domingo, 9 de marzo de 2014

Palabras Vs, Hechos

"Todo lo creíble es una imagen de la verdad".
William Blake


En este país, nuestro México lindo y querido, los gobiernos gastan una buena cantidad de sus dineros en convencernos de que están haciendo bien su trabajo en lugar de hacerlo. En carteles, en periódicos, en páginas de Internet, en llamadas telefónicas, en la tele, en el radio, en el cine... gastan mucho en tratar de convencernos de que están usando bien sus dineros, que a fin de cuentas son nuestros dineros.


¿Qué pasaría si esto ocurriera también en otros ámbitos? ¿Si los jefes de familia o del trabajo tomaran un 30%, o un 40% de su dinero para convencernos de que lo están haciendo bien; o si los directores de escuelas, universidades e institutos hicieran lo mismo; o los novios y esposos (hombres y mujeres)? Imagínense lo que pasaría si todos los líderes dedicaran un alto porcentaje de sus recursos, sus tiempos y sus esfuerzos a decirnos que actúan sin que se vean sus acciones...

La palabra "líderes" abarca a un amplio rano de personas: papás, mamás, maestros, médicos, políticos, empresarios, sacerdotes, pastores, esposos... en fin, cada quien dentro de su ámbito puede tener un rol de liderazgo (asumirlo es otra cosa).

Pagar una campaña publicitaria todo el tiempo es muy caro, muy desgastante y también es la mejor forma de perder credibilidad, pues cuando debemos pagar e vez de de confiar en que los hechos hablen, significa que las cosas andan mal. Es posible que se llegue a crear una excelente imagen, lucirla y presumirla, pero si por alguna razón esa imagen se daña, esas mismas personas que pagaron por convencer se dedicarán a buscar culpables que castigar, en vez de soluciones que aplicar.

"El político se conforma solamente con una buena imagen, ése será el mayor logro que obtendrá"
Herbet Marshall McLuhan

¿Y tanta corrupción afectará nuestra forma de pensar, de percibir el mundo?


Yo creo que sí. Si los líderes de una nación son capaces de irse por la apariencia de éxito fácil, habrá muchos que crean que esa es una opción válida, y de hecho lo es, aunque antes de llegar a ella hay varias opciones distintas que ayudan a mejorar tanto la imagen como los resultados, y que a la larga pueden ocasionar menos gasto y esfuerzo para los gobernantes y los gobernados aunque implican un mayor esfuerzo inicial pero, sobre todo, menos ganancias personales.

(Texto tomado del Facebook)

Revisemos nuestro quehacer, seamos un poco más autocríticos y reduzcamos aquellas actividades pantalla para enfocarnos más en las acciones que nos dirigen hacia la meta que queremos alcanzar en la vida. Es decir: enfoquémonos en el trabajo que nos llevará a ser mejores personas y no solo a parecer que lo somos. Si las cosas salen bien, sigamos haciendo lo que debemos hacer. Si salen mal, cambiemos algo pero sigamos haciendo.

Hasta luego.

sábado, 8 de marzo de 2014

Otras deudas emocionales

"Tu única obligación
en cualquier periodo vital
consiste en ser fiel a ti mismo.
Ser fiel a otro ser o a otra cosa
no sólo es imposible,
sino que también es el
estigma del falso
Mesías.
"

Richard Bach

Hace unos días escribí algo acerca de las deudas emocionales, y en ese momento decía que la moneda de cambio para esos créditos es el rencor (¿por qué sería?... nada personal, espero); sin embargo hoy vengo a hacer una corrección para aclarar que así como en el mundo material manejamos distintos tipos de monedas, también en el mundo de las emociones ocurre lo mismo: No es lo mismo tener que pagar en pesos que en dólares, o en euros.

Entonces, hablando de nuevo de nuestra economía psicológica, podemos contraer una deuda de rencor como la que mencioné en el escrito anterior, pero también podemos echarnos encima una deuda con alguna otra moneda, y no será lo mismo sentir que debemos rencor, a sentir que debemos gratitud o lealtad, por poner un ejemplo. Y aún así siguen siendo deudas, con las mismas características mientras las tengas en tu vida:


No eres el verdadero dueño de tus sentimientos.

Te angustias cuando se aproxima el momento de pagar.

Te amarras a una situación del pasado en vez de actualizarte y vivir el presente.

Generas intereses, pero a diferencia del rencor, los intereses que generan las deudas de gratitud o de lealtad son actitudes como la culpa, la vergüenza, el miedo o la represión.

No tienes el control sobre tus emociones, pues reacciones para otra persona: en las deudas de rencor tu objetivo principal es hacer que esa otra persona se sienta mal, y en las deudas de gratitud o lealtad tu objetivo será conseguir que otra persona se sienta bien... ¿Y tú? ¿Cuándo?


