domingo, 6 de julio de 2014

La pareja como trofeo

"Soy tan buen actor que hasta creen que canto".
Jaime López


A veces las parejas no se casan por amor, o por haber decidido que su mejor proyecto de vida es seguir avanzando en compañía de esa persona con la que se han juntado o casado. No. A veces ocurre que un hombre o una mujer piensan en otra persona como si fuera un trofeo que hay que ganar, y si se dan cuenta que hay otras personas interesadas en la que les gusta, entonces tienen más razón para competir y ganar ese premio tan codiciado.

¿Y qué hace tan valiosa a aquella persona? Lo que la convierte en un trofeo puede ser cualquier cosa que a los ojos del candidato o conquistador se pueda exagerar: su cara atractiva, su cuerpazo, su sonrisa, su popularidad, su alegría, su actitud siempre dispuesta, su caracter sencillo o sofisticado, su facilidad de palabra, sus logros académicos o laborales, su inteligencia, su modo de vestir o de caminar o de escuchar... Cuando una persona nos gusta, todo lo que tenga que ver con ella (o con él, según sea el caso) será bien recibido, incluso si tiene perro y se hace pipí en tus pantalones, también eso será festejado.


Es muy fácil confundir el deseo de ser dueño de todas esas impresiones agradables, con el amor. Por eso no es tan raro encontrar gente aferrada a la falsa creencia de que podrá tener la exclusividad sobre otra persona, simplemente porque la escogió para sí, como si se tratara de una mascota, o algo así. Los que dicen que saben le llaman a esto fetichismo: idealizar una parte de otra persona hasta casi rendirle culto.

Y a veces resulta que se unen, la persona codiciada y el ganador de ese premio mayor, de ese trofeo. Si el presunto "ganador" (o "ganadora") no es capaz de ver a la otra persona como lo que es (es decir, como persona), empezará un camino descendente en su relación, que va más o menos así:

En estas relaciones la satisfacción no viene del interior de la relación, sino de la opinión de los demás, así que al principio es el disfrute total cuando el "ganador" tiene en mente que las demás personas que también querían a su pareja ahora le tienen envidia y por lo tanto le consideran mejor (el valor de la relación viene de la opinión de gente ajena a la misma).


En un segundo momento, se limita la libertad de expresión, de movimientos y de relaciones a la persona-trofeo: el "ganador" piensa que si es su trofeo no debe compartirlo con nadie, aunque sí es válido lucirlo y presumirlo en eventos sociales, si no, ¿qué chiste tiene haberle ganado a los demás?

En la tercera etapa, la persona-trofeo se vuelve consciente de su pérdida de libertad y comienza a demostrar su inconformidad y sus deseos de seguir siendo parte del mundo. Comienza una lucha de poder, legítima y hasta sana en todas las parejas, y es el último intento por salir adelante y mantener viva la relación, la convivencia y el proyecto de vida juntos, con la participación de ambas partes.

Si esta lucha de poder se prolonga mucho, o si termina igual que la mayoría de la guerras, es decir sin que haya un vencedor claro, entonces empieza la etapa de las quejas del "ganador", porque su trofeo ya no luce igual que antes, y seguramente sí ha de lucir con otras personas (así que se restringe más su libertad). La decepción comienza a reinar en esa casa, tanto en la persona-trofeo que ve limitadas sus actitudes y acciones, como en la persona "ganadora" que no puede entender por qué su trofeo ya no hace las mismas monerías de antes, cuando conoció a esa persona era deslumbrante y ahora luce apagada y hasta triste. 

Si a estas alturas la pareja decidió tener hijos, también ellos recibirán su parte proporcional de esta decepción como parte del ambiente normal en su familia, pero además recibirán sus dosis diarias de regaños y críticas, que como sabemos, solamente sirven para que se desahogue el adulto regañón.

En la inocente cabecita del "ganador" no cabe la idea de que antes su pareja era una persona libre y su encanto residía en mostrarse tal como era. El "ganador" piensa realmente que su pareja-trofeo debería vivir contentísima por estar junto a una persona que le valora tanto y que hace todo lo posible por verle siempre feliz. En su mente no cabe la idea de que es intolerante y de que empequeñeció muchísimo el mundo de su pareja al reducirla a una sola de sus facetas (la que más le haya gustado al "ganador"). Por el contrario, no puede entender por qué su pareja no le agradece el buen trato que le da. En esta etapa de las relaciones son frecuentes las demostraciones de tristeza, decepción y los reclamos secos, ya sin las explosiones violentas de la lucha de poder vivida anteriormente.

Lo más triste es que cada una de las personas que forman esa pareja pueden agarrar su rol y vivir con las alas cortadas, una por estar vigilando que la otra no vaya a volar muy alto (como volaba cuando se conocieron) y la otra por aceptar que su vida será así para que no se sienta mal su pareja "ganadora" o sus hijos o sus mamás o cualquier otra gente. La persona trofeo no es una víctima inocente: también pone de su parte para que la relación se prolongue, al permitir que otra persona "controle" y ponga límites a su vida, en vez de hacerse cargo de su propia persona, pero es es motivo de otro escrito...


Si se llega a esta etapa, ¿qué se puede hacer? ¿ya no hay remedio? La respuesta es sí. Siempre es posible cambiar y encontrar un mundo nuevo, incluso con las mismas personas. Ya vimos que una parte importante es retomar los ingredientes que forman el amor, al menos en su parte básica, pero en esta situación específica se requiere iniciar con un ingrediente extra, el ingrediente secreto que le da más valor a esta receta es la humildad.

