lunes, 20 de enero de 2014

Adiós Ahumada



Llegó el año y se fue Ahumada, onírico incansable, tejedor de rayitas, conocedor de luces y sombras que estará siempre presente en el imaginario gráfico de México. Yo lo conocí en la revista "La Garrapata", a finales de los 70's, y de inmediato me enamoré de su estilo directo, sombrío, surrealista y rockero. Ver una historieta o un cuadro suyo equivale a escuchar una buena rolita de los Beatles o de Dylan, en algunos casos pareciera que es una escena extraída de los Doors o de Pink Floyd.


Porque Ahumada era un poeta universal como lo fueron ellos (sí, ya sé que Dylan aún vive) y así como ellos transmiten un sentir con su música aunque quien los escuche no sepa inglés, también Ahumada compartió sueños sin apenas necesitar palabras, lo básico estaba en las líneas, en las contradicciones de sus claroscuros, en el mar de líneas que entramaban una escena de lo más cotidiano para volverla novedad. Hay moneros solemnes, grandiosos o tremendamente humorísticos, y también está Ahumada, muy humano, con el corazón en las nubes, los ojos llenos de sueños y los pies bien plantados en la tierra.


No creo exagerar si digo que fue, dentro de México, el monero más soñador y el que más ha hecho soñar en las últimas décadas, y aunque no tuve el honor de conocerlo en persona, formo parte del grupo de testigos voluntarios de sus crónicas urbanas, me duele su partida, deja un hueco en los medios de comunicación que no se va a llenar porque los artistas sinceros se dejan conocer tal cual son y eso hizo Ahumada al compartir en cada monito, pintura e ilustración su perspectiva única de la vida, con todo lo que conlleva vivir.


Y ya está en los cielos -¿dónde más?-.

















2 homenajes para Ahumada:


Quisiera desearle que descanse en paz, pero en el fondo también deseo que donde esté siga destilando sus sueños en rayitas interminables, que siga interpretando el otro mundo, tal como lo hizo con éste.

Hasta luego.

sábado, 18 de enero de 2014

Corrupción: Ser como dioses

"Cada grupo humano tiene su estilo de vida. ¿Por qué no mantener la diversidad sin querer imponer lo nuestro?"
(En una reflexión acerca de la película Avatar)


Uno: Super héroes y corruptos.

Cuando era chico disfrutaba mucho las historietas en papel -y todavía-, me gustaba mucho apreciar los distintos estilos de trazo y las muchas formas de representar un gesto o una acción, y aunque al final me incliné más hacia la historieta de humor y crítica, también leía varias de súper héroes como Superman, Batman o las de Marvel, hoy tan exageradas en el cine por los efectos especiales. En estas historias me llamaban la atención, entre otras cosas, que fuera tan fácil distinguir a los buenos de los malos, y sobre todo, que los malos fueran tan zopencos como para querer destruirlo todo, incluidos ellos mismos.

Me parecía una estupidez, y ahora que veo esas historias de lejos, a la distancia de un adulto, confirmo que sí lo era, pero también he confirmado otra cosa: Sí existen personas que hacen esas estupideces, que aspiran a ser amos y señores de todo lo que puedan, que roban el trabajo y el dinero de los demás, abusan de los recursos materiales y humillan a las demás personas, y que destruyen ecosistemas y hábitats sin remordimiento y sin pensar que todos salimos dañados con esas acciones. Son reales y habitan entre nosotros. 


Algunos, Los Menos, tienen un gran poder y deciden sobre la vida y las propiedades de otras muchas personas. Otros, Los Más, no tienen suficientes recursos pero actúan con prepotencia y son capaces de hacer cualquier cosa con tal de subir un escaloncito más arriba, tratando de llegar a esa reducida cima donde están Los Menos.

"Los hombres son corrompidos no tanto por la riqueza, sino por el afán de riqueza"
Giordano Bruno


En las historietas que leía de chico, estos especímenes eran identificados fácilmente como "los malos" y enseguida eran derrotados por los súper héroes. En la vida real, son ellos los que han tomado el control y las decisiones de lo que debe hacerse en nuestro México lindo y querido, y en otros países también. Se ha vuelto muy difícil discernir el bien del mal, nos han enseñado a dudar de nosotros mismos y a atacarnos entre nosotros, la gente trabajadora, para no "alterar el orden" ni atentar contra Los Menos, los que ostentan el poder. Además, hacer que los humanos se peleen entre ellos es la mejor forma de producir más sujetos que gozan pisoteando a los demás.

