domingo, 25 de septiembre de 2016

Para tener un corazón sano

"Protéjanme de la sabiduría que no llora, de la filosofía que no ríe y de la grandeza que no se inclina ante los niños."
(Khalil Gibrán)


- I -

Siempre relacionamos al amor con el corazón, a veces es suficiente dibujar un corazón para dar a entender que hay amor por alguien. Y también damos por hecho que es en nuestro corazón, hablando de nuestro cuerpo físico, donde se guardan todas las emociones y sentimientos.

La relación entre el corazón y los sentimientos es algo natural: si el sentimiento es triste el corazón se oprime, si el sentimiento es esperanzador el corazón late con más fuerza, si el sentimiento es amenazante el corazón se acelera nervioso como si se fuera a desbocar, pero si el sentimiento es de alegría el corazón se acelera dando energía. ¿Y cómo se pone el corazón cuando hay pasión correspondida? Y claro, cuando sentimos amor el corazón trabaja de maravilla.

Hay gente que cree que todo esto son metáforas, trucos poéticos que los publicistas se roban para usarlos los 14s de febrero y en otras fechas donde hay que comprar para demostrar amor. Hay gente que cree que el corazón solo es un músculo mecánico y nada más. Y hasta hay gente que no cree en el amor, lo que los coloca ante el riesgo de no llegar a verlo aunque lo tengan enfrente.

La verdad es que sí hay una relación entre el corazón y los sentimientos. Es real. Tan real que tenemos la obligación de alimentar esa relación durante toda la vida para que el corazón esté sano, pero sobre todo en nuestros primeros años de vida, cuando todo nuestro ser necesita más nutrientes para desarrollarse sano y fuerte.



- II -

Los niños que reciben amor, aceptación, tolerancia, comprensión, confianza, respeto, paciencia y otros alimentos emocionales igual de nutritivos desarrollan un firme sentimiento de autoestima y de amor para sí mismos y para el mundo. Además de esto, desarrollan un corazón sano, menos propenso a enfermedades cardíacas y al temido paro cardíaco que puede ser mortal a cualquier edad, ¡claro! Han alimentado y ejercitado bien a su corazón.

Por el contrario, los niños que reciben alimento chatarra en términos sentimentales, no logran desarrollar una autoestima suficientemente firme y su corazón tiene más riesgo de sufrir una enfermedad o hasta de detenerse si vive episodios de estrés intensos o durante periodos prolongados. No alimentar bien al corazón hace que terminen por no estar en contacto con él y puede ser que lo sientan ajeno, como si estuvieran divididos en un mundo racional y otro sentimental que no se pueden juntar... 



- III - 

¿Quien alimenta a los niños? En lo físico y en lo emocional, los niños dependen de los adultos. No se puede amar lo que no se conoce, por eso es indispensable enseñarle a los niños que el amor y el buen alimento para el corazón sí existen.

El maltrato físico y psicológico, el rechazo, la descalificación y en general todas la actitudes que causan daño, incluyendo los golpes y malos tratos a niños y niñas, son el peor alimento emocional que se les puede dar. De acuerdo  un artículo publicado hace poco por la máxima casa de estudios de este México lindo y querido, la UNAM, en esta categoría de "mala alimentación emocional" (ésta es una expresión mía, no la utiliza la UNAM) entran también las siguientes experiencias durante la infancia: Haber sido testigos de violencia familiar, víctimas de abuso mental, físico o de negligencia, haber tenido regularmente convivencia con exconvictos, toxicómanos o alcohólicos o bien con enfermos mentales.

Nadie da lo que no tiene. Los padres o cualquier adulto que se relacione con niños (incluidos maestros, educadores, entrenadores, conductores de transporte escolar, terapeutas infantiles, tíos, abuelos y todos los etcéteras que estén en contacto con los pequeños) necesitan quererse y cuidarse a sí mismos para transmitir esos hábitos a los niños y niñas... Tenemos esa obligación. 

El maltrato y el desamor tendrán sus consecuencias en la vida futura de los que hoy son nuevas generaciones... 



- IV -

Si tú que estás leyendo esto te das el tiempo para revisar qué clase de alimento le das a los niños que están cerca de ti, ayudarás a formar corazones sanos, incluyendo el tuyo, porque también a los adultos nos hace bien nutrir a nuestro corazón. 

Tal vez fuiste de las personas afortunadas que crecieron rodeadas de amor y aceptación y tu infancia es un refugio pleno de buenos recuerdos, si es así muchas felicidades por tener una historia personal tan bendecida. 

Tal vez estés en el extremo opuesto y, por el contrario, los recuerdos de tu infancia no son gratos, tal vez hasta se hayan borrado para no causar dolor o para olvidar algún abuso o injusticia que hayas vivido. Si es así es probable que sientas inseguridad, dudas o miedo ante el amor, ya que no te lo presentaron en su momento, pero hay buenas noticias, la más importante es que hoy, en tu vida adulta, puedes sanar el corazón de ese niño o niña que fuiste.