Humildad para dejar de sentirse dueño o dueña de la pareja. Humildad para aceptar que se ha escogido la vía cómoda de jugar a tener el control de la situación sin tomar en cuenta las opiniones de la persona que según esto es la amada. Humildad para romper la correa imaginaria que amarra a la persona-trofeo, así podrá empezar a valorarse a sí misma nuevamente. Humildad para destruir la historia de posesividad y exceso de control y escribir una nueva de decisiones y emociones compartidas.

¿Parece difícil? Lo es. Dejar entrar la humildad a un hogar donde ha reinado la competencia, el afán de superioridad y los celos, es una decisión demasiado difícil. Es como tratar de abrir un portón atorado y oxidado por la falta de uso. Pero una vez abierto, una vez que ha entrado la humildad, se pueden hacer grandes cambios para mejorar la relación e pareja, entre dos personas iguales que pueden ampliar sus horizontes y volver más grandes sus mundos manteniendo su compromiso. Las parejas que toman esta decisión y le pierden el miedo a la humildad, son las que más crecen. Son las que encuentran su valía y su reconocimiento en sus hechos y no en la opinión o la reacción de los demás.

Para ilustrar este comentario cae como anillo al dedo esta hermosa canción de Jaime López, incluida en su disco homónimo de 1989, por cierto muy recomendable. En la canción, la historia es relatada desde el punto de vista del "ganador" de una mujer-trofeo, y se queda hasta esa etapa de decepción posterior a la lucha de poder. Como verán, el orgullo herido se convierte en decepción, desmotivación y reclamo... ¡Ay, Inés!:


Y aquí va también la letra, poética, cotidiana, nostálgica:

“La palomilla me cabuleaba, recordarás 
Cuando pasabas por nuestra esquina con rumbo al pan 
Cual tu vestido rojo subido callaba yo 
Luego me entraba con tu mirada un mortal temblor 

Trágame tierra rogaba bajando la cara ahí 
Con los piropos de éstos mis cuates, que va a pensar de mí 
Ora me sales con que en verdad te gustaba Juan 
De mis amigos puede decirse el más vulgar 
Tanta dulzura, tanta finura, querida Inés 
Frases pensadas, rimas, tonadas, voz de Gardel 

Tanta loción para nada el baúl se tragó el papel 
Y ese retrato del día de bodas nos mira envejecer 
Ay Inés solo te queda dormir y soñar 
Ay Inés y los donjuanes por los zaguanes 
Lanzan sus flores a tu costeña manera de andar 

Todo a tu paso era ese paso del huracán 
Como corría sangre por ser el galán triunfal 
Eres mi cielo –así me dijiste- el primer amor 
Pero era de otro, amor imposible, tu corazón 

Tu cabellera ahora recuerda al olor a mar 
Sobre la almohada esa palmera presagia un vendaval 

Ay Inés solo te queda dormir y soñar 
Ay Inés hay un Don Juan asaltando el zaguán 
Ay Inés solo te queda dormir y soñar 
Ay Inés yo ya no sé si reír o llorar 
Ay Inés”

Jaime López

Hasta luego.


sábado, 5 de julio de 2014

Necesidad y necedad

"Un necio encuentra siempre otro necio mayor que le admira"
Nicolas Boileau


Hoy es un día como cualquier otro. Tal vez en algún lugar del planeta se celebre una fecha especial. Tal vez para alguien sea el aniversario de algo importante. Tal vez este día haya traído una sorpresa inesperada para alguien más. Pero visto de manera general, como lo vemos la mayoría de las personas, hoy es un día tan especial y único como cualquier otro.


Es un día en el que tuvimos la oportunidad de atender a nuestras necesidades y usar nuestros recursos para satisfacerlas. Si somos prácticos y coherentes, eso debimos haber hecho para saber que al final, este día fue provechoso. Pero a veces no es así. A veces no hacemos caso de las necesidades que tenemos y preferimos darnos un gustito, cumplirle ese capricho a la pareja, o a la hija, o a quien sea. Preferimos tomar prestado el dinero que ya tenía un destino y usarlo en otra cosa. Cuando hacemos esto nos robamos a nosotros mismos, nos hacemos trampa y nos quitamos la paz y la tranquilidad de hacer caso a lo que en realidad necesitamos. Nos hacemos trampa y entonces relegamos nuestras necesidades, retrasando el momento en que se verán satisfechas.

Es una cuestión de equilibrio: Entre más interés prestamos a las cosas materiales y superficiales, más descuidamos las cuestiones espirituales y emocionales. Es como un péndulo, que en un extremo tiene la diversión, las golosinas, la bebida, los programas de TV, las horas frente a las redes sociales, el gusto de gastar y estrenar para sentirse felices y en general, todo lo que provoque placer instantáneo (no nos gusta esperar). En el otro extremo de este péndulo está el trabajo, la necesidad de administrarnos y organizarnos, el estudio, las tareas, las responsabilidades, el tiempo de atención a la gente que queremos... y en general, todo lo que implica un logro y una satisfacción de largo plazo.

Este péndulo debe estar equilibrado, detenerse en cualquiera de sus extremos sería igual de perjudicial, por eso debe estar siempre oscilando y reduciendo la distancia entre las necesidades y los deseos caprichosos, por no decir necedades, jeje. Y claro, tengamos en cuenta que entre ambos extremos está toda una variedad de posibilidades para no vivir solamente en la responsabilidad o en la necedad.