Dejas de usar tu capital emocional en los proyectos del presente, para dedicarlo a esa deuda del pasado. Un ejemplo claro de esto aparece en la vida de casados, cuando uno de los miembros se siente tan comprometido con sus papás "porque les debe tanto, que nunca acabará de pagarles" y entonces decide dedicarles más tiempo, dinero y atenciones a ellos que a su pareja... y hasta se enoja si esa pareja no entiende que debe cumplir la noble misión de saldar la deuda con sus padres... ¡Imagínense si a los dos les da por "pagar" sus deudas de gratitud en lugar de dedicarse a su propia familia!

"Eres muy egoísta: Prefieres pensar en ti que en mi"
Jorge Bucay

Aunque las deudas de gratitud y de lealtad parecen tener un noble fin, al final producen un efecto similar al que hacen las deudas de rencor, pues terminas por definir tus actos y tus decisiones en función de lo que desea otra gente. No eres libre, y aún haciendo todo lo posible por pagar, sigues pensando que no es suficiente.

Las deudas de gratitud te pueden amarrar con más fuerza que las de rencor, ¿cómo dejar de sentir (o de demostrar, al menos) gratitud hacia alguien que te ha hecho tanto bien? En algún otro momento he tocado el tema de la dependencia y las adicciones (si no lo leíste, pícale aquí, aquí y aquí), también el de la manipulación; pues bien, eso es lo que ocurre con estas deudas:

Si tuviste padres sobreprotectores que te enseñaron a sentirte seguro solamente junto a ellos, tendrás una gran deuda de "gratitud y lealtad"; si admiraste demasiado a un maestro, un amigo, un familiar o a determinada persona en algún momento de tu historia, también tendrás una gran deuda que tal vez te impedirá encontrar tus propias convicciones con tal de seguir siendo "leal y agradecido". 

Por cierto, Jorge Bucay dice que "admirar" significa "ponerse por debajo de alguien", así que desde ahí estamos adquiriendo la deuda emocional. 


La recomendación es NO admirar, en lugar de eso SÍ valorar a las personas. Y no admirar es una verdad aplicable a TODA la gente, llámense papás, esposa, esposo, hijos, maestros, jefes, o quien sea.

¿Te descubres con alguna deuda emocional? Págala lo antes posible, de ser posible hazlo de contado. Puedes seguir queriendo a la gente con la que sientes gratitud, lealtad o hasta rencor si les regresas lo que es de ellos, y lo mejor de todo es que también a ti te seguirán aceptando, no porque seas muy agradecido o leal, sino simplemente por ser cómo eres.

"Si en la vida tu única oración fuera “gracias”, con ella sería suficiente."

Eckhart

Si sueltas tu deuda emocional, podrás sentir esa sana gratitud y lealtad hacia la vida que te permite valorar a todas las personas, sin sentir que debes vivir centrado en una sola. Incluso te podrías permitir valorarte a ti mismo. Eso es usar tu capital emocional, tu decidirás con quién lo compartes.

Hasta luego.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Recomendación: Nuevas músicas

"Es extraordinario lo potente que es la mala música"
Noel Coward


Buscando un disco de Jorge Reyes y Antonio Zepeda en la red, me topé con un lugar muy fresco y bastante bien atendido, dedicado exclusivamente a difundir la obra de diversos artistas que hacen música para despertar estados emocionales íntimos. Si te interesa conseguir música para relajarte, para ensoñar, para despertar la imaginación o hasta para conciliar el sueño, este blog es el lugar indicado:


Además de la excelente colección de discos que tienen disponible en línea, es de admirar la constancia con la que se han dedicado a mantener vivo el sitio, pues es posible encontrar músicas tanto de los años 70's como de producciones verdaderamente recientes. Y también vale la pena mencionar que los discos se han subido con una calidad de sonido impecable, la mayoría en formato flac y los que no, en mp3 de 320 kbps.


No esperen encontrar piezas de rock o blues (mis géneros musicales preferidos), tampoco música pop y ni siquiera baladas, pero en cambio sí encontrarán delicadas piezas instrumentales y corales, algunas rozando la insipidez del new age tan liso y puro como es, y otras con un encanto especial porque al escucharlas es posible facilitar la entrada a estados de percepción especial, trances hipnóticos o relajaciones profundas. 

Y si no llega a ocurrir algo de esto, créanme que les entregará unos minutos de reposo y paz al dedicarle su tiempo sin más interés que el de escuchar... Aunque hay discos que inevitablemente despertarán la imaginación... Si les falta tiempo para dejar entrar sonidos a su interior (la falta de tiempo es el mejor pretexto entre nosotros, sobre todo si somos adultos), les sugiero poner estos discos un poco antes de la hora de dormir, ¡pero no los pongan por la mañana, cuando deben levantarse!


Por cierto, el disco que buscaba es "A la izquierda del colibrí", sí lo encontré y todavía me felicito por ello cada vez que lo escucho.

Hasta luego.

lunes, 3 de marzo de 2014

Deudas emocionales

"Le tengo rabia al silencio por lo mucho que perdí
que no se quede callado quien quiera vivir feliz"
Atahualpa Yupanqui

Vivir sin deudas es una bendición, te permite sentirte dueño de tu vida y de tus posesiones, te da una sensación de tranquilidad y libera mucho espacio en tu mente para pensar en situaciones del presente en lugar de vivir angustiado porque se acerca la siguiente fecha de pago o porque el monto de tu deuda ha crecido increíblemente a causa de los intereses y otros trucos financieros (los robos legales, tan permitidos en nuestro México lindo y querido, pero ése es otro tema).


