jueves, 9 de mayo de 2013

Libertad de elegir

"La libertad no tiene su valor en sí misma: hay que apreciarla por las cosas que con ella se consiguen."
Ramiro de Maeztu

Siempre estamos decidiendo algo. Prácticamente todo es posible en este mundo, pero al escoger una posibilidad eliminamos automáticamente las otras, hasta que hagamos una nueva decisión. Hay tantas formas de ser en el mundo que no alcanzamos siquiera a imaginarlas.




Y lo hacemos. Tomamos decisiones. A veces nos equivocamos, y entonces volvemos a decidir. En otras ocasiones decidimos no cambiar, y también es nuestra elección. Una vez, hace algunos años, mi amiguita Manguis me pasó unas frases muy bonitas acerca de esta libertad que tenemos para decidir, me parece que ella las iba a utilizar para un taller de autoestima, porque al final de cuentas tener nuestra autoestima en buenas condiciones es lo que nos permite decidir con más claridad y asumir la responsabilidad de nuestras decisiones. En fin, aquí están esas frases, que todavía me siguen gustando e inspirando:

Algunos dibujan mapas; otros eligen caminar, abriendo su camino.

Algunos se proponen cambiar a los otros; otros eligen crecer, cambiando ellos mismos.

Algunos buscan afanosamente ser amados; otros eligen amar y ser amables.

Algunos quieren el poder para imponer su autoridad; otros eligen ser personas "autorizadas" para servir.

Algunos privilegian los placeres corporales; otros eligen priorizar el gozo y la alegría del espíritu.

Algunos procuran la fama ante la opinión ajena; otros eligen la autenticidad ante su propia conciencia.

Algunos se afanan y desvelan por tener muchas riquezas; otros eligen la fortuna de ser ellos mismos.

Algunos se proponen como meta durar mucho tiempo; otros eligen vivir intensamente.

Algunos se sienten víctimas pasivas de todo lo que les sucedió y les hicieron; otros eligen sentirse responsables y artífices de su propia historia.

Algunos se paralizan en la vida por temor a equivocarse; otros eligen reconocer su derecho de aprender, y se arriesgan libremente, dándose la oportunidad de equivocarse, de crecer y de acertar.

Algunos viven aquí con la ilusión de que nunca morirán; otros eligen vivir sabiendo que han de morir, y con la esperanza de seguir viviendo.


Algunos sufren ante un Dios que los controla y amenaza como un juez, o se libran de Él diciendo que no existe; otros eligen vivir libres y confiados en la presencia y bajo la mirada de un Dios que los ama.


Hasta luego.

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