Honra tu historia, rescata tu infancia, fortalece tu corazón. 

Trabajar con tu niño interior te ayuda a reconocer y valorar los sentimientos y emociones que fue difícil expresar y manejar. Aunque alguien haya maltratado o despreciado tus sentimientos, siguen siendo tuyos y están en tu interior, reconciliarte con ellos dará descanso a tu corazón y será una razón más para retomar la idea central de este texto: Tenemos la obligación de alimentar la relación entre el corazón y los sentimientos para que nuestro corazón y nuestra vida en general sea más sana. 

"El amor es para el niño como el sol para las flores"
(Concepción Arenal)


- V -

Éste es el artículo que compartió la UNAM a través de su servicio vía correo electrónico titulado "UNAMirada a la ciencia". Me gustó mucho encontrar otro fundamento científico al trabajo que hacemos con los niños y a la importancia de convivir de manera respetuosa y amable, tanto con los niños cronológicos como con los interiores:

"Las condiciones de los primeros años de vida son importantes para el futuro de las personas. Un nuevo estudio sugiere que una infancia llena de privaciones psicológicas o físicas contribuye al riesgo de desarrollar, en la edad adulta, enfermedades del corazón. Investigadores de tres instituciones médicas revisaron los expedientes clínicos de 17 mil 337 adultos para identificar los factores de riesgo de enfermedades cardiacas y los síntomas, incluidos los ataques al corazón. Los científicos también efectuaron una encuesta entre los participantes a fin de determinar quiénes habían sido testigos de violencia familiar, víctimas de abuso mental, físico o negligencia, convivencia con exconvictos, toxicómanos o alcohólicos o bien enfermos mentales. Los investigadores encontraron que mientras más problemas padecieron los voluntarios al principio de sus vidas, más grande era la probabilidad de desarrollar una enfermedad vascular. En las personas que sufrieron siete u ocho de estos problemas, el riesgo se incrementó hasta más del doble, en comparación con las que habían enfrentado ninguno o dos conflictos. Los científicos ya habían descubierto que los individuos que experimentaron en la infancia circunstancias difíciles tendían a padecer, durante la fase adulta, algunos problemas relacionados con el corazón, entre ellos obesidad, depresión y tabaquismo. Al comparar la incidencia de este tipo de padecimientos con la población general, quedó claro que los individuos con una infancia marcada por dificultades afrontan muchas veces un futuro más difícil para el corazón."

Hasta luego.

(Las imágenes que acompañan este texto forman parte de la canción "Corazones amigos", desconozco al autor)

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Aceptación

"Si me buscas, te encuentras".
(Un terapeuta)


A veces miro mucho tiempo por la ventana o por la puerta el desorden del mundo exterior y no agarro una escoba para barrer mi piso.

Es necesario encontrarnos y aceptarnos para olvidar los intentos de encontrarnos allá afuera, en cualquier otra cara, objeto o animal. 

Claro que es más fácil criticar y pedir que alguien corrija lo que está allá afuera, pero al final lo único que verdaderamente se puede cambiar lo llevamos en el interior.

Y lo mejor es que no necesitamos esforzarnos, basta con aceptar ser quien somos, aunque al principio eso dé un poquito o un mucho de miedo. 

Ir descubriendo el misterio de conocernos con aceptación, bien vale la pena.


Hasta luego

martes, 20 de septiembre de 2016

Creernos buenos


Uno de los mayores peligros para las relaciones de pareja o entre padres e hijos, y para la humanidad en general, es el narcisismo que nos hace buscar siempre la manera de sentirnos bien a costa de lo que sea. También es negligencia, ¿o cómo se dice cuándo te vale lo que le vaya a pasar a otros si no haces lo que te corresponde hacer?

El narcisismo, la negligencia, el hedonismo, nos llevan a justificar cualquier crueldad que hayamos cometido, y una vez justificada basta un pequeño paso para que uno mismo "se perdone" sin importar qué es lo que hizo. Entonces llegamos al punto máximo del egoísmo: la prepotencia.


No hacen falta golpes para hacer daño. Pero a veces también los hay. Hombres y mujeres debemos salir de esa zona de confort que nos hace ver la culpa en los demás y sentirnos inocentes del todo para justificar todo el daño que hemos hecho. Perdonarnos para no reparar el daño causado a otra persona es un acto de soberbia y cobardía, también es un acto que puede volverse hábito. 

Responder por nuestros actos puede romper el hábito autodestructivo y prepotente de hacer lo que se nos dé la gana con nuestra vida y con la de los demás, responder por nuestros actos puede ser difícil y hasta doloroso al principio, y también puede convertirse en un hábito. Este hábito es el que puede terminar con el círculo vicioso de vivir repitiendo el abuso hacia los demás.

