Individualismo y vacío existencial


Todos estamos expuestos a un bombardeo constante de mensajes que se van volviendo parte de nuestra nube cotidiana de pensamientos, ideas y creencias, chicos y grandes absorbemos como esponjas los anuncios que, como si fueran juglares, exhiben los mercadólogos, publicistas, comentadores, reporteros... hasta los maestros y sacerdotes le dedican un tiempo a su papel de merolicos, apoyando tal o cual producto o persona.

  • Nosotros somos el recipiente del mensaje principal, ése que promete ser el secreto de la felicidad y que invariablemente apunta a algunos conceptos como estos:
  • Individualismo: Sé libre, sé tú mismo.
  • Juventud, ¡ojalá toda mi vida fuera joven!
  • Miedo (y desprecio) por los adultos mayores, y ni pensar en que uno mismo pueda llegar a tener arrugas, canas y otras señales de envejecimiento.
  • Éxito instantáneo... ¿Para qué esforzarse? ¿Qué sentido tiene estudiar muchos años, o durar años en un proyecto o trabajo?
  • Más individualismo: Egoísmo, egocentrismo, todo se enfoca a la autosatisfacción, ¡y que ruede el mundo!
  • Exceso de información, por una variedad también excesiva de medios de comunicación, sin garantizar que toda la que recibimos sea confiable.
  • Necesidad de tener, y si es posible, que sea lo mejor para poder sentir que valgo, aunque sea un poquito.
  • Necesidad de ganar, vivir la vida como si fuera una competencia, sin disfrutar a las personas que están alrededor, sino desconfiando de ellas
  • Discriminar, solamente pueden ser buenos los que son como tú.
  • Ignorancia, se rechazan hábitos como la lectura y la disciplina, pues es más fácil y rápido consultar en Internet que estudiar y razonar.


¿Qué otros mensajes nos llegan? Muchos, la lista completa sería muy, muy larga, y no tengo la intención de hacer un recuento de todas las formas y técnicas de bombardeo ideológico, el punto central es que sí funcionan estas estrategias y sí llegamos a compartir este ideal consumista, por eso nos hemos vuelto parte de la sociedad individualista que busca la satisfacción de uno mismo al precio que sea y desconoce la cultura, la autodependencia y el desarrollo intelectual y espiritual.

Quien se alimenta únicamente con los ingredientes de las campañas publicitarias y las promesas de los políticos, se aleja de los valores universales para hundirse en una aparente autorrealización, que no es más que el sometimiento a los moldes establecidos por las grandes compañías de comunicación y entretenimiento. Finge escaparse de la realidad para creer en la verdad que otros le platican, con esto únicamente se está creando un vacío enorme en su interior.

 El reto a vencer es el individualismo y la autocomplacencia, para sustituirlos por empatía y asertividad, así que requerimos por lo menos 3 cosas para superar el bombardeo que nos quiere instalar en un ideal que no coincide con los valores humanos:

  • Una compañia real, que hable, escuche y se interese en lo que digamos y hagamos (y que espere lo mismo de nosotros, obviamente). La amistad salva vidas.
  • Confianza y autoestima, de manera que uno pueda vivir su vida sin envidiar la de otro (sea real o imaginario).
  • Cultura, esta solamente se logra con educación (escolar y personal), trabajo y respeto por lo que hacen y dicen los demás.
 
Claro que hay otros ingredientes que facilitan la aparición y la permanencia de los que acabo de describir, no hay soluciones simples ni recetas contra el vacío existencial, pero si tenemos esas 3 herramientas con nosotros, podremos contar con apoyo para ir agregando otras más, que nacen de la práctica constante del diálogo, la valoración de uno mismo y los demás, y del disfrute de la cultura.

Espero saber qué les parecen estos comentarios.

Hasta luego.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El "síndrome" de Candy Candy

La pareja como trofeo

Barreras en la comunicación (la docena sucia)