Cierto que hay ocasiones y momentos muy específicos en los cuales un préstamo es la mejor solución para salir adelante de una situación de emergencia, como en una enfermedad grave, un accidente o hasta para adquirir una casa o un auto de oportunidad, pero el secreto para vivir sin angustias, con los dos pies bien plantados en la tierra y no en el infierno de los cobradores, es no pedir más de lo que podrás pagar.

Y aún hay otro elemento a considerar en los créditos, y que afectará tu vida durante todo el tiempo que estés abonando para liquidar el préstamo: No eres dueño de lo que estás pagando, aunque ya lo estés usando y disfrutando. Si por azares del destino te has atrasado alguna vez con un pago, seguramente recibiste varios recordatorios de que tu casa, tu auto, o lo que sea que hayas obtenido a crédito, no es de tu propiedad sino del banco o financiera que te prestó el dinero.

¿Te suena familiar esta situación? Casi estoy seguro que sí, a menos que pertenezcas al selecto grupo de afortunados que puede adquirir todos sus bienes y servicios de contado, con dinero contante y sonante en mano.

¿Y eso que tiene que ver con la psicología, además de ser una fuente potencialmente segura de estrés, ansiedad e insomnio? Para entender cómo se relaciona la dinámica de los créditos con nuestra psiqué, hay que hablar de algo que podría llamarse "economía emocional", porque también en nuestra vida emocional es una bendición vivir sin deudas.

En el mundo materialista usamos como moneda el peso, el dólar, el euro o cualquier otra, y en el mundo de las emociones y los sentimientos la moneda de cambio es el rencor: Entre más rencor sientas en tu interior, más sientes que "te debe" una persona, y por lo tanto estás seguro de que "te las va a pagar" y de que "se la vas a cobrar".

Igual que ocurre con las deudas materiales, el rencor comienza ocupa muchos de nuestros pensamientos y con el tiempo genera "intereses", es decir nuevas emociones que se le van sumando en nuestro interior, donde fácilmente entran el odio, la angustia, la vergüenza, el enojo y hasta el miedo... ¡Quién sabe qué podrá ocurrir si te encuentras nuevamente con esa persona por la que sientes tanto rencor!


Y ahí vas, cargando esa deuda inmensa que crece y crece conforme pasa el tiempo por no sacar el rencor de tu interior. Si pasa suficiente tiempo te acostumbrarás a vivir con esta deuda, sin paz, y te convencerás de que eso es "lo normal": Si alguien te humilló, te avergonzó, te dañó o lo que haya sucedido, entonces "lo justo" es odiarlo y desearle el mal.


Si la persona que siente rencor se da cuenta del daño que se está ocasionando a sí misma, comenzará a sacar su rencor en "abonos facilitos": Primero un comentario sarcástico, de pronto una indirecta, tal vez un rechazo a cualquier idea o propuesta de esa gente que sentimos odiar, y con el paso del tiempo los ataques se volverán más directos y frecuentes, para que esa persona no tenga ninguna duda del rencor que le tenemos. Y así pueden pasar años enteros, pero esos "abonos" no reducen en nada la deuda del rencor, si acaso reducirán un poquito los "intereses" y te harán creer que ya no sientes odio, enojo ni vergüenza, al menos por un breve tiempo.

"Sentir rencor es como tomarse un veneno y esperar que se muera la persona que odias".
Anónimo

El rencor solo se elimina pagando de contado y en la ventanilla adecuada. Es común ver personas actuando con coraje y resentimiento hacia la vida, es decir hacia cualquier persona que se les ponga enfrente, pero no le expresan su enojo a la persona que les inspira el rencor. Y es que en ocasiones llegamos a sentir rencor hacia la gente que más "debemos querer y respetar".

Para pagar de contado esta deuda debemos tener muy claras estas situaciones:

Cualquier cosa que te haya hecho esa persona, voluntaria o involuntariamente, ya pasó. Está en el pasado, forma parte de tu historia y eso no puede cambiar, pero vivir con rencor es revivir permanentemente la ofensa que sentiste hace mucho tiempo. No puedes cambiar tu pasado, solamente puedes cambiar tu actitud hacia tu pasado.

Aceptar tu vida tal como ha sido y como es actualmente NO es resignarse; es el primer paso para tomar decisiones basadas en el presente.

Si vives centrado en el pasado y reaccionando con rencor a lo que viviste hace meses o años, significa que no dispones de tu capital emocional y por lo tanto, no puedes invertirlo en proyectos de tu presente: Tu amor, tu pasión, tu dedicación, tu entrega, tu confianza y tu respeto están comprometidos con el rencor, y de esa manera puedes dejar pasar muchas oportunidades tan solo porque no puedes verlas, tu atención estará enfocada en vengarte o desquitarte de esa persona que "te la debe". No puedes disfrutar tu presente porque no lo alcanzas a ver tras el velo de tu rencor.