No hay mucho margen para la confusión, por ejemplo, si vemos esta imagen se entiende de inmediato que este señor no está actuando de acuerdo a sus prioridades (lo curioso es que algunos gobiernos sí actúan de esta manera):


Digo, si a cualquiera le preguntan dirá que es más importante pagar la deuda que ya se tiene en lugar de adquirir una o dos deudas más (aunque el dinero alcance). También dirán que ante todo hay que asegurar la vivienda, el alimento, el vestido, el trabajo y la educación de los hijos y de uno mismo. ¿Habrá gente capaz de gastar el dinero, los recursos de la familia en darse un gusto que durará poco? Unas vacaciones, una tele grandota de plasma o leds con Internet, un celular nuevo cada 3 meses,  un auto del año, una inscripción al club donde va "toda la gente", una cirugía estética... ¿Habrá alguien capaz de invertir su dinero en deudas que le darán una sensación de poder y placer inmenso durante unos meses, pero que tardará años en pagar? ¡Claro que sí!

Y miren que no estoy en contra de darse estos gustos y otros más, aquí el punto es que en ocasiones nos damos los gustos sin prevenir antes que habrá otros gastos necesarios e inevitables, y que además de esos gastos del día a día, con situaciones tan incómodas y anticuadas como comer, usar ropa, trasladarse al trabajo o a la escuela, surtir la despensa, asegurar el vestido, los útiles y la escuela de los hijos, pagar los servicios básicos (luz, agua,  y otras cuestiones igual de obvias), hay también de manera inevitable otro montón de gastos imprevistos, sobre todo si algún familiar enferma sorpresivamente, o sufrimos un accidente o un robo... 

"El necio tiene una gran ventaja sobre el hombre de espíritu: está siempre contento de sí mismo."
Napoleón

Algunas personas, no sé si muchas o pocas, llevan este ritmo de vida, desconocen o ignoran sus propias necesidades y cuando se dan cuenta ya no tienen recursos, pues los han repartido alegremente aún desde antes de ganarlos.


La necedad es, según los que dicen saber, ese acto que resulta de la ignorancia por no saber algo que sí deberíamos saber. Tal vez el término correcto sería el que decía mi mamá: No saber lo que uno no quiere saber. Así podemos entender por qué mi necedad le hace más caso al qué dirán que a mis necesidades reales. A la publicidad que a la lógica. Al antojo que al hambre. Si le hacemos caso a la necedad siempre vamos a actuar como si no supiéramos... pero sí sabemos.

Y como este blog se ocupa sobre todo -aunque no de manera exclusiva- de asuntos psicológicos, quiero recordar que todo lo que hacemos en cualquier terreno de nuestra vida se refleja en las demás áreas que conforman nuestra personalidad o nuestro ser. Así, quien vive sin hacer caso de sus necesidades y desperdicia sus recursos materiales, también puede llegar a vivir esos extremos en la esfera emocional y convertirse en un auténtico alienado (de "alien": extraño, fuereño, lejano, diferente y desconocido) que no sabe o no quiere saber lo que siente y prefiere que sean los demás quienes le digan qué debe sentir y cómo reaccionar


Entonces tenemos personas que también desperdician sus sentimientos, exagerándolos ante una novela o una situación donde nos dicen que se debe "sentir mucho" y escondiéndolos en las situaciones cotidianas, en las que es realmente necesario demostrar amor, interés, cercanía, confianza, respeto y otro montón de sentimientos que, cuando surgen espontáneos y con las personas indicadas, crean lazos y vínculos profundos y dejan huellas imborrables en la historia personal de quien se atreve a expresar las emociones que necesita, y también crean esas uniones y vínculos permanentes en las personas que le acompañan en su sentir.

"Corrige al sabio y lo harás más sabio. Corrige al necio y lo harás tu enemigo"
Emmanuel Kant

Mi sugerencia es que no seamos derrochadores ni de dinero, ni de recursos ni de emociones, sino que utilicemos generosamente y con plena conciencia todo lo que tengamos a la mano sin ir más allá. Sin empezar a gastar o a consumir lo que aún no tenemos.


Y ya escucho las quejas: ¿Y cómo le hago, si todo está tan caro? ¿Y cómo hago caso a mis necesidades emocionales, si no puedo dejar de enojarme con tanta carestía y problemas? O también otra más patética: ¿Cómo dejar de hacer esto, si se lo prometí a ... ? (ponga usted el nombre de quien le gustaría complacer).

Bueno, ante estas preguntas y otras parecidas no queda más que volver a lo básico y revisar cada quien en su estilo de vida: ¿De verdad le estamos dando prioridad a nuestras necesidades?, ¿no estaremos sufriendo por necedades?


Hasta luego.




martes, 1 de julio de 2014

Fiestasaurus aquí y ahora

"Algunos están dispuestos a cualquier cosa, menos a vivir aquí y ahora."
John Lennon



Algunas personas tenemos un sentido de responsabilidad muy sensible, tanto que podemos llegar al borde del aburrimiento o de la militarización cuando tratamos de aplicar medidas de disciplina con otras personas y hasta con nosotros mismos. Cuando la vida se vuelve una constante exigencia de hacer las cosas bien, o de darle gusto a alguna persona en especial, o simplemente nos apegamos a la creencia de que "no somos buenos para divertirnos", podemos privarnos de mucha diversión y experiencias agradables.