En la tele y los periódicos aparecen Los Menos, ahora sonrientes, ahora preocupados, ahora muy serios. En las calles, las empresas, las escuelas y otros lugares de diario, se dejan ver Los Más con sus muchas caras, ya de simpatía, ya de experiencia, ya de complicidad, ya de prepotencia... A Los Más y a Los Menos les gusta el poder, estar sobre los demás y ambos tienen un nombre común: Se llaman corruptos y su presencia en nuestra vida diaria se está volviendo cotidiana, porque uno menciona la palabra "corrupto" y de inmediato piensa en políticos, en maestros, en narcos, en líderes sindicales y de opinión... Y esto de la corrupción se contagia rápido. 

En la escuela siempre me contaban el ejemplo de la canasta de manzanas sanas, donde una de ellas se comenzaba a pudrir y si no la sacaban oportunamente, en poco tiempo ya estaban podridas todas las demás. Nunca ocurre al revés: si metes una manzana sana y jugosa en un canasto de manzanas podridas, no se van a componer las que estaban antes, sino que se echará a perder junto con todas las demás. La única manera de evitar que se pudran todas es sacar a tiempo las manzanas podridas y sustituirlas con otras sanas. Si se pudren todas, entonces hay que vaciar el canasto y volverlo a llenar con nuevas manzanas.

En lo poco que conozco de la historia de México, nuestros dirigentes han insistido tercamente en aventar, de vez en cuando, una manzana saludable a sus filas, jurando que con eso se corregirá todo el canasto. Ya sabemos el resultado.

Dos: Familia y corrupción

La corrupción está tan generalizada que se está volviendo "normal", muchos chavos piensan seriamente en llegar a ser grandes corruptos cuando crezcan, ya sea en la política, coyoteando, en la piratería, con los narcos y sicarios o en cualquier otro giro. Lo que realmente les importa es ganar dinero rápido y con el menor esfuerzo, tener poder para humillar a los demás y que la gente los admire y les tenga miedo. 


"Detrás de cada gran fortuna siempre hay un crimen"

Honorato de Balzac

Si en tu familia observas conductas como estas, conviene ir pensando en hacer un cambio drástico en la manera de interactuar para prevenir y evitar que los pseudo-valores de la corrupción llenen la mente de los más jóvenes... y de los adultos también.

Los jóvenes que tienen la edad y la oportunidad de trabajar deben hacerlo, independientemente de que estudien o no. Lo ideal es que sepan asumir sus propias responsabilidades y administrar ellos mismos los beneficios de su trabajo, y sobre todo, compartir de ese beneficio. No importa si el hogar requiere apoyo económico o no, cuando los jóvenes trabajadores colaboran con el gasto de la casa refuerzan su sentido de pertenencia hacia su familia y aprenden a administrarse sin dejar de pertenecer a su comunidad.

Con frecuencia encuentro jóvenes que trabajan y destinan miles de pesos a comprarse celulares, tablets, ipods y toda esa gama de objetos costosos y desechables, además del obligatorio auto propio, sin considerar ni por equivocación en cooperar económicamente con la familia de la que forman parte. En los casos más patéticos, el resto de la familia puede estar lleno de carencias mientras el nuevo asalariado disfruta los beneficios del consumismo. El mensaje de fondo es muy claro: YO trabajo, YO me merezco todo esto y no me importan los demás. Éste es el principio de la corrupción. 



La falta de solidaridad hacia la gente de nuestras propias raíces y el culto hedonista hacia la propia persona "porque me lo gané, me lo merezco". Obvia decirlo, pero una persona que no se tienta el corazón para privar de ayuda a su familia directa -hermanos, padres, hijos-, no se tentará el corazón para seguir recibiendo ganancias personales, al costo que sea.

¿Cómo estamos educando a nuestros hijos? ¿Saben ellos que son exactamente iguales a las demás personas, o viven creyendo que son especiales y merecen más que los demás? Si están en el segundo supuesto, estamos criando a los corruptos del mañana, que podrán justificar todo lo que hagan porque desde chiquitos les decían que cualquier cosa que hicieran estaba bien, y cualquier cosa que recibieran era poca... ¿acaso no piensan así los corruptos que menciono en la primera parte de este texto?


"Hay dos clases de hombres: Los que viven hablando de las virtudes y los que se limitan a tenerlas."
Antonio Machado

Tres: Humildad contra corrupción.

Seguramente nuestros padres y abuelos no fueron personas perfectas, lo más seguro es que fueron -o son- tan humanos como nosotros mismos. Muchos de nosotros guardamos un recuerdo especial de uno o más antepasados, aunque en ocasiones alguno de ellos pudo haber sido una persona odiosa, sin embargo ahí están las raíces de la familia y por ese solo hecho se les reconoce y acepta sin juzgar, de esa manera tú mismo y tus hijos se sienten parte de algo más grande y no aislados ni marginados. Cuando honramos la memoria de nuestros ancestros, desechamos de nuestro interior un resentimiento social que puede durar toda la vida, hasta que tengamos la humildad de reconocer nuestros orígenes. En este punto, a los papás y las mamás les toca dar el ejemplo sincero.