Dedicarle tanto tiempo a esa persona por la que en teoría solo sientes rencor, es convertirla en la persona más importante de tu vida, y puede ser que le des incluso más importancia que la que le otorgas a las personas que amas, ¿así de grande es tu deuda? Vivir en una deuda emocional significa que no eres dueño de tus emociones, aunque las sientas y las sufras: decidiste dedicárselas a una persona ajena a ti.

El tiempo no va a borrar ni a curar lo que pasó. Salvo que pierdas la razón o te practiquen una lobotomía, no puedes olvidar tu historia. En algunos casos es posible ocultar una mala experiencia de la memoria, pero las sensaciones y reacciones emocionales seguirán presentes, así que hay que trabajar con ellas para madurar y crecer.


Si quieres pagar tu deuda de contado y liberarte del rencor de una vez por todas, habla a las claras contigo mismo y trata de descubrir PARA QUÉ le dedicas tanto tiempo, tantas emociones, tantos pensamientos a un recuerdo que te lastima y te daña. No te preguntes ¿Por qué? Eso lo haces muy seguido y solamente te sirve para justificar tu rencor: Respondiendo PARA QUÉ, tal vez te des cuenta que te estás estafando a ti mismo y que, salvo para mantener vivo un orgullo malentendido, no hay otra razón para vivir cargado de rencor.

Después de hablar contigo mismo, dirígete a la persona que te despierta el rencor y regrésale lo que no te sirve. Esto lo puedes hacer personalmente o simbólicamente (hay ocasiones en que esa persona ya falleció, o se mudó a vivir a Alaska o cualquier otro lugar lejano e inalcanzable, pero no soltamos el rencor), lo importante es que te des cuenta que estás soltando tu deuda justo con quien la tienes. Es como en la vida material: Si pides un préstamo a un banco, una caja popular o una financiera, es a esa entidad a la que le tienes que pagar y no a otra, aunque haya muchas.

Es una bendición vivir sin deudas emocionales, solo así te puedes sentir dueño de tus emociones y disponer de ellas en el presente para afrontar los retos que te presenta la vida, para crecer en cuerpo y alma.

Hasta luego.

sábado, 1 de marzo de 2014

Adultos independientes y autosuficientes

"En el hogar, el padre es la cabeza y la madre es el corazón."
hemebe

Les comparto una historia que llegó a mi cuenta de correo por cortesía de una amiga del trabajo (¡Gracias, Magos!). Desafortunadamente no tengo datos del autor ni sé de dónde tomaron este texto, pero me animo a compartirla porque ilustra algunas situaciones que he comentado antes en este blog: 


"Mi tía tenía muchos problemas.  Había estado ganando peso y perdiendo pelo.  No dormía, se mordía las uñas y rechinaba los dientes. Era irritable, gruñona y amargada. Hasta que un día, de pronto, ella cambió.  La situación estaba igual, pero ella era distinta:

"Vieja-dijo su marido- llevo tres meses buscando trabajo y no he encontrado nada, voy a echarme unas cheves con los amigos."
-Ah, okey.-Contestaba mi tía. -Ya encontrarás.

"Mamá -dijo mi primo- troné todas las materias en la facultad."
-Ah, okey. -Respondió mi tía. -Ya te recuperarás y si no pues repites el semestre. Pero te lo pagas tú.

"Mamá- dijo mi prima- Choqué el carro."
-Ah, okey. -Suspiró mi tía. -llévalo al taller, busca como pagar y por lo pronto muévete en camión.

"Nuera- llegó diciendo su suegra, que siempre la fustigaba, con veliz en mano, -vengo a pasar unos meses con ustedes."
-Ah, okey. -dijo mi tía. -Acomódese en el sillón y agarre unas cobijas del clóset de blancos.

Todos se reunieron preocupados al ver estas "no reacciones" de mi tía. Sospechaban que hubiera ido al médico para que le recetara unas pastillas de Valemadrina de 1000 mgs.  Seguramente también estaría ingiriendo una sobredosis.


Propusieron hacer una "intervención" a mi tía para alejarla de cualquier posible adicción que tuviera hacia algún medicamento anti-encabritamiento.

Pero cuál fue su sorpresa, que cuando se reunieron en torno a ella, mi tía explicó: 


"Me tomó mucho tiempo darme cuenta de que cada quien es responsable de su vida, me tomó años descubrir que mi angustia, mi mortificación, mi depresión, mi coraje, mi insomnio y mi estrés, no solo no resolvían sus problemas sino que agravaban los míos.  


Yo no soy responsable de las acciones de los demás, pero sí soy responsable de las reacciones que yo exprese ante eso. Por lo tanto, llegué a la conclusión de que mi deber para conmigo misma es mantener la calma y dejar que cada quien resuelva lo que le corresponde.  He tomado cursos de yoga, de meditación, de Milagros, de Desarrollo Humano, de Higiene Mental y de Programación Neurolingüística...y hay un común denominador, finalmente todos conducen al mismo punto...eso es que yo solo puedo tener injerencia sobre mi misma, ustedes tienen todos los recursos necesarios para resolver su propia vida. 