Como mencioné en alguna otra ocasión, esta vida es muy corta y nadie va a alcanzar a vivir todas las experiencias que hay en este mundo; sin embargo, sí es posible vivir plenamente el tipo de experiencias que cada uno decida y las que el azar ponga en nuestro camino. La idea es vivir sin perder el tiempo pensando en que algún día podremos vivir, sino haciendo lo que esté a nuestro alcance.

Este video ilustra esa idea, y es también un excelente ejemplo de cómo podemos hacer una revaloración de nuestra propia imagen (un reencuadre positivo, dicen los psigólocos) al explorar un ambiente distinto al de nuestra vida cotidiana, y de esa manera atrevernos a probar esas experiencias que se antojan pero causan vergüenza, o que hemos aprendido que "no se deben hacer".

"Los niños no tienen pasado ni futuro, por eso gozan del presente, cosa que rara vez nos ocurre a nosotros."
Jean de la Bruyere

¡Cuando hay que divertirse, hay que divertirse!: El video se llama "Fiestasaurus Rex" y es obra de los creadores de Toy Story, la ruta directa es esta: http://videos.disneylatino.com/ver/toy-story-toons-fiesta-saurus-rex-4e5fcb157531ebf9a461fa94

Esta mini historia también ilustra en el personaje Rex una situación neurótica bastante complicada y, por desgracia, frecuente: Los recuerdos lo llenan de enojo y frustración, pensar en el futuro lo llena de culpa.

Rex actúa para demostrarle al señor Cara de Papa (que ni siquiera está presente) que sí puede ser divertido. Rex también actúa para darle gusto a sus nuevos amigos (que apenas está conociendo), quiere sentirse valioso y querido haciendo lo que ellos desean. Rex también está peleando consigo mismo, pues igual se le viene el freno de la responsabilidad de repente y casi de inmediato se le viene abajo toda la animación de estarse divirtiendo en grupo. ¡Rex está ahí y al mismo tiempo no está! Se fuga mentalmente y eso hace que su experiencia sea intermitente. 


Con todo y eso, es muy rescatable la idea de entregarnos totalmente a lo que decidimos vivir, ya sea trabajo, estudio, diversión, romance, descanso, ejercicio o cualquier otra actividad. Hay que estar aquí y ahora; sin fugarnos al pasado ni al futuro, respondiendo por nuestros actos y decisiones.

"Ahora: una palabra curiosa para expresar todo un mundo y toda una vida."
Ernest Hemingway

Si te cuesta trabajo entregarte totalmente a lo que haces, te sugiero darte un tiempo para buscar en tu interior, tal vez tengas alguna vocecilla diciéndote lo que se debe hacer y lo que no... O simplemente criticándote, como le ocurrió a Rex. Si es el caso, puede ser un buen momento para reencuadrar la imagen que te has formado de tu propia persona y decidirte a actuar para tí y no para actuar como dice (o dijo) alguien más.

Hasta luego.

domingo, 29 de junio de 2014

Héroes, villanos y bullying

"La violencia es el miedo a los ideales de los demás."
Mahatma Gandhi


Hace algún tiempo, años ya, escribí en este espacio mis impresiones acerca de la serie "Candy Candy", insistiendo en que todas las cualidades que tiene ese personaje (que son muchas, por cierto) se borran ante el terrible defecto de preferir sacrificarse para que otros sean felices, de pensar que la felicidad de otros vale más que la suya, y condenarse a vivir en relaciones codependientes con una baja autoestima... Caray, ahora que lo escribo así de resumido se escucha muy cruel, pero así es la historia de esa pequeña, y puede ser la historia de quienes quieran seguir su ejemplo... El estereotipo de mujer contradictoria, independiente pero necesitada de un príncipe azul o de cualquier color que la valore.

Bueno, eso ya quedó escrito, en esta ocasión retomo la parte final de aquellos comentarios para hablar acerca de los modelos que siguen los niños. La imagen de héroe o modelo a seguir para las nuevas generaciones ha cambiado a lo largo de las décadas, y es muy notoria la transformación de los valores aceptados en los últimos años, sobre todo en nuestro México lindo y querido. 


Van aquí 5 reflexiones sobre este tema:


"La violencia no es fuerza sino debilidad, nunca podrá crear cosa alguna, solamente la destruirá."
Benedetto Croce
1 - Súper poderosos.


Hace no mucho tiempo, los personajes que se ofrecían al público infantil eran de una sencillez envidiable, las historias eran prácticamente de "blanco o negro" y se podía identificar con claridad a los buenos y a los malos sin complicarse mucho: era muy fácil saber que todos estos tipos son buenas personas: Superman, Batman, He-Man, Hulk, los 4 Fantásticos, Capitán América, Linterna Verde, Aquaman, el Hombre Araña, y también las tipas buenas como la Mujer Maravilla, Batichica, Superchica, She-Ra y debe haber otras más que ahora no recuerdo (han de disculpar que aparezcan todos revuelto y sin respetar la casa de origen, llámese Marvel, DC Comics u otra). 

Todos ellos tienen algunas características en común, pues tienen superpoderes, luchan contra los villanos que amenazan con destruir el mundo y cuentan con permiso para hacer lo que sea con tal de derrotar a los malos. En sus aventuras es frecuente que causen igual cantidad de destrozos -o hasta más- que sus enemigos. El mensaje de fondo, que puede quedar muy bien grabado en las mentes esponjosas y absorbentes del público infantil, es parecido a éste:

"Si alguien tiene una buena intención, puede hacer lo que quiera", o a éste:

"Yo quiero ser bueno para poder hacer daño y destruir a los malos que también hacen daño pero merecen castigo... ¡Yo quiero ser así de bueno!"