Igual que en aquel cuento donde los ratones preguntaban "¿quién le pone el cascabel al gato?", aquí la pregunta para todos nosotros es "¿quién va a reconocer primero que en realidad ha hecho cosas malas y no ha respondido por ellas?"


Humillar.

Juzgar.

Avergonzar.

Abandonar.

Prometer sin cumplir.

Reclamar.

Exigir y nunca agradecer.

Callar cuando se debe hablar.

Ignorar y no escuchar.

Criticar sin reconocer.

Estar, pero jugando a no estar.

Desconfiar.

Rechazar.

Burlarse.

Gritar.

Preguntar y preguntar sin contestar las preguntas de otros.


¡Tantas formas de hacer daño sin golpear el cuerpo!

Rompamos el círculo del abuso, repasando primero cuántas veces hemos actuado convencidos de que "somos buenos" y en realidad hemos lastimado a otros... O hemos permitido que otro nos lastime. Esta es otra forma de creer que somos buenos, pero mientras alguien salga lastimado con nuestros actos (¡incluso uno mismo!) no estamos afrontando la responsabilidad que nos toca asumir.

Hasta luego.

martes, 13 de septiembre de 2016

Tolerancia y respeto




No hay ninguna diferencia entre Donald Trump y las personas intolerantes y sin respeto que marchan para invitarnos a construir muros y aislar a los que ellos creen "diferentes", en vez de abrir puertas, ventanas y accesos para convivir.

¿El respeto se da entre iguales?

¿La tolerancia se da entre diferentes?

¿Son lo mismo?


Hay una diferencia entre ser respetuosos y ser tolerantes, no es tan sutil, pero mi intención en este tema no es profundizar a un nivel tan filosófico sino simplemente pedir que compartamos ambas actitudes con nuestros semejantes, sin importar qué tan iguales o distintos seamos, porque del principio al fin de nuestro paso por este mundo estaremos unidos por esta verdad: 

TODAS LAS VIDAS SON IGUAL DE VALIOSAS. 

Todas las personas somos valiosas. Todos tenemos derecho a ser reconocidos en nuestra persona y en nuestra individualidad. Todos, por el solo hecho de ser humanos, tenemos derecho a vivir y a tener oportunidades para abrirnos camino y mejorar, con la única condición de no pasar por encima de los derechos de otros, que también son tan valiosos como tú, como yo o como cualquier otra persona que esté cerca o lejos en este momento.


La ignorancia es el peor enemigo del respeto y la tolerancia. Del progreso en sí mismo. Y esto es más grave cuando la ignorancia es manipulada por quienes aman el poder.

Los derechos no se negocian, se plasman en la Ley para aplicarlos y hacerlos valer. Es vergonzoso salir a la calle a exigir que le quiten sus derechos a cualquier persona simplemente porque no piensa igual que yo, porque no tiene las mismas preferencia que yo o el mismo color de piel que yo o el mismo estatus social que yo... 

Cualquier ideología que trate de demostrar que unas personas son más valiosas que otras, y que anuncie que solo unos pueden tener derechos humanos y otros no, es una ideología intolerante e irrespetuosa. No importa si es una religión o si es la ultraderecha, el fascismo, el capitalismo, el feminismo, el machismo o cualquier otro "ismo" ideológico. Si la intención es dividirnos y ponernos a unos contra otros para decir que un grupo de personas son buenas y otro grupo son malas, esa ideología promueve el odio y la destrucción. 

Somos diferentes. También somos iguales. Aceptamos nuestra individualidad y respetamos nuestras diferencias, eso nos convierte en una sociedad con una rica variedad de opiniones, gustos y tendencias al cobijo de las mismas reglas porque con todas nuestras diferencias y solo por haber nacido en este México lindo y querido, nos une nuestra nacionalidad, pero sobre todo y más allá de cualquier frontera, nos une nuestra condición de seres humanos.

Respeto, tolerancia. Todas las vidas son igual de valiosas.

Hasta luego.

martes, 6 de septiembre de 2016

Autosuperación y autocomplacencia

"¿Quién me ha robado el mes de abril?"
(Joaquín Sabina)



Todos queremos sentirnos bien, estar en paz con nosotros mismos y con nuestro entorno. Nos han dicho que estamos en este mundo para ser felices y que es posible construir esa felicidad, solos o acompañados. Y es cierto, yo creo que para eso estamos en este mundo. También lo cree así una gran cantidad de motivadores y personas dedicadas al desarrollo humano, al coaching y a la superación personal, y varios autores de libros, cursos y talleres.

Hubo un tiempo en que la filosofía new-age alcanzó su climax y los libros de estos temas rompieron records de ventas (aquí la liga a una lista de estos libros: https://lamenteesmaravillosa.com/los-7-mejores-libros-de-autoayuda-y-superacion-personal/), la idea de que cada uno de nosotros puede evolucionar de acuerdo a su voluntad y disposición ha ido permeando hasta extremos sumamente riesgosos... Uno de los más peligrosos es que algunas personas (en las redes les llaman "lords" y "ladies") han convertido la filosofía de la autosuperación en un pretexto para justificar conductas y actitudes egoístas y manipuladoras, con el famoso razonamiento de ser únicos, irrepetibles y con necesidades diferentes... pero olvidando que todos los demás, cada quien a su manera, también somos así.