Yo solo podré darles mi consejo si acaso me lo pidieran y de ustedes depende seguirlo o no.  Así que de hoy en adelante, yo dejo de ser el almacén de sus responsabilidades, el costal de sus culpas, la lavandera de sus remordimientos, la abogada de sus faltas, la depositaria de sus deberes o su llanta de refacción para cumplir sus responsabilidades.  Los declaro a todos adultos independientes y autosuficientes."

Todos se quedaron mudos. Ese día la familia comenzó a funcionar mejor...Porque cuando mamá está bien, todos en la casa sabrán lo que les toca hacer."



En la historia se habla de "mi tía", quiero aclarar que igual podría tratarse de la hermana, el hermano, el papá, la hija, el hijo, o la persona que asuma el rol de "cuidador" en la familia, sin importar su sexo... Es decir, cualquier persona puede cambiar para hacerse cargo de su vida en vez de vivir pensando que puede o debe cargar con las vidas de los demás: Igual yo, o tú que ahora estás leyendo, también podemos darnos cuenta que nadie da lo que no tiene, y si queremos compartir bienestar, primero debemos sentirlo en nuestro interior.


Hasta luego.

martes, 25 de febrero de 2014

Parejas de 100

"LA FELICIDAD NO SE PUEDE COMPRAR, PERO SE PUEDE COMPRAR UN TROMBÓN Y TOCARLO... CON LO CUAL LA FELICIDAD VIENE POR SÍ SOLA."
Miguel "Baner" Jiménez

Inicio este texto con una de las frases más célebres de mi buen amigo Miguel, músico hidrocálido, para ilustrar esa realidad que todos sabemos pero con frecuencia nos resistimos a hacerle caso: La felicidad no se compra ni aparece de repente: se construye y se disfruta por momentos. 


Así somos. Todos quisiéramos tener una pareja de 100 para ser felices y disfrutar la vida junto a esa persona que nos dará, además de felicidad, la sensación de estar plenos y satisfechos. Y pasamos años buscándola. Y cuando creemos que la encontramos nos decepcionamos porque no era la persona perfecta que buscábamos para vivir felices por el resto de nuestros días, y le reclamamos y a veces nos amargamos.

Pero la pareja ideal no se encuentra así nada más al estilo de los cuentos de hadas con príncipes y princesas que un día se encuentran y, sin conocerse ni tratarse, se enamoran, se casan y viven felices para siempre... o eso pensamos, porque los cuentos no relatan lo que sigue después de la boda. 

La verdad es que la pareja ideal es inalcanzable, precisamente porque es una mera idea. Y es muy difícil, hasta imposible, hacer que la persona que amas se amolde a tu idea de "cómo debe ser"... o al revés.

Una relación de pareja no funciona confiando en que tendremos la suerte de "encontrar" a la persona indicada: La relación se debe construir entre ambos. ¿Quieres tener una pareja de 100? La única forma de conseguirla es aportando también tu 100, de una manera realista y sin "cobrarle" todo el tiempo lo que hacemos; es decir, entendiendo que el 100 que tú aportas a la relación es distinto al que aporta tu pareja y que esto es normal, pues de lo contrario estarías compitiendo por demostrar que "das más que tu pareja" en lugar de aportar desinteresadamente. 


"Me veo en el espejo de tu cara
te escuchas en el eco de mi voz
mi ira despierta a tu ira
tu soberbia despierta a la mía
y después de lastimarnos
buscamos a quien culpar
sin pensar que cada uno
es capaz de cambiar 
su propio espejo y su voz"
hemebe

A veces, por la razón que sea, un miembro de la pareja no puede aportar su 100 y tal vez entregue un 70, un 60, un 50 o cualquier cantidad durante una temporada. En una relación de competencia o de comparación, esto despierta reclamos, berrinches y corajes. En una pareja donde ambos tratan de cultivarse para crecer, quien pueda aportar el 100 lo hará para mantener el equilibrio de la relación, y tal vez después se inviertan los papeles. Con el tiempo, manteniendo este estilo de relación, te darás cuenta que siempre estamos dando nuestro 100, pero no siempre estamos en condiciones de darlo de la misma manera ni en la misma proporción. 

Dar el 100 no significa hacer diariamente un esfuerzo sobrehumano o un gran sacrificio para tener feliz a tu pareja, dar el 100 significa hacer cada día lo mejor que puedas hacer para ti mismo y para la persona que amas.

Pregunto nuevamente, ¿quieres una pareja de 100? trata de ser una persona de 100. ¿Quieres encontrar a tu persona adecuada? Empieza por actuar como la persona que quieres llegar a ser. La vida es como un espejo: Le das a tu pareja lo que esperas recibir.


"No es suficiente encontrar a la persona adecuada: Nosotros debemos ser la persona adecuada."

