tú quieres, también hay gente que te considera importante en su vida, en alguna parte de su historia se conecta contigo y por eso también recibes su luz. Unos cuantos rayos llegan a ti solitarios, sin que sepas quién te los comparte, esto se debe a que has llegado a influir en más de una persona sin darte cuenta que estabas dejando una huella en su vida. 




"Sé luz consciente.
Yo he visto a los seres de sombras y son como los de luz, 
pero aún no han descubierto la claridad en su interior"

Y cada vez que respiras tu luz se hace más intensa y sientes con más certeza tu conexión con tu historia personal y con toda esa gente que forma parte de ella. Disfruta esa sensación, mantén vivos los hilos de luz que te unen a tus influencias, a tus raíces y a la gente que forma parte de ti. Respira. Al final, todos somos uno.

Hasta luego.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Dirigir y ser dirigidos

"No me gusta que me conduzcan, me gusta que me dirijan"
(Concha Velasco)




La vida es fluir, cuando uno escucha esta frase parece que es suficiente con dejarse llevar y nada más... Y muchas veces así es, pero hay otras ocasiones en que nos toca guiar o dirigir, y esto también es fluir.

Para que las relaciones funcionen debemos ser capaces de seguir y de ser seguidos, de guiar y también de ser guiados. Así en las relaciones familiares, de pareja, de amistad, de trabajo y en la relación con la misma vida, por supuesto.



Pensando en que fluir no es solo recibir y seguir la inercia, sino también ofrecer y dejar huellas para alguien más, distingo un amplio abanico de opciones que simplifico en tres formas de ser seguidos por otros. Es decir, 3 formas de liderazgo, de dirigir, que igual aplican en una empresa, en la escuela, en la familia o hasta en grupos de amigos:

1. Vigilar y castigar.

2. Acompañar y orientar.

3. Consentir y solapar.



A todos nos gustaría decir que nuestro estilo es el número 2, pero la realidad es que en ocasiones resbalamos hasta el extremo demasiado rígido del 1 o al exageradamente permisivo del 3. Y como sabemos, ningún extremo es bueno.


"El arte de dirigir consiste en saber cuándo hay que abandonar la batuta para no molestar a la orquesta"
(Herbert Von Karajan)

Y hemos de dirigir, de tomar decisiones y de influir en los demás en alguna ocasión, así que tratemos de hacerlo sin llegar a estos extremos tan distintos pero muy parecidos en una cosa: los dos sirven para "controlar" a otros, más que para dirigir.

Vigilar y castigar sirve para usar el miedo, la amenaza y el castigo como medio de control. Consentir y solapar sirven para causar una deuda afectiva y hacer sentir culpables a los demás, con una imagen bonachona y buena onda.

Estos dos extremos también se parecen en que ambos impiden la posibilidad de negociar y de hablar de los problemas. En un extremo todo se reduce a un "¡Porque yo lo digo!" y en el otro todo termina con un "Está bien, como tú quieras".

¿Qué más hay en los extremos?



Vigilar y castigar: Vivir enojados, con coraje, la vida no es fácil, tienes que ganarte todo, no te dejes humillar, gánale a los demás, no puedes equivocarte, ¿ya ves por no hacerme caso?, si me hubieras preguntado antes lo hubieras hecho mejor, tenías que haberlo hecho bien y a la primera...

Consentir y solapar: Esperar que la vida te premie por cualquier cosa que hagas, tomar a broma cualquier equivocación, rehuir las discusiones y hacer como que no hay problema, esforzarse poco y exigir poco también a los demás, no confiar en las capacidades propias ni en las de los demás, creer firmemente que siempre habrá alguien que te ayude y se preocupe por que las cosas te salgan bien.





Hay que fluir. Identifiquemos nuestro estilo de liderazgo para tratar de mejorarlo sin llegar a los extremos. 

Antes de dirigir o guiar a alguien, es importante ser capaz de seguir a otra persona cuando sea necesario. Llegar a ese nivel implica ser un buen guía para tu propia persona.


¿Cómo diriges tus acciones: desde el 1, el 2 o el 3? Si te acompañas y te orientas a tí mismo te estás tratando bien, y podrás hacer lo mismo con otros sin regañarlos de más ni minimizar sus problemas. También serás capaz de recibir orientación externa sin sentirte presionado ni desvalorizado.

Hasta luego.

martes, 29 de noviembre de 2016

Un camino que solo va hacia adelante

"Caminante no hay camino, se hace camino al andar
al andar se hace camino y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar"
(Antonio Machado)


La vida es un camino de un solo sentido, nada más va hacia adelante.

A veces uno quisiera regresar pero no es posible, en este camino no hay reversa, lo más parecido a eso son los recuerdos, esos pedacitos del tiempo que podemos llevar con nosotros.


Los recuerdos pueden ser una excelente motivación para avanzar, o pueden ser una trampa para querernos detener en esas ocasiones en que la nostalgia nos atrapa. La trampa consiste en que no es posible detenernos. Al aferrarnos al pretexto de los recuerdos únicamente dejamos de ver la parte del camino por la que vamos avanzando.


En ocasiones ocurre lo contrario, quisiéramos tomar un atajo y brincar hacia adelante para salir de un tramo difícil en el camino. Pero el camino de la vida se recorre completo, incluyendo esos tramos de baches, piedras, tierra, charcos o cualquier otro obstáculo. Si nos quedamos con la vista fija en el futuro, seguros de que entonces todo estará mejor, también dejamos de hacerle caso a la única parte del camino donde podemos hacer algo para llegar a ese futuro ideal. Y entonces, lo más probable es que tomemos malas decisiones y nuestro camino no nos lleve a donde soñamos (lógico: soñar sin planear no puede tener un buen final).