Después vino el tiempo de las lecturas rápidas, de la filosofía y el conocimiento como botana intelectual y emocional en cápsulas breves que se comparten en facebook, whatsapp y cualquier otra aplicación para socializar (si vienen con imágenes mucho mejor). Entonces leemos frases socializadas y comenzamos a creer que hemos leído y conocemos la obra de autores tan variados como los que aparecen en la lista de los 7 libros sugeridos en el párrafo anterior y muchos otros más. 


Esto no es verdad. Incluso hay bromistas que escriben cualquier idea que les parece buena o ingeniosa, le agregan al final el nombre de un autor famoso y la suben a las redes para que la gente las lea... y entre los lectores, muchos creen que de verdad es una frase de Gandhi, de Lennon, de Zapata, de Aristegui, de Juan Gabriel o de quien se le haya ocurrido poner al "autor desconocido". Nos falta cultura, creemos cualquier cosa que nos presenten por escrito o en videos y por esa razón hemos llegado a llamar autosuperación al egoísmo.

Para las relaciones de pareja y familiares, las consecuencias de esta filosofía autocomplaciente son desastrosas:

"Si no haces lo que yo te digo, es que no me amas".

"Me tengo que alejar de la gente tóxica y nociva como tú" (que no haces lo que yo digo).

"Si no me sabes apreciar no debo desperdiciar mi tiempo e ti, buscaré una persona mejor que tú, que me sepa valorar".

"No soy egoísta, simplemente me sé valorar".

"Estoy mal por culpa tuya, me quitaste mi felicidad"

Lo más paradójico, o lo más triste tal vez, es que la autoestima no crece con esta filosofía de vida, ya que en cada una de estas frases el bienestar propio parece depender de lo que hace o no hace otra persona. Es cómodo: alguien que no soy yo tiene la culpa de lo malo que me pasa y debe darme bienestar. Así no debo revisar lo que yo hago.


Como dije al principio, yo también creo que estamos en este mundo para ser felices, y hay muchas maneras de conseguirlo. En la autocomplacencia, le exijo a alguien más que me haga feliz, que me quiera y me siga y hasta que opine igual que YO. Es decir: Se le pide a otra persona que se sacrifique y se niegue a sí misma para que YO sea feliz.

Una regla de oro en las relaciones verdaderamente humanas es la igualdad: Todas las vidas son igual de valiosas, así que nadie debe pasar encima de otro alguien para ser feliz. Esto equivale a robarse la felicidad de otra vida simplemente porque me gustó para mí y "me la merezco".

En la autosuperación, a la que se llega por el camino de la autodependencia, la felicidad se construye. Es muy bonito construirla en compañía, pero no es indispensable: Podemos construir felicidad individual y compartirla con quien queramos. 

Una trampa por la que pierde muchos puntos la autosuperación frente a la autocomplacencia es que en la autocomplacencia se disfrutan los resultados de manera inmediata y espectacular (mucha gente se vuelve adicta a la sensación de poder que da el vivir complaciéndose a costa de los que sea). En la autosuperación, la felicidad está en el mismo proceso de buscarla y construirla. La felicidad está en el camino y no solo en la meta, en el mismo proceso de "convertirse en personas" se encuentran muchos detalles y experiencias a veces sutiles y a veces demasiado obvios que forman parte de la felicidad. A veces son inmediatos, a veces tardan un poco en aparecer. Pero casi nunca son espectaculares.


En la autosuperación cabe la gente que quieres, en la autocomplacencia alejamos a los demás. Disfruta el camino, déjate acompañar cuando haya quien siga tu paso, es decir, cuando haya a tu lado quien te acepte como eres y también se deje ver tal cual es. 

Hasta luego.

martes, 30 de agosto de 2016

La tentación de vivir soñando

"Duerme soñando,

con tus ojos tan plenos, despiertos,
con tu corazón lleno y radiante,
alucinante, tan lleno de amor".
La vida. la vida. la vida, que es la vida
en tratar de entenderla, se nos va la propia vida,
tan simple y tan fuerte, tan llana mente suerte,
lo que acontece, preparación de la muerte.
Pero es absurdo ocuparte de este estudio,
cada año,segundo a segundo,
no es tan profundo,dormir soñando
Es la respuesta, tal vez es errónea,
tal vez es correcta, sueña a la par del presente y no del futuro,

porque de esto nunca estas tan seguro,"
(El Gran Silencio)


En los sueños todo es posible y fácil. En la vida real las cosas requieren esfuerzo, tiempo y dedicación. Por eso muchas veces preferimos soñar, pero la realidad es muy cruel y se pone enfrente constantemente haciéndonos chocar con ella. 