Hasta luego.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Una histerieta de comunicación

"La vida conyugal es una barca que lleva dos personas en medio de un mar tormentoso; si uno de los dos hace algún movimiento brusco, la barca se hundirá"
Leon Tolsoti


Estaba reacomodando las pocas revistas que quedan de mi colección y aprovechando, también me puse a hojearlas. Justo en el primer número de "La Garrapata", fechado allá por 1979, reencontré una historieta que refleja el mismo sentimiento de la frase de Tolstoi que engalana el principio de este texto.

El autor es Sergio Arau, su tira se llamaba "Histerietas" y siempre me ha parecido de un humor surrealista y profundo; no estoy seguro, pero me parece que éste es el mismo Sergio Arau que estuvo en el grupo "Botellita de Jerez". 

En particular, esta historieta me gusta porque refleja fielmente lo que ocurre en todas las relaciones de pareja -si no es que en todas las relaciones humanas- cuando se exponen dos puntos de vista diferentes y no hay suficiente tolerancia o apertura como para escuchar esos argumentos distintos, ¿no les ha pasado que a veces no escuchamos lo que nos dicen, porque nada más ponemos atención a CÓMO nos lo dicen?

Las consecuencias pueden ser fatales, como bien señala Tolstoi en la citada frase de allá arriba, sin embargo en esta "Histerieta" el final es prometedor, pues a pesar de todo ambas partes se demuestran interés y sigue abierta la posibilidad del diálogo, éste es el requisito indispensable para que llegue a haber comprensión y comunicación, aún entre dos visiones diferentes. 

"El que tenga oídos, que oiga"
Jesús

Aquí está:


Hasta luego.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Jorge Bucay en Aguascalientes

"En la búsqueda de la felicidad todos los caminos son válidos y diferentes pero se superponen en un punto, el de la necesidad humana de encontrar respuesta a las preguntas más importantes, aquellas que todos nos hacemos en algún momento "
(Frase tomada de facebook)

Y Jorge Bucay vino, dio una excelente conferencia, prometió tomarnos una foto desde el escenario y se fue, dejando el ambiente cargado de familiaridad con esa agradable sensación de estar con alguien que ya conoces por el solo hecho de haber recibido tantas letras de sus libros y tantas ideas de su propia cosecha. Como si fuera un cantante entonando sus mejores éxitos, regaló al respetable lo que quería escuchar, incluyendo su famosa frase célebre que aparece hasta abajo de este escrito. 

Cosa curiosa, las ideas y reflexiones que le hemos visto en sus libros aparecían con nuevos malabares y entretenidas anécdotas que de repente explotaban en una profundidad que nos dejaba reflexionando, pero solo un instante porque había que estar atentos y seguir la plática, o más bien el monólogo del señor Bucay, para continuar el recorrido por lo ya conocido pero con aires renovados, más frescos. Es un gusto haber llegado a ese puerto seguro del conocimiento y la sencillez (¡en serio! este argentino llega a ser sencillo).


Bueno, esta fue mi impresión personal y la guardaré con respeto en mi archivo personal. Ahora me voy a animar a compartirles una breve reseña de lo que fue esta conferencia, sin el menor deseo de ser exhaustivo ni de elaborar un reporte escolar ni ejecutivo, simplemente un recuento muy personal de las ideas que más se me grabaron:

Una aclaración: No conozco personalmente a Jorge Bucay ni tengo contacto con él, soy un simple mortal que lo reconoce y valora por su historial y su obra.
hemebe

Cada persona tiene 3 obligaciones básicas en la vida:  Ser feliz, ser más sabio y ayudar.

Todos cambiamos, también la gente alrededor cambia y tal vez no nos acompañe toda la vida.

Las 3 preguntas que dan el título a esta plática son claves para ayudarnos a avanzar por el camino de la vida hacia la realización personal. Para que funcionen, deben contestarse en el orden que están planteadas: ¿Quién soy?, ¿A dónde voy? y ¿Con quién? (no para quién) Si uno se dedica a responder la pregunta 2 o la 3 antes que la primera, lo más probable es que termine viviendo para otra persona y sea más difícil llegar a saber quién es uno mismo. 

Desconfiar de las verdades sabidas por otros.

Mirarse a sí mismos de todas las formas y desde todos los ángulos posibles; escuchar a los que te aman.

Tenemos un Yo esencial y un Yo aprendido. Lo esencial es frágil.

La honestidad es contagiosa, la actitud es contagiosa.

¡Mucho ojo con esto, enamorados y fanáticos!: Admirar significa "mirar desde abajo", o sea ponerse debajo de otra persona. Bucay recomienda usar en lugar de admirar, el término "Valorar" que significa "reconocer": Yo valoro tu inteligencia, tu físico, tus ideas, tus sentimientos, etcétera.

Si no sabes quien eres, vagarás perdido por la vida.

Felicidad = Caminar en la misma dirección de lo que le da sentido a tu vida.

Dos tips para responder la primera pregunta: Declararte protagonista de tu existencia y Elegir tu propio rumbo.

En este punto, sabiendo quién eres y habiendo elegido tu rumbo, conviene elegir a tus compañeros de ruta y no esperar a ver si alguien te junta. Entre estos compañeros está la pareja, las amistades, la familia y la gente que quieres.