Otra tentación frecuente en este recorrido es la de mirar un camino ajeno y quererlo recorrer como si fuera el propio. Cada quien tiene su camino, desear o envidiar otro puede hacer que pierdas el rumbo y tal vez tardes mucho en retomarlo. A veces puedes dejar tu camino por una buena intención y sabiendo que el costo de auxiliar a alguien será alto, incluso podría ser que tuvieras que cambiar planes y retrasar proyectos.

Es tu camino, recórrelo al ritmo que quieras o que puedas, acercándote a quien desees, solo ten claro cuál es el tuyo, hacia dónde vas.


Si pones más atención a los obstáculos y a las cosas desagradables, seguramente pensarás que la vida es muy difícil, pues no te das cuenta de los detalles pequeños y grandes que dan alegría y placer a tu recorrido.

Es importante apreciar el camino, ver los obstáculos y dificultades para esquivarlos y además ver el paisaje, ver los rostros amistosos y los logros. Los buenos recuerdos son la señal de que vamos bien por el camino. Y los buenos recuerdos los creamos nosotros, justo ahora.


Buen viaje.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Te dedico este breve texto

"Siempre puedes elegir entre competir y compartir"
(hemebe)


Cuando haces las cosas para demostrarle a alguien lo fuerte o eficiente que eres, en realidad estás pidiendo que otra persona te dé su aprobación. Cuando le dedicas a otra persona lo que haces, descubres que tienes algo para dar, y no importa si te aprueban o no.

Tener que demostrar te hace dependiente de lo que opinen los demás.


Querer dedicar te hace sentir satisfacción y gusto por lo que hagas.

La vida te va a regresar lo mismo que le des, tú eliges:

Si te esfuerzas demasiado por demostrar que eres muy capaz, la vida te parecerá un esfuerzo constante y difícil de sobrellevar. ¡Y tendrás que demostrar que puedes con ella!

Si reconoces tus capacidades y las dedicas a quien tú quieras, irás por la vida mejorando tus habilidades y consciente de que nunca estarás solo o sola.

Tener que demostrar es vivir enojado y reclamando porque este mundo no es justo.

Querer dedicar es vivir en gratitud, compartiendo lo que la misma vida te ha enseñado.

Y al final, ¿con quién quieres quedar bien? ¿Con los demás? Entonces sí hay mucho que demostrar, y va a ser difícil darle gusto a tanta gente tan diferente. Pero si quieres quedar ben contigo, encontrarás en tu interior que lo que haces te da placer, y eso se lo puedes dedicar a quien tú desees.


Hasta luego.

martes, 22 de noviembre de 2016

7 pecados, 7 virtudes

"Vanidad: Definitivamente mi pecado favorito"
(El diablo, en la película "El abogado del Diablo")


Hace muchos siglos, al interior de la Iglesia Cristiana se identificaron algunos patrones de conducta que reúnen las principales tentaciones que los hombres y las mujeres podemos tener. Actualmente se conocen como los 7 pecados capitales (aunque al principio eran 8, pues también se contaba como pecado capital a la tristeza), y quien quiera que haya sido el responsable de designar estos 7 pecados capitales, también hizo al mismo tiempo un diagnóstico certero de igual número de tipos de personalidad, vistas desde su ángulo más desintegrado.


¿Por qué se llaman "capitales"? No es precisamente que sean los peores pecados, por ejemplo en los 10 mandamientos que Moisés recibió en el Antiguo Testamento se mencionan pecados que pueden ser considerados más graves. Pero estos se llaman "capitales" porque cada uno de ellos puede ser el origen de otros más, ya sea al realizarlos o para poder conseguirlos. Cada uno de estos pecados capitales representa un gran vicio o adicción, ¿qué es capaz de hacer un adicto para satisfacer su necesidad?


Todos los tipos de personalidad tienen un camino hacia su propia desintegración, este camino pasa forzosamente por la ruta de alguno de los pecados capitales, pero es justo mencionar que también hay un camino de integración: una ruta para volvernos mejores personas. Para entender y recorrer este camino es conveniente saber que también existen las 7 virtudes capitales:


¿Cuál es tu pecado favorito? La tarea es asumirlo y entender que si continúas cediendo a esa tentación, también estarás dirigiendo tu propio ser hacia su destrucción, muchas veces arrastrando a la gente que quieres y te quiere. Si quieres retomar el camino hacia tu crecimiento y tu desarrollo personal, mira hacia el extremo opuesto del pecado capital o vicio que te ha atrapado, y dirígete hacia la virtud. 


A la psicología le toca muchas veces hacerla de réferi o árbitro entre el "diablito" y el "angelito" que están en una eterna pelea por dominar las decisiones de cada persona. 

El eneagrama es una excelente herramienta para hacer esto, se trata de una disciplina que aborda la dualidad y permite a cada quien descubrir, primero su tipo de personalidad, después su camino de desintegración y obviamente, también su camino hacia la integración. No está tan alejada de lo que plantean los 7 pecados capitales y las 7 virtudes, ¿verdad? Solo que el eneagrama maneja 9 tipos de personalidad.




Tu "pecado" te seguirá boicoteando, ése es tu enemigo a vencer y no otra u otras personas.

Hasta luego.

En el presente

  Si buscamos la felicidad en el pasado el presente pierde sentido y el futuro asusta, la vida está en el presente. Es gratificante haber ...