Parte de honrar esta memoria con humildad consiste en dar a cada miembro de la familia responsabilidades de acuerdo a la edad. Ir a la tienda, hacer pequeños mandados en la casa, barrer, sacudir, hacer las tareas, lavar la loza, ayudar a lavar el carro, regar las plantas... En fin, hay muchas pequeñas tareas que cultivan la idea de que cada uno puede poner un granito de arena para que todos estemos mejor. Lo que toca a los papás es asignar las tareas sin forzar a los hijos y vigilar que las cumplan, con firmeza y amor.

No le demos a los miembros de la familia todo lo que pidan de inmediato: Ni todos los juguetes, ni todos los dulces, ni todos los aparatos electrónicos, ni todos los permisos. Dicen, y dicen bien, que si quieres hacer a un hijo inútil, solamente tienes que acostumbrarlo a recibir todo de sus papás. Y para que no haya confusiones recordemos que un hijo inútil tendrá muchas más probabilidades de ser un corrupto activo.

A una mamá soltera tal vez le suene familiar eso de "No tengo tiempo para estar con mi hijo, por eso mejor le compro cosas", y también se le dan permisos para ver la tele o el Internet. Si no se detiene a tiempo esa inercia de dar y dar constantemente, llegará un momento en que ningún regalo será suficiente, por caro que sea. Y también me ha tocado ver situaciones patéticas de gente que hace tremendos sacrificios en el gasto familiar y personal con tal de seguirle dando gusto a los hijos, creyendo que están cumpliendo con su deber de padres al enseñarles que lo merecen todo y que son mejores que los demás.


"Eduquemos a los niños y no será necesario castigar a los hombres"
Pitágoras


Solo la humildad puede vencer a la corrupción, pero mucho cuidado de no confundirse: La humildad es algo muy distinto a la resignación, una persona con humildad tiene sus aspiraciones y tratará de mejorar sus condiciones de vida, la diferencia con un corrupto es que no tratará de hacerlo pisoteando a los demás.

En un ambiente corrupto no puede haber salud: ni mental, ni financiera, ni emocional y por supuesto, ni física, pues la corrupción arrasa con las partes más honestas de la sociedad, entendiendo por esta desde una familia hasta un país entero.

Hasta luego.

domingo, 12 de enero de 2014

El miedo al éxito

"Existe al menos un rincón del universo que con toda seguridad puedes mejorar, y eres tú mismo."
Aldous Huxley



“Éxito” es una palabra que hace referencia al resultado que se obtiene después de un proceso: Si hay éxito, el resultado es feliz o afortunado; si no lo hay, el resultado es lo contrario. ¿Y el miedo al éxito? Básicamente, es una actitud permanente que consiste en hacerse trampa o boicotearse uno mismo, para no llegar a la meta propuesta originalmente: No se llega al resultado deseado.

Quienes viven con miedo al éxito están muy familiarizados con el “ya casi” y el “ya merito, para la otra”. Esta actitud puede ser consciente o inconsciente, en cualquier caso, el resultado es el mismo: La persona termina resignada a que “no pudo” conseguir su objetivo, y se queda mirando cómo otra persona sí alcanza a cumplir ese propósito; tal vez hasta critique a quien sí lo consiguió, usando frases como “yo lo hubiera hecho mejor”, o describiendo algunos errores o defectos en la actuación de la otra persona.

¿Te suena familiar esta situación? Para acabar de completar este cuadro, normalmente quien tiene miedo al éxito piensa que este mundo no es justo, porque si lo fuera, ya habría conseguido el éxito que se merece: Por estar mirando hacia afuera, se vuelve imposible encontrar los propios errores a corregir.

"Hay quien cruza el bosque y sólo ve leña para el fuego."
Lev Nikolaievich

Podemos superar el miedo al éxito, solamente necesitamos identificar nuestro miedo y aceptarlo para poderlo manejar. Estas son algunas de sus manifestaciones más frecuentes:


1.      Posponer todo para mañana o para después. La flojera es, en muchos casos, una forma de expresar el miedo a actuar.

2.  Justificar la falta de dinero. Si hay una razón creíble por la cual no fluye el dinero necesario, entonces disminuye mucho la exigencia de conseguirlo.

3.  Pensar que uno es demasiado: Demasiado viejo, demasiado joven, demasiado serio, demasiado algo…

4. Administrar mal el tiempo y el dinero propios. Ya sabemos lo que pasa cuando usamos o gastamos más de lo que podemos ganar.