Teniendo claro con quién vas, otro requisito es el de amarse con compromiso, es decir, estar consciente de que estás con la persona que elegiste por tu propia voluntad.

El tercer requisito es enfrentar sin pánico la hora de la despedida. A veces es necesario empezar de nuevo.

(Las fotos fueron tomada por mi estimada amiga Clara Martínez y las tomé sin previo aviso ni permiso de la revista electrónica "A escena teatro").

Solo se ama lo que se conoce, solo se conoce lo que se ama.

Para crecer (y no solo envejecer) hay que rodearnos de aquellos que tienen lo que uno no tiene, romper la inercia de rodearnos de gente que piensa más o menos igual y reconocer a quienes tienen esquemas de pensamiento diferentes a los tuyos.

También hay que desarrollar habilidades, siempre existe la posibilidad de seguir aprendiendo.

Dirigirnos hacia la libertad, la libertad de pensamiento sin acción no sirve.

Además de estas ideas (que Bucay presentó en un correcto orden y no regadas como aparecen aquí), la conferencia estuvo repleta de historias padrísimas, ejemplos y un ejercicio de diagnóstico para identificar nuestro tipo de personalidad ubicándolo entre estos 4 parámetros: Extrovertido, introvertido, emocional, racional. Los resultados fueron divertidos y sorpresivos. 

Al final guardé en mis bolsillos, para sacarlas en caso necesario, las últimas recomendaciones de Jorge Bucay:

Diviértete mientras aprendes. 

Valora lo que tienes. 

Confía en tus recursos, y 

Cada vez que sea necesario vuelve a empezar.

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Éste fue el texto original en febrero, en calidad de promocional antes de la conferencia (Sí: usé el término "admirador", significa que aprendí algo en la plática de Bucay, je):

"Porque nadie puede saber por ti. Nadie puede crecer por ti. Nadie puede buscar por ti. Nadie puede hacer por ti lo que tú mismo debes hacer. La existencia no admite representantes."
Jorge Bucay

El miércoles 5 de marzo estará en Aguascalientes una de las últimas "vacas sagradas" de la psicología: el escritor y terapeuta Jorge Bucay. 

Como he sido fiel admirador de la obra que ha realizado este hombre, hago una atenta invitación a todos los buscadores interesados en el desarrollo humano, las relaciones, el autoconocimiento, la psicoterapia y la aceptación de la vida, para que asistan a la conferencia que va a impartir en el teatro Aguascalientes, y que lleva por nombre "¿Quién soy, a dónde voy y con quién?".

El título es sugestivo, y con su estilo campechano y erudito seguramente nos dejará un buen sabor de boca además de la carretada de conocimientos que esperamos recibir.

En fin, aquí están los datos:


Teatro Aguascalientes
Miércoles 5 de marzo de 2014
8:00 PM

Los precios están en $391.00, $467.00 y $559.00

¿Allá nos vemos?

miércoles, 29 de enero de 2014

Dos preguntas antes de dormir

"El ser más importante no es el padre ni la madre, sino el niño, pues de él depende el futuro"
Krishnamurti


¿Quieres mejorar la comunicación con tus hijos? Tengo una sugerencia que te puede ayudar, y de paso también a mejorar la comunicación con uno mismo. Se trata de aprovechar la hora de dormir, que es de los pocos momentos (si no es que el único) en que podemos convivir en casa. 



La propuesta es muy sencilla: Cuando tus hijos se despidan y hayan realizado todo el ritual que acostumbren antes de acostarse (lavarse los dientes, ponerse su pijama, dar las buenas noches, rezar o cualquier otra actividad que normalmente hagan), síéntate con ellos en su cuarto y hazles 2 preguntas:

¿Qué fue lo que te gustó más en este día?

Y

¿Qué fue lo que te gustó menos en este día?

No lances las preguntas bruscamente, si esperas que te pongan atención, entonces hay que hacerles saber que te sientes a gusto con ellos y que te interesa lo que dicen. Así, entre las últimas palabras del día, los pequeños encontrarán la oportunidad de hablar de lo que a ellos les interesa: lo que les ocurrió durante el día, y lo harán de buena gana si les planteas la pregunta sin que parezca una orden, una amenaza o una obligación.

Haz la segunda pregunta hasta que te hayan terminado de contestar la primera.

Cuando escuches las respuestas, dales su tiempo para que se expresen. A veces les cuesta trabajo hacer un repaso de su día y pueden mencionar varias cosas que les gustaron y que no les gustaron, anímalos a identificar la que verdaderamente les gustó más y la que les gustó menos e todo el día; esto les ayudará a ser más conscientes de las distintas experiencias que están viviendo, también les enseñará a valorar los distintos sentimientos que tienen, dependiendo de la intensidad de lo que hayan vivido.

No juzgues. Tú preguntas, ellos responden.

Prepárate para las sorpresas: Cuando los niños tienen este espacio para hablar de lo que les gusta y lo que no les gusta, tal vez escuches cosas que no te imaginabas, y puede ser que descubras que están rodeados de personas que los quieren y los cuidan mucho, y también de enemigos que pueden hacerles la vida insufrible. También te darás cuenta que sus emociones son muy intensas y ante algunos hechos podrá sentir un inmenso placer y ante otros, sentirá un terrible miedo o vergüenza. Eso es la infancia: se vive intensamente el presente.


