miércoles, 25 de mayo de 2022

Enojo

 
El enojo es un monstruo que vive dentro de ti, siempre tratando de salir. No piensa, no tiene paciencia, no tiene empatía y no se preocupa por el futuro, al enojo solo le importa el presente, aquí y ahora es cuando puede hacer lo que quiere y si no resulta vuelve a explotar.
 
Cuando el enojo se desespera tu cuerpo le queda chico, te cubre los ojos para que no veas más allá de lo que te molesta y no pienses en las consecuencias de lo que puedes hacer. Cuando el enojo se tranquiliza vuelve a esconderse en el fondo de tu ser, lo arropa la satisfacción y el orgullo al principio, y después se queda con la vergüenza, la tristeza, y generalmente con varias cosas por reparar.
 
El enojo avisa cuando va a salir, comienza a tensar los músculos del cuerpo, reduce la respiración, traba la mandíbula y deja la vista tan fija que parece que tus ojos ya no se pueden mover. El estómago arde y la tensión avanza desde ahí hasta los hombros, los brazos y los puños, como si te estuviera cubriendo, pero en realidad está saliendo de ti.
 
No podrás hablar con tu enojo cuando explota, pero sí puedes notar cuando empieza a avisar que quiere salir, que no lo estás dejando hacer lo que él quiere. En ese momento no es un monstruo todavía y le puedes pedir que regrese a tu interior, su tamaño es tan pequeño que tan solo con que le hagas caso se podrá tranquilizar. Cuando avise, no lo hagas esperar y no tendrás que lidiar con un berrinche más.


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