En esta categoría entran también personajes como las Chicas Súperpoderosas, Ben10, Max Steel y cualquier otro capaz de destruir todo con tal de derrotar al malo de su programa.

Es más fácil y divertido destruir que construir, aún cuando esto último es lo que nos sirve y nos ayuda a todos, pero el estilo de justicia que se muestra en estas series no es constructivo ni preventivo, simplemente se trata de castigar al que hizo algo mal.

2 - Simpáticos, tímidos y suertudos.


Hay otra especie de "héroes" que también actúan en contra de los malos pero con algunas diferencias. ¿Se acuerdan de Scooby-Doo, Gasparín, Winnie Pooh, Mandibulín, el Capitán Cavernícola, Guilligan, los Picapiedra, los Súper sónicos, Dexter el del laboratorio, Pinky y Cerebro, Timmy Turner (aunque este niño tiene súper poderes prestados de sus padrinos mágicos)..? Todos ellos son tipos simpáticos y bonachones, aunque no son muy valientes siempre resuelven los problemas porque tienen suerte, están en el lugar correcto y en el momento correcto y casi por casualidad se les aparece la solución. 

Pero además comparten otra cualidad: A casi todos ellos les roban el mérito de sus éxitos y victorias, y aún así siguen siendo amigos de esas personas que disfrutan la fama y los premios por cosas que no hicieron. Estos "tipos buenos" en realidad se pasan de buenos y llegan a la frontera con el conformismo en el afán de complacer a los demás. Se parecen un poco a Candy y las princesas, pues son capaces de renunciar a lo que quieren con tal de no causar problemas a los demás, y generalmente son fáciles de manipular, pues sienten muco remordimiento cuando dejan de hacer lo que les piden sus seres "queridos". En realidad no creen ser tan buenos, así que normalmente terminan pensando que "ya casi", "por poquito", "no logré lo que quería, pero me fue bien al final". ¿Suena familiar? Si es así, seguramente éste es tu estilo de caricaturas favoritas, o lo fue anteriormente.

El mensaje de estos personajes es más sutil que en los primeros héroes que comenté, es algo más o menos así:

"Yo debo aguantar todo porque soy bueno, está bien que otros reciban el premio, porque son mis amigos". 

O también puede ser así: "Todo saldrá bien al final, y está bien que yo no me quede con todo el mérito, porque somos un equipo".

Para los héroes superpoderosos está permitido destruir con tal de vencer al villano. Para los héroes modestos, tímidos, "suertudos" y medio bobos está bien creer que todo pasó gracias a la suerte, así no se sienten comprometidos a hacerse responsables de sus actos, sean éxitos o fracasos. Tampoco van a buscar conflictos con sus amigos que abusan y se aprovechan de ellos, pues son felices simplemente haciendo como que son buenos. Es muy peligroso vivir siempre jugando a ser bueno, pero eso será tema de otro escrito.

3 - Cínicos, divertidos y flexibles.


Existe otra categoría de personajes no etiquetados como buenos o como malos, fueron creados nada más para divertir y se desenvuelven de acuerdo a la historia que se esté desarrollando, a veces malos, a veces buenos, a veces ingenuos e inocentes, a veces maliciosos y picarescos... En esta categoría caen Bugs Bunny, Porky, Piolín, la Pantera Rosa, el pato Donald, Mickey Mouse y hasta Bart Simpson, aún cuando es considerado como un "niño malo" por casi todos en su mundo de caricatura, casi siempre es capaz de actuar conforme a principios morales o valores universales.

De todos estos, el personaje que más me sorprende es Bugs Bunny, ¿habrá alguien capaz de chantajearlo, de manipularlo? Lo más admirable de estos personajes es su capacidad de adaptabilidad y el desapego de etiquetas, en algunas situaciones pasan por "buenos", en otras parecieran "malos" y la mayoría de las veces simplemente son, divertidos o entretenidos. El mensaje de estos monitos es un poco distinto, están inmersos en situaciones más cotidianas y en varias ocasiones deben reflexionar sobre lo que está ocurriendo para encontrar una solución, que puede ser desde tácticas de manipulación hasta comunicación asertiva con los demás, pasando por los consabidos golpes y sorpresas que divierten porque generalmente se salen con la suya o, en caso contrario, toman la decisión "correcta".

El mensaje de fondo pudiera querer decir algo como "La inteligencia puede más que la fuerza bruta", o "si pienso con calma en lo que está ocurriendo, tal vez encuentre una mejor salida al problema que enfrento". 

Y en el extremo de la desfachatez: "Con astucia puedo usar tácticas de manipulación y de chantaje para salir bien librado de una situación amenazante".

4 - Juzgadores y criticones


Desde hace unas pocas décadas se pusieron de moda otros héroes y heroínas en la televisión, que disfrazados de gente respetable y justiciera se metieron no solamente en la conciencia de los niños, sino también a la de muchos adultos. ¿Cómo lo hicieron? En principio, hablan con demasiada autoridad: pueden decir mil idioteces una tras otra y sin parar, pero lo hacen sin dudar y eso deja una impresión de seguridad que convence a muchas personas. En segundo lugar, ellos mismos se conceden la autoridad moral para exhibir públicamente a otras personas y decirles en qué están mal y por qué. Y después, también se sienten con la capacidad moral y ética de decidir qué castigo darle a los que "se portan mal", o sea que son una especie de súper héroes que aparentan ser razonables y querer arreglar las cosas, pero son capaces de destrozar a cualquier otra persona si simplemente deciden que es "mala".