"Cada día de nuestra vida hacemos depósitos en el banco de la memoria de nuestros hijos."
Charles Swindoll

Procura mantener la calma, evita reaccionar con coraje y enojo cuando sepas que a uno de tus hijos lo regañaron por hacer algo mal en la escuela, o lo amenazó algún otro niño, o tiene miedo de hacer algo con sus amigos o en la escuela. Cuando le preguntas a tus hijos y ellos se atreven a responderte con sinceridad, lo último que esperan es ser castigados por hacerte caso y responder a tus preguntas. Al contrario, si se atreven a contarte esas vivencias tan personales desde su punto de vista, significa que te has ganado su confianza y hay que ayudarles a seguirlo haciendo: Al confiar en un adulto que los quiere también aprenden a confiar en sí mismos, aprenden que lo que les ocurre es importante para alguien más y aprenden a expresar sus sentimientos y pensamientos. Ellos mismos pueden darte opciones para saber qué hacer con los problemas que te cuenten, o tú puedes orientarlos dentro de la plática.

Tus hijos no van a opinar igual que tú. Son niños o adolescentes y su lógica es distinta.

Cuando identifiques un problema que ponga en riesgo la integridad de tus hijos (acoso, bullying, descuido del personal del transporte, malos tratos de las educadoras o maestras, o cualquier otro), hazles saber que los vas a apoyar y que el primer paso será hablar con las autoridades de la escuela o del lugar donde hayan ocurrido los hechos. Es importante decirles que cada conducta tiene consecuencias, y si alguien obra mal deberá ser sancionado, pero si obra bien, también deberá ser reconocido.

Cuando escuches lo que más les gustó de su día, refuérzales los sentimientos que generan esas experiencias agradables. Te darás cuenta que su autoestima se alimenta cuando participan en actividades solidarias, creativas y grupales, o cuando consiguen éxitos personales en la escuela o en algún deporte o disciplina.

No esperes cambios sorprendentes: hay que ser constantes, noche tras noche.

Tal vez te pregunten a ti lo mismo, si es así, puedes escoger algún momento grato del día y también un momento que no te haya gustado mucho, pero ten cuidado: Trata de no aprovechar este momento para chantajear a tus hijos diciéndoles que el momento que menos te gustó de este día fue cuando ellos no te obedecieron o no te hicieron caso. Ellos tienen derecho a saber que vives más cosas allá, afuera de tu casa, aunque sin entrar en detalles de adultos.


En ocasiones no van a responder, por la razón que sea te responderán "todo" o "nada". En esos casos no los forces y espera al siguiente día. También les ayuda darse cuenta que respetas su tiempo y sus decisiones en este espacio "suyo".

Este ejercicio funciona mejor si le dedicas su tiempo por separado a cada uno de tus hijos, sobre todo si son adolescentes. Tal vez les dé pena exponer ante sus hermanos lo que les despertó emociones agradables y desagradables durante el día.

Inténtalo. Usa estas dos preguntas para dejar que tus hijos se expresen. Verás que entre más lo hagan, se conocerán mejor entre ustedes y también tendrán más confianza en sí mismos y en su familia. Si logran esto, también podrán confiar en la vida, requisito indispensable para aceptarse a sí mismosLos niños necesitan ser escuchados, tienen derecho a que su voz y su versión de los hechos se conozcan. 

"Es propio de un padre sabio conocer a su hijo"
William Shakespeare

Evita caer en la crítica constante y la descalificación, o se acabará la comunicación y la confianza:


Al principio de este texto, decía que este ejercicio también te puede ayudar a mejorar la comunicación contigo, y es cierto, si antes de dormir te das un tiempo para repasar tu día y descubrir qué fue lo que te gustó más, lo que te despertó emociones más agradables, toma nota de eso; también dedícale un tiempo a saber qué fue lo que te gustó menos en este día, lo que te hizo sentir más mal, y también toma nota. Con el paso del tiempo te irás dando cuenta que hay un patrón en tu forma de reaccionar, que las experiencias que disfrutas y las que te desagradan tienen algo en común y entenderás que puedes manejar mejor tu manera de relacionarte con los demás, y contigo mismo. 

Igual que ocurre con los hijos, cuando uno se hace caso, toma más en serio sus experiencias cotidianas, esas cosas que ocurren día a día y que a veces son sensacionales y otras veces son de los más sencillas. Pregúntate en serio, sin regañarte y dándote tu tiempo para responder.

Este ejercicio me lo dejaron de tarea en un taller de "Eneagrama" que tomé en la maestría y que fue excelente, por cierto. Nos lo dejaron de tarea a todos los del grupo y nos dieron una hoja para irla llenando noche tras noche de manera muy formal. Ahora lo comparto de una manera más sencilla pero con la misma aclaración que nos hicieron en aquel taller: 

Esta es una tarea para hacerla durante toda la vida.

Hasta luego.