Decía mi mamá que "el que nunca ha tenido y llega a tener, loco se quiere volver" y ése es uno de los efectos de preferir soñar en vez de vivir: tener la sensación de que "ya la hice" y dejar de esforzarse por seguir adelante, pero tal vez ganar unos pesos o tener algunas gentes a cargo puede ser una meta muy limitada para una vida. También hay un refrán que dice "se subió a un ladrillo y se mareó con la altura", haciendo referencia a que una persona consiguió un logro laboral o económico y sintió que ya le pertenecía el mundo. Y otro refrán que recuerdo dice que "anda en las nubes" quien sueña mucho con algo o con alguien. Los sueños, sueños son.

¿Entonces?


Así como el que tiene riquezas no está obligado a exhibirlas ni a presumirlas ante los demás, también quien tiene grandes sueños  no tiene que mostrárselos a todos ni contárselos a toda la gente como si ya fueran hechos consumados: mientras sean sueños solo existen dentro de la mente del soñador. El riesgo en ambos ejemplos es que tanto la riqueza como los sueños despiertan la ambición de quienes no los pueden tener.

Ya sea que se trate de riqueza o de sueños, lo mejor que podemos hacer es utilizar lo que tenemos. En el caso de la riqueza, ni qué decir (mejor leer un buen libro de finanzas). Y en el caso de los sueños, estos son la motivación necesaria para movernos, nos permiten visualizar y saber cómo será algo que aún no existe pero puede materializarse, algo como una casa, una relación, un paseo, un negocio, una presentación...

Los sueños también nos indican cuando debemos cambiar el rumbo y modificar un proyecto o una relación donde ya estamos involucrados. A estos sueños les llamamos pesadillas y generalmente no nos gustan, pero también son un motor que quiere impulsarnos a movernos, a actuar.

Ocurre que la trampa de los sueños funciona porque cuando son muy agradables no queremos despertar. Literalmente no queremos abrir los ojos a la vida, pero ese es el requisito indispensable para empezar a hacerlos realidad.

Entonces... 

Los sueños son una forma de nuestra dualidad: Por una parte son nuestro no-conformismo y nuestro deseo de cambiar la realidad, y por otra, son una forma de evasión para no enfrentar esa misma realidad.

En esta dualidad, los sueños de no-conformismo son sueños que construyen y su contraparte, los sueños de evasión, resultan ser sueños que destruyen... Y por si fuera poco comienzan destruyendo a quien los sueña. La aceptación permite manipular la realidad y la negación nos impide conocerla.

Un buen consejo para cualquiera de nosotros es que nunca, nunca dejemos de soñar, de tener visiones y de darles nuestra atención. Y un buen deseo para todos los días es éste:

Que tus sueños guíen tus pasos y tus pies estén bien firmes sobre la tierra.

Hasta luego.

miércoles, 27 de julio de 2016

El reto de la tolerancia y las redes sociales

"Si eres de los que se encabrona fácilmente y desembocas tu estrés en violencia vial, te propongo algo... no seas hijo de puta y deja el chingado carro, no mames."
(Ese Mi Baner - músico hidrocálido)

1. ¿Cómo es eso de ser intolerante?

Si tu personalidad es de esas que quieren dominar y ser líderes todo el tiempo a costa de lo que sea (controladoras, pues), revisa tu reacción cuando la gente opina diferente a ti ¿te enojas? ¿te desespera que no vean con claridad que tu tienes la razón? y después de darles varias explicaciones ¿te llegan a dar ganas de insultar o de golpear a esas personas que no entienden razones? Tal vez habría que revisar, antes que tu tolerancia, tu disposición a escuchar y tu paciencia. Una buena tarea personal en estos casos es prepararte desde antes de hacer cualquier pregunta o crítica para dejar pasar un tiempo antes de reaccionar: No toda la gente entiende ta rápido como tú, y en ocasiones tienen algo que decir pero te lo puedes perder por rechazar de inmediato y no escuchar lo que es distinto a tu forma de pensar.



En cambio si tu personalidad es de esas que no quieren conflictos con los demás y prefieren ceder ante cualquier opinión para ser conciliadores, tal vez ya te hayas dado cuenta que este tipo de reacciones generalmente provoca más conflictos de los que resuelve, pero por navegar con bandera blanca de neutralidad a lo mejor no alcanzas a percibir esto. Te des cuenta o no, no podrás estar de acuerdo con todos y podrías terminar traicionándote o dudando de tus creencias, eso hacen las personas "tibias" que no se animan a decir abiertamente estoy a favor o estoy en contra.

También puedes tener una de esas personalidades extrovertidas que no se conflictúan y mejor convierten en broma todo aquello que no va de acuerdo con su sistema de creencias (¡si no fuera por eso, no habría memes ni chistes!) y en el mejor de los casos con una línea de pensamiento muy definida hacia la crítica constructiva.