Programas como el de la "señorita Laura", "Cristina", "Cosa juzgada" y otros por el estilo, de los cuales afortunadamente no conozco ni el nombre, han dedicado muchísimos esfuerzos para que su público deje de preocuparse por cosas relevantes y ocupe su tiempo en vigilar a sus semejantes, juzgándolos y criticándolos. También entran en esta categoría los "reality shows", los programas de comentarios y los noticieros tendenciosos. Las "soluciones" que ofrecen este tipo de personajes son por demás simplistas y no les interesa llegar al fondo de la cuestión ni al origen real de los problemas que hay en las relaciones de la gente que forma parte de estos shows, de manera voluntaria e involuntaria (hay mucha gente que estaría feliz de que una de estas "autoridades" mediáticas le resolviera la vida). 

Generalmente las soluciones consisten en castigar al que trató mal a alguien que lo quiere, puede ser el marido, el amante, el mal padre, el mal hijo, o cualquier otro cliché que de antemano es mal visto por el público. Después de que pasó el desgraciado y se le exhibió como un animal insensible, toda la gente tiene derecho a despreciarlo, humillarlo y ofenderlo, porque es lo que se espera de estas personas. Al mismo tiempo, se refuerza la percepción de que la otra parte, la persona que tuvo que aguantar a ese salvaje insensible, no tiene ninguna responsabilidad y es totalmente inocente, una pobre víctima. 

Estas mismas actitudes elevadas a nivel macro, hacen que una figura pública tenga la autoridad de decirnos quién es un peligro para México y quién es su salvación, es decir, nos regresan a los tiempos no tan viejos en que todo era blanco o negro, ¡como si fuera tan sencillo!

¿Bullying socialmente aceptado? ¡Pues sí! Y en este país con carencia de líderes morales, hay una parte importante de la población que toma sin reservas esta especie de lección que no es moraleja sino todo lo contrario: "Juzga a los demás, critícalos, si hacen algo "malo" exhíbelos y humíllalos, así tú serás mejor que ellos". 

¿Y cómo saber cuándo alguien hace algo malo? Según estos programas es muy fácil: Quien haga algo distinto a lo que hacen las mayorías, quien opine diferente o a quien le guste algo distinto, está mal. Dice un refrán popular "divide y vencerás", estos programas lo logran, y desafortunadamente son una influencia fuerte.


No hay un mensaje de fondo en estos programas, sino muchos, muchísimos y han dañado ya la deteriorada conciencia social de nuestra gente. En este ambiente de distorsión de valores, tanto los niños como los adultos recibimos señales contradictorias que dificultan la aplicación de un criterio sano, pareciera que es suficiente con que una persona nos caiga bien para creer que merece todo lo bueno, y por el contrario, si nos convencen de que una persona debe caernos mal, esa pobre gente merece los peores males, a veces simplemente por ser distinta a la mayoría o a la persona que lidera los juicios de los demás. Pero la justicia no debe medirse por simpatías o relaciones, sino por hechos reales. y por la aplicación de las leyes que ya existen y que no debemos pasar por alto (ni dejar que otros se las pasen).

"No necesito pensar ni analizar, hay programas con expertos que me dicen lo que me conviene y lo que me perjudica".

"Es más fácil juzgar los defectos de los otros, que reconocer y atender los propios". 

"Es mejor ver cómo viven los demás que atender mi propia vida".

En realidad no es así, por suerte cada persona tiene su propia vida y es la única que puede atender, esa es una actitud responsable y constructiva. La propuesta de estos programas es todo lo contrario.

5 - Cínicos, crueles y corruptos.


Afuera de la televisión y las historietas se ha desarrollado un modelo a seguir basado en la idea de que siempre debemos estar bien y nunca debemos sentir tristeza o dolor. Como esta idea resulta imposible, quien escoge este modelo puede frustrarse muy rápido, y ahí empieza la contradicción y los problemas, sobre todo para los demás. La filosofía que está atrás de estos personajes es simple: Debo tener éxito sin importar lo que cueste, aunque para tener éxito deba pasar por encima de los demás.

Los narcos, el crimen organizado en sus distintas presentaciones, los políticos y empresarios corruptos, las autoridades que dan impunidad a quienes han alcanzado su éxito personal a base de crímenes, robos, despojos, asesinatos, drogas y demás, son los personajes de esta serie de la vida real. Los valores se han alterado y hoy en día no es tan fácil saber quién es bueno y quién es malo, quién es "el héroe de la película" y quién o quiénes los villanos. El primer sitio entre los valores alterados lo tiene el dinero: Quien tenga más, será visto como el más "bueno" y los demás tratarán de quedar bien con él, sin importar cómo lo consiguió.


Así que con el dinero vienen las relaciones con gente importante, las influencias y el poder. No los súper poderes de los primeros héroes mencionados aquí, pero sí el poder de la impunidad y la corrupción, dos formas de dominar a todo el que se ponga enfrente. ¿Quiénes son los buenos? Todos los criminales organizados juran que son malos porque se están haciendo justicia por su propia mano y están enseñando a los demás "a respetar". Los políticos dicen que son buenos porque representan al pueblo, a nosotros supuestamente y, tal como hacían los héroes súper poderosos, pueden hacer todos los destrozos y barbaridades que hacen los "malos", pero sin recibir castigo ¡pues sí, por eso son "los buenos"!