5.  Esperar a que llegue la “gran oportunidad” para actuar. “¿A qué le tiras cuando sueñas, mexicano?”

6. Mantenerse en una situación que no es satisfactoria, y que puede ser laboral o personal. Las personas que tienen miedo al éxito son muy aguantadoras, vivir situaciones insatisfactorias justifican también el no cumplimiento de sus metas.

7.  Culpar a otros por los propios fracasos.

8.  Llenarse de pensamientos pesimistas o fatalistas, del tipo “yo espero siempre lo peor, para que me parezca menos malo cualquier cosa que ocurra”, o “piensa mal y acertarás”.

9.  Enfermarse para no poder actuar. Y se enferman realmente, porque los conflictos entre lo que deseamos y lo que tememos afectan a nuestro organismo cuando no los resolvemos a tiempo.

Si te identificas con uno o más de estos rasgos de personalidad, es el momento de decidirse a hacer un cambio. Estas 9 características tienen en común que todas reflejan una absoluta falta de confianza hacia la vida y por ende, hacia uno mismo. La primera decisión de quien desea perder el miedo al éxito es la de confiar en la vida, creer que el fluir de la vida nos incluye a todos y que podemos actuar para movernos en su cauce.


Muchas veces nos esforzamos por demostrar que creemos en nosotros mismos, que tenemos mucha autoestima y suficientes habilidades y capacidades, pero si no confiamos en la vida nos aislamos, no podremos externar esa seguridad y entonces es cuando aparece de nuevo el miedo al éxito.

Otras veces resulta que desde pequeños nos han inculcado la idea de que el éxito es algo que cuesta mucho, y que uno debe pasar muchos sacrificios para conseguirlo, y esa enseñanza se queda tan arraigada, que ningún sacrificio es suficiente, así que en lo más profundo de nuestra mente se queda la idea de que no alcanzaremos a merecer el éxito.

"La crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y cuando lo nuevo no acaba de nacer."
Bertolt Brecht

El miedo al éxito se aprende en familia, se transfiere de una generación a otra y por ello a veces es difícil de erradicar, pues aún sabiendo que el éxito es la meta deseada, alcanzarla puede ir en contra de los valores familiares, como la humildad mal entendida, o el valor de ser un buen trabajador, o la creencia religiosa de que uno debe sufrir en este mundo para llegar a ser una gran persona. En general, detrás del miedo al éxito siempre hay un filtro formado por una ideología cerrada, rígida e inflexible. La principal tarea es abrir y flexibilizar las creencias ideológicas, sin renunciar a ellas, para ser capaces de alcanzar el éxito sin traicionarnos al recorrer ese camino.

También puede ser que el éxito sea algo abstracto, un concepto tan amplio que no lo podemos reconocer y por lo mismo, no lo vamos a conseguir. En este caso, lo mejor es ponerle un nombre claro al éxito, y dividirlo en pequeñas partes, cada una de ellas se convertirá en un objetivo más fácil de alcanzar que el resultado final: Por ejemplo, si tu meta es tocar guitarra, deberás aprender primero las notas y los ritmos, antes de interpretar y componer melodías con acordes, adornos y voz, no puedes tocar un arpegio avanzado sin haber pasado antes por el “chun-tata”.


Hasta luego.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Orgullo sano y orgullo malsano

"La mayor desgracia de un hombre es tener su orgullo más grande que su corazón"
Victoria Morales F.


Hay un orgullo sano que te ayuda a crecer, te permite valorar a tu propia persona y reconocer tus habilidades, destrezas y capacidades, al mismo tiempo que aceptas también tus limitaciones y defectos, no para criticarte sino para motivarte a mejorar. Ese orgullo también te ayuda a relacionarte y convivir con las demás personas con un trato igualitario, reconociendo y aceptando a los demás tal como son. El orgullo sano produce seguridad cuando lo vives, despierta tu naturaleza creativa y está fuertemente ligado a tu dignidad.


Hay otro orgullo malsano que no te ayuda a crecer, sino que tiende a destruirte, se basa en la constante comparación con otras personas y a la sensación de tener que demostrarles que tú eres mejor; este orgullo no te permite competir ni convivir. Al contrario del orgullo sano, éste nace de la inseguridad y de una débil autoestima, se manifiesta en las personas que se sienten amenazadas y tienen miedo de ser avergonzadas o aplastadas por los demás, así que prefieren tomar la iniciativa y usar como tapete a cualquier persona que lo permita, hasta llegar al extremo de ofender y humillar a las gentes cercanas.