Sea cual sea tu forma de manifestar tu intolerancia, hay una sugerencia que te puede servir y también a mí y a todos: No te tomes como personal todo lo que la gente dice o hace, la gente que opina distinto a ti no lo hace por llevarte la contraria ni por avergonzarte o porque le caigas mal. La mayoría de las veces la gente opina diferente porque de verdad expresa lo que piensa, no lo hace por maldad. Tal vez no te guste esta idea, pero mucha gente no te toma como referencia para opinar o decir algo, así que tú tampoco deberías tomar como referencia a otras personas y, sobre todo, esperar que siempre aprueben lo que dices, piensas y haces: No es algo personal, casi todas las personas prefieren hacer caso de sí mismas antes que de la opinión de alguien más... ¿o no?


"El gato y el ratón nunca tienen la misma opinión"
(Refrán popular)

Imagínate que con un poco más de tolerancia hasta somos capaces de cambiar nuestra opinión ante un buen argumento, en vez de exigir que los demás cambien la suya para que no nos molestemos. 



2. ¿Todos deseamos tolerancia?

La tolerancia siempre es algo que deseamos, sobre todo en los demás, porque en uno mismo damos por hecho que la tenemos y en ocasiones hasta la presumimos o la ensalzamos como si de verdad fuéramos muy abiertos, aceptadores u "open minds". Sin embargo hay una prueba sencilla que cualquiera de nosotros puede hacer para descubrir qué tan tolerantes somos, sin afectar a nadie (más que a uno mismo, claro), lo único que necesitas es acceder a las redes sociales y revisar todos aquellos comentarios, post, enlaces, memes, noticias, videos, chismes y demás contenidos que pululan por ahí entre tus conocidos.

¿Te cuesta trabajo estar de acuerdo con todos? ¿Hay algunos que preferirías que mejor no comentaran y nada más dieran "me gusta"? ¿Algunas opiniones definitivamente van en contra de lo que tú crees? ¡Felicidades! Así nos ocurre a la gran mayoría de personas: Somos diferentes y únicos, demostramos esto en cada actitud, en cada cosa que hacemos, en cada palabra que sale de nuestra boca, y también en las palabras que no salen y en las cosas que no hacemos.


La tolerancia es una valor humano precisamente por nuestras diferencias, no tiene ningún mérito ser tolerantes con quienes piensan igual que uno y por ende siempre están de acuerdo con nosotros. Está claro pues que nos relacionamos con seres humanos diferentes, tan diferentes como nosotros mismos. 


Para cerrar, reproduzco enseguida un texto que subió mi amigo Enrique Vázquez a su página del facebook y debo confesar que al leerlo me costó un poco de trabajo aceptar ¡y encima pensar algo positivo de todas las frases que dice! Pero ése es precisamente el reto: Aceptar de verdad la diferencia entre tú y yo. Entre yo y cada uno de los tú.

"1. A las personas que constantemente suben "selfies", ¡gracias por demostrar que está bien amarse y sentirse lindos!
2. A la gente amante del ejercicio, que sube fotos de sus entrenamientos, metas y logros, ¡bien por ustedes! Me hace feliz ver a gente feliz por cosas que han logrado hacer con su cuerpo, es algo digno de admirarse y compartir.
3. A las mujeres embarazadas posteando fotos en las redes sociales de sus pancitas: ¡Me encanta ver lo emocionadas que están de ser mamás!

4. A los papás subiendo un millón de fotos de sus hijos (de 2 ó 4 patas) hacen a mi corazón súper feliz de ver a papás tan orgullosos y amorosos.
5. A las parejas que constantemente postean fotos "cursis", románticas y amorosas, gracias por ser el perfecto recordatorio de que el amor existe y también las parejas felices.
6. A los que disfrutan el placer de comer (saludable y no tan saludable) y cocinar, y comparten sus comidas, ya sea porque está muy rico o se ve muy lindo... Sigan disfrutando de esos pequeños grandes placeres. ¿A quién no le gusta comer?
7. A los emprendedores y gente que ama su trabajo, que constantemente postean sobre sus negocios o días laborales... ¡Sigan adelante! Su fuerza y pasión por lo que hacen son grandiosas. Aún en situaciones difíciles, dan la cara y siguen demostrando su compromiso.
8. A los viajeros, gracias por hacernos volar a lugares tan mágicos y hermosos de nuestra Tierra. Lo que comparten inspira.
9. A los amantes de las letras, gracias por compartir sus reflexiones que muchas veces llegan en el momento preciso y con mucha sabiduría. Eso es abrir el corazón y aprender de la experiencia de la vida. Gracias por su valentía.
Y por último,
10. A todos y cada uno de aquellos que postean a diario, a veces, y no tan frecuentemente: Posteen lo que quieran porque es hermoso saber que existen, que nos recuerden que están ahí y sobretodo, que son felices o tratan de serlo. 
Dejemos de molestarnos por todo y démonos un empujoncito unos a otros... Si algo le hace feliz a alguien, ¡celebrémoslo! ¿Por qué molestarnos por todo? Al fin y al cabo para eso existen estos medios." 