¿Y el mensaje de fondo en este caso? Es igual de cínico que estos personajes: 

"No me importan los demás, no me importa la gente, solamente me importa triunfar y tener éxito yo". 

"La gente que es pobre, lo es por floja y por falta de iniciativa: si yo puedo tener éxito voy a tomar todo lo que pueda". 

"No le ayudes a los demás porque los estás perjudicando, mejor deja que cada quién aprenda a valerse por sí mismo en la vida".

Y sí, también es una forma de bullying, de violenta agresión a todo aquel que se deje, porque en eso se basa la corrupción y la impunidad.

"Imagina que no hay posesiones, 

Me pregunto si puedes, 
Ninguna necesidad de codicia o hambre, 
Una hermandad del hombre, 
Imagina a toda la gente 

Compartiendo todo el mundo... "
John Lennon
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Estas son 5 reflexiones acerca de las influencias sociales que están flotando en el ambiente, y que van desde las aparentemente inocentes caricaturas hasta las vergonzosas corruptelas de políticos, empresarios, delincuentes y figuras públicas (algunos les dicen "artistas"). Debe haber, y de hecho hay muchas más influencias y algunas de ellas tienen propuestas muy constructivas, orientadas a crear y a amar en lugar de a destruir y odia... confío en que tarde o temprano tendrá más difusión esa parte humanista que, por lo pronto, está oculta desde los niveles más altos de nuestras autoridades.


¿Por qué habrá tanta violencia en nuestros niños y jóvenes? ¿Qué los lleva a agredirse de maneras tan salvajes? ¿Qué tendencia autodestructiva se ha insertado en nuestra sociedad? Espero que encontremos a tiempo las respuestas a estas interrogantes para hacerle caso a la principal de todas: ¿Cómo detener esta ola de violencia y agresividad? 



Hay algunas respuestas obvias pero no sé qué tan difícil será llevarlas a cabo, ya que implican por un lado que los personajes de la reflexión 5 deciden dejar de buscar su éxito personal: Si las personas tienen un trabajo bien pagado se reduce muchísimo la angustia de conseguir más dinero porque simplemente no alcanza. Si las familias tienen ingresos dignos, los hijos pueden estudiar sin temor. Por otro lado, también implican que todas las personas decidiéramos seguir la influencia constructiva y enfocarnos a ser más constructivos. Sí, podría funcionar y dar un mejor resultado a la sociedad...



"La violencia, sea cual sea la forma en que se manifieste, es un fracaso."
Jean Paul Sartre

Por lo pronto, sugiero que estemos más conscientes de nuestras propias influencias y también más cerca de nuestros hijos o de los niños que tienen contacto con nosotros, para identificar cuáles son los personajes que más influencia tienen sobre ellos y ayudarles a ampliar sus opciones (de una manera respetuosa y no impositiva, claro está).



Hasta luego.

viernes, 20 de junio de 2014

¿De qué está hecho el amor?

“Y para estar total, completa, absolutamente enamorado, hay que tener plena conciencia de que uno también es querido, que uno también inspira amor."
Mario Benedetti 


Muchas veces he querido saber de qué está hecho el amor y confieso sin mucha pena que aún no lo sé, aunque conozco sus efectos porque he tenido la fortuna de vivirlo en carne propia muchas, varias veces: El amor de mamá y papá, el de hermanos, el de las amistades, el de pareja, el de mis hijos... En todos los casos tiene un efecto regenerador: No hay una experiencia mejor que estar con la persona que amas. Por eso, cuando encontramos una persona con la que sentimos que el amor se da naturalmente y sin detenerse, somos capaces de dejar nuestra vida actual para iniciar un nuevo proyecto de vida compartida con quien produce y nos hace producir tanto amor.

Pero sigo sin saber qué es el amor o de qué está hecho y tal vez eso nos pasa a muchos: El amor es tan abstracto, tan intangible y tan idealizado que al final nos sentimos satisfechos con sentirlo y dejamos de indagar más. Así debe ser, y lo digo honestamente: el amor es para vivirlo y sentirlo, no para pensarlo o entenderlo.

Sin embargo, sobre todo cuando se presentan conflictos en las relaciones de pareja, es necesario identificar y medir el amor y sus efectos, ¿cómo hacer esto?

Hay quienes dicen que el amor es ciego, no creo que sea cierto, pero sí sé que mucha gente se pierde en su pareja olvidándose de sí misma para no ver su propia realidad, para ser feliz y sentir el amor aunque sea un ratito, aunque la mayor parte del tiempo todo sea pleitos, discusiones o humillaciones.



“No ser amado es una simple desventura. La verdadera desgracia es no saber amar”
Albert Camus

Me he encontrado con bastante frecuencia este tipo de situaciones. Para ayudar a definir de qué diablos está hecho el amor, me atrevo a sugerir 5 ingredientes básicos que deben estar presentes en una relación sana, cuando decimos que hay amor. Y además es recomendable que aparezcan en el orden en que los pongo aquí, para facilitar que el amor eche raíces más profundas, ya que cada uno se convierte en la base que sostiene al siguiente elemento. Si nuestra relación cuenta con estos elementos hay que usarlos mucho, lo más que se pueda, y de esa manera la relación durará más tiempo, tal vez toda la vida:



1. Comunicación. Habla, expresa lo que sientes, lo que quieres y lo que no quieres, lo que te gusta y lo que detestas, dejarte conocer. Escucha, pon atención a lo que expresa la gente que quieres. Recibe lo que escuchas aunque no estés de acuerdo en todo (después vendrá de nuevo tu turno de hablar) y responde de acuerdo a tu propio tiempo: si te cuesta trabajo asimilar las palabras que escuchas, puedes pedir una pausa y no responder hasta que esos nuevos conceptos recién llegados se acomoden en tu interior.