El orgullo sano te alimenta, te hace crecer y te mantiene unido con la gente. El orgullo malsano te hace sentir inferior, te paraliza y te aísla cuando lo vives.

"El orgullo de los mediocres consiste en hablar siempre de sí mismos; el orgullo de los grandes hombres es de no hablar nunca de ellos."
Voltaire

¿Cómo pueden coexistir estos dos orgullos? En realidad se trata de uno solo: cuando se manifiesta espontáneamente como reconocimiento o aceptación es sano, y cuando se manifiesta como una reacción agresiva o violenta a lo que hacen otras personas, es malsano (en esta liga se puede ver otro comentario acerca del orgullo: http://hemebe-psicoterapia-ags.blogspot.mx/2011/08/orgullo-y-perfeccionismo.html). El orgullo malsano también se llama vanidad o soberbia.


El orgullo, en cualquiera de sus presentaciones, es una parte tuya y tú lo puedes manejar y controlar, siempre que tengas el deseo de hacerlo. El solo hecho de darte cuenta que tu poder de decisión puede definir a tu orgullo, y representa un cambio hacia una actitud más humilde ante el mundo.

"Lo único capaz de consolar a un hombre por las estupideces que hace, es el orgullo que le proporciona hacerlas."
Oscar Wilde


¿Quieres combatir el orgullo malsano? Reconócete a ti mismo sin exigir que lo hagan los demás. Date la oportunidad de reconocer méritos, habilidades y cualidades en la gente con la que convives, tal vez te des cuenta que te rodean personas más valiosas de lo que tú creías.

Hasta luego.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Personas manipuladoras

"Amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño"
Joaquín Sabina



Todos manipulamos. Lo hacemos para imponer nuestra visión del mundo a los demás y sobre todo lo hacemos en la infancia, porque cuando somos niños no sabemos negociar ni tener empatía. Estas habilidades, que implican escuchar, respetar, confiar, ser asertivos y tener clara nuestra postura ante la vida, se irán desarrollando mientras crecemos, hasta llegar a lo que llamamos elegantemente “negociación” o “acuerdos”, y de esa manera no hay ninguna duda que las personas que participen en la negociación estarán tratando de convencer a los demás, mediante argumentos y explicaciones adecuadas, que su punto de vista es el más conveniente para hacer mejor las cosas.

Y funciona, así se llega a acuerdos importantes como definir la lista del súper, convencer a abuelita de cuidar a los niños,  o conseguir el contrato para realizar un trabajo importante. En estos casos, el resultado final es una sensación de convencimiento y satisfacción por ambas partes, el famoso ganar – ganar, porque todos perciben que obtienen algo positivo del acuerdo y que, a su modo, cada quien hizo valer su punto de vista en la discusión. Eso es una negociación sana.

Pero hay personas que aún siendo adultas, siguen manejando sus relaciones con la manipulación como principal medio de contacto con los demás. Estos son algunos tips para identificar cuando estamos envueltos en una manipulación:


Los manipuladores no han madurado su estilo de comunicación, es decir, se siguen comunicando de manera infantil y entre su repertorio puede haber berrinches, llanto, silencios prolongados, gritos y otras expresiones útiles para no decir directamente lo que quieren, y para no escuchar a su interlocutor.

Los manipuladores son agresivos. En ocasiones su agresividad es activa y entonces utilizan amenazas y violencia, en principio de manera verbal pero pueden llegar también a la violencia física cuando creen que no les están prestando la debida atención.

También manejan la agresividad pasiva, en ella hay frases para sabotear y quitarle valor a lo que dicen los demás, otras expresiones las usan para inhibir a otras personas (inhibir = provocar vergüenza o miedo); otra forma de agresividad pasiva es criticar después de que ocurrieron las cosas, y amenazar antes de que ocurran.

Los manipuladores tienen miedo a fracasar, y tienen mucho más miedo a ser exhibidos ante los demás, así que elaboran estrategias muy sofisticadas para culpabilizar a los demás y hacerles sentir mal.

En general, su estrategia sigue estos dos pasos: primero buscan que te ofrezcas a ayudar y que te intereses en sus problemas, después tratan de involucrarte hasta poderte hacer responsable si no puedes resolverlos. Claro que si el problema se resuelve, el mérito se lo llevarán ellos.

Los manipuladores no hablan de su relación. No conversan de los problemas y las situaciones que afectan a su relación con la gente cercana, esto podría poner en duda su verdad y rompería la estrategia de cargar a los demás con su responsabilidad. Prefieren callar e imponerse para sentirse “seguros”. Lo más común es que guarden un agresivo silencio cuando son cuestionados, y que este silencio se prolongue por horas o días, hasta que el manipulador necesite algo de la otra persona.

“El hombre poco claro no puede hacerse ilusiones, o se engaña a sí mismo, o trata de engañar a otros.”
Stendhal


Los manipuladores proyectan sus aspectos negativos sobre los demás. Critican, culpan, juzgan, caen muy bien o muy mal, amenazan, inventan historias de los demás, guardan silencios prolongados, se hacen la víctima, hablan de los hechos como “nunca” o “siempre”… Y en ningún caso se dan cuenta que esa actitud proviene de ellos y no de la persona con la que interactúan.


¿Puede un manipulador cambiar su estilo de relacionarse? ¡Claro! Todos podemos reeducarnos emocionalmente, pero antes de resolver los problemas interpersonales, hay que atender los intrapersonales:

Aprender la empatía. Sin importar qué edad tenga, cualquier persona puede aprender a vivir los valores básicos para adquirir una comunicación asertiva: respeto, tolerancia, confianza, empatía… Al incorporar estos elementos a su repertorio, puede darse la oportunidad de admitir su cariño y su rechazo hacia otras personas y actuar en consecuencia. 

Recordemos que los manipuladores no han llegado al nivel de madurez emocional que les permita sentirse dueños de sus sentimientos, por esa razón se avergüenzan y tienen miedo de sentirse expuestos ante los demás. Para adquirir estas habilidades es indispensable la participación de otra persona que sí maneje su comunicación de manera asertiva y, claro está, que la persona que manipula quiera dejar de hacerlo.

Mejorar la autoestima. El miedo a la crítica social, la vergüenza y la comparación constante con los demás tienen sus raíces en una autoestima lastimada. Un manipulador vive con inseguridad y eso lo hace vivir al pendiente de lo que los demás piensan de él o ella, sin llegar a darse cuenta de su propia autopercepción. Le da tanto valor a la opinión de los demás, que olvida la suya.

Aprender a actuar solo. Detrás de las actitudes del manipulador hay un enorme miedo a ser rechazado o a perder a alguien. De hecho, los silencios tan prolongados que tiene cuando se le cuestiona algo son una tortura interminable, representan su aislamiento y ese miedo a no ser aceptado tal como es. La paradoja es que en los intentos por superar el miedo al rechazo, se aisla.

Una persona que manipula puede necesitar ayuda profesional para dejar de dudar de su autoestima, para quitarse de encima la necesidad de salirse siempre con la suya y para aceptar que hay pérdidas en esta vida. La ayuda profesional es útil porque permite que la persona se reconcilie consigo misma y se reconozca como valiosa y segura, independientemente de lo que opinen otras gentes.


Todos manipulamos, en mayor o menor medida. Y a todos nos sirve revisar qué tan manipuladores somos. Si descubrimos que algunas de sus características nos quedan a la medida, tendremos la oportunidad de mejorar un poco nuestra propia persona. Es sano hacer esta tarea en uno mismo antes de buscar manipuladores allá afuera, entre todas los demás personas.


Para este escrito tomé los conceptos del ensayo “Guía para sobrevivir a los manipuladores cotidianos”, de Juan Carlos Vicente Casado, aunque no en su totalidad. Puede leerse el escrito original completo en esta ruta: http://www.geocities.com/jc_vicente/sobrevivir/index.htm, me parece un texto muy recomendable.

Hasta luego.

viernes, 13 de diciembre de 2013

5 cosas para este fin de año...

"Abre tus ojos, mira tu interior, ¿estás satisfecho con la vida que estás viviendo?"
Bob Marley


Viene el fin de año, las fiestas decembrinas, las grandes comilonas y los momentos de encuentro y disfrute con la gente que queremos. También llega la oportunidad de evaluar cómo va nuestra vida, pues al terminar un año cerramos otro ciclo y podemos ver si nos apegamos a los buenos propósitos con los que lo empezamos. 


El material original de este texto apareció como un resumen de las 5 quejas más frecuentes que tienen las personas en su lecho de muerte. Mi intención al adaptarlo a una evaluación de fin de año es la de hacer una revisión de nuestras actitudes y nuestro compromiso con nosotros mismos durante los meses más recientes, para corregir el rumbo en caso de ser necesario. De esta manera, habrá menos posibilidades de lamentarnos y quejarnos en el inevitable ocaso de nuestra vida. El texto original aparece en esta ruta: 

Aquí van esas 5 cosas que podemos revisar ahora mismo para saber si vamos bien en la ruta que nos hemos trazado para vivir:

1. ¿Tuviste el coraje de vivir fiel a tí mismo, y no como otros esperaban de tí?

Cuando miramos hacia nuestro pasado con claridad, es fácil ver cuántos sueños no hemos alcanzado. La gente que no se enfoca a cumplir la mitad de sus sueños tendrá miedo de morir sabiendo que fue debido a las elecciones que tomó, o que no tomó. Es muy importante tratar de honrar al menos algunos de tus sueños en el camino. Ya será demasiado tarde cuando pierdas la salud, cuando se vaya la persona a la que no te atreviste a hablarle o cuando te descubras pensando “hubiera hecho tal o cual cosa”. Ser fiel a lo que quieres conlleva una libertad de la que muy pocos se dan cuenta, hasta que ya no la tienen.

2. ¿Le dedicaste demasiado tiempo al trabajo?

Si sientes que te perdiste de muchas experiencias de tus hijos y de la compañía de tu pareja, sí. 

Al gastar tanto tu vida en una existencia de trabajo, pierdes de vista el para qué trabajas ¿no era para vivir mejor con la gente que quieres? Si olvidamos que éste es el objetivo, entonces parecerá que la meta principal del trabajo es el trabajo en sí, tu tiempo de calidad lo dedicarás a las horas que te pagan y a la gente que quieres le entregarás tu tiempo más deficiente. Al simplificar tu estilo de vida y tomar decisiones conscientes en el camino, es posible que no necesites todos los ingresos que crees. Y mediante la creación de más espacio en tu vida, puedes ser más feliz y más abierto a nuevas oportunidades, otras más compatibles a tu estilo de vida.

Es justamente la posibilidad de alcanzar un sueño, lo que hace que la vida sea interesante.
Paulo Coelho

3. ¿Tuviste el coraje de expresar tus sentimientos?

Muchas personas suprimen sus sentimientos para mantener la paz con los demás. Como resultado, se conforman con existir a medias y nunca llegan a ser lo que son realmente capaces de ser. Por si fuera poco, muchas enfermedades se desarrollan a consecuencia de la amargura y el resentimiento que se va formando y cargando en el interior de quienes no se atreven a mostrarse tal como son.

No podemos controlar las reacciones de los demás. Sin embargo, aunque las personas pudieran reaccionar con rechazo cuando empieces a hablar honestamente, al final se planteará la relación a un nivel nuevo y más saludable. Si permanecen las actitudes de rechazo hacia tu expresión más honesta, también tenes la opción de soltar las relaciones poco saludables de tu vida. De cualquier manera, tú ganas.

4. ¿Estuviste en contacto con tus amigos y familia?

A menudo no valoramos plenamente los beneficios de los parientes y los viejos amigos hasta después de mucho tiempo de ausencia. Muchos se atrapan tanto en sus propias vidas que dejan que las amistades de oro se desvanezcan, aunque se lamentan con frecuencia por no dar a las amistades el tiempo que se merecen. Para las personas con un estilo de vida ocupado, es común que los amigos y los familiares desaparezcan por el camino de la vida, dejando una sensación de vacío y soledad. 

Al evaluar el resultado de este ciclo llamado 2013 te darás cuenta que, por ejemplo, la gente quiere tener sus asuntos financieros en orden, y no es por el dinero o el estatus, sino porque quieren tener sus cosas en orden para el beneficio de aquellos a quienes aman. Al final todo se reduce al amor y las relaciones. Eso es todo lo que alimenta nuestras vidas: el amor y las relaciones.

5. ¿Te permitiste ser más feliz?

Muchos no se han dado cuenta que la felicidad es una elección. Se quedan atrapados en patrones y hábitos antiguos, en la zona de “confort” de la familiaridad. El miedo al cambio los hace vivir fingiendo ante los demás y para sí mismos, cuando en realidad anhelan reír de verdad y tener esa estupidez en su vida de nuevo. Lo que los demás piensan de ti es problema de ellos, tu responsabilidad real es trabajar en tu propia evolución para ser la mejor persona que tú quieres ser, y eso, a la larga, beneficiará también a tu círculo social.


La vida es una elección. Es tu vida. Elige concientemente, elige sabiamente, elige honestamente. Elige felicidad.

¿Qué tal te fue en el 2013?

Hasta luego.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Volver a empezar

"Ten en cuenta que el gran amor y los grandes logros requieren de grandes riesgos".
Dalai Lama



Cuando una pareja busca ayuda quiere resolver de inmediato todos sus problemas para que su relación funcione de lo mejor. Que el marido sea como ella lo quiere, así como era de novio. O que la mujer sea como él quiere, tal vez no como era de novia, pero sí como él quiere. Lamentablemente esto no es posible, y si una de las dos partes insiste en que la otra debe ser "como yo quiero" o más directamente "como yo digo", la relación no va a funcionar. Es más: ya no funciona. 

Si ambas partes están de acuerdo en esforzarse por cambiar el estilo, la dinámica de su relación, hay más esperanzas de que la pareja siga avanzando junta por la vida. Para bien o para mal, no hay garantías de que la relación se salve simplemente yendo a terapia, se requiere algo más que hacer acto de presencia ante un asesor o terapeuta. Se requiere voluntad para romper el molde de la relación y hacer uno nuevo, rescatando lo que hace crecer a ambas partes y no solo a una. 


Cuando una pareja se pelea, discute, chantajea, humilla, ignora o realiza cualquier otra forma de comunicación no asertiva (o sea, con ganas de fregar) y esta forma de comunicarse se vuelve cotidiana, es como si esa pareja ya estuviera separada, porque está lejos de la meta que se propuso al emprender un proyecto de vida en compañía de la persona que ama.  La pareja que hace eso se está traicionando: uno de sus miembros, si no es que los dos, están actuando en contra de sus propias creencias y valores.

Si en la relación no hay respeto, se da esa traición al compromiso. Después viene la decepción ¡Claro! Si únicamente mostramos la peor de nuestras facetas, nos olvidaremos de que tenemos otras mejores, más agradables. Después viene la etapa de reclamos, las quejas y la sensación de estar soportando a la otra persona... y a uno mismo. En ese momento es muy fácil justificar la ruptura con el menor pretexto, o hacer como que seguimos pero deseando no estar ahí.



Las vidas falsas, como pantallas para que los hijos u otras personas crean que están viviendo con una pareja feliz, son uno de los peores intentos por rescatar la relación: En una pareja se ama o no se ama; no se puede hacer "como que se ama." Además, ni los hijos ni las demás personas son tontos y rápidamente se dan cuenta de que algo anda mal en la relación. Tal vez le sigan la corriente a esa pareja que se dedica tan bien a la actuación, pues a los hijos también les da miedo perder a los papás, y a otras personas tampoco les interesará mucho interferir en la obra que representan esas dos personas que juegan a la casita, pero todo eso sigue siendo una pantalla. 

Vivir así se vuelve peligrosamente "normal": La gente puede pasar mucho años de su existencia haciendo "como que vive". Y entre esa gente puede haber niños que crecen pensando que vivir así es lo correcto.


"Amarse a uno mismo es el principio de una historia de amor eterna"
Oscar Wilde

Aunque no hay garantías, una pareja dañada puede recuperarse si vuelve a encontrarse con su parte más honesta, si ambos se comprometen de nuevo (como si volvieran a casarse) y deciden creer en que pueden ser mejores personas. Curiosamente, cuando la pareja se recupera, primero cada uno de sus miembros se reconcilia consigo mismo.



Cuando una pareja vuelve a emprender un proyecto de vida conjunto, no regresa al mismo lugar ni a la misma situación de antes. Al reconciliarse cada uno con su propia persona, crean las condiciones para hacer de su hogar un mejor lugar, con una dinámica más creativa, respetuosa y amorosa.

Hacer crecer a la pareja es el trabajo de dos personas que están cambiando mientras conviven entre ellas, con su familia, trabajo, amigos y demás. No es forzoso que las dos personas crezcan o cambien al mismo tiempo y de la misma manera como si fueran siameses, tampoco se trata de que siempre piensen igual ni que estén de acuerdo en todo, pero sí es necesario que las dos estén dispuestas a aceptar la evolución en sí mismas y en la persona que se convirtió en su compañía durante esta vida. 




Si no aceptamos esta condición, aparece de nuevo el reto de querer que mis deseos estén por encima de la realidad: Que mi pareja sea como yo quiero, o que yo tenga que ser como mi pareja quiere.

¿Y si las dos personas se reencuentran consigo mismas y al mismo tiempo se dan cuenta que ya no quieren o no pueden seguir en esa relación? 

Esta es otra posibilidad (recordemos que no hay garantías), si ambas personas llegaron al punto de reconocer sus sentimientos y sus responsabilidades dentro de la pareja, y son capaces de hablar de ello sin lastimarse ni tratar de culpar o chantajear al otro, también serán capaces de cerrar bien su relación. Terminar bien es posible cuando se hace con amor y respeto a uno mismo y a la otra persona, y en ocasiones es la mejor opción.


"No existe amor en paz. Siempre viene acompañado de agonías, éxtasis, alegrías intensas y tristezas profundas."
Paulo Coelho

Por último, tengamos presente que cada pareja es distinta, es única, y lo mejor es que cada una atienda a su situación específica, sin querer imitar lo que le funcionó a los Vargas, a los Gómez o a los Méndez.

Hasta luego.

En el presente

  Si buscamos la felicidad en el pasado el presente pierde sentido y el futuro asusta, la vida está en el presente. Es gratificante haber ...