(Tomado del muro de Enrique Vázquez, quien lo tomó del muro de Paty y a su vez lo adaptó del muro de Julie, quien lo tomó de otro)

¿Llevamos el reto un poco más allá? Bueno: Trata de ser más tolerante con todas las personas que conoces, incluso contigo.

Hasta luego.

domingo, 24 de julio de 2016

¿Perdonar? ¿para qué?

"Puedo perdonar pero no olvidar", es solo otra forma de decir "No puedo perdonar"
(Henry Ward Beecher)


Repasemos:

1. Perdonamos para estar bien con nosotros mismos, Para descansar. Para enfocarnos en nuestro presente y poder tomar mejores decisiones (cuando actuamos por rencor es casi seguro que tomaremos malas decisiones).

2. Hay que resistir la tentación de "perdonar" a una persona antes de aceptarla... y eso incluye a mi propia persona.

3. Atrás de la rabia y el rencor que nos impiden perdonar, viven un mundo de emociones castigadas, ignoradas, que quieren ser reconocidas y expresadas.

4. Perdonar no es olvidar ni hacer como que no pasó nada. Esas actitudes no permiten aprender nada de lo ocurrido ni liberan las emociones reprimidas.

5. Perdonar es mirar de frente al mal, reconocerlo, saber que no se justifica y enfrentarlo con amor.



Una de las razones por las que no perdonamos es que no visualizamos la manera en que vamos a cambiar nuestra manera de relacionarnos con los demás y específicamente con esa persona que en algún momento nos hizo daño... O que al menos creemos que nos hizo daño. Ante esa persona o ante su puro recuerdo sentimos rabia y rencor, y queremos dejar de sentir eso pero no queremos quedarnos "vacíos". No queremos soltar lo único que nos queda de esa persona.


Es una especie de masoquismo: Preferimos cargar con el dolor quejándonos y desconfiando en vez de "vaciarnos" y sentirnos más ligeros. Porque si soltamos esos dos sentimientos -que de por sí no son agradables- pensamos que nos quedaremos con nada, y este pensamiento provoca una sensación de soledad y abandono que da miedo enfrentar... Por eso muchas veces decimos que perdonamos pero solo de palabra, sin acción, no nos permitimos dejar que se vaya ni el rencor ni la rabia de nuestro interior. Y curiosamente, también llegamos a pensar que nos volveremos insensibles si llegamos a soltar ese par de sentimientos, y encontramos siempre una justificación para no perdonar de verdad.

"Es más fácil perdonar a un enemigo que a un amigo"
(William Blake)

Pero hay buenas nuevas: Resulta que si soltamos y perdonamos no nos vamos a quedar con la nada:

Una vez que aceptamos que la otra persona es como es y no va a cambiar por más rencor que le tengamos y por más injusto que nos parezca lo que hace o lo que hizo, estaremos listos para dejar que la rabia y el rencor se vayan ¡y seguiremos sintiendo! solo que serán sentimientos diferentes. Tal vez esa rabia y rencor sean sustituidas por otros sentimientos que surgen al darse cuenta que algo se acabó (perdonar es terminar una relación rencorosa con otra persona). Sentimientos y emociones como la tristeza, la vergüenza o la decepción tampoco son muy agradables pero tienen una ventaja y es que son diferentes a lo que nos habíamos permitido sentir anteriormente, y además son un paso necesario para recuperar nuestra autoestima y enfocar nuestra atención en quién somos nosotros realmente. Uno necesita reconocerse, valorarse y cuidarse. No lo podemos hacer si estamos enfocados hacia afuera, hacia quien nos dañó en otro tiempo.

Dejar que surjan esas emociones que habían estado reprimidas porque considerábamos un deber odiar a otra persona es una experiencia liberadora, pero no mágica, se requiere vivir un proceso de real aceptación de la vida y la propia persona, que va a requerir dedicación y tiempo, pero al final tiene su recompensa y esta consiste en volver a vivir sentimientos y emociones más nutritivas como el respeto, la confianza o el amor, y ya no enfocados hacia afuera sino como parte de uno mismo. Claro, una vez que tenemos estas emociones tan valiosas en nuestro interior, somos libres de compartirlas con quien cada uno decida hacerlo. Es en ese momento cuando notamos que ya cambió nuestra manera de relacionarnos con los demás, y obviamente también con uno mismo.


Hasta luego.

miércoles, 20 de julio de 2016

Coleccionista de frases

"No escojas sólo una parte, tómame como me doy, entero y tal como soy, no vayas a equivocarte."
(Joan Manuel Serrat)



Siempre me han gustado las frases y las citas textuales, es un arte resumir en unas cuantas palabras ideas tan profundas y certeras que reflejen todo un mundo de experiencias. Ese don lo tienen unos cuantos y he pasado mucho tiempo recopilando sus pequeñas cápsulas de sabiduría e ingenio. En mi cabeza resuena con una mezcla de cariño y respeto el eco de varias frases que me impresionaron desde mis años más jóvenes y aquí siguen grabadas e inmóviles como si fueran las primeras piedras sobre las que se fueron asentando otras muchas frases que han ido encontrando su lugar en el reducido espacio de mis ideas.


Antes, esto de recopilar frases y citas célebres era un pasatiempo o una ocupación laboriosa, tenías que estar atento en la lectura de libros, periódicos y revistas para descubrir esos chispazos y rescatarlos. Mantener encendida esa chispa guardando o reproduciendo las palabras de otras personas tenía su recompensa cuando volvías a leer, saborear y reflexionar las frases atrapadas al vuelo entre las muchas letras de las lecturas. Había bastante tiempo para dedicarle a cada idea y para seguir con la tarea artesanal de seguir recopilando, reproduciendo y compartiendo con amigos, además uno se podía dar el lujo de seleccionar únicamente las que iban de acuerdo con su manera de pensar, porque al final todos creemos que es bueno solamente lo que nos gusta o lo que coincide con lo que conocemos.

Después se vino todo esto de la revolución informática. Buscar información se fue volviendo más fácil cada vez y de pronto todos nos convertimos en coleccionistas de frases y citas textuales, incluso muchos descubrieron que son autores porque hay mucha gente que puede expresar de manera ingeniosa hasta la idea más simple. Navegamos en mares de palabras, frases, textos, citas y se volvió normal vivir rodeados de información: hay tanta y es tan fácil acceder a ella que comenzamos a devaluarla. 

Y hoy, después de todo ese boom de las citas hipertextuales, encontrar frases que vayan de acuerdo con mi línea de pensamiento volvió a ser una actividad interesante, porque no es lo mismo cantidad que calidad y porque hemos descubierto una gran verdad: No todo lo que está en Internet es bueno, a veces ni siquiera es verdadero.

"El sueño de todo lector:
Tener una cita textual y pasársela de lujo con una textoservidora".
(hemebe)

Las primeras frases y citas que llegaron a mí siguen retumbando en mi mente, hubo un tiempo en que estuve muy orgulloso de haber memorizado tantas palabras y autores. Hay algunas frases tan bellas en su redacción y tan precisas en su contenido que quisiera guardarlas y conservarlas inamovibles como algo sagrado que nunca debe cambiar; el riesgo de ver así estas frases es que tal vez yo tampoco cambie si me apego a una idea y me cierro a todas las demás. O tal vez sí cambie pero para empeorar, porque si uno se apega a una sola idea se vuelve terco, rígido, inflexible e irritable.


Las frases quedan ahí, eternas, inmóviles y listas para ser devoradas por una nueva generación de lectores o coleccionistas de pensamientos valiosos, o para uno mismo en otra etapa de la vida. Las frases no tienen que cambiar pero quien las lee sí, debemos ir alimentando nuestros pensamientos y emociones con nuevas ideas que complementen a las que ya se han asentado en nuestro interior, si queremos crecer como personas debemos evolucionar, estar abiertos a nuevas palabras o a nuevas formas de decir palabras conocidas y hacer algo más práctico con esas verdades, no son solo para guardarlas y memorizarlas, sino para ponerlas en acción. Seamos flexibles.

Y en el extremo opuesto al apego está el exceso de frases, citas y ocurrencias que pululan en Internet, sobre todo en las redes sociales donde igual nos encontramos una sentencia dicha hace cientos de años por un filósofo griego, que una frase de alabanza a los narcos y la corrupción dicha por algún grupo de esos que venden vivas y porras a quien las pague mejor. Hay demasiadas frases en las redes sociales, para todos los estilos, gustos y sabores, pero deben ser tratadas igual que la comida: en sus dosis exactas, bien balanceadas y dándonos suficiente tiempo entre frase y frase para saborearlas y aprovechar sus nutrientes. Acaparar frases, ideas, citas, pensamientos y reflexiones por el puro gusto de ir al día y sin detenerse a asimilarlas, equivale a llenarse de dulces, antojitos y comida chatarra: son sabrosas, satisfacen los antojos, lucen espectaculares y llenan por un momento, pero no nutren. Incluso corremos el riesgo de indigestarnos (o volvernos insensibles a la reflexión) si nos saturamos de citas y frases.

Contrario a lo que pide Serrat en la frase que abre este texto, en este tema sí me gusta tomar o robarme solo una parte. Robarse una frase es quedarse con la esencia de la persona que la dijo, o al menos con una parte.

Hasta luego.

En el presente

  Si buscamos la felicidad en el pasado el presente pierde sentido y el futuro asusta, la vida está en el presente. Es gratificante haber ...