2. Confianza. Si no confías en esa persona que dices querer, no va a germinar el amor. Igual pasa si es la otra persona la que no confía en ti. La confianza no se exige, es algo que debemos ganar con hechos, con acciones, si es solamente de palabra, la confianza durará muy poco. A veces ocurre que ya sabes que confías en esa otra persona y que también ella confía en ti pero aún así sientes falta de confianza, en ese caso búscala dentro de ti. Es indispensable que confíes en ti para que puedas compartir ese sentimiento con quien tú decidas. Además, confiar en ti te ayudará a confiar en la vida y por ende, fluirás mejor en tus relaciones.

3. Respeto. Cuando la confianza habita en la relación, el siguiente paso es el respeto, la aceptación de uno mismo y de las demás personas tal como son. Cuando te descubras poniéndote peros a ti o a tu pareja, estarás en riesgo de alejar el respeto de tu relación. Claro que habrá errores, defectos y otras cosas que pueda corregir tu pareja y también tú; eso ocurrirá en cualquier momento de la relación y siempre habrá que utilizar el paso 1 (comunicación) para compartir opiniones y propuestas. Respetar es aceptar que no podremos cambiar a la otra persona a nuestro gusto, únicamente podemos hacer cambios en nosotros mismos si nos enfocamos lo suficiente en ello, y si la relación funciona, esto provocará una modificación también en la pareja.



4. Contacto. Acariciar. Besar. Apapachar. Tener relaciones sexuales. Acompañarse. Sentirse cerca físicamente. Recargarse y apoyarse... El contacto es la parte que más se disfruta en las relaciones cuando la atracción es recíproca, genera un nivel más profundo de comunicación, confianza y respeto y crea lazos sentimentales y emocionales más allá de lo que podemos expresar con palabras, por esa razón los bebés y los niños pequeños despiertan tanta ternura en sus familias: están creando vínculos con su gente. Y así hacemos a cualquier edad, pues sentirnos cerca de la persona que amamos siempre es motivante. Es muy fácil pensar que éste es el amor verdadero y por ello nos entregamos de lleno a las caricias y al goce del placer corporal. ¡Atención!: Si la relación solamente está basada en el contacto no estamos hablando de amor, de pasión sí, pero no es lo mismo. De hecho la pasión es un elemento del amor y por sí sola puede producir muy buenas relaciones, pero de corta duración. En un extremo malsano, una relación basada en el mero contacto físico se basa en la obsesión, y ésta no tiene nada que ver con el amor.

5. Compromiso. La voluntad de estar con otra persona por gusto, sin sentir que es un sacrificio o un reto, sino una decisión personal. El compromiso es la actitud permanente de estar dispuesto a acompañar a tu pareja y de permitirle acompañarte, sin perder tu individualidad.

 "He experimentado de todo, y puedo asegurar que no hay nada mejor que estar en los brazos de la persona que amas”
John Lennon

Nadie da lo que no tiene. Si te juran que te aman pero falta uno de estos ingredientes lo vas a notar (o lo van a notar en ti). Si esto está ocurriendo, te sugiero revisar con ojos más fríos tu relación y, si te parece, empezar a desarrollar la comunicación, que siempre es el primer paso. Cuando disfrutes estos 5 ingredientes el amor ya no será algo tan abstracto o volátil, será una experiencia más rica y consciente y además se podrá enriquecer con otros ingredientes que inevitablemente florecerán en ese campo propicio que han creado entre los dos: honestidad, lealtad, alegría, seguridad, libertad y sabrá Dios cuántos más, eso depende de cada pareja, de cada relación.



¿Y si no se puede avanzar? ¿Si nos esforzamos pero no pasamos del primer ingrediente o nada más le entramos al cuarto? Si tenemos problemas para afianzar nuestra relación, es preciso buscar ayuda y en ese caso los terapeutas somos una buena opción.

Otra recomendación muy oportuna en estos casos es que antes de aplicar estos 5 ingredientes con la gente que amas, trates de aplicarlos en ti: Verás que es una experiencia muy energética hablarte en serio, confiar en ti, respetarte, estar en contacto contigo y estar comprometido con tu propia persona.

Y, nada más por no dejar, incluyo aquí algunas definiciones de amor que encontré en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, definiciones que siguen sin convencerme y dejan viva la incógnita original: ¿qué es el amor?:


amor.
(Del lat. amor, -ōris).
1. m. Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.
2. m. Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear.
3. m. Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo.
4. m. Tendencia a la unión sexual.
5. m. Blandura, suavidad. Cuidar el jardín con amor
6. m. Persona amada. U. t. en pl. con el mismo significado que en sing. Para llevarle un don a sus amores
7. m. Esmero con que se trabaja una obra deleitándose en ella.
8. m. p. us. Apetito sexual de los animales.
9. m. ant. Voluntad, consentimiento.
10. m. ant. Convenio o ajuste.
11. m. pl. Relaciones amorosas.
12. m. pl. Objeto de cariño especial para alguien.


